
Aunque los Salmos suelen presentar bellas imágenes de un alma unida a Dios, también pueden incluir algunas imágenes inquietantes de violencia y muerte. Por ejemplo, el Salmo 137 dice: "Bienaventurado el que agarra a tus hijos y los estrella contra la roca" (Salmo 137, 9). ¿Cómo se deben interpretar?
¡Un momento! ¿Acaso la Biblia acaba de aprobar el asesinato de niños inocentes? ¡A mí eso no me parece muy "cristiano"!
Fuera de contexto, ese versículo en particular es muy inquietante y parece contradecir toda la fe cristiana. ¿Cómo debe un cristiano interpretar este y otros pasajes similares?
Poemas espirituales
En primer lugar, hay que señalar que los salmos deben leerse teniendo en cuenta su género literario. El Catecismo de la Iglesia Católica lo explica claramente cuando habla de la intención del autor:
Para descubrir la intención de los autores sagrados, el lector debe tener en cuenta las condiciones de su época y su cultura, los géneros literarios en uso en aquel momento y los modos de sentir, hablar y narrar vigentes entonces.
"Porque lo cierto es que la verdad se presenta y se expresa de manera diferente en los diversos tipos de escritura histórica, en los textos proféticos y poéticos, y en otras formas de expresión literaria" (CEC 110).
Los Salmos no pretendían ser un relato histórico de los acontecimientos, ni fueron concebidos como un tratado teológico. A menudo, los Salmos simplemente ponen de relieve las luchas del corazón humano, como explica más adelante el Catecismo:
"Las múltiples expresiones de oración de los Salmos se hacen realidad viva tanto en la liturgia del templo como en el corazón del hombre. Tanto si se trata de un himno como de una oración de desamparo o de acción de gracias, de súplica individual o comunitaria, de canto real o de peregrinación, o de meditación sapiencial, los salmos son el espejo de las maravillas de Dios en la historia de su pueblo y en las situaciones humanas vividas por el salmista. Un salmo puede reflejar un acontecimiento pasado, pero es de una sobriedad tal que verdaderamente pueden orar con él los hombres de toda condición y de todo tiempo".

Teniendo esto en cuenta, el salmista expresa claramente su ira feroz ante la injusticia que ha sufrido. El salmista se siente abatido y derrotado, y desea que su enemigo sea completamente vencido. Este es un sentimiento común que muchos de nosotros experimentamos cuando sufrimos una injusticia. De este modo, podemos identificarnos con el salmista y comprender la ira que siente.
Al mismo tiempo, este salmo en particular también debe leerse en su contexto. Inmediatamente antes de este versículo, el salmista escribe:
"¡Desolada hija de Babilonia, serás destruida,
bendito sea el que te devuelva lo que nos has hecho!" (Salmo 137, 8)
Aunque históricamente esto se refería a Babilonia y al odio eterno de los judíos hacia la nación que los esclavizó, espiritualmente tiene un significado secundario, que apunta a una de las razones por las que se incluyó en la Biblia.
La intención de autor humano
Es cierto que Dios no "se complace en la muerte del pecador", pero sí desea fervientemente la muerte del pecado. Esto puede ayudar a aclarar el pasaje anterior cuando se ve en el versículo anterior cómo los "pequeños" de los que habla el salmista se refieren a la "hija de Babilonia". Babilonia se asocia a menudo con Satanás y el mal en la Biblia, como señala el libro del Apocalipsis:
"Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra" (Apocalipsis 17, 5).
En este caso, Babilonia tiene un significado espiritual secundario que se refiere al mal, y podemos creer con razón que Dios busca la destrucción de la influencia de Satanás sobre nosotros. Si hay un enemigo en este mundo al que deberíamos desear ver destruido, ese debería ser el diablo y sus hijos demoníacos.
Dado que los Salmos se escribieron en forma de poesía, es aceptable una variedad de interpretaciones y significados, ya que nunca se pretendió que fueran un "catecismo" de teología moral. Contienen los escritos de un individuo inspirado, que plasmó sus sentimientos sinceros. Podemos aprender mucho de los Salmos, pero siempre debemos tener presente la intención original del autor.
Philip Kosloski, Aleteia
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