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lunes, 8 de enero de 2024

6 maneras de aprovechar el tiempo que pasas con tus hijos

 

WINGS FOR AUTISM,AIR TRAVEL,DISABILITIES



Porque cada momento que pasas con tus niños es importante. Cualquier ocasión es buena para educarles.






La educación es algo que se aprende en casa y cada momento de convivencia con los hijos es una ocasión única para ir sembrando la educación y los valores que queremos para nuestros hijos.

Estos son algunos consejos específicos que tienen que ver con momentos concretos en casa: 

1. Establece horarios para cada actividad

FAMILY HOME
Rawpixel.com I Shutterstock

Es muy importante que los niños tengan horarios y que sepan cumplirlos. Diseñar un horario con los hijos puede ser un buen inicio para la convivencia. Es recomendable ponerlo en algún lugar de su habitación, para que lo tengan presente y sepan qué hacer cada día.

2. Confecciona y fomenta rutinas

mother daughter
Evgeny Atamanenko I Shutterstock

Si los horarios son importantes, las rutinas suponen un nivel igual o superior. Tenemos que establecer rutinas en los niños. Estas pueden ser de orden, higiénicas, saludables o de otra índole.

A modo de ejemplo podemos indicar que se laven las manos siempre antes de cada comida, cepillarse los dientes bien después de comer, preparar a la noche antes de acostarse su mochila para el día siguiente, recoger un juguete antes de sacar otro, etc.

El orden en el hogar facilita la convivencia y ayuda a crear armonía en casa.


3. Dota a los niños de roles y responsabilidades
PRACA DOMOWA
Shutterstock

En familias con dos o más niños incluso se puede nombrar a un encargado de supervisar el orden y que se cumplan las rutinas y/o normas establecidas por la familia, el encargado se puede cambiar cada día o cada semana, éste tendrá diversas funciones, por ejemplo supervisar que ninguno de sus hermanos deje las luces encendidas, el grifo abierto, la tapa del WC levantada, etc.

El juego de roles es un juego que gusta mucho a los niños y los dota de gran autoestima y motivación, aprenden a establecer reglas, cumplirlas y hacerlas acatar.

4. Utiliza estas palabras 

HAPPY,GRANDMOTHER,GRANDMA
Shutterstock

“Gracias” , “te quiero”, “perdón”, “por favor”, “lo siento” y “ponte en su lugar”. Estas palabras positivas y empáticas promueven una buena educación. Y es que el lenguaje positivo promueve comportamientos positivos

5. Enséñales el valor de las cosas y a tener paciencia

FOOD
By Shestakoff | Shutterstock

Los niños tienen que tener paciencia, y la paciencia hay que entrenarla. Hay padres impulsivos que tan pronto el niño pide algo, porque se lo vio a un amigo, en la televisión o en un catálogo de juguetes, se deciden inmediatamente para comprarlo.

Sin embargo si les educamos a adquirir las cosas con esfuerzo estaremos enseñando a nuestros hijos a valorarlas más. De este modo aprenden a valorar más lo emocional y afectivo que lo material. Es el momento de manifestarles lo mucho que los queremos.

6.  Conserva los momentos familiares

MUSEUM
Chubykin Arkady - Shutterstock

Quizá por trabajo o por el ritmo de vida actual, se están perdiendo los momentos familiares, esos momentos de diálogo entre los miembros de la familia, donde cada uno cuenta qué tal fue su día.

Por eso, conviene valorar los buenos momentos de conversación entre adultos y niños que se establecen en el hogar familiar.

Los días de descanso y fines de semana suelen ser una gran oportunidad para realizar actividades en familia. No hace falta tener dinero para grandes viajes. Una excursión, un picnic, un paseo matutino pueden ser grandes momentos para disfrutar la familia.

Cada momento de la vida ha de ser una buena ocasión para educar a los niños.



Javier Fiz Pérez, Aleteia

Vea también      Papel del padre y de la madre
en la educación de sus hijos


















lunes, 3 de octubre de 2022

3 ocasiones en las que nos perdemos y necesitamos ser encontrados

 

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En la vida nos solemos perder, a veces porque otros nos olvidan, a veces porque queremos hacerlo. Una interesante reflexión de Luisa Restrepo

La vida pasa por perderse. Nos perdemos porque estamos cansados, nos perdemos porque nos sentimos débiles. Nos gustaría parar, escondernos, ponernos detrás de un matorral, como una oveja que ha perdido de vista a su pastor.

A veces nos perdemos porque los demás nos han olvidado, nos perdemos porque la vida nos ha hecho a un lado, y no podemos evitarlo; no podemos ni balar como una oveja, estamos perdidos, escondidos.

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Perderse

A veces nos perdemos y nadie viene a buscarnos. Nos cuesta reconocerlo, pero necesitamos ser encontrados.

En la parábola de la oveja perdida (Lc 15), nos damos cuenta que, no está solo el que se pierde. Siempre hay alguien que busca o que espera, cuando no puede hacerlo otro. Este es Dios, el que no se da a sí mismo la paz hasta que nos ha vuelto a encontrar.

1CUANDO TENEMOS HAMBRE

Nos perdemos en la vida porque a veces nos engañamos en poder amar sin ataduras. Queremos recuperar nuestra vida y al final nos damos cuenta de que la hemos desperdiciado. Queremos la vida toda para nosotros y al final nos morimos de hambre, de hambre de cariño.

Es la aventura del hijo menor que decide tomar lo que se merece, se pone en el centro y ya no ve a nadie. Es el niño caprichoso que vive solo para sí mismo y que no entra en razón. No le importa si el otro muere: el padre muere por su hijo porque es la única manera de darle la herencia que se merece. Hay mucho egoísmo en la vida, pero también hay muchos padres y madres, amigos, personas, que son capaces de morir por dejar ir al otro.

2CUANDO PENSAMOS QUE NO LO MERECEMOS

El hijo menor tiene la ilusión de encontrar vida fuera de la relación y, en cambio, encuentra hambre. Ese amor que buscaba no está allí. Nadie le da nada. Todo fue una ilusión. Cuando tienes hambre de amor te apegas a lo primero que encuentras.

Teme que nadie lo ame si no se convierte en el sirviente de un amo. Ya no es capaz de reconocer el amor verdadero. Todo le parece moneda de cambio, ya nada puede ser gratis.

Si la única manera de vivir es ser un sirviente, mejor hacerlo en la casa de ese padre que todavía se siente un poco suyo.

Trata de decirle que lo trate como un sirviente porque no es digno de ser un hijo. Pero si alguien te ama, no puede tratarte como un sirviente. El Padre no permite que el hijo pronuncie esa segunda parte del discurso que ha preparado.

3CUANDO NOS QUEDAMOS, PERO NUESTRO CORAZÓN ESTÁ EN OTRA PARTE

Podemos permanecer en una relación pero tener nuestro corazón en otra parte. Nos adaptamos a estar en una relación a la fuerza, tratamos de complacer, pero por dentro alimentamos la ira y la frustración.

Nos hubiera gustado irnos, pero tal vez no tuvimos el coraje. Nos quedamos porque somos despistados o perezosos, o porque tenemos miedo del juicio y de las consecuencias. Nos quedamos, pero sentimos que el amor ya no está.

El hijo mayor es un niño adaptado que no puede hacer berrinches ni patalear, por lo que elige el papel de niño bueno que hace todo lo que su padre le pide. Pero ese niño en realidad ya se ha ido. El hijo mayor de esta parábola siempre está fuera de la casa, fuera de la relación con su padre. Su amor es solo deber.

Ser encontrados

Hay una relación a la que siempre podemos volver a entrar de una forma nueva después de la crisis.

En realidad, la parábola queda abierta, no sabemos si el hijo mayor ha entrado o no. Queda abierta para el lector de todos los tiempos: somos nosotros quienes debemos decidir si retomamos la relación para vivirla de una manera nueva, honesta, encontrándonos ante todo a nosotros mismos que nos habíamos perdido.

Luisa Restrepo, Aleteia 

Vea también     Convivencia familiar - Papa Francisco




























viernes, 17 de junio de 2022

La delgada línea entre arrepentimiento, amor y perdón

 

crisis pareja


"Incompatibilidad de caracteres" y "diferencias irreconciliables": ¿qué pareja no las ha experimentado antes o después?

Mi esposa y yo, al casarnos, sabíamos que contraíamos una deuda de amor que pagaríamos cada día, así que en la promesa de un amor pleno y total abrimos una cuenta cuyo monto solo agotaría los años que Dios nos concediera de vida.

Al principio, nuestra parte angélica se encargó infaliblemente de ir al corriente. Luego inevitablemente fue pasando la secuela de la luna de miel, para enfrentar y conocernos en el mundo real; que en sus avatares necesariamente se muestran las fallas o fortalezas del carácter.

Entonces adquirieron relieve nuestros defectos y limitaciones, provocando que el saldo a deber, en vez de disminuir, aumentara; de tal forma, que en ocasiones perdíamos la paz y la felicidad de amarnos.

Conocíamos a quienes se habían separado argumentando simple incompatibilidad de caracteres, un argumento absurdo que suele terminar en la postura de: “si yo no puedo ser feliz, tú tampoco lo serás”. Mas lo cierto, es que, en el fondo de la supuesta incompatibilidad, lo que sucede es que se se ha dejado de sintonizar con el dolor que se le causa al otro.

Tal cosa nos estaba sucediendo.

Por fortuna nos decidimos por acudir a ayuda especializada y apelamos a la gracia del Dios, de nuestra fe.

Amar cuando duele

Lo primero fue admitir que nuestro vínculo matrimonial, contenía potencial y radicalmente una exigencia de justicia acerca del deber ser, que haría posible todo el desarrollo de la vida matrimonial, y que, por nuestro egoísmo, estábamos ocultando esa profunda verdad.

Una exigencia de justicia, que, en nuestro caso, en un recomienzo, era sentir el uno por el otro, un amor misericordioso.

Es fácil amar a quien no nos causa penas, malestares o contradicciones, pero esa persona ideal, en realidad no existe. Pues tarde o temprano no solo presentara defectos, sino que una vez superados estos, de ordinario aparecerán otros. Es lo propio de nuestra humanidad.

En nuestra critica relación la dureza provenía de duros prejuicios acerca de la valía de quien nos decía amar, porque ahora la veíamos en la realidad de sus defectos y limitaciones que no eran nuestro propósito aceptar. 

Cuando, por el contrario, quien ama verdaderamente se duele de las miserias del otro; como si estuviesen dentro de su propio corazón para abrirse a la comprensión y al deseo de ayudar.

No le ama a pesar de los defectos, sino con todo y ellos, más aún, a través de ellos.

Confianza en el otro

Esta forma de amar conyugalmente permite atravesar por los claroscuros de la relación; en los que, en ocasiones, a pesar del dolor por alguna ofensa sufrida o cualquier otra contrariedad, con reproches amorosos, quienes se aman, son capaces de hacer las paces;recuperando los ánimos, y tomando consciencia de que se está ante una oportunidad de potenciar los rasgos positivos de la personalidad para compensar los negativos.

Por este camino, desde entonces, podemos caer por falta de virtud o por debilidad, mas no por malicia; pues sabemos que todo lo podemos soportar, menos sentir y saber que no nos amamos.

Poco a poco recuperamos la confianza inalienable en nuestro mutuo amor,que siempre estuvo ahí, envuelta en las tinieblas de malos entendidos.  Recuperarla tuvo un mágico efecto que nos permitió reconciliarnos con nuestras propias miserias, para olvidar las necesidades propias y abrirnos a las del otro.

Y la necesidad más grande de dos que se aman, ante el error cometido, es el sincero arrepentimiento, que es siempre una prueba de amor.

En Aleteia te orientamos gratuitamente, escríbenos a: consultorio@aleteia.org     -     Orfa Astorga, Aleteia

Vea también     Los diez pasos para orar en pareja antes de dormir y así fortalecer a la familia




domingo, 8 de mayo de 2022

¿Te gustaría sentirte mejor? Te digo lo que puedes hacer

 

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Lo primero es dejar a un lado los rencores, odios, malos pensamientos, impurezas, malos deseos y perdonar al que nos hizo daño

«Confía en el Señor con todo el corazón, y no te fíes de tu propia sabiduría.
En cualquiera cosa que hagas, tenlo presente: él aplanará tus caminos”

Proverbios 3, 5-6

¿Sabes? Recibo e-mails de muchos países, lectores bondadosos que nos cuentan sus dificultades y triunfos, nos comparten sus inquietudes en la fe. Y oran por nosotros en Aleteia. Esto es maravilloso.  

Son tus oraciones las que en realidad nos sostienen, animan y nos permiten continuar este maravilloso apostolado que llega a millones de personas en todo el mundo. Sin tus plegarias y donaciones no podríamos continuar.

Sentirse hermanos

Llega un momento en que nos hermanamos. Es curioso. Me ha ocurrido un par de veces. Voy a algún lugar y una persona se me acerca.

—¿Usted es Claudio de Castro, el de los libros y los escritos en Aleteia?

Asiento con la cabeza y en broma respondo:

—Soy inocente hasta probar lo contario.

Y nos reímos.

—Qué gusto conocerlo. Salúdeme a su esposa Vida.

Esto siempre me sorprende.

—Usted a menudo la menciona en sus escritos.

Suelo recibir e-mails en los que me comparten bonitos momentos con Jesús en el Sagrario y a veces me preguntan qué hacer ante una situación difícil.  

¡Cuántas dificultades!

La vida no siempre es como esperamos y las dificultades están a la vuelta de la esquina. Estos últimos años han sido particularmente difíciles para todos nosotros.

Es muy triste pensar en la cantidad de personas que han partido de este mundo a causa de la pandemia, y el dolor de sus familiares.

El padre Antonio, el sacerdote en la Iglesia a la que asisto, en Panamá, siempre pide en la Eucaristía por las personas que se encuentran enfermas o en cuidados intensivos por el coronavirus. Las enumera y pide a Dios que les dé fortaleza y les restaure su salud.

Ante tanta dificultad, ¿qué hacer? ¿Cómo reaccionar? Te compartiré lo que notado que funciona y ayuda a las personas.

Tus enemigos

Primero debemos estar conscientes que nuestro peor enemigo es el desaliento. Debes luchar contra él y no dejar que te domine. Pues lleva al miedo y al final nos paraliza.

Vamos a vencerlo.

Lo primero es dejar a un lado los rencores, odios, malos pensamientos, impurezas, malos deseos y perdonar al que nos hizo daño.

Maneras de fortalecernos

Ayuda mucho una buena confesión sacramental Fortalece el alma y restaura nuestra amistad perdida con Dios. Esto es ganancia al 1000 %.

Estando con Dios, viviendo en su presencia, caminando bajo su sombra amorosa, todo irá bien. Esto te lo garantizo.

He visto cientos de personas que han cambiado radicalmente sus vidas con una confesión sacramental, haciendo propósitos de enmienda, proponiéndose cambiar para no volver a caer en esos pecados que los abrumaban.

Para fortalecernos y no volver a caer hay muchas estrategias.

  1. Orar, pues hablas con quien sabes que te ama.
  2. Llevar vida sacramental, acudir a misa y la comunión diaria.
  3. Leer la Biblia, conocer lo que Dios nos quiere decir.
  4. Confiar en la Divina Providencia que todo lo da por nosotros.
  5. Saber que lo que ocurre, por más malo que parezca, será para bien.
  6. Amar. El amor vence al temor.
  7. Perdonar, aligera el alma y nos acerca a Dios.
  8.  Sonreír. Leí que mejora tus defensas, nos anima y ¡es gratis!

Cada vez que tengas una situación difícil, con una decisión de por medio, recuerda este dulce pensamiento: «¿Qué haría Cristo en mi lugar?».  

Sabiendo la respuesta podrás actuar.

¡Ánimo!

Al final todo saldrá bien No te preocupes. Cuentas con nuestras oraciones y sabemos que contamos con las tuyas. Nos apoyamos mutuamente para salir adelante.

Claudio de Castro, Aleteia 

Vea  también      Consagración para la felicidad y una vida plena





























lunes, 18 de octubre de 2021

Confiésate hoy, salva tu alma, no esperes más

 


“Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados, les quedarán perdonados y a quienes se los retengan, les quedarán retenidos”

“Dios, que te ha creado sin ti, no te salvará sin ti”

San Agustín

Algunos pueden confundir y sembrar dudas con esta pregunta: “¿Te vas a confesar con un hombre pecador como tú?”.

 Entonces te leen algunos versículos de la Biblia:

“El Hijo del Hombre tiene poder de perdonar los pecados en la tierra”.

Mc. 2, 10

Luego te dicen: “Solo Dios tiene el poder de perdonar los pecados. No necesitas intercesores para llegar a Él y pedir su perdón”. Es una verdad, que no viene completa.

Últimamente lo he notado más. Entran en las redes sociales, a sitios católicos para sembrar dudas y confundir. Y muchos caen.

Jesús da el poder a los hombres

Cuando tengas dudas sobre un tema que tenga que ver con nuestra fe, te recomiendo leer el Catecismo de la Iglesia Católica.

Está a tu alcance por Internet o en cualquier librería católica.Veamos lo que dice al respecto:

1441 Sólo Dios perdona los pecados (cf Mc 2,7). Porque Jesús es el Hijo de Dios, dice de sí mismo: «El Hijo del hombre tiene poder de perdonar los pecados en la tierra» (Mc 2,10) y ejerce ese poder divino: «Tus pecados están perdonados» (Mc 2,5; Lc 7,48). Más aún, en virtud de su autoridad divina,Jesús confiere este poder a los hombres (cf Jn 20,21-23) para que lo ejerzan en su nombre.

Este poder lo transmitió Jesús a sus apóstoles y ellos a sus discípulos.

“Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados, les quedarán perdonados y a quienes se los retengan, les quedarán retenidos”.

Jn. 20, 22-23

El sacerdote recibió de nuestro Redentor el PODER para perdonar tus pecados.

PRIEST, CONFESSION, WOMAN

Cuando escuchas sus palabras de absolución lo comprendes y vives la gracia santificante:

«Yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”.

Por tanto, puedes y debes confesarte con un sacerdote, arrepentido de tus pecados, con la certeza que Dios te perdonará, limpiará tu alma y podrás restaurar tu amistad con Él.

Olvidé cómo confesarme

¿Hace mucho que no te confiesas? ¿Sientes deseos de confesarte y no sabes cómo hacerlo? Nada pasa. En Aleteia hemos publicado artículos edificantes sobre el tema. Te recomiendo leerlos. Te van a ayudar.

Hablamos de tu alma inmortal. Es un tema que no debes pasar por alto. ¿Y si hoy fueras a encontrarte con tu creador?

No esperes más, ve a una iglesia y busca un sacerdote para que te confieses. Ya me contarás sobre la paz sobrenatural que inundará tu vida. ¡Es maravillosa!

¿Y si no encuentro un sacerdote disponible y estoy en riesgo?

El papa Francisco te explica cómo confesarte si no encuentras un sacerdote, por ejemplo por la pandemia, y tu vida está en peligro. Lee este artículo, te lo explica todo. Tu alma lo vale, ¡cuídala!

¡Ánimo!

Reza por nosotros. En Aleteia rezamos por ti.

Claudio de Castro, Aleteia 




























viernes, 26 de marzo de 2021

Claves para un buen examen de conciencia por la noche

 

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Un ejercicio espiritual para crecer a través del conocimiento de uno mismo y de los propios pecados y sobre todo de la misericordia de Dios

«La lucha que ha mantenido Jesús contra el mal no es una cosa antigua, es algo muy moderno que se produce cada día en nuestro corazón”. El examen de conciencia acompaña al cristiano en esta lucha ayudándolo “a hacer sitio al Espíritu Santo”.

Lo dijo el papa Francisco el 26 de Octubre de 2017 en la Casa de Santa Marta del Vaticano. E invitó a hacer examen de conciencia no sólo una vez al año antes de ir a confesarnos, sino una vez al día antes de acostarnos.

“La vida cristiana es una lucha”, dijo.

Un buen examen de conciencia se dirige al futuro

El examen de conciencia es un ejercicio interior que consiste en confrontar la propia vida con los mandamientos de Dios. Esta mirada de verdad es dolorosa porque con ella tomamos conciencia de los propios pecados, pero en las entrañas de nuestra alma encontramos también la gracia de Dios”, subraya el padre Emmanuel Roberge.

En Veritatis splendor, san Juan Pablo II señala que no se trata de un diálogo íntimo con uni mismo sino “del diálogo del hombre con Dios, autor de la Ley, modelo primero y fin último del hombre”.

Hacer el propio examen de conciencia es, pues, comenzar por ponerse en presencia de Dios y después buscar los propios pecados para pedirLe perdón.

Y entonces adoptar la resolución de no volverlos a cometer.

No se trata de lamentarse de nuestro pobre desarrollo espiritual: un buen examen de conciencia se enfoca en el futuro y se guía por la voluntad de un cada vez mayor acercamiento a Cristo.

El objetivo no es hundir el pecador en su pecado, sino ayudarlo a elevarse. Sin embargo, para elevarse y revigorizarse, primero hay que tomar conciencia de la mediocridad de su propia alma. San Ignacio insiste en el hecho de que descubrir el horror de su propio pecado debe ser dirigido hacia el deseo de una mayor santidad”, recuerda el padre Jean-François Thomas, jesuita.

Examen de conciencia diario 

La práctica del examen de conciencia se remonta a los primeros tiempos de la Iglesia. Desde el siglo II, los Padres del desierto, se comprometen con ella a fin de luchar contra las malas tendencias que afectan a sus almas y progresar, así, en el plano moral y espiritual.

Pero es san Ignacio de Loyola quien, en el siglo XVI, la desarrollará y la racionalizará en sus Ejercicios espirituales, distinguiendo dos tipos: el examen particular y el examen general.

El examen particular, diario, tiene como objetivo el desarrollo de las virtudes cristianas.

Servirá para señalar nuestros pecados, pero también los defectos que nos impiden progresar, que no son pecados por comisión pero pueden conducir al pecado. No se trata de abarcar todas nuestras infidelidades sino de combatirlas una tras otra. Es un trabajo exigente a largo plazo” indica el padre Thomas.

Y varias veces al día

San Ignacio aconseja identificar “cada mañana al levantarnos” el pecado que queremos corregir, después dos veces en el día (tras el almuerzo y tras la cena) proceder a su examen de conciencia anotándolos en una hoja, cada vez en una línea diferente, el número de veces que hemos caído.

El gráfico servirá para evidenciar nuestras progresivas victorias.

Un libro o un esquema de lectura de nuestras faltas no son necesarios para este tipo de examen -avisa el padre Thomas- basta con mirarse a sí mismo, honestamente. Conocemos nuestras tendencias mayores que nos conducen al pecado”.

Es lo que subraya Juan Pablo II en Veritatis splendor: En el fondo de su conciencia, el hombre descubre la presencia de una ley que no se ha dado él mismo, pero a la que está obligado a obedecer.

Esta voz, que no ceja de empujarlo a amar y cumplir el bien y a evitar el mal, resuena en el momento oportuno en la intimidad de su corazón: Haz esto, evita aquello.

Las cinco etapas para tener éxito en el examen de conciencia

El examen está, por otro lado, destinado a la preparación para la confesión. Es aquel al que estamos más habituados y que a veces hacemos in extremis en la cola de espera ante el confesionario.

“Es mejor que nada, pero es un poco tarde -estima el padre Thomas- ya que lo que aparece en el último momento son los pecados mortales, que pueden haber sido cometidos una sola vez, mientras que se quedarán en la sombra los pecados más pequeños que, a causa de su repetición y de la indiferencia con la que los rodeamos, continúan su trabajo de zapa en el fondo de nuestra alma”.

La Guía del examen de conciencia publicada por la Sagrada Penitenciaria apostólica subraya:

“Una buena confesión es siempre la consecuencia de un examen de conciencia anterior, sincero y profundo, que solamente puede empujar al creyente a experimentar el dolor por los pecados cometidos y desear ser liberado lo más rápido posible del reencuentro con la misericordia divina en el sacramento”.

5 etapas

¿Cómo proceder concretamente? Una vez más san Ignacio nos lo explica en cinco etapas:

  • Dar gracias a Dios por sus bendiciones.
  • Pedirle la luz de la gracia para identificar sus propios pecados y rechazarlos
  • Revisar todo aquello que en nuestros pensamientos, nuestras palabras, nuestras acciones ha podido haber en oposición a los mandamientos divinos
  • Pedir perdón por las propias faltas
  • Después formular el propósito de enmienda

Los escollos a evitar

En lo que concierne más concretamente al examen de sus pecados, los esquemas de lectura serán de gran ayuda: el Decálogo, como nos sugiere el Catecismo de la Iglesia católica, las Bienaventuranzas, el Padrenuestro, los siete pecados capitales, o incluso una lectura de nuestros deberes hacia Dios, hacia los demás y hacia nosotros mismos.

Usarlos alternativamente es provechoso, así como también seguir el consejo de un párroco para que nos ayude a adaptarlos a nuestro perfil.

Un niño no comete las mismas faltas que un adulto, un soltero que un casado, una estudiante que una madre de familia. Hay exámenes de conciencia a medida, para niños en función de su edad, para los padres, y para los esposos.

En el  decurso de este examen, evitaremos dos escollos.

No hay que focalizarse en sus pecados, ni tener una mentalidad escrupulosa olvidando que no se está llamado a la santidad, pero no hay que pensar tampoco que es gratuita, y no necesita ninguna purificación ni conversión”, alerta el padre Roberge.

Y ¿cómo saber si hemos hecho un examen de conciencia completo?

“Nunca se está seguro de haber abarcado por completo la cuestión, –continúa- pero una de las gracias del sacramento del perdón es que cuanto más nos confesamos, más fácil es el examen y mejor nos vemos en verdad”.

Por Élisabeth Caillemer, Edifa Aleteia


VEa también    Examen de conciencia para los que desean amar a Dios con todo el corazón.



lunes, 25 de septiembre de 2017

Las prácticas diarias que un psiquiatra católico propone para vivir más feliz

La influencia de la espiritualidad en el bienestar psicológico cuenta ya con una sólida base científica
El Dr. Aaron Kheriaty (imagen abajo) enseña psiquiatría y dirige un programa de bioética en la Facultad de Medicina de la Universidad de California, en Irvine (Estados Unidos). En esta entrevista con el National Catholic Register, comenta algunos avances en la investigación sobre el bienestar humano que aportan la psicología y la medicina.
– Hoy se dice que todos tienen derecho a “lograr la felicidad”, pero las investigaciones muestran que ansiedad y depresión se han disparado. ¿Es debido a ciertas condiciones políticas, económicas o hay otros factores que inciden?
Circunstancias políticas y económicas, como la recesión del 2008, desempeñan ciertamente un papel en las crecientes tasas de ansiedad y depresión. Pero si consideramos el incremento de las llamadas “muertes por desesperación” -por suicidio, sobredosis de drogas o problemas con el alcohol, según identifican los  investigadores Anne Case y Angus Deaton-, vemos que inciden otros importantes factores sociales y culturales.
Vivimos en una sociedad donde las personas se sienten cada vez más aisladas. La ruptura del matrimonio y el debilitamiento de los lazos familiares afectan en mayor proporción a personas vulnerables por su menor nivel socioeconómico. La soledad auto-declarada se ha duplicado del 20% al 40% entre los estadounidenses… Necesitamos una sociedad donde se viva la solidaridad y donde se faciliten las relaciones sociales que contribuyen al desarrollo humano.
– ¿Qué tanto incide la biología en problemas de salud mental como la depresión y ansiedad?
Factores biológicos como los genes juegan un papel importante en estos trastornos. Algunas personas nacen con ciertas vulnerabilidades debido a factores biológicos o surgen en el desarrollo temprano… Como psiquiatra prescribo antidepresivos rutinariamente y pueden ser muy útiles para algunas personas. Pero los factores biológicos no son el único componente en los trastornos de salud mental. (…)
Hoy vemos que aumentan la depresión y el suicidio, especialmente entre los jóvenes. Desde una perspectiva conductual, la depresión es una señal de retirada ante un ambiente que se percibe como peligroso o tóxico. Así que, además de mirar la biología y la química del cerebro, también debemos preguntarnos¿Qué factores sociales y culturales están causando que cada vez más personas se retiren hacia estados depresivos o incluso decidan que ya no tiene sentido vivir?
– La violencia en el debate sobre cuestiones sociales, ¿no es acaso indicativa del desacuerdo en lo que unos y otros entienden por felicidad?
Algunos ven la felicidad como el logro del máximo placer, la satisfacción óptima de los deseos -los psicólogos llaman a esto “felicidad hedónica”, vinculada al “hedonismo”. Vale decir, si tengo un capricho o un impulso por adquirir algo y logro lo que quiero, me sentiré bien. La felicidad ocurre entonces según satisfaga mi placer momentáneo; y maximizar la felicidad significaría acumular más momentos de saciedad o satisfacción.
Una noción más rica y completa de la felicidad humana implica desarrollar nuestros talentos, cultivar relaciones significativas y buscar la excelencia en el trabajo; incluyendo actividades hogareñas que contribuyan a la familia y otras sociales que aportan al bien común. Esta visión de la felicidad requiere cultivar y moldear nuestros deseos, de tal manera que deseemos lo auténticamente bueno para nosotros, según sea propicio para el desarrollo humano. (…)
Esta concepción más rica de la felicidad considera además que en la vida todos tendremos dificultades y que es inevitable algún grado de sufrimiento… pérdida, enfermedad, tal vez la discapacidad o la dependencia. Desarrollar virtudes y ciertos rasgos de carácter…, nos ayudan a sobrellevar esas dificultades. Así, sufrimiento o dificultad no impiden el ser feliz. (…)
A menudo pensamos que simplemente nacemos libres: “Libertad” significaría estar sin restricción alguna, de modo que siempre podamos obtener lo que deseamos. Esto es erróneo y llevado al extremo conduce a formas de esclavitud, como las adicciones. Esta falsa noción de libertad perjudica nuestra capacidad real de elegir y buscar lo que es mejor para nosotros. (…)
– La idea de que nuestro carácter afecta la capacidad de ser feliz es un argumento clave de la llamada “psicología positiva”.
Así es. Algunas escuelas de psicología más antiguas tienen una visión determinista de nuestra capacidad para la felicidad: afirman que somos víctimas de nuestras circunstancias, totalmente condicionados por factores internos o externos que no elegimos; nuestras experiencias pasadas determinarían nuestro futuro o nuestros genes determinarían nuestro destino.

Al contrario la “psicología positiva”, fundada por Martin Seligman, considera que son nuestras elecciones presentes las que modelan la experiencia y capacidad de ser feliz. Un día Seligman estaba trabajando en el jardín; estaba allí su hija y se enfadó con ella porque jugaba y hacía un gran lío mientras él trataba de sacar la maleza. Ella le dijo: “Desde mis 3 hasta los 5 años, lloriqueé mucho. Pero decidí cuando tuviera 5 dejaría de lloriquear. Y no he lloriqueado ni una vez desde el día en que cumplí cinco años”. Luego, mirándolo ella lo desafió: “Papito, si yo pude dejar de lloriquear, tu puedes dejar de ser un gruñón”.
Por este acontecimiento Seligman comprendió que si algo sabía sobre desarrollo de la bondad u otras virtudes, no provenía del estudio de la psicología. Los expertos en su campo habían dedicado mucho tiempo a estudiar lo que podía salir mal en nuestra vida mental -desórdenes psicológicos, enfermedades mentales o neurosis-, pero habían descuidado estudiar rigurosamente los rasgos que fomentan la salud mental y el desarrollo humano. Lanzó el movimiento de la psicología positiva para remediar esto.
– Seligman descubrió que la práctica de la virtud promueve la felicidad, ¿es correcto?
Es correcto. Y cuando Seligman y Christopher Peterson escribieron Character Strengths and Virtues, el influyente manual de la psicología positiva, su investigación psicológica, intercultural e histórica los llevó a dividir su libro en siete virtudes principales que eran esenciales para la salud mental y el desarrollo humano. Esta lista resultó ser una recapitulación de las virtudes cardinales clásicas: justicia, coraje (fortaleza), prudencia (sabiduría práctica) y templanza. También identificaron rasgos importantes que los cristianos podrían equiparar con las virtudes teológicas; lo que los psicólogos positivos llamaron trascendencia y humanidad, que incluyen virtudes como la gratitud, la esperanza, la espiritualidad y el amor.
– ¿Cómo es que la gratitud nos hace felices?
Robert Emmons, profesor de psicología en la Universidad de California (Davis), ha investigado y documentado los muchos beneficios psicológicos y físicos del practicar la gratitud. Descubrió que la práctica de cultivar la gratitud hacia Dios y otras personas -incluso el simple ejercicio de escribir cada día tres cosas por las que usted se siente agradecido- puede tener efectos profundamente positivos sobre nuestra salud mental, como disminuir la depresión y la ansiedad. (…)
– ¿Y el perdón?
Cuando hemos sido realmente lastimados por la gente, el perdón puede requerir un esfuerzo heroico; de hecho, incluso puede requerir la gracia de Dios, su ayuda sobrenatural. Richard Fitzgibbons, co-autor de “Terapia del Perdón”, descubrió que la práctica del perdón y renunciar a la ira – incluso frente a la injusticia o el maltrato – mejora nuestra salud mental y fomenta niveles sostenidos de felicidad. (…)
– ¿Cuáles son los elementos básicos de una vida espiritual equilibrada?
La tradición católica es rica en prácticas espirituales que podemos integrar en los días y etapas de nuestra vida. No debemos tratar de reinventar la rueda aquí.
• Diariamente: oración, lectura espiritual y misa siempre que sea posible
• Semanal: Guardar el descanso sabático
• Mensual: dirección espiritual, confesión, grupo de apoyo.
• Anual: retiro (preferiblemente en silencio)
Es bueno elegir algunas de estas normas de piedad que le ayudarán a desarrollar su vida espiritual. Practicarlas bien y consistentemente, hacerlas parte del tejido de su día. Proteger el tiempo que ha reservado para ellas, darles prioridad. (…)
Necesitamos más que la prosperidad económica, más que la satisfacción de las necesidades materiales o corporales, para encontrar auténtica felicidad y plenitud.
Hay un cuerpo sustancial y creciente de investigación médica y de las ciencias sociales que sugiere, en conjunto, a las prácticas espirituales y religiosas como propicias para la salud y el desarrollo humano. Algunas personas se resistirán a esta sugerencia, pero la evidencia es bastante robusta.
Puedes leer la entrevista completa en su original en inglés pulsando aquí.
Artículo originalmente publicado por Portaluz
Las prácticas diarias que un psiquiatra católico propone para vivir más feliz