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sábado, 7 de febrero de 2026

Pep Borrell: «El amor no se siente, se elige cada día»

 Médico odontólogo, casado, padre de cinco e influencer católico, invita a redescubrir el matrimonio como decisión divina.

Bailando en la cocina de la vida: Pep Borrell y su esposa, ejemplo vivo de amor decidido y pasión perseverante.

Bailando en la cocina de la vida: Pep Borrell y su esposa, ejemplo vivo de amor decidido y pasión perseverante.

En un contexto social marcado por la inestabilidad emocional, la cultura del descarte y la desconfianza hacia el compromiso, Pep Borrell Vilanova emerge como una voz clara y esperanzadora sobre el amor, el noviazgo y el matrimonio desde la fe católica. Católico convencido, esposo y padre de cinco hijos, combina su profesión de odontólogo con una intensa labor de evangelización en las redes sociales, donde supera los 160.000 seguidores en Instagram y comparte mensajes sobre el amor, la familia y la vida cotidiana con un tono cercano, directo y profundamente humano.

Autor de "Novios 100%" y "Bailar en la cocina" (ambos en Ed. Palabra, 2024), Borrell no se limita a ofrecer “tips” superficiales, sino que propone una verdadera pedagogía del amor: el noviazgo como tiempo de discernimiento y el matrimonio como proyecto de vida construido día a día, con humildad, perdón y gracia. Conferenciante internacional —ha compartido su experiencia en países como Paraguay, Portugal, Uruguay, Venezuela, México, El Salvador, Guatemala, Honduras, EEUU…—, su mensaje se dirige tanto a jóvenes que se preguntan si el compromiso sigue teniendo sentido como a parejas que buscan reavivar la llama del amor en medio de la rutina. 

(Presente en Instagram, YouTube, X, Facebook...)

En esta entrevista, Pep Borrell desmonta mitos, recuerda la belleza de la fidelidad y defiende con entusiasmo la idea de que, con Dios en el centro, el matrimonio no solo es posible, sino que puede ser una fuente profunda de alegría y esperanza.

-¿Cómo pueden las parejas jóvenes aplicar los principios de la fe católica para construir una relación sólida y duradera, especialmente en un mundo donde la cultura del descarte y la superficialidad son cada vez más comunes? Como usted dice en "Novios 100%", "el amor no es un sentimiento, es una decisión.

-No podemos olvidar nuestras raíces cristianas, la familia y en consecuencia el matrimonio, es algo fundamental en nuestra civilización, es la base de la sociedad. Es más, es un tema de Ley Natural. Un hombre y una mujer que delante de Dios se dicen el uno al otro que se van a querer para siempre, pase lo que pase. Una locura que es difícil de entender si apartamos a Dios de la ecuación. El matrimonio no es un tema de tips o consejos, es el firme propósito de amarnos con un amor que nos trasciende, que nos supera, que viene de Dios. Esta maravilla hay que recordársela al mundo entero, que parece que lo hemos olvidado, nos creemos que solos lo podemos todo y no hace falta ser muy lince para darnos cuenta de que solos no conseguimos nada.

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-¿Qué consejos daría a las parejas que buscan mantener la pasión y la ilusión en su relación a largo plazo, y cómo pueden ellas superar los obstáculos que se presentan en el camino? En "Bailar en la cocina", usted escribe que "la pasión es un músculo que se fortalece con el ejercicio".

-Los consejos para las parejas que buscan mantener la alegría y la ilusión en el matrimonio, son mucho mas simples de lo que nos pensamos. Primero como ya hemos dicho, saber que esto nos supera, que sin Dios es difícil, aun que muchos matrimonios están mas cerca de Dios de lo que se creen. Lo fundamental son cosas muy sencillas pero muy constantes. Humildad y perseverancia. Trabajando el amor, que es inteligencia y voluntad, rescataremos el sentimiento. El sentimiento va y viene, como hay días buenos y días malos, no podemos proponernos sentir, lo que podemos es trabajar en mil detalles que hagan la vida mas fácil al otro, aun que cuesten, ahí esta la gracia... solo podemos comprometernos a cosas que dependan de nosotros, el sentimiento es muy variable pero cuando nos trabajamos, con alegría, el amor, el sentimiento vuelve y mas potente si cabe. Nos podemos comprometer a amar pero no nos podemos comprometer a sentir.

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-En su conferencia en el último Congreso Católicos y Vida Pública, en Madrid, usted habló sobre la importancia de la comunicación en la pareja. ¿Cómo pueden las parejas mejorar su comunicación para evitar conflictos y malentendidos?

-La comunicación en la pareja es el pilar fundamental de toda relación, tanto en los novios como en los matrimonios. Lo que hay que hacer nos lo recordaba el Papa Francisco en "Amoris Laetitia" él decía que debemos "culturizarnos" juntos, hemos de adquirir el habito de hablar, y poder hablar de todo y mucho. Si no tenemos la costumbre de hablar nos será mucho mas difícil hablar de nosotros mismos y de nuestra relación. Hay que vigilar porque el tema trabajo e hijos nos ocupan la mayoría de las conversaciones en el matrimonio y lo importante es hablar de nosotros. Hemos de ser capaces de preguntarnos ¿Como te sientes? Y ¿En que te gustaría que mejorara? No son preguntas fáciles de hacer ni de responder pero son muy necesarias y siempre ayudan muchísimo en la relación. Otro problema de los matrimonios es que muchas veces solo hablamos de temas serios cuando discutimos, y ese es el peor momento para abordarlos. Lo importante es tener el habito de hablar y disfrutar hablando. ¿Te apetece tener largas conversaciones con tu pareja?

-En una entrevista de octubre pasado, usted mencionó que "el noviazgo es para dejarlo, o te casas o lo dejas". ¿Qué consejos daría a las parejas que se sienten atrapadas en un noviazgo sin rumbo ni compromiso?

-Hay demasiada gente atrapada en un noviazgo que no lleva a ninguna parte. Esos noviazgos enquistados y sin compromiso que acostumbran a acabar mal. El noviazgo es para conocerse y decidir, es un periodo transitorio que debe servir para discernir y como bien dices "dejarlo", o te casas o lo dejas. El noviazgo no es para perder el tiempo. Conozco demasiadas chicas en noviazgos eternos que desearían casarse y no hay manera de que el hombre decida comprometerse, también los debe haber al revés pero yo no conozco ninguno.

-Usted es muy activo en las redes sociales, especialmente en Instagram (160 mil seguidores). ¿Cómo cree que las redes sociales pueden ser una herramienta útil para las parejas que buscan mejorar su relación, y qué consejos daría para evitar que se conviertan en un obstáculo?

-Las redes sociales son una maravilla, pero también sabemos que son un riesgo. Si no fuera por Instagram usted no me estaría haciendo esta entrevista. Gracias a las nuevas tecnologías se puede llegar, e interactuar, con todo el mundo. La Buena Nueva del Evangelio llega a cualquier rincón del planeta en un clic y de maneras muy atractivas, pero también es cierto que al igual que se expanden las cosas buenas también se difunden las malas. Es fundamental un buen uso de las redes sociales, no es fácil, son muy adictivas y muchas veces diseñadas para eso. Para mí son una herramienta genial que me permite conocer y hablar con gente de todo el mundo. Un mensaje que recibo con mucha frecuencia es "A mí nadie me había hablado del amor de esta manera" "¿Por qué no me lo enseñaron en el colegio? Cuantos problemas me habría ahorrado"... un feedback que si no fuera por las rrss sería imposible.

-¿A qué se debe, en su opinión, la creciente crisis de inestabilidad emocional y rotura sentimental en las parejas, y qué papel juega la falta de comprensión, escucha y perdón en este proceso?

-Sí, es cierto que hay una crisis del matrimonio, se casa muy poca gente y parece que hay miedo al compromiso, pero yo veo, en los últimos años, un cambio significativo. Muchos jóvenes, después de haber vivido como la sociedad les dicta, se sienten vacíos y regresan a valores tradicionales que han podido palpar en padres, abuelos o conocidos. Tienen ganas de estabilidad, de quererse bien y para siempre; veo, como decía san Juan Pablo II auténticos brotes verdes, me atrevo a decir bosques verdes, de gente con ganas de comprometerse. El problema es que se le transmite miedo al compromiso. Siempre se habla mal del matrimonio, hacemos chistes malos y cuando uno se quiere casar, casi que le dan el pésame; muchos casados tampoco transmiten alegría, nos quejamos, refunfuñamos del matrimonio y esto asusta a la juventud, que ve que todos los mensajes son en pro del hedonismo, el individualismo y la vida cómoda.

Otro tema es que actualmente se viven noviazgos que son como matrimonios y matrimonios que empiezan a ser noviazgos. Muchas relaciones se basan en el disfrute y la superficialidad. Novios que se lo pasan muy bien, que tiene mucho sexo, que viajan sin parar, que comparten aficiones y buenos restaurantes...como se lo pasan genial, piensan que lo van a pasar bien siempre, se casan sin conocerse de verdad, no hablan de los temas fundamentales o cuando hablan discuten y esos temas quedan pendientes de buenas conversaciones, son temas que la vida te va a plantear sí o sí. Es entonces en el matrimonio cuando se empiezan a conocer de verdad, la vida te lo plantea, dándose cuenta de que en verdad no se conocían. Discusiones y separaciones poco tiempo después de casarse incluso en parejas con largos periodos de convivencia. El noviazgo no es exclusivamente para pasarlo bien, es un periodo fundamental para conocerse y poder discernir si con esa persona te vez capaz de compartir la vida. Las relaciones no se encuentran, las relaciones se construyen.

-¿Qué mensaje quiere transmitir a las parejas que se sienten desanimadas y sin esperanza en su relación, y cómo pueden ellas reavivar la llama del amor y la pasión en su matrimonio?

-A las parejas que se sienten desanimadas les diría una cosa clara. Si sois novios dejadlo, estáis perdiendo el tiempo, a por otro/a y si estáis casados entonces si que hay que echar "toda la carne en el asador". Primero pararse y pensar que en cristiano quiere decir rezar. Vete delante del Santísimo Sacramento, Dios mismo, siéntate un buen rato, con paz, repasa el consentimiento, dile al Señor que te comprometiste pero que te cuesta, pídele ayuda, Él nunca falla, no te canses de pedir.

Después, como decíamos, pequeñas cosas cada día: Mírale, que te pille mirándole, los cinco sentidos en tu marido, en tu mujer. Proponeros un abrazo largo, diez segundos, por la mañana y otro por la tarde al volver del trabajo, si tenéis hijos que lo vean. Demostraros admiración, seguro que hay infinidad de cosas que tu cónyuge hace muy bien, díselo. Admírale, no le critiques nunca. Demuestra interés por las cosas que le gustan al otro, sus aficiones, su trabajo... y déjate querer que también es muy importante, no rehúyas los encuentros y sobre todo siempre con una sonrisa. ¿Cuesta? Claro que cuesta y cuando estamos mal más, pero ahí está la gracia, en las cosas que nos cuestan.

-¿Qué consejos daría a las parejas que se están preparando para casarse, y cómo pueden ellas asegurarse de que están listas para este compromiso a largo plazo?

-Mi consejo a las parejas que se están cerca de la boda es que se preparen muy bien, que busquen un buen curso prematrimonial, que profundice en el sacramento, que hable de Dios y con Dios, que insistan en las tres preguntas del Escrutinio, venimos libremente, sabemos que es para siempre, estamos dispuestos a educar a nuestros hijos como buenos cristianos y que se graben a fuego el Consentimiento que es precioso pero muy radical. Que de sentimiento y emoción no tiene nada, todo es compromiso y voluntad de amar a pesar de cualquier circunstancia.

Además, hay que conocerse mucho. No te puedes casar si no habéis hablado, a fondo, de cinco temas: Fe, familia política, tener hijos, educar hijos y trabajo dentro y fuera de casa, y dinero. Estos cinco temas incluyen la inmensa mayoría de los problemas del matrimonio.

-¿Cómo pueden las parejas superar los obstáculos y desafíos que se presentan en su relación, y qué consejos daría para mantener la relación fuerte y saludable a largo plazo?

-El matrimonio no es fácil, la elección de la persona con la que te vas a casar es, sin ninguna duda, la elección mas importante de tu vida para los que tenemos vocación al matrimonio, que somos la inmensa mayoría de la población. Solo debemos escoger a uno, no la falles...

  • Que el matrimonio perfecto no existe porque no somos perfectas las personas que lo formamos.
  • Que las crisis son posibilidad de crecimiento, que las discusiones no son sinónimo de divorcio, sino momentos de mejora.
  • Que ese amor que nos sobrepasa y la Gracia que recibimos en el sacramento lo pueden todo, debemos ser humildes, reconocer nuestros errores, saber pedir perdón y perdonar.
  • Que hay que saber pedir ayuda cuando la cosa se pone difícil, no hay que esperar estar muy mal para pedir asesoramiento a un terapeuta matrimonial con criterio, que de verdad quiera ayudarnos a recuperar nuestro matrimonio.

Y para terminar me gustaría recalcar una cosa, el mensaje realmente optimista y alegre: "El partido está ganado, Cristo resucitó". Después de la resurrección de Cristo todos los días son fiesta. Aunque tengamos muchos problemas, muchas tristezas...los cristianos no podemos no estar felices, una felicidad que culminará para siempre en la Vida Eterna. El éxito del matrimonio es llegar al cielo juntos.

Luis Javier Moxó Soto, ReL

Vea también     Hasta el final del final - Matrimonio




viernes, 5 de diciembre de 2025

Teresa de Ávila y las 7 etapas para el matrimonio espiritual

Święta Teresa z Ávili na Wielki Post

Santa Teresa de Ávila describió el "matrimonio espiritual" al que llega el alma que sigue 7 etapas de acuerdo con lo que plasmó en una de sus obras

Al final de su itinerario espiritual, santa Teresa de Ávila compara nuestra alma, donde habita Dios, con un castillo. Surge así el "Castillo Interior" o "Las Moradas", libro redactado en 1577, en el que describe la experiencia del "matrimonio espiritual", que ella misma vivió en 1572. 

Ahí, describe, con precisión, cada una de las etapas del crecimiento en la vida espiritual para llegar a la unión con Dios. Ofrece más detalles sobre las últimas etapas, pues corresponden a realidades más difíciles de comprender por las lectoras de su libro, que eran las monjas carmelitas. 

1Primeras moradas: entrar en la vida espiritual

Dios, adorar, adoración, Jesús, Nazaret

Las primeras moradas son el atrio de la vida espiritual y el fundamento de todo lo que sigue. Son los cimientos: las primeras moradas marcan un camino en el que profundizamos en la conciencia diaria de lo que somos, de nuestra dignidad, de nuestra gloria, que es ser la morada de otro: la morada de Dios.

La puerta de entrada a la vida espiritual consiste, por tanto, en empezar a reconocerse a uno mismo como obra de Dios, como morada de Dios. La santa basa todo el camino espiritual del que va a hablar en cuatro citas bíblicas.

En primer lugar, Teresa utiliza esta conocida cita bíblica: "En la casa de mi Padre hay muchas moradas" (Juan 14,2). Podríamos pensar que se refiere a las muchas moradas del cielo, pero para Teresa estas muchas moradas están en cada persona. Las moradas de la casa del Padre están en cada persona. 

Los cuatro frutos de las primeras moradas madurarán a lo largo de nuestro camino espiritual. Los frutos de esta entrada en el Castillo Interior, de esta entrada en la relación con Dios, en su presencia en nuestra vida cotidiana, los encontramos descritos en el segundo capítulo de las primeras moradas. Son cuatro: la libertad, la humildad, el desapego y la caridad. Teresa los describe al principio: estos frutos madurarán según avanzamos por las siete moradas del Castillo.

2Segundas moradas: la purificación

En las segundas moradas, nos embarcamos en este viaje de la vida espiritual que inevitablemente revelará en nosotros muchos apegos, muchos compromisos, muchas debilidades. Esperábamos recibir muchos consuelos y nos damos cuenta de que somos un campo de batalla.

Lo que nos ayudará a avanzar es Cristo, que en su humanidad asumió todo lo que estamos viviendo. Asumió toda la realidad humana, por lo que el secreto consiste en creer en su fuerza, en el poder del misterio pascual de Cristo, de su cruz y su resurrección. La cruz de Cristo nos hace libres.

"Esta es la libertad que nos ha dado Cristo", dice san Pablo en Gálatas (5,1). La lucha consiste en creer que no estamos luchando solos y que es sobre todo la lucha de Cristo en nosotros. Debemos confiar en Él, porque solo él puede salir victorioso de esta lucha. Lo que depende de nosotros es acudir a Él lo más a menudo posible y elegir confiar en él.

3Terceras moradas: aprender a ser humilde

A menudo tenemos una imagen de nosotros mismos y sobre todo una relación con lo que hacemos que no es correcta. El Señor nos ha llevado a las terceras moradas. Ya hemos empezado a poner nuestra fe en Dios, lo hemos hecho de forma perseverante, mientras experimentábamos nuestras debilidades, y esto ya ha producido frutos en nuestras vidas, aunque obviamente todo está lejos de cumplirse.

Corremos el riesgo de comportarnos como el joven rico: empezamos a hacerlo bien, nos esforzamos, pero corremos el riesgo, tanto externa como internamente, de desalentarnos, especialmente en la oración. Nos cuesta aceptar la sequedad, las tentaciones, las distracciones.

Aquí debemos reconocer que somos "simples servidores" (Lucas 17,7-10) y que todo lo que el Señor ha hecho ya en nosotros es una gran gracia que nos ha concedido. Desde luego, no es un mérito nuestro por el que se nos deba recompensar. Y no  hablemos ya del riesgo de compararnos con los demás, a los que podemos mirar con altanería diciéndoles lo que deben hacer.

En resumen, corremos el riesgo de convertirnos en jueces insatisfechos. Esta tercera morada, que saca a la luz algunos defectos bastante clásicos entre los cristianos, e incluso entre los religiosos, consiste en salir del orgullo espiritual y de una relación equivocada con uno mismo y con los demás. 

4Las cuartas moradas: Dios ensancha el corazón

Las cuartas moradas se basan en los hermosos frutos que cosechamos en las terceras moradas, es decir, en el hecho de que nos consideremos mucho más como un servidor del Amor. Amar por amar es la única y verdadera recompensa.

Ahora aceptamos las arideces en la oración, consideramos que nuestras virtudes no son nuestras, que podemos ser ciertamente virtuosos, realmente virtuosos, pero que es realmente Dios la fuente de nuestras virtudes y así nos hemos vuelto mucho más libres en relación con nosotros mismos y en relación con las gracias de la oración recibidas en la vida de oración. El fruto de esto es una mayor dilatación del corazón. Nos encontramos en aguas más profundas, puestas al descubierto.

Una gran paz se establece gradualmente en las profundidades del alma. Estamos muy seguros de que no son nuestros esfuerzos los que traen esta paz, no hay técnicas de oración o de concentración que permitan obtener estas gracias. La confianza, la humildad y la gratitud son realidades que se viven cada vez más profundamente. Hemos experimentado la bondad liberadora de Dios, y ahí profundizamos nuestra aceptación agradecida, en alabanza y acción de gracias, de esta bondad de Dios.

5Las quintas moradas: la transformación por amor

La entrada en la quinta morada marca un cambio: no pasamos de la cuarta a la quinta morada como pasamos de la segunda a la siguiente. En las primeras moradas, experimentamos el camino, percibiéndolo sobre todo como un avance hacia Dios, pero a partir de ahora experimentaremos la vida de Dios en nosotros. Es una nueva vida que comienza. Seguimos en la tierra y no es necesariamente en el exterior donde se dan los cambios. Dios siempre ha estado vivo en nosotros desde el principio de nuestras vidas, pero ahora se está imponiendo una nueva realidad.

"Ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí" (Gálatas 2,20).

Cada vez es más imposible dudar de Dios y de su amor: experimentamos esta profunda convicción que unifica nuestro ser. No es el resultado de nuestros esfuerzos. Recibimos de Dios una certeza completamente nueva. Cambia la vida radicalmente. Nuestra confianza en Dios está en su punto más maduro y Dios nos da la oportunidad de percibir su amor y de vivirlo más plenamente, de modo que ya no es posible dudar de este amor de Dios.

6Las sextas moradas: amar y dejarse amar

Para profundizar en nuestra relación con Cristo, Dios, como buen maestro, intensificará nuestro deseo por Él. Se caracteriza por la alternancia de periodos de gran aridez, sensación de pobreza, vacío y abandono, con periodos marcados por un ardiente deseo de amor.

Estas experiencias se alternan con los sufrimientos provocados por la sensación de la ausencia de Dios, que despierta el deseo de Dios. Si no tuviéramos el deseo de Dios, el sufrimiento de Su ausencia sería nulo, pero cuanto más avanzamos, la sensación de la ausencia de Dios más se parece al infierno. El Señor nos permite experimentar el sufrimiento de Su ausencia para ampliar aún más nuestro deseo de recibir su amor y de amarlo.

Este tiempo de "desposorio espiritual" es similar en los Evangelios a los tiempos de apariciones y desapariciones del Resucitado antes de la Ascensión. El Resucitado está siempre presente, pero los discípulos perciben esta presencia de forma muy diferente. Hay momentos en los que sienten la alegría del encuentro, luego viene el sufrimiento de su ausencia: es Jesús quien decide aparecer como quiere, a quien quiere como quiere, para despertar y hacer crecer la confianza y el amor de sus discípulos, pase lo que pase.

7Las séptimas moradas: el matrimonio espiritual

Este matrimonio espiritual, que Teresa experimentó el 18 de noviembre de 1572, es la alianza con Dios hasta donde es posible vivirla en la vida terrenal. Teresa utilizó la imagen del matrimonio, que sigue siendo una imagen limitada, pero que expresa algo de la profundidad de la comunión y también del aspecto definitivo de esta unión. Ese día recibió una visión en la que Cristo le entregaba un clavo de su Pasión, diciéndole que, a partir de entonces, su honor era el de Teresa y que el honor de Teresa era el suyo.

El amor es concreto, universal, divino. Dios ama a todos. La buena noticia: Dios ama a los pecadores

Cuando se nos lleva al final del viaje, podemos pensar que queremos dejar la vida terrenal lo antes posible. No es así.. En la sexta morada, Teresa experimentó: "Muero porque no muero", pero en la séptima morada recibe un nuevo deseo de vivir y esto la sorprende. Experimenta una profunda reconciliación entre su compromiso con Dios y sus tareas terrenales. El cielo y la tierra están como unidos a través de todo. Todas las realidades de la vida se transforman y todo se percibe en Dios: uno mismo, los demás, las tareas concretas, etc. No se descuida nada.

Todo esto no significa que ya no tengamos problemas en la vida concreta. Teresa sigue viviendo una vida humana: tiene problemas de salud, y otros en muchos ámbitos. Cuando observamos la vida de Teresa desde 1572 hasta 1582, nos damos cuenta de que no fue un descanso. Afrontó muchos desafíos concretos, como la fundación de monasterios, problemas de relación... Pero recibió la fuerza para afrontarlos: nada puede turbarla, nada puede espantarla, porque experimenta en todo que "solo Dios basta".

P. Denis Marie Ghesquières, Aleteia

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