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miércoles, 3 de noviembre de 2021

Cómo «poner punto muerto» en una pelea

COUPLE


Saber detener la marcha a tiempo en una pelea puede ser el impulso para llegar a donde uno de verdad quiere con el otro

Los conflictos se agrandan a medida que aumentan los niveles de ira y frustración. En ese momento, en lugar de hablar de una manera asertiva comienzan las acusaciones, las críticas o los gritos y uno deja de escuchar activamente haciendo interrupciones, dando lugar a los menosprecios y a la indiferencia.

Fisiológicamente, la respuesta de «pelea o pelea» se activa cuando cada persona entra en un modo de protección con poca o ninguna consideración por su cónyuge. En este estado de escalada no es raro decir o hacer cosas de las que luego nos arrepentimos.

Detenerse a tiempo

Además, uno sabe que en ese contexto es casi imposible tener una conversación productivaque conduzca a una solución mutuamente acordada, pero el enojo nos arrastra. Y ese es el momento en el que un «tiempo muerto» puede resultar beneficioso para los dos.

El tiempo muerto es un tiempo que brinda a las parejas la oportunidad de calmarse, identificar sus sentimientos y necesidades y comenzar a pensar de nuevo de manera productiva sobre cómo abordar los problemas que enfrentan. Estar familiarizado con estos cinco pasos te darán más oportunidades para pasar mejor por las crisis de pareja.

1RECONOCE TU NECESIDAD DE UN TIEMPO FUERA.

¿Tu cara está roja? ¿Estás respirando rápido? ¿Las lágrimas corren por tu rostro? ¿Tienes ganas de gritar o tirar algo? ¿Tienes miedo de los nervios de tu pareja? ¿Te sientes emocionalmente cerrado? Si prestas atención, reconocerás qué reacciones físicas y emocionales son las que indican que necesitas un descanso.

Aprende a reconocer esas señales de que las cosas se han vuelto demasiado intensas para que puedas tener una interacción productiva con tu pareja. Ante uno de esos síntomas recuerda que tienes la posibilidad de poner “punto muerto” en vez de intentar seguir avanzando sabiendo que no podrás llegar lejos en esas condiciones.

2SOLICITA EL TIEMPO MUERTO.

Solicita un tiempo de descanso diciendo algo como: «Estoy demasiado enojado para hablar en este momento” o “Necesito tomarme un descanso. Por favor, dame una hora para calmarme y ordenar mis pensamientos». Recuerda que pedir el tiempo muerto tiene que ser para ti y no para el otro, ya que rara vez es útil decirle a la otra persona “¡Necesitas un descanso!.”

Pedir tiempo puede verse como una forma de evadir un tema importante o una suerte de “escape” que puede ser frustrante para el otro, aun si han hablado y se han puesto de acuerdo en los tiempos de paz. Por eso, es importante solicitarlo pero también sugerir un momento en el que creas que estarás listo para reanudar la conversación.

3RELÁJATE Y CÁLMATE.

Cuando los niveles de estrés son altos es difícil encontrar la calma. No solo para tu relación conyugal sino también para muchas situaciones en la vida, será importante que cuentes con recursos que hayas probado que funcionan para ti y te ayuden a “encontrar tranquilidad en la tormenta”. Mientras más ejercitado estés en eso, más chances tendrás de estar calmado.

¿Qué métodos podrías usar para calmarte? Toma algunas respiraciones profundas, sal a trotar o caminar, tómate un baño, escribe en tu diario, lee, reza o mira televisión por un rato. Haz algo que te ayude a relajarte y recuperarte de la intensidad emocional y poner tu mente en off por un momento para conectarte contigo de nuevo. La calma te ayudará a prepararte mejor para cuando tengas que regresar a tratar el tema de conflicto.

4RECUERDA LO QUE ES IMPORTANTE.

Una vez tranquilo, trata de poner las cosas en perspectiva y haz un esfuerzo por identificar lo que estabas pensando y sintiendo que se volvió tan difícil discutir. Pasa un rato en calma considerando el punto de vista de tu pareja y cómo puede estar sintiéndose. Esto te ayudará a tener una visión más objetiva sobre lo sucedido.

Piensa en los mensajes que podrías usar para decirle lo que estabas pensando o sintiendo y lo que necesitas de él o de ella. Recuerda que son un equipo y la única forma en que su relación «ganará» es si trabajan juntos para encontrar una solución con la que ambos puedan sentirse bien, aun cuando tengan diferencias.

5REANUDA LA CONVERSACIÓN.

Honra tu compromiso de volver al tema cuando estés listo para tener una buena conversación con tu pareja. Las peleas, sobre todo si antes de poner un “punto muerto” no estuvieron excluidas de palabras ofensivas, no pueden dejarse en el aire esperando que el tiempo sane las heridas. Es importante darle una resolución y saber recoger de estas experiencias aquello que les ha sido útil para otros conflictos que puedan llegar en el futuro.

Recurre a aquellas habilidades sobre el modo de comunicarte mejor, la escucha activa, el reconocer faltas para pedir perdón y saber perdonar, así como también modos de tratar los conflictos para poder contener mejor el aspecto tenso de las discusiones. Vale la pena hacer el esfuerzo para llegar mejor preparado a ese nuevo encuentro con el propósito de avanzar hacia un mejor destino para ambos.

Cecilia Zinicola, Aleteia

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sábado, 22 de febrero de 2020

Los secretos de una buena pelea de pareja

¡El hecho de que discutas con tu pareja no significa que esté todo en peligro! En la vida de una pareja, los conflictos son inevitables, lo principal es saber discutir “correctamente”.

MAŁŻEŃSTWO

Las peleas forman parte de la vida matrimonial debido a las diferencias de personalidad, educación, ritmos y gustos, pero es posible gestionar las pequeñas tensiones de la vida cotidiana sin violencia y aprovechar la ocasión para mejorar.
A diferencia de lo que muchos piensan, el conflicto no significa fracaso. Podemos amarnos y discutir. Las peleas son una forma de deshacerse de viejos resentimientos, de palabras acumuladas no expresadas, o de señalar que la pareja necesita un cambio en su forma de funcionar. Los psicoterapeutas, Serge y Carolle Vidal-Graf, nos dan los secretos de una buena pelea de pareja.
¿Por qué la ira es una parte inevitable de la discusión? ¿No podríamos solamente hablar?
La discusión no puede ser fría, porque contiene un componente emocional, la ira. Significa que algo está mal. El “yo” vuelve y dice que no está satisfecho. Estar enojado es expresar emocionalmente un desacuerdo. La reacción emocional no es necesariamente gritar o ser violento.
¿Para qué sirve la ira?
La ira tiene mala fama. Aún así, es una fuerza vital maravillosa. Ayuda a reiniciar el contador. ¡En la gente que no pelea, los contadores son altos! Como una caldera de vapor cuya apertura de la tapa se haría después de un año, la presión se ha acumulado y está en peligro de explotar. Una discusión no verbalizada es como una herida que no se limpia y se infecta. Es mejor contar poco a poco sus dificultades, sus disgustos, evitando así la explosión. Fuerte y alto, pero sin violencia.
El enojo permite hacer que la relación sea franca y que se abra una negociación que satisfaga a ambas partes. La ira es un regalo para la pareja. Indica que les importa la relación, que no somos indiferentes a ella.
¿Por qué la ira da tanto miedo?
Porque lo confundimos con la violencia. Todos tenemos experiencias de ira violenta de un padre o de un patrón explosivo que nos ha humillado verbal o físicamente. Como resultado, pensamos: “Si eso es ira, no gracias. No quiero expresarla o recibirla. »
Cuando éramos niños, quizá nuestros padres nos mandaban a nuestra habitación para calmarnos, con comentarios como: “¡No me gusta nada cuando gritas, ojalá pudieras ver tu cara!”. Para mantener el amor de nuestros padres, tuvimos que reprimirlo todo. Así es como llegamos a creer que el amor y la ira son incompatibles.
¿Cómo expresar correctamente la ira?
En la técnica de la comunicación no violenta, aprendemos la importancia del “yo”. Es esencial hablar de ti mismo, de cómo te sientes en las situaciones, en lugar de decir “tú” y culpar a la otra persona. Esto es todavía más importante porque la ira a menudo tiene como objetivo afirmarse frente a la otra persona. Pasar del “tú” al “yo” lleva tiempo y es difícil renunciar por completo al abuso verbal.
Otro objetivo: quedarse en el tema y no entrar en reproches más generales sobre las personas queridas por el otro, sus fracasos. Ya que conoces bien a tu cónyuge, sabes exactamente dónde le duele, es mejor detenerse antes. Esto implica el duelo de la venganza cuando el otro nos ha hecho daño. Es una verdadera lección de humanidad lo de aprender a pelear.
Después de la ira, aconsejas la escucha en silencio como una forma de limar la dificultad. ¿Qué es realmente?
Es una herramienta muy útil si la ira no ha sido suficiente para resolver la disputa. Por supuesto, tienes que esperar a que todos se calmen. Lo que es difícil es el regresar a la otra persona después de la discusión aparcando el orgullo. Cada uno habla durante el tiempo que desee sin ser interrumpido. Uno puede detenerse, marcar silencios que le permitan a uno entregarse realmente. Una vez que sientes que has terminado, se lo dices a tu cónyuge. Puede hablar a su vez, sin tratar de responder, pero sí para confiar sus sentimientos.
Es un ejercicio difícil que permite evitar el estéril debate de acusaciones y negaciones. Nos permite decir las cosas en profundidad, con calma, para ir más allá del reproche, hasta el punto de la emoción. El reproche coloca al cónyuge en posición defensiva, la manifestación de sensibilidad le afecta. Es necesario escuchar a cada persona a su propio ritmo, no sólo después de los conflictos. La regularidad también nos permite intercambiar sobre lo positivo.
¿Qué pasa con la negociación?
Es un método sorprendente que puede ser usado. Demuestra que en un conflicto puedes evitar tener un ganador y un perdedor. También se practica después del conflicto: uno regresa al otro, unas horas después de la disputa, para sugerir un arreglo donde cada uno tendrá que ceder en un punto para que ambos encuentren su beneficio.
La ventaja de esta negociación es que todos expresan sus necesidades, todos han sido reconocidos y escuchados. Esta es una excelente manera de aprender a existir como persona y de construir su relación, a costa de algunas concesiones que no son unilaterales.
¿Son los argumentos repetitivos indicativos de un problema fundamental?
No son más graves en su forma que los argumentos anecdóticos, pero lo que es alarmante es su frecuencia: vuelven casi todos los días. Revelan un clima de tensión y un problema subyacente, como un sufrimiento infantil no resuelto.
Son una señal de advertencia: tal vez haya que tomar una decisión, tal vez haya que renegociar más profundamente una elección, como tener otro hijo, un cambio de profesión, todas las situaciones no resueltas que envenenan la relación.
Cuando uno de los cónyuges está enfadado y el otro está menos enfadado. ¿Cómo pueden evolucionar los argumentos de esta pareja?
Estamos convencidos de que no existe algo así como gente no-colérica. La ira es una emoción básica, no puede ser evitada. El no-colérico es una persona que rechaza la ira, a menudo porque la confunde con la violencia. Sin darse cuenta, convierte su ira en culpa: “No debería haber…”, o tristeza: “¿Cómo puedes ser tan duro conmigo?”
El no-colérico no sabe cómo expresar su ira. Por lo tanto, hará todo tipo de acciones para obligar a su enojada esposa a discutir y así utilizar la ira del otro para quejarse y vaciar su bolsa de resentimiento. Para una persona no-colérica, es un enorme esfuerzo conseguir expresar esta emoción, de ahí el interés de escuchar en silencio, eso le obligará a decir lo que siente.
¿Qué importancia tiene para ti el perdón?
Es crucial estar convencido de que una relación puede ser arreglada. Cuando has herido a la otra persona, puedes pedirle disculpas. Aunque la lesión no fuera intencional, le afectó. A veces las palabras no son suficientes, dependiendo de la ofensa:
  • hay que enmendar con acciones concretas
  • invitar a la otra persona a un restaurante
  • ofrecer flores
  • y sugerir una manera de hacerla feliz.
Florence Brière-Loth, Edifa Aleteia
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