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sábado, 7 de enero de 2023

Reflexión Epifanía del Señor


 

«Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron».

Queridos hermanos:

Estamos celebrando la Epifanía del Señor. La primera Palabra que nos da la Iglesia es del libro de Isaías y dice: “¡Levántate y resplandece, Jerusalén, porque llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!”. Esto es impresionante, Dios no se ha hecho ideas, ni programas sociales, ni políticos, sino que se ha hecho carne y nos ha anunciado a nosotros, los hombres, la salvación, nos ha quitado el yugo de la esclavitud de tal forma que podemos seguir a la estrella que es Cristo. Es interesante porque habla de la manifestación a los paganos, a los alejados; por ellos Dios se ha hecho carne. Esta es la justicia de la que habla el salmo responsorial. El Mesías se hace pobre, se hace indigente, nace como un pobre para salvar a todos los hombres. Por eso San Pablo a los Efesios dice: “Habéis oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor de vosotros, los gentiles.” Hermanos, el bautismo, el kerigma, el anuncio de la Buena Noticia, tiene poder de hacernos hijos de Dios.

Fijaros en el Evangelio dice que Jesús que nació en Belén, que en hebreo significa “casa de pan”. Nosotros, comiendo en esa casa, tenemos Vida Eterna, podemos saciar nuestra hambre de infelicidad. Y dice que unos Magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando dónde está el rey de los judíos. Venían siguiendo una estrella que los condujo hasta Belén, una aldeíta muy pobre, pequeñísima. Jesús nace en medio de los pobres. Pero también la figura de Herodes es una Palabra para nosotros: cuántas veces hemos considerado a Jesús como un rival, uno que nos quiere quitar el trono de nuestra vida y arrebatar el poder sobre nosotros mismos; y no nos damos cuenta de que Jesús se ha hecho pecado, pobre, ha ocupado el último lugar, ha entrado como un niño. Por eso hermanos, descendamos a nosotros mismos, entremos en nuestro pesebre interior y encontraremos al Dios con nosotros, el Emmanuel.

Ahora bien ¿qué vienen cargando estos reyes? Vienen con la valentía inmensa de seguir esta estrella y de arrodillarse ante el Mesías. Le ofrecen oro, incienso y mirra: oro que significa que reconocen al verdadero Rey, incienso para adorarlo como el único Dios, y mirra, reconociéndolo como hombre; verdadero Dios y verdadero hombre. Hermanos, no tengamos miedo de seguir esta estrella, que es la verdad. Testigo de esta verdad ha sido nuestro Papa Benedicto XVI. Jesús es el único que ha vencido al demonio. Jesús se ha hecho pobre, se ha hecho humilde, nos ha salvado con su Encarnación.

Ánimo hermanos. Enhorabuena, que esta Epifanía llegue a los alejados, a los paganos, a los que están fuera de la Iglesia, esta es su gran misión. Hoy están cayendo las falsas seguridades en donde estaba anclado el cristianismo. Sigamos la estrella, que es Cristo, Él es nuestra seguridad. Sigamos a Jesús de Nazaret que nos ama y ha dado la vida por nosotros, Él es la verdad y la vida.
Que la bendición de Dios todopoderoso esté con todos ustedes.

Mons. José Luis del Palacio
Obispo E. del Callao




















jueves, 27 de octubre de 2022

Evangelio del día


 

Evangelio según San Lucas 13,31-35.

En ese momento se acercaron algunos fariseos que le dijeron: "Aléjate de aquí, porque Herodes quiere matarte".
El les respondió: "Vayan a decir a ese zorro: hoy y mañana expulso a los demonios y realizo curaciones, y al tercer día habré terminado.
Pero debo seguir mi camino hoy, mañana y pasado, porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén.
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste!
Por eso, a ustedes la casa les quedará vacía. Les aseguro que ya no me verán más, hasta que llegue el día en que digan: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Bulle

Concilio Vaticano II
Declaración sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas “Nostra Aetate”, 4


“Herodes te quiere matar”

Como afirma la Sagrada Escritura, Jerusalén no conoció el tiempo de su visita, gran parte de los judíos no aceptaron el Evangelio e incluso no pocos se opusieron a su difusión. No obstante, según el Apóstol, los judíos son todavía muy amados de Dios a causa de sus padres, porque Dios no se arrepiente de sus dones y de su vocación. La Iglesia, juntamente con los Profetas y el mismo Apóstol espera el día, que sólo Dios conoce, en que todos los pueblos invocarán al Señor con una sola voz y "le servirán como un solo hombre" (Soph 3,9).
Como es, por consiguiente, tan grande el patrimonio espiritual común a cristianos y judíos, este Sagrado Concilio quiere fomentar y recomendar el mutuo conocimiento y aprecio entre ellos, que se consigue sobre todo por medio de los estudios bíblicos y teológicos y con el diálogo fraterno.
Aunque las autoridades de los judíos con sus seguidores reclamaron la muerte de Cristo, sin embargo, lo que en su Pasión se hizo, no puede ser imputado ni indistintamente a todos los judíos que entonces vivían, ni a los judíos de hoy. Y, si bien la Iglesia es el nuevo Pueblo de Dios, no se ha de señalar a los judíos como reprobados de Dios ni malditos, como si esto se dedujera de las Sagradas Escrituras. Por consiguiente, procuren todos no enseñar nada que no esté conforme con la verdad evangélica y con el espíritu de Cristo, ni en la catequesis ni en la predicación de la Palabra de Dios.
Además, la Iglesia, que reprueba cualquier persecución contra los hombres, consciente del patrimonio común con los judíos, e impulsada no por razones políticas, sino por la religiosa caridad evangélica, deplora los odios, persecuciones y manifestaciones de antisemitismo de cualquier tiempo y persona contra los judíos.
Por los demás, Cristo, como siempre lo ha profesado y profesa la Iglesia, abrazó voluntariamente y movido por inmensa caridad, su pasión y muerte, por los pecados de todos los hombres, para que todos consigan la salvación. Es, pues, deber de la Iglesia en su predicación el anunciar la cruz de Cristo como signo del amor universal de Dios y como fuente de toda gracia. (EDD)

Oración

¡Concédeme la gracia, Señor, por medio de tu Santo Espíritu de darle siempre mi sí a Dios, que no se me olvide nunca que debo sembrar en su reino, ser luz en al tierra, que no hay amor más valioso que el sí de amor de Dios!


























martes, 28 de diciembre de 2021

Los Santos Inocentes Fiesta Litúrgica 28 de diciembre


 

 Mártires

Martirologio Romano: Fiesta de los Santos Inocentes, mártires, niños que fueron ejecutados en Belén de Judea por el impío rey Herodes, para que pereciera con ellos el niño Jesús, a quien habían adorado los Magos. Fueron honrados como mártires desde los primeros siglos de la Iglesia, primicia de todos los que habían de derramar su sangre por Dios y el Cordero.


Breve Reseña

La consulta bien intencionada de aquellos Magos que llegaron de Oriente al rey fue el detonante del espectáculo dantesco que organizó la crueldad aberrante de Herodes a raíz del nacimiento de Jesús.

Habían perdido el brillo celeste que les guiaba, llegó la desorientación, no sabían por donde andaban, temieron no llegar a la meta del arduo viaje emprendido tiempo atrás y decidieron quemar el último cartucho antes de dar la vuelta a su patria entre el ridículo y el fracaso.

Al rey le produjo extrañeza la visita y terror la ansiosa pregunta sobre el lugar del nacimiento del Mesías; rápidamente ha hecho sus cálculos y llegado a la conclusión de que está en peligro su status porque lo que las profecías antiguas presentaban en futuro parece que ya es presente realidad. Se armó un buen revuelo en palacio, convocaron a reunión a los más sabios con la esperanza de que se pronunciaran y dieran dictamen sobre el escondrijo del niño "libertador". El plan será utilizar a los visitantes extranjeros como señuelo para encontrarle. Menos mal que volvieron a su tierra por otro camino, después que adoraron al Salvador. Impaciente contó Herodes los días; se irritó consigo mismo por su estupidez; los emisarios que repartió por el país no dan noticia de aquellos personajes que parecen esfumados, y se confirma su ausencia. Vienen los cálculos del tiempo, y contando con un margen de seguridad, le salen dos años con el redondeo.

Los niños que no sobrepasen dos años en toda la comarca morirán. Hay que durar en el poder. El baño de sangre es un simple asunto administrativo, aunque cuando pase un tiempo falten hombres para la siembra, sean escasos los brazos para segar y no haya novios para las muchachas casaderas; hoy sólo será un dolor pasajero para las familias sin nombre, sin fuerza, sin armas y sin voz. Unas víctimas ya habían iniciado sus correteos, y balbuceaban las primeras palabras; otras colgaban todavía del pecho de sus madres. Pero para Herodes era el precio de su tranquilidad.

Son los Santos Inocentes. Están creciendo para Dios en su madurez eterna. Ni siquiera tuvieron tiempo de ser tentados para exhibir méritos, pero no tocan a menos. Están agarrados a la mano que abre la gloria. Aplicados los méritos de Cristo sin que fuera preciso crecer para pedir el bautismo de sangre, como tantos laudablemente hoy son bautizados en la fe de la Iglesia con agua sin cubrir expediente personal. El Bautismo es gracia.

Entraron en el ámbito de Cristo inconscientes, sin saberlo ni pretenderlo; como cada vez que por odio a Dios, a la fe, hay revueltas, matanzas y guerras; en esas circunstancias surgen mártires involuntarios, que aún sin saberlo, mueren revestidos y purificados por la sangre de Cristo, haciéndose compañeros suyos en el martirio; y no se les negará el premio sólo porque ellos mismo, uno a uno, no pudieran pedirlo. En este caso es el sagrado azar providente de caer por causa de Cristo, porque la mejor gloria que el hombre puede dar a Dios es muriendo.

Ya el mismo Jeremías dejó dicho y escrito que "de la boca de los que no saben hablar sacaste alabanza".

Hoy los mayores también hacen bromas en recuerdo del modo de ser juguetón y alegre de aquellos bebés que no tuvieron tiempo de hacerlas; es buena ocasión de hacer agradable la vida a los demás, con admiración y sorpresa, en desagravio del mal que provocó el egoísmo de aquel que tanto se fijó en lo suyo que aplastó a los demás.

Fuente: Archidiócesis de Madrid


Pregunta
Nos indigna el crimen de Herodes. ¿Nos indigna igualmente el hecho de que cada año millones de niños inocentes mueren antes de nacer? ¿Qué podríamos hacer de cara al aborto, además de rezar y levantar nuestra voz de protesta?


Vea también   El Aborto: Asesinato de Inocentes - P. Jorge Loring sj


Vea lo que nos dice  María José Mansilla

Hoy, 28 de diciembre celebramos el día de los Santos Inocentes, aquellos niños que murieron a manos de Herodes por odio a la fe.

Yo recuerdo que de niña nadie pensaba en esta fiesta vinculada a los niños muertos por el aborto (y los muertos en las FIV, por la PDD, por los anticonceptivos abortivos…) sino que era la fiesta de los inocentes, se hacían inocentadas y bromas y ponían en el periódico noticias absurdas. Hoy en día no sabríamos distinguirlas de las noticias normales, que son igual de absurdas e inverosímiles pero más perversas eso si.

¿Mueren los niños abortados por odio a la fe y son por lo tanto mártires? Pues mi opinión personal es que si. Es obvio que detrás de cada aborto hay una distinta: porque está enfermo o va a tener un síndrome o una discapacidad, porque no es el momento y no era planificado, porque el padre se desentiende y la madre se encuentra sola y cae en desesperación, o porque la relación de los padres ha sido esporádica o se ha deteriorado, o porque la situación laboral no es la óptima…. Pero detrás de todas ellas hay algo en común, una mentalidad corrompida por la cultura de la muerte, una ceguera de la razón y de la conciencia moral alimentada sin cesar por campañas y propagandas, un odio a la maternidad y en fin, un odio al ser humano. Porque la cultura de la muerte tiene como objetivo la destrucción del ser humano física y sobre todo espiritualmente y tiene como estrategia la mentira y el engaño. Y esto es el demonio, este es el maligno, mentiroso y asesino desde el principio.

Pero la sangre de nuestros hijos ya nos esta ahogando y su grito clama al cielo y Dios siempre escucha y atiende la voz de los inocentes que le invocan. Sin embargo, la respuesta de Dios no es la que pensamos o deseamos. A mi, como a los discípulos de Jesús en su momento, nos hubiera gustado que viniera un rayo del cielo y acabara con todos los abortistas, pero no es esa la manera de actuar de Dios y no es esa la manera de actuar de la Iglesia como cuerpo de Cristo, afortunadamente para nosotros Dios hace las cosas de otra manera.

El camino que Dios nos enseña en estos últimos tiempos es el camino de la Misericordia, no hay otro. Así se lo enseño el Señor a Santa Faustina y así nos lo muestra San Juan Pablo II en la Evangelium Vitae. Es el camino que el Señor nos marca en este momento, abrir las puertas de la misericordia a las personas heridas por la cultura de la muerte, transformar los corazones en el fuego de su Corazón.

Monseñor Reilly, fundador de los Helpers nos da las claves “Hacen falta cambiar las leyes, la educación y hay que hacerlo, pero cuando llegas al punto en que le dicen a las personas que es un niño y no les importa, aquí ya hay otro problema. Es la cultura de la muerte y oscuridad que ha caído y está barriendo los corazones y mentes de las personas y las naciones. La mentalidad que barre el mundo es tal que está más allá del poder humano para cambiarlo. Necesitamos la ayuda de Dios.

Hay que llenar un vacío. ¿Qué es lo que puede llenar este vacío? ¡Es una persona! ¡Jesucristo! La única respuesta. El es el Evangelio de la Vida. Es la respuesta final. Todo lo que sea menos que esto es engañarnos. Va a fracasar”

Este camino de la misericordia en postaborto se llama Proyecto Raquel. Porque Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y que viva, y Dios no quiere que las personas que abortan y los que promueven el aborto se condenen, sino que se sanen, que se conviertan y que vivan. ¿Que mayores apóstoles de la vida que aquellos que han sido abortistas y se han convertido como Abby Johnson o Patricia Sandoval o nuestra María del Himalaya? Pero no solo ellos son apóstoles sino cada persona que ha pasado por Proyecto Raquel y que ha tenido un encuentro con la misericordia, aquella persona que ha estado muerta en vida y que ha recibido una vida nueva a través de la sanación que Dios le ha regalado.

 Acordémonos hoy de los niños abortados como mártires que son de la cultura de muerte, pero acordémonos también de aquellas otras victimas que están aquí con nosotros y que necesitan sanación y salvación.

Las victimas de la cultura de la muerte y las victimas de un poder sin escrúpulos que sacrifica a los inocentes por intereses espurios se multiplican. Leí hoy un articulo de Enrique García Maiquez en el “Diario de Cádiz” que amplia el patronazgo de los Santos Inocentes “Los Santos Inocentes tienen un patronazgo más extenso y su trabajo se multiplica. Porque en realidad son los intercesores de cualquier víctima que el Poder sacrifica para asegurarse su posición o por miedo a perderla”

Esta es mi vocación y la de Spei Mater y, por esto damos la vida, para mostrar el rostro de la misericordia a las victimas de la cultura de la muerte. Abramos las puertas, corramos a anunciar el Evangelio de la Vida y de la Misericordia y démonos prisa, porque las puertas se cerrarán un día y el que no quiera pasar por la puerta de la Misericordia pasará por la de la Justicia dice el Señor a Santa Faustina.

























sábado, 28 de diciembre de 2019

Los santos inocentes de hoy están más cerca de lo que imaginas


¿Eres como Herodes, que sacrificó a los niños a su propio bienestar de adulto?
Eso sí, de forma civilizada: comprándole un videojuego


CHILD

Durante las fiestas de Navidad se celebra el día de los santos inocentes. Según el evangelio de Mateo, los Magos de Oriente, que habían acordado avisar al rey Herodes dónde encontrar a aquel niño que le usurparía la corona, advertidos en sueños por un ángel pasaron de largo. Ante el engaño, Herodes mandó ejecutar a los niños menores de dos años de Belén. Como peligraba su mundo, cortó por lo sano. Herodes pasó a la Historia como el cruel capaz de todo por mantener su statu, su reinado. 
En estas fiestas navideñas, hacemos un breve parón de nuestro ritmo laboral. Ansiamos descansar y hacer aquello que, de normal, no podemos realizar. Pero estimamos inadecuadamente nuestro tiempo. En primer lugar, porque dueños de nuestro tiempo pensamos que desempeñaremos nuestro ocio manteniendo el ritmo habitual en lugar relajarnos; y, en segundo lugar, porque perdemos de vista que nuestros hijos tienen también vacaciones y eso nos destrona de nuestros proyectos individuales. Si bien el ocio individual puede improvisarse, el familiar exige planificación y, por lo tanto, requiere de esfuerzo. 
El hombre postmoderno y perennemente hiperconectado ha encontrado una vía de solución. Si el tiempo de ocio de nuestros hijos hace peligrar nuestro reinado sobre nuestro ocio, lo mejor es propiciarles un mundo alternativo, llamado videogames, y desterrarlos. Que nos dejen en paz. Sin esfuerzo, cada uno decide en su propia isla, tiene su propio ocio y es rey de su mundo. Voilà.
El estudio #juegaconellos de una empresa juguetera concluye que los padres juegan con sus hijos menos de dos horas a la semana. Hemos marginalizado el ocio. Relegamos el juego compartido a un segundo plano y olvidamos su valor fundamental para el desarrollo de nuestros hijos.

10 beneficios del juego en los niños

Galería fotográfica 
Si la escuela instruye el intelecto, el ocio familiar, y en especial el juego, permite el desarrollo de habilidades no cognitivas de los pequeños. Mediante el juego aprenden la socialización, la importancia de seguir reglas, la paciencia para obtener recompensas por el esfuerzo o la gestión de la frustración.
Cuando jugamos con nuestros hijos les ayudamos en su construcción afectiva y les ayudamos a gestionar sus emociones.  
Pero en su lugar, les ofrecemos mundos paralelos online donde ocuparse sin molestarnos: Pantallas de mundos con bloques, matando zombies o enemigos online. Descubrimos que “Fornite” tiene nuevo baile al verlos con extrañeza convulsionar de forma sincronizada.
Hemos resuelto lo de Serrat de “Niño, deja ya de joder con la pelota” con  “engánchate de una vez a la consola” para seguir reinando sobre nuestro tiempo y ocio individual. Y así los deterramos a un mundo personalizado e irreal.
En contraposición, los juegos de mesa obligan a socializar, gestionar la frustración, seguir reglas,… y hay más de 100.000 que pueden ayudarnos. Los hay de todo tipo, más allá de típicos tiradados, aburridos chorripreguntas o eternos compracalles. Hay una gran cantidad de juegos de mesa que nos permiten desarrollar habilidades no cognitivas, crecer y  divertirnos en familia. 
Quizá de esa manera usando buenos juegos de mesa, si somos conscientes de que el ocio en sí no debería ser marginalizado y que es una oportunidad para crecer en familia, dejemos de “matar” el desarrollo de nuestros niños, nuestros santos inocentes del siglo XXI. 
César Nebot, Aleteia

miércoles, 26 de diciembre de 2018

No fue a Misa el día de Navidad. Mire lo que ha perdido.

Comentario litúrgico de Navidad
P. Antonio Rivero: “¿Qué personaje quiero ser este año en la Navidad?”


© Cathopic
© Cathopic

NAVIDAD
Ciclo C
Textos: Is 52, 7-10; Heb 1, 1-6; Jn 1, 1-18
Idea principal: Contemplemos hoy los personajes principales de la Navidad.
Síntesis del mensaje: Cada personaje vive de manera distinta la Navidad, ese gran misterio de la misericordia y bondad de Dios.
Puntos de la idea principal:
En primer lugar, contemplemos a María Santísima y a José, el carpintero. María, del Verbo preñada busca corazones, ¿le daremos posada? No puede ya con su Hijo en el vientre; quiere dárnoslo, ofrecérnoslo. Posadero, abre tu portal y prepara un rincón para que María dé a luz a su querido Jesús. Hasta ahora el seno de María era cálido albergue y cuna calentita. El tuyo, ¿cómo está? ¿Frío, terriblemente frío por la indiferencia, la ingratitud, el desamor? Dios no quiso que la Virgen diese a luz rodeada de vana curiosidad, envuelta en ruidos. Y se la llevó al campo. Allí, en libertad y soledad, sola con José, dio a luz al Niño Jesús. El nacimiento de Jesucristo, dice san Ignacio de Antioquia, ocurrió en silencio.  Lo envolvió en pañales y lo reclinó en un pesebre. Le besaría los pies porque era su Señor; le besaría la cara porque era su hijo. Se quedaría quieta mirándolo. Era como una menuda flor que aún la yema del dedo podría lastimar. Sus manos, al fajarlo, temblaban de maravilla y de ternura extasiadas. De tanto mirarlo ciega ha quedado María y con cantar de asombro lo está acunando: “Hijo mío, Hijo del alma, ¿cómo he podido llevarte, siendo Sol, en mis entrañas? ¿Cómo es que no me abrasaste con tanta llama?”.Miremos ahora a José. Era todo disponibilidad y obediencia y asombro. Y así venció las dudas, los desconciertos y las angustias. Y no añoraba nada, ni hijos nacidos de su misma sangre. Tenía delante al sol supremo, al hijo de los hijos, al Dios de cielo y tierra, y a la mujer que enamoró a Dios. ¿Qué más podía desear?
En segundo lugar, contemplemos a los pastores. Velaban su rebaño, cumpliendo su deber…nunca dejarían al lobo ninguna de sus crías. Hombres sencillos, hechos a la intemperie. Estaban en la noche, pues todavía no conocían la luz del Sol invicto. Y el ángel se les apareció y la gloria de Dios les envolvió con su luz. Nunca habían visto tanta luz y claridad, tanto resplandor y calor. Temen con un temor reverencial. No estaban acostumbrados a revelaciones divinas. Es el mismo temor de María y de José ante la irrupción de Dios en sus vidas. Nadie está preparado para recibir la revelación de Dios. Nos cae de sorpresa, y el hombre humilde y sencillo, al inicio teme. Se calman ante el anuncio del ángel, y creen en el anuncio del ángel a pies juntillas, sin dudar, sin hacer preguntas. Su alma pura y sencilla estaba preparada para la Buena Noticia. La anhelaban. Y fueron corriendo a Belén y allí encontraron a Jesús, a María y a José. Y le dieron su fe, su esperanza y su amor.
En tercer lugar, contemplemos a Herodes y a los posaderos de Jerusalén. Primero, Herodes. Herodes no sabe de tan gran suceso, pues su pecho es nido de ambición y miedo. No soportó Verdad tan clara. Hecho tinieblas plantó la cara a tanta luz, cerrando el cerco de odio y de saña. Y quiso matar a esa Luz, a ese Amor, a esa Flor que nació en Belén. Sólo él quería reinar. El trono era sólo para él. Y se quedó sin Navidad. Y su corazón fue un infierno de odio, de ambición, de miedo y de crimen. Segundo, los posaderos. Estaban en sus juergas, pasatiempos y francachelas. En cada rincón de sus posadas olía a pecado, desenfreno, indiferencia. El consumismo, el hedonismo y el materialismo no dejaron entrar a María y a José, ni tampoco dejaron entrar a Jesús. ¡Qué lastima, posaderos!
En cuarto lugar, contemplemos a los Magos de Oriente. Los magos vienen de lejos, no saben si volverán, sólo saben que una estrella los invitó a caminar. Y en camino se pusieron. No saben adonde van, pero en su corazón arde una luz de inmensidad. Vienen de lejos, muy lejos –no saben si volverán-, pues la luz que así les guía siempre invita a ir más allá. Atravesando desiertos se han visto a los pies de un Niño cuyo llanto es su paz. Vienen de lejos, muy lejos…no saben si volverán, pues la risa de este Niño cautiva todo mirar. Afrontan con fortaleza todas las dificultades del camino. Siguen, a pesar de todo. Y llegan al portal. Tienen que apearse de sus camellos. Tienen que hacerse pequeños para entrar. Tienen que ensuciarse un poco de barro. Pero encuentran el tesoro, que es Jesús. Y de los ojos del recién nacido salieron unos rayos de luz y entraron en el alma de estos reyes. ¡Era el inicio de su fe! Y la fe la acompañaron con la generosidad. ¡Y qué generosidad! Oro, incienso y mirra.
Finalmente, contemplemos al Niño Jesús. Nace un Niño, cuyo llanto es la primavera y cuyas lágrimas, son rocío que embellece nuestros campos. Esas lágrimas las sorben los ángeles, pues son lágrimas de miel. “Esas tus lágrimas, Jesús, caigan sobre nuestro mundo y lo limpie y lo dulcifique. ¡No quieras, Jesús, privarnos de tus lágrimas, de ese tesoro infinito! Más prefiero tu llanto, Jesús, Niño de Belén, que el cantar de los ángeles que anuncia paz y bien. Caigan tus lágrimas sobre nuestras almas y las limpien de toda impureza, egoísmo y ambición”. Y este Niño nace desnudo aguardando manos pobres que le vistan sábanas de ancha hermandad, tejidas de llanto y risa. Nace desnudo para decirnos que quien de amor se atavía desde la cuna al sepulcro, desnudo ha de andar la vida. Nace la Palabra, para los sedientos de oír a Dios: “Si Tú eres ya la Palabra, ¿qué nos resta a los que tenemos labios, sino pronunciarla, sino beberla y saciarnos, vestirla en carne y en alma? Si en ti ya está dicho todo cuanto es de vida y de gracia, cuanto es de amor y de muerte, cuanto de luz nos traspasa…¿por qué ese afán triste, loco, de querer siempre inventarla, de hacerla nuestra y distinta, disimularla…? ¡La Palabra…! ¡Si tú eres ya la Palabra! Naces como Palabra para que yo pueda llamar a Dios con la palabra “Padre” y a los demás con la palabra hermano. Tu Palabra, Jesús, es eco del amor de tu Padre”. Esta Palabra pide silencio para escucharla; pide disponibilidad para acogerla; pide generosidad para que fecunde en nosotros. “Si no me oís–dice esta Palabra- es porque os taponan mentiras como músicas insomnes”. Nace el Enmanuel, el Dios con nosotros, para los solos, abandonados, exiliados, desterrados. Se aproximó al valle tenebroso de nuestro quebranto, para caminar con todos los tristes y despojados. Nace el Sol Invicto para los que yacen en las tinieblas. ¡Los astros todos se eclipsan ante el Sol de su semblante! Su luz transforma en auroras nuestra oscuridad. Nace el Mayoral para todas las ovejas descarriadas, que salieron del aprisco y a quienes el lobo carnicero acecha el paso. Nace el Alfarero que toma en sus manos el sucio barro nuestro, y no se mancha, sino que lo modela, lo forja con amor; y el amor todo lo deja más blanco, todo lo deja más puro, todo lo deja más santo. “Madre, no tengas miedo de que pueda ensuciarme el barro”Nace el Agua que saciará a todos los sedientos del mundo. Él es Fuente y Agua al mismo tiempo. Vino para bañar la tierra toda, para anegar con su frescura honda tiniebla y sequedad. Él es el Río fecundo de la Historia, viva corriente de Hermosura indómita. Nace el Pan, en la casa del Pan, Belén. Ese Pan amasado en el seno de María. ¡Mirad qué Pan tan tierno nos confía el Dios que por la tierra busca amores con quien compartirlo! Este es el Pan de más vivos sabores. En él encuentra el hombre la alegría de ver colmada su hambre, día a día, sin apurar de muerte arduos sudores. Este es el Pan de Gracia que se ofrece a todos los hambrientos de la tierra. Por él crece el amor, la vida crece. Y el hombre que en tal Pan su dicha encierra, sabe de aquella fuerza que abastece el abrazo de paz contra la guerra. Es Pan que un día se hará Eucaristía. Pan que sacia nuestra hambre de amores. Pan que sabe a cena entre amigos, y a Mesa convida. Es Pan de Cielo y Tierra, de lucha y gracia, de densa noche oscura, de amanecer de Pascua. Es Pan de la ternura de un Dios Infante. Pan que cuanto más lo como, más me devora. Nace el Hombre: por eso, desde la Encarnación la inicial de Hombre, es tan mayúscula como la de Dios. Ni más ni menos. Ni menos ni más. Tan mayúscula la H de hombre como la D de Dios. Desde la Encarnación Dios se escribe con H de hombre; Hombre, con D de Dios. Nace Jesús como Sacerdote que ofrece y se ofrece al Padre por nuestra salvación: su Altar es una cueva de animales; su corporal, unos pañales; su patena, unas pajas. Nace el Rey de cielos y tierras, a quien Herodes temió. ¿Su ley? Gloria a su Padre y paz entre nosotros. ¿Su trono? Un pesebre con pajas. ¿Su cetro? Unas manitas que bendicen. ¿Su manto? Unos pañales. ¿Sus súbditos? La pobreza, los pobres. No busca trono en la tierra, sólo un corazón pobre, pero limpio, y un pecho amante. “Mi consuelo y mi alegría –dice este rey- están en los corazones puros, de amor insaciables”. Buscas a los pobres para llenarles de tu riqueza, de esa riqueza que sólo Dios reparte con su gracia, traída del cielo por Jesús. ¿Tu programa como Rey, Jesús? Implantar tu paz. Esta paz tú la regalas a quien tiene abierto el corazón. ¿Por qué, Jesús, aún existe la guerra y la violencia avasalla, por qué la fuerza se impone y hay tanta vida truncada? Diciendo esto, vi que el Niño ponía triste su cara, y lágrimas en silencio por sus mejillas rodaban. “No hay navidad mientras no reina la paz en cada alma; mientras que los corazones de toda cultura y raza no formen un corazón único donde Yo nazca; no hay navidad mientras que el humano use otras armas para defender sus bienes de temores y amenazas, que aquel amor que comprende, y que perdona y que abraza; ¡aquel amor que derriba barreras de odio y de saña; y se entrega y nada pide, sabe morir y no mata”Nace el Eterno en el tiempo, para hacernos eternos a nosotros que somos temporales. De otra manera, hubiéramos sido sólo tiempo, y no hubiéramos ni soñado la eternidad, donde Dios vive en un eterno presente amándonos, viéndonos, escuchándonos.
Para reflexionar: hace tiempo aprendí esta poesía que nos puede servir para reflexionar hoy, día de Navidad:
¡He!, Tú, ¡posadero!
¿No habrá una habitación para esta noche?
– Ninguna cama libre. Todo lleno.
Y Dios pasó de largo, qué pena posadero.
Todo hubiera sido de otro modo:
las estrellas columpiándose por tus aleros;
los ángeles cantando en tus balcones;
los Reyes magos perfumando tu patio con incienso,
y en tu fonda, el divino alumbramiento.
Pero: “No queda sitio, ni una cama; lo tengo todo lleno”.
Y Dios pasó de largo, ¡Qué pena, posadero!
Hubieras liquidado, por cierre, tu negocio.
No hay sitio para huéspedes, cuando Dios está dentro.
Dios va ocupando habitación tras habitación,
hasta invadir el corazón entero.
Cerrarías la fonda, pues Dios te reclamaba
toda tu casa para el Evangelio.
Pero: “No queda sitio, ni una cama; lo tengo todo lleno”.
Y Dios pasó de largo, ¡Qué pena, posadero!
El Evangelio empieza ante la puerta
de una fonda en Belén. Y un posadero.
Y el Evangelio sigue reclamando hospedaje:
– “Sólo para esta noche”.
– “No hay sitio: todo lleno”
¿Será mía la fonda? ¿seré yo el posadero?
La mano que llamaba a mi puerta, ¿no sería la estrella
de Belén con aserrín de carpintero?
Si ya no tengo sitio. Y si está todo lleno.
Si Dios pasó de largo ¡Qué pena posadero!
Para rezar:me postro ante ti, Niño de Belén, y te adoro, te agradezco, te amo. Quiero vivir contigo la Navidad. Amén.

 Antonio Rivero, ReL