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jueves, 12 de octubre de 2023

Alto a las discusiones, comienza a dialogar con tu pareja

problemas de pareja

Quizá te has preguntado cuál es la diferencia entre el diálogo y la discusión, pero una pregunta aún más importante es: ¿Cómo puede mejorar mi relación si, como pareja, apostamos por el diálogo y no por la discusión?

¿Eres de las personas que se empeñan en defender sus puntos de vista y debatir del tema que sea con tal de ganar en la conversación? Si es así entonces estás hablando desde tu ego y no desde tu corazón; como debería de ser si te concentraras en dialogar en lugar de discutir con tu pareja.

Las personas que gustan de discutir se acaban por convertir en adeptos a polemizar, es decir, se dedican a llevar la contraria: si dices que es blanco, de inmediato dicen que es negro; y si sostienes que es a la derecha, discuten que es a la izquierda. Son «contreras» que se oponen a lo que el otro dice. Y eso lleva a una relación muy polémica, que acaba por ser desgastante.

La gran diferencia entre dialogar y discutir

Por principio, ambas son una manera de comunicación y se tratan de intercambiar las opiniones y puntos de vista, que pueden llegar a ser muy opuestos.

Cuando son tan diferentes, generalmente se intenta defender la propia opinión, con las ganas de convencer al otro, y así pronto se cae en una discusión. Llegado este momento, se involucran toda clase de emociones, en especial se exhalta el enojo, aparece la irritabilidad, surge el orgullo y el ego, y hasta el miedo y el coraje. Todo como resultado de que el enfoque principal es ganar la conversación, con los propios argumentos, y no tratar de comprender el punto de vista de la otra persona.

En cambio, el diálogo es una manera de comunicación más abierta y flexible, pues el enfoque principal es buscar comprender bien lo que el otro expone, poniendo atención profunda a lo que trata de decirnos y teniendo la intención de llegar a un mutuo acuerdo y encontrarle una solución al tema que se está tratando.

Ya no se trata de defender o atacar un punto de vista, ni de ganar una disputa. Por eso el diálogo es el tipo de comunicación que debemos de promover.

Otra importante diferencia es que ,cuando dialogamos, tratamos de sacar lo mejor de nosotros mismos, narramos acontecimientos y relatamos nuestras experiencias con el fin de dar a conocer lo que sentimos o pensamos y no tratamos de convencer ni de argumentar nada. Solo Compartimos lo que hemos vivido y tenemos en el corazón.

Por el contrario, cuando estamos en una posición de discutir, nos montamos en el ego y, desde una postura personal, tratamos de sostener que decimos lo correcto o que nuestro conocimiento es el adecuado. Si esto mismo le pasa a la pareja, muy fácilmente se cae en una polémica. Es decir, que cada quien se pone en una posición de combate contra el otro, de demostrar quién tiene la razón y evidenciar que el otro está equivocado.

Esto lleva también a una lucha de poder, por querer imponer y someter al otro al pensar que mis percepciones y conocimientos son mejores y más acertados que los suyos. Al estar en este plan es muy fácil ofender a la pareja, especialmente cuando se le insinúa que es una persona tonta o necia porque no quiere darle al otro la razón.

Diálogo como respuesta de una relación significativa

Couple talking
En el diálogo se busca una conexión sincera, amorosa, profunda y respetuosa.

Martin Buber, un filósofo y teólogo muy conocido por su concepto de «Diálogo Yo-Tu», explica que cuando hay una relación humana más auténtica y significativa entre dos personas se práctica el diálogo sin la necesidad de discutir, porque no se trata de utilizar ni someter al otro ya que ambos se identifican como sujetos únicos e iguales; ninguno intenta abusar o sacar algún provecho, sino que buscan una conexión sincera, amorosa, profunda y respetuosa.

Para Buber el diálogo genuino es indispensable para una mayor vida espiritual, porque realmente establece una conexión profunda entre el yo de ambos. Hay apertura y una comprensión del presente de cada uno. El experto incluso llegó a mencionar que cuando hay un verdadero diálogo, se incursiona en una vía que conduce a lo sagrado, a lo divino y de esta manera, se exaltan los valores espirituales más elevados.

En cambio, cuando discutimos caemos en las más bajas emociones y muy fácilmente se abren las puertas de la agresividad, el enojo, la ofensa y el insulto, lo que lleva a un deterioro en la relación y a una posible ruptura. De aquí la gran importancia que tiene practicar el diálogo con la pareja y no tratar de discutir para nada y de ningún asunto.

Amar no es tratar de enfrentar, ganar y convencer, sino de escuchar y comprender para, finalmente, conocerse profundamente y gozar de la mutua alegría y paz interior.


Guillermo Dellamary, Aleteia

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miércoles, 3 de noviembre de 2021

Cómo «poner punto muerto» en una pelea

COUPLE


Saber detener la marcha a tiempo en una pelea puede ser el impulso para llegar a donde uno de verdad quiere con el otro

Los conflictos se agrandan a medida que aumentan los niveles de ira y frustración. En ese momento, en lugar de hablar de una manera asertiva comienzan las acusaciones, las críticas o los gritos y uno deja de escuchar activamente haciendo interrupciones, dando lugar a los menosprecios y a la indiferencia.

Fisiológicamente, la respuesta de «pelea o pelea» se activa cuando cada persona entra en un modo de protección con poca o ninguna consideración por su cónyuge. En este estado de escalada no es raro decir o hacer cosas de las que luego nos arrepentimos.

Detenerse a tiempo

Además, uno sabe que en ese contexto es casi imposible tener una conversación productivaque conduzca a una solución mutuamente acordada, pero el enojo nos arrastra. Y ese es el momento en el que un «tiempo muerto» puede resultar beneficioso para los dos.

El tiempo muerto es un tiempo que brinda a las parejas la oportunidad de calmarse, identificar sus sentimientos y necesidades y comenzar a pensar de nuevo de manera productiva sobre cómo abordar los problemas que enfrentan. Estar familiarizado con estos cinco pasos te darán más oportunidades para pasar mejor por las crisis de pareja.

1RECONOCE TU NECESIDAD DE UN TIEMPO FUERA.

¿Tu cara está roja? ¿Estás respirando rápido? ¿Las lágrimas corren por tu rostro? ¿Tienes ganas de gritar o tirar algo? ¿Tienes miedo de los nervios de tu pareja? ¿Te sientes emocionalmente cerrado? Si prestas atención, reconocerás qué reacciones físicas y emocionales son las que indican que necesitas un descanso.

Aprende a reconocer esas señales de que las cosas se han vuelto demasiado intensas para que puedas tener una interacción productiva con tu pareja. Ante uno de esos síntomas recuerda que tienes la posibilidad de poner “punto muerto” en vez de intentar seguir avanzando sabiendo que no podrás llegar lejos en esas condiciones.

2SOLICITA EL TIEMPO MUERTO.

Solicita un tiempo de descanso diciendo algo como: «Estoy demasiado enojado para hablar en este momento” o “Necesito tomarme un descanso. Por favor, dame una hora para calmarme y ordenar mis pensamientos». Recuerda que pedir el tiempo muerto tiene que ser para ti y no para el otro, ya que rara vez es útil decirle a la otra persona “¡Necesitas un descanso!.”

Pedir tiempo puede verse como una forma de evadir un tema importante o una suerte de “escape” que puede ser frustrante para el otro, aun si han hablado y se han puesto de acuerdo en los tiempos de paz. Por eso, es importante solicitarlo pero también sugerir un momento en el que creas que estarás listo para reanudar la conversación.

3RELÁJATE Y CÁLMATE.

Cuando los niveles de estrés son altos es difícil encontrar la calma. No solo para tu relación conyugal sino también para muchas situaciones en la vida, será importante que cuentes con recursos que hayas probado que funcionan para ti y te ayuden a “encontrar tranquilidad en la tormenta”. Mientras más ejercitado estés en eso, más chances tendrás de estar calmado.

¿Qué métodos podrías usar para calmarte? Toma algunas respiraciones profundas, sal a trotar o caminar, tómate un baño, escribe en tu diario, lee, reza o mira televisión por un rato. Haz algo que te ayude a relajarte y recuperarte de la intensidad emocional y poner tu mente en off por un momento para conectarte contigo de nuevo. La calma te ayudará a prepararte mejor para cuando tengas que regresar a tratar el tema de conflicto.

4RECUERDA LO QUE ES IMPORTANTE.

Una vez tranquilo, trata de poner las cosas en perspectiva y haz un esfuerzo por identificar lo que estabas pensando y sintiendo que se volvió tan difícil discutir. Pasa un rato en calma considerando el punto de vista de tu pareja y cómo puede estar sintiéndose. Esto te ayudará a tener una visión más objetiva sobre lo sucedido.

Piensa en los mensajes que podrías usar para decirle lo que estabas pensando o sintiendo y lo que necesitas de él o de ella. Recuerda que son un equipo y la única forma en que su relación «ganará» es si trabajan juntos para encontrar una solución con la que ambos puedan sentirse bien, aun cuando tengan diferencias.

5REANUDA LA CONVERSACIÓN.

Honra tu compromiso de volver al tema cuando estés listo para tener una buena conversación con tu pareja. Las peleas, sobre todo si antes de poner un “punto muerto” no estuvieron excluidas de palabras ofensivas, no pueden dejarse en el aire esperando que el tiempo sane las heridas. Es importante darle una resolución y saber recoger de estas experiencias aquello que les ha sido útil para otros conflictos que puedan llegar en el futuro.

Recurre a aquellas habilidades sobre el modo de comunicarte mejor, la escucha activa, el reconocer faltas para pedir perdón y saber perdonar, así como también modos de tratar los conflictos para poder contener mejor el aspecto tenso de las discusiones. Vale la pena hacer el esfuerzo para llegar mejor preparado a ese nuevo encuentro con el propósito de avanzar hacia un mejor destino para ambos.

Cecilia Zinicola, Aleteia

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jueves, 9 de julio de 2020

La oración para rezar después de una disputa con la pareja

PRZEPRASZAM

Esta oración puede ayudaros a volver a empezar cuando discutes con tu esposo o esposa

Conversar con calma e intentar comprender al otro es la clave para hacer las paces con el cónyuge después de una discusión. Sin embargo, la oración puede ayudar también a neutralizar definitivamente un conflicto.
El padre François Banvillet, autor de libros de oración como Prier au temps des fiançailles [Rezar durante el noviazgo] y Prier pour la paix et la réconciliation [Rezar por la paz  y la reconciliación], lo comprendió bien y escribió una oración de acción de gracias para recitar en pareja o por uno de los cónyuges después de una reconciliación.
Descubre esta hermosa oración y hazla tuya:
¡Señor, te alabamos y te bendecimos!
Tú eres el Dios fiel que nos ama con ternura, Tú eres nuestro apoyo.
Aunque esta noche nos hemos enfadado,
Nuestra disputa ha revelado que no nos hablamos bastante.
¡Cuántos malentendidos y palabras calladas habíamos mantenido sin intención!
Sí, nuestro amor viene de Ti,
Tú nos fortaleces, nos envías Tu Espíritu.
¡Te alabamos y te bendecimos, Señor!
Amén
Anna Ashkova, Aleteia

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sábado, 4 de julio de 2020

10 claves para no discutir de política con los tuyos

Anticiparnos y prepararnos con el objetivo de mantener la paz y la armonía familiar
Anticiparnos y prepararnos con el objetivo de mantener la paz y la armonía familiar
TALKING

Si estás rodeado de amigos y familiares que comparten tu misma visión, una conversación sobre política será más fácil de sobrellevar. Sin embargo, la realidad es que la política suele ser la puerta a temas controvertidos y difíciles de contener no sólo porque vivimos en una sociedad compleja, sino también porque podemos sentirnos cómodos enfrentándonos cara a cara diciendo lo que pensamos, y más aún después de unas copas.
Es raro que la conversación no sea algo incómoda o las diferencias generen conflictos movidos por la pasión con la que uno puede creer o pensar algo. A pesar de ser parientes, hay muchos factores que pueden causar discusiones como la diferencia generacional, tipos de personalidad, diferentes niveles de educación y opiniones personales.
La tradición del protocolo dicta que no debe hablarse de política en la mesa, pero en una sociedad moderna y el clima político actual tan presente en nuestra vida cotidiana, pasar de ciertas conversaciones puede ser algo casi imposible.
Los temas pueden llevarnos a entrar en aguas peligrosas durante una cena o un evento familiar y será importante saber navegarlas para conciliar y evitar una gran explosión durante este tipo de conversaciones con diferentes puntos de vista y personalidades fuertes participando, de modo que un encuentro festivo no se convierta en un velorio.
¿Qué podemos hacer para evitar una discusión política? ¿Qué podemos decir si las cosas se salen de control?
Con algunas claves podemos anticiparnos y prepararnos con el objetivo de mantener la paz y la armonía familiar.
Galería fotográfica 

NO TE INVOLUCRES SI NO HAY UN BUEN NIVEL DE TOLERANCIA


Si bien algunas familias disfrutan del diálogo compartiendo distintos puntos de vista, no siempre es el caso. Por eso, antes de decidir si evitar o discutir sobre política con tu familia, es importante conocer el nivel de tolerancia que hay para una discusión. Muchas veces sentimos que queremos decir algo o que tenemos una certeza genuina sobre un tema, pero ser prudentes y saber callar es importante. Si no hay tolerancia no vale la pena.
Guardar silencio puede ser difícil si sabes que un pariente está desinformado o dice algo contrario a lo que piensas, pero puedes contenerte y evitar una pelea en la mesa. Hay situaciones en las que es mejor no encender la llama. Un discurso apasionado no cambiará las inclinaciones políticas de tus familiares.
Si no hay buena predisposición es muy probable que todos salgan de la discusión política con las mismas creencias con las que entraron.

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Shutterstock | Pressmaster

HABLA DE ANTEMANO CON ALGUIEN DE CONFIANZA EN TU FAMILIA


Anticípate y si tienes confianza con tu padre, hermano u otro pariente cercano puedes hablar antes con él para intentar mantener la paz en caso de que la situación se torne muy áspera.
Si sabes que tus padres o un hermano son a menudo los que comienzan los debates, se les puede pedir con respeto que bajen el tono en la cena o que no toquen determinado tema para evitar un conflicto, herir o molestar a otra persona.

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Shutterstock | Dusan Petkovic

SI ERES ANFITRIÓN, SIENTA A LAS PERSONAS ESTRATÉGICAMENTE


Es natural que todos encuentren su propio lugar en la mesa, pero si en tu familia hay miembros a quienes les encanta generar pleitos en temas de política, la ubicación podría ser un factor que salve el encuentro. Mézclalos y designa los lugares por ejemplo sentando a alguien que sepas que es propenso a discutir junto a otro que tenga un pensamiento más abierto o tenga un carácter más conciliador.

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Shutterstock | Jack Frog

DESIGNA UN ESPACIO PARA LAS CONVERSACIONES SOBRE POLÍTICA


Antes se acostumbraba a tratar los temas de política en un espacio aparte. Alguien que es anfitrión podría designar una habitación en la casa o un tiempo específico, para tener este tipo de conversaciones. Así se les da la oportunidad a aquellos que deseen participar, debatir o compartir sus puntos de vista en un entorno controlado, lejos de aquellos que prefieren no participar. Si hace buen tiempo, puede ser al aire libre y disfrutar de un poco de aire fresco.

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Shutterstock | Roman Samborskyi

TEN EN MENTE TEMAS DE CONVERSACIÓN Y ACTIVIDADES LISTAS

Piensa en tener una lista de puntos de conversación planificados como por ejemplo comidas, viajes o proyectos familiares. Las reuniones familiares suelen darse en circunstancias donde se pueden rescatar y compartir muchos puntos positivos.
Si se comienza a discutir, puedes proponer temas pendientes o preparar un juego para no tener solamente que hablar, sino también hacer algo y poner el foco de atención en otra cosa.

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Shutterstock | Adam Gregor

COMUNICA CUANDO TE SIENTAS INCÓMODO


Ya sea que estés familiarizado o no con la dinámica familiar o con la posición política de tus familiares, si eres invitado debes alertar al anfitrión de inmediato si estás incómodo.
Si piensas que esto puede ser un problema debes considerar qué tipo de sugerencias puedes darle al anfitrión para aliviar la situación. Un buen anfitrión reconocerá tus sentimientos y te ayudará a manejar la situación rápidamente.

TALKING
Shutterstock | Pressmaster

ELIGE MANTENER LA PAZ ANTES DE PROFUNDIZAR EN UN TEMA


Si alguien menciona algo que probablemente lleve a crear pleitos, vale la pena que hagas algo por mantener la armonía en la familia y evitar problemas digestivos en la mesa. Uno podría mencionar el equipo deportivo favorito de una persona, ofrecer un trago o un plato de comida o pedir una receta. Esto te da una buena excusa para separarte de la persona con la que no estás de acuerdo, y te hace ver como una persona considerada con buenos modales.
Y si piensas que no eres capaz de mantener la paz, encuentra a alguien que pueda ayudarte a dirigir la conversación en otra dirección si sale mal. Uno podría entrar en este tipo de conversaciones con la intención de disfrutar de un debate animado o descubrir por qué el otro siente lo que siente o piensa, pero si uno sabe que el único resultado será un drama familiar, no vale la pena continuar en un tema que termine en la ruptura de una relación.

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PREPÁRATE PARA HABLAR CON UNA MENTE ABIERTA


Algunas conversaciones pueden ser útiles, y se recomienda entrar en ellas con la mente abierta. Si los miembros de tu familia son personas que pueden disfrutar de un discurso político respetuoso y reflexivo y aún sonreír al final, y sienten que luego aprendieron algo, entonces será algo bueno. Pero si no es así y aún estás en desacuerdo con algo, muestra disposición para tener una conversación respetuosa.
Si eliges hablar de política, prepárate para escuchar algunos puntos de vista diferentes a los tuyos. Es posible que escuches un punto de vista que te abra los ojos a algo en lo que nunca has pensado antes, o que te permita conocer más a esa persona o su manera de pensar o lidiar con determinados temas aunque al final no estés de acuerdo.

TALKING
Shutterstock | fizkes

TEN UN PLAN DE SALIDA PARA CONVERSACIONES PESADAS


Siempre hay una manera educada de retirarse de un diálogo incómodo con pocas palabras. Si estás atrapado con uno de tus parientes puedes decir su nombre para que se sienta escuchado y decirle con respeto que le aprecias, pero que no deseas entrar en un debate en ese momento. Acuerdas estar en desacuerdo. Si quieres terminar un debate, comunícalo. Es mejor ser directo e ir al grano para que no haya dudas sobre cuáles son tus intenciones.
Si la mesa se enciende, propone un brindis. Algo que nunca falla es acercar tu vaso a la familia. Tan pronto como los gritos se vuelven insoportables, brinda por el amor, la gratitud y la oportunidad de de estar juntos. Puedes hablar sobre un logro reciente de uno de los integrantes de la familia o un programa de TV que sabes que a todos les encanta.

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ESTABLECE ALGUNAS REGLAS BÁSICAS ANTES DE INICIAR LA CONVERSACIÓN


Antes de participar de una discusión política, se pueden establecer ciertas pautas previamente como por ejemplo fijar un límite de tiempo para que el tema no sea el único o bien que se puedan escuchar unos a otros sin interrumpirse y tampoco hacer expresiones irrespetuosas ante comentarios contradictorios.
Expresar las opiniones de manera no conflictiva y evitar los insultos, calumnias, ataques o juicios apresurados pueden ser pautas de ayuda a la hora de comunicar ideas. Puedes mostrar respeto por la otra persona antes de expresar tu opinión diciendo por ejemplo: “Me parece muy interesante tu punto de vista. Yo lo veo así…».
Una opinión política que no está de acuerdo con la tuya no hace que la otra persona sea mala. No es más que un punto de vista diferente. Y si hay un clima de respeto mutuo y se presta atención al por qué el otro cree de la manera en que lo hace, será más fácil comprender cómo ha llegado a pensar así. Al final los argumentos políticos son un tema que suelen evitarse, pero deberían fomentarse debates sanos y productivos entre seres queridos.
Cecilia Zinicola, Aleteia 


domingo, 31 de marzo de 2019

Aprender a discutir en pareja


pareja discutiendo


Muchas veces tenemos poco dominio en lo que decimos, por el escaso esfuerzo que hemos empleado en manifestar lo que conviene o por callar lo que no conviene.
Éste es uno de los motivos que han hecho romper a muchas parejas: hablar
única y exclusivamente guiados por los sentimientos en
momentos emocionalmente negativos, con una gran incontinencia
verbal.
Parece que si no lo decimos las cosas no quedaran claras.
Y con las ideas cargadas, parece que eso que en ese momento estoy viendo con una claridad grande es la verdad más pura. Lo veo clarísimo. Y lo decimos y en el momento de decirlo nos damos cuenta que no deberíamos haberlo dicho. Ha sido peor que si me hubiera callado. Pero ya está dicho.
Cuando veamos que tenemos que decir algo de una manera clara, rotunda, tenemos que tener la fuerza de voluntad de callarnos. Es difícil, pero se puede.
Esa idea no se va a la cabeza, se va directamente al corazón, como un sentimiento negativo que es difícil de quitar. No es una cuestión de inteligencia,son sentimientos.
Ya se que lo que decía no se lo cree, ni lo piensa, pero lo ha dicho. 
Hay está el problema en quitar ese LO HA DICHO del corazón.
Y es que, aunque luego nos arrepintamos, lo que hemos dicho está hiriendo al otro machaconamente. Le resulta muy difícil quitárselo de la cabeza, dejar de darle importancia.
En las discusiones de pareja hay que saber hacerlo con el freno de mano echado, no diciendo todo lo que nos viene a la cabeza,. Tiene uno que saber que está discutiendo con una persona con la que luego se tiene que reconciliar.
En muchas ocasiones, las personas queremos perdonar.
Siempre podemos, pero se nos hace mucho más difícil por lo
que nos han dicho, por la forma, por las expresiones utilizadas,
y eso queda en la cabeza y vuelve como un pensamiento obsesivo
que nos sume en un estado de tristeza y a veces de impotencia.
En estas situaciones, al hablar con los dos miembros de la
pareja, ellos afirman desesperanzados que se podrían perdonar,
pero que no van a ser las cosas como antes, que es imposible,
porque «…¡Con lo que nos hemos dicho! ¿Cómo voy a
olvidarlo?».
Probablemente con el tiempo se olvide o, al menos, se apacigüe
la carga emocional, pero… ¡qué bien estaríamos si no
nos hubiéramos dicho lo que nos hemos dicho!






















martes, 26 de septiembre de 2017

Un obispo, en la sede de Facebook: cinco claves para debatir en Internet

"La gente necesita aprender a discutir mejor por Internet, especialmente sobre religión", afirma monseñor Barron

“Facebook tiene un extraordinario poder espiritual para conectar a la gente”, dijo el obispo auxiliar de Los Ángeles, Robert Barron, ante los empleados de la compañía en su sede central de Menlo Park, California, en una intervención que pudieron seguir por streaming 2.500 personas y que ya han reproducido 125.000 en la red social
Barron, conocido por su apostolado en Internet y en las redes sociales, afirmó que “hoy hay un montón de energía en torno a las noticias sobre religión, pero a menudo circulan muchas palabras airadas y sin embargo muy poco debate. Eso es porque con este tema estamos pisando el suelo sagrado del interior de cada persona”.
En asuntos religiosos hay dos extremos que evitar, “uno, el imponer a los demás mi religión y mi forma de ver las cosas; el otro es simplemente tolerar cada punto de vista. Hay una tercera opción, que es tener un debate real. El debate es un camino hacia la paz”.
De este modo, lamentó que “si no sabemos cómo debatir acerca de religión, entonces nos pondremos a luchar por la religión”. Por eso, “la gente necesita aprender a discutir mejor por Internet, especialmente sobre religión”.
Barron dio en este sentido varias pistas:
1. Date cuenta de que la fe no se opone a la razón, no es algo fanático, no es aceptarlo todo. No es infraracional, sino supraracional.
2. La fe no se opone a la ciencia, pero tenemos que vencer el cientificismo. La tecnología ha alcanzado grandes logros que nos han beneficiado de muchas maneras, pero el cientificismo reduce el conocimiento exclusivamente al método científico y a la experimentación. Lo que dice Shakespeare en sus obras no es científico, pero que alguien me diga si lo que transmite no es verdad. O los Diálogos de Platón, o la Divina Comedia de Dante. El método científico no es el único modo de conocimiento.
3. Tenemos que ser intolerantes con la mera tolerancia. No podemos aceptar que se perciba la religión como si fuera una mera práctica privada. Al final la religión se convertiría en un hobby personal. El cristianismo tienen muchas afirmaciones de verdades objetivas: que Dios existe, que Cristo resucitó de la muerte… La afirmación de una verdad no pueden ser simplemente una cuestión privada, porque entonces alguien nos podría decir: “Vale, eso está muy bien para ti, pero no para mí”. La privatización de la religión es precisamente lo que hace el debate imposible.
4. Evita el voluntarismo: “las cosas son verdad porque yo quiero que sean verdad”, o “las cosas son verdad porque Dios lo ha dicho”, lo que da una imagen de Dios lejana y arbitraria. Esto al final provoca un choque de voluntades, a ver quién es más fuerte, a ver quién grita más. Ahí se rompe el debate y solo queda la violencia.
5. Busca primero, con una gran paciencia, entender la posición de tu interlocutor, porque puede ser muy tentador simplemente “disparar” y decirle al otro que está equivocado. En lugar de señalar sus errores, deberíamos subrayar aquello en lo que el otro tiene razón. Cuando hay un debate encendido, es bueno parar y repetir las palabras del otro para intentar entenderlas; eso alivia la pasión del debate. O ver el valor positivo en sus argumentos, o mostrarse interesado por su situación personal.
Por Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo. Artículo originalmente publicado por Alfa y Omega
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sábado, 5 de agosto de 2017

14 premisas para discutir con inteligencia en el matrimonio: ofrecidos por Revista Ser Person

Nadie ha dicho que la convivencia en el matrimonio sea fácil, pero lo cierto es que si somos emocionalmente inteligentes a la hora de discutir, las cosas toman otro rumbo y la vida en pareja se vuelve muy agradable

Las siguientes propuestas resultan muy sencillas y prácticas para atenuar, con resultados, los conflictos de convivencia en el matrimonio:
1. Cuando uno de los esposos reclama algo, hay que dejarlo hablar, aun cuando no tenga la razón, ya que necesita desahogarse. Una vez expuesto el problema, estará dispuesto al diálogo con más apertura y serenidad.
2. Quien reclama con razón, lo hace porque ama, le interesa y necesita que  su cónyuge  se supere.
3. Si hay que criticar algún defecto o actitud, hacerlo con amor. Si por sí mismo resulta doloroso aceptar los propios defectos, más costoso es que nos los tengan que decir. Por eso debemos ser sumamente finos, delicados y comprensivos para criticar o decir algo negativo al otro.
4. Jamás echar en cara los errores del pasado. Comprensión y amor con las debilidades del otro, igual como queremos que hagan con nosotros. Victor Hugo señala en su obra “Los miserables” que ser misericordioso es saber en dónde están las heridas del otro y no tocarlas.
5. Nunca discutir irritados, si se está enojado no será el momento de abordar la problemática. Implica mucha sabiduría y prudencia, fortaleza y dominio para controlar la ira que podemos sentir  cuando estamos en conflicto.
6. Evitar los gestos y ademanes de impaciencia, porque solo demuestran que no hay disposición sincera de escuchar.
7. Evitar gritar. El grito es en sí mismo una agresión, independientemente de lo que se diga.
8. No buscar vencer en una discusión. El problema también con una discusión es que a veces se busca más ganarle a la pareja que encontrar caminos y soluciones a los problemas.
9. Respecto a los problemas con los hijos. Hay que recalcar que el conflicto es con el hijo, no con el esposo(a), aunque la falta cometida por el hijo haya sido abusando del amor y tolerancia de uno de los padres.
10. Reclamar lo que se debe reclamar. En el amor se requiere una sana exigencia. Siempre tenemos que buscar lo mejor para la persona que amamos, y a veces será necesario exigirle. Cuando no amamos, nos da igual si la persona se supera o no, pero con la persona amada esto jamás puede llegar a suceder.
11. Nunca terminar el día tras una discusión sin recuperar la paz, aunque no haya quedado resuelto el conflicto. Humildad para hablar, para hacer ver de verdad que el amor prevalece.
12. Cuando te equivoques, admítelo y pide disculpas. Para muchos el pedir disculpas equivale a una humillación pero NO: es grande el que reconoce que es un ser humano con debilidades y defectos y que lucha cada día por superarse.
13. Dos no pelean si uno no quiere, y el que está equivocado es el que más habla o grita. Por lógica quien está más calmado ve las cosas con mayor claridad y podrá dialogar con más tranquilidad y paz interior.
14. No discutir delante de los hijos, hacerlo en privado. Si discutir en ocasiones es inevitable, más inevitable es hacer la paz amorosamente.