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sábado, 17 de enero de 2026

Género, sexo y educación: claves para afrontar el desafío actual

 Un programa 100% online da respuesta a la necesidad de acoger con Verdad y Caridad en el ámbito educativo y pastoral.

Los jóvenes perciben las cuestiones de género con mucha sensibilidad hacia las experiencias muy cercanas.

Los jóvenes perciben las cuestiones de género con mucha sensibilidad hacia las experiencias muy cercanas.

Necesitamos ofrecer una mirada amplia, rigurosa y esperanzada sobre uno de los retos antropológicos, educativos y pastorales más relevantes de nuestro tiempo. 

Introducción

La cuestión del género no puede seguir siendo abordada de manera reactiva, defensiva o meramente ideológica; exige una comprensión profunda de la experiencia de los jóvenes y un esfuerzo serio de diálogo desde categorías capaces de iluminar dicha experiencia.

Hablar hoy de género implica reconocer que nos encontramos ante un cambio cultural profundo que afecta a la comprensión de la persona, del cuerpo y de la identidad. Por ello, el enfoque propuesto no pretende ofrecer respuestas simplistas, sino abrir caminos de comprensión, acompañamiento y formación sólida.

1. Los jóvenes y el laberinto cultural del género

Para describir el contexto actual, utilizo la imagen del laberinto. Los jóvenes viven inmersos en un entramado complejo de discursos, conceptos y narrativas sobre el género que configuran su modo de pensar y de situarse ante la realidad. Este laberinto no afecta únicamente a quienes atraviesan experiencias personales de cuestionamiento identitario, sino también a muchos jóvenes que, aun deseando una vida familiar estable, han interiorizado profundamente las categorías culturales dominantes.

Uno de los principales problemas educativos es que los adultos -padres, docentes y agentes pastorales- desconocen en gran medida el funcionamiento interno de este laberinto. Se produce así un fuerte desajuste entre el lenguaje y los registros utilizados por unos y otros. Mientras los adultos suelen abordar la cuestión desde claves políticas, ideológicas o normativas, los jóvenes lo hacen desde una clave existencial, relacional y afectiva.

Para ellos, el debate sobre el género está inseparablemente vinculado a rostros concretos, a historias personales y a experiencias de sufrimiento. Por esta razón, muchos jóvenes interpretan el discurso adulto como una validación o condena de personas cercanas. Este desencuentro explica el silencio que rodea el tema y la dificultad para establecer un diálogo educativo fecundo.

2. La imagen del iceberg: persona, identidad y diferencia sexual

La segunda imagen clave es la del iceberg, que permite articular una comprensión antropológica más profunda y matizada. Esta imagen ayuda a distinguir entre la persona en su realidad ontológica y la conciencia que la persona tiene de sí misma. Desde una antropología cristiana, la persona es radicalmente sexuada: la diferencia sexual no es un mero dato biológico, sino una dimensión constitutiva que atraviesa toda la persona y se expresa de modo privilegiado en el cuerpo.

Al mismo tiempo, la identidad en sentido psicológico es un proceso dinámico y complejo, en el que intervienen la experiencia corporal, la historia personal, la cultura y la libertad. La persona es siempre más que su autopercepción. En este sentido, se puede afirmar que se nace mujer o varón, pero que también uno se hace mujer o varón en un proceso de integración que dura toda la vida.

Esta distinción permite sostener la verdad de la diferencia sexual sin negar la complejidad real de las experiencias personales. Asimismo, ofrece un marco adecuado para el diálogo con los jóvenes, evitando reduccionismos tanto biologicistas como subjetivistas.

Marta Rodríguez es autora de 'Género, jóvenes e Iglesia'.

Marta Rodríguez es autora de 'Género, jóvenes e Iglesia'.

3. Cambio de época y traducción cultural

La dificultad para abordar el tema del género no puede entenderse al margen del cambio de época que atravesamos. Han cambiado las sensibilidades, los referentes simbólicos y las palabras que generan adhesión o rechazo. En este contexto, muchos discursos formulados en categorías abstractas o puramente normativas generan una reacción defensiva inmediata.

Esto no exige renunciar al contenido, sino asumir la necesidad de una traducción cultural. La tarea educativa consiste en ayudar a pasar de una comprensión superficial a una visión más profunda de la persona, utilizando un lenguaje capaz de conectar con la experiencia vital de los jóvenes.

4. El camino educativo y pastoral

La tercera imagen es la del camino. No existen soluciones inmediatas ni respuestas universales. El acompañamiento requiere tiempopaciencia y una profunda confianza en la capacidad del joven para buscar la verdad. Es fundamental crear espacios seguros de diálogo, donde sea posible expresar preguntas y dudas sin miedo al juicio.

El acompañamiento no consiste en imponer respuestas, sino en ayudar a interpretar la propia experiencia. El modelo de Jesús con los discípulos de Emaús resulta aquí paradigmático: caminar juntos, escuchar, formular preguntas y ofrecer claves que permitan releer la propia historia desde un horizonte más amplio.

Conclusión

El desafío del género constituye una oportunidad decisiva para repensar la tarea educativa y pastoral. Reconocer que no siempre se ha abordado adecuadamente este tema no es motivo de desaliento, sino una fuente de esperanza. Los jóvenes están bien hechos, conservan la capacidad de reconocer la verdad y la belleza, y esperan de los adultos una palabra clara, empática y verdaderamente humana.

Afrontar este desafío exige formación, trabajo en equipo y comunidades que caminen juntas. Solo así será posible ofrecer una respuesta educativa y pastoral auténtica, capaz de acompañar a los jóvenes en la búsqueda de una verdad que libera.

Desde la Universidad Francisco de Vitoria y el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum lanzamos hace dos años un Programa Experto en Género, Sexo y Educación 100% online para dar respuesta a esta necesidad y aprender a acoger con Verdad y Caridad.

En enero de 2026 comienza la IV Edición y aún hay plazas disponibles para aquellos que buscan formarse para acompañar a otros, o para su propia vida. La web de inscripciones incluye más información.

Marta Rodríguez, ReL

Vea también      La ideología de género:
Sus peligros y alcances


martes, 14 de enero de 2025

La rebelión de los estudiantes contra la intimidación woke se expande: «Sucede en todo el país»

La organización «Estudiantes y académicos por la libertad de cátedra»
crece en el Reino Unido


El conservador Charlie Kirk debate contra 25 estudiantes woke.
"Había gente a la que no conocía y que me llamaba `la chica racista´. Si no estás de acuerdo con las opiniones ideológicas predominantes, no solo estás equivocado, sino que eres moralmente malo y eso justifica tácticas de intimidación", dice la estudiante Charlote Tredgett.



En tan solo un mes, las víctimas del llamado “movimiento woke” y su brazo ejecutor, la “cultura” de la cancelación, se pueden contar por decenas.

Solo en el pasado mes de diciembre, en Reino Unido fueron saboteadas varias conferencias universitarias, el profesor y economista Fothergill fue expulsado de la Universidad de Sheffield por una investigación sobre el remplazo laboral de la inmigración y la estudiante Connie Shaw fue expulsada de su puesto en la radio de estudiantes por sus opiniones críticas sobre la teoría de género.

El mismo mes, la doctora Helen Adamson, codirectora de la Facultad de Ciencias Naturales y Ambientales de la Universidad de Newcastle, fue agredida por acudir a una manifestación en apoyo de Tommy Robinson, actualmente en prisión por publicar un documental denunciando a los agresores sexuales de origen musulmán en el Reino Unido.

Todos ellos son los últimos integrantes de lo que la organización Estudiantes y Academics for academic freedom (Estudiantes y Académicos por la libertad académica o de cátedra, SAFAF) llama su “lista de cancelados”, y que agrupa a centenares de víctimas británicas de la cancelación, omnipresente en los campus universitarios. Contadas excepciones como AFAF confrontan estratégicamente esta ideología desde el ámbito universitario.

Recientemente, el británico The Telegraph recogía el caso de Charlote Tredgett, una joven estudiante que había obtenido plaza para estudiar Filosofía en el prestigioso King’s College de Londres.

Al principio, su horizonte era esperanzador, plagado de las promesas que los folletos de la universidad le habían inculcado: intercambios reflexivos, debates acalorados sobre las cuestiones éticas más candentes del momento, preparación para desarrollar y comunicar argumentos, perfeccionar el pensamiento crítico…

Todo pareció venirse abajo para Tredgett cuando empezaron las clases.

“Quedó muy claro que mis compañeros no veían con buenos ojos opiniones que cuestionaran las ideologías predominantes en torno al género, la religión o el colonialismo”, lamentó la estudiante de 20 años.

Recuerda un seminario acerca de teoría de género y filosofía como “el más silencioso” al que ha acudido.

“Habíamos leído un artículo académico y se suponía que íbamos a hablar sobre él, pero casi no se dijo ni una palabra. Durante una hora, lo único que se escuchó fue su voz [del ponente] mientras hablaba. Durante todo ese tiempo, hubo unos dos comentarios del grupo de unos diez estudiantes, y fueron redactados con mucho cuidado, casi ensayados. Todos tenían miedo de expresar las cosas de forma incorrecta y de la reacción de sus compañeros si lo hacían”, comenta.

A Tredgett solo le hizo falta revelar anteriormente que era “euroescéptica” y que había votado por el Brexit para ser objeto de la conciencia colectiva woke de los estudiantes. Las acusaciones no tardaron en llegar, después la grabaron y viralizaron sus imágenes: “Había gente a la que no conocía y que me llamaba `la chica racista´. Si no estás de acuerdo con las opiniones ideológicas predominantes, no solo estás equivocado, sino que eres moralmente malo y eso justifica tácticas de intimidación”.

Tredgett es el fiel reflejo de la mayoría de los británicos -un 80% según las encuestas consultadas por el Telegraph- que consideran que la libertad de expresión está más limitada que hace una década y que la gente se autocensura por miedo a las políticas de la cancelación.

Pero conforme pasan los años y los casos aumentan, también crecen y se organizan las voces disonantes de la distopía woke.

Es el caso de Heather McKee, estudiante de psicología de la Universidad de Glasgow y que conoce bien el ataque a quienes disienten del pensamiento dominante, del activismo trans o la teoría crítica de la raza.

“Creer en espacios exclusivos para mujeres, en fronteras más estrictas o en una meritocracia: estas son opiniones que comparte la gran mayoría de la gente en este país. Sin embargo, debido al pensamiento colectivo impuesto, los estudiantes y académicos tienen demasiado miedo de expresarlas y se les castiga cuando lo hacen”, denuncia la estudiante.

La Universidad, ¿un entorno inclusivo? Según se mire

Entre otros casos concretos, menciona un reciente debate sobre ética en el que citó el Informe Cass, que pone de manifiesto cómo se han suministrado a menores bloqueadores de la pubertad sin tener claro que esto fuera una mejora para los pacientes que acudían clínicas como Tavistock, especializada en tratamientos de reafirmación de género.  

La estudiante quedó sorprendida ante la respuesta: “Nada. Nadie sabía de qué se trataba o, si lo sabían, no querían hablar de ello. Cuando hablé de esto con una de mis profesoras, simplemente dijo que la universidad es un entorno inclusivo. Pensé: ‘Sí, pero no inclusivo respecto de mi visión de que el sexo es binario y la biología es importante’”.

Pensamiento dominante woke: "Es real y sucede en todo el país"

Sin embargo, cada vez más, alumnos, docentes y académicos, se enfrentan de una forma u otra ante las consignas woke y canceladoras. Hay quienes lo hacen por motivos doctrinales, otros por reacción y otros que lo hacen por ambas razones de forma organizada.

Es el caso de Academics For Academic Freedom, con decenas de socios y delegaciones en universidades de todo el país. La misma McKee es coordinadora de la rama estudiantil de la organización, convencida de que su activismo no solo es por poder expresar su opinión libremente en seminarios y debates, sino sobre todo de proteger los derechos de los estudiantes.

Habla, por ejemplo, de los de la facultad de Psicología, a quienes se les enseña que la Teoría crítica de la raza -que sostiene que las estructuras, instituciones y conocimientos occidentales son en sí mismos racistas- es la verdad y no solo una teoría polémica.

“Son hombres blancos a los que se les enseña que son privilegiados, que no pueden imaginar lo que es ser una mujer negra, por ejemplo. Se están formando para ser psicólogos y se supone que deben ayudar a las personas a resolver sus problemas, pero se les dice que nunca podrán entender [muchos de esos problemas]. ¿Qué se supone que deben hacer con eso?”, plantea.

Tanto Tredgett como McKee conocen la fuerte militancia del movimiento woke, y aseguran que no se trata de un pequeño número de casos: “Es real y está sucediendo en todo el país”.

Conferencia anual de Estudiantes y Académicos por la libertad académica.

`Nuestro objetivo es tener un miembro de SAFAF en cada universidad del Reino Unido e Irlanda´, se dijo en la conferencia anual de Estudiantes y Académicos por la libertad académica de 2024. 

7 medidas para defender la libertad académica

Es por ello que Academics For Academic Freedom está elaborando una amplia red de resistencia antiwoke en decenas de universidades del país, instando a los responsables que quieren mantener sus centros como espacios de debate científico y racional a seguir una serie de posiciones y estrategias.

Entre ellas, la organización anima a:

1º Designar a un defensor de la libertad académica como un alto cargo de liderazgo que también pueda reflejarse a nivel departamental, y dotar de poder a la persona (o personas) que ocupen ese puesto para que tomen medidas rápidas y contundentes cuando se desafíe la libertad académica.

2º Garantizar un mecanismo de denuncia de violaciones de la libertad académica para que puedan investigarse y resolverse rápidamente.

3º Integrar la enseñanza de habilidades y disposiciones asociadas con un debate y un desacuerdo sólidos, de buena fe y basados ​​en la evidencia en los planes de estudio de todos los niveles.

4º Poner fin a cualquier asociación formal con Stonewall u otros grupos de presión LGBT. (La misma organización Stonewall reconoce en su web a algunos de sus partners y colaboradores, como el grupo Barclays, la cervecera Desperados, Absolut vodka, cosméticos Glisten, ISS, Unilever o la empresa de joyería Pandora. 

5º Cuando el personal haya sido capacitado por Stonewall o grupos de presión similares que promueven la teoría de la identidad de género como irrebatible, asegúrese de que la capacitación adicional lo contrarreste.

6º Cuando una universidad patrocina una red LGBT+ que opera bajo la marca de la universidad y tiene la tarea de representar a todos los empleados LGBT+, dejar en claro a los funcionarios que sus canales de comunicación no deben usarse para promover la teoría de género como inatacable, o para promover o usar tácticas de "no debate".

7º Asegurarse de que los mandos intermedios y los líderes estén bien informados sobre la posición institucional de la universidad, la comprendan y sean capaces de actuar en consecuencia.

ReL

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martes, 20 de agosto de 2024

9 consejos de expertos para padres preocupados porque sus hijos parecen atraídos por lo transgénero

                    Fortalecer la relación, saber quien los adoctrina
     y siempre mostrar mucho cariño




Estos son los nueve consejos que proponen expertos como
Mary Rice Hasser, Patrick Lappert o Greg Bottaro
para proteger a tus hijos del lobby LGBT.


¿Qué pueden hacer las familias cristianas cuando alguno de sus hijos parece asumir los postulados de la ideología LGBT e incluso desarrollar disforia de género (falta de aceptación de su sexo natural)?

La organización católica de ayuda espiritual a las personas con atracción por el mismo sexo, Courage, ha abordado esta pregunta en varias ocasiones, como fue uno de sus encuentros con expertos de la talla de Mary Rice Hasson, el sacerdote y director de la organización, Philip Bochanski o el experimentado psicólogo y doctor Gregory Bottaro, entre otros. Como detalló National Catholic Register, la conclusión fue unánime: los niños  con sentimientos transgénero "necesitan amor y verdad”.

Estos son algunos de los consejos que ofrecieron los especialistas a familias con hijos que tengan estas sensaciones.

1º) Enséñale a valorar lo que tiene

Para el sacerdote Phipip Bochanski, director ejecutivo de Courage, una de las mejores formas de prevenir la disforia de género en la familia católica es abordar la sexualidad de forma positiva. “La cultura donde han penetrado estas ideas (trans), afirma que puedes ser del sexo opuesto... y esto se debe a que no valoramos lo bueno del sexo propio”.

2º) José y María, modelo de complementariedad de toda familia

Por ello, Bochanski destacó que también es bueno “hablar con valentía sobre el significado la masculinidad, sobre por qué es bueno ser mujer y por qué es buena la relación entre ambos sexos”.

Aprovechando el tema central de la conferencia anual, “San José, modelo de amor valiente”, el obispo emérito John LeVoir instó a apreciar el “vínculo entre José y María, que es la formación que recibió Nuestro Señor. En este sentido, el doctor Gregory Bottaro, director del instituto psicológico CatholicPsych, aprovechó para remarcar que “todos necesitamos a la madre y al padre de Jesús”.

3º) Refuerza la comunicación y el cariño

Si tu hijo o hija está coqueteando con el movimiento trans, aún no es tarde. “El punto de partida es lo que dijo San Pablo a los Efesios, vivir `en la verdad y en el amor`, dijo el padre Bochanski. “No se golpea a nadie con la verdad. No sea provocativo ni ofensivo. Mantenga la comunicación abierta en la familia, no solo con el ser querido que está experimentando una discordancia de género, sino también con el resto de la familia.

El diácono Patrick Lappert, capellán de Courage, añadió que “si insistes en la verdad con amor, más del 80% lo superarán, pero si solo se emiten condenas, todos ellos persistirán”.

4º) A veces, en lugar de atosigar, se trata de fortalecer la relación

Durante las conferencias, el diácono Patrick Lappert explicó que la edad a la que se dan los distintos signos es importante en este proceso.

“Cuando el niño `sale del armario´ al final de la adolescencia y el principio de la edad adulta, la estrategia debe ser diferente. Puede que no sea tan necesario hablarle de tu sistema de creencias ya que ellos ya lo saben. Deja todo eso a un lado y forja la relación con ellos”, dijo Patrick.

“Las investigaciones demuestran que cuando los hijos mantienen y fortalecen la relación con sus padres, sus tendencias sexuales disminuyen”.

Jóvenes a la luz del ocaso.

La soledad, la inseguridad y las presiones de los activistas LGTB pueden llevar a la conclusión de muchos jóvenes y adolescentes, bombardeados de propaganda transgénero (foto de Ernest Brillo en Unsplash).

5º) Muestra mucho cariño a tu hijo y averigua si lo están adoctrinando

Para Mary Rice Hasson, del Centro de Ética y Políticas Públicas de Washington, subrayó la necesidad de los padres de saber quiénes son los referentes de los hijos en este tema.

A veces puede ser un tutor o un maestro, y es probable que el niño esté siendo adoctrinado, explicó.

“Al niño se le ha dado un camino en el que se supone que encontrará la felicidad. Se les está adoctrinando y por ello se sentirán autorizados a decir que sus padres son transfóbicos. Es importante que los padres repitan mucho a sus hijos lo mucho que les quieren”, añadió Hasson.

6º) Es fundamental la formación científica y biológica de los padres

[Los activistas LGTB] dirán que se basan en la ciencia, pero no lo hacen”. El diácono afirmó que los escritos y expertos mundiales “demuestran todo lo contrario”, como es el caso del Hospital Universitario Karolinska de Estocolmo y otros hospitales que han abandonado el uso de bloqueadores de la pubertad, junto con Finlandia, Holanda y otros países.

7º) Enfrenta la disforia de tu hijo desde sus problemas previos

Lo importante es abordar no solo los síntomas de la disforia”, advirtió Hasson, “sino también las heridas que puede haber detrás”.

El problema transgénero “es particularmente contagioso para los niños, porque son vulnerables y tienen problemas previos de inseguridad y autoestima”, dijo.

La abogada y experta repitió como en otras ocasiones que los jóvenes con disforia de género han experimentado altas tasas de trastornos emocionales y abusos sexuales por parte de alguien a lo largo de su vida, y que suelen estar relacionados con la aparición posterior de tendencias homosexuales. 

8º) Proporciónales una comunidad en la que desarrollarse

En este sentido, “el movimiento LGBT no es solo una moda de la escuela, que también”, dijo Hasson. “Es algo que realmente puede atraer a un corazón herido, ofreciéndole un futuro o aceptación social”.

El diácono Patrick Lappert añadió que “las personas experimentan un aislamiento radical en el mundo que vivimos”, por lo que “existe un deseo profundo de comunidad. Y el tratamiento transgénero ofrece ciertas esperanzas, al decirles que van a solucionar el dolor de estar socialmente aislados”... hasta que comienzan los tratamientos y los problemas. Por ello, frente a ese aislamiento y soledad, debemos “proporcionarles una comunidad en la que desarrollarse”.

9º) Hay vida más allá de uno mismo

Para finalizar, el padre Bochanski se refirió a San José y destacó que encontró la felicidad no al buscar sus propios deseos personales, sino sirviendo a Jesús y María. “Nos convertimos en quienes somos solo cuando nos entregamos a los demás. Es el don de uno mismo lo que nos muestra quienes somos en realidad”.

J.M.C., ReL

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lunes, 1 de mayo de 2023

Televisiva analista política... los confinamientos y un vídeo de YouTube la llevaron a la Iglesia

Eva es hija de protestante... y famosa por cuestionar
en los medios la ideología de género


Eva Vlaardingerbroek es de origen holandés, hija de padre protestante y madre católica. Durante los confinamientos por el Covid 19 descubrió que "el mundo estaba librando una gran batalla espiritual".

 

Eva Vlaardingerbroek es holandesa, filósofa del derecho, analista política... y famosa por cuestionar con firmeza el feminismo radical, la ideología de género, el transhumanismo... y otros fenómenos muy similares en los medios de comunicación de EE.UU. A sus 26 años, la joven acaba de ser acogida en la Iglesia Católica junto con su padre.
 
Nacida de madre católica y padre protestante, Eva Vlaardingerbroek se crió como cristiana pero tuvo que ser la pandemia la que le abriera los ojos a "la batalla espiritual que enfrentaba el mundo". Eva se dio cuenta de que la fe católica es "el arma más poderosa" contra el relativismo moral de hoy en día. 
 

Alejada de los templos

El National Catholic Register acaba de publicar una entrevista en la que habla de su camino hacia la fe y de la defensa de la doctrina católica. "Si no nos tomamos a nuestros enemigos lo suficientemente en serio, y no nos atrevemos a hablar en nombre de Cristo, después de lo que Él ha hecho por nosotros, ¿cómo esperamos ganar?", se pregunta.
 
Eva nació en Amsterdam (Holanda) en 1996 y creció junto a su hermano menor en una ciudad más pequeña no muy lejos de allí. Sus padres eran cristianos y trabajaban en la música clásica. Su abuelo, ya jubilado, era pastor protestante y un gran teólogo. 
 
"Mis padres nunca me presionaban para ir a la Iglesia. Nunca me impusieron nada. De hecho, mirando hacia atrás, ojalá me hubieran empujado un poco más hacia la fe. Durante muchos periodos no le presté ninguna atención... pero siempre he creído en Dios", comenta Eva.
 
Bautizada como protestante, asistió durante mucho tiempo a la iglesia con su padre, hasta que, hace 15 años, decidieron acudir a misa con su madre. "Mi padre estaba harto de lo politizada que se había vuelto nuestra iglesia protestante. Yo me uní a ellos pero, como todo adolescente, no me sentía parte de aquello ya que no era oficialmente católica, así que dejé de ir", explica. 
 
EvaEva nació en Amsterdam en 1996 y creció junto a su hermano menor en una ciudad más pequeña no muy lejos de allí. Sus padres eran cristianos y trabajaban en la música clásica.
 
Aunque nunca cuestionó su creencia en Dios, Eva no hacía ningún esfuerzo por decidir si quería ser protestante o católica. "Lamentablemente, mi fe no jugó un papel muy importante en mi vida", afirma. 
 
Sin embargo, la pandemia del Covid 19 lo cambiaría todo. "En mis comienzos profesionales experimenté reacciones negativas hacia mis opiniones conservadoras. Me acostumbré a la sensación de ser cancelada por decir verdades incómodas, pero algo cambió con la pandemia. Ir en contra de la narrativa establecida no solo me cancelaba 'socialmente', sino también 'legalmente'", reconoce. 
 
Eva se dio cuenta de que la batalla no era política sino espiritual. "La velocidad con la que la gente quería condenar a quienes no seguíamos 'la ciencia' y con la que nuestros gobiernos abolieron nuestros derechos constitucionales, fue una llamada de atención para mí. Descubrí que el mal no solo existía en tiempos de guerra, sino que estaba muy vivo y que muchas personas pueden ser seducidas por él rápidamente", reconoce.
 
Eva se propuso buscar una razón moral a todo aquello. "No quería discutir si las vacunas detenían la transmisión del virus o si estaba justificado que el Gobierno nos las impusieran por razones médicas. Quería adoptar una postura moral", explica.
 

"Todo tenía sentido"

Y, encontró motivaciones en lo que había leído en la Biblia. "La única postura moral que me pareció correcta era que había sido creada a imagen de Dios, que mi cuerpo es templo del Espíritu Santo, que mis derechos corporales me fueron otorgados por mi Creador, y que por lo tanto eran inalienables. Mis derechos no me fueron dados por un Gobierno... que podría, por otra parte, quitármelos en cualquier momento", argumenta.
 
Eva comenzó a hablar abiertamente de su fe en la escena pública. "Experimenté lo que sucede siempre que hablas del amor de Cristo, que las fuerzas del mal se hacen más fuertes, y que no hay nada que odien más que el testimonio. Sin embargo, las fuerzas del bien son cien veces más fuertes", asegura.
 
Para aquel entonces, Eva ya sabía que tenía que volver a Dios. "Aquello me hizo pensar en mi fe, pero no sabía a qué iglesia unirme, así que decidí tomarme mi tiempo. Fui a muchas iglesias 'sin denominación' donde conocí a cristianos maravillosos y devotos. Sin embargo, en esas grandes iglesias faltaba algo", explica.
 
"Encontré los discursos del profesor Peter Kreeft en YouTube y los vi durante horas... hasta que me topé con su vídeo: 'Siete razones por las que todos deberían convertirse en católicos'. No podía discutir nada de lo que decía. Todo tenía sentido. Desde que Cristo mismo había fundado la Iglesia, pasando por la importancia de los santos, hasta el verdadero milagro de la Eucaristía. Sabía que tenía que tomar una decisión", añade.
 
Puedes escuchar aquí las razones de Peter Kreeft para ser católico.
 
Y, llegó la Misa del Gallo del año pasado. "Sentí en mi corazón que quería ser católica. Cuando llegué a casa después de misa, recibí una felicitación de Navidad de mi querido amigo el padre Benedict Kiely. Me preguntó que cuándo me convertiría al catolicismo. No existen las coincidencias", relata.
 
A Eva uno de los elementos que más le atrajo de la fe católica fue la transubstanciación. "Como protestante nunca sentí que se pudiera racionalizar aquello, así que opté por el argumento de que 'era algo simbólico'. Cuando lees las Escrituras lo que Jesús dijo está muy claro. No es en absoluto simbólico. Aunque no puedo racionalizarlo, lo creo; si Cristo dijo que es así, es así. No tenía otra opción que convertirme en católica", comenta.
 
"El arma más poderosa contra el relativismo es la fe católica. ¿Qué mejor que poder decir 'no', en un momento en que la gente dice que 'todo vale'? Decir que existe la belleza, el bien, la verdad. La doctrina católica sigue siendo la misma. La doctrina ha resistido y siempre resistirá la prueba del tiempo, porque Él mismo fundó la Iglesia", asegura Eva.
 
Ahora, la labor de Eva ha variado ligeramente. "Trato de asegurarme de que todos mis puntos de vista se alineen con mi fe. Mi misión es defender a las personas corrientes que son consideradas invisibles por el establishment. Me duele ver cómo se esfuerzan y las élites las califican como deplorables. Eso no es lo que Cristo nos enseña", comenta.
 
"Creo que vivimos tiempos muy oscuros. Un mundo al revés, donde la gente llama a los hombres mujeres, a las mujeres hombres;  a lo malo bueno y a lo bueno malo. Yo confío en Dios, y sé que la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la han vencido. Nada me da más esperanza que eso. El bien vencerá porque Cristo ya ha vencido a la muerte y nos ha hecho libres", explica Eva.
 
"Hemos sido salvados por Él, pase lo que pase aquí en la tierra. Lo que la gente piensa de mí no tiene importancia, comparado con lo que Dios piensa de mí. Cristo y la Verdad son los que me conducen en los esfuerzos de cada día", asegura.
 
Y Eva denuncia el plan del maligno. "Muchos cristianos aceptan las 'palabras bonitas' que usan los globalistas para vendernos sus planes. Si miras lo que están proponiendo, se reduce a que esta gente quiere jugar a ser Dios. Las soluciones que ofrecen siempre se alimentan del miedo a la muerte. Lo cual, si crees que esta vida no es todo lo que hay, no nos debería preocupar tanto", expresa. 
 
"La ideología de género y el feminismo son las ideologías más dañinas que existen, porque impiden que las personas se casen, formen una familia y sean verdaderamente felices", insiste Eva.
 
"A mi generación se le ha dicho que no debemos casarnos ni tener hijos, porque todo es una construcción social opresiva creada por el patriarcado. Y además de eso, tener hijos también es malo para el clima, así que no te molestes… nos dicen que podemos acostarnos con cualquiera todo lo que queramos y que si te quedas embarazada, puedes abortar, porque es tu cuerpo, tu elección. Todo esto es obra del diablo", asegura.
 
Aquí puedes ver una intervención de Eva en la que habla de su fe.
 
"La única solución que veo a este problema es ser intransigente. Dios creó a Adán y a Eva, no a 73 géneros diferentes. No es más que el hombre tratando de ser su propio dios, lo que nunca ha funcionado y nunca funcionará. Lo mejor que podemos hacer como católicos es decirle a la gente que hay una alternativa que pueden seguir. Que existe y que tiene un nombre: Jesucristo", concluye.

ReL

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domingo, 23 de abril de 2023

«Mamá, soy trans», un «manual» para padres que sufren: «Es fácil ser progre con los hijos de otro»

Nagore de Arquer es una de las autoras:
a los 15 años quiso «transicionar» pero se arrepintió


José Errasti, Marino Pérez y Nagore de Arquer publican en la editorial Deusto una guía práctica para las familias que tienen adolescentes que se declaran transexuales: "No tiene ningún sentido que el sexo se puede cambiar".

Nagore de Arquer se considera una "desistidora", una persona que se siente trans y da marcha atrás en un proceso de cambio de sexo antes de comenzar la hormonación. Todo comenzó cuando tenía quince años y una psicóloga le aconsejó "cambiar su cuerpo" para solucionar los problemas de acoso que sufría en la escuela.

José Errasti, profesor titular de la Facultad de Psicología de la Universidad de Oviedo, junto a Marino Pérez, Catedrático de Psicología, y Nagore de Arquer, estudiante de Psicología, acaban de publicar el libro Mamá, soy trans (editorial Deusto). Una guía para las familias de adolescentes con "conflictos de género". 

La  solución de una psicóloga 

Este nuevo libro, como los autores lo definen, es un manual para ayudar a las familias con hijos que se declaran transexuales. Es el segundo libro que publican dos de sus autores sobre este tema, después de: Nadie nace en un cuerpo equivocado 

"Con quince años sufría bullying y quería ser un chico", asegura Nagore en una entrevista publicada recientemente en La Nueva España. La psicóloga, entonces, debido a sus rasgos más masculinos, le aconsejó empezar a hormonarse. La adolescente accedió pero, poco después, cambió de idea y comenzó a hacer activismo a través de las redes sociales.

"Yo quería ser un chico, fue una idea que me transmitió mi psicóloga porque tenía un aspecto más masculino, no me gusta maquillarme, no me gustan los vestidos, ni las faldas, me gusta vestir 'como un chico'", asegura en la entrevista.

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Su psicóloga le llegó a preguntar: "¿No quieres ser un chico?". Una propuesta muy peligrosa para una joven en su situación. "Rechazaba mi cuerpo por el bullying que me habían hecho durante muchos años en el colegio. La psicóloga en vez de solucionar los problemas de acoso que había sufrido me dio la solución de una transición hormonal médica", explica.

"Llegué a obsesionarme, en las redes sociales te dicen que si tú piensas que eres trans automáticamente lo eres. Con quince años si estás sufriendo y te presentan una solución como si fuera la definitiva, te la crees", añade.

El acompañamiento de sus padres

De Arquer comenzó entonces un proceso de "transición social". "Mis padres no se lo veían venir, nunca he sido femenina pero nunca he rechazado mi cuerpo como se dice que lo rechazan las personas transexuales desde pequeñas", explica.

Y, eran tiempos en los que no había ninguna ayuda. "Para mi madre, sobre todo, fue una bomba porque me ha criado con la idea de que podía hacer lo que quisiera con mi vida y tu cuerpo no está mal por ello. No había una asociación Amanda a la que pudieran acudir, estaban muy solos", dice.

Los padres le cambiaron de psicóloga y su malestar fue disminuyendo. En aquella primera sesión con la nueva profesional lo primero que le dijo De Arquer era que era trans. "Ella me respondió, muy bien eres trans, pero dime la razón por la que estás aquí, dime cuáles son los problemas que te han traído aquí", resalta.

"Cada persona necesita su propio proceso, yo necesité dos años de terapia. Fue un cambio de visión de mí y de mejorar mi autoestima", asegura.  

Las tres claves para corregirlo

Otro de los autores de Mamá, soy trans es el profesor José Errasti. "En las presentaciones del anterior libro la gente nos preguntaba qué era lo que tenían que hacer si mañana les llega su hija de trece años y les dice que es un chico. Eso es lo que nos ha llevado a escribir este segundo libro, que es una guía concreta para afrontar este tipo de problemas".

El catedrático asegura en una entrevista que la situación es dramática. "Estamos viviendo un auténtico boom de estos problemas. Sabemos que es un asunto muy complejo que en cada familia se puede presentar con mil detalles relevantes. "La prudencia, la empatía, el respeto y la sensatez", son las claves.

"La prudencia nos aconsejaría no tomar decisiones irreversibles, de forma apresurada o forma poco meditada. No es sensato que el 87% de las personas que consultan en la unidad de trastornos de género catalana, que se llama Transit, salgan con la receta de hormonas en la mano", comenta.

"El respeto implica entender que la persona que tenemos delante está sufriendo de verdad, que no está ni fingiendo, ni está haciendo teatro y que tenemos que intentar ayudarle y que merece toda nuestra consideración. Pero es importante no confundir el respeto con la aquiescencia, con darle la razón en todo lo que está diciendo", añade.

Y, concluye con el tercer principio. "La sensatez parecería indicar que no conviene tomar decisiones basadas en ideas absurdas. Por ejemplo, la idea de que el sexo se puede elegir es absurda. No tienen ningún sentido que el sexo sea una variable volitiva y puramente apetitiva, que las personas eligen en función de su libertad o autodeterminación", asegura.

Errasti tiene claro que es una locura. "No tiene ningún sentido que el sexo se puede cambiar, que alguien puede pasar de ser varón a mujer o viceversa. No tiene sentido pensar que hay más de dos sexos.  Cualquier reacción extrema es negativa. Es decir, es negativa cualquier reacción autoritaria. Y también es desaconsejable lo contrario", expresa.

Y propone una tercera vía. "Se necesita un término medio que permita que pase un tiempo de observación, de comprensión, de analizar muy bien la razón por la que esa persona está diciendo eso y que permita analizar muy bien cuándo empezó a sentir lo que dice que siente (...). Las familias se sienten muy solas. Es muy fácil ser progre con los hijos de los demás. Es muy fácil cuando el problema le pasa a otro", comenta.

El profesor asegura que hay muchos casos de gente que quiere volver a la etapa previa a la hormonación. "Hay un boom muy importante de personas que quieren 'transicionar', pero también empieza a haber un boom de gente que se arrepiente de haber 'transicionado'. Las intervenciones médicas para 'transicionar' son irreversibles incluso farmacológicamente", explica.

"A mucha gente se le ha vendido la idea de que los males que está viviendo en la adolescencia, que es una etapa en la que lo raro es encontrarse bien, son debidos a que no saben que en verdad son del otro sexo", añade.

Errasti echa mucha de la culpa a Internet. "Las redes sociales están llenas de personas que han 'transicionado' y juran que todos sus males se resolvieron. Muchos caen en esa narración salvífica, casi mitológica de esa transformación personal en la que renacerás siendo tú mismo. La realidad es que no es así. Es habitual que haya unos primeros momentos de euforia, pero en muchísimos casos, al cabo de unos meses la realidad se impone", afirma.

Y, habla de las consecuencias de estas terapias. "A lo mejor no tenías asumida la homosexualidad o que tenías problemas de espectro autista, de expresiones emocionales o simplemente que no te ajustabas a los estereotipos sexuales tradicionales. No te pasaba nada en el pecho ni en el pene. La gente no se da cuenta de que cuando te hormonas tienes que hormonarte cada uno de los días de tu vida", advierte.

Para el profesor, la aprobación de la ley Trans es la puntilla. "La ley trans impone, en aras de una ideología, que los profesionales solo podemos afirmar las peticiones de los adolescentes, no podemos tener juicio propio. Si vienen pidiendo hormonas hay que dárselas, no tenemos nada que opinar al respecto", asegura.

"Y eso es igualarnos al vendedor de un centro comercial y quitarnos nuestro criterio clínico. Eso va a dar lugar a muchísimos problemas y va a provocar mucho sufrimiento. Han entrado, ideología en mano, en el campo de la intervención clínica", añade.

Errasti apunta que el transexualismo es casi un estilo de vida. "El discurso trans es el 'pack' completo adolescente. Incluye una estética, una ética, un lenguaje, unos referentes, un criterio para distinguir quién es de los míos y quién de los malos; e incluye también la temática del yo y del sexo que son los dos grandes temas adolescentes", señala.

"Es un discurso que tiene ese punto mitológico del viaje del héroe en dónde una persona gris con sus problemas cotidianos sufre una tremenda crisis personal y renace convertido en el Mesías. Cómo no vas a fascinarte con esas cosas", apunta.

Puedes ver aquí una entrevista a los autores del libro. 

El profesor concluye advirtiendo de los peligros de esta ideología. "Los profesores no tienen formación adecuada y acostumbran a dejar este tipo de temas a asociaciones de educación sexual que pertenecen a los colectivos transgeneristas para que impartan talleres de educación sexual (...). La idea transgenerista se está colando en las escuelas de forma completamente masiva, sin ninguna criba y ese es un grave problema que hay que abordar", termina diciendo.

ReL

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jueves, 10 de marzo de 2022

«Guatemala ama a Dios»: apoteósica ley que blinda el matrimonio, la vida y la educación en el país


El presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei,
durante la declaración del país como Capital Provida Iberoamericana.

 

Desde el 8 de marzo, en Guatemala el aborto estará penado con hasta 25 años de prisión, el "matrimonio" homosexual será ilegal y las escuelas no podrán adoctrinar a los alumnos con planteamientos de género contrarios a la heterosexualidad: son tan solo algunos de los artículos que incluye la recientemente aprobada Ley de Protección de la Vida y la Familia y que han llevado a Guatemala a ser declarada Capital Provida de Iberoamérica el pasado miércoles.

En un comunicado, el Congreso de Guatemala destacó que el objetivo de esta nueva ley es “resaltar el derecho a la protección de la vida, la familia, la institucionalidad del matrimonio entre un hombre y una mujer, la libertad de conciencia y de expresión, así como el derecho de los padres para orientar a sus hijos en los ámbitos de la sexualidad”.

Además, indicó el Parlamento guatemalteco, la nueva ley, aprobada por 101 votos a favor y ocho en contra, “establece normativas para defender la vida desde su concepción, a través de la definición de los diferentes tipos de aborto y sus reformas al Código Penal para su sanción”.

Los que contravengan la norma y practiquen abortos, enfrentarán condenas de prisión de entre 6 y 25 años.

La familia, "formada por el padre, madre e hijos"

Como recoge el portal de Guatemala La Red, el primer artículo de la nueva ley expresa que la misma busca proteger la vida, la familia y la institución del matrimonio entre un hombre y una mujer, y define a la familia como "una agrupación formada por el padre, la madre y los hijos que conviven con ellos o que se encuentran bajo su potestad".

También contempla la "familia ampliada", como un "conjunto de personas ligadas por un vínculo de orden natural o jurídico" y que "alcanza a los parientes por consanguinidad hasta el 4 grado" -primos hermanos o tíos abuelos- o a los afines "hasta el segundo grado", lo que incluye a los abuelos, nietos y hermanos del cónyuge.

Manifestantes provida guatemaltecos.

"La familia es donde la vida comienza y el amor nunca termina", sostienen estos manifestantes guatemaltecos. "Guatemala ama a Dios" es una de las consignas sostenidas por los provida en el país. 

La adopción, "un derecho del menor"

Como indica la denominación de la ley, esta pretende proteger a la infancia y al menor, no solo del aborto, sino de la ausencia de una familia.

Por ello recoge que, "a falta de padre o madre naturales y una vez agotado el procedimiento correspondiente a la tutela legítima, el Estado deberá otorgar el cuidado y la protección del menor a un padre y una madre adoptivos", encuadrando la institución de la adopción como "un derecho del menor y no del adoptante".

Entre otras medidas, la Ley de Protección de la Vida y la Familia blinda la educación sexual como un derecho inherente a los padres de forma exclusiva.  “Se prohíbe a las entidades educativas  promover en la niñez y adolescencia, políticas o programas relativos a la diversidad sexual y la ideología de género o enseñar como normales las conductas sexuales distintas a la heterosexualidad o que sean incompatibles con los aspectos biológicos y genéticos del ser humano”, sentencia el artículo 15 de la ley.

El artículo 16 de la norma señala que, “se prohíbe expresamente el matrimonio entre personas del mismo sexo”.

Nadie podrá ser perseguido por disentir

Además, el nuevo texto legal no solo se plantea en clave penalizante, sino que ofrece garantías de pensamiento carentes en multitud de países occidentales.

De este modo, en Guatemala, "ninguna persona podrá ser perseguida penalmente por no aceptar como normal la diversidad sexual o la ideología de género, siempre que no hubiere infringido disposición legal alguna o hubiere atentado contra la vida, la integridad o la dignidad de las personas”.

Guatemala: Capital Provida de Iberoamérica

La Ley de Protección de la Vida y la Familia ha sido aprobada tan solo un día antes de que Guatemala fuese declarada como Capital Provida de Iberoamérica durante el Congreso Iberoamericano por la Vida y la Familia.

Durante la ceremonia, realizada en el Palacio Nacional de la Cultura, el presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, promulgó la ley que declara el 9 de marzo como el Día por la Vida y la Familia.

En el evento participaron organizaciones provida de todo el mundo, como Alliance Defending Freedom, Americans United for Life, Family Research Council, Heartbeat International, Latinos Conservative Organization, Political Network for Values y Students for Life.

ReL

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