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miércoles, 1 de mayo de 2024

Video del Papa: “Cada vocación es un diamante en bruto”

Pope Francis blesses faithful at the end of his weekly general audience in Paul VI Hall

El Papa Francisco eleva su oración “para que las religiosas, los religiosos y los seminaristas crezcan en su camino vocacional a través de una formación humana, pastoral, espiritual y comunitaria, que los lleve a ser testigos creíbles del Evangelio”

 “Cada vocación es un ‘diamante en bruto’ que hay que pulir, trabajar, al que hay que darle forma en todas sus caras”, declara el Santo Padre Francisco en El video del Papa de este mes. En su videomensaje, difundido por la Red Mundial de Oración del Papa, Francisco dedica su intención de oración por la formación de las religiosas, los religiosos y seminaristas.

La vida comunitaria es una escuela de santidad

La vida en comunidad es un aspecto central de la vida de un religioso, religiosa o sacerdote. Para el Papa, este es uno de los puntos clave en la formación y preparación para quienes responden a esta vocación. En ese sentido, reflexiona que, si bien esa experiencia puede ser “enriquecedora”, a veces también “puede ser difícil”, y comenta: “Porque no es lo mismo vivir juntos que vivir en comunidad”.

Para Francisco, vivir y relacionarse con los demás no es fácil a veces, pero la vida comunitaria es siempre una escuela de santidad donde uno crece en las diversas virtudes humanas y aprende a ir más allá de sí mismo.

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Es precisamente la vida comunitaria la que juega un papel central en las imágenes de El Video del Papa de este mes, que acompañan las palabras de Francisco: desde los partidos de baloncesto hasta las comidas juntos, pasando por los momentos comunes de oración y estudio, y por supuesto la Eucaristía y el servicio a los más pobres, todo joven seminarista, religioso o religiosa fortalece su vocación en el compartir experiencias y en la confrontación constante con los demás.

Los años de formación son muy importantes en la preparación de toda persona consagrada, y las escenas de vida filmadas en la Arquidiócesis de Los Ángeles -que ha participado en la producción de este video- relatan la belleza de la misma, subrayando varios aspectos del mensaje del Papa: sobre todo, el concepto de que la formación es un camino continuo, y que, como repite el Santo Padre:

Un buen sacerdote, una monja, deben ser primero de todo un hombre, una mujer formados, trabajados por la gracia del Señor”.


Video del Papa






 






domingo, 9 de julio de 2023

Conoce la vida contemplativa: oración, trabajo y servicio

WORLD DAY OF CONSECRATED LIFE

Las monjas y monjes de vida contemplativas son mujeres y hombres que han consagrado su vida a Dios en el silencio, la oración y la clausura. Sin embargo, esto no significa que lleven una vida ociosa o inútil. Al contrario, realizan una gran variedad de tareas que contribuyen al bien de la Iglesia y de la sociedad

Las comunidades contemplativas están formadas por mujeres y hombres que han respondido con generosidad a la llamada de Dios.

Lo han dejado todo por seguir a Cristo y han encontrado en Él el sentido de su vida. Han elegido la mejor parte, que no les será quitada.

Son un don para la Iglesia y para el mundo. Con su oración, su trabajo y su servicio, contribuyen al bien común y a la salvación de las almas.

Con su testimonio, inspiran a muchos a buscar a Dios y a entregarse a Él. Son una esperanza para el futuro.

Estas comunidades nos muestran que es posible vivir en este mundo sin ser del mundo, que es posible ser felices sin tenerlo todo, que es posible ser santos sin hacer ruido.

 La oración, corazón de la vida contemplativa

La oración es la razón de ser de las comunidades contemplativas. Ellas dedican gran parte de su día a la alabanza de Dios, a la intercesión por las necesidades del mundo y a la contemplación de los misterios de la fe.

La oración es el motor que impulsa su vida y su misión.

Su oración se expresa de diversas formas: la liturgia de las horas, la eucaristía, la adoración eucarística, el rosario, la lectio divina, la meditación, el silencio

Cada orden religiosa tiene su propia espiritualidad y carisma que enriquecen la oración con matices propios.

La oración de los contemplativos no es egoísta ni aislada, rezan por toda la Iglesia, por el Papa, por los obispos, por los sacerdotes, por los religiosos, por los fieles laicos, por los enfermos, por los pobres, por los pecadores, por los que sufren…

También rezan por las intenciones que les hacen llegar personas de todo el mundo que confían en su poder intercesor.

La oración de la vida contemplativa es una forma de evangelización silenciosa pero eficaz.

Son testigos de que Dios existe, de que es amor y de que vale la pena entregarle todo, son nuestros faros de luz en medio de las tinieblas del mundo.

El trabajo: una expresión de amor y creatividad

Las monjas y monjes no solo rezan, sino que también trabajan. El trabajo es una dimensión esencial de la vida humana y cristiana.

El trabajo dignifica a la persona, la permite desarrollar sus capacidades y colaborar con Dios en la obra de la creación.

Realizan diversos tipos de trabajo según sus habilidades y las necesidades del monasterio.

Se dedican a la limpieza, al cuidado del huerto, al mantenimiento de las instalaciones…

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También se ocupan de la cocina, de la lavandería, de la enfermería, o se especializan en algún oficio artesanal o artístico: bordado, cerámica, repostería, música…

CLARISAS

Su trabajo tiene un doble fin: el sustento económico del monasterio y el servicio a los demás.

Venden algunos productos, que elaboran con sus manos, en sus monasterios y conventos o en fundaciones como la Fundación DeClausura.

Estos productos son apreciados por su calidad y por su valor espiritual. Muchas personas compran estos productos para apoyarlos o para regalarlos a sus seres queridos.

Este trabajo también tiene un valor apostólico. A través del trabajo, transmiten el mensaje del Evangelio con su ejemplo y con su arte.

Muchas personas se acercan al monasterio para comprar sus productos o para solicitar sus servicios y se encuentran con una sonrisa, una palabra amable o una bendición.

El servicio: una manifestación de comunión y caridad

Las comunidades contemplativas no viven solas sino en comunidad. La comunidad es una escuela de amor donde aprenden a convivir con sus hermanas y hermanos, a compartir lo que tienen y lo que son, a perdonar y a pedir perdón, a ayudarse mutuamente.

La comunidad es también una familia donde se sienten acogidos, queridos y respetados.

La comunidad es un lugar donde celebrar las alegrías y llorar las penas, donde reír y llorar juntos, donde crecer en la fe y en la amistad.

La comunidad es también una expresión de la Iglesia universal. Se sienten unidos a todos los miembros del cuerpo de Cristo, especialmente a los más necesitados.

Se interesan por lo que pasa en el mundo y se comprometen con las causas justas. A pesar de su precariedad económica colaboran con otras comunidades religiosas y con otras instituciones eclesiales y sociales.

La comunidad es también una anticipación del cielo. Las monjas viven en la esperanza de la vida eterna, donde verán a Dios cara a cara y gozarán de su presencia para siempre. Viven en la alegría de saberse hijas e hijos de Dios y herederos de su reino.

Un don para la Iglesia y para el mundo 

Son una invitación a todos los cristianos a vivir con más intensidad nuestra relación con Dios, a ponerlo en el centro de nuestra vida, a confiar en su providencia, a amarlo con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con todas nuestras fuerzas.

Una bendición para todos los que las conocen, las visitan o se comunican con ellas y ellos.

Nos ofrecen su amistad, su escucha, su consejo, su oración. Nos hacen sentir que no estamos solos, que hay alguien que nos quiere y que reza por nosotros.

Las monjas contemplativas son un regalo de Dios. Demos gracias al Señor por ellas y pidámosle que suscite muchas vocaciones a esta forma de vida tan bella y tan necesaria.


Matilde Latorre, Aleteia Vea también       Vida Consagrada: Espiritualidad y Realidad de los Consagrados en la Vida Religiosa

(abundante información)





























martes, 27 de septiembre de 2022

Dedicar la vida a Dios es el acto más razonable que puede hacer el hombre

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El monasterio es una central de comunicaciones, silenciosas pero muy operativas. Una entrevista al hasta 2014 abad del Valle de los Caídos

El domingo de la Santísima Trinidad, cada año, se celebra la «Jornada Pro Orantibus». Una jornada dedicada al conocimiento y la oración por todos aquellos religiosos y religiosas dedicados a la vida consagrada contemplativa.

Aleteia quiso conversar con Fray Anselmo Álvarez, ex abad de la abadía benedictina de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, uno de los monasterios más conocidos de España y Europa.

«Dios es lo único necesario», afirma Fray Anselmo, «dedicarle íntegramente la existencia, como hacen los contemplativos, viene a ser el acto más razonable, que ellos practican en su nombre y en el de todos los hombres».

El día a día en la abadía está centrado en la oración y el trabajo y en los últimos años ha crecido la inquietud de los jóvenes por este tipo de vida: «Nunca será ésta, tal vez, una vocación mayoritaria, pero la extrema pobreza humana de los tiempos empieza a suscitar no pocas preguntas e inquietudes», explica.

– La vocación específicamente contemplativa, ¿es actual y necesaria en la Iglesia y en el mundo?

Puede considerarse la actividad más decisiva, para la Iglesia y para el mundo. De hecho, Dios es lo único necesario, puesto que de Él dimana todo lo demás, en todos los órdenes: la vida y cuanto la hace humana. Dedicarle íntegramente la existencia, como hacen los contemplativos, viene a ser el acto más razonable, que ellos practican en su nombre y en el de todos los hombres. Entonces ellos ponen en acción algo vital: la presencia de Dios entre los hombres; la presencia del hombre ante Dios.

Hay sed de Dios

– Llama la atención a los jóvenes la vida contemplativa de clausura. ¿Cómo van las vocaciones? ¿Está en crisis o hay un florecimiento?

Hay, en un número creciente de jóvenes, un despertar subterráneo de la curiosidad y del interés por esta realidad que ha sobrevivido al rechazo masivo de lo sagrado. Intuyen que en esa forma de vida se esconde algo relacionado con lo esencial de la existencia humana, con la profundidad del ser, con la verdad de sí mismo, y con la posibilidad de empezar a asimilarlo y realizarlo.

Nunca será ésta, tal vez, una vocación mayoritaria, pero la extrema pobreza humana de los tiempos empieza a suscitar no pocas preguntas e inquietudes. Muchas de ellas se responden en los monasterios. Pero el recorrido será todavía largo hasta alcanzar las cotas del pasado en cuanto a número de vocaciones.

– ¿Cómo es el día a día en un monasterio benedictino?

Se resuelve en una alternancia de oración y trabajo. Oración que eleva a Dios los sentimientos de alabanza, adoración, acción de gracias y súplica que brotan del interior de cada monje, pero en la que éste presenta también la voz, o los silencios, las necesidades y preguntas de todos los demás corazones.

Ora et labora

Una oración, sobre todo en la lectio divina, que indaga también en el conocimiento de Dios con el objeto de penetrar en su misterio. Porque ese descubrimiento es la puerta de todos los demás que están ante nosotros: sólo quien conoce a Dios conoce toda la realidad que ha salido de sus manos.

También el trabajo es oración: la plegaria de las manos y del esfuerzo corporal y mental. Un trabajo muy variado, que no busca el lucro, sino la actividad que ocupa fructuosamente el tiempo y desarrolla las facultades y talentos personales de cada monje.

Es el ora et labora, que se ha revelado como una de los hallazgos más fecundos de la cultura humana, y que se ha expansionado en multitud de actividades en el campo del pensamiento, del arte o del servicio a la sociedad y a la civilización.

El monasterio, una central de comunicación entre el hombre y Dios

– En el mundo de las comunicaciones y del ruido. El dedicarse al silencio y a la oración, impresiona. ¿Por qué este tipo de vida?

La vida del monje es una actividad de comunicación, no de ruido, que se identifica con la misma acción contemplativa, propia de todos los hombres. El monasterio es una central de comunicaciones, silenciosas pero muy operativas, entre la tierra y el cielo, entre el hombre y Dios, muchas veces entre el monje y los hombres cuando entran en diálogo en la tranquilidad del espacio monástico, acogidos a su hospitalidad.

El silencio de los monjes les permite escuchar y pronunciar las palabras más eficaces que a todos nos interesa oír, aunque tantas veces las evitamos para no trastornar nuestro sistema.

– ¿Tienen muchas peticiones de oración? ¿Es consciente la sociedad y sobre todo los católicos, de la fuerza de la oración?

Sí. Son muchas las personas que solicitan el que oremos por ellos o por otras que saben necesitadas. Y son bastantes más las que dicen creer que la oración de los contemplativos es uno de los soportes que sostienen nuestra sociedad. Pero en esa actividad les pueden acompañar todos los demás creyentes que mantienen  abiertos sus intercambios con Dios.

Alvaro Real, Aleteia 


Vea también                  Vida consagrada, "quedar transformado por el esplendor" - Benedicto XVI






























jueves, 7 de julio de 2022

Los 9 modos de orar con el cuerpo, según santo Domingo

Imagen de santo Domingo de Guzmán

¿Te distraes en la oración? El fundador de los dominicos encontró el secreto para ti: rezar involucrando todo el ser, cuerpo y alma

¿Te distraes con frecuencia en la oración? No eres el único. Uno de los grandes maestros de oración de la historia del cristianismo, santo Domingo de Guzmán (1170-1221), encontró la solución para sumergirse en la contemplación de Dios.

Para el fundador de la Orden de los Predicadores (los dominicos), la oración no era un ejercicio mental: era un diálogo con Dios en el que participaba toda su persona: su cuerpo y su alma.

Quienes le conocieron, compartieron su fuerte impresión al verle rezar, hasta el punto de que un autor desconocido, posiblemente un dominico, escribió un pequeño libro, auténtico manual, para describir “Los modos de orar de Santo Domingo” (c. 1260-1288).

El manuscrito, embellecido por maravillosas ilustraciones en color, que se conserva en la Biblioteca Vaticana (Codex Rossianus, 3), sigue siendo hoy una auténtica guía para la oración de cualquier persona. 

En él se ofrecen, precisamente, los nueve modos de oración de santo Domingo que aquí presentamos:

1LA INCLINACIÓN

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Ilustración del «Modo primero» del libro de «Los modos de orar de Santo Domingo»

En su primer modo de oración, santo Domingo se inclinaba ante la imagen de Cristo o el altar, como si Cristo, en él representado, estuviera allí real y personalmente, y no solo de manera simbólica (Cf. “Los modos de orar de Santo Domingo – Modo primero”).

Propuesta: haz una profunda reverencia ante un crucifijo, una cruz o un tu rincón de oración, haciendo la Señal de la Cruz

2LA POSTRACIÓN

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Ilustración del «Modo segundo» del libro de «Los modos de orar de Santo Domingo»

En su segundo modo de oración, Domingo se postraba totalmente por tierra, apoyado sobre la cara, se compungía en su corazón y repetía en voz alta las palabras del Evangelio: “Dios, sé propicio a mí, pecador” (Lucas 18, 13)  (Cf. ”Los modos de orar de Sato Domingo – Modo segundo”).

Propuesta: póstrate (ponte boca abajo) ante el crucifijo, diciendo «Señor, ten piedad; Cristo, ten piedad», mientras te inclinas. Permanece así, en silencio, durante un momento de recogimiento.

3LA DISCIPLINA

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Ilustración del «Modo tercero» del libro de «Los modos de orar de Santo Domingo»

A continuación, santo Domingo se levantaba del suelo y se infligía penitencia mientras decía: “Tu disciplina me corrigió hasta el fin” (Sal 18, 36).  (Cf.”Los modos de orar de Santo Domingo – Modo tercero”).

Propuesta: Golpea tu pecho a la altura de tu corazón. Con el puño derecho tócate el corazón diciendo «Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa», o recita todo el “Yo confieso”.

4LA GENUFLEXIÓN

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Ilustración del «Modo cuarto» del libro de «Los modos de orar de Santo Domingo»

Después, con la mirada fija ante el crucifijo, santo Domingo lo miraba con suma atención, doblando las rodillas una y otra vez y hasta cien veces (Cf. “Los modos de orar de Santo Domingo – Modo cuarto”). 

Propuesta: Arrodíllate durante unos segundos y permanece un rato con los ojos fijos ante la imagen de Cristo. Repite la operación varias veces.

5DE PIE

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Ilustración del «Modo quinto» del libro de «Los modos de orar de Santo Domingo»

Domingo se colocaba de pie ante el altar, con todo el cuerpo erguido sobre sus pies, sin apoyarse o arrimarse a nada, y en ocasiones con las manos extendidas ante el pecho, como si fuera un libro abierto. Se mantenía así derecho con toda reverencia y devoción, cual si estuviera leyendo delante de Dios (Cf.”Los modos de orar de Santo Domingo – Modo quinto”). 

Propuesta: junta las manos con la cabeza ligeramente reclinada, reconociendo la presencia de Dios, y luego abre los brazos para recibir el Espíritu de Dios. Finalmente, extiende tus manos con las palmas hacia arriba para recibir sus dones. Cada movimiento debe durar unos segundos.

6EN CRUZ

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Ilustración del «Modo sexto» del libro de «Los modos de orar de Santo Domingo»

Con las manos y los brazos abiertos y extendidos, a semejanza de cruz, Domingo se mantenía en pie (Cf.”Los modos de orar de Santo Domingo – Modo sexto”. 

Propuesta: Extiende tus brazos para formar una cruz, con las manos abiertas, pidiendo al Señor lo que deseas para ti y para los demás.

7MANOS ELEVADAS

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Ilustración del «Modo séptimo» del libro de «Los modos de orar de Santo Domingo»

Con frecuencia, a Domingo se le encontraba orando literalmente flechado al cielo, cual saeta lanzada por un arco tenso en línea recta a lo alto, con las manos levantadas con fuerza por encima de la cabeza, enlazadas o un poco abiertas como para recibir algo de arriba “Los modos de orar de Santo Domingo – Modo séptimo”).

Propuesta: eleva los brazos hacia el crucifijo o al Cielo, como si quisieras tocarlo o elevarte para implorar ayuda.

8EL BESO

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Ilustración del «Modo octavo» del libro de «Los modos de orar de Santo Domingo»

Cuando leía la Palabra de Dios, reverenciaba el libro, se inclinaba hacia él y a veces lo besaba, sobre todo si era un códice evangélico o si leía las palabras que Cristo pronunció de su misma boca (Cf. “Los modos de orar de Santo Domingo – Modo octavo”). 

Propuesta: Lee un pasaje de la Biblia o el libro de los Evangelios, tócalo con la frente antes de leer un pasaje y bésalo tras haberlo leído. 

9CAMINAR

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Ilustración del «Modo noveno» del libro de «Los modos de orar de Santo Domingo»

Este modo Domingo lo practicaba cuando viajaba de una parte a otra, de manera especial si se encontraba en un lugar solitario. Disfrutaba con sus meditaciones en su contemplación (Cf. “Los modos de orar de Santo Domingo – Modo noveno”).

Propuesta: Haz una peregrinación a una imagen sagrada situada en otro lugar de la casa, en el balcón o en el jardín. Venera (por ejemplo, tocándola con las manos o la frente, besándola, etc.) la imagen y haz la Señal de la Cruz.

Matilde Latorre, Aleteia 

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viernes, 4 de marzo de 2022

4 lecciones espirituales de monjes orientales para la vida cotidiana

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La sabiduría de los Padres del desierto tiene el poder de transformar nuestra vida diaria

Una vida completamente dedicada a Dios tiene mucho que enseñarnos en el siglo XXI. La sabiduría de san Basilio y los Padres del desierto ha influido a incontables santos y santas a lo largo de los siglos y sigue teniendo relevancia hoy día.

Las raíces espirituales del monacato oriental pueden trazarse hasta san Pablo el Eremita en el siglo III y, poco después, a san Antonio el Grande. Sin embargo, no fue hasta san Basilio de Cesarea (y san Pacomio) que el monacato oriental se formalizó más. En torno al 357, san Basilio viajó a Palestina, Egipto, Siria y Mesopotamia para estudiar las vidas de estas comunidades monásticas y descubrir su secreto para la santidad.

Aunque admiraba el estricto ascetismo y la vida devota de oración que vivían los monjes ermitaños, Basilio pensó que los monasterios necesitaban más equilibrio. Con el tiempo escribió un tipo de “regla” que gobernara la vida diaria de los monjes y moderara su extremo estilo de vida. Tuvo una acogida muy exitosa y, por ello, Basilio sería conocido más adelante como el “Padre del monacato oriental”.

Aquí hay cuatro lecciones espirituales que podemos aprender del monacato oriental y aplicar a la vida diaria.

1REZAR SIN CESAR

San Basilio escribe:

«¿Debemos rezar sin cesar? ¿Es posible obedecer este mandato? (…) La fuerza de la oración descansa más bien en el propósito de nuestra alma y en las acciones de virtud que se extienden a todos los ámbitos y momentos de nuestra vida.

Según se dice, ‘ya estés comiendo o bebiendo o haciendo cualquier cosa, hazlo todo por la gloria de Dios’. Mientras ocupas tu asiento en la mesa, reza. Cuando levantes el pan, da gracias al Dador (…). Mientras te pones tu túnica, da gracias al Dador por ello. Mientras te cubres con tu manto, siente todavía más amor hacia Dios, Quien tanto en verano como en invierno nos concede abrigo conveniente para nosotros, al tiempo para preservar nuestra vida y cubrir lo que es indecoroso.

¿Ha terminado el día? Da gracias a Él, que nos ha dado el sol para nuestra labor diaria y nos ha suministrado fuego para iluminar la noche».

Esencialmente, vive en un espíritu de agradecimientorecordando a Dios en toda actividad. Al hacer esto podemos vivir la exhortación de san Pablo de “rezar sin cesar”.

2REFRESCA TU ALMA CON UN “DESIERTO” SEMANAL

En una carta a san Gregorio Nacianceno, Basilio escribe:

«El silencio es el primer paso para la limpieza del alma. La soledad es de lo más útil, ya que templa nuestras pasiones y crea espacio para que los principios las supriman del alma».

Hay una razón por la que Dios nos dio un sabbat semanal. Necesitamos descansar, refrescar nuestra alma y practicar el silencio. No fuimos hechos para trabajar siete días a la semana. Cuando llegue el domingo, intenta que sea un día de reposo y soledad (amoldado a nuestra situación vital).

3SIRVE SIEMPRE A LOS POBRES

Aunque por lo general los monjes del desierto egipcio no recibían muchas visitas, san Basilio aconsejaba a sus monjes que sirvieran a los pobres tanto como fuera posible. Los monjes lo hacían, primero y sobre todo, entregando todas sus posesiones a los necesitados, pero luego continuaban apoyándoles a través de su obra en soledad.

San Basilio recordaba a los monjes que su retiro del mundo no les eximía del servicio al prójimo, sino que su fe cristiana había de mostrarse a través de su preocupación por el pobre.

4AYUNA CUANDO LUCHES CONTRA UN PECADO EN PARTICULAR

Ayunar de los alimentos puede ser difícil, pero los Padres del Desierto lo consideraban el medio principal para arrancar de raíz el pecado en la vida personal. La idea es que, como el pecado deriva de nuestras pasiones corporales, si nos refrenamos en nuestra pasión corporal por la comida, nos fortaleceremos mejor contra otras pasiones caprichosas.

Con relación a la práctica del ayuno, san Basilio animaba a la moderación y a tener en cuenta la salud propia y los deberes antes de adentrarse en nada extremo. El ayuno es una práctica espiritual digna, pero no debería hacerse con un espíritu de competición intentando ver cuánto puede uno abstenerse de comer (como era el caso en muchos de los primeros monasterios).

Philip Kosloski, Aleteia 


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jueves, 3 de febrero de 2022

«Es triste» ver a consagrados «amargados», dice el Papa, que llama a la renovación con «entusiasmo»


 

El Papa Francisco celebró en la basílica de San Pedro una Eucaristía por la Jornada de la Vida Consagrada en cuya homilía pidió a los consagrados renovar “con entusiasmo" su "consagración”.

“Preguntémonos qué motivaciones impulsan nuestro corazón y nuestra acción, cuál es la visión renovada que estamos llamados a cultivar y, sobre todo, tomemos en brazos a Jesús”, dijo el Papa a los consagrados allí presentes.

De este modo, el Santo Padre recordó que “si a los consagrados nos faltan palabras que bendigan a Dios y a los otros, si nos falta la alegría, si desaparece el entusiasmo, si la vida fraterna es sólo un peso, si falta el asombro, no es porque seamos víctimas de alguien o de algo, el verdadero motivo es porque ya no tenemos a Jesús en nuestros brazos”.

Y recalcó que “cuando los brazos de un consagrado, de una consagrada, no abrazan a Jesús, abrazan el vacío, que intentan llenar con otras cosas. Abracen a Jesús, esta es la receta de la renovación”.

El Papa, en una misa con los consagrados

En su opinión, cuando no se tiene a Jesús el consagrado “se encierra en la amargura” y dijo que “es triste” ver a consagrados “amargados”, que “siempre se quejan de algo, del superior, de la cocina, si no tienen una queja, no viven”.

“Hay gente que está amargada por las quejas por las cosas que no van bien, en un rigor que nos hace inflexibles, en aires de aparente superioridad. En cambio, si acogemos a Cristo con los brazos abiertos, acogeremos también a los demás con confianza y humildad”, añadió en su homilía el Papa.

Este es el modo –dijo- de que  los “conflictos no exasperan, las distancias no dividen y desaparece la tentación de intimidar y de herir la dignidad de cualquier hermana o hermano se apaga. Abramos, pues, los brazos a Cristo y a los hermanos. Allí está Jesús”.

Francisco lanzó varias preguntas a los consagrados: “¿de quién nos dejamos principalmente inspirar? ¿Del Espíritu Santo o del espíritu del mundo?”. Estas son preguntas que según el Papa todos deben hacerse.

“Mientras el Espíritu lleva a reconocer a Dios en la pequeñez y en la fragilidad de un niño, nosotros a veces corremos el riesgo de concebir nuestra consagración en términos de resultados, de metas y de éxito. Nos movemos en busca de espacios, de notoriedad, de números. Es una tentación”, advirtió.

Sin embargo, el Papa señaló que el Espíritu “no pide esto” sino que “desea que cultivemos la fidelidad cotidiana, que seamos dóciles a las pequeñas cosas que nos han sido confiada”.

“Preguntémonos, hermanos y hermanas, ¿qué es lo que anima nuestros días? ¿Qué amor nos impulsa a seguir adelante? ¿El Espíritu Santo o la pasión del momento? ¿Cómo nos movemos en la Iglesia y en la sociedad? A veces, aun detrás de la apariencia de buenas obras, puede esconderse el virus del narcisismo o la obsesión de protagonismo. En otros casos, incluso cuando realizamos tantas actividades, nuestras comunidades religiosas parece que se mueven más por una repetición mecánica -hacer las cosas por costumbre, solo por hacerlas- que por el entusiasmo de entrar en comunión con el Espíritu Santo. Examinemos hoy nuestras motivaciones interiores, discernamos las mociones espirituales, porque la renovación de la vida consagrada pasa sobre todo por aquí, pasa sobre todo por aquí”, añadió el Papa.

J.L. / ReL

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¿Cuántos religiosos y monjas hay en el mundo? El estado numérico de la vida consagrada


 

(ZENIT Noticias / Roma, 01.02.2022).- Fue san Juan Pablo II quién en 1997 instituyó la Jornada Mundial de la Vida Consagrada que desde entonces se celebra anualmente el 2 de febrero. Es, a todos los efectos, el “día de los consagrados”.

En dos mil años de historia, miles de hombres y mujeres han experimentado un deseo de entrega total a Dios en una familia espiritual que les ayuda a vivir esa entrega con un estilo concreto. Pero, ¿cuántos son actualmente? O en otras palabras: cuál es el estado numérico de la vida consagrada.

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De acuerdo al Anuario Estadístico de la Iglesia, cuya versión más reciente recoge todos los datos correspondientes hasta diciembre de 2019, hay:

– 132.200 sacerdotes pertenecientes a una congregación u orden religiosa

– 50.295 religiosos varones que no sacerdotes

– 635 diáconos permanentes que pertenecen a una congregación u orden religiosa

– 582 varones laicos consagrados (no religiosos) que pertenecen a un Instituto Secular

Las mujeres reflejan el siguiente estado numérico mundial:

– 630.099 religiosas

– 20.913 mujeres laicas consagradas (no religiosas) que pertenecen a un Instituto Secular

 

¿Qué muestran esos números?

Las estadísticas muestran que los religiosos no sacerdotes han disminuido por séptimo año consecutivo de 646 unidades, alcanzando el número de 50.295.

Las disminuciones se registran en

– Europa (-236),

– América (-390)

– Oceanía (-86)

– Asia (-23)

– Aumentan solo en África (+89).

Por otra parte, se confirma la tendencia a la disminución global de las religiosas, de 11.562 unidades. Actualmente son en total 630.099, como lo recogimos arriba.

Los aumentos se registran de nuevo en:

– África (+835)

– y en Asia (+599)

Las disminuciones se registran en:

– Europa (-7.400)

– América (-5.315)

– Oceanía (-281)

ZENIT ofrece estos datos en el contexto del día de la vida consagrada. El reto del reemplazo generacional y de la pastoral vocacional es un reto mundial prácticamente para todas las órdenes, congregaciones e institutos seculares de vida consagrada a nivel mundial.

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