Ángel Becerril dedicó seis décadas a anunciar a Cristo en Zimbabue y Tailandia. Ahora, la Iglesia reconoce su fidelidad y entrega misionera.

De izquierda a derecha: José María Calderon, director de Obras Misionales Pontificias, Mons. Mikel Garciaandía, Obispo de Palencia, José Luis Pérez, periodista de TRECE, Luis Manuel Moral, director de Misiones Salesianas, y sentado en la silla de ruedas Ángel Becerril, misionero palentino de 88 años
Más de 60 años anunciando el Evangelio en algunos de los lugares más alejados de España. Una vida entera dedicada a llevar a Jesucristo a quienes todavía no lo conocen. Esa es la historia del sacerdote palentino Ángel Becerril, que acaba de recibir el Premio Beata Paulina Jaricot de Obras Misionales Pontificias (OMP), en reconocimiento a su extraordinaria trayectoria misionera.
El galardón se ha entregado coincidiendo con el centenario del Domund, que se celebra este domingo 18 de octubre, y pretende poner en valor una virtud que no siempre recibe reconocimiento público: la fidelidad.
«Él no ha hecho grandes cosas conocidas, pero ha entregado seis décadas de su vida a la misión», explicó José María Calderón, director nacional de OMP. «La fidelidad a la misión merece ser premiada».
De Palencia a Zimbabue y Tailandia
Nacido en 1938 en Cozuelos de Ojeda (Palencia), Becerril descubrió muy pronto su vocación misionera y encontró en el Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME) el camino para hacerla realidad.
Su vida transcurrió entre dos continentes. Primero evangelizó durante décadas en Zimbabue, en África, y posteriormente continuó su misión en Tailandia, en Asia.
Al recoger el premio, visiblemente emocionado, quiso agradecer el acompañamiento recibido durante todos esos años.
«El IEME me construyó, me hizo misionero, me envió, me acompañó durante 60 años en África y en Tailandia», recordó.
También tuvo palabras de agradecimiento para su diócesis de origen, Palencia, que siempre le ha acompañado y acogido.
Actualmente, debido a su avanzada edad y sus limitaciones físicas, vive en una residencia de su provincia natal.
«Si este momento ayuda a alguien a ser generoso para Dios y la misión, seré feliz de haber puesto mi granito de arena», afirmó.
«Tenemos gentiles entre nosotros»
Durante la ceremonia, el obispo de Palencia, monseñor Mikel Garciandía, lanzó una advertencia sobre la situación religiosa de España.
«Tenemos gentiles entre nosotros», aseguró, al recordar que también nuestro país necesita ser evangelizado.
El prelado señaló que, aunque España debe continuar enviando misioneros a otros continentes, también necesita acoger a quienes llegan desde otros países para anunciar el Evangelio.
«La única manera de ser católicos hoy es siendo discípulos y siendo misioneros», subrayó.
Los salesianos, también premiados
La quinta edición de los premios OMP reconoció igualmente a Misiones Salesianas, que recibió el Premio Beato Paolo Manna coincidiendo con el 150 aniversario de la llegada de los primeros misioneros salesianos a Argentina.
Durante este siglo y medio, más de 10.000 salesianos han participado en la misión. Actualmente, la congregación está presente en 138 países y cuenta con más de 500 misioneros en activo.
Su director, Luis Manuel Moral, recordó que los misioneros afrontan situaciones especialmente difíciles, pero cuentan con el acompañamiento de Dios y de la Virgen Auxiliadora.
Cien años del Domund
Los premios llegan en vísperas de una celebración histórica: el centenario del Domund, la Jornada Mundial de las Misiones.
José María Calderón recordó que los galardones son, en cierto modo, «injustos», porque todos los misioneros merecerían recibirlos.
«Los misioneros no son hombres y mujeres de una ONG, son hombres y mujeres de fe que van a llevar a Jesucristo a donde Jesucristo no es conocido y amado», afirmó.
Una definición que resume perfectamente los 60 años de entrega silenciosa de Ángel Becerril.
ReL
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