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domingo, 2 de enero de 2022

El Papa invita a no dejar a Dios «fuera de ningún aspecto de la vida, por fea que sea»


En el Ángelus de este 2 de enero, el Papa ha invitado
a no dejar ningún aspecto de la vida al margen de Dios.

 

En rezo del Ángelus de este domingo 2 de enero, el Papa Francisco ha comentado el Evangelio de San Juan que narra "la paradoja" de "la encarnación del Verbo" y ha invitado a los fieles de la Iglesia a permitir a Dios "encarnarse y vivir" en todos los aspectos de su vida.

El Papa comenzó sus palabras  desde el balcón de San Pedro sorprendiéndose ante las aparentes "oposiciones" presentes en el Evangelio.

"`Verbo´ indica que Jesús es el Verbo eterno del Padre, que siempre ha existido. `Carne´ indica nuestra realidad, frágil, limitada y mortal", observó. También destacó la oposición entre "luz y oscuridad, santidad y culpa y gracia y pecado" para encontrar en Jesús "el lugar de encuentro entre Dios y los hombres".

Con estas "polaridades", Francisco destacó que el Evangelio desea anunciar "la manera de actuar de Dios".

"Ante nuestra fragilidad, el Señor no se detiene, no permite en su eternidad y luz infinita, sino que se hace carne, desciende a las tinieblas y habita tierras que le son ajenas", añade.

No se cansa, espera, viene a buscarnos

El motivo, comenta, es que al contrario que los hombres, Dios "no se resigna a que podamos perdernos alejándonos de Él. Si nos consideramos indignos, el viene. Si lo rechazamos, nunca se cansa de buscarnos, si no estamos listos también viene y su le cerramos la puerta en la cara, espera", destaca. "Jesús es el Buen Pastor que viene a buscarnos en nuestros problemas y miseria", añadió.

Es por ello que Francisco ha invitado a la Iglesia a dejarse encontrar por Él, sin miedo "de no ser dignos por otras razones".

"Si tu corazón parece contaminado por el mal o desordenado, no tengas miedo: Él viene", animó antes de poner el ejemplo mismo de la natividad de Dios en Belén.

"Nació allí, en esa pobreza, para decirte que no tiene miedo de visitar tu corazón, de vivir una vida miserable. Este Dios quiere vivir con nosotros, en nosotros, que no te quedes lejos", afirmó.

"Hay aspectos donde no queremos poner a Dios"

Ante esta propuesta el Papa invitó a que los fieles le hagamos espacio sin negarle nada.  "Quizá hay aspectos de la vida que nos guardamos para nosotros o rincones interior donde tenemos miedo de que entre el Evangelio, donde no queremos poner a Dios en medio".

Por ello, Francisco invitó a la corrección y a la sinceridad con Dios. "Cada uno tiene su propio pecado, llamémoslo por su nombre, Él no tiene miedo de nuestros pecados, ha venido a sanarnos", alentó. 

También ha propuesto que busquemos momentos para recibir al Señor en estos días de Navidad, frente al pesebre, "porque muestra a Jesús viniendo a habitar toda nuestra vida concreta, ordinaria, donde no todo está bien, hay muchos problemas y Jesús viene".

"En medio de nuestros problemas está Dios, es Dios quien quiere vivir con nosotros y espera que le presentemos nuestras situaciones, lo que estamos viviendo", afirmó antes de concluir, animando a "invitar a Dios oficialmente a nuestra vida, sobre todo a las `zonas oscuras´".

















sábado, 1 de enero de 2022

La Palabra de Dios durante el mes de enero

 ¿Desea Usteed conocer cuáles serán las lecturas de la Santa Misa durante el mes de enero?



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Qué bella eres María, Madre de nuestro Salvador

BREZJE


"Quien busca el buen grano, lo encuentra en la espiga, quien busca oro fino, lo encuentra en la mina. Quien busca a Jesús, lo encuentra en María"

“… el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

Lucas 1

Una vez leí la historia de un asiático muy espiritual que emprendió un largo viaje buscando a Jesús.

“En todas partes preguntaba: “¿Dónde podré encontrar a Jesucristo?” Un día se encontró con un santo, un hombre de oración, devoto de la Virgen que lo llevó ante una imagen de nuestra Madre del cielo y le dijo:

“Quien busca el buen grano, lo encuentra en la espiga, quien busca oro fino, lo encuentra en la mina. Quien busca a Jesús, lo encuentra en María”.

Es tu madre, te ayudará

Es una madre que desde el cielo se preocupa por nuestras necesidades físicas y espirituales y nuestra salvación eterna. Buen decía san bernardo:

“En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en María, invoca a María”.

Jesús mediador, María intercesora

Es curioso, cuando escribo sobre nuestra Madre del Cielo, salta una que otra persona tratando de confundir hábilmente, diciéndote que solo hay un mediador ante Dios y es Jesús. Lo cual es cierto. Lo dice la Biblia:

«Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también»

1 Timoteo

Pero la forma como lo dicen, el contexto, es una verdad a medias.

Los católicos jamás hemos dicho que la Virgen Nuestra Madre es mediadora ante Dios. Sabemos que Jesús es el “Camino, la verdad y la vida”. Jesús es el mediador. La Virgen es la intercesora. Son dos cosas diferentes.

¿Qué significa esto? Cualquiera puede interceder ante Dios por las necesidades de otros.

Pedir, por ejemplo, con sus oraciones para que Dios se compadezca y ayude a un familiar enfermo a sanar.

De hecho, todos hemos rezado alguna vez pidiendo a Dios la salud o la conversión de alguna persona, incluso pedimos por nuestras hermanas, las Benditas Almas del Purgatorio, por el Papa, la Iglesia, la santidad de los sacerdotes, la familia.

Y esto es un acto de misericordia que Dios valora mucho. La Biblia habla de ello, la oración de intercesión.

«¿Hay alguno enfermo? Que llame a los ancianos de la Iglesia, que oren por él»

Santiago 5

El poder de María

La Virgen intercede por todos nosotros ante Jesús que es su hijo, y sabemos de sobra que Jesús NUNCA LE NEGARÁ NADA a su Madre.

De hecho, el primer milagro registrado de Jesús en las Sagradas Escrituras ocurrió por la intercesión de su Madre, la bienaventurada y SIEMPRE VIRGEN MARÍA.

«Esta señal milagrosa fue la primera”.

Juan 2, 11

Abre tu Biblia, busca en Juan 2 y lee: 

“Tres días más tarde se celebraba una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. También fue invitado Jesús a la boda con sus discípulos. Sucedió que se terminó el vino preparado para la boda, y se quedaron sin vino. Entonces la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino.» Jesús le respondió: «Mujer, ¿por qué te metes en mis asuntos? Aún no ha llegado mi hora.» Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan lo que él les diga.»”

Por tanto, no te dejes confundir, ama a María, no tengas reparo en pedir sus favores y protección maternal para que lleve tus peticiones a su Hijo Jesús.

Lo que ella te dará

Hónrala como Madre de nuestro Salvador, la llena de gracia. Y si tienes alguna duda, lee Lucas 1 y mira lo que ocurre cuando María saluda a su prima Isabel.

«En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?»

Me brota del alma esta exclamación: “¡Qué bella eres María, Madre de nuestro Salvador!”

Y ¿qué nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica?

969 …continúa procurándonos con su múltiple intercesión los dones de la salvación eterna […] Por eso la Santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro…

970 La misión maternal de María para con los hombres de ninguna manera disminuye o hace sombra a la única mediación de Cristo.

Y yo como católico, ¿qué debo hacer? La respuesta es sencilla. Acude a María con confianza, pide su protección maternal y hazle caso cuando te dice:

“Hagan lo que Jesús les diga”.

Claudio de Castro, Aleteia

Vea también    María, Madre de Dios - P. Loring


































6 bonitas maneras de decir «¡feliz año nuevo!»

RĘCZNIE PISANE KARTKI ŚWIĄTECZNE


Al empezar el 2022, consejos para ir más allá de las típicas fórmulas de “que tengas un buen año” o “que se cumplan tus deseos”

¿El fin de año es sinónimo del fastidio de enviar felicitaciones a mansalva? ¿O de oportunidad de prestar atención a los que están más lejos y profundizar en la relación con nuestros seres queridos?

El Papa mismo, con motivo del año nuevo, suele presentar sus buenos deseos en un máximo número de idiomas para que todos los reciban.

Una llamada telefónica o una simple carta con algunas palabras escritas con delicadeza pueden aliviar la soledad. Sobre todo cuando esta atención quizás sea una de las pocas recibidas durante el año.

Según confía Cyril, “para mí, es una forma de estar presente en nuestras vidas desbordadas. Podemos hacer eso una vez al año, ¿no?”.

Consciente de que no puede limitar sus deseos a un club cerrado de amistades, Esteban ha decidido este año dirigir sus mejores deseos a su “mejor enemigo”.

Julia, por su parte, ha decidido escribir a su marido, a sus padres y a sus hijos: “Dedicamos tan poco tiempo a decirles que les queremos… Y a veces es más difícil por el hecho de la proximidad”.

Entonces, este año, ¿por qué no dedicar tiempo para preguntarse a quién desear prioritariamente un feliz año y, sobre todo, hacerlo de otra forma que enviar o pronunciar un sencillo “Que tengas salud, dinero y amor”?

1.DECIR COSAS BUENAS DEL OTRO (¡ESO SIENTA BIEN!)

Nuestras relaciones con los demás “a menudo están regidas por el conflicto, la crítica, el juicio y la condena, más que por la bendición y la abertura del corazón”, explica el psicólogo Yves Boulvin.

Encontrar el sentido profundo de esos deseos sería desear el bien, hablar bien del otro (benecidere en latín significa, literalmente, “decir el bien”). Es entrar en una lógica de amor que ve el bien, las cosas hermosas, el lado bueno de cada uno y que da gracias por ello.

Evocar una cualidad o manifestar nuestra gratitud tiene repercusiones insospechadas: “Las palabras de bendición son buenas para el alma”, asegura el monje benedictino Anselm Grün.

2.BENDECIRSE MUTUAMENTE

La Virgen María, durante la Visitación, es bendecida entre todas por Isabel, que ve en ella el misterio de la mujer y del niño que lleva.

Esta expresión no está reservada a una élite espiritual, ya que todos estamos bendecidos por Dios. Si Dios nos ama a cada uno de nosotros absolutamente gratuitamente, todos podemos bendecirnos mutuamente. Y nos convertimos así en fuente de bendición, igual que los otros lo son para nosotros.

En la tradición cristiana, la bendición se acompaña siempre de una palabra. Por nuestras palabras, expresamos a esa persona aquello que Dios puede ofrecerle, la manera como Él la ve y aquello que ella representa para Él. Bendecir supera la oración de intercesión, es afirmar: “Eres amado por Dios, eres precioso para Él

3.EMPLEAR PALABRAS PERSONALES

“Cuando escribo o llamo por teléfono para felicitar el año nuevo”, cuenta Perrine, “intento recordar aquello que mi interlocutor más desea”.

Emplear palabras personales conmueve más que usar fórmulas ya hechas, siempre que esas palabras se escojan con atención, porque la palabra crea una relación con el otro.

La manera de formular las palabras es tan importante como su contenido. No hay necesidad de escribir algo largo, sino acertado, lo más cerca posible de lo que el otro espera, sin saber nunca si el objetivo ha sido alcanzado. Una manera de aprender el desapego, el acto gratuito.

¿Qué le sentará bien al otro? ¿A dónde va su deseo? Entonces, los deseos, más allá de la fórmula de cortesía, expresarán un afecto que puede tocarle.

A veces, una respuesta viene a confirmar lo acertado de las palabras, “como ese amigo que me envió un mensaje que no me esperaba: ‘Lo que me dices me hace feliz y arroja luz sobre las cosas que sentía pero no sabía cómo formularlas’”, explica Sofía.

Por desgracia, puede suceder también que una felicitación llena de buenas intenciones caiga en saco roto o le falte delicadeza.

Para encontrar las palabras apropiadas, “rezo delante del Santísimo”, confiesa Esteban, “y pido al Espíritu Santo que me inspire mientras pienso en cada persona”.

4.ACEPTAR DECIR NUESTROS SENTIMIENTOS

Una felicitación sincera exige asumir el riesgo de decir nuestros sentimientos profundos, una manera de dejarse ver de verdad y, por tanto, de dejarse amar.

Esos sentimientos pueden expresarse en registros diferentes: la amistad, el reconocimiento por los momentos de gracia, la empatía hacia quienes pasan por un trance, la recuperación de un vínculo desatendido, una petición de perdón… oportunidades, en cualquier caso, de expresar y de vivir la caridad. Favorecen un encuentro auténtico.

Para Anne-Charlotte, una madre de familia que vive lejos de sus amigos, “es una forma de compartir aquello que vivimos respetando el lugar del otro, respetando aquello que vive”.

5.DESEAR EL BIEN DE VERDAD

Formular unos buenos deseos no equivale a hacer creer que el año estará libre de cualquier sufrimiento o dificultad. Solamente podemos desear recibir con confianza todo lo que surja y creer que el Señor nos espera para vivirlo con Él.

“Para nosotros, los cristianos, es quizás una ocasión para contemplar este año nuevo como un nuevo nacimiento, como un niño que lo espera todo”, expresa Anne-Charlotte.

Que expresemos nuestros deseos sin triunfalismo, pero en la paz, como aconsejaba Benedicto XVI. Era en su homilía del 19 de octubre de 2006, con motivo de su visita pastoral a Verona:

“Animados por la conciencia de que sólo Cristo puede satisfacer las expectativas más profundas de cada corazón humano y responder a las preguntas más inquietantes sobre el dolor, la injusticia y el mal, sobre la muerte y el más allá”.

6.DAR TESTIMONIO DE LA PRESENCIA DE DIOS

Para volver a los inicios de la tradición, debemos remontarnos más allá de la antigüedad, cuando los romanos lanzaban aves al cielo desde el Capitolio para que llevaran sus buenos deseos a los confines del Imperio.

El 1 de enero, la liturgia de la misa retoma la bendición de Dios sobre Aarón hace más de 3.000 años. Con ella termina el oficio litúrgico:

El Señor te bendiga y te guarde; el Señor te mire con agrado y te extienda su amor; el Señor te muestre su favor y te conceda la paz (Nm 6, 24-26)

En el texto original, la triple invocación del nombre de Dios, asegura a Israel la presencia del Dios de la Alianza, fuente de toda bendición.

Cuando bendecimos personalmente a alguien, nuestras palabras deberían expresar esta ternura maternal de Dios sobre nosotros. Esa bendición sigue de actualidad hasta el final de los tiempos.

Edifa

Vea también   Para una buena reflexión sosegada: pedagogía del siglo XII























Evangelio del día

Lucas 2:16-21
Los pastores se apresuraron a ir a Belén y encontraron a María y a José, y al niño


Evangelio según San Lucas 2,16-21.

Los pastores fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre.
Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño,
y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores.
Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón.
Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido.
Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Angel antes de su concepción.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

Santa Faustina Kowalska (1905-1938)
religiosa
Pequeño diario, 161 (Petit journal, la Miséricorde divine dans mon âme, Parole et Dialogue, 2002)


María, ¡sé la guardiana de mi vida!

Oh María, Virgen Inmaculada,
Cristal puro de mi corazón
Eres mi fuerza, ancla poderosa,
Eres escudo y defensa del débil corazón.
Oh María, pura e inigualable,
Virgen y Madre al mismo tiempo,
Eres bella como el sol, sin mancha alguna,
A la imagen de Tu alma, nada se puede comparar.
Tu belleza ha tanto subyugado la mirada del Tres veces Santo,
Que dejando el Trono eterno, descendió del Cielo,
Revistió el cuerpo y la sangre venidos de Tu Corazón,
Y se escondió nueve meses en el corazón de una Virgen.
Oh Madre, Virgen, nadie podría imaginar
Que Dios infinito devino hombre,
Sólo por Su amor e insondable misericordia,
Por Ti, Madre, nos es dado de vivir eternamente con Él.
Oh María, Madre Virgen y Puerta del cielo,
Por Ti vino la salvación,
De Tus manos brota para nosotros cada gracia,
Sólo una fiel imitación de Ti me santificará
Oh María, Virgen, el más bello Lis,
Tu Corazón era para Jesús el primer tabernáculo sobre la tierra
Porque Tu humildad era la más profunda,
Tú eres elevada más arriba de los coros angélicos y los santos.
Oh María, mi dulce Madre,
Te doy mi alma, mi cuerpo y mi pobre corazón,
Sé la guardiana de mi vida,
Particularmente a la hora de la muerte, en el último combate.   (EDD)


























Especialmente para los que NO suelen ir a Misa los Domingos y Fiestas de Guardar

 Aquí sólo podemos ofrecerle unos cuantos aspectos de las mil maravillas de la Santa Misa

En la Eucaristía María extiende y perpetúa su Maternidad Divina.

San Agustín, Doctor de la Iglesia, decía:

En la Eucaristía "María extiende y perpetúa su Maternidad Divina".

Y hablando sobre su madre Santa Mónica: "Ella no dejó pasar un día sin estar presente en el Divino Sacrificio ante tu Altar, oh Dios".


María nos da la Eucaristía.

María nos da la Eucaristía en oposición al alimento que nos da Eva. María es, además, el sagrario donde ha habitado el Verbo que se ha hecho carne, símbolo de la morada del Verbo en la Eucaristía. El mismo cuerpo de Jesús, nacido de María, es nacido para hacerse Eucaristía.

San Efrén
Doctor de la Iglesia

El mismo Jesucristo que nació de María Virgen.

El mismo Jesucristo que nació de María Virgen; el mismo que estuvo recostado en el pesebre del frío establo; el mismo que recibió el mensaje de los tres Magos, está presente en la Santísima Eucaristía; y como un día en el establo de Belén, también ahora en el Santísimo Sacramento está esperando el homenaje y la adoración de sus fieles.

Siervo de Dios Mons. Tihámer Tóth
Anunciad el Evangelio


En cualquier lugar que se celebra la Santa Misa es Navidad.

Este niño es verdaderamente el Emmanuel, el Dios-con-nosotros. Su reino se extiende realmente hasta los confines de la tierra. En la magnitud universal de la santa Eucaristía, Él ha hecho surgir realmente islas de paz. En cualquier lugar que se celebra la Santa Misa hay una isla de paz, de esa paz que es propia de Dios.

S.S. Benedicto XVI
Homilía, 24 de diciembre de 2010

Una multitud de ángeles baja del cielo para adorar a Jesús Eucaristía.

El santo abad Nilo nos refiere que su maestro San Juan Crisóstomo le dijo un día confidencialmente que, durante la Santa Misa, veía a una multitud de ángeles bajando del cielo para adorar a Jesús sobre el altar, mientras muchos de ellos recorrían la iglesia para inspirar a los fieles el respeto y amor que debemos sentir por Jesucristo presente sobre el altar.


San Juan María Vianney, Santo Cura de Ars
Sermón sobre la Santa Misa

Una Navidad y una Pascua perenne.

La Santísima Eucaristía no es tan sólo una Navidad perenne, sino también una Pascua perpetua para nosotros, una Pascua que nos colma de alegría, que nos vivifica, que renueva nuestra alma quebrantada.

Siervo de Dios Mons. Tihámer Tóth
Anunciad el Evangelio

La Carne y la Sangre de Jesús son la carne y la sangre maternal de María Santísima.

Si Adán pudo llamar a Eva al ser ella sacada de su costilla: "hueso de mis huesos y carne de mi carne" Gen 2,23, no puede la Virgen María aun con mayor derecho llamar a Jesús "¿Carne de mi carne y Sangre de mi sangre?". Tomado de la "Virgen intacta", la Carne de Jesús es la carne maternal de María; la Sangre de Jesús es la sangre maternal de María. Así pues, no será nunca posible el separar a Jesús de María.

Santo Tomás de Aquino
Doctor de la Iglesia





Apostolado de la Santa Misa Diaria