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martes, 28 de julio de 2026

Cardenal Müller: «Pretenden crear otra Iglesia inspirada en la ideología woke y en el feminismo»

El cardenal Müller tiene una visión de conjunto muy rica frente a las polémicas actuales por su condición de prefecto emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe y por ser alemán.

El cardenal Müller tiene una visión de conjunto muy rica frente a las polémicas actuales por su condición de prefecto emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe y por ser alemán.

    Si algo caracteriza a cardenal Müller, prefecto emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe, es que no tiene ningún problema en hablar sobre cualquier asunto, aunque pueda ser polémico, incómodo o políticamente incorrecto. Su defensa de las enseñanzas de la Iglesia le ha llevado a ser un referente para muchos católicos.

    En una extensa entrevista en Catholic Herald el purpurado alemán habla del sínodo, de la relación de los cardenales entre sí y del papel de la Iglesia en el mundo, pero también sobre el camino sinodal alemán.

    Sobre el pasado sínodo, Müller asegura que “la prensa y las redes sociales persiguen en todas partes sus propios intereses de poder, mientras que la Iglesia no busca convertirse en la más grande o la más importante en ningún ámbito. La Iglesia existe como sacramento de la unión de la humanidad con Dios y de la unidad de todos los hombres entre sí. Hubo algo de discusión sobre estos asuntos, pero no demasiada, debido al método empleado en el consistorio, que nos proporcionó una serie de preguntas previamente preparadas para nuestra reflexión”.

    Recuerda el cardenal que “en el Concilio de Nicea hubo debates de tal intensidad que san Nicolás terminó abofeteando a Arrio por negar la divinidad de Jesucristo. ¡Aquellas sí que fueron discusiones de verdad! No debemos imitar ese episodio, naturalmente, pero sí debemos ser capaces de hacer afirmaciones muy claras. Debemos decir que es absolutamente imposible que obispos o cardenales celebren la Misa bajo banderas arcoíris, símbolos de una ideología atea, o que acepten esos supuestos compromisos pastorales. Una cosa es mantener un contacto cercano y de ayuda con personas que atraviesan dificultades respecto a su identidad; otra muy distinta es convertirse en instrumento de los llamados grupos de presión homosexuales”.

    En este sentido, Müller recuerda que “nuestro objetivo no es ser aceptados o elogiados por la prensa moderna o por la izquierda. Si ellos nos elogian, es que estamos siguiendo un camino equivocado. No estamos llamados a recibir el aplauso de quienes son enemigos de Dios y del hombre”.

    Así, el cardenal insiste en que “la ideología woke es un enemigo terrible de la humanidad. Permitir que jóvenes cambien sus órganos sexuales es absolutamente erróneo y constituye una idea criminal, porque se les convence de que han nacido en un cuerpo equivocado. Para mí, eso es un crimen contra la identidad corporal de cada persona”.

    El desafío alemán

    Sobre la situación en Alemania, la cual conoce perfectamente, el purpurado que “se evita declarar heréticos a esos obispos. Se ofrecen distintas explicaciones y se sostiene que todo responde únicamente a una adaptación o modernización. Pero, si se examina con mayor profundidad, se descubre una auténtica contradicción. Lo que están haciendo en Alemania constituye un abuso del concepto de ‘desarrollo del dogma’. El desarrollo del dogma no significa cambiar su sustancia”,

    “La doctrina se fundamenta en la autorrevelación de Dios en Jesucristo. Él es la Verdad en persona. En Alemania existe además el Comité Central de los Católicos Alemanes, un grupo de ideólogos; quizá no todos sus miembros, pero sí, desde luego, quienes lo dirigen. Pretenden crear otra Iglesia conforme a sus propias ideas, inspiradas en la ideología woke y en el feminismo. Quieren sacerdotes mujeres, pero no porque les preocupe el anuncio del Evangelio o porque tengan una visión eclesial determinada. No les interesa la misión de la Iglesia. Lo que desean es ocupar una posición de prestigio personal y satisfacer su deseo de estar en primer plano. Es algo absurdo”, concluye.

    ReL

    Vea también     ¿Qué es la ideología de género?





    lunes, 11 de mayo de 2026

    El cristianismo y la cultura Woke en el mundo moderno

    cristianismo- iglesia

    El libro "Woke, cristianismo y sentido común" de Daniel Arasa llega en un momento especialmente oportuno, cuando el debate cultural se ha tensado hasta extremos donde, con frecuencia, se confunden las ideas con las personas

    Comenzando con una premisa clara del libro: hoy más que nunca es urgente recuperar el sentido común. Y eso pasa, en primer lugar, por algo tan básico como olvidado: combatir ideas sin atacar a las personas. Sin insultar, sin herir y, desde luego, sin incitar al odio.

    La discrepancia entre la visión cristiana y otras cosmovisiones no es superficial; atraviesa todos los ámbitos de la vida. Por eso, reducir la fe al ámbito privado no es una opción inocente: es desactivarla.

    Un refugio íntimo y seguro

    orando - familia

    El cristianismo no es un refugio íntimo, sino una propuesta de vida que aspira a transformar la sociedad desde el adentro, desde cada alma.

    En esa tarea, la familia ocupa un lugar central. No está llamada a ser espectadora ni a replegarse, sino a generar cultura, a influir, a construir. No basta con resistir: es necesario proponer.

    Frente a esta visión, fenómenos como el transhumanismo pretenden superar las limitaciones humanas mediante la tecnología, sustituyendo el papel de Dios en la creación y en la salvación, debilitando así las raíces cristianas.

    La cultura Woke

    Por otro lado, la llamada cultura woke introduce con frecuencia una visión marcada por el relativismo moral, la mentalidad utilitarista y el hedonismo, junto a una cierta pérdida de esperanza. Se desplaza el foco de la persona al colectivo y, en ocasiones, se presentan como derechos lo que en realidad son deseos.

    En el fondo, estamos ante concepciones antropológicas incompatibles. Para el cristianismo, el bien y el mal se comprenden a la luz de la ley natural,  la Revelación, y la salvación es un don de la gracia. En cambio, en la lógica woke, el bien y el mal se relativizan y la redención se identifica con la transformación social.

    No se trata de una batalla superficial. Es exigente y, en gran medida, interior: una lucha contra uno mismo. De ahí la necesidad de formarse, porque nadie puede dar lo que no tiene. La coherencia personal se convierte así en el primer testimonio: un cristiano sigue hablando incluso cuando calla.

    La caridad como puente

    Szczęście w małżeństwie. 7 słów, które uczynią je szczęśliwym i trwałym

    Sin embargo, lo propio del cristiano no es levantar trincheras, sino tender puentes. Sin caridad, el coraje degenera en temeridad. La caridad es la forma más alta de todas las virtudes.

    Y, precisamente por eso, resulta decisivo identificar los puntos de encuentro. A pesar de las diferencias, existen espacios comunes desde los que dialogar: la preocupación por los marginados, la crítica a las estructuras injustas, el reconocimiento del sufrimiento histórico, el énfasis en la compasión, la llamada al cambio y el deseo de un mundo más justo.

    Ahí es donde se juega el verdadero diálogo. No en el ruido ni en la descalificación, sino en la capacidad de reconocer al otro como alguien digno de ser escuchado. Porque no es el enfrentamiento lo que transforma, sino la relación personal.

    Mar Dorrio, Aleteia

    Vea también    Practicaba el ocultismo en su juventud: hoy lo combate como sacerdote católico