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domingo, 12 de junio de 2022

¿Crees que tu hijo quiere algo más que ser futbolista o youtuber? Estos 8 consejos podrían ayudarte

      El sacerdote Ryan O`Neill te explica cómo fomentar
las vocaciones en tu familia



El sacerdote Ryan O`Neill, director de vocaciones de la diócesis de Denver, cuenta que leer y ver películas e historias de santos y el ejemplo de la oración directa de los padres son buenos métodos de fomentar las vocaciones en sus familias.
 

Futbolista, policía, bombero o incluso youtuber: son cuatro de las respuestas que más dan los niños cuando se les pregunta qué quieren ser de mayores. Pero… ¿y sacerdotes o monjas? Quizá muchos no tengan vocación. Es posible que otros no sepan ni lo que significa. Por eso, que una parte de ellos se lo plantee es, según el sacerdote y director de vocaciones de la diócesis de Denver Ryan O`Neill, misión y responsabilidad directa de los padres.

De hecho, menciona a los padres en Denver Catholic la importancia de que aprendan a mover los corazones y las futuras vocaciones de sus hijos "con pasión y sabiduría", pues "Dios tiene un hermoso plan para todos", pero que cada uno lo cumpla depende de cómo haya sido educado.

¿Qué pensarías si en unos años tu hija te sorprendiese y en lugar de profesora o abogada te dijese que quiere ser carmelita? ¿O que tu hijo renuncia a su carrera de éxito como empresario para entregarse a Cristo como sacerdote? Si contemplas esa posibilidad, no dejes de leer los ocho consejos que este experimentado sacerdote ofrece a las familias para ayudar a sus hijos a discernir su vocación desde pequeños.

1º) Que tus hijos conozcan las vidas de los santos

Para O`Neill, esta puede ser una excelente manera de hacer que los hijos piensen en la vida de una religiosa o de un sacerdote. Hay muchos libros sobre santos apropiados para su edad que se pueden encontrar en cualquier librería religiosa. 

También recomienda cualquiera de los libros sobre la vida de los santos de Louis de Wohl, como el de San Francisco de Asís o el de Santa Catalina de Siena: "Pasar tiempo leyendo en familia también evita pasar demasiado tiempo frente a la pantalla y es una gran excusa para pasar el tiempo juntos en familia".

Holywins -en la fiesta de Todos los Santos- es un festejo con disfraces de santos para presentar sus vidas a los niños

Niños disfrazados de santos en una parroquia española por Holywins (la fiesta de Todos los Santos): es una forma de presentar a los niños los santos y sus historias.

2º) El cine católico está de moda: aprovechadlo

El sacerdote confiesa que le cuesta dar este consejo porque, en muchas ocasiones, el cine católico ha brillado por sus buenas intenciones y sus bajos presupuestos. Sin embargo, cada vez son más las productoras de cine católicas que acceden a mayores aportaciones e ingresos y con ellas, a producciones homologables a otras famosas de la gran pantalla.

Películas interesantes y recientes son El Milagro del Padre StuWojtyla (sobre San Juan Pablo II), Renacidos (sobre vidas transformadas por el Padre Pío) o Corazón de Padre (sobre San José, patrón de los seminaristas). El sacerdote menciona algunas otras como Juana de Arco (1999), Los Miserables (la de 2012) o Ángeles (Angels in Outfield de 1994). 

3º) Habla con tus hijos de sexualidad, afectividad y relaciones

Por extraño que parezca, el sacerdote explica que una buena comprensión de estos temas desde la infancia contribuye a que niños y niñas, cuando crezcan, decidan por sí mismos asumir una vida de castidad y de entrega exclusiva a Dios.

El consejo cobra especial relevancia en el día de hoy, cuando las redes sociales "establecen expectativas equivocadas sobre las citas y las relaciones": "El amor auténtico no es muy popular hoy en día, y es responsabilidad principal de los padres establecer definiciones y límites sobre las citas y relaciones. Un buen punto para empezar es aprender más sobre el matrimonio, tener conversaciones con tus hijos y superar cualquier vergüenza o confusión que les impida tener esas conversaciones abiertas".

4º) Niños que se disfrazan y juegan a ser monjas o sacerdotes

Puede parecer una broma, pero bonitas pinturas e ilustraciones muestran la realidad de cómo desde pequeños, muchos niños que seguramente hayan acabado siendo religiosos o consagrados comenzaron divirtiéndose jugando como monaguillos.

En este sentido, el sacerdote explica que "es fácil imaginar que una manta es un hábito religioso e incluso usar galletas que simulan ser la hostia en la Misa. Los niños aprenden a ser padres y madres jugando a las casitas. ¿Por qué no normalizar la idea de vivir para Dios disfrazándose de sacerdote o hermana religiosa?", se pregunta.

5º) Rezar en familia… y desde el mismo corazón

El sacerdote de la diócesis de Denver reconoce su gusto personal por el rezo del rosario o de otras oraciones que se remontan a la infancia, cuando los padres acuestan a los niños y rezan las tres Avemarías con ellos.

Sin embargo, menciona que también puede ser una buena ayuda que los padres recen "en voz alta, desde el corazón, junto a familiares y amigos": "Este tipo de oración espontánea y sencilla desde el corazón abre una nueva perspectiva de honestidad y humildad. Es importante que los niños escuchen a sus padres hablar directamente con Dios, necesitan escuchar a sus padres pedirle que bendiga a sus hijos y enriquecerá espiritualmente a los hijos que añadan sus propias oraciones en esta conversación. Este tipo de oración hace maravillas para discernir una vocación y conocer la voluntad de Dios".

6º) Enseñar a los niños que "lo más importante" no es la felicidad

El sacerdote también recomienda a los padres que transmitan a sus hijos que hay más de una forma para tener una vida feliz. El mismo se crio pensando que solo lo lograría en el matrimonio, pero como sacerdote ha descubierto que la felicidad "viene de seguir el plan de Dios", y eso es lo que deben enfatizar junto a sus hijos: "¡Hábleles de lo grande que es el sacerdocio, porque ellos nos traen los sacramentos, y lo especial que es hacer los votos como religioso o religiosa".

Monaguillos en la parroquia de Saint Joseph en Nashville, EEUU

7º) Que ver a un sacerdote no sea cosa sólo de domingos

Antes de concluir, O`Neill expone "lo difícil que es considerar la llamada al sacerdocio o a la vida consagrada si nunca has tenido algún contacto personal y cercano con un sacerdote o religioso". Cuando los niños comienzan a identificar y normalizar a los sacerdotes y religiosas, empiezan a sentirse más cómodos con la idea de ser llamados por Dios a ese tipo de vocación.

8º) Anímalo, contrólate... y siempre confía

Por último, se dirige a los padres que no quieren animar a sus hijos a plantearse su vocación o que lo hacen demasiado. "Si tu hijo muestra el interés en el sacerdocio o en la vida consagrada, apóyalo. Si te emociona la idea, no presiones demasiado. Pero en todo caso, confía en el plan de Dios. Nuestros hijos no nos pertenecen, son regalos de Dios que cuidamos durante unos años y debemos dejarles ir. Lo mejor que un padre puede decir es: `Lo que Dios quiere para ti, también lo quiero yo para ti´", concluye.

ReL

Vea también      ¿Qué hay que hacer para NO tener vocaciones?

































miércoles, 1 de septiembre de 2021

¿Cómo puede surgir una vocación?: «Las vocaciones son un regalo de Dios, por eso hay que pedirlas»

Un grupo de novicias de Iesu Communio

Este tiempo de verano (también el tiempo de invierno) es un momento propicio para que congregaciones, institutos de vida consagrada y seminarios diocesanos organicen encuentros, candidatados, convivencias… de discernimiento vocacional. Leemos el mandato de Cristo en el evangelio de san Mateo: “Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: ‘La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies” (Mt 9, 36-38).

Este mandato de Jesús, como el resto de su mensaje, jamás ha pasado de actualidad. Un vistazo a la prensa es una provocación o una invitación para encontrar hombres y mujeres dispuestos a dar toda la vida para llevar a Cristo a todas partes. La Iglesia es consciente de ello, y siguiendo el mandato de Jesús no cesa de orar por las vocaciones. Es difícil encontrar una página web de una diócesis, congregación o institución católica que no pida o haga alguna referencia a ellas.

Ordenaciones sacerdotales en la diócesis nortemericana de Fort Wayne

Ordenaciones sacerdotales en la diócesis nortemericana de Fort Wayne

¿Cómo puede surgir una vocación?

Un ejemplo de ello es el P. José Luis Martínez, el cual desde la web medium.com se pregunta “¿Cómo puede surgir una vocación?”, y él mismo responde que estas “nacen de la iniciativa de Dios. Es Él quien elige al hombre o la mujer para que le siga en la realidad en donde vive. Desde niños, desde joven adolescente, en la edad adulta”. Se trata por tanto de una “iniciativa que parte de Dios independientemente de la diversidad de formas de ser. Pero Dios se da a conocer mediante hechos concretos como medios. Para unos puede ser el ejemplo de un Padre. El ejemplo de entrega de una consagrada, la entrega de su párroco. El hombre se pregunta siempre por qué y qué es lo que tiene ese Padre o esa consagrada que le llama la atención”.

¿Oración o testimonio?

Los claretianos de la provincia de Santiago se preguntan “¿por qué orar por las vocaciones? ¿No es más eficaz el testimonio? ¿Y no sería mejor emplear ese tiempo en trabajar más decididamente por su animación y mantenimiento?”. En un mundo en el que todo sucede veloz, en el que hay tanta oferta e información, los misioneros claretianos responden que “una cosa no quita la otra. A la vez que las tareas de la animación vocacional, antes, durante y después de ese trabajo es necesaria la oración”.

Y para ello señalan dos motivos. Por un lado hay que saber que “las vocaciones son un regalo de Dios. Por eso hay que pedirlas. En actitud de espera y de confianza, como los apóstoles y María en el Cenáculo. Y al ‘pedir’, nos hacemos conscientes de que no somos nosotros los que ‘producimos’ las vocaciones: deben venir de Dios. Y junto a la petición, el agradecimiento. También para perseverar en la propia vocación, que es imposible sin la fuerza de Dios”. Y por otro lado porque “la oración es imprescindible para acoger la llamada de Dios. Porque la llamada de Dios sólo puede escucharse, avivarse y reforzarse en el encuentro amoroso con el Señor por medio de la oración. El secreto de la vocación está en la relación con Dios. El resto de elementos tienen su importancia, pero sin esa relación no podrá haber una auténtica vocación cristiana, tanto en su inicio como en su desarrollo. La Iglesia no necesita gestores o especialistas, sino hombres y mujeres de Dios, que desde su donación completa al Señor sean sus testigos en el mundo”.

Un grupo de Hermanitas del Cordero con el Santo Padre

Un grupo de Hermanitas del Cordero con el Santo Padre

Pero, ¿cómo orar?

No falta el que objeta sobre la importancia de la oración en la promoción vocacional como si con él no fuera el tema, desentendiéndose de una visión eclesial, incluso en no pocas ocasiones desdeñándola. Sin embargo, es el propio Cristo quien nos enseña a orar y quien nos pide que oremos. La diócesis de Brooklyn apunta que “Jesús dedicaba parte del día en oración para así poder ejercer su ministerio con efectividad. Tomó su ministerio con efecto porque dedicaba tiempo a la oración. Dios le hablaba a través de Su oración y lo guiaba en el camino de la vida”.

“Con frecuencia tenemos el deseo de servir a Dios y a los demás, pero no sabemos por dónde empezar”, explica la web de la diócesis norteamericana. “Es la consolidación y la oración de todos nosotros la que sostiene y suscita las vocaciones sacerdotales y a la vida consagrada”. Podemos fomentar las vocaciones por medio de nuestro compromiso a hacer oración uniéndonos a grupos parroquiales u otras organizaciones “en donde no solo se ora por un crecimiento en las vocaciones sacerdotales, vida consagrada y por quienes necesitan discernimiento; sino también por la santificación de quienes ya fueron ordenados e hicieron su profesión de fe”. A modo de ejemplo los miembros de la "Sociedad de Oración por las Vocaciones" de la diócesis de Brooklyn ofrecen diariamente una oración por el “crecimiento de vocaciones sacerdotales y en la vida consagrada”; también diariamente una oración “para que Dios derrame Su Gracia sobre los sacerdotes y religiosos que sirven a la Diócesis”; semanalmente rezan un rosario “para un incremento a las vocaciones en nuestra Diócesis, por perseverancia en su formación al sacerdocio para los seminaristas y para los hombres y mujeres en formación dentro de las comunidades religiosas”; asisten a misa una vez al mes por las mismas intenciones; y ofrecen cualquier sufrimiento que padezca como ofrenda por un crecimiento de vocaciones.

Un grupo de novicios franciscanos

Un grupo de novicios franciscanos

Oración individual o en grupo

La diócesis de Sevilla tiene formados más de 60 grupos en los que hay una media de 15 o 20 personas, “aunque también hay excepciones tan notorias como la de la Hermandad de la Amargura de Constantina, que cuenta con 1000 personas”, explica el seminarista Pablo Bernal, coordinador de la red. Entre ellos hay agrupaciones parroquiales, grupos de oración de madres, monasterios o hermandades, y “además contamos con un grupo de oración francés en Lyon y otro de una pastoral hispana en California”. Sus miembros reciben mensualmente una oración que puede estar redactada por un seminarista, extraída de algún santo o de la propia Escritura. Y, tal como explica Bernal, “las personas que lo desean acceden a la página web y rezan la oración que está publicada. Si bien desde el Seminario se anima a que los orantes se suscriban al envío mensual vía correo electrónico de las plegarias”.

Necesidades pastorales

Las hermanas hospitalarias tienen el necesario y muy actual carisma de “la acogida, asistencia y cuidado especializado y preferente a las personas con enfermedad mental, discapacidad psíquica y física y otras enfermedades, teniendo en cuenta las necesidades y urgencias de cada tiempo y lugar, con preferencia por los más pobres y olvidados”. Y ellas también animan a todos a la oración por las vocaciones. Desde su propia web ofrecen una semana de oración por las vocaciones, pues “con la alegría de reconocer que hemos recibido el don de la vocación, lo vivimos con gozo y deseamos que otras y otros lo compartan, sintiéndonos comprometidas en esta tarea de despertar y consolidar vocaciones, nos unimos en oración para que el Señor nos regale nuevos operarios en la viña de la Hospitalidad”.

En esa llamada a la oración no fallan instituciones que podríamos considerar fundamentales para el cumplimiento de la misión evangelizadora y activa de la Iglesia como Ayuda a la Iglesia Necesitada. Desde su página nos recuerdan que “cada día en todo el mundo, más de 660.000 mujeres dan su vida a Dios, en la oración y la entrega a los demás. Muchas de estas religiosas además están fuera de sus países, movidas por la vocación a la que han sido llamadas, o en lugares donde los conflictos armados y la pobreza han lacerado las vidas de millones de personas. Son una presencia callada, pero que sostiene la esperanza y llevan el amor de Dios allí donde más se necesita”, por eso, piden que “sostengámoslas también nosotros a ellas con oración”.

Webs vocacionales

El inmenso mundo de internet ofrece diferentes y variadas propuestas en las que los jóvenes y los no tan jóvenes pueden también encontrar respuestas a sus inquietudes de carácter vocacional. Dos ejemplos de ello son la página mivocacion.es, de la diócesis de Ávila, en España, la cual aporta recursos, oración, música y otros contenidos para ayuda al discernimiento; y la web vocacion.org, que dirige el sacerdote Miguel Segura, que atiende personalmente a cuantos acuden a él y tiene una amplia sección de preguntas y respuestas sobre temas vocacionales para quien está interesado.

Oración en familia por las vocaciones

Oración en familia por las vocaciones, una responsabilidad de todos

Pero… ¿qué rezar?

Una buena ayuda la ofrece la diócesis católica de Arlington, en Virginia, la cual invita a sus diocesanos a unirse al “al medio millón de católicos en las 74 parroquias y misiones de la Diócesis en oración por las vocaciones en nuestras familias, para nuestras familias”. En su web hay un apartado dedicado a las vocaciones en el que se ofrecen en español oraciones para comunidades parroquiales, asociaciones o para el uso individual. Están enfocadas a descubrir la vocación a la que cada católico está llamado: la vocación sacerdotal, a la vida consagrada o al matrimonio. Algunos de sus títulos son “Oración diaria para descubrir mi vocación”, “Oración de un esposo y esposa”, “Oración de las vocaciones para los padres”, “Oración de una madre por los sacerdotes” y “Rezando con las escrituras”, entre otros temas.

Fernando de Navascués / ReL

Vea también     Oraciones para pedir Vocaciones Sacedotales Religiosas y Diocesanas























lunes, 22 de enero de 2018

Qué se necesita para perder la vocación a la vida sacerdotal o religiosa?

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La vocación es una flor tan delicada que mucho debe cuidarse. San Alfonso, preguntándose qué se requiere en el mundo para perder la vocación, responde: “Nada. Bastará un día de recreo, un dicho de un amigo, una pasión poco mortificada, una aficioncilla, un pensamiento de temor, un disgusto no reprimido. El que no abandona los pasatiempos debe estar convencido de que indudablemente perderá la vocación. Quedará con el remordimiento de no haberla seguido, pero seguramente no la seguirá...”. 

¡Nada!...en el mundo o también en un seminario o convento donde no reina el espíritu de Cristo, sino el espíritu del mundo, no el Israel espiritual, sino el Israel carnal. Porque el mundo no puede recibir el Espíritu de la Verdad, porque no le ve ni le conoce.

No perdere la vocación




domingo, 25 de junio de 2017

Mes del Sagrado Corazón de Jesús, día 25

Meditación de San Juan Pablo II sobre la invocación


Mes del Sagrado Corazón de Jesús, día 25

Recemos
25)   Ejemplo de entrega total
L. Señor y Salvador nuestro, tu Corazón es un corazón que salva. Con amor inefable lo entregaste al mundo no para juzgarlo, sino para salvarlo, para "buscar y salvar lo que estaba perdido" (Lc 19,10).
1. Tú sigues caminando por este mundo y bus­cas a hombres que comprendan tu Corazón y respondan a la llamada de tu amor.
2. Tú te regocijas cuando alguien te pregunta como San Juan "Maestro, donde vives?" (Jn 1,38) y pone su vida en tus manos; cuando un Andrés llama a su hermano Pedro, un Mateo deja el despacho de impuesto y una María se coloca a tus pies para escucharte.
1. Todos ellos han entregado su corazón al Tuyo. También al joven rico invitaste y te pusiste triste, cuando él se marchó apenado.
2. Estuvo apegado demasiado a los bienes de éste mundo. Con cuánta frecuencia has de experimentar esto hoy en día? No porque llamas con menos frecuencia se disminuyen las vocaciones sacerdotales y religiosas, sino porque muchos se han vuelto sordos por el bullicio del mundo.
1. Muchas veces es el ambiente incomprensivo y saturado que impide el crecimiento y el desarrollo de la vocación.
2.  Señor, haznos dignos de nuevas vocaciones.
T.  Todos nosotros somos responsables de las vocaciones de hoy.
L.  "No la maldad de los perversos es el gran peligro para el tiempo de hoy,
T. sino el cansancio de los buenos" (Pio XII)

Quizás le interesa: El Corazón en la Tradición. Es maravilloso cómo muchos aspectos desapercibidos comienzan a brillar. 



domingo, 17 de abril de 2016

¡Descubre TU vocación!

Jornada mundial de oración por las vocaciones


¿Debe haber una experiencia extraordinaria para saber si tienes vocación al sacerdocio?

"La vocación se revela más que en un sentimiento del corazón o en un sensible atractivo que a veces puede faltar, en la recta intención de quien aspira al sacerdocio unido a aquel conjunto de dotes físicas, intelectuales y morales que lo hacen idóneo para tal estado. Quien se dirige al sacerdocio únicamente por el noble motivo de consagrarse al servicio de Dios y a la salvación de las almas, y juntamente, a lo menos con el fin de alcanzar seriamente una sólida piedad, una pureza de vida a toda prueba, una ciencia suficiente, éste muestra que ha sido llamado por Dios al estado sacerdotal" (Pío XI).

 "Es necesario no olvidar las diligencias humanas, y por consiguiente cultivar la preciosa semilla de la vocación que Dios deposita largamente en los corazones generosos de tantos jóvenes; y por consiguiente, alabamos y recomendamos con toda nuestra alma aquellas obras saludables que en mil formas y con mil santas industrias surgidas por "el Espíritu Santo, miran a custodiar y promover y a ayudar las vocaciones sacerdotales" (Pío XI).

 "La elección divina de un joven para el sacerdocio o para la vida religiosa se manifiesta, pues, primero dotándolo de las cualidades que lo hacen idóneo para el estado sacerdotal, luego poniéndolo en tales circunstancias que se le presente el sacerdocio como posible para él; y luego ayudándolo a formar una voluntad sobrenatural actual de abrazar ese estado por un fin recto: la mayor gloria de Dios, la salvación de su alma, el apostolado entre los demás. Esto y no más es la salvación divina al sacerdocio o a la vida religiosa" (San Alberto Hurtado).



¿Cómo puede ser un ejemplo que inspira?


Tomen ejemplo de sabios y diligentes pastores, como hizo san Gregorio Nacianceno, quien escribió a su amigo fraterno y obispo san Basilio: «Enséñanos tu amor a las ovejas, tu solicitud y tu capacidad de comprensión, tu vigilancia..., la severidad en la dulzura, la serenidad y la mansedumbre en la actividad..., las luchas en defensa de la grey, las victorias... conseguidas en Cristo» (Oratio IX, 5: PG 35, 825ab).



Falta de vocaciones
 No es la gracia la que falta: es la colaboración humana. Pues, como muy bien dice el P. Doncoeur: "No hemos comprendido aún bastante que Dios pide la colaboración humana para el llamamiento y para la respuesta".

Esperamos confiados, sin embargo, en que las vocaciones han de aumentar, ya que como dice Santo Tomás "Dios nunca abandona su Iglesia hasta el punto que carezca de ministros idóneos...".  Una vocación florece de ordinario en un hogar cristiano: el primer seminario es el regazo de una madre piadosa que sabe orar, y descubre el silencioso trabajo de la gracia en el alma de su hijo y colabora con ella y la protege hasta llevarla a feliz término (San Alberto Hurtado).



Oremos para que el Señor de la mies envíe muchos operarios a su mies.

Haciendo clic en el enlace puede cambiar tu vida



Video

VOCACIÓN SACERDOTAL: ¡NO TENGAS MIEDO! SI ESCUCHAS EL LLAMADO DE DIOS





martes, 8 de diciembre de 2015

Francisco explica cómo nace una vocación y propone una oración para fomentarlas y sostenerlas
La Jornada Mundial por las Vocaciones tendrá lugar el próximo 17 de abril.

“Toda vocación en la Iglesia tiene su origen en la mirada compasiva de Jesús”, afirmó el Papa Francisco en su mensaje para la 53ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones difundido este lunes por la Santa Sede, en el que también expresó su deseo de que el Jubileo Extraordinario de la Misericordia sea ocasión para que todos los bautizados experimenten “el gozo de pertenecer a la Iglesia”. 

La 53ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones se celebrará el 17 de abril de 2016, IV domingo de Pascua. En su mensaje titulado La Iglesia, madre de vocaciones, el Santo Padre señaló que “conversión y vocación son como las dos caras de una sola moneda y se implican mutuamente a lo largo de la vida del discípulo misionero”. 

El Papa, quien indicó que “la llamada de Dios se realiza por medio de la mediación comunitaria”, explicó en su mensaje los tres pasos que sigue cada persona que descubre el llamado del Señor.

Tres pasos: en la Iglesia nace, crece y se sostiene
La vocación nace en la Iglesia. En este punto, Francisco indicó que “desde el nacimiento de una vocación”, es necesario “un adecuado ‘sentido’ de Iglesia”, pues “nadie es llamado exclusivamente para una región, ni para un grupo o movimiento eclesial, sino al servicio de la Iglesia y del mundo”. 

Un signo claro de la autenticidad de un carisma es su eclesialidad, su capacidad para integrarse armónicamente en la vida del santo Pueblo fiel de Dios para el bien de todos. Respondiendo a la llamada de Dios, el joven ve cómo se amplía el horizonte eclesial, puede considerar los diferentes carismas y vocaciones y alcanzar así un discernimiento más objetivo”. 

Así, “la comunidad se convierte de este modo en el hogar y la familia en la que nace la vocación. El candidato contempla agradecido esta mediación comunitaria como un elemento irrenunciable para su futuro. Aprende a conocer y a amar a otros hermanos y hermanas que recorren diversos caminos; y estos vínculos fortalecen en todos la comunión”. 

La vocación crece en la Iglesia. El Pontífice dijo que durante la formación, los candidatos “necesitan conocer mejor la comunidad eclesial, superando las percepciones limitadas que todos tenemos al principio”. 

“Para ello, es oportuno realizar experiencias apostólicas junto a otros miembros de la comunidad, por ejemplo: comunicar el mensaje evangélico junto a un buen catequista; experimentar la evangelización de las periferias con una comunidad religiosa; descubrir y apreciar el tesoro de la contemplación compartiendo la vida de clausura; conocer mejor la misión ad gentes por el contacto con los misioneros”. 

Asimismo, “profundizar en la experiencia de la pastoral en la parroquia y en la diócesis con los sacerdotes diocesanos. Para quienes ya están en formación, la comunidad cristiana permanece siempre como el ámbito educativo fundamental, ante la cual experimentan gratitud”. 

La vocación está sostenida por la Iglesia. Francisco señaló que “después del compromiso definitivo, el camino vocacional en la Iglesia no termina, continúa en la disponibilidad para el servicio, en la perseverancia y en la formación permanente. Quien ha consagrado su vida al Señor está dispuesto a servir a la Iglesia donde esta le necesite”. 

Dijo que “la misión de Pablo y Bernabé es un ejemplo de esta disponibilidad eclesial. Enviados por el Espíritu Santo desde la comunidad de Antioquía a una misión, volvieron a la comunidad y compartieron lo que el Señor había realizado por medio de ellos”. 

“Los misioneros están acompañados y sostenidos por la comunidad cristiana, quecontinúa siendo para ellos un referente vital, como la patria visible que da seguridad a quienes peregrinan hacia la vida eterna”, afirmó. 

Además, recordó a los presbíteros su deber de velar por “el cuidado pastoral de las vocaciones”. “Los sacerdotes acompañan a quienes están en buscan de la propia vocación y a los que ya han entregado su vida al servicio de Dios y de la comunidad”, indicó. 

Antes de terminar su mensaje, el Pontífice llamó a todos los fieles a tomar “conciencia deldinamismo eclesial de la vocación, para que las comunidades de fe lleguen a ser, a ejemplo de la Virgen María, seno materno que acoge el don del Espíritu Santo”. 

“La maternidad de la Iglesia se expresa a través de la oración perseverante por las vocaciones (…). También lo hace a través de una cuidadosa selección de los candidatos al ministerio ordenado y a la vida consagrada”, y en el sostenimiento continuo de “aquellos que han consagrado su vida al servicio de los demás”. 

Finalmente, Francisco exhortó a pedir a Dios que conceda “a quienes han emprendido un camino vocacional una profunda adhesión a la Iglesia; y que el Espíritu Santo refuerce en los Pastores y en todos los fieles la comunión eclesial, el discernimiento y la paternidad y maternidad espirituales”. 

Oración por las vocaciones
“Padre de misericordia, que has entregado a tu Hijo por nuestra salvación y nos sostienes continuamente con los dones de tu Espíritu, concédenos comunidades cristianas vivas, fervorosas y alegres, que sean fuentes de vida fraterna y que despierten entre los jóvenes el deseo de consagrarse a Ti y a la evangelización. Sostenlas en el empeño de proponer a los jóvenes una adecuada catequesis vocacional y caminos de especial consagración. Dales sabiduría para el necesario discernimiento de las vocaciones de modo que en todo brille la grandeza de tu amor misericordioso. Que María, Madre y educadora de Jesús, interceda por cada una de las comunidades cristianas, para que, hechas fecundas por el Espíritu Santo, sean fuente de auténticas vocaciones al servicio del pueblo santo de Dios”.