| Santa María Bertila Boscardin , Beato Jacobo Strepa |
Carta de San Pablo a los Efesios 2,12-22.
| Hermanos: |
| Antes ustedes no tenían a Cristo y estaban excluidos de la comunidad de Israel, ajenos a las alianzas de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. |
| Pero ahora, en Cristo Jesús, ustedes, los que antes estaban lejos, han sido acercados por la sangre de Cristo. |
| Porque Cristo es nuestra paz; él ha unido a los dos pueblos en uno solo, derribando el muro de enemistad que los separaba, |
| y aboliendo en su propia carne la Ley con sus mandamientos y prescripciones. Así creó con los dos pueblos un solo Hombre nuevo en su propia persona, restableciendo la paz, |
| y los reconcilió con Dios en un solo Cuerpo, por medio de la cruz, destruyendo la enemistad en su persona. |
| Y él vino a proclamar la Buena Noticia de la paz, paz para ustedes, que estaban lejos, paz también para aquellos que estaban cerca. |
| Porque por medio de Cristo, todos sin distinción tenemos acceso al Padre, en un mismo Espíritu. |
| Por lo tanto, ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. |
| Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo. |
| En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor. |
| En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu. |
Salmo 85(84),9ab-10.11-12.13-
Muéstranos, Señor, tu misericordia, y danos tu salvación.
| Voy a proclamar lo que dice el Señor: |
| el Señor promete la paz, |
| Su salvación está muy cerca de sus fieles, |
| y la Gloria habitará en nuestra tierra. |
| El Amor y la Verdad se encontrarán, |
| la Justicia y la Paz se abrazarán; |
| la Verdad brotará de la tierra |
| y la Justicia mirará desde el cielo. |
| El mismo Señor nos dará sus bienes |
| y nuestra tierra producirá sus frutos. |
| La Justicia irá delante de él, |
| y la Paz, sobre la huella de sus pasos. |
Evangelio según San Lucas 12,35-38.
| Jesús dijo a sus discípulos: "Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas. |
| Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta. |
| ¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlo. |
| ¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!" |
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
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![]() | Juan Taulero (c. 1300-1361) |
“Estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada” (Mt 24,44)
| Estas palabras significan que ustedes tienen que estar despiertos y vigilantes, ya que no saben el tiempo en que el Señor vendrá para las bodas… Cuando un sentimiento de orgullo, autocomplacencia o voluntad propia entra en el hombre, enseguida el enemigo ahí está y le saca la bolsa preciosa de todas sus buenas obras. ¡Hijos míos! Cuánta gente verán que han hecho grandes obras y adquirieron gran renombre, pero la presunción los ha desprovisto de todo. Estarán detrás de otros hombres, pobres, simples, que nadie tiene en cuenta, debido a su exterior o a la falta de obras. Porque se abajaron con humildad, serán ubicados antes que otros. Velen entonces con un alma vigilante y con sus ojos abiertos verán la pura verdad. (…) |
| Estén prevenidos, ceñidos con el hábito de servicio y con las lámparas encendidas. Hay tres elementos a notar. Primero, que deben estar ceñidos como alguien que se ata con una cuerda para conducirlo contra su voluntad, o como un caballo con bridas (…), ya que el placer de los sentidos debe refrenarse. Segundo: deben llevar en sus manos lámparas encendidas, es decir plenas de obras de amor. (…) Tercero, deben esperar al Señor cuando volverá de las bodas. El Señor los establecerá sobre todos sus bienes, se pondrá un delantal y los servirá. Estas bodas se sitúan en el lugar más íntimo del alma, en su profundidad, en dónde se encuentra su imagen más pura. ¡Qué contacto íntimo del alma con Dios y de Dios con ella en esa profundidad, y qué obra maravillosa realiza Dios! ¡Qué regocijo y qué alegría encuentra! Va más allá de todo sentimiento y de toda inteligencia… |
Comentarios
Efesios 2,12-22: Él es nuestra paz: Ha hecho de los dos pueblos una sola cosa. Gentiles y judíos son uno en Cristo, y Él es la piedra angular de la Iglesia. Escribe San Ireneo:
«Allí
donde está la Iglesia, está el Espíritu de Dios; y allí donde está el Espíritu
de Dios, allí está la Iglesia y toda la gracia» (Contra las herejías 3,24).
Y
San Agustín dice:
«Estos
dos pueblos, cual paredes que traen distinta dirección, estaban muy lejos el
uno del otro, hasta que fueron conducidos a la piedra angular: Cristo, como
ángulo; en Él quedan unidos entre sí» (Sermón 331,1). Y también:
«Si
Cristo es la Cabeza de la Iglesia, el Espíritu Santo es su alma. Lo que el alma
es en nuestro cuerpo, es el Espíritu Santo en el Cuerpo de Cristo, que es la
Iglesia» (Sermón 187). Y en otra ocasión:
«La
Iglesia vacilará si su fundamento vacila; pero ¿podrá vacilar Cristo? Mientras
Cristo no vacile, la Iglesia no flaqueará jamás hasta el fin de los tiempos» (Comentario
al Salmo 103).
–Con el Salmo
84 decimos: «Dios anuncia la paz a su pueblo. Voy a escuchar lo
que dice el Señor: Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos. La salvación
está ya cerca de sus fieles y la gloria habitará en nuestra tierra. La
misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la
fidelidad brota de la tierra y la justicia mira desde el cielo. El Señor nos
dará la lluvia, y nuestra tierra dará su fruto. La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos».
–Lucas
12,35-38: Dichosos
nosotros si el Señor, cuando vuelva, nos encuentra en vela. No sabemos la
hora justa de ese momento. El cristiano,
al igual que el padre de familia avisado o que el buen servidor, no debe
dejarse vencer por el sueño, debe velar, es decir, estar en guardia y
apercibido para recibir al Señor. La vigilancia caracteriza por tanto la
actitud del discípulo que espera y aguarda el retorno de Jesucristo; consiste
ante todo en mantenerse en estado de alerta espiritual, y por lo mismo exige el
despego de los placeres y de los bienes terrestres. Como es imprevisible la
hora de la parusía, hay que estar preparados para el caso en que se haga
esperar. Esta vigilancia ha de ejercerse día tras día en la lucha contra el
Maligno; por eso hay que orar y ser sobrios. Dichosos los que están siempre
dispuestos a recibir la venida del Señor.
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Oración
(... venga a nosotros tu reino...)



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