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sábado, 4 de abril de 2020

Una comunión espiritual para cada día de la semana

Este tiempo, tan duro para tantos, tan marcado por la muerte y el sacrificio, tan inesperado y a la par tan inaudito, ha traído para tantos el poder hacer, si cabe, más reciedumbre nuestra fe. Es así de duro: quien cree busca como fortalecer su fe; el incrédulo, parece que se asienta más en su argumentos... muchos, muchos otros extiende su mano, como tantos personajes del Evangelio para suplicar a Cristo, Nuestro Señor, que aumente nuestra fe.


Una de la prácticas más piadosas cuidada siempre por la Iglesia Católica ha sido la de la COMUNIÓN ESPIRITUAL. Son muchos los santos o directores de almas y escritores religiosos que han escrito fórmulas, a lo largo de los siglos, para hacer un acto de fe en la Presencia Real, para paliar el abandono de la Eucaristía, y con el deseo de recibir a Jesús Eucaristía.
1. Comunión del VENERABLE RAFAEL MARÍA MERRY DEL VAL. Yo la rezo con mucha frecuencia. La escribió en Roma, el 14 de julio de 1902:
A vuestros pies me postro, ¡oh Jesús mío!, y os ofrezco el arrepentimiento de mi corazón contrito, que se hunde en la nada, ante vuestra santa Presencia. OS ADORO en el Sacramento de vuestro Amor, la inefable Eucaristía, y DESEO RECIBIROS en la pobre morada que os ofrece mi alma. ESPERANDO LA DICHA DE LA COMUNIÓN SACRAMENTAL, quiero poseeros en espíritu. VENID A MÍ, puesto que yo vengo a Vos, ¡oh mi Jesús!, y que vuestro amor inflame todo mi ser en la vida y en la muerte. CREO EN VOS y ESPERO EN VOS. OS AMO. Así sea.

2. Sin duda, una de las más populares y repetidas es la compuesta por SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER. Aquí con su letra autógrafa:
El fundador del Opus Dei la había tomado de un antiguo catecismo de 1800:
3. Cómo no, esta de SAN MANUEL GONZÁLEZ GARCÍA, el Obispo de los Sagrarios Abandonados, pura alma eucarística:
4. También muy conocida la de SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO. Doctor de la Iglesia, es el patrono de los abogados católicos, de los moralistas y de los confesores. Escribió más de 111 obras, entre las cuales cabe destacar el Tratado de Teología moral, y Las glorias de María, uno de los más renombrados libros sobre temas marianos:
5. SAN JUAN MARÍA BAUTISTA VIANNEY decía sobre la comunión espiritual: «Una Comunión espiritual actúa en el alma como un soplo de viento en una brasa que está a punto de extinguirse. Cada vez que sientas que tu amor por Dios se está enfriando, rápidamente haz una Comunión espiritual».
Esta preciosa oración compuesta por el santo Cura de Ars puede servirnos para hacerla, diciendo al final ¡Ven a mi corazón, oh Jesús!
Te amo, oh mi Dios.
Mi único deseo es amarte
hasta el último suspiro de mi vida.
Te amo, oh infinitamente amoroso Dios,
y prefiero morir amándote que vivir un instante sin amarte.
Te amo, Señor, y la única gracia que te pido 
es la de amarte eternamente.
Oh mi Dios, si mi lengua no puede decir cada instante que te amo,
quiero que mi corazón lo repita cada vez que respiro.
Te amo, oh mi Dios Salvador,
porque has sido crucificado por mí,
y me tienes aquí crucificado contigo.
Dios mío, dame la gracia de morir amándote
y sabiendo que te amo. Amén.
6. San Francisco de Asís decía «cuando no puedo asistir a la Santa Misa, adoro el Cuerpo de Cristo con los ojos del espíritu en la oración, lo mismo que le adoro cuando le veo en la Misa». Y santa Teresa de Jesús: «cuando no podáis comulgar ni oír Misa, podéis comulgar espiritualmente, que es de grandísimo provecho».
Por su parte, SAN ANTONIO MARÍA CLARET afirma: «Tendré una capilla fabricada en medio de mi corazón y en ella, día y noche, adoraré a Dios con un culto espiritual». En su libro Camino recto y seguro para llegar al Cielo encontramos esta bella comunión espiritual. Antes afirma "consiste, pues, esta comunión espiritual en un inflamado deseo de recibir a Jesús sacramentalmente":
¡Oh Jesus y Señor mío!... creo firmísimamente que Vos estáis realmente en el augusto Sacramento del Altar. ¡Ay, Dios mío! ¡qué feliz sería mi suerte, si pudiera recibiros en mi corazón!... Espero, Señor, que Vos vendréis a él, y le llenaréis de vuestra gracia.
Os amo, mi dulcísimo Jesús... ¡Que no os haya amado siempre!, ¡ojalá que nunca os hubiera ofendido ni agraviado, dulcísimo Jesús de mi corazón!... yo deseo recibiros en mi pobre morada.
Aquí calla, adora y entrégate a Jesús sin reserva. Crede et manducasti (cree, y ya has comido), dice San Agustín. Si con fe viva deseas comulgar, ya comulgaste espiritualmente (edición de 1851; páginas 41-42).
Un privilegio incomparable tuvo el santo (y así se presenta iconográficamente) del que fue objeto fue la conservación de las especies sacramentales de una comunión a otra durante nueve años. Así lo escribió en su Autobiografía: "El día 26 de agosto de 1861, hallándome en oración en la iglesia del Rosario de La Granja, a las siete de la tarde, el Señor me concedió la gracia grande de la conservación de las especies sacramentales, y tener siempre día y noche el santísimo sacramento en mi pecho. Desde entonces debía estar con mucho más devoción y recogimiento interior. También tenía que orar y hacer frente a todos los males de España, como así me lo manifestaba el Señor en otras oraciones."
7. Finalmente esta es la que las monjas del colegio "Compañía de María" de Talavera de la Reina enseñan a las niñas que no pueden comulgar, porque no están en edad de ello (los primeros cursos de primaria) y para las que se están preparando a recibir la primera comunión. También la compuso SAN MANUEL GONZÁLEZ GARCÍA:
 
Victor in Vinculis, Aleteia
Vea también Comunión de los divorciados y vueltos a casar

viernes, 7 de octubre de 2016

¿Rezar el Rosario cada día? Con estos 10 consejos prácticos es más fácil llegar a conseguirlo



¿Rezar el Rosario cada día? Con estos 10 consejos prácticos es más fácil llegar a conseguirlo


Cada 7 de octubre, al celebrarse la fiesta de la Virgen del Rosario, muchos católicos hacen el propósito de rezar el Rosario con más frecuencia, llegar a establecer esta oración en su actividad diaria o rezarlo mejor, con más atención y devoción. La repetición del saludo bíblico a María y la meditación de los misterios de la vida de Jesús y la Madre de Dios fortalecen la vida cristiana de muchos, pero no escasean las personas que no encuentran tiempo para orar así, o que constatan que se distraen con facilidad.

Difundimos aquí 10 consejos prácticos para rezar el Rosario, tomados del libro “El Rosario: Teología de rodillas”, del  sacerdote, escritor y funcionario de la Secretaría de Estado del Vaticano, Florian Kolfhaus, publicados originalmente en alemán en CNA Deutsch y traducidos y adaptados por Diego López Marina para Aciprensa. 

1. Tener el Rosario en el bolsillo
Todo católico debe tener siempre un Rosario en su bolsillo. Existe el denario con sólo diez cuentas y que puede transportarse fácilmente.

Siempre que busques un pañuelo o una llave antes de salir, recuerda también llevar el Rosario de Jesús y María.

2. Aprovechar el tiempo libre también para rezar
En la vida cotidiana siempre hay un "tiempo libre" que podremos aprovechar para rezar el Rosario: cuando esperamos la consulta médica, un bus, una llamada importante, entre otros.

Y si por alguna razón una persona no desea mostrarse en una “sala de espera” como católico practicante, también puede utilizar sus manos: tenemos diez dedos, para contar con ellos los Avemarías.

3. Rezar mientras se realizan quehaceres y deporte
Muchas actividades no requieren pensar mucho, porque las hacemos mecánicamente. Cuando se pica la cebolla, se tiende la ropa o se lava el auto también se puede rezar el Rosario. Así como cuando las personas que se aman piensan en el otro sin importar la actividad que realicen, el Rosario ayuda a permanecer en sintonía con el corazón de Jesús y María.

Esto también funciona para muchos deportes: correr, andar en bicicleta o nadar son actividades en las que se puede rezar el Rosario al ritmo de la propia respiración (ya sea de forma interna o en voz alta si estás solo en un campo abierto).

¿Rezar el Rosario cada día? Con estos 10 consejos prácticos es más fácil llegar a conseguirlo


4. Las imágenes y la música también pueden ayudar
El Rosario es una oración contemplativa. Más importante que las palabras que usemos, es la predisposición de nuestro corazón para contemplar cada uno de los misterios.

Para este propósito se puede buscar en Internet 5 imágenes que nos ayuden a contemplar cada pasaje de la vida Cristo y María. Por otro lado, la música también puede ser útil si se ejecuta en un segundo plano para encontrar paz.

5. Canalizar nuestras distracciones para rezar
Es difícil una oración en la que no surjan distracciones. Una y otra vez los pensamientos vienen a nuestra mente: la lista de compras, el cumpleaños de un amigo, una enfermedad o una preocupación. Si luchamos contra ella en la oración, a menudo es peor.

Es mejor reunir estas "distracciones" y rezar un Avemaría por las personas, por los amigos y familiares, por uno mismo y los problemas. De este modo la oración se hace sincera y personal.

6. Rezar por el otro mientras nos desplazamos
En el camino al trabajo o a la escuela, ya sea en auto o en bus, en tren o caminando, es posible rezar el Rosario sin bajar la cabeza y cerrar los ojos.

Rezar mientras nos desplazamos significa dedicar los Avemarías a las personas con las que hemos establecido contacto o visto durante el día; también por las empresas e instituciones que están en mi camino.
Por ejemplo, si veo a un doctor en mi camino puedo rezar por las personas que atenderán sus enfermedades con él.

7. Orar de rodillas o peregrinando
El Rosario puede rezarse siempre y en todo lugar. A veces, cuando se reza de rodillas o se peregrina se puede llegar a sentir un "desafío físico". Sin embargo esto no se trata de “torturarse” o aguantar el mayor tiempo posible, sino de tener en cuenta que tenemos un cuerpo y alma para adorar a Dios. Por lo tanto, el rosario es también una oración de peregrinación.


8. Conectar cada misterio con una intención
No siempre se tiene que rezar el Rosario de corrido. A menudo puede ser útil conectar cada misterio con una preocupación particular: mi madre, un amigo, el Papa, los cristianos perseguidos. Cuanto más específico sea, mejor. La alabanza y dar gracias a Dios no deben tampoco estar ausentes.



9. Rezarlo en momentos de sequía espiritual
Nosotros los cristianos no somos “yoguis” que debemos cumplir con prácticas ascéticas para “vaciar” nuestra mente. Si bien nuestra relación con Dios está por encima de cualquier actividad, hay también momentos de sequía y aflicción en los que no se puede orar.

En estos momentos difíciles, tenemos que recogernos con el Rosario y simplemente recitar las oraciones. Esto no es una charla pagana, sino que aquella pequeña chispa de buena voluntad que ofrecemos a Dios, puede fomentar que el Espíritu Santo avive la llama de nuestro espíritu.
En tiempos difíciles, incluso puede ser suficiente sostener el Rosario sin pronunciar una palabra. Este estado desdichado ante Dios y su madre se convierte en una buena oración y ciertamente no permanece sin respuesta.

10. Caer dormido rezando el Rosario
El Rosario no debe estar solo es nuestro bolsillos, sino en cada mesita de noche. Cuando se intenta conciliar el sueño también se pueden rezar los Avemarías y es mejor que contar ovejas.

En ocasiones solo las personas mayores y enfermas se “aferran” al Rosario por la noche debido a las promesas de seguridad, fortaleza y consuelo. Sin embargo, también en los buenos tiempos se debe recurrir a esta oración y pedir especialmente por aquellos que sufren.