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domingo, 19 de diciembre de 2021

Una madre explica como sacó a su hija de la red trans que la atrapó: es como una secta o las drogas

«Mi hija me odiaba como el drogadicto odia a quien le impide drogarse»: hay que ser firme


Una joven que se deshace... la ideología trans, como las drogas y las sectas,
se aprovechan de la identidad vulnerable de los adolescentes


Desde que nació, a la hija de Charlie Jacobs le gustaba el color rosa, se ponía vestidos y se metía en el armario a probarse los tacones de su madre. Pero a los 12 años, unas charlas para jóvenes en el colegio y las redes sociales la introdujeron y ataron al movimiento transgénero. 

Charlie Jacobs -pseudónimo de una norteamericana, madre de dos adolescentes- ha querido explicar con detalle en The Daily Signal cómo la ideología de género, reforzada y radicalizada desde Internet, funcionó en su hija como una secta destructiva, o como una adicción.

Charlie, como madre, luchó por rescatarla, a menudo teniendo en contra al colegio, costándole encontrar ayuda terapéutica. Con perseverancia incansable de madre, logró grandes mejoras.

Su relato se titula: "Lo que he aprendido rescatando a mi hija de su fantasía transgénero".

Primera adolescencia: ropas amplias

Todo empezó al llegar la adolescencia, al asumir su cuerpo las curvas de la feminidad. "A medida que su cuerpo maduraba empezó a evitar cualquier ropa que acentuara su figura". 

A la madre no le preocupó al principio que la chica usara siempre ropa ancha, porque también ella, de adolescente, había hecho lo mismo. 

"Luego mi hija se sumergió en el anime [dibujos animados japoneses] y el cosplay  [disfraces elaborados] vistiéndose como personajes fantásticos, y yo la animé por su lado creativo", explica. Su hija tiene una vertiente artística y creativa muy grande, y por lo general es bueno apoyar algo así.

La madre descubrió tiempo después que en los ambientes de aficionados al anime y el cosplay hay una cantidad desproporcionada de activistas de ideología de género, militantes y seductores. 

El otro punto de "contagio" fue una charla en la escuela... ¡a pesar de que era un centro católico!

"Durante aquel tiempo, en la escuela -que era católica- mi hija pasó por Teen Talk, un programa con base en Manitoba, Canadá, que dice que enseña a los jóvenes información detallada y 'sin prejuicios' sobre sexualidad, salud reproductiva o el uso de sustancias", explica.

"Llegó a casa con un lenguaje completamente nuevo. Ella y todas sus amigas se definieron entonces como lesbianas, pansexuales e incluso poliamorosas. Ninguna de las cinco eligió lo que el programa llamaba 'básico', ser heterosexual".

Intentando parecer un niño, descendió a la ira

Su madre comenzó a preocuparse por el cambio que veía en su hija. La chica se distanció de amistades anteriores. Pasaba horas en las redes sociales a través de cuentas falsas que su madre desconocía, mientras la engañaba mostrándole cuentas inocuas en Internet.

Cuando tenía 13 años, madre e hija fueron a una convención de anime en California. Allí la muchacha conoció a una chica de 16 años, mucho más madura.

"Esa chica hipnotizó a mi hija con su personalidad. Después de la convención, se cortó el pelo como un chico, dejó de depilarse y empezó a pedir ropa interior de niño", recuerda Jacobs.

Esa chica sería, en persona o a través de Internet, la que introduciría e impulsaría más profundamente a la muchacha en el entorno transgénero. "Más tarde supe que había abusado sexualmente [molested, en inglés] de mi hija", relata. 

Ideología trans en los colegios.

La preocupada madre quedó sorprendida ante la promoción de la ideología transgénero en la escuela de su hija, incluso siendo un centro católico [foto referencial]

El infierno en redes: fetichismo, pedofilia, drogas y porno

La niña se puso "irreconocible". "Su personalidad descendió a la ira, comenzó a hacer vídeos groseros en TikTok, empezó a hablar mal y rompió todas las reglas familiares".

No había cumplido los 15 años cuando anunció que se consideraba transgénero.

"Después comenzó a amenazar con suicidarse y se hundió en una profunda depresión", relata la madre.

Angustiada, consiguió las contraseñas de las redes sociales de su hija y quedó impresionada por lo que vio. "Su amiga de la convención de anime le había enviado un vídeo masturbándose, hablaban de fetichismo sexual, incesto y pedofilia y las chicas mayores enseñaban a las más pequeñas como vender a hombres fotos de ellas desnudas y así ganar un buen dinero", comenta.

Entre otras conversaciones, encontró que las propias chicas hablaban sobre qué efecto causaba cada droga o extirparse los pechos. Enviaban mensajes a la chica animándola a 'patear la cabeza' de su madre por 'tránsfoba'.

Adicción a las redes sociales.

Muchos jóvenes son víctimas del engaño de la ideología transgénero motivados por una actividad compulsiva en redes sociales, con efectos que pueden ser irreversibles. 

Como con un adicto: ni móvil, ni Internet, ni Twitter 

La decisión de Charlie Jacobs, como madre, fue radical e inmediata. "Cogí su teléfono, eliminé todas las redes sociales (YouTube, Instagram, Twitter…) y contactos y le bloqueé la capacidad de acceder a internet. Eliminé YouTube de la televisión, tiré todos sus disfraces e involucré a la policía por la pornografía", enumera. "Le advertí de que si alguien le enviaba pornografía, no dudaría en denunciarlo a la ley".

"[Mi hija] me odiaba como un adicto odia a la persona que impide que se drogue, pero me mantuve firme a pesar de sus excesos y abusos verbales", relata Jacobs.

Tuvo que pasar por siete profesionales de la salud mental para que solo uno estuviese dispuesto a analizar el asunto, la repentina identidad transgénero de la joven.

Desde entonces la madre dedicó su vida por entero a investigar el tema trans y a tratar de recuperar el vínculo con su hija. Y ha logrado avances.

Su receta, mucha comprensión y firmeza en la verdad

"Tras un año y medio infernal, está volviendo a su ser: una hija hermosa, artística, amable y cariñosa", explica aliviada, antes de enumerar  su "receta" para aliviar la disforia de género de la adolescente.

"Después de un breve tiempo en que cometimos el error de usar el nombre masculino, nuestra familia y todos los adultos en la vida de mi hija solo usamos su nombre de nacimiento y los pronombres correspondientes", relata.

"No permitimos la 'transición social', aunque no pudimos controlar su colegio", añade. "Una escuela católica que, increíblemente, se negó a seguir nuestra decisión", denuncia.

La madre también comenzó a acercar a su hija historias de mujeres trans que se arrepentían de su transición. Dejó libros de Abigail Shrier y Susan Evans por toda la casa para que los leyese.

También recurrió a los consejos del podcast Partners for Ethical Care y del libro de una co-fundadora de este grupo, Maria Keffler: "Desist, Detrans & Detox: Getting Your Child Out of the Gender Cult” (Desistir, destransicionar, desintoxicar: sacar a tu hijo de la secta de género).

En "Irreversible damage", Abigail Shrier muestra como la imposición de la ideología de género está haciendo un "daño irreversible" a las chicas adolescentes y jóvenes multiplicando los casos de disforia de género.

En inglés, Maria Keffler habla de su libro "Desist, detrans, detox": para "sacar a tu hijo de la secta de género"

Esta madre explica su empeño así: "Me dediqué por entero a recuperar la estrecha relación que mi hija y yo habíamos tenido. Tuve que morderme la lengua y responder a su ira con amor o alejándome cuando sabía que no podría responder así".

"Me acerqué a ella en momentos vulnerables, la abracé, me puse a su lado en su cama. Dejé de mirarla como su fuera una víctima y le hice saber que nunca dejaría de luchar por ella", añade.

"Al mismo tiempo, dejé que viese los carteles de las protestas a las que yo asistía, le acribillé con preguntas que demostraban la ausencia de lógica en la ideología de género, incluso ponía memes divertidos, críticos contra el género, cuando entraba en mi oficina".

Lo más importante, insiste "es que me mantuve firme. Me negué a aceptar su engaño con compasión".

"Sé que he de continuar con tenacidad ya que la ideología de género repta por cada aspecto de la vida, pero por ahora puedo dar ya un suspiro de alivio", concluye esta madre valiente y firme.

J.M.C / ReL

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lunes, 24 de mayo de 2021

El relato angustioso de una familia ante la «locura transgénero» que ha engullido a su hijo menor

 «Ha reescrito su propia historia e infancia», lamenta su madre


Esta familia relata el drama que están viviendo con la "locura trans" que ha engullido a su hijo

Este martes se debatía en el Congreso de los Diputados de España la Ley Trans propuesta por Unidas Podemos pero que quedó frenada por sus conflictos internos con el PSOE debido a la oposición de una parte del feminismo contra esta ofensiva trans.

Sin embargo, en numerosos países, también en España, se multiplican de manera preocupante los casos de menores de edad que quieren hacer esta “transición”. Tanto que hay países como Reino Unido que han decidido poner freno así como médicos y hospitales de referencia que pararan los tratamientos en menores ante las dañinas consecuencias que pueden tener en ellos.

Auspiciado por el mundo del entretenimiento, de los medios de comunicación e incluso desde el ámbito de la política, el movimiento trans en menores está provocando una silenciosa lista de víctimas, que poco a poco van levantando la voz. Se tratan de jóvenes que nunca oyeron un “no” y ahora se arrepienten de los tratamientos e incluso operaciones, pero también de las familias de estos menores, que han vivido un auténtico drama.

Una de estas familias cuenta su testimonio en Mercatornet. Al tratarse del caso de un hijo menor de edad se les ha mantenido en el anonimato, pero lo que relata la madre muestra claramente el funcionamiento de una ideología que arrasa todo a su paso.

El drama trans de una familia que se considera progresista

Y precisamente esta familia no es ni conservadora ni creyente. Es más, se considera progresista, activista contra el cambio climático y luchadora en favor de los derechos de los homosexuales, incluido el mal llamado matrimonio homosexual. Hasta que se han encontrado con la transición de su hijo y todo lo que la ha rodeado. Y esto les ha hecho ver todo de una manera bastante diferente.

“Temo ser atacada y demonizada, pero tengo que decir toda la verdad sobre las ‘transiciones’”, explica la madre al inicio de su artículo.

Todo comenzó cuando hace unos años su hijo, un niño extrovertido y muy deportista comenzó a llegar del colegio llorando y con algunas heridas. Sufría “bullying” aunque él rogaba a sus padres a que no dijeran nada a la escuela para que las cosas no empeoraran.

La presión del entorno social

Esta mala experiencia fue el punto de inflexión. Su primera amiga, y el grupo de ésta, comenzó a identificarse como de género no binario y fluido, y pronto se hicieron populares. Pero él que se había aislado y encerrado en sí mismo como vía de escape ante el bullying tomó nota.

Fue entonces cuando encontró un nuevo grupo a los que convenció de que era trans y que era una chica encerrada en el cuerpo de un chico. ¿Qué hicieron estas amigas? Ser sus mayores animadoras animándole a seguir hasta el final. Y él que tenía un grave problema afectivo decidió huir hacia adelante.

Su madre confiesa que su hijo “se obsesionó” en “su intento de convencernos a nosotros, su familia, de que realmente había sido una niña todo el tiempo”. Para ello -agrega su madre- “ha reescrito su propia historia y la versión editada es muy diferente a la nuestra”.

“Aquellos días que pasaba corriendo por la casa como Darth Vader, trepando árboles, haciendo carreras de coches y camiones o esas horas en el campo de fútbol, ​​se han borrado de su memoria. En cambio,  ahora dice que recuerda jugar a disfrazarse y sentarse en su habitación soñando con ser una niña. Y ha cambiado la edad a la que supo que era una niña en numerosas ocasiones; cada vez dice que fue antes”, afirma esta madre.

En su testimonio, la madre asegura que en la familia se quedaron “estupefactos por su nueva identidad”. Y se justifican afirmando que “si bien no somos de la cultura woke, no somos tampoco ultraconservadores ni fóbicos de ninguna manera. Somos una familia que ha asumido un papel activo contra el calentamiento global. Hemos apoyado a nuestros amigos gays y lesbianas en su lucha por los derechos del matrimonio gay. Siempre hemos enseñado a nuestros hijos a respetar a todos y a tratar a todas las personas por igual”.

La familia, señalada por no plegarse

Sin embargo, esta familia afirma que lo que el modelo trans en un desafío a la ciencia. “Las preguntas que planteamos se recibieron con insultos y nos avergonzaron por no respaldar este cambio drástico. Le prometí que haría mi parte para aprender más y poder apoyarlo y comprenderlo”, cuenta la madre.

Pero lo que descubrió –añade- fue “impactante”.

“Hemos pasado muchos fines de semana durante los últimos años viajando en familia y apoyando a nuestra estrella del fútbol. Nos hemos sentado en la grada de muchos estadios, en todo tipo de clima, viéndolo jugar fútbol y pasar el rato con sus amigos. Nunca vimos a un chico afeminado; vimos a un chico normal. Jugar al fútbol era su pasión y nunca lo vimos más feliz que cuando chocaba los cinco con sus compañeros después de marcar un gol. Los almuerzos, cenas y fines de semana pasados ​​con el equipo y los niños siendo niños fueron una gran parte de nuestra vida familiar”, añade su madre.

Ahora apenas sale de su sótano para ir al instituto y a un pequeño trabajo a tiempo parcial. A día de hoy se identifica con otro nombre, realiza gestos que nunca ha utilizado, incluida una voz aguda.

Además, la madre cuenta angustiada: “nos ha dicho que después de la secundaria planea mudarse lo más lejos posible de nosotros. Su grupo clandestino de amigos le dijo que eso es lo mejor para él. Le han dicho que si está lejos de su familia, puede hacer la transición y deshacerse de una familia que ‘nunca lo aceptará’”.

Las víctimas colaterales de la "locura transgénero"

A su juicio, “escuchar eso es un cuchillo para el corazón de cualquier madre. Como padres, solo hemos querido lo mejor para nuestros hijos. Lo amamos y estamos aquí para él. Esto significa ayudarlo a resolver los problemas que lo llevaron a este lugar, especialmente el acoso. Lamentablemente, este tipo de ayuda no es lo que le interesa. Ni siquiera lo comenta”.

Su hermana pequeña, antes totalmente unida a él, echa de menos a su hermano, ausente y distante. “Ahora se resiste a estar cerca de él porque dice: ‘¡él está obsesionado con tratar de convencerme de que yo también soy trans!’. Sólo habla de esto en lugar de las tonterías de las que los hermanos suelen conversar y reír. Esto ha causado una gran tensión. Ella está triste y temerosa por él y por su futura amistad. Las cenas familiares a menudo pueden ser incómodas porque discuten mucho. Ella ve sus gestos como falsos e insiste en que está haciendo todo esto para llamar la atención. Ella siente que está creciendo y madurando y ahora él es emocionalmente más joven”, explica la madre.

Esta mujer se lamenta que incluso si su hijo recapacitara y volviera a identificarse con su sexo biológico la familia nunca podrá recuperar estos años

“Si bien una gran parte del mundo celebra la explosión de los géneros nos estremecemos ante los peligros a los que están expuestos estos niños pequeños. Lo que habíamos soñado durante tantos años nos lo roba una cultura que ninguno de nosotros comprende, incluido él. Está siendo influenciado por aquellos que no se preocupan por el mejor bien para él, que apenas lo conocen. Le están robando a nuestro hijo los que deberían ser sus años más felices y despreocupados”, afirma.

 La familia confiesa que echa de manos la energía y la positividad que desprendía su hijo. “Es un caparazón de lo que alguna vez fue”, explican. Y por ello, con este escrito pretenden hacer  ver también que “una madre, un padre y una hermana son el daño colateral de esta locura transgénero, de la decisión de nuestro hijo de creer en una ideología no científica, de borrar su pasado y de confiar en la benevolencia de los ‘amigos’ ocultos Internet”.

J.L. / ReL

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miércoles, 13 de enero de 2021

La ofensiva trans avanza en la abolición de los sexos: su objetivo último es desmantelar la familia

 Sus ideólogos preparan el escenario definitivo y van quemando etapas


La familia es el objetivo último de la ideología trans

La ideología transgénero que aprieta en estos momentos con gran fuerza el acelerador por todo el mundo necesita acabar con todo aquello que la deslegitima y deja en evidencia. La ciencia, en este caso la biología, va en dirección contraria a la idea de borrar los sexos, y por ello es ignorada.

Pero el objetivo de estos ideólogos va mucho más allá pues para intentar legitimar su ofensiva trans, incluso de manera masiva entre niños, necesitan desmantelar todo concepto e institución que muestre la realidad. Y la familia es un objetivo prioritario en este escenario, aunque en realidad es sólo uno más de los golpes que está recibiendo durante las últimas décadas.

Sin embargo, la transformación social se pretende asentar por fuerza de ley. Y ya se está preparando el escenario para la marginación legal de madres, padres y familias.

Son numerosos los políticos e incluso gobiernos que se están sumando con entusiasmo a esta ideología y quieren imponer un “lenguaje inclusivo”, que no es otra cosa que borrar el lenguaje que expresa la realidad de las relaciones familiares como padre o madre, hermano y hermana, hijo o hija, marido, esposa, o yerno o nuera.

Lidia Falcón, veterana líder feminista e izquierdistaLidia Falcón, veterana líder feminista e izquierdista, fue expulsada de IU por su oposición a la ofensiva trans

En España, el gobierno pretende, en este caso liderado por el partido Podemos, aprobar una ley trans que permitirá cambiar de sexo sin ningún tipo de informe y hormonar a menores de edad. Esto está provocando una guerra, aún incipiente, entre feministas clásicas y activistas LGTBI, de momento con la victoria de estos últimos. Lidia Falcón, veterana líder del Partido Feminista, ya ha sido víctima del rodillo trans, y ahora en redes sociales la también escritora feminista Lucía Etxeberría está siguiendo el mismo camino.

Kimberly Ells recuerda en Mercatornet lo que ya decía en la década de 1970 Shulamith Firestone“Se ha hecho necesario liberar a la humanidad de la tiranía de la biología” y “eliminar la distinción de sexo en sí misma (de modo que) las diferencias genitales entre los seres humanos ya no importen culturalmente”.

De este modo, la esencia de este mensaje que las manifestaciones masculinas y femeninas del cuerpo humano ya no deben ser reconocidas legalmente ni valoradas culturalmente. De hecho, durante las últimas décadas (especialmente esta última) se ha estado recorriendo este camino y ahora cada vez está más cerca el objetivo: una sociedad sin género.

La difamación del lenguaje que mantiene el género masculino y femenino en entornos públicos es un salto significativo hacia “liberar a la humanidad de la tiranía de su biología” y deshacer el significado del sexo biológico.

Ells señala igualmente que Firestone hizo una predicción asombrosa. Declaró con júbilo que cuando la biología fuera sometida y la "transexualidad" se convirtiera en la norma legal y cultural, "el vínculo de sangre de la madre con el hijo eventualmente se rompería" y seguiría la triunfal "desaparición de la maternidad". Y ella tenía razón. Los movimientos legales que rodean al movimiento transgénero están preparando el escenario para la marginación legal de madres, padres y familias por la fuerza de la ley.

De este modo, cuando las mujeres desaparecen legalmente también lo hacen las madres porque “madre” es una designación específica de sexo. Lo mismo ocurre con los padres. Si no hay dos sexos específicos y perceptibles que puedan ser reconocidos definitivamente por la ley, entonces se vuelve difícil definir o defender a las madres y los padres, junto con sus derechos parentales, todo ello en términos legales.

Niños en un patio de colegio

Y aquí se llega a otro punto fundamental. Si todo lo anterior se cumple, la pertenencia de los hijos a sus padres se cuestiona cada vez más, y ahí puede entrar el Estado para “custodiar” a esos menores quitando en la práctica a los padres la patria potestad.

Profundizando un poco más: cuando los lazos de los padres con sus hijos se oscurecen o debilitan se crea un entorno propicio para la intervención del gobierno y la revolución socialista-comunista. Por eso, el Manifiesto Comunista de Marx pedía abiertamente la "abolición de la familia".

"Destronar a la familia crea un vacío que puede y debe llenarse, aunque es imposible llenarlo adecuadamente. Si queremos evitar la destrucción de la familia y la dominación del estado que necesariamente sigue debemos resistir los esfuerzos para 'eliminar' el sexo biológico, explica Kimberly Ells, autora de varios libros profamilia y asesora de políticas de Family Watch International.

Este proceso de la abolición del sexo masculino y femenino se está acelerando en los últimos años, hasta llegar a una velocidad vertiginosa. La política no podría en sí misma producir estos cambios sin el bombardeo constante en el ámbito de la cultura y el entretenimiento. Series, películas, influencers, redes sociales y numerosos grupos subvencionados se encargan de allanar el camino sobre todo a los más vulnerables: los menores.

Ells insiste en que esta rebelión contra la anatomía no solo es trágica para los individuos que libran la guerra contra sus propios cuerpos, sino que también socava la unión inherente entre lo masculino y lo femenino que impulsa, equilibra e impulsa el mundo. Lo que comenzó disfrazándose como una reivindicación de una minoría sufriente resulta ser un edicto para la eliminación de la distinción sexual en sí misma, que a su vez erosiona a la familia, la cuna esencial de la humanidad. Y el lenguaje es un frente de batalla fundamental.

ReL

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lunes, 12 de octubre de 2020

«ESTAMOS FABRICANDO NIÑOS TRANSGÉNERO»

 En un congreso de The Heritage Foundation celebrado el 9 de octubre de 2019 en torno a la protección infantil contra el abuso, Walt Heyer, ex transexual, lamentó las consecuencias de confusión sobre los niños que está teniendo el adoctrinamiento escolar en ideología de género.  







jueves, 18 de abril de 2019

«The Times» desafía el discurso LGTBI y desvela el riesgo de los tratamientos transgénero en menores


La principal clínica británica que trata la disforia de género es acusada por médicos que trabajaron en ella de llevar a cabo un experimento masivo sobre niños sin un estudio sobre las consecuencias a largo plazo de la medicación utilizada.
La principal clínica británica que trata la disforia de género es acusada por médicos
que trabajaron en ella de llevar a cabo un experimento masivo sobre niños
sin un estudio sobre las consecuencias a largo plazo de la medicación utilizada.

En la clínica británica más importante que trata la disforia de género "se está llevando a cabo un experimento de masa sobre menores". Es la denuncia realizada a toda página este lunes por el diario británico The Times, tras una investigación que resume Caterina Giojelli para Tempi:
"Hay en marcha un experimento en masa sobre niños, los más vulnerables". Es la denuncia del Times, que el lunes dedicó un gran artículo de investigación, publicado en primera página, al abuso de las terapias hormonales para el bloqueo de la pubertad por parte del GIDS [Gender Identity Development Service, Servicio de Desarrollo de la Identidad de Género], perteneciente a la Fundación Tavistock & Portman, la controvertida clínica del NHS inglés [National Health Service, Servicio Nacional de Salud], que se ocupa de "tratar" a los menores que sufren de disforia de género, y de la que se han despedido voluntariamente 18 médicos en tres años.
The Times ha hablado con cinco de ellos. Todos dejaron su trabajo en la clínica por razones de "conciencia": "Este tratamiento experimental se realiza no sólo sobre niños, sino sobre niños muy vulnerables, que han tenido problemas de enfermedades mentales, abusos, traumas familiares. Sin embargo, a veces estos factores son, sencillamente, encubiertos", ha dicho uno de ellos. 
Celebrar la nueva identidad trans
Según estos médicos, que formaban parte del personal que tenía que decidir si interrumpir con los bloqueadores hormonales el desarrollo sexual de los pacientes, algunos de ellos jovencísimos, en los últimos tres años niños y adolescentes han iniciado el recorrido de transición sin que los expertos tuvieran tiempo de valorar las causas de su "confusión" de género. A menudo, historias personales complejas o una posible homosexualidad han sido totalmente ignoradas ante la prisa por aceptar y celebrar la nueva identidad transgénero del paciente.
También el profesor Carl Heneghan, director del Center of Evidence-based Medicine [Centro de Medicina basada en Pruebas] de la Universidad de Oxford, se ha hecho eco de las preocupaciones del personal del GIDS, y en un largo editorial ha manifestado su gran temor sobre la seguridad de las terapias farmacológicas utilizadas: "Dada la escasez de evidencias científicas que las apoyen, la utilización no autorizada de fármacos para usos no cubiertos por la licencia del mismo en el tratamiento de la disforia de género se traduce en un experimento en vivo, no regulado, sobre niños".
De 94 a 2519 niños, el más pequeño de 3 años
En 2010 fueron enviados a la clínica 94 niños; en 2018, 2519: el más joven tenía 3 años. Tres años: esto ha sido lo que ha mantenido en su trabajo en los últimos dos años a uno de los médicos con los que hoy habla el Times, ese "elevado número de niños en peligro. Me quedé para protegerlos de posibles daños". Los cinco médicos afirman que las organizaciones sociales transgénero, como Mermaids, tienen una responsabilidad fundamental en la promoción, entre los padres, de la transición de género como única "cura" para sus hijos. Los médicos también denuncian presiones por parte de la clínica, que empujaba a los jóvenes a los tratamientos, a pesar de que los médicos consideraran que estos no eran en el mejor interés de sus pacientes.
Se han "tratado" a niños gais o autistas
Ahora la clínica se atrinchera detrás de los eslóganes: "En el centro de nuestro trabajo está el bienestar de los jóvenes", "Un número cada vez mayor de estudios internacionales ha demostrado que a día de hoy 'hay pocas evidencias de daños'", dice el director Polly Carmichael, que está controlando los progresos de 44 jóvenes que iniciaron en 2011 el bloqueo hormonal de la pubertad, garantizando que toda la documentación científica disponible ha sido discutida con las familias. Y sin embargo, los médicos aseguran que muchos niños han aceptado cambiar de sexo tras haber sido objeto de acoso homofóbico, ya que muchos de ellos no estaban seguros de su orientación sexualThe Guardian ya se había ocupado de este tema: un informe del año pasado, firmado por el ex jefe de personal de la clínica Tavistock, David Bell, había puesto en evidencia el hecho de que algunos niños habían asumido una identidad trans como solución "a múltiples problemas como abusos en el ámbito familiar, el luto, la homofobia y una incidencia muy significativa del trastorno del espectro autista", a menudo tras haber tenido acceso a "recursos online". Unos meses más tarde, el psicoanalista Marcus Evans dimitió de la clínica porque consideraba que los médicos ofrecían como "solución rápida" a cualquier problema la reasignación de género, opinión que compartía un grupo de padres convencidos de que la clínica empujaba a los jóvenes "a decisiones que les cambian la vida sin valorar antes, plenamente, su historia personal".
Sesiones de tres horas
Pero en los testimonios recogidos por The Times hay mucho más. Los médicos consideran que algunos niños gays o con identidad sexual confundida han sido, por defecto, diagnosticados como "transgénero" y dirigidos al tratamiento con bloqueadores hormonales a partir de los dieciséis años. Un tratamiento "reversible" según la clínica, dado que basta suspenderlo para que el cuerpo retome su desarrollo. Sin embargo, nadie conoce el efecto que tiene a largo plazo sobre el desarrollo del cerebro: el mismo GIDS, paradójicamente, lo confirma cuando afirma que el enorme aumento de jóvenes que quieren someterse a tratamientos de género es de los últimos años; antes, los números eran muy bajos y era difícil "recoger pruebas suficientes para valorar de manera exhaustiva los recorridos terapéuticos". (Pincha aquí para leer la aportación de Michael Cook sobre esta cuestión.)
Por su parte, el departamento de Sanidad asegura que la clínica está sujeta a "inspecciones, monitorización y regulación". Pero, ¿por qué el número de estos jóvenes ha aumentado tan vertiginosamente? Antes, explican los médicos a The Times, los terapeutas tenían a su disposición meses para intentar comprender y resolver los problemas antes de tomar la decisión sobre la intervención médica a realizar; hoy, en cambio, la regla es iniciar la terapia hormonal en niños y adolescentes muy jóvenes después de sesiones de tres horas.
En su opinión, se trata de niños sanos, medicados a causa de las presiones del lobby transgénero y la angustia de los padres. Un médico habla,  incluso, de "terapias de conversión para los niños gays": "A menudo he tenido casos en los que un paciente ha empezado a identificarse como trans después de haber sufrido actos de acoso homofóbico".
"No soy lesbiana, soy varón"
En el pasado, eran casi todos varones; hoy miles de mujeres jóvenes tienen una repentina crisis de  identidad de género: "Muchas jóvenes lesbianas se sentían la última rueda del carro hasta que descubrieron que podían ser más populares si se identificaban como trans", siguen los médicos.
"Un montón de chicas entran en la clínica diciendo: 'No soy lesbiana. Me he enamorado de mi mejor amiga, pero luego me he conectado con internet y he comprendido que no soy lesbiana, sino que soy un chico. Uff'".
Para algunas familias "es más fácil traernos a sus hijos diciendo: 'Este es mi hijo, por favor, arréglenlo', que afrontar un problema de homosexualidad".
Según los médicos, en la clínica Tavistock los cuerpos de los niños son dañados ni más ni menos que para "tratar los problemas de la sociedad". A este respecto, recuerdan el caso de un niño de trece años cuyos padres insistían para que recibiera los bloqueadores hormonales de la pubertad. Ante la negativa del médico, uno de los padres, abogado, escribió cartas amenazadoras a la clínica y el niño, al final, inició la terapia. "En el futuro habrá un montón de trans que desearán 'detransicionar', sentirán su cuerpo mutilado y se preguntarán: '¿Por qué habéis dejado que me haga esto?'".
Entre consentimiento informado y YouTuber
Los cinco médicos han manifestado su preocupación por el escaso conocimiento que tienen los jóvenes y sus familias sobre el impacto que tendrá la terapia hormonal en la fertilidad y la función sexual cuando sean adultos: en el GIDS no es posible hablar de "consentimiento informado", porque discutir de las consecuencias futuras es un tema tabú.
A menudo, los jóvenes entraban entusiasmados tras haber seguido a Alex Bertie, un transexual YouTuber, y visto My Life: I Am Leo [Mi vida: soy Leo], un documental sobre un adolescente transexual emitido por la CBBC, convencidos de que la transición es fácil e indolora, como en una serie de televisión. Pero, "¿somos un servicio para niños con disforia de género, un trastorno médico, o somos un servicio para 'niños transgénero'?"
"¿Un chico vivo o una chica muerta?"
Por alusiones, Mermaids, el grupo de presión transgénero más importante, insiste en afirmar que no "favorece", "incita" o "empuja" a los jóvenes que se identifican como transgénero a someterse a una intervención  médica. Lo mismo vale para las asociaciones Gendered Intelligence y Gender Identity Research and Education Society (Gires).
Sin embargo, los médicos, que han valorado a miles de jóvenes que se han dirigido al GIDS, aseguran que las familias, aconsejadas por los activistas, pedían sistemáticamente que sus hijos fueran dirigidos a los tratamientos hormonales: "Mermaids siempre les dice que es una cuestión de vida o muerte. '¿Prefieren un chico vivo o una chica muerta?': el discurso de Mermaids está en todas partes", afirma un ex empleado, que acusa al grupo de explotar la angustia de los padres para promover su agenda.
"No son un grupo de apoyo, es un grupo de presión. Durante las sesiones se sentaban en la sala de espera del exterior". Los médicos denuncian las presiones ejercidas por las organizaciones transgénero a los miembros del personal de la clínica, hablan de cartas de reclamación, todas iguales, que parecen escritas por la misma mano (Mermaids ha admitido apoyar a las familias en los procesos de reclamación).
"Experimento no autorizado sobre niños"
Durísimo ha sido el comentario del profesor Carl Heneghan en relación a los fármacos para niños que "a menudo requieren un uso no autorizado, es decir, un uso para el que el fármaco no ha sido aprobado"; "los niños no son adultos pequeños. Su fisiología crea desafíos únicos que aumentan los riesgos, y un uso no autorizado de un fármaco puede tener consecuencia graves y potencialmente letales".
Según Heneghan, dada la escasez de pruebas científicas que lo apoyen, el uso no autorizado de los fármacos que se verifica en la disforia de género se traduce, en la mayoría de los casos, en "un experimento en vivo, no regulado, sobre niños". Las pruebas que hay a disposición, explica el profesor, proceden de estudios pequeños, son más bien retrospectivas más que prospectivas, y han perdido un número considerable de niños en el seguimiento de control.
"La falta de pruebas en la disforia de género no me sorprende. Lo que sí me sorprende, es que hayamos delegado la responsabilidad de la toma de decisiones que cambian la vida en una clínica y en unos médicos sin que haya directrices nacionales en vigor. Y que hayamos aceptado que personas que se enfrentan a situaciones angustiosas que cambian la vida estén mal informadas".
¿Y en Italia?
Mentes adultas en cuerpos infantiles: por ahora este es el único efecto seguro de los bloqueadores hormonales de la pubertad. E Italia no puede decir que esté exenta de una reflexión sobre la triptorelina, el fármaco que acaba de ser incluido en el servicio sanitario nacional, a pesar de la falta de estudios clínicos y de seguimiento a largo plazo.
Eliminada la co-morbilidad que acompaña a la disforia de género (ansiedad, depresión, falta de aceptación de uno mismo, actitudes de autolesión, tendencias suicidas, trastornos del espectro autista) como mera "consecuencia negativa de una falta de transición, o de una transición demorada", la triptorelina, creada para bloquear la pubertad precoz o patológica, ahora será utilizada, gratis, para bloquear la pubertad fisiológica en niños de 12 años a los que se les haya diagnosticado disforia de género. Hasta los 16, cuando chicas sin pecho o menstruación, o chicos sin vello, con el volumen de los genitales reducido o sin nuez de Adán,  podrán decidir a qué género "sienten" que pertenecen.
Todo a cargo del Estado, con la aprobación del Aifa, el organismo de vigilancia farmacológica nacional, y del Comité nacional de Bioética, que ha aprobado la institución de "un estado natural de primera pubertad, un limbo", como lo llaman los expertos, con un solo voto en contra, el de la profesora Assuntina Morresi.
ReL

























jueves, 29 de diciembre de 2016

Pediatras de EEUU responden a la portada «transexual» de National Geographic: «Es abuso infantil»

Género National Geographic



Este 2017 ya a las puertas y la ideología de género tiene intención de iniciarlo con una ofensiva total que parece una muestra de cómo será el año venidero. La portada de National Geographic que se publicará este mes de enero es un monográfico sobre la “Revolución de género” y da toda su portada a la fotografía de Avery Jackson, un niño de 9 años que dice ser una niña mientras que la portada alternativa de la revista es la de un grupo de jóvenes etiquetado según su “identidad de género”.

En la portada además de la foto del niño aparece una frase una frase suya: “Lo mejor de ser una niña es que ya no tengo que fingir que soy un niño”.

El objetivo de la publicación pasa por normalizar casos como el de este niño y por tanto la ideología de género. De hecho, la propia editora de la revista, Susan Goldberg, lo dejó muy claro y calificó este número como “un ejemplar histórico”. En sus páginas, este niño relata cómo se produjo su "transformación" y las dificultades que ha vivido como cuando en preescolar se quedó sin amigos porque “a sus madres no les gustó que fuera transgénero” además de afirmar que “todo de ser una chica es bueno”. También se entrevista a otros 80 niños de 9 años de distintos países para que hablen de temas relacionados con el “género”. 

Según la editora, National Geographic quiere mostrar “los aspectos culturales, sociales, biológicos y personales" de toda esta ideología para así “ver cómo funcionan los roles de género tradicionales en todo el mundo, pero también mirar al género como un espectro. Se habla mucho de personas famosas, pero no tanto de personas de a pie”.

La respuesta del Colegio Americano de Pediatras a National Geographic
El eco mediático de esta portada ha sido global y en todo el mundo se habla ya de este niño transgénero al que quieren poner como ejemplo de normalización.

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Este niño está siendo utilizado para "normalizar"
y después imponer esta ideología en todo el mundo

Ante esta situación, el Colegio Americano de Pediatras ha alertado de los riesgos de alabar y promocionar casos como el de Avery Jackson. Para Michelle Cretella, presidenta de esta asociación estadounidense, National Geographic está “promoviendo una agenda política” con esta portada aprovechándose de “la ciencia y el bienestar de niños inocentes”.

Los problemas, riesgos y peligros para los niños que no se cuentan a la ciudadanía
En su opinión, ‘vender’ de esta manera a los niños transgénero “significa esterilizales tan jóvenes como a los 11 años”.

Basado en su experiencia médica, la doctora Cretella alerta que los bloqueadores de la pubertad y la toma de hormonas provocan “la esterilidad permanente”. Además, asegura que “las niñas que están en ‘transición’ a chicos y están tomando testosterona pueden tener una doble mastectomía a los 16 años".

Del mismo modo, la presidenta del Colegio Americano de Pediatras insiste en que el uso prolongado en el tiempo de tal cantidad de hormonas para provocar el cambio de 'sexo' "pone en riesgo a estos niños de poder sufrir un problema cardiovascular, una enfermedad cardíaca, diabetes, cánceres...".

Así empezó el caso de este niño
Según cuentan los padres del niño protagonista de la revista, éste supuestamente se empezó a identificar como una niña cuando un día les pidió que le comprasen un disfraz de princesa. Los padres accedieron sin pensárselo alimentando en el niño esta confusión llegando a ir a la guardería así vestido.

Después llegaron más vestidos, camisones, zapatos brillantes…Y al llegar a la escuela y reunirse con un psicólogo se le permitió ir al centro vestido ya como una niña. Observando lo que todo esto estaba generando en el pequeño decidieron “esconderle” durante un año hasta que le creció el pelo y así “parecerse a la niña que es”, explicaba su madre. De esta manera se ha llegado a la situación actual.

Ideología de Gender

"Abuso infantil institucionalizado"
Analizando este caso, la doctora Cretella considera que "es poco ético y muy perjudicial" que los padres tomen este tipo de decisiones con sus hijos porque las estadísticas dicen que en la inmensa mayoría de los casos crecerán fuera de la disforia de género. “Cuando un niño menor de 12 años cree que es del sexo opuesto y se le permite naturalmente llegar a la pubertad, entre el 75-95% de las veces ese niño aceptará su sexo biológico al final de su adolescencia”, asegura este pediatra a LifeSiteNews.

De una manera muy tajante, la presidenta del Colegio Americano de Pediatras sostiene que el apoyo público de "transexualidad" en los niños es equivalente al "abuso infantil". "Cuando las instituciones académicas, médicas y otras de carácter público promocionan la toma de hormonas tóxicas y la extirpación quirúrgica de partes del cuerpo sanas como parte de la asistencia sanitaria para los niños acaban involucrados en el abuso infantil institucionalizado”.

La ideología de género "hace daño a los niños"
No es la primera vez que el Colegio Americano de Pediatras se manifiesta en estos términos alertando de las graves consecuencias para los niños de este tipo de políticas y de esta propaganda “transexual”. El pasado mes de marzo publicó una contundente declaración que desacreditaba la ideología de género y utilizando argumentos científicos llegaban a la conclusión de que “hace daño a los niños”.

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De izquierda a derecha, el Dr. McHugh, la Dra. Cretella
y el Dr. Van Meter, autores de la declaración

El inicio del texto ya dejaba muy a las claras su postura urgiendo a legisladores y educadores “a rechazar todas las políticas que condicionen a los niños para aceptar como normal una vida de suplantación química o quirúrgica de su sexo por el sexo opuesto. Son los hechos, y no la ideología, quienes determinan la realidad”.

Y para ello destacaban ocho puntos con argumentos científicos que explicaban por qué la ideología de género no se sostiene:
  1. La sexualidad humana es un rasgo biológico objetivo binario.
  2. Nadie nace con un género. Todos nacemos con un sexo biológico.
  3. La creencia de una persona de que él o ella es algo que no es, constituye en el mejor de los casos, un signo de pensamiento confuso.
  4. La pubertad no es una enfermedad, y los bloqueadores hormonales pueden ser peligrosos.
  5. Según el DSM-V (Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales) , hasta un 98% de niños con género confuso y hasta un 88% de niñas con género confuso aceptan finalmente su sexo biológico tras pasar la pubertad de forma natural.
  6. Los niños que utilizan bloqueadores hormonales para reasignación de sexo necesitarán hormonas cruzadas al final de la adolescencia. Las hormonas cruzadas (testosterona y estrógenos) se asocian con riesgos para la salud.
  7. Las tasas de suicidio son veinte veces mayores entre los adultos que utilizan hormonas cruzadas y sufren cirugía de reasignación de sexo.
  8. Condicionar a los niños a creer que es normal estar toda la vida sustituyendo química y quirúrgicamente su propio sexo por el opuesto constituye un abuso infantil.
Puede leer íntegramente los ochos puntos de esta declaración en el reportaje publicado por Religión en Libertad pinchando AQUÍ.