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viernes, 15 de diciembre de 2023

Aprender a celebrar la Navidad

 
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Descubre el Verdadero Significado
de la Navidad con un Regalo Especial

 

En esta temporada única, te invitamos a sumergirte en la esencia genuina de la Navidad. Celebremos juntos la Natividad, el momento sagrado en que el Hijo de Dios se hizo Hombre, guiado por el amor al Padre y la redención que culminó en la Cruz. ¡Explora este regalo divino con nosotros!

¿Por qué celebramos la Navidad?

 

Luz en la Oscuridad: En el pesebre de Belén, la luz divina nace para iluminar nuestros corazones en la oscuridad, recordándonos que en la humildad de un pesebre encontramos la grandeza del amor divino.

 

Tiempo de Alegría: La Navidad es un tiempo de alegría por la venida del Señor. Como nos enseña el Papa Francisco, la alegría, la oración y la gratitud son las tres actitudes que nos preparan para vivir la Navidad de manera auténtica.

 

Regalo Especial: Experimenta el auténtico significado de la Navidad a través de nuestro libro ebook gratuito. Descubre cómo la humildad del pesebre nos conecta con el amor divino y cómo estas tres actitudes nos guían en este tiempo litúrgico único.

¡No te pierdas este viaje espiritual! 

 

















 

jueves, 20 de abril de 2023

Evangelio del día


 

Libro de los Hechos de los Apóstoles 5,27-33.

Los guardias hicieron comparecer a los Apóstoles ante el Sanedrín, y el Sumo Sacerdote les dijo:
"Nosotros les habíamos prohibido expresamente predicar en ese Nombre, y ustedes han llenado Jerusalén con su doctrina. ¡Así quieren hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre!".
Pedro, junto con los Apóstoles, respondió: "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres.
El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús, al que ustedes hicieron morir suspendiéndolo del patíbulo.
A él, Dios lo exaltó con su poder, haciéndolo Jefe y Salvador, a fin de conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados.
Nosotros somos testigos de estas cosas, nosotros y el Espíritu Santo que Dios ha enviado a los que le obedecen".
Al oír estas palabras, ellos se enfurecieron y querían matarlos.


Salmo 34(33),2.9.17-18.19-20.

Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza estará siempre en mis labios.
¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!
¡Felices los que en El se refugian!

pero el Señor rechaza a los que hacen el mal
para borrar su recuerdo de la tierra.
Cuando ellos claman, el Señor los escucha
y los libra de todas sus angustias.

El Señor está cerca del que sufre
y salva a los que están abatidos.
El justo padece muchos males,
pero el Señor lo libra de ellos.


Evangelio según San Juan 3,31-36.

El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra. El que vino del cielo
da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie recibe su testimonio.
El que recibe su testimonio certifica que Dios es veraz.
El que Dios envió dice las palabras de Dios, porque Dios le da el Espíritu sin medida.
El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos.
El que cree en el Hijo tiene Vida eterna. El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Bulle

San Cirilo de Jerusalén (313-350)
obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia
Catequesis bautismal 29-31 (Les catéchèses, coll. Les Pères dans la foi n° 53-54, Migne, 1993), trad.sc©evangelizo.org


Hemos recibido la indefectible promesa de Vida eterna

La Vida subsistente y verdadera, es el Padre, por el Hijo, en el Espíritu Santo, que versa sobre todos sin excepción los dones celestiales. Gracias a su misericordia, nosotros también, hombres, hemos recibido la promesa indefectible de la Vida eterna. Tenemos que creer, “porque todo es posible a Dios” (Mt 19,26). (…)
Abundan las pruebas de la Vida eterna. A nuestro deseo de obtenerla, responden las divinas Escrituras indicando la forma de llegar. En primer lugar, la Escritura enseña que se llega con la fe: “El que cree en el Hijo tiene la Vida eterna” (Jn 3,36). (…) La Escritura también indica el martirio y la confesión en Cristo: “El que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna” (Jn 12,25). La Vida eterna se adquiere anteponiendo Cristo a riquezas y parientes: “El que a causa de mi Nombre deje casa, hermanos o hermanas, padre, madre,… obtendrá como herencia la Vida eterna” (Mt 19,29). Igualmente, al guardar sus mandamientos, “No matarás, no cometerás adulterio,…” (Mt 19,18), tal como responde Jesús a su interlocutor que había preguntado “Maestro, ¿qué obras debo hacer para conseguir la Vida eterna?” (Mt 19,16). Asimismo, teniéndose lejos de las malas obras y sirviendo a Dios, afirma Pablo: “Ustedes están libres de pecado y sometidos a Dios: El fruto de esto es la santidad y su resultado, la Vida eterna” (Rom 6,22).
La búsqueda de la Vida eterna comporta tantos aspectos que los he dejado de lado, a causa de su gran número. En efecto, el Señor misericordioso no ha abierto una o dos puertas, sino numerosas puertas para entrar en la Vida eterna, para que todos y cada uno, según dependa de él, pueda beneficiarse sin dificultad. (EDD)

Oración

Padre Bueno, Tú siempre buscas mi bien y sólo mi bien.
Tú quieres mi salvación eterna.

Me hiciste para vivir en intimidad contigo en el tiempo y en la eternidad.
¡Qué más puedo desear! ¡Gracias, Padre!

No me impones un destino, me hiciste libre y quieres que yo elija.
Pero a veces preferiría no tener que elegir; temo equivocarme.
Tú conoces mi debilidad, tú sabes cómo a veces me confundo, se me nubla la mente y no sé qué camino tomar.
No siempre es fácil saber qué es lo que tú quieres, qué es lo que más me conviene.
No quiero contristarte, no quiero hacer daño a las personas.

Sólo quiero agradarte, hacer el bien y alcanzar la vida eterna.
Quiero obedecerte porque quiero agradarte.
Quiero lo que Tú quieras porque te quiero.
Y si hago lo que tú quieres me irá siempre bien.
Quien hace tu Voluntad se salva.
Padre Nuestro, hágase tu voluntad.


Tú amas a los que cumplen tus mandamientos:
"Quien hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana." (Mt 12, 49-50)
Tu Voluntad es que cumpla tus mandamientos.
Se dice fácil, pero en las circunstancias concretas de la vida,
no es tan sencillo y no siempre sé cuál es tu voluntad.
Cuando tengo delante el bien y el mal, es fácil distinguir, pero a veces tengo que elegir entre dos bienes.
Por eso ahora, como Jesús en Getsemaní, me abandono en tus brazos con absoluta confianza
y te digo: No se haga mi voluntad sino la tuya" (Lc 22,42)
Que se haga tu voluntad en mí.
Me guste o no me guste, sé que obedecerte será lo mejor para mí.
Padre Santo, hágase tu voluntad.

Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
"Que en la tierra reine la paz como en el cielo." (San Ambrosio)

¡Bendigan al Señor, todos sus ángeles,
los fuertes guerreros que cumplen sus órdenes
apenas oyen la voz de su palabra!
¡Bendigan al Señor, todos sus ejércitos,
sus servidores, los que cumplen su voluntad! (Sal 102,20-21)

Así como los ángeles te obedecen, que así también yo.
Que así como ellos ven con claridad el modo de agradarte,
como ellos hacen el bien sin que ninguna miseria les desvíe,
que así también yo te obedezca y te bendiga.

Padre Nuestro, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

(Autor: P. Evaristo Sada, L.C.; publicado originalmente en: http://www.la-oracion.com)



























domingo, 6 de noviembre de 2022

Evangelio del día


 

Evangelio según San Lucas 20,27-38.

Se acercaron a Jesús algunos saduceos, que niegan la resurrección,
y le dijeron: "Maestro, Moisés nos ha ordenado: Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda.
Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos.
El segundo
se casó con la viuda, y luego el tercero. Y así murieron los siete sin dejar descendencia.
Finalmente, también murió la mujer.
Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?".
Jesús les respondió: "En este mundo los hombres y las mujeres se casan,
pero los que sean juzgados dignos de participar del mundo futuro y de la resurrección, no se casarán.
Ya no pueden morir, porque son semejantes a los ángeles y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección.
Que los muertos van a resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.
Porque él no es un Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Bulle

Orígenes (c. 185-253)
presbítero y teólogo
Comentario al evangelio de Juan, 10,20; PG 14, 371-374


“Son hijos de Dios, y herederos de la resurrección”

En el último día la muerte será vencida. La resurrección de Cristo, después del suplicio de la cruz, contiene misteriosamente la resurrección de todo el Cuerpo de Cristo. Así como el cuerpo visible de Cristo fue crucificado, sepultado y seguidamente resucitó, así también el Cuerpo entero de los santos de Cristo está crucificado con él y no vive ya en sí mismo...
Pero cuando vendrá la resurrección del verdadero cuerpo de Cristo, su Cuerpo total, entonces, los miembros de Cristo que hoy son semejantes a huesos secos, se juntarán unos con otros (Ez 37,1s), encontrando cada uno su lugar y “todos juntos lleguemos al hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud (Ef 4,13). Entonces la multitud de los miembros formarán un cuerpo, porque todos pertenecen al mismo cuerpo (Rm 12,4). (EDD)

Oración

¡Señor, gracias, porque moriste por mi en la cruz,
gracias porque lo hiciste para redimirme del pecado,
para que pudiera alcanzar la vida eterna!























domingo, 20 de febrero de 2022

¿Sientes la muerte cerca? Esto es vital para tu eternidad

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Debes saber cómo puedes salvarte en momentos en que no consigues un sacerdote para confesarte y estás por partir de este mundo

«En esto se le acercó uno y le dijo: «Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir vida eterna?» … si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos… «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo».

Mateo 19

Recuerdo cuando anunciaron que había llegado la pandemia a mi país. Estaba en un supermercado haciendo las compras con mi hija.

De pronto se llenó el lugar y las personas desesperadas se llevaron casi todo el alcohol de las estanterías.

El miedo que nos paraliza circulaba entre nosotros. Y no era para menos. El tiempo nos enseñaría lo terrible de este virus.

El Covid-19 nos ha acercado más la muerte

Hoy leí con preocupación las estadísticas del coronavirus en mi país y el mundo. Tantas muertes sobrecoge el alma.

Han muerto demasiadas  personas. Es doloroso. Cada una tiene un padre, una madre, hijos.

Rezo por ellos y me pregunto cuántos tuvieron la oportunidad de hacer una confesión sacramental antes de partir a su encuentro con Dios y salvar su alma inmortal.

Vital para tu eternidad

Para mí es un tema de URGENCIA. Es demasiado importante, para dejarlo pasar, por eso te vuelvo a escribir sobre ello. Es como tener a mano un bloque de emergencias espirituales. 

Debes saber cómo puedes salvarte en momentos en que no consigues un sacerdote para confesarte y estás por partir de este mundo. Es vital para tu eternidad. 

Siempre hay oportunidades

El papa Francisco ha tocado el tema por lo serio y URGENTE que es.

La Iglesia, que es madre y maestra, te brinda todas las oportunidades que necesitamos para salvarnos.

Jesús te especifica las obras de Misericordia que debes hacer en vida por amor.

¿Pero qué ocurre cuando has llevado una vida alejando de Dios, en pecado mortal y de pronto tienes un accidente mortal, o te contagias del coronavirus y se complica tu salud o tienes un accidente en una montaña alejado de la civilización y de toda posibilidad de ayuda?

¿Cómo te salvas? Es sencillo. Y está a tu alcance.




Comparte esto con cuantos puedas. Ayudemos a salvar almas para la eternidad. 

Claudio de Castro, Aleteia

Vea también        Cuidar a las personas en proceso de morir



































domingo, 22 de agosto de 2021

Evangelio del día

 

Juan 6:60-69
Y tú, ¿también quieres irte?


Después de escuchar su doctrina, muchos de los seguidores de Jesús dijeron: 'Este es un lenguaje intolerable. ¿Cómo puede alguien aceptarlo? Jesús, consciente de que sus seguidores se quejaban, les dijo: "¿Os molesta esto? ¿Y si vierais al Hijo del Hombre ascender a donde estaba antes?
'Es el espíritu el que da la vida,
la carne no tiene nada que ofrecer.
Las palabras que os he dicho son espíritu
y son vida.
Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quiénes eran los que le iban a traicionar. Y continuó: "Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo permite". Después de esto, muchos de sus discípulos le abandonaron y dejaron de ir con él.
Entonces Jesús dijo a los Doce: "Y vosotros, ¿queréis iros también?". Simón Pedro respondió: "Señor, ¿a quién vamos a ir? Tú tienes el mensaje de la vida eterna, y nosotros creemos; sabemos que eres el Santo de Dios'.

Comentario

Bulle

San Juan Pablo II (1920-2005)
papa
Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia, 18-19 (trad. © copyright Libreria Editrice Vaticana)


“El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna” (Jn 6,54)

Quien se alimenta de Cristo en la Eucaristía no tiene que esperar el más allá para recibir la vida eterna: la posee ya en la tierra como primicia de la plenitud futura, que abarcará al hombre en su totalidad. En efecto, en la Eucaristía recibimos también la garantía de la resurrección corporal al final del mundo: « El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día » (Jn 6, 54). Esta garantía de la resurrección futura proviene de que la carne del Hijo del hombre, entregada como comida, es su cuerpo en el estado glorioso del resucitado. Con la Eucaristía se asimila, por decirlo así, el « secreto » de la resurrección. Por eso san Ignacio de Antioquía definía con acierto el Pan eucarístico « fármaco de inmortalidad, antídoto contra la muerte ».
La tensión escatológica suscitada por la Eucaristía expresa y consolida la comunión con la Iglesia celestial. No es casualidad que en las anáforas orientales y en las plegarias eucarísticas latinas se recuerde siempre con veneración a la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, a los ángeles, a los santos apóstoles, a los gloriosos mártires y a todos los santos. Es un aspecto de la Eucaristía que merece ser resaltado: mientras nosotros celebramos el sacrificio del Cordero, nos unimos a la liturgia celestial, asociándonos con la multitud inmensa que grita: « La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero » (Ap 7, 10). La Eucaristía es verdaderamente un resquicio del cielo que se abre sobre la tierra. Es un rayo de gloria de la Jerusalén celestial, que penetra en las nubes de nuestra historia y proyecta luz sobre nuestro camino. (EDD)

Oración

Oh Dios, que unes los corazones de tus fieles en un mismo deseo, inspira a tu pueblo el amor a tus preceptos y esperanza en tus promesas, para que, en medio de las vicisitudes del mundo, nuestros corazones estén firmes en la verdadera alegría. Por nuestro Señor Jesucristo.



















martes, 5 de febrero de 2019

Para los que NO han ido a la Santa Misa el Dolmingo

No tenga miedo. Léalo todo. Le iluminará el corazón.
La Eucaristía, raíz y cumbre.
No se edifica ninguna comunidad cristiana si no tiene como raíz y quicio la celebración de la Sagrada Eucaristía: por ella, pues, hay que empezar toda la formación para el espíritu de comunidad.
Concilio Vaticano II,
Presbyterorum Ordinis, n. 5

El que tiene una herida busca la medicina.
Oyes que cuantas veces se ofrece el sacrificio, se significa la muerte del Señor, la resurrección del Señor, la ascensión del Señor y la remisión de los pecados; ¿y no recibes cada día este pan de vida? El que tiene una herida busca la medicina. Hay herida porque estamos bajo el pecado; la medicina es el celestial y venerable sacramento.
San Ambrosio, Doctor de la Iglesia
Los Sacramentos L.5 c.4 n.25


Danos hoy el el Pan nuestro de cada día.
Si es pan cotidiano, ¿por qué lo has de tomar de año en año...? Recibe todos los días lo que todos los días te aproveche. Vive de manera que merezcas recibirlo cada día. El que no merece recibirlo cada día, no merece recibirlo de año en año.
San Ambrosio, Doctor de la Iglesia
Los Sacramentos L.5 c.4 n.25



Venimos a ser miembros unos de otros.
Se llama (la oblación eucarística) participación, porque por medio de ella participamos de la Divinidad de Jesús. Se dice comunión, y lo es realmente, porque por ella comulgamos nosotros con Cristo y recibimos su carne y su Divinidad, y por medio de ella nos unimos y comulgamos unos con otros, ya que, por participar de un mismo pan 1Cor 10,17, todos somos un mismo cuerpo de Cristo y una misma sangre, y venimos a ser miembros unos de otros, puesto que somos concorpóreos de Cristo.
San Juan Damasceno, Doctor de la Iglesia
Sobre la Fe Ortodoxa L.4 c.13

El Pan santo es substancial.
El Pan santo es substancial; es decir: preparado para substancia del alma. Este Pan no va al vientre ni se arroja a un lugar inmundo, sino que se distribuye por todo tu organismo para utilidad del cuerpo y del alma.
San Cirilo de Jerusalén, Doctor de la Iglesia
Catequesis Mistagógica Quinta 15



En cada Santa Misa, Dios nos dice: Te amo.
En cada Santa Misa, Dios nos dice a cada uno: "Te amo". Nos besa como una madre a su niño. Él nos ve en su Hijo, nos trata como "hijos en el Hijo" y nos dice: Tú eres mi Hijo, muy amado, en quien me complazco Mt 17,5. Nosotros deberíamos responder, con los labios y con el corazón, pero sobre todo con nuestra vida: "Señor, te amo".
P. Carlos Miguel Buela
Nuestra Misa


La Eucaristía alegra el rostro del alma.
Habiendo aprendido estas cosas y habiendo sido plenamente asegurado de que lo que aparece pan no es pan, aunque así sea sentido por el gusto, sino el Cuerpo de Cristo; y que lo que aparece vino no es vino, aunque el gusto así lo quiera, sino la Sangre de Cristo, y que acerca de esto ya David cantaba en el salmo: Y el pan robustece el corazón del hombre para alegrar el rostro con óleo Ps 103,15; robustece tu corazón participando de aquel pan como espiritual que es y alegra tú el rostro de tu alma.
San Cirilo de Jerusalén, Doctor de la Iglesia
Catequesis Mistagógica Cuarta
Del Cuerpo y la Sangre de Cristo



Esto no se comprende si no es entrando en el Corazón de Jesucristo.
...Como el padre en su última hora se despide con ternura de sus hijos..., así Jesucristo quería quedarse con nosotros, por medio de la Santa Eucaristía, obrando ese milagro de Amor. Esto no se comprende si no es entrando en el Corazón de Jesucristo y viendo la fuerza de su Amor. Quiere quedarse con nosotros para que lleguemos así a la vida eterna.
Beato José Brochero


Efectos que produce en todos la Eucaristía.
Los que todavía están sujetos a algunas debilidades interiores pueden participar de la Eucaristía, pero no en el mismo grado que los santos, para aumento de santidad, fortaleza del alma y perseverancia firme en las cosas santas, sino a la manera que conviene a los enfermos, para arrojar el vicio, abstenerse del pecado, mortificar los placeres y recuperar la salud espiritual.
San Cirilo de Alejandría, Doctor de la Iglesia
Adoración en espíritu L.12

La prueba más cabal de su amor infinito.
Él hace entonces un milagro de amor, que puso en admiración y asombro a los mismos ángeles. Y este milagro fue instituir el sacramento de la Eucaristía. Porque la Hostia consagrada es un milagro de amor; es un prodigio de amor; es una maravilla de amor... Es la prueba más cabal de su amor infinito hacia mí, hacia usted, hacia el hombre.
Beato José Brochero



No rehusemos el recibir la Eucaristía.
Si amamos la vida eterna, si deseamos tener en nosotros al dador de la inmortalidad, no rehusemos el recibir la Eucaristía.





San Cirilo, Doctor de la Iglesia
Comentario a San Juan L.4 C.2


Presencia Real de Jesús en la Eucaristía.
Cristo está realmente presente en la misma asamblea congregada en su nombre, en la persona del ministro, en su palabra y ciertamente de una manera sustancial y permanente en las especies eucarísticas.
Ordenación General del Misal Romano 27


Fue conducido al matadero como una oveja.
Ahora inmolamos no un cordero material, sino aquel verdadero cordero que fue inmolado, Nuestro Señor Jesucristo, que fue conducido al matadero como una oveja, y que estaba sin decir palabra como cordero delante del carnicero Is 53,7 purificándonos con su preciosa sangre que habla mucho más que la de Abel Hebr 12,24...
San Atanasio, Doctor de la Iglesia
Carta 1 n.9


La Eucaristía y el martirio.
...En primer lugar, no puede ser apto para el martirio a quien la Iglesia no le arma para la lucha, y cede el espíritu al que no levanta e inflama la Eucaristía recibida.
San Cipriano
Carta 57 n.4


La oblación, la víctima y el sacrificio.
Por este sacrificio viene a ser el mismo Dios sacerdote, siendo él mismo el que ofrece y él mismo la oblación, la víctima y el sacrificio.
San Agustín, Doctor de la Iglesia
Ciudad de Dios L.10 C.20



Debemos siempre aprender algo en la Santa Misa.
¿Qué utilidad sacaríais concurriendo aquí, al Santo Sacrificio Eucarístico, sin más ni más y no aprendiendo nada que sea útil?
San Juan Crisóstomo,Doctor de la Iglesia
Homilía para el día de la Natividad del Señor N.7


Apostolado de la Santa Misa Diaria