Entradas populares

Mostrando entradas con la etiqueta Escritos del Papa Francisco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Escritos del Papa Francisco. Mostrar todas las entradas

lunes, 16 de diciembre de 2024

Francisco, para la jornada de paz: «deuda ecológica» y no dar pretextos para «vengar la sangre»

 


Francisco, con una paloma durante una de las primeras audiencias generales de su pontificado, en mayo de 2013. Foto: Vatican Media.
Francisco, con una paloma durante una de las primeras audiencias generales de su pontificado, en mayo de 2013. 



La Santa Sede ha dado a conocer este jueves el mensaje del Papa para la 58ª Jornada Mundial de la Paz, que se celebrará el 1 de enero. Se titula Perdona nuestras ofensas, concédenos tu paz y está centrado en torno a las esperanzas que la Iglesia quiere transmitir al mundo con ocasión del Jubileo que vivirá durante el año 2025.

Las palabras de Francisco no se dirigen de primeras a las situaciones de guerra, sino en particular "a quien se siente postrado por su propia condición existencial, condenado por sus propios errores, aplastado por el juicio de los otros, y ya no logra divisar ninguna perspectiva para su propia vida". A todas aquellas personas en esta situación les desea "esperanza y paz, porque este es un Año de gracia que proviene del Corazón del Redentor".

La palabra jubileo remite a una tradición judía: el sonido de un cuerno de carnero (en hebreo, yobel) anunciaba cada, cuarenta y nueve años, un año de clemencia y liberación para todo el pueblo (cf. Lv 25,10), durante el cual, explica el Papa, "restablecer la justicia de Dios en distintos ámbitos de la vida".

"Deuda ecológica"

"También nosotros nos sentimos llamados a ser voz de tantas situaciones de explotación de la tierra y de opresión del prójimo", señala, que "no se deben sólo a la iniquidad de algunos, sino que se han consolidado y se sostienen en una complicidad extendida". Todos debemos sentirnos responsables "de algún modo" por "las disparidades de todo tipo, al trato deshumano que se da a las personas migrantes, a la degradación ambiental, a la confusión generada culpablemente por la desinformación, al rechazo de toda forma de diálogo, a las grandes inversiones en la industria militar".

Ante esto, "hacer algún acto de filantropía esporádico no es suficiente", sino que son necesarios "cambios culturales y estructurales".

"Los bienes de la tierra no están destinados sólo a algunos privilegiados, sino a todos", recordó Francisco. Si el hombre "falta a la gratitud" por los bienes recibidos y "deja de reconocer los dones de Dios", entonces "comienza a albergar la idea de que las relaciones con los demás puedan ser gobernadas por una lógica de explotación" que "genera injusticias, exacerbadas por la corrupción, que atrapan a los países más pobres".

El Papa citó entre ellas la deuda externa, convertida, en su opinión, en "instrumento de control, a través del cual algunos gobiernos e instituciones financieras privadas de los países más ricos no tienen escrúpulos de explotar de manera indiscriminada los recursos humanos y naturales de los países más pobres, a fin de satisfacer las exigencias de los propios mercados". A la deuda externa hay que añadir, dijo "la deuda ecológica" como "dos caras de una misma moneda", a cuya "remisión" invita a la comunidad internacional.

"El cambio cultural y estructural para superar esta crisis se realizará cuando finalmente nos reconozcamos todos hijos del Padre y, ante Él, nos confesemos todos deudores, pero también todos necesarios, necesitados unos de otros, según una lógica de responsabilidad compartida y diversificada", concluyó en lo tocante a ese aspecto.

Tres acciones

A continuación, Francisco propuso "tres acciones posibles" para labrarle al mundo "un camino de esperanza", una esperanza que nace "de la experiencia de la misericordia de Dios". La nuestra, como la de Él, solo debe tener como finalidad "levantar al que está caído, vendar los corazones heridos, liberar de toda forma de esclavitud".

Esas tres acciones que propone el Papa buscan "restaurar la dignidad en la vida de poblaciones enteras y volver a ponerlas en camino sobre la vía de la esperanza, para que se supere la crisis de la deuda y todos puedan volver a reconocerse deudores perdonados". 

Son: 

-que los países ricos reconozcan su "deuda ecológica" como justificación para "condonar las deudas de esos países que no están en condiciones de devolver lo que deben", aunque para evitar un nuevo "círculo vicioso de financiación-deuda", habría que desarrollar "una nueva arquitectura financiera" mediante "un Documento financiero global, fundado en la solidaridad y la armonía entre los pueblos";

-un compromiso de "promover el respeto de la dignidad de la vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural, para que toda persona pueda amar la propia vida y mirar al futuro con esperanza", pues sin ésta "es difícil que surja en el corazón de los más jóvenes el deseo de generar otras vidas"; como aplicación práctica, el Papa pide "la eliminación de la pena de muerte en todas las naciones";

-que se destine "un porcentaje fijo del dinero empleado en los armamentos para la constitución de un Fondo mundial que elimine definitivamente el hambre y facilite en los países más pobres actividades educativas también dirigidas a promover el desarrollo sostenible, contrastando el cambio climático"; según Francisco, "debemos buscar que se elimine todo pretexto que pueda impulsar a los jóvenes a imaginar el propio futuro sin esperanza, o bien como una expectativa para vengar la sangre de sus seres queridos".

"Desarme del corazón"

"Que el 2025 sea un año en el que crezca la paz", concluye Francisco, que pide un "desarme del corazón" porque la paz solo llega al "corazón desarmado".

Un corazón desarmado es "un corazón que no se empecina en calcular lo que es mío y lo que es tuyo; un corazón que disipa el egoísmo en la prontitud de ir al encuentro de los demás; un corazón que no duda en reconocerse deudor respecto a Dios y por eso está dispuesto a perdonar las deudas que oprimen al prójimo; un corazón que supera el desaliento por el futuro con la esperanza de que toda persona es un bien para este mundo".

ReL

Vea también     Pontificio Consejo Justicia y Paz:
Compendio de la Doctrina Sodial
(para descargar)
















lunes, 26 de junio de 2023

Potente mensaje del Papa a los artistas: les pide ser profetas, incomodar y usar la ironía


Francisco llega en silla de ruedas al encuentro con artistas en la Capilla Sixtina

Hace 50 años los Museos Vaticanos hicieron su primera gran apuesta por el arte moderno (moderno hace 50 años, se entiende) con una exposición de obras contemporáneas, empezando unas colecciones que aún se pueden visitar. Ese aniversario ha sido ocasión para que numerosos artistas de todo el mundo acudieran al Vaticano, visitaran algunos de los espacios más hermosos del mundo y fueran recibidos por el Papa en una audiencia en la que reconoció a los artistas como "profetas".

"Ustedes son un poco como los profetas", dijo el Pontífice en el excepcional marco que es la Capilla Sixtina, hablando ante pintores, escultores, músicos, arquitectos y hombres de letras. "Ustedes saben mirar las cosas en profundidad y en la distancia, como centinelas que achican los ojos para escrutar el horizonte y sondear la realidad más allá de las apariencias", añadió.

"Están ustedes llamados a sustraerse al poder sugestivo de esa supuesta belleza artificial y superficial tan extendida hoy en día y a menudo cómplice de los mecanismos económicos generadores de desigualdades. Esa belleza no atrae, porque es una belleza que nace muerta. Es una belleza ficticia, una belleza cosmética, un maquillaje que esconde en lugar de revelar", advirtió el Pontífice.

Aliados de la Iglesia, con una amistad natural y especial

El Papa declaró que siente a los artistas como "aliados en tantas cosas que me importan, como la defensa de la vida humana, la justicia social, de los últimos, el cuidado de la casa común, el sentirnos todos hermanos".

Comentó que la amistad de muchos siglos entre la Iglesia y los artistas es "una amistad natural porque el artista toma en serio la profundidad inagotable de la existencia, de la vida y del mundo, incluso con sus contradicciones y sus lados trágicos".

"El artista recuerda a todos que la dimensión en la que nos movemos es la del Espíritu” observó también el Papa. “Vuestro arte es como una vela que se llena del Espíritu y hace ir adelante. Por ello, la amistad de la Iglesia con el arte es algo natural. Y también es una amistad especial por los tramos de historia recorrida juntos, que pertenecen al patrimonio de todos, creyentes y no creyentes".

Citas de Guardini y Hannah Arendt

Francisco cito al teólogo Romano Guardini, quien decía que, mientras crea, el artista se parece a un niño y a un vidente. Se sirve de la espontaneidad del niño para moverse en el espacio de la invención, de la novedad, de la creación, y de la agudeza del vidente que capta la realidad.

Y recordando palabras de una gran pensadora como Hannah Arendt, el Papa afirmó que “lo propio del ser humano es vivir para aportar al mundo la novedad. Ésta es la dimensión de fecundad del hombre, aportar novedad”. También citó a la mística y filósofa Simone Weil, quien escribió (en La Sombra y la Gracia): "La belleza seduce a la carne para poder tener acceso al alma".

La Capilla Sixtina acogió el encuentro del Papa Francisco con artistas el 23 de junio

"La creatividad del artista parece participar así de la pasión generadora de Dios. Esa pasión con la que Dios nos ha creado. ¡Ustedes son aliados del sueño de Dios! Son ojos que miran y que sueñan. No basta con mirar, hay que soñar. Y también, al tener la capacidad de soñar nuevas visiones del mundo y de introducir novedad en la historia, el artista también se parece a los videntes", avisó el Pontífice.

Arte que critica, molesta, inquieta

Sobre el papel profético y de denuncia, el Papa dijo que el arte "quiere actuar como conciencia crítica de la sociedad, quitando el velo de la obviedad”, revelando la realidad incluso en sus contradicciones.

Por eso, como los profetas bíblicos, el artista puede usar la ironía y el sentido del humor, hechos que nos perturban, criticar falsos mitos y nuevos ídolos, denunciar discursos banales y artimañas del poder, dijo el Papa.

Y a menudo lo hacen con ironía, una virtud maravillosa, tan presente en la Biblia. (El texto del Papa menciona tres veces la ironía como herramienta artística; el Catecismo condena la ironía en su párrafo 2481 cuando "trata de ridiculizar a uno caricaturizando de manera malévola tal o cual aspecto de su comportamiento").

Por eso, tanto el arte como la fe buscan "inquietar un poco" y despertar a la gente. "El arte y la fe no pueden dejar las cosas como están: las cambian, las transforman, las convierten, las mueven. El arte nunca puede ser un anestésico; da paz, pero no adormece las conciencias, las mantiene vigilantes", insistió el Pontífice.

Pero también existe la obligación de mostrar "la luz, la belleza que salva", en medio de "la oscuridad de lo humano, del individualismo y de la indiferencia".

Frente a las "colonizaciones ideológicas mediáticas", los "conflictos lacerantes y una globalización homologante que convive con tantos localismos cerrados", el papel de los artistas es "ayudar a dar espacio al Espíritu".

Y también pidió a los artistas "que no olviden a los pobres, que son los preferidos de Cristo, en todas las formas en que uno es pobre hoy en día. Los pobres también necesitan arte y belleza. Algunos experimentan duras formas de privación de la vida; por eso, lo necesitan más".

Por último, deseó que sus obras "den gloria a Dios, que es Padre de todos y a quien todos buscan, también a través del arte".

P.L.G., ReL

Vea también      Via Pulchritudinis, la vía de la belleza,camino privilegiado de evangelización y diálogo




















jueves, 22 de diciembre de 2022

El Papa felicita la Navidad a la Curia, pide perdón... y avisa de la tentación de «sentirse seguros»


El Papa ante la Curia Romana: "Discúlpenme, hermanos y hermanas, si a veces digo cosas que pueden sonar duras y fuertes, no es porque no crea en el valor de la dulzura y la ternura, sino porque es bueno reservar las caricias para los cansados ​​y oprimidos, a veces un consuelo es sólo engaño del demonio y no don del Espíritu".

 

El Papa se reunió este jueves 22 de diciembre con la Curia Romana para felicitarle la Navidad. Durante su discurso, el Santo Padre comentó que "la verdadera herejía no consiste sólo en predicar otro Evangelio sino también en dejar de traducirlo a las lenguas y modos corrientes. Así mismo, Francisco pidió perdón a los presentes por utilizar a veces palabras duras para llamarles a la conversión y a no dejarse "engañar por el demonio". 

"La humildad del hijo de Dios que entra en nuestra condición humana es para nosotros una escuela de adhesión a la realidad. Así como elige la pobreza, que no es simplemente la ausencia de bienes, sino la esencialidad, así cada uno de nosotros está llamado a volver a lo esencial de nuestra vida, a tirar todo lo superfluo y que puede convertirse en un obstáculo para la vida. Este camino a la santidad no debe ser negociado", empezó diciendo el Papa.

Poner en práctica el bien

Para Francisco, ahora que finaliza el año, es importante ser agradecidos. "Sólo cuando somos conscientes del bien que el Señor ha hecho por nosotros somos capaces también de dar nombre al mal que hemos experimentado o sufrido. Ser conscientes de nuestra pobreza, sin ser también conscientes del amor de Dios, nos aplastaría. En este sentido, la actitud interior a la que debemos dar más importancia es la gratitud", relató.

El Papa llamó una vez más a la conversión. "Muchas cosas han pasado en este último año, y ante todo queremos dar gracias al Señor por todos los beneficios que nos ha concedido. Pero entre todos estos beneficios esperamos que también esté nuestra conversión. Lo peor que nos puede pasar es pensar que ya no necesitamos conversión, tanto a nivel personal como comunitario", señaló.

En este sentido, Francisco resaltó en qué consiste volverse a Dios. "Convertirse es aprender cada vez más a tomar en serio el mensaje del Evangelio y tratar de ponerlo en práctica en nuestra vida. No es simplemente alejarse del mal, es poner en práctica todo el bien posible. Ante el Evangelio permanecemos siempre como niños necesitados de aprendizaje. Asumir que hemos aprendido todo nos hace caer en el orgullo espiritual", afirmó.

El Santo Padre hizo memoria de los grandes acontecimientos de este año y recordó el sexagésimo aniversario del Concilio Vaticano II. "¿Qué fue el Concilio sino una gran oportunidad de conversión para toda la Iglesia? Decía San Juan XXIII: 'No es el Evangelio el que cambia, somos nosotros los que comenzamos a comprenderlo mejor'. La conversión que nos regaló el Concilio fue un intento de comprender mejor el Evangelio, de hacerlo actual, vivo, operativo en este momento histórico", comentó.

papacuria

El Papa animó a no cerrarse en sí mismos. "Lo opuesto a la conversión es el fijismo, es decir, la convicción oculta de no necesitar más comprensión del Evangelio. Es el error de querer cristalizar el mensaje de Jesús en una única forma que sea siempre válida. La forma, por otro lado, siempre debe poder cambiar para que la sustancia siempre sea la misma. La verdadera herejía no consiste sólo en predicar otro Evangelio (cf. Gal 1, 9), como nos recuerda Pablo, sino también en dejar de traducirlo a las lenguas y modos corrientes, como hizo el Apóstol de los gentiles. Preservar significa mantener vivo y no aprisionar el mensaje de Cristo", afirmó.

No dejarse aprisionar

Por ello, es importante desterrar el orgullo. "Nuestro primer gran problema es confiar demasiado en nosotros mismos, en nuestras estrategias, en nuestros programas. Es el espíritu pelagiano del que he hablado varias veces. Entonces algunos fracasos son una gracia, porque nos recuerdan que no debemos confiar en nosotros mismos, sino sólo en el Señor. Algunas caídas, incluso como Iglesia, son un gran llamado a volver a poner a Cristo en el centro. Porque 'el que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama' (Lc 11,23). Es así de simple", recuerda.

Francisco anima también a estar vigilantes. "Denunciar el mal es muy poco, incluso el que se cuela entre nosotros. Lo que uno tiene que hacer es decidirse por una conversión frente a él. La simple denuncia puede darnos la ilusión de haber resuelto el problema, pero en realidad lo que importa es hacer cambios que nos pongan en condiciones de no dejarnos aprisionar por la lógica del mal, que muchas veces es una lógica mundana. En este sentido, una de las virtudes más útiles para practicar es la de la vigilancia", propone.

En este sentido recuerda los peligros a los que se ve sometida la propia Iglesia. "A todos nos habrá pasado perdernos como esa ovejita o alejarnos de Dios como el hijo menor (...). Pero la gran atención que debemos prestar en este momento de nuestra existencia se debe a que formalmente nuestra vida actual está en casa, dentro de los muros de la institución, al servicio de la Santa Sede, en el corazón mismo de la vida eclesial. Por eso mismo podríamos caer en la tentación de pensar que estamos seguros, que estamos mejor, que ya no tenemos que convertirnos", explica.

Francisco pidió perdón por algunas de sus palabras. "Corremos más peligro que todos los demás, porque somos socavados por el 'diablo cortés', que no viene haciendo ruido sino trayendo flores. Discúlpenme, hermanos y hermanas, si a veces digo cosas que pueden sonar duras y fuertes, no es porque no crea en el valor de la dulzura y la ternura, sino porque es bueno reservar las caricias para los cansados ​​y oprimidos, a veces un consuelo es sólo un engaño del demonio y no don del Espíritu", comenta.

Aquí puedes ver el encuentro del Papa con la Curia Romana.

Para concluir el Papa recuerda que hay que comprender al otro. "Misericordia es aceptar que el otro también puede tener sus límites. Una vez más, es justo admitir que las personas y las instituciones, precisamente por ser humanas, también son limitadas. Una Iglesia pura para los puros es sólo el renacimiento de la herejía cátara. Si no fuera así, el Evangelio, y la Biblia en general, no nos habrían hablado de las limitaciones y defectos de muchos a los que hoy reconocemos santos", afirma.

J. Cadarso, ReL

Vea también    La Navidad eres tú  -  Papa Francisco














miércoles, 7 de diciembre de 2022

Audiencia del Papa: «Querer poseer el afecto del otro mata la libertad y hace la vida un infierno»


El Papa celebró la habitual Audiencia General de los miércoles en el Aula Pablo VI donde continuó con sus catequesis sobre el discernimiento, concretamente, de "la fase que sigue inmediatamente a la decisión tomada".

El Papa celebró este miércoles la habitual Audiencia General en el Aula Pablo VI del Vaticano. Continuando con sus catequesis sobre el discernimiento, en esta ocasión Francisco tocó el tema de "la fase que sigue inmediatamente a la decisión tomada". Habló de tres aspectos clave sobre esta fase: la paz que produce, la gratitud y la libertad que deja.

"En el proceso del discernimiento, es importante permanecer atentos también a la fase que sigue inmediatamente a la decisión tomada, para recoger los signos que la confirman o los que la desmienten. Hemos visto de hecho cómo el tiempo es un criterio fundamental para reconocer la voz de Dios en medio de otras muchas voces", comentó el Papa.

Libres con Dios

Para Francisco, Dios es el dueño del tiempo. "Solo Él es Señor del tiempo: esto es una marca de garantía de su originalidad, que lo diferencia de las imitaciones que hablan en su nombre sin lograrlo. Uno de los signos distintivos del espíritu bueno es el hecho de que comunica una paz que dura en el tiempo. Una paz que lleva armonía, unidad, fervor, celo. Sales del proceso mejor de lo que has entrado", expresó.

En este punto, el Papa señaló la importancia de la gratuidad en medio de una decisión. "Un primer aspecto es si la decisión es considerada como un posible signo de respuesta al amor y a la generosidad que el Señor tiene hacia mí. No nace del miedo, de un chantaje afectivo o de una obligación, sino de la gratitud por el bien recibido, que mueve el corazón a vivir con liberalidad la relación con el Señor", afirmó

Francisco destacó la importancia de ser libres tras tomar decisiones. "Otro buen signo de confirmación es el hecho de permanecer libres respecto a lo decidido, dispuestos a volver a cuestionarlo, también a renunciar frente a posibles desmentidos, tratando de encontrar en ellos una posible enseñanza del Señor. Esto no porque Él quiera privarnos de lo que más queremos, sino para vivirlo con libertad, sin apego. Solo Dios sabe qué es verdaderamente bueno para nosotros", expresó.

El Papa vinculó esto con los casos de violencia intrafamiliar. "Ser posesivo es enemigo del bien y mata el afecto: los muchos casos de violencia en ámbito doméstico, de los que lamentablemente tenemos noticias frecuentes, nacen casi siempre de la pretensión de poseer el afecto del otro, de la búsqueda de una seguridad absoluta que mata la libertad y sofoca la vida, haciéndola un infierno", comentó.

Aquí puedes ver íntegra la Audiencia del Papa de este miércoles 7 de diciembre.

El Pontífice animó a vivir sabiendo que la vida es un don. "Podemos amar solo en la libertad, por esto el Señor nos ha creado libres, libres también de decirle no. Ofrecerle a Él lo que más queremos está en nuestro interés, nos consiente vivirlo de la mejor manera posible y en la verdad, como un don que nos ha hecho, como un signo de su bondad gratuita, sabiendo que nuestra vida, así como la historia entera, está en sus manos benévolas", relató. 

Durante sus saludos en diferentes idiomas, el Papa tuvo unas palabras en español para la fiesta de la Inmaculada y otras, en italiano, de consuelo para el pueblo ucraniano. 

ReL

Vea también    Gracias a esta página tomé
la mejor decisión de mi vida


















domingo, 11 de octubre de 2020

10 enseñanzas del amor de San Jerónimo a Dios y su Palabra que el Papa Francisco quiere que conozcas

 Insistencia papal: hace un año, Francisco creó el domingo de la Palabra de Dios 


Un año después de crear el Domingo de la Palabra de Dios con su texto Aperuit Illis, el Papa Francisco vuelve a insistir en la importancia de acercar la Biblia a los fieles con la carta apostólica Scriptura Sacrae Affectus, publicada, como la anterior, en el día de San Jerónimo, patrono de los traductores y biblistas. En este texto, publicado ayer miércoles, el Papa explora la figura de San Jerónimo y el ejemplo que nos da hoy de amor a la Palabra de Dios y de estudio perseverante y apasionado.   

Estamos en un Año de la Biblia... pero hay poca Biblia

Parece que la Iglesia Católica, en nuestros tiempos acelerados, de jornadas, tuits y teleseries, tiene problemas para ofrecer al pueblo una relación cercana con la Palabra de Dios.

Durante los confinamientos por el coronavirus, los sacerdotes han emitido misas en redes sociales, y los catequistas han hecho vídeos y cursos, pero casi nadie animaba a leer la Biblia en casa aprovechando el confinamiento, ni daba herramientas para facilitarlo.

Sin embargo, un estudio en Inglaterra en abril descubrió que un 5% de la población en general empezó a leer la Biblia durante el confinamiento, siendo algo que antes no hacía. Quizá eso ha sido más eficaz que las actividades de las asociaciones bíblicas. 

Este miércoles, 30 de septiembre de 2020, al cumplirse 1600 años de la muerte de San Jerónimo, finalizaba el Año de la Biblia impulsado por el Consejo Mundial de Iglesias (que incluye a protestantes y ortodoxos de distintas ramas) y apoyado por el Papa Francisco y la Federación Bíbllica Católica como "Año de la Palabra de Dios". El año ha pasado con poca relevancia.

El Papa está siendo insistente en pedir que aumente la visibilidad de la Palabra de Dios en la Iglesia. En la fiesta de San Jerónimo de 2019, hace un año, el Papa Francisco lanzó el Motu Proprio Aperuit Illis, creando una nueva fiesta obligatoria para toda la Iglesia universal, el Domingo de la Palabra de Dios, que debe celebrarse cada tercer domingo de tiempo ordinario. Es "un domingo completamente dedicado a la Palabra de Dios", y el Papa da ideas litúrgicas y catequéticas para esa fiesta.

francisco_biblia_san_jeronimo

Pasado un año, el Papa Francisco insiste ahora presentando a la figura de San Jerónimo, con la carta apostólica Scriptura Sacrae Affectus,1.600 años después de su muerte, como ejemplo de cristiano apasionado, estudioso enamorado de la Palabra. Del texto del Papa, el cristiano puede tomar 10 enseñanzas que ve encarnadas en este ermitaño, viajero, erudito y maestro.

1. Servir a la Palabra no es servir a las letras, sino a Cristo

Jerónimo era un intelectual erudito, enamorado de las bellas letras y la literatura elevada. "Los escritos de la Biblia le parecían, inicialmente, toscos e imprecisos, demasiado ásperos para su refinado gusto literario". Él, que era orgulloso, consiguió, con humildad, "convertirse en servidor de la Palabra de Dios", "reordenando su saber en un servicio más maduro a Dios y a la comunidad eclesial". Ayudó a muchos a unir su búsqueda cultural a la búsqueda espiritual.

"No se dedicaba a la Sagrada Escritura por un gusto estético, sino —como es bien conocido— sólo porque lo llevaba a conocer a Cristo, porque ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo", dice el Papa citando al santo traductor.

2. Jerónimo siempre buscó saber y aprender más, de muchas fuentes

Jerónimo era lo contrario a un hombre de "libro único" o un ratón de biblioteca. Viajó por Europa y por Tierra Santa conociendo a los grandes eruditos y hombres de la Iglesia, y carteándose con el resto. Aprendió hebreo de un judío convertido al cristianismo y buceó en la lengua hebrea. Tradujo del griego obras importantes. Vivió la vida eremítica, la monástica en comunidad, fue asesor cercano del Papa Dámaso, rezó en desiertos aislados y en la Roma eterna. Buscó aprender y consultar a otros. "Para estudiar «los libros divinos yo nunca he confiado en mis propias fuerzas ni he tenido como maestra mi propia opinión, sino que he solido preguntar incluso sobre aquellas cosas que yo creía saber, ¡cuánto más sobre aquellas de las que yo estaba dudoso!», escribió el santo.

3. Entendía el valor de las peregrinaciones y los santos lugares

"La importancia que daba a los lugares santos se evidencia no sólo por la elección de vivir en Palestina, desde el año 386 hasta su muerte, sino también por el servicio a las peregrinaciones. Precisamente en Belén, lugar privilegiado para él, cerca de la gruta de la Natividad fundó dos monasterios “gemelos”, masculino y femenino, con albergues para acoger a los peregrinos venidos a los lugares santos, manifestando así su generosidad para alojar a cuantos llegaban a aquella tierra para ver y tocar los lugares de la historia de la salvación, uniendo de este modo la búsqueda cultural a la espiritual", escribe el Papa Francisco.

4. Trabajó en comunidad, también -y mucho- con mujeres

"El estudio de Jerónimo se reveló como un esfuerzo realizado en la comunidad y al servicio de la comunidad, modelo de sinodalidad también para nosotros, para nuestro tiempo", destaca el Papa. Especialmente destaca "la enseñanza que dedicó a las mujeres, especialmente para el hebreo, desde el primer cenáculo en el Aventino, hasta hacer entrar a Paula y Eustoquio en «las discrepancias de los traductores» y, algo inaudito para ese tiempo, permitirles que pudieran leer y cantar los Salmos en la lengua original".

san_jeronimo_caravaggio

San Jerónimo según Caravaggio

5. Dedicaba tiempo personal, tú a tú, a formar a otros

En nuestra época de prisas y comunicación de masas, podemos pensar que no vale la pena escribir cartas personalizadas a la gente que conocemos, uno a uno. Nadie comunicó a tantas multitudes como Jerónimo con su edición Vulgata de la Biblia, pero él era un entusiasta del discipulado uno a uno, aunque fuera por carta. Así, escribía a su discípulo Rústico: «Todo lo que pretendo insinuarte, tomándote de la mano, todo lo que pretendo inculcarte, como el experto marino que ha pasado por muchos naufragios lo haría con un remero bisoño».

6. Jerónimo enseña a amar también el Antiguo Testamento

Jerónimo insistía en que "todo el Antiguo Testamento es indispensable para penetrar en la verdad y la riqueza de Cristo", dice el Papa Francisco. "Las mismas páginas del Evangelio lo atestiguan: nos hablan de Jesús como Maestro que, para explicar su misterio, recurre a Moisés, a los profetas y a los Salmos. Incluso la predicación de Pedro y Pablo, en los Hechos, se fundamenta emblemáticamente en las antiguas Escrituras; sin ellas, no puede entenderse plenamente la figura del Hijo de Dios, el Mesías Salvador". El Papa Francisco, con el santo traductor, pide "redescubrir, en la práctica catequética y en la predicación, así como en las discusiones teológicas, el aporte indispensable del Antiguo Testamento, que debe ser leído y asimilado como alimento precioso".

7. Jerónimo enseña que la Iglesia debe hacer también un esfuerzo intelectual

Jerónimo aplicó todas las técnicas intelectuales de su época: "la competencia en las lenguas en las que se transmitió la Palabra de Dios, el cuidadoso análisis y evaluación de los manuscritos, la investigación arqueológica precisa, el conocimiento de la historia de la interpretación..."

Eso, dice Francisco, "es muy importante incluso en la Iglesia de hoy". El Papa Francisco alaba la función de "los centros especializados para la investigación bíblica —como el Pontificio Instituto Bíblico en Roma y L’École Biblique y el Studium Biblicum Franciscanum en Jerusalén— y patrística —como el Augustinianum en Roma—, pero también las Facultades de Teología deben esforzarse para que la enseñanza de la Sagrada Escritura esté programada de tal manera que se asegure a los estudiantes una capacidad interpretativa competente".

Esta formación no debe llegar sólo a clérigos, sino que el Papa pide "promover una formación extendida a todos los cristianos, para que cada uno sea capaz de abrir el libro sagrado y extraer los frutos inestimables de sabiduría, esperanza y vida".

8. Jerónimo nos enseña que toda traducción requiere inculturación

Jesús predicó probablemente en hebreo y arameo, quizá en griego. Pero sus palabras, y las de ambos Testamentos, han de llegar hoy a mil lenguas distintas en mil culturas muy diferentes a las suyas. ¿Cómo llegar a mundos tan distintos?

"El trabajo de traducción de Jerónimo nos enseña que los valores y las formas positivas de cada cultura representan un enriquecimiento para toda la Iglesia. Los diferentes modos en que la Palabra de Dios se anuncia, se comprende y se vive con cada nueva traducción enriquecen la Escritura misma", señala el Papa Francisco.

Y no es sólo un tema de idioma. "La Biblia necesita ser traducida constantemente a las categorías lingüísticas y mentales de cada cultura y de cada generación, incluso en la secularizada cultura global de nuestro tiempo", añade el Pontífice.

san_jeronimo_murillo

San Jerónimo según Murillo

9. Jerónimo respetó la unidad, la tradición y el oficio del Papa

"La Iglesia se veía a menudo desgarrada por las divisiones entre los cristianos, pero Jerónimo consideraba la cátedra de Pedro como un punto de referencia seguro: «Yo, que no sigo más primacía que la de Cristo, me uno por la comunión a tu beatitud, es decir, a la cátedra de Pedro. Sé que la Iglesia está edificada sobre esa roca». En medio de las disputas contra los arrianos, escribió a Dámaso: «Quien no recoge contigo, desparrama; es decir, el que no es de Cristo es del anticristo». Por eso podía afirmar también: «El que se adhiera a la cátedra de Pedro es mío»".

10. Jóvenes -y no tan jóvenes-, ¡aprendan de Jerónimo y su sed de Dios!

"Es difícil para un joven comprender cómo la investigación religiosa pueda ser una aventura emocionante que une pensamiento y corazón; cómo la sed de Dios haya encendido grandes mentes a lo largo de los siglos hasta hoy; cómo la maduración de la vida espiritual haya contagiado a teólogos y filósofos, artistas y poetas, historiadores y científicos", constata el Papa Francisco entristecido.

"Uno de los problemas actuales, no sólo de religión, es el analfabetismo: escasean las competencias hermenéuticas que nos hagan intérpretes y traductores creíbles de nuestra propia tradición cultural. Deseo lanzar un desafío, de modo particular, a los jóvenes: Vayan en busca de su herencia. El cristianismo los convierte en herederos de un patrimonio cultural insuperable del que deben tomar posesión. Apasiónense de esta historia, que es de ustedes. Atrévanse a fijar la mirada en Jerónimo, ese joven inquieto que, como el personaje de la parábola de Jesús, vendió todo lo que tenía para comprar «la perla de gran valor»".

Pablo J. Ginés/ReL

Vea también  Biblia y Misión ¿Quiénes son los enviados?