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domingo, 17 de diciembre de 2023

¿Qué es un Belén? ¿Quién lo inició? ¿Qué día se coloca y se desmonta? ¿Por qué hay buey y mula?


Desde que San Francisco de Asís comenzara con el primer Belén en 1223, se ha convertido en una de las tradiciones más arraigadas entre los católicos.

 

Pocas tradiciones hay con más arraigo entre los católicos que la de colocar el Belén ante la llegada de la Navidad. Desde que en 1223 San Francisco de Asís iniciara en Greccio lo que hoy es un acontecimiento universal, millones de hogares, iglesias, plazas y hasta escaparates de negocios muestran el Misterio del nacimiento de Cristo. Estos belenes pueden ser de lo más diversos, desde los más sencillos que muestran a la Sagrada Familia a los más exuberantes que muestran distintas escenas relacionadas con este momento trascendental de la historia. 

Índice para conocer todo lo necesario sobre la tradición del Belén

¿Fue San Francisco de Asís quien creó el primer Belén?

¿Qué personajes se colocan en el Belén?

¿Por qué aparecen un buey y una mula en el portal de Belén?

¿En qué fecha se coloca el Belén y cuándo se desmonta el Nacimiento?

¿Qué es un pesebre?

¿Nació Jesús en un establo, en una cueva o en una casa?

¿Por qué en algunos belenes se coloca el nacimiento en casas y palacios en ruinas?

¿Cómo relata el Evangelio el nacimiento de Jesús?

¿Qué aportó el rey Carlos III a la tradición del Nacimiento en España e Iberoamérica?

***

¿Fue San Francisco de Asís quien creó el primer Belén?

El modelo por excelencia de pesebre cristiano es el primer belén montado por San Francisco de Asís en Greccio, en 1223. Este santo no sólo montó por primera vez un nacimiento haciendo revivir las tradiciones antiguas y adaptándolas a la sensibilidad de los nuevos tiempos, sino que estaba especialmente preocupado por recrear un contexto concreto para que surgieran ricos frutos espirituales. La lectura de las Fuentes Franciscanas, en particular de Tomás de Celano, proporciona distintas y agradables sorpresas y ser, aún hoy, el modelo ideal para la preparación del belén y de los frutos que de éste se desprenden. Ciertamente, no se trata de repetir, necesariamente, los acontecimientos de entonces, sino de asimilar su espíritu.

"Había en ese barrio un hombre llamado Giovanni, de buena fama y de vida aún mejor, muy apreciado por el beato Francisco porque, aunque era noble y muy respetado en su región, estimaba más la nobleza del espíritu que la de la carne. Unas dos semanas antes de la Fiesta de la Natividad, el beato Francisco, como hacía a menudo, lo llamó y le dijo: 'Si quieres que celebremos en Greccio la Natividad de Jesús, ve por delante y prepara lo que te digo: me gustaría representar al Niño nacido en Belén, y de alguna manera ver, con los ojos del cuerpo, las incomodidades a las que tuvo que enfrentarse debido a la carencia de cosas necesarias para un recién nacido, cómo tuvo que estar en un pesebre, tumbado en el heno entre un buey y un asno'. En cuanto lo hubo escuchado, el fiel y piadoso amigo se fue, diligente, a preparar todo lo necesario en el lugar elegido, según el deseo expuesto por el Santo", relata Celano.

En Greccio, San Francisco ideó el que se considera el primer Belén.

En Greccio, San Francisco ideó el que se considera el primer Belén.

De este modo, en sus relatos agregaba también: "¡Y llegó el día del gozo, el tiempo del júbilo! Para la ocasión había convocados muchos frailes procedentes de distintos lugares; llegaron hombres y mujeres, alegres, desde los caseríos de la región. Cada uno llevaba algo según su propia posibilidad, cirios y antorchas para iluminar esa noche, en la que resplandeció maravillosa en el cielo la Estrella que iluminó todos los días y los tiempos. Al final llegó Francisco: vio que todo estaba predispuesto según su deseo y estaba radiante de alegría. Se montó el pesebre, se puso encima el heno y se introdujeron el buey y el asno. En esa escena conmovedora brillaba la sencillez evangélica, se alababa la pobreza, se recomendaba la humildad. Greccio se había transformado en una nueva ciudad de Belén. (...) El Santo está allí, estático, ante el misterio, su espíritu vibrante de compunción y de gozo inefables. Después el sacerdote celebró solemnemente la Eucaristía en el belén". Aquí, la versión de San Buenaventura precisa que San Francisco, a causa de las restricciones a la celebración fuera de los edificios de culto, "para que esto no fuera adscrito a deseo de novedad, pidió y obtuvo con anterioridad el permiso del Sumo Pontífice".

¿Qué personajes se colocan en el Belén?

En el Nacimiento debe aparecer como mínimo el Misterio, es decir, San José, la Virgen María y el Niño Jesús. A partir de ahí se pueden añadir otras figuras que aparezcan en el Evangelio, como los Reyes Magos o los pastores, u otras que con la tradición se han ido añadiendo. En la Carta Apostólica Admirabile signum sobre el significado y el valor del Belén, el Papa Francisco hablaba de los distintos personajes:

-La Virgen María y San José: No hay belén sin María y José. En el establo o en la cueva que acogió al Señor aparece en un primer lugar la Virgen. El Papa señala que “es una madre que contempla a su hijo y lo muestra a cuantos vienen a visitarlo. Su imagen hace pensar en el gran misterio que ha envuelto a esta joven cuando Dios ha llamado a la puerta de su corazón inmaculado. Ante el anuncio del ángel, que le pedía que fuera la madre de Dios, María respondió con obediencia plena y total. Sus palabras: ‘He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra’, son para todos nosotros el testimonio del abandono en la fe a la voluntad de Dios. Con aquel ‘sí’, María se convertía en la madre del Hijo de Dios sin perder su virginidad, antes bien consagrándola gracias a Él. Vemos en ella a la Madre de Dios que no tiene a su Hijo sólo para sí misma, sino que pide a todos que obedezcan a su palabra y la pongan en práctica.

A su lado está San José, “en una actitud de protección del Niño y de su madre”. Por lo general, asegura el Pontífice, “se representa con el bastón en la mano y, a veces, también sosteniendo una lámpara. San José juega un papel muy importante en la vida de Jesús y de María. Él es el custodio que nunca se cansa de proteger a su familia. Cuando Dios le advirtió de la amenaza de Herodes, no dudó en ponerse en camino y emigrar a Egipto. Y una vez pasado el peligro, trajo a la familia de vuelta a Nazaret, donde fue el primer educador de Jesús niño y adolescente. José llevaba en su corazón el gran misterio que envolvía a Jesús y a María su esposa, y como hombre justo confió siempre en la voluntad de Dios y la puso en práctica”.

-El Niño Jesús: Es el corazón del Nacimiento y se coloca el día 24 de diciembre. “Dios se presenta así, en un niño, para ser recibido en nuestros brazos. En la debilidad y en la fragilidad esconde su poder que todo lo crea y transforma. Parece imposible, pero es así: en Jesús, Dios ha sido un niño y en esta condición ha querido revelar la grandeza de su amor, que se manifiesta en la sonrisa y en el tender sus manos hacia todos. El nacimiento de un niño suscita alegría y asombro, porque nos pone ante el gran misterio de la vida. Viendo brillar los ojos de los jóvenes esposos ante su hijo recién nacido, entendemos los sentimientos de María y José que, mirando al niño Jesús, percibían la presencia de Dios en sus vidas”, agrega Francisco.

-Los pastores: No hay Nacimiento en el que no aparezcan los pastores adorando al Niño, de camino hacia el portal o escuchando el anuncio del Ángel. Y tienen tal protagonismo porque ya en el Evangelio lo tenían. El Papa lo explica así: “A diferencia de tanta gente que pretende hacer otras mil cosas, los pastores se convierten en los primeros testigos de lo esencial, es decir, de la salvación que se les ofrece. Son los más humildes y los más pobres quienes saben acoger el acontecimiento de la encarnación. A Dios que viene a nuestro encuentro en el Niño Jesús, los pastores responden poniéndose en camino hacia Él, para un encuentro de amor y de agradable asombro. Este encuentro entre Dios y sus hijos, gracias a Jesús, es el que da vida precisamente a nuestra religión y constituye su singular belleza, y resplandece de una manera particular en el pesebre”.

-La estrella: Señala donde está Cristo y por tanto es “la señal de que también nosotros estamos llamados a ponernos en camino para llegar a la gruta y adorar al Señor”.

-Los Reyes Magos: Los sabios de Oriente son personajes fundamentales en los belenes, y más en los hogares en los que hay niños. De este modo, el Papa afirma que “observando la estrella, aquellos sabios y ricos señores de Oriente se habían puesto en camino hacia Belén para conocer a Jesús y ofrecerle dones: oro, incienso y mirra. También estos regalos tienen un significado alegórico: el oro honra la realeza de Jesús; el incienso su divinidad; la mirra su santa humanidad que conocerá la muerte y la sepultura. (…) Los Magos enseñan que se puede comenzar desde muy lejos para llegar a Cristo. Son hombres ricos, sabios extranjeros, sedientos de lo infinito, que parten para un largo y peligroso viaje que los lleva hasta Belén. Una gran alegría los invade ante el Niño Rey. No se dejan escandalizar por la pobreza del ambiente; no dudan en ponerse de rodillas y adorarlo. Ante Él comprenden que Dios, igual que regula con soberana sabiduría el curso de las estrellas, guía el curso de la historia, abajando a los poderosos y exaltando a los humildes. Y ciertamente, llegados a su país, habrán contado este encuentro sorprendente con el Mesías, inaugurando el viaje del Evangelio entre las gentes”.

-El buey y la mula: Según la tradición, la mula representa al animal más humilde de la creación, mientras que el buey tiene la función calentar con su aliento la cuna de Jesús. Hay que recordar además que tanto el buey como la mula son los símbolos proféticos tras los cuales se oculta el misterio de la Iglesia, que precisa que las personas son buey y mula frente a lo eterno, buey y mula cuyos ojos se abren en la Nochebuena para reconocen a su Señor.

Personajes del Belén.

-Otros personajes: Tradicionalmente se añaden en los belenes personajes que en principio no tienen relación con el pasaje evangélico tales como panaderos, herreros, lavanderas, músicos, niños que juegan… “Todo esto representa la santidad cotidiana, la alegría de hacer de manera extraordinaria las cosas de todos los días, cuando Jesús comparte con nosotros su vida divina”, añade el Pontífice al respecto.

-El cielo estrellado: El Papa Francisco afirma que es común representar el Nacimiento en el cielo estrellado en la oscuridad. “Lo hacemos así -escribe- no sólo por fidelidad a los relatos evangélicos, sino también por el significado que tiene. Pensemos en cuántas veces la noche envuelve nuestras vidas. Pues bien, incluso en esos instantes, Dios no nos deja solos, sino que se hace presente para responder a las preguntas decisivas sobre el sentido de nuestra existencia: ¿Quién soy yo? ¿De dónde vengo? ¿Por qué nací en este momento? ¿Por qué amo? ¿Por qué sufro? ¿Por qué moriré? Para responder a estas preguntas, Dios se hizo hombre. Su cercanía trae luz donde hay oscuridad e ilumina a cuantos atraviesan las tinieblas del sufrimiento”.

¿Por qué aparecen un buey y una mula en el portal de Belén?

En el Evangelio no aparecen citados el buey y la mula en el momento en el que nace Jesús. Únicamente se habla del pesebre, por lo que se entiende que en ese lugar había animales. Es la tradición la que ha añadido a esta representación estos animales, aunque no fueron elegidos al azar. La profesora de Historia del Arte de la Universidad CEU San Pablo, Sirga de la Pisa, explicaba que "los Evangelios son breves al narrar la realidad histórica del nacimiento de Jesús, por lo que la tradición añade información que complementa desde un punto de vista humano el momento del nacimiento del Niño en Belén”. De este modo, añadía igualmente que "el buey y la mula están mencionados en el Evangelio Apócrifo del Pseudomateo, texto no considerado canónico por la Iglesia, escrito en el siglo VII por un autor desconocido". Lo relaciona así con la profecía de Isaías 1, 3 en la que se lee: 'El buey reconoce a su dueño y el asno, el pesebre de su amo; ¡pero Israel no me reconoce y mi pueblo no entiende mi voz'. Así, este título 3 del capítulo 1 alude al humilde y desconocido nacimiento de Jesús.

Además, fray Tomás de Celano, franciscano y primer biógrafo de San Francisco de Asís, recogía las palabras que habría pronunciado el santo sobre estos animales al crear el primer belén en 1223. “Desearía provocar el recuerdo del niño Jesús con toda la realidad posible, tal como nació en Belén y expresar todas las penas y molestias que tuvo que sufrir en su niñez. Desearía contemplar con mis ojos corporales cómo era aquello de estar recostado en un pesebre y dormir sobre las pajas entre un buey y la mula”, habría afirmado el santo de Asís.

¿En qué fecha se coloca el Belén y cuándo se desmonta el Nacimiento?

No hay una fecha exacta para colocar el Belén, pero su sentido pasa por hacerlo a una fecha cercana a Navidad, como una preparación y un recordatorio de la fiesta que se va a celebrar: el Nacimiento de Cristo. Tradicionalmente, en muchos hogares se instala coincidiendo con el día de la Inmaculada, el 8 de diciembre, una fiesta muy especial que ayuda a penetrar en el misterio. Otros, sin embargo, prefieren retrasar un poco más su instalación, hasta la segunda parte del Adviento. Durante las dos primeras semanas se medita sobre la venida final del Señor, y en la segunda, las dos últimas semanas, se reflexiona sobre el nacimiento de Cristo, por lo que es entonces cuando deciden colocarlo en sus hogares o iglesias. En lo que sí hay unanimidad es que el Niño Jesús se coloca en el portal en la noche del 24 de diciembre.

Con respecto a la fecha de la retirada del Nacimiento, la tradición habla del 2 de febrero, 40 días después de que Cristo naciera, coincidiendo con la fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo.

El Belén es una de las grandes tradiciones del cristianismo.

¿Qué es un pesebre?

Según recoge la Real Academia Española de la Lengua, en sus dos primeras acepciones, la palabra pesebre aparece como una “especie de cajón donde comen las bestias” y como el “lugar destinado a la comida de las bestias”. Fue precisamente en un lugar destinado a los animales que pertenecían al alojamiento anexo donde nació el hijo de Dios.

El Papa Francisco, en Admirabile signum, explicaba al respecto: “El Hijo de Dios, viniendo a este mundo, encuentra sitio donde los animales van a comer. El heno se convierte en el primer lecho para Aquel que se revelará como ‘el pan bajado del cielo’ (Jn 6,41). Un simbolismo que ya san Agustín, junto con otros Padres, había captado cuando escribía: ‘Puesto en el pesebre, se convirtió en alimento para nosotros’ (Serm. 189,4). En realidad, el belén contiene diversos misterios de la vida de Jesús y nos los hace sentir cercanos a nuestra vida cotidiana”.

¿Nació Jesús en un establo, en una cueva o en una casa?

Los evangelistas no citan el lugar concreto en el que nació Jesús. Hablan del pequeño pueblo de Belén, pero se dice que Jesús descansaba en un pesebre, el lugar en el que comen los animales, por lo que la Sagrada Familia o bien estaba en un pesebre o en una cueva donde se guardaba el ganado y que hiciera las funciones de establo. Esto desmonta algunas teorías que afirmaban que Cristo había nacido en una casa.

El Catecismo de la Iglesia Católica afirma textualmente: “Jesús nació en la humildad de un establo, de una familia pobre”. Pero ya en los primeros siglos se hablaba del establo y de la cueva. Así en el siglo VI, San Romano Melodo, en el Kontakion, escribía:

«Hoy la Virgen da a luz al Transcendente.

Y la tierra ofrece una cueva al Inaccesible.

Los ángeles y los pastores le alaban.

Los magos caminan con la estrella:

Porque ha nacido por nosotros,

Niño pequeñito

el Dios eterno».

¿Por qué en algunos belenes se coloca el nacimiento en casas y palacios en ruinas?

En Admirabile signum, el Papa Francisco hablaba sobre el significado y el valor del Belén y decía: “Merecen también alguna mención los paisajes que forman parte del belén y que a menudo representan las ruinas de casas y palacios antiguos, que en algunos casos sustituyen a la gruta de Belén y se convierten en la estancia de la Sagrada Familia. Estas ruinas parecen estar inspiradas en la Leyenda Áurea del dominico Jacopo da Varazze (siglo XIII), donde se narra una creencia pagana según la cual el templo de la Paz en Roma se derrumbaría cuando una Virgen diera a luz. Esas ruinas son sobre todo el signo visible de la humanidad caída, de todo lo que está en ruinas, que está corrompido y deprimido. Este escenario dice que Jesús es la novedad en medio de un mundo viejo, y que ha venido a sanar y reconstruir, a devolverle a nuestra vida y al mundo su esplendor original”.

¿Cómo relata el Evangelio el nacimiento de Jesús?

Dos de los cuatro Evangelios relatan el nacimiento de Jesús. Así lo hace el evangelista san Lucas: “Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento”.

Por su parte, el evangelista Mateo lo recoge así: “Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer. Y no la conocía hasta que ella dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús. Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: ‘¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle’…”.

Belén napolitano iniciado por Carlos III para su hijo, el Príncipe de Asturias y futuro rey

Belén napolitano iniciado por Carlos III para su hijo, el Príncipe de Asturias y futuro rey

¿Qué aportó el rey Carlos III a la tradición del Nacimiento en España e Iberoamérica?

Tras el primer Belén que San Francisco de Asís preparó en Greccio en 1223 fueron los franciscanos y las clarisas, hijos espirituales del santo, lo que acabaron llevando por toda Europa lo que hoy es una de las tradiciones más arraigadas en el cristianismo. Pero más allá de eso hubo personajes que tuvieron un papel fundamental más adelante para convertir los Nacimientos en lo que hoy conocemos y hacerlos algo popular. Y uno de ellos es, sin duda, el rey Carlos III de España, gran aficionado a los nacimientos y que llegó a coleccionar uno con cientos de piezas de origen napolitano que se montaban cada año en el Palacio del Buen Retiro, y que se convirtió en un espectáculo al que iban miles de personas.

Alicia Bravo, en la revista Centinela, explicaba que la principal aportación que Carlos III introdujo en la tradición española fue la de convertir el belén en una divertida, elegante y como consecuencia futura popular tradición de estas fechas. Montar el Nacimiento era una auténtica fiesta y fue más allá de iglesias y monasterios.

Además, ya no sólo se representaba el Misterio con Jesús, María y José, sino que se multiplicaron las escenas evangélicas, con la adoración de los Reyes, de los pastores, la anunciación del nacimiento, etc. Pero también se introdujo el fondo que ahora se ve en todos los belenes del mundo, donde se ven casas, palacios, paisajes…

Oraciones ante el Belén

Jesús, Hijo de María, Hijo de Dios la Luz de Navidad ha llegado como llegó a los pastores y a los magos de Oriente. En Belén en tu carne tan débil, está todo el amor de Dios, en tu carne está aquel amor, aquella ternura, aquella esperanza confiada que sólo Dios es capaz de dar.

Mirándote acostado en el pesebre, acompañado del amor de María y de José, quiero poner en tus manos mis ilusiones y mis temores. Y quiero poner en tus manos el mundo entero: a quienes más quiero y a quienes no conozco, a los de cerca y a los de lejos; y, sobre todo, a los que más sufren.

Jesús, hijo de María, Hijo de Dios, ilumínanos con la claridad de tu amor, ilumina al mundo entero con la claridad de tu amor.

Oración para bendecir el Belén

Señor Jesús, te pedimos que bendigas este nacimiento que con cariño y devoción hemos preparado. Que sea para nosotros un signo de Tu amorosa cercanía y ternura. Pero también, un recordatorio eficaz de que el único camino para seguirte y transformar el mundo es hacernos pequeños y servidores de todos. Amén.

ReL

Vea también   Costumbres y Celebraciones de Adviento
y de Navidad






























viernes, 24 de diciembre de 2021

Jesús, María y José lucen grandes… ¡gigantes!

BOLIVIA


Oruro, una localidad boliviana que es famosa por su carnaval, ahora también sorprende con un pesebre muy especial y que busca no pasar desapercibido

“El Nacimiento más grande de Bolivia”. Así se lo denominó. El Niño Jesús mide 2.5 metros; María 6 y José 7. Entre sus componentes aparece la fibra de vidrio, además de espuma de polipropileno y de poliuretano. Fue así que se indicó recientemente desde la localidad de Bolivia, famosa a nivel internacional por su carnaval.

Sin embargo, desde este momento, las imponentes imágenes de Jesús, María y José (vestidos con motivos andinos) también buscan convertirse en un diferencial de Oruro.

Por ejemplo, según publicó el medio local El Correo, el objetivo a largo plazo es contar con más figuras del pesebre como los pastores y animales.

“En Oruro tenemos algo muy importante. Primero, rescatar la esencia misma de la Navidad, el significado, que es nacimiento del niño Jesús, que nos trae esperanza y nos trae fe en este tiempo de pandemia”, dijo el escultor Rolando Rocha durante la inauguración de este nacimiento en el Parque Ecológico “Pesko Ujyana”. 

En tanto, desde el Gobierno Autónomo Municipal de Oruro también se publicó un post en redes en el que se recuerda que la actividad contó con la presencia de niños, padres y con la participación de la artista pequeña Aylin Bernal y el grupo parroquial «Christmas E».

“La primera autoridad del Municipio hizo énfasis en la importancia de que junto al nacimiento del Redentor, también renazca y se fortalezca el amor y unidad entre orureños”, finalizó el mensaje.

Pablo Cesio - Aleteia Bolivia

Vea también     El significado y el valor del Belén  -   Papa Francisco
























domingo, 12 de diciembre de 2021

PLAZA DE SAN PEDRO: CON BELÉN Y ÁRBOL


Este viernes por la tarde se procedió a la iluminación del belén y del árbol en la Plaza de San Pedro, en una ceremonia presidida por el presidente de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, el arzobispo español Fernando Vérgez Alzaga. El nacimiento procede del  poblado peruano de Chopcca (Huancavelica), y el abeto de la localidad alpina italiana de Andalo, en el Trentino.


jueves, 9 de diciembre de 2021

Vaticano. El belén de los Andes peruanos: representa la fe y esperanza de un pueblo


La mañana de este jueves, 9 de diciembre, se presentó a los medios de comunicación el pesebre peruano y el árbol de navidad instalados en la Plaza de San Pedro, que serán inaugurados este viernes 10 de diciembre, a las 5.00 de la tarde. A continuación, las entrevistas a los representantes de las diferentes delegaciones que participaron en la presentación.

Renato Martinez - Ciudad del Vaticano


“Este pesebre representa los valores del pueblo huancavelicano, del pueblo peruano, que manifiesta su fe en Jesús que siempre nos acompaña, aun a pesar de toda crisis, de toda dificultad, el Señor siempre esta cerca de nosotros para que podamos surgir como comunidad creyente”, lo dijo Monseñor Carlos Alberto Salcedo Ojeda, O.M.I., Obispo de la Diócesis de Huancavelica, Perú, durante la presentación, a los medios de comunicación, del pesebre proveniente de su Diócesis, que este año se ha instalado en la Plaza de San Pedro y acompañara todas las celebraciones litúrgicas en el Vaticano.


La fe y la esperanza del pueblo Chopcca en el belén

El Obispo de Huancavelica señaló que, “este pesebre tiene un significado muy grande para nosotros, este pesebre hecho por artistas y artesanos de Huancavelica representa la fe y la esperanza del pueblo Chopcca, pero también, de todos los pueblos de Huancavelica y de todo el Perú”. Adem;as, el Prelado dijo que, este belén representa esa fe en Jesús, esa esperanza, de que Él nos acompaña y que podemos salir adelante superando la pandemia del Covid-19 y las otras pandemias y lograr un país más solidario, más justo, más fraterno.

Pesebre peruano en la Plaza de San Pedro


El belén representa los valores del pueblo huancavelicano

Asimismo, Monseñor Carlos Salcedo indicó que, para la elaboración de este pesebre han participado el pueblo de Huancavelica junto a sus autoridades. “Es un proyecto que inició nuestro Obispo anterior, Monseñor Isidro Barrio y el Gobernador de la región, Maciste Díaz, hoy finalmente esta aquí en la Plaza de San Pedro. Este belén representa los valores del pueblo huancavelicano, del pueblo peruano, que manifiesta su fe en Jesús que siempre nos acompaña aun a pesar de toda crisis, de toda dificultad, el Señor siempre esta cerca de nosotros para que podamos surgir como comunidad creyente”.

Una representación de la inculturación del Evangelio

El Obispo de Huancavelica también señaló que, los fieles y peregrinos que lleguen a la Plaza de San Pedro en estas fiestas navideñas podrán apreciar “la forma de expresión de vestimenta del pueblo Chopcca, su forma de vestirse, lleno de coloridos, pero también la biodiversidad del Perú de los Andes, especialmente como es animales. También apreciaran la Sagrada Familia, esa familia que nos ayuda a que podamos encontrarnos con Jesús, que Jesús que viene a nosotros”. También se podrá ver la biodiversidad del Perú, y toda esa riqueza natural es un llamado a cuidar la Casa común, a preocuparnos por el ambiente, la naturaleza y para que la familia se desarrolle bien y de manera integral.

Pesebre de Chopcca, Huancavelica, Perú

Jorge Román: Un reconocimiento al Perú por el Bicentenario

Por su parte, el Embajador del Perú ante la Santa Sede, el Señor Jorge Eduardo Román Morey, precisó que la presencia de este pesebre peruano en el Vaticano, “es un reconocimiento al Perú por el bicentenario y a través del Perú a todos los pueblos de América que han estado celebrando su bicentenario en este 2020 – 2021”. Además, el Embajador dijo que, “es un reconocimiento a la riqueza de la cultura del Perú, pero también a todo el Continente, lo que nosotros tenemos que ofrecer, en este caso la región de Huancavelica y la comunidad de Chopcca”. Por ello, se observa un pesebre diferente a lo tradicional, no son los Reyes Magos que vienen a camello, “estos Reyes Magos vienen con llamas, con alpacas, con vicuñas y traen quizás quinua, maíz de los Andes, es lo que le traen en sus alforjas, es la manera tradicional de celebrar en la sierra del Perú, es la comunidad de Chopcca que es reconocida por su ser fervientes católicos”.


El pesebre una expresión de la religiosidad peruana

Asimismo, el Embajador del Perú ante la Santa Sede dijo que, este proyecto tiene más de un año de preparación, “ya la embajada venia trabajando desde hace tiempo, la anterior embajadora, Elvira Velázquez, inició este proyecto y se negocio, porque esa es la palabra, como iba a ser, quién iba a estar presente, parte importantísima es la Iglesia, nuestra contraparte aquí”. Yo soy embajador ante el Vaticano, entonces nosotros no podemos hacer nada sin el consentimiento, primero la aceptación de ellos y después el consentimiento para que esto que estamos viendo hoy día funcione, obviamente es importantísimo el mensaje que se transmite también sobre la vinculación que tiene el pueblo peruano con la religión católica.

Natalie Santana Girón, arquitecto peruana

Natalie Santana: se ha plasmado una cultura viva

Los trabajos de instalación del pesebre huancavelicano estuvieron a cargo de la arquitecto peruana Natalie Santana Girón, quien señaló que, “en este pesebre están representados elementos tradicionales, elementos característicos de los Andes peruanos, específicamente de Huancavelica. En este pesebre hemos plasmado – dijo la arquitecto – no solamente elementos concretos, sino también cultura viva, tradición, vivencias, en ese caso estamos reflejando la cultura Chopcca que ha sido reconocido como patrimonio cultural de la Nación peruana y que hasta la actualidad se encuentra viva”.


Expresión de las tradiciones de un pueblo

Natalie Santana explicó que, “este pesebre ha sido elaborado con la intención de rescatar los materiales tradicionales de esta región, por ejemplo, en Huancavelica abunda en la “piedra cancania” (piedra termal, ndr), que es con la que se elabora también las construcciones, entonces se ha pedido que se cumpla con esta característica, que se visualice de esa manera las piedras”. Una de las características principales es que todo el material ha recibido tratamiento impermeabilizado, tratamiento que va servir para que esté expuesto a la intemperie durante este mes. Entonces, todos son con un material entre lo tradicional y lo actual, como es el uso de resinas para que pueda soportar a las diferentes temperaturas.

Manuel Breña Martínez, artesano huancavelicano

Manuel Breña: el trabajo conjunto de una comunidad

Uno de los autores directamente implicados en la elaboración de las figuras de este pesebre peruano es Manuel Breña Martínez, artesano huancavelicano que ha llegado hasta el Vaticano para la inauguración del nacimiento, este viernes 10 de diciembre, a las 5.00 de la tarde. “Este es un gran trabajo de un conjunto de personas, de un conjunto de artistas huancavelicanos que han hecho posible que esta obra se cristalice. Entonces y con bastante alegría, con bastante orgullo, veo pues el trabajo conjunto que se ha hecho acá en la Plaza de San Pedro”.

Un nacimiento con características andinas

El artesano peruano también dijo que, “en este pesebre está representado gran parte del paisaje huancavelicano y también representa el nacimiento con características de un vestuario de la zona de Huancavelica, en este caso de la Nación Chopcca. Entonces, se puede ver pues en el nacimiento a San José, a la Virgen María, con todo el vestuario de esta zona para poder promocionar la textilería de Huancavelica. Además, las figuras del pesebre han sido elaborados con una estructura de fierro, fibra de vidrio, resina, tela encolada y otros materiales más para darle durabilidad, impermeabilidad a todo este trabajo. Asimismo, el artista huancavelicano dijo que, han participado artesanos de toda la región, que siempre están inmiscuidos en todo lo que es la tradición huancavelicana y por eso, ellos han podido representar y han podido expresar sus conocimientos en todo este paisaje del pesebre para representarlo en el Vaticano.

Pesebre andino en el Vaticano





























domingo, 15 de diciembre de 2019

La verdadera Navidad (nada que ver con la consumista)

Dios era todopoderoso, el niño todo desvalido,
había cubierto de hierba los campos, pero estaba desnudo
DZIECIĄTKO JEZUS, WARSZAWA SŁUŻEW

Hoy quisiera escribir sobre Belén y tomar unas palabras de Martín Descalzo como introducción:
Es difícil, casi imposible, escribir sobre Belén. Porque ante esta historia de un Dios que se hace niño en un portal los incrédulos dicen que es una bella fábula; y los creyentes lo viven como si lo fuera. Frente a este comienzo de la gran locura unos se defienden con su incredulidad, otros con toneladas de azúcar. Porque de eso se trata: de defenderse. Por un lado, sucede que —como señaló Van der Meersch— «todas las cosas de Dios son vertiginosas». Por otro, ocurre que el hombre no es capaz de soportar mucha realidad. Y, ante las cosas grandes, se defiende: negándolas o empequeñeciéndolas. Dios es como el sol: agradable mientras estamos lo suficientemente lejos de él para aprovechar su calorcillo y huir su quemadura. Pero ¿quién soportaría la proximidad del sol? ¿Quién podría resistir a este Dios que «sale de sus casillas» y se mete en la vida de los hombres?”.
Casi nunca nos ponemos a pensar en lo que sucedió después de que se fueron los pastores y los ángeles aquella noche de Navidad. Todo volvió a la normalidad.
Jesús, el Hijo de Dios, volvió a ser un niño casi desnudo como cualquier otro niño que nace pobre. La incertidumbre y la fe se apretujaban en el corazón de José y de María casi como dos remolinos con la misma fuerza.

GROTA MLECZNA W BETLEJEM
Ralf Roletschek/Wikipedia | GFDL

Debieron haber pasado varias noches en vela tratando de dormir al niño, cubriéndolo del frío, alimentándolo y pensando qué harían después con aquella criatura; dónde vivirían, qué pasaría cuando todo el mundo se enterase que era el hijo de Dios, cómo sería su vida sabiendo que estaba con ellos el Altísimo en persona y que ellos eran una adolescente y un sencillo carpintero de un pueblo perdido de Palestina.

FATHERHOOD
Imagen Viral-Internet

Y para completar, el bebé Jesús no tenía ningún rasgo de divinidad. Era un crío como todos los demás. ¿Cómo acostumbrase a la idea de que Él no era un niño cualquiera, que Él era Dios?
María y José solo podían adorar porque no entendían nada.
¿Aquel bebé era el enviado para salvar el mundo? Dios era todopoderoso, el niño todo desvalido. El Hijo esperado era la Palabra; aquel bebé no sabía hablar. El Mesías sería “el camino”, pero éste no sabía andar. Sería la verdad omnisciente, mas esta criatura no sabía ni siquiera encontrar el seno de su madre para mamar. Iba a ser la vida; aunque se moriría si ella no lo alimentase. Era el creador del sol, pero tiritaba de frío y precisaba del aliento de un buey y una mula. Había cubierto de hierba los campos, pero estaba desnudo” (Martín Descalzo).
No entendían. Y, ¿cómo podían entenderlo? lo miraban y veían a un bebé lleno de fragilidad. Sus cabezas se llenaban de preguntas: si Dios quería venir al mundo, ¿por qué venir por la puerta trasera de la pobreza? Si venía a salvar a todos, ¿por qué nacía en esta terrible soledad?
Y sobre todo María se preguntaba, ¿por qué Dios la había elegido a ella, la más débil, la menos importante de las mujeres del país?
No entendía nada, pero creía, sí. ¿Cómo iba a saber ella más que Dios? ¿Quién era ella para juzgar sus misteriosos caminos? Además, el niño estaba allí, como un torrente de alegría, infinitamente más verdadero que cualquier otra respuesta”. (Martín Descalzo).
Y si el misterio de la Navidad está tan lleno de una humanidad llena de ternura, ¿por qué nos da miedo vivirlo tal cual se nos muestra?
Porque vivir una Navidad frivolizada basada en los buenos deseos nos evita el riesgo de creer que ese bebé sea Dios y que al hacerse hombre nos pone la varilla alta de lo que significa para nosotros serlo.
Por eso la Navidad despierta en nosotros una gran alegría, pero también una profunda nostalgia. Porque su belleza esta alimentada por los límites de la desproporción entre nuestra vida y la de ese pequeño niño.
Porque ese bebé nos recuerda que en la fragilidad puede brillar una luz que dura eternamente, y porque nos recuerda que, ese tiernísimo niño se ha abajado por cada uno de nosotros y ha mostrado un gesto tan grande que nos hace temblar: lo ha hecho para que nosotros seamos felices.
Luisa Restrepo, Aleteia

jueves, 28 de noviembre de 2019

El Papa enviará el domingo desde donde nació la tradición del Belén una carta a todos los creyentes


En Greccio San Francisco ideó lo que hoy es común entre los cristianos: colocar un Nacimiento.
En Greccio San Francisco ideó lo que hoy es común entre los cristianos:
 colocar un Nacimiento.

El Papa anunció este miércoles al final de la Audiencia General que el próximo domingo 1 de diciembre, y primero de Adviento, que visitará el santuario franciscano del pesebre de Greccio, para “rezar en el lugar del primer Pesebre que hizo San Francisco de Asís”.
Además, el Pontífice señaló que desde este lugar enviará a todo el pueblo creyente una carta para comprender el significado del Pesebre.
El padre Luciano De Giusti, vicario de este santuario, confiesa a Vatican News que “realmente no nos lo esperábamos. Para nosotros es verdaderamente una gran alegría, un gran honor recibir al Papa aquí en el Santuario, aunque ya haya venido el 4 de enero de 2016 de visita privada”.
"Se vive y se respira aún el mensaje de Francisco de Asís"
La comunidad dará la bienvenida al Papa en la Gruta del Pesebre donde en el lejano año 1223 San Francisco celebró la Navidad precisamente en Greccio. “Se vive y se respira aún el mensaje de Francisco de Asís. Aquí en Greccio en este período de Navidad acogemos a muchos peregrinos. Aquí verdaderamente está este mensaje de un Dios que se hace pequeño, que desciende y que quiere ser acogido en nuestra vida. Por lo tanto aún es un mensaje para cada uno de nosotros del humilde Dios que se hace niño y que realmente no causa miedo a nadie”.
 Resultado de imagen de Luciano De Giusti
La instalación del pesebre, o nacimientos como es también conocido, no está exenta de polémicas y en muchos lugares de Occidente se pretende que no puedan colocarse en espacios públicos. Para este franciscano, estos pesebres pueden “ser un signo para dar a conocer incluso a los que no comparten la fe cristiana, dónde está el corazón del misterio de nuestra salvación para nosotros los cristianos”. Y añade que cree “que a veces algunas batallas son más ideológicas que cualquier otra cosa”.
Al recordar que a lo largo de los siglos el Pesebre se ha convertido también en arte, considera que “ésta es verdaderamente la belleza. El arte es algo que enfatiza nuestra fe. La fe es también belleza, es también cultura. De modo que todo lo que encontramos en nuestro patrimonio cultural nace de nuestra fe, del Dios que se hace carne y, por lo tanto, cada uno interpreta este acontecimiento a lo largo de los siglos, pero también hoy”.
ReL

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Misa de Navidad: “Jesús, Tú, recostado en un pesebre, eres el pan de mi vida”

Navidad con el Papa Francisco



El papa besa la imagen del Niño Jesús al inicio del Te Deum 2016
El Papa Besa La Imagen Del Niño Jesús Al Inicio Del Te Deum 2016

Homilía del Papa Francisco
José, con María su esposa, subió «a la ciudad de David, que se llama Belén» (Lc 2,4). Esta noche, también nosotros subimos a Belén para descubrir el misterio de la Navidad. 
1. Belén: el nombre significa casa del pan. En esta “casa” el Señor convoca hoy a la humanidad. Él sabe que necesitamos alimentarnos para vivir. Pero sabe también que los alimentos del mundo no sacian el corazón. En la Escritura, el pecado original de la humanidad está asociado precisamente con tomar alimento: «tomó de su fruto y comió», dice el libro del Génesis (3,6). Tomó y comió. El hombre se convierte en ávido y voraz. Parece que el tener, el acumular cosas es para muchos el sentido de la vida. Una insaciable codicia atraviesa la historia humana, hasta las paradojas de hoy, cuando unos pocos banquetean espléndidamente y muchos no tienen pan para vivir.
Belén es el punto de inflexión para cambiar el curso de la historia. Allí, Dios, en la casa del pan, nace en un pesebre. Como si nos dijera: Aquí estoy para vosotros, como vuestro alimento. No toma, sino que ofrece el alimento; no da algo, sino que se da él mismo. En Belén descubrimos que Dios no es alguien que toma la vida, sino aquel que da la vida. Al hombre, acostumbrado desde los orígenes a tomar y comer, Jesús le dice: «Tomad, comed: esto es mi cuerpo» (Mt 26,26). El cuerpecito del Niño de Belén propone un modelo de vida nuevo: no devorar y acaparar, sino compartir y dar. Dios se hace pequeño para ser nuestro alimento. Nutriéndonos de él, Pan de Vida, podemos renacer en el amor y romper la espiral de la avidez y la codicia. Desde la “casa del pan”, Jesús lleva de nuevo al hombre a casa, para que se convierta en un familiar de su Dios y en un hermano de su prójimo. Ante el pesebre, comprendemos que lo que alimenta la vida no son los bienes, sino el amor; no es la voracidad, sino la caridad; no es la abundancia ostentosa, sino la sencillez que se ha de preservar. 
El Señor sabe que necesitamos alimentarnos todos los días. Por eso se ha ofrecido a nosotros todos los días de su vida, desde el pesebre de Belén al cenáculo de Jerusalén. Y todavía hoy, en el altar, se hace pan partido para nosotros: llama a nuestra puerta para entrar y cenar con nosotros (cf. Ap 3,20). En Navidad recibimos en la tierra a Jesús, Pan del cielo: es un alimento que no caduca nunca, sino que nos permite saborear ya desde ahora la vida eterna. 
En Belén descubrimos que la vida de Dios corre por las venas de la humanidad. Si la acogemos, la historia cambia a partir de cada uno de nosotros. Porque cuando Jesús cambia el corazón, el centro de la vida ya no es mi yo hambriento y egoísta, sino él, que nace y vive por amor. Al estar llamados esta noche a subir a Belén, casa del pan, preguntémonos: ¿Cuál es el alimento de mi vida, del que no puedo prescindir?, ¿es el Señor o es otro? Después, entrando en la gruta, individuando en la tierna pobreza del Niño una nueva fragancia de vida, la de la sencillez, preguntémonos: ¿Necesito verdaderamente tantas cosas, tantas recetas complicadas para vivir? ¿Soy capaz de prescindir de tantos complementos superfluos, para elegir una vida más sencilla? En Belén, junto a Jesús, vemos gente que ha caminado, como María, José y los pastores. Jesús es el Pan del camino. No le gustan las digestiones pesadas, largas y sedentarias, sino que nos pide levantarnos rápidamente de la mesa para servir, como panes partidos por los demás. Preguntémonos: En Navidad, ¿parto mi pan con el que no lo tiene? 
2. Después de Belén casa de pan, reflexionemos sobre Belén ciudad de David. Allí David, que era un joven pastor, fue elegido por Dios para ser pastor y guía de su pueblo. En Navidad, en la ciudad de David, los que acogen a Jesús son precisamente los pastores. En aquella noche —dice el Evangelio— «se llenaron de gran temor» (Lc 2,9), pero el ángel les dijo: «No temáis» (v. 10). Resuena muchas veces en el Evangelio este no temáis: parece el estribillo de Dios que busca al hombre. Porque el hombre, desde los orígenes, también a causa del pecado, tiene miedo de Dios: «me dio miedo […] y me escondí» (Gn 3,10), dice Adán después del pecado. Belén es el remedio al miedo, porque a pesar del “no” del hombre, allí Dios dice siempre “sí”: será para siempre Dios con nosotros. Y para que su presencia no inspire miedo, se hace un niño tierno. No temáis: no se lo dice a los santos, sino a los pastores, gente sencilla que en aquel tiempo no se distinguía precisamente por la finura y la devoción. El Hijo de David nace entre pastores para decirnos que nadie estará jamás solo; tenemos un Pastor que vence nuestros miedos y nos ama a todos, sin excepción. 
Los pastores de Belén nos dicen también cómo ir al encuentro del Señor. Ellos velan por la noche: no duermen, sino que hacen lo que Jesús tantas veces nos pedirá: velar (cf. Mt 25,13; Mc 13,35; Lc 21,36). Permanecen vigilantes, esperan despiertos en la oscuridad, y Dios «los envolvió de claridad» (Lc 2,9). Esto vale también para nosotros. Nuestra vida puede ser una espera, que también en las noches de los problemas se confía al Señor y lo desea; entonces recibirá su luz. Pero también puede ser una pretensión, en la que cuentan solo las propias fuerzas y los propios medios; sin embargo, en este caso el corazón permanece cerrado a la luz de Dios. Al Señor le gusta que lo esperen y no es posible esperarlo en el sofá, durmiendo. De hecho, los pastores se mueven: «fueron corriendo», dice el texto (v. 16). No se quedan quietos como quien cree que ha llegado a la meta y no necesita nada, sino que van, dejan el rebaño sin custodia, se arriesgan por Dios. Y después de haber visto a Jesús, aunque no eran expertos en el hablar, salen a anunciarlo, tanto que «todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores» (v. 18). 
Esperar despiertos, ir, arriesgar, comunicar la belleza: son gestos de amor. El buen Pastor, que en Navidad viene para dar la vida a las ovejas, en Pascua le preguntará a Pedro, y en él a todos nosotros, la cuestión final: «¿Me amas?» (Jn 21,15). De la respuesta dependerá el futuro del rebaño. Esta noche estamos llamados a responder, a decirle también nosotros: “Te amo”. La respuesta de cada uno es esencial para todo el rebaño. 
«Vayamos, pues, a Belén» (Lc 2,15): así lo dijeron y lo hicieron los pastores. También nosotros, Señor, queremos ir a Belén. El camino, también hoy, es en subida: se debe superar la cima del egoísmo, es necesario no resbalar en los barrancos de la mundanidad y del consumismo. Quiero llegar a Belén, Señor, porque es allí donde me esperas. Y darme cuenta de que tú, recostado en un pesebre, eres el pan de mi vida. Necesito la fragancia tierna de tu amor para ser, yo también, pan partido para el mundo. Tómame sobre tus hombros, buen Pastor: si me amas, yo también podré amar y tomar de la mano a los hermanos. Entonces será Navidad, cuando podré decirte: “Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te amo” (cf. Jn 21,17). 



















lunes, 25 de diciembre de 2017

¿Cómo fue el Nacimiento de Jesús en Belén? En sus visiones, la beata Emmerich lo cuenta con detalle




¿Cómo fue el Nacimiento de Jesús en Belén? En sus visiones, la beata Emmerich lo cuenta con detalle
La beata Emmerich cuenta con detalle todo lo que rodeó al nacimiento de Cristo
“El resplandor en torno a la Santísima Virgen se hacía cada vez
mayor y ya no se veía la luz de la lámpara que había encendido
José
. La Santísima Virgen estaba vuelta a Oriene y arrodillada sobre su 
colcha de dormir, con su amplio vestido suelto y extendido en torno a ella”.

Este fue el momento justamente previo a que la Virgen María diera a luz a
 Cristo, el Salvador, tal y como lo relató la beata Ana Catalina Emmerich,
que recibió el don especial para revelar cómo fue la vida de Jesús y la propia 
María a través de lo que ella llamaba “cuadros”, una especie de fotogramas 
que veía al mismo tiempo que se producían estos acontecimientos históricos.

Las visiones de una beata que tuvo los estigmas de la Pasión
Esta religiosa alemana, declarada beata, sufrió los estigmas de 
Jesús y se alimentaba únicamente de la Eucaristía. Esta humilde
 mujer nació a finales de siglo XVIII y aunque sus visiones no son dogma de 
fe, la Iglesia considera particulares de gran valor para acercarse, en este caso,
a la figura de la Virgen. Durante un largo tiempo el escritor Clemente 
Brentano fue recogiendo de boca de la Emmerich estas visiones y
 que ahora están publicadas en libros como La vida oculta de la Virgen María 

En su relato, la monja agustina explica con detalle todo lo que vio de este
 momento clave para la humanidad. Así, recuerda que “a las doce de la noche
 (la Virgen) se quedó arrobada en oración: la vi elevarse sobre la tierra de
 modo que podía verse  el suelo debajo (…)  Entonces ya no vi más el techo 
de la gruta, y una vía de luz se abrió entre María y lo más alto del 
Cielo con un resplandor cada vez más alto”.

Jesús recién nacido, María y José

Coros de espíritus celestiales
Según explicaba la beata, “en esta vía de luz apareció un maravilloso movimiento de glorias que se interpretaban y se acercaban 
perceptiblemente en forma de coros de espíritus celestiales”.

Y entonces se produjo el Nacimiento del Mesías, el Señor, pues “la 
Santísima Virgen, que levitaba en éxtasis, rezaba ahora mirando 
hacia abajo, al suelo, a su Dios en cuya madre se había convertido
que yacía ante ella en el suelo como un recién nacido desvalido”.

Así vio Ana Catalina Emmerich a Jesús recién nacido: “Vi a Nuestro
 Salvador como un niño muy pequeño y refulgente cuya luz 
sobrepasaba la del esplendor circundante, acostado en la manta 
delante de las rodillas de la Santísima Virgen. Para mí era como si fuera 
muy pequeñito y se fuera haciendo más grande ante mis ojos. Pero todo esto 
solo era un movimiento del otro resplandor tan grande, que no puedo decir 
con seguridad cómo lo he visto”.

El niño, sostenido en brazos por María
Siguiendo con esta visión en la gruta de Belén, cuenta que la Virgen
 “estuvo así arrobada todavía un rato y vi que le puso al niño un paño, 
pero no lo tomó en brazos ni lo levantó. Al cabo de un largo rato vi 
que el niño rebullía y lo oí llorar, y entonces fue como si María
volviera en sí: levantó al niñito de la alfombra y lo envolvió en 
el pañal que le había puesto encima y lo sostuvo en brazos junto a su 
pecho. Luego se sentó y envolvió completamente al niño en su velo: creo 
que María daba de mamar al Salvador. Entonces vi en torno a ella ángeles 
de figura totalmente humana adorando con el rostro en el suelo”.

Un poco después  recuerda la humilde monja, a la que gracias a sus
 indicaciones se hallaron los restos de la casa de la Virgen en Éfeso, que
 “ya habría pasado más de una hora desde el nacimiento cuando
 María llamó a José, que todavía estaba en oración. Cuando se
 acercó, se postró sobre su rostro con fervor, alegría y humildad, y sólo se 
levantó cuando María le pidió varias veces que lo apretara contra su corazón 
y diera gracias alegremente por el sagrado regalo del Altísimo. Entonces 
José se incorporó, recibió en sus brazos al niño Jesús y alabó a Dios con 
lágrimas de gozo”.

Sumidos en la contemplación
A continuación, prosigue la beata con su visión, “la Santísima Virgen 
envolvió al niño en pañales. En este momento no recuerdo la forma de envolverlo en pañales, sólo sé que uno era rojo, y sobre él una envoltura 
blanca hasta debajo de los bracitos y otro pañalito más por arriba hasta la 
cabecita. María solamente tenía cuatro pañales”.

"Luego vi a María y José sentados en el suelo desnudo con las piernas 
cruzadas uno junto a otro. No hablaban y parecían sumidos en contemplación. Sobre la alfombra delante de María yacía 
envuelto como un bebé, Jesús recién nacido, hermoso y
 radiante como un relámpago. ¡Ay!, pensé, este lugar contiene 
la salvación del mundo entero y nadie tiene ni la menor idea”, recogía
 Brentano de labios de la monja alemana.

Después de esto colocaron al Niño en el pesebre, que según Emmerich, 
“estaba lleno de juncos y hierbas finas y revestido con un cobertor que colgaba
por los costados. El pesebre estaba encima del abrevadero de piedra
 que había a la derecha de la entrada de la cueva”.

María y José lloraban de alegría
Una vez que María y José dejaron ahí al niño, “los dos se quedaron de
 pie a su lado cantando himnos entre lágrimas de alegría”.



El gozo de la Creación
El Nacimiento de Cristo recorrió el mundo y cuenta que “Vi que los corazones de muchas buenas gentes se llenaron de jubiloso anhelo, y los corazones de los malos de gran temor. Muchos animales se movían alegremente, y en muchos lugares vi que las flores se enderezaban y que las hierbas, árboles y arbustos expandían aromas y destilaban bálsamos. Muchas fuentes se hinchieron y brotaron, y en la cueva de la loma al sur de la Cueva del Pesebre brotó una caudalosa fuente a la hora que nació Jesús, que a la mañana siguiente San José enmarcó y la preparó un cauce”.

La llegada de los pastores
A la mañana siguiente llegaron tres mayorales de los pastores a los que el Ángel se les había aparecido aquella noche. “Cuando llamaron tímidamente a la Cueva del Pesebre, San José salió a recibirlos cordialmente. Ellos le dijeron lo que les había anunciado esa noche el ángel, y que venían a adorar al Niño de la Promesa y a regalarle sus pobres dones. José aceptó sus regalos con humilde gratitud e hizo que llevaran los animales a la cueva cuya entrada estaba junto a la puerta Sur de la Cueva del Pesebre, adonde los acompañó”.

Ana Catalina Emmerich prosigue asegurando que José “luego llevó a los tres mayorales a ver a la Santísima Virgen, que estaba junto al pesebre sentada en el suelo encima de una manta con el Niño Jesús en el regazo. Los pastores, con sus cayados en la mano, se hincaron de rodillas humildemente delante de Jesús. Lloraban de alegría y permanecieron mucho rato con gran dulzura y sin palabras. Luego cantaron el himno de alabanza que los ángeles habían cantado esa noche y un salmo que he olvidado. Cuando quisieron despedirse, la Santísima Virgen les puso a uno tras otro el Niño Jesús en brazos. Se lo devolvieron con lágrimas y abandonaron la cueva”.