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martes, 23 de septiembre de 2025

Los errores del mormonismo, en Pater Noster

 

 José Manuel Gutiérrez Arcos, autor del libro Mi encuentro con Padre Pío, entrevistó en su canal Pater Noster (más de un cuarto de millón de suscriptores) a Yasmín Oré y Jesús Urones, colaboradores de ReL, en torno a sus errores doctrinales y su organización.



sábado, 20 de julio de 2024

Para que tu familia sea (más) feliz

 Invitamos a los matrimonios y a personas interesadas en una familia feliz, a leer y asimilar pasajes de la Exhortación pontifical 'Amoris laetitia' del Papa Francisco.


 

Capítulo segundo
REALIDAD Y DESAFÍOS DE LAS FAMILIAS

31. El bien de la familia es decisivo para el futuro del mundo y de la Iglesia. Son incontables los análisis que se han hecho sobre el matrimonio y la familia, sobre sus dificultades y desafíos actuales. Es sano prestar atención a la realidad concreta, porque «las exigencias y llamadas del Espíritu Santo resuenan también en los acontecimientos mismos de la historia», a través de los cuales «la Iglesia puede ser guiada a una comprensión más profunda del inagotable misterio del matrimonio y de la familia»[8]. No pretendo presentar aquí todo lo que podría decirse sobre los diversos temas relacionados con la familia en el contexto actual. Pero, dado que los Padres sinodales han dirigido una mirada a la realidad de las familias de todo el mundo, considero adecuado recoger algunos de sus aportes pastorales, agregando otras preocupaciones que provienen de mi propia mirada.

Situación actual de la familia

32. «Fieles a las enseñanzas de Cristo miramos la realidad de la familia hoy en toda su complejidad, en sus luces y sombras [...] El cambio antropológico-cultural hoy influye en todos los aspectos de la vida y requiere un enfoque analítico y diversificado»[9]. En el contexto de varias décadas atrás, los Obispos de España ya reconocían una realidad doméstica con más espacios de libertad, «con un reparto equitativo de cargas, responsabilidades y tareas [...] Al valorar más la comunicación personal entre los esposos, se contribuye a humanizar toda la convivencia familiar [...] Ni la sociedad en que vivimos ni aquella hacia la que caminamos permiten la pervivencia indiscriminada de formas y modelos del pasado»[10]. Pero «somos conscientes de la dirección que están tomando los cambios antropológico-culturales, en razón de los cuales los individuos son menos apoyados que en el pasado por las estructuras sociales en su vida afectiva y familiar»[11].

33. Por otra parte, «hay que considerar el creciente peligro que representa un individualismo exasperado que desvirtúa los vínculos familiares y acaba por considerar a cada componente de la familia como una isla, haciendo que prevalezca, en ciertos casos, la idea de un sujeto que se construye según sus propios deseos asumidos con carácter absoluto»[12]. «Las tensiones inducidas por una cultura individualista exagerada de la posesión y del disfrute generan dentro de las familias dinámicas de intolerancia y agresividad»[13]. Quisiera agregar el ritmo de vida actual, el estrés, la organización social y laboral, porque son factores culturales que ponen en riesgo la posibilidad de opciones permanentes. Al mismo tiempo, encontramos fenómenos ambiguos. Por ejemplo, se aprecia una personalización que apuesta por la autenticidad en lugar de reproducir comportamientos pautados. Es un valor que puede promover las distintas capacidades y la espontaneidad, pero que, mal orientado, puede crear actitudes de permanente sospecha, de huida de los compromisos, de encierro en la comodidad, de arrogancia. La libertad para elegir permite proyectar la propia vida y cultivar lo mejor de uno mismo, pero si no tiene objetivos nobles y disciplina personal, degenera en una incapacidad de donarse generosamente. De hecho, en muchos países donde disminuye el número de matrimonios, crece el número de personas que deciden vivir solas, o que conviven sin cohabitar. Podemos destacar también un loable sentido de justicia; pero, mal entendido, convierte a los ciudadanos en clientes que sólo exigen prestaciones de servicios.

34. Si estos riesgos se trasladan al modo de entender la familia, esta puede convertirse en un lugar de paso, al que uno acude cuando le parece conveniente para sí mismo, o donde uno va a reclamar derechos, mientras los vínculos quedan abandonados a la precariedad voluble de los deseos y las circunstancias. En el fondo, hoy es fácil confundir la genuina libertad con la idea de que cada uno juzga como le parece, como si más allá de los individuos no hubiera verdades, valores, principios que nos orienten, como si todo fuera igual y cualquier cosa debiera permitirse. En ese contexto, el ideal matrimonial, con un compromiso de exclusividad y de estabilidad, termina siendo arrasado por las conveniencias circunstanciales o por los caprichos de la sensibilidad. Se teme la soledad, se desea un espacio de protección y de fidelidad, pero al mismo tiempo crece el temor a ser atrapado por una relación que pueda postergar el logro de las aspiraciones personales.

De la Exhortación ‘Sobre el Amor en la Familia (Capítulo II:  REALIDAD Y DESAFÍOS DE LAS FAMILIAS )







miércoles, 25 de noviembre de 2020

Descubre las sorpresas de la vida



Déjate sorprender por la vida, déjala entrar, hazla vibrar y siéntente más conectados con la realidad que está llena de sorpresas

Sin una intención consciente de corresponder a lo que nos sucede, mucho de lo que ocurre a nuestro alrededor puede pasarnos de largo sin que nos demos cuenta. En este sentido, tener una actitud de apertura frente a la vida es clave ya que las cosas buenas solo pueden sorprendernos si estamos abiertos a recibirlas.

En tiempos de pandemia disfrutar de la vida se ha convertido en un desafío. A veces sin pensarlo nos vamos cerrando a la vida de muchas formas como ocurre cuando no dejamos entrar a otros por pensar distinto, cuando usamos el humor para poner distancia o lastimamos antes de que nos lastimen. Cuando hacemos estas cosas vamos perdiendo pedacitos de vida.

En cambio, al incorporar estar más abiertos a las sorpresas a la vida nos predisponemos a recibir y acoger más naturalmente las circunstancias o nuevas experiencias como puede ser la llegada de un hijo, un cambio laboral o un giro inesperado en nuestro día. No solo podemos atravesar mejor los cambios, sino también beneficiarnos de grandes oportunidades.

Estar abiertos a la vida significa estar más presentes, hacer espacio en el corazón y en cierto punto ser valiente lo suficiente como para abrazar lo incierto.

Significa aceptar más y juzgar menos, ser más feliz sin importar lo que venga, saborear lo maravilloso de sus detalles y lo simple de su grandeza. Se trata de experimentar la vida de manera más plena.

Estas son algunas de las experiencias que pueden animarte a disfrutar más. Tu día a día está lleno de sorpresas de la vida. Tan solo has de estar atento y decidirte a vivir algunas de las experiencias que encontrarás en la siguiente galería.



BUS
Shutterstock | michaeljun

Actúa como un turista en tu ciudad

Tomar el metro para ir al trabajo puede ser una experiencia muy diferente a tomarlo estando de vacaciones. La actitud de ser un turista nos hace apreciar más las cosas. Estamos más expectantes y con otra energía para recibir lo desconocido. Ahora que no se puede viajar, convertirnos en turistas en nuestra propia ciudad puede abrirnos a nuevas experiencias.

FUN
Shutterstock | Lucky Business

Sonríe aunque no tengas motivo

Todos sabemos esto pero con frecuencia lo olvidamos o nos parece que las razones para sonreír se van agotando. De todos modos, vale la pena hacerlo. Cuando sonreímos no solo nos sentimos mejor sino que de algún modo nos abrimos a los demás y al mundo. Sería raro que alguien inicie una conversación si nos vemos serios o malhumorados. La sonrisa es una invitación, una puerta abierta a cosas buenas.

DOG
Shutterstock | Syda Productions

Descansa de las pantallas cuando estés en la calle

Puede ser algo muy agradable desconectarnos o que la atención esté centrada en escuchar o ver algo que nos gusta, pero cuando si estás con otros y al mismo tiempo con auriculares o el móvil, eso será una señal clara de que no quieres ser molestado. Cuando vas a algún sitio y estás más tiempo interactuando con un dispositivo es probable que le pierdas atención a tu entorno, y si alguien te quiere hablar o te está mirando, tampoco lo notarás.

NEIGHBOUR
Shutterstock | Media-Whalestock

Conoce a personas en tu entorno cercano

Hoy cuando los contactos parecen ser tan rápidos por el distanciamiento físico de la pandemia, haz un esfuerzo adicional para conocer a las personas en tu entorno más cercano. Saluda a las personas que ves todos los días como el panadero o el verdulero y conoce sus nombres. Iniciar una conversación sencilla no solo es un gesto amable, sino que te abre a los demás. Nunca sabes quién se está dando cuenta de lo amigable que eres.

FRIENDS
Shutterstock | Dubova

Considera minutos extra en tus planes

Cuando planifiques una salida o una tarea, ten en cuenta hacerlo con un margen de tiempo entre una y la otra, como por ejemplo salir diez minutos antes de lo estipulado. Esto permitirá que no tengas que correr, estarás más relajado y no solo concentrado en el objetivo de llegar a un sitio. Sin estrés o tensión podrás renovar tu perspectiva, descubrir cosas nuevas e incluso detalles que siempre han estado ahí, pero que tal vez no los habías percibido antes.

GUITAR
Shutterstock | Ulza

No te obsesiones con una sola cosa

No te limites a una cosa. Renueva tus metas y sueños. El ser humano tiene una capacidad para el bien más amplia de la que imaginas. Si permaneces obsesionado con un objetivo, eso puede cerrarte a muchas cosas buenas que te rodean. Cierta flexibilidad puede hacer crecer tu meta con algo que no habías considerado antes, dejar ir proyectos en un momento adecuado o dar lugar a otros nuevos.

fear
Shutterstock-file404

Reconoce tus mecanismos de defensa

Muchas veces la manera con la que respondemos suelen ser mecanismos de defensa que ya tenemos incorporados sin casi darnos cuenta que están y por eso son tan difíciles de manejar. Reconocerlos puede ser útil porque estos nos cierran a personas o situaciones si hemos tenido experiencias pasadas dolorosas. Analiza el motor de tus actos y enfrenta el miedo que pueda estar cerrándote. Una actitud amorosa es la que nos permite abrirnos más.

NEIGHBORS
Shutterstock

Encuentra algo atractivo en los demás

No importa si son hombres, mujeres, jóvenes o viejos, siempre podrás encontrar que hay algo atractivo en todos. Una vez que comienzas a hacer este ejercicio de notarlo y ver a las personas a través de ese filtro, todos se vuelven más interesantes. Esto te llevará a descubrir cosas buenas en los demás que incluso ni siquiera ellos aún se han dado cuenta que tienen.

PONDER
Nick Starichenko | Shutterstock

Busca la verdad profunda de las cosas

Es común crear juicios sobre todo lo que nos rodea y tal vez muchas veces lo hacemos con una justa razón, pero eso nos puede cerrar a descubrir más. Incluso cuando vemos que algo no nos convence, con un juicio podemos cerrarnos a una verdad más completa. Si en vez de quedarnos con el juicio elegimos buscar comprender, nos abrimos a ver más, tal vez quitarnos un peso y hacer espacio para dejar entrar algo mejor que una sensación negativa.

PRAY
Shutterstock | etonastenka

Déjale el control a Dios

Cuando nos esforzamos por controlar todo lo que nos rodea al final somos nosotros los que decidimos todo y esto nos hace caer en una forma de excluir muchas cosas. Lo ideal es tener nuestra agenda, pero también poder compartirla. Cuando entregamos nuestra vida poniéndolo todo en manos de Dios, nos abrimos a muchos canales de gracias. Al soltar el control para depositarlo en una fuente de amor tan poderosa, las posibilidades son infinitas.

Cecilia Zinicola, Edifa Aleteia

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jueves, 4 de febrero de 2016

¿Es esta vida que llevo la que soñé?

Cuando cuestionamos lo vivido y sentimos la necesidad de cambiar...


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Carlos Padilla Esteban, aleteia
Me gusta creer en la bondad del alma. En lo que podemos llegar a ser si soñamos con las cumbres.

El otro día vi un cortometraje con la historia del vendedor de sueños. Un hombre que vendía sueños en un autobús. Había vendido cientos de sueños que no costaban dinero. Sueños que estaban en el fondo del alma de cada uno, dormidos.

Porque es así. Soñamos mucho, pero lo olvidamos, nos aferramos a la vida. O la vida nos lleva de un lado para otro exigiéndonos. Y nos acabamos conformando con lo que hacemos y vivimos. Con lo que hablamos y conquistamos. Y de ahí no salimos. No vamos más alto. No soñamos.

Quiero hacer un momento de silencio y preguntarme: ¿Qué sueño? ¿Cuál es el sueño que mueve mi corazón? Puede que lo haya reprimido. Cuando es así, en momentos de sequedad, surgen tal vez esas crisis de la vida que nos confrontan con nosotros mismos, con nuestra pobreza.
Se habla mucho de esas crisis en la mitad de la vida, cuando ponemos en duda tantas cosas vividas y nos planteamos hacia dónde navegamos. ¿Dónde quedaron nuestros sueños? ¿Hemos hecho algo bueno durante todos estos años? ¿Hemos logrado lo que anhelábamos cuando éramos más jóvenes?
Muchas veces en la mitad de la vida nos preguntamos hacia dónde vamos. No son malas las crisis porque nos hacen quedarnos con lo más auténtico y verdadero de lo que vivimos. Y nos permiten dejar de lado lo que nos pesa y ata. Pero puede suceder que no asumamos bien estas crisis.

El otro día leía: “Nos encontramos con dos comportamientos defectuosos en la mitad de la vida: uno consiste en no ver el contrario de la actitud consciente. Es elaferramiento a los antiguos valores, la caballaresca defensa de principios. De ahí la obstinación, el endurecimiento y la limitación. La otra reacción es echar por la borda los valores que hasta el momento de la crisis estuvieron vigentes. Así permanece la represión y solamente cambia de objeto. En la segunda mitad de la vida se trata no de una conversión a lo contrario sino del mantenimiento de los valores antiguos a la vez que se reconocen sus contrarios”[1].
Podemos reaccionar bien con los cambios y las crisis o rebelarnos por no aceptar lo que estamos viviendo.
Me toca a menudo conocer personas que llegan a cambios pendulares que no siempre ayudan a madurar de verdad: “Cambios de profesión, separaciones, mutaciones religiosas, apostasías de todo tipo son los síntomas de estemovimiento pendular hacia lo contrario. Se cree que por fin se puede vivir lo reprimido. Pero en lugar de integrarlo se cae víctima de lo no vivido y se reprime lo vivido”[2].
Siempre hay algo reprimido en el corazón, algo no vivido. Para ser realistas, es imposible que lo vivamos todo. Vivimos algunas cosas y no vivimos otras.
El padre José Kentenich solía hablar de la ley de la vida no vivida que siempre se acaba haciendo presente:“La generación que llega quiere afirmar, acentuar y hasta sobre-acentuar el lado de la vida que la generación anterior postergó. Esta ley debe ser tomada en serio”[3].
Cuando algo en nuestra vida ha quedado reprimido y no se ha vivido, puede suceder que en una cierta edad surja con fuerza el deseo de vivir lo que no hemos vivido antes. Los años pasan y no queremos dejar pasar el tiempo.

Pero esta actitud tiene siempre sus riesgos. Es importante no tomar decisiones precipitadas, ni tirar por la borda todo lo vivido hasta entonces. Como decía Carl Gustav Jung: La vida no vivida es una enfermedad de la que se puede morir.

Si lo enfrentamos mal, podemos llegar a hacer cosas que no queríamos hacer, tirar por la borda una vida entregada por grandes ideales.
Tenemos que tomar en cuenta las cosas no vividas, es verdad. Valorar lo que no se ha desarrollado en nosotros y respetarlo. Pero siempre buscando lo que Dios nos pide.
A veces se pueden dar sobre-acentuaciones. Son manifestación de que olvidamos algo, reprimimos algo y puede que haya llegado el tiempo de cambiar.

Los cambios son buenos siempre que nos ayuden a ser mejores, a amar más y mejor, a ser más santos. Cambiar por cambiar no tiene sentido. Sólo tiene sentido si el cambio me lleva a purificar lo que hay en mí, a ser más auténtico en mis relaciones, a llevar una vida más honesta, a ser más fiel a mis decisiones.
Todos cambiamos en la vida. Pero no siempre cambiamos para bien. Ojalá siempre pudiéramos decir que estamos cambiando para mejor. Que somos mejores personas que ayer y algo peores que mañana. Que nos hemos escapado de algún cajón en el que nos habían encasillado otros o bien nosotros mismos por miedo a la vida. No lo sé.
Cambiar es propio de la vida. Nos permite desarrollar aspectos de nuestra personalidad no desarrollados.
El vendedor de sueños que antes mencionaba vendía un sueño cada vez que alguien, en un momento de silencio, pensaba en su sueño imposible y se ponía en camino para hacerlo realidad. Cada vez que alguien dejaba sus miedos y prejuicios y se lanzaba a la vida dispuesto a amar más, con más hondura, sin miedo. Cada vez que una persona escuchaba la voz del alma y obedecía sabiendo que asumir riesgos era la única forma de avanzar en la vida.

Creo que cambiar lo que hacemos tiene que ser siempre escuchando a Dios en el alma, buscando sus deseos más verdaderos y dejando de lado nuestra tendencia a la comodidad.
[1] Anselm Grün, La mitad de la vida como tarea espiritual, 92
[2] Anselm Grün, La mitad de la vida como tarea espiritual, 92
[3] J. Kentenich, Un paso audaz,textos sobre la misión del 31 de mayo

Frases memorables
La vida es la meta de Dios con nosotros (Bonnhoeffer)
Quien vive una vida ejemplar se convierte en portero de Dios (Hurtz)