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miércoles, 24 de mayo de 2023

Tenían fecha para la boda pero Dios los llamó a la vida consagrada


Estaban comprometidos, tenían fecha para la boda y ya estaban buscando casa, pero Dios tenía otros planes para ellos: hoy son monja y sacerdote.

El periódico italiano Avvenire relató la inspiradora historia de Paola y Ángelo, quienes, después de 10 años de noviazgo-,descubrieron que el Señor los estaba llamando a la vida consagrada.

Tenían fecha para la boda pero Dios los llamó a la vida consagrada

Paola, hoy es Sor María Giuseppina del Amor Encarnado, una carmelita descalza, y Ángelo un sacerdote que misiona en Alemania. Sin embargo, los planes que tenía cada uno era bien diferentes cuando se conocieron en la adolescencia y comenzaron un largo noviazgo.

Nuestros años de noviazgo pasaron rápido, hasta el día en que llegó a la parroquia, cerca de la casa de Paola, el joven vicepárroco Don Michele Madonna, quien nos hizo conocer a ‘Jesús vivo. Siempre repetía: ‘Chicos, pregúntenle a Dios qué piensa de ustedes, cuál es Su sueño para cada uno de ustedes“, recordó Ángelo.

En ese tiempo tomaron juntos la Confirmación. “Con la Confirmación – comentó el sacerdote- para mí todo se puso patas arriba. Continué mi vida trabajando como electricista industrial, pero en el fondo cada vez estaba más inquieto. Tenía un salario, salía con amigos y amigas, pero todo era de mal gusto y parecía que no era suficiente para mí. Lo tenía todo, pero no era feliz“.

El noviazgo continuó, Paola y Ángelo planearon la boda y comenzaron a buscar casa mientras ella finalizaba sus estudios en economía. Sin embargo, justo cuando encontraron lo que iba a ser su futuro hogar, Paola decidió terminar súbitamente la relación.

“Fuimos a la conferencia sobre la Renovación en el Espíritu Santo en Rimini y Dios le hizo entender a Paola que quería que fuera suya, pero ella no pudo aceptarlo. Me dejó por primera vez en mayo. Después de un tiempo nos volvimos a juntar porque ella no podía decir su ‘sí’ al Señor. En octubre, sin embargo, Dios superó sus obstáculos y Paola me dejó, concluyendo definitivamente nuestra historia“, relató Ángelo.

Paola había decidido convertirse en carmelita descalza, pero Ángelo aún no podía discernir cuál era el plan que Dios tenía para él.

“Después de haber rezado las Vísperas, le hago a Dios la fatídica pregunta con la que Don Michele nos había insistido durante los años de frecuentación de la parroquia. Le pregunto: ‘¿pero por qué estoy en la tierra? ¿Qué quieres de mí?‘ Abro la Biblia, la que había recibido como regalo del padrino de la Confirmación (…) [y] allí leí ‘Antes que te formase en el vientre te conocí, antes que nacieras te santifiqué‘ (Jeremías 1:4-5)”.

Entonces Ángelo se dio cuenta que quería ser sacerdote. Ingresó al seminario a los 26 años y fue ordenado a los 33 años en 2013. Hoy, realiza un apostolado en la misión católica de Wuppertal, Alemania.

“Cada vez que estoy en Nápoles [Italia] voy a al monasterio de sor Maria Giuseppina. La historia no ha cambiado tanto: cuando estaba comprometida me sermoneaban. ¡Me siguen retando hasta siendo sacerdote!“, recordó con humor Ángelo.

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martes, 27 de septiembre de 2022

Dedicar la vida a Dios es el acto más razonable que puede hacer el hombre

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El monasterio es una central de comunicaciones, silenciosas pero muy operativas. Una entrevista al hasta 2014 abad del Valle de los Caídos

El domingo de la Santísima Trinidad, cada año, se celebra la «Jornada Pro Orantibus». Una jornada dedicada al conocimiento y la oración por todos aquellos religiosos y religiosas dedicados a la vida consagrada contemplativa.

Aleteia quiso conversar con Fray Anselmo Álvarez, ex abad de la abadía benedictina de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, uno de los monasterios más conocidos de España y Europa.

«Dios es lo único necesario», afirma Fray Anselmo, «dedicarle íntegramente la existencia, como hacen los contemplativos, viene a ser el acto más razonable, que ellos practican en su nombre y en el de todos los hombres».

El día a día en la abadía está centrado en la oración y el trabajo y en los últimos años ha crecido la inquietud de los jóvenes por este tipo de vida: «Nunca será ésta, tal vez, una vocación mayoritaria, pero la extrema pobreza humana de los tiempos empieza a suscitar no pocas preguntas e inquietudes», explica.

– La vocación específicamente contemplativa, ¿es actual y necesaria en la Iglesia y en el mundo?

Puede considerarse la actividad más decisiva, para la Iglesia y para el mundo. De hecho, Dios es lo único necesario, puesto que de Él dimana todo lo demás, en todos los órdenes: la vida y cuanto la hace humana. Dedicarle íntegramente la existencia, como hacen los contemplativos, viene a ser el acto más razonable, que ellos practican en su nombre y en el de todos los hombres. Entonces ellos ponen en acción algo vital: la presencia de Dios entre los hombres; la presencia del hombre ante Dios.

Hay sed de Dios

– Llama la atención a los jóvenes la vida contemplativa de clausura. ¿Cómo van las vocaciones? ¿Está en crisis o hay un florecimiento?

Hay, en un número creciente de jóvenes, un despertar subterráneo de la curiosidad y del interés por esta realidad que ha sobrevivido al rechazo masivo de lo sagrado. Intuyen que en esa forma de vida se esconde algo relacionado con lo esencial de la existencia humana, con la profundidad del ser, con la verdad de sí mismo, y con la posibilidad de empezar a asimilarlo y realizarlo.

Nunca será ésta, tal vez, una vocación mayoritaria, pero la extrema pobreza humana de los tiempos empieza a suscitar no pocas preguntas e inquietudes. Muchas de ellas se responden en los monasterios. Pero el recorrido será todavía largo hasta alcanzar las cotas del pasado en cuanto a número de vocaciones.

– ¿Cómo es el día a día en un monasterio benedictino?

Se resuelve en una alternancia de oración y trabajo. Oración que eleva a Dios los sentimientos de alabanza, adoración, acción de gracias y súplica que brotan del interior de cada monje, pero en la que éste presenta también la voz, o los silencios, las necesidades y preguntas de todos los demás corazones.

Ora et labora

Una oración, sobre todo en la lectio divina, que indaga también en el conocimiento de Dios con el objeto de penetrar en su misterio. Porque ese descubrimiento es la puerta de todos los demás que están ante nosotros: sólo quien conoce a Dios conoce toda la realidad que ha salido de sus manos.

También el trabajo es oración: la plegaria de las manos y del esfuerzo corporal y mental. Un trabajo muy variado, que no busca el lucro, sino la actividad que ocupa fructuosamente el tiempo y desarrolla las facultades y talentos personales de cada monje.

Es el ora et labora, que se ha revelado como una de los hallazgos más fecundos de la cultura humana, y que se ha expansionado en multitud de actividades en el campo del pensamiento, del arte o del servicio a la sociedad y a la civilización.

El monasterio, una central de comunicación entre el hombre y Dios

– En el mundo de las comunicaciones y del ruido. El dedicarse al silencio y a la oración, impresiona. ¿Por qué este tipo de vida?

La vida del monje es una actividad de comunicación, no de ruido, que se identifica con la misma acción contemplativa, propia de todos los hombres. El monasterio es una central de comunicaciones, silenciosas pero muy operativas, entre la tierra y el cielo, entre el hombre y Dios, muchas veces entre el monje y los hombres cuando entran en diálogo en la tranquilidad del espacio monástico, acogidos a su hospitalidad.

El silencio de los monjes les permite escuchar y pronunciar las palabras más eficaces que a todos nos interesa oír, aunque tantas veces las evitamos para no trastornar nuestro sistema.

– ¿Tienen muchas peticiones de oración? ¿Es consciente la sociedad y sobre todo los católicos, de la fuerza de la oración?

Sí. Son muchas las personas que solicitan el que oremos por ellos o por otras que saben necesitadas. Y son bastantes más las que dicen creer que la oración de los contemplativos es uno de los soportes que sostienen nuestra sociedad. Pero en esa actividad les pueden acompañar todos los demás creyentes que mantienen  abiertos sus intercambios con Dios.

Alvaro Real, Aleteia 


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jueves, 3 de febrero de 2022

¿Cuántos religiosos y monjas hay en el mundo? El estado numérico de la vida consagrada


 

(ZENIT Noticias / Roma, 01.02.2022).- Fue san Juan Pablo II quién en 1997 instituyó la Jornada Mundial de la Vida Consagrada que desde entonces se celebra anualmente el 2 de febrero. Es, a todos los efectos, el “día de los consagrados”.

En dos mil años de historia, miles de hombres y mujeres han experimentado un deseo de entrega total a Dios en una familia espiritual que les ayuda a vivir esa entrega con un estilo concreto. Pero, ¿cuántos son actualmente? O en otras palabras: cuál es el estado numérico de la vida consagrada.

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De acuerdo al Anuario Estadístico de la Iglesia, cuya versión más reciente recoge todos los datos correspondientes hasta diciembre de 2019, hay:

– 132.200 sacerdotes pertenecientes a una congregación u orden religiosa

– 50.295 religiosos varones que no sacerdotes

– 635 diáconos permanentes que pertenecen a una congregación u orden religiosa

– 582 varones laicos consagrados (no religiosos) que pertenecen a un Instituto Secular

Las mujeres reflejan el siguiente estado numérico mundial:

– 630.099 religiosas

– 20.913 mujeres laicas consagradas (no religiosas) que pertenecen a un Instituto Secular

 

¿Qué muestran esos números?

Las estadísticas muestran que los religiosos no sacerdotes han disminuido por séptimo año consecutivo de 646 unidades, alcanzando el número de 50.295.

Las disminuciones se registran en

– Europa (-236),

– América (-390)

– Oceanía (-86)

– Asia (-23)

– Aumentan solo en África (+89).

Por otra parte, se confirma la tendencia a la disminución global de las religiosas, de 11.562 unidades. Actualmente son en total 630.099, como lo recogimos arriba.

Los aumentos se registran de nuevo en:

– África (+835)

– y en Asia (+599)

Las disminuciones se registran en:

– Europa (-7.400)

– América (-5.315)

– Oceanía (-281)

ZENIT ofrece estos datos en el contexto del día de la vida consagrada. El reto del reemplazo generacional y de la pastoral vocacional es un reto mundial prácticamente para todas las órdenes, congregaciones e institutos seculares de vida consagrada a nivel mundial.

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domingo, 11 de septiembre de 2016

¿Cómo saber si Dios me llama? 7 claves para discernir una posible vocación a la vida consagrada


Dios llama para hacernos suyos: para dejar atrás la vida que llevábamos y entregarnos por entero a Él. No todos tienen están llamados a este camino, pero si hay muchos, que pudiendo estar llamados no saben cómo escuchar a Dios. ¿Cómo saber si Dios me llama a seguirlo en la vida consagrada o sacerdotal? Aquí te comparto siete claves para discernir con madurez si Dios te llama a este camino o no. Pon atención, porque si te tomas en serio estas recomendaciones, Dios podría de verdad estar tocando la puerta de tu corazón para hacerte suyo como lo ha hecho con nosotros.

1. Ora… ora… y ora

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Parece muy obvio pero es de lo más necesario. Santa Teresita de Lisieux decía: «Para  mí, la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría». Ahí está resumido todo. La oración es algo sencillo. Imagínate que llegas del colegio y quieres hablar con tus padres acerca de cómo te ha ido durante el día: tus penas y alegrías; tus sueños y frustraciones… este diálogo con Dios es oración. Tú hablas con Él de todo. Con confianza y fe. Sabes que te escucha y por eso no te cansas de hablarle. Orar es un diálogo, no un monólogo. Hablas pero también escuchas, y para escuchar es necesario el silencio. Sí, el silencio. Y no digo solo ausencia de ruido, hablo de que debes dejar a un lado tus preocupaciones (comentándoselas a Dios, claro) y serenar tu alma para escuchar su voz. ¿Recuerdas que en el Antiguo Testamento Dios habla con una pequeña brisa? (1 Reyes 19, 12-14), pues si estás atento lo escucharás y sabrás que hacer; no es misticismo, es pura realidad.
«Tú, cuando ores, entra en tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará» (Mateo 6,6).

2. Frecuenta los sacramentos: La Eucaristía y la penitencia
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Si no ibas a Misa o no eras de confesión frecuente, este un excelente tip para ti. Para sanar y limpiar el alma son necesarios los sacramentos. La Eucaristía es nuestro alimento espiritual, lo más grande que Jesús nos dejó en herencia, y además está al alcance de todos. Nuestra vida debe ser una constante acción de gracias a Dios, una alabanza perenne, y para esto la misa es imprescindible. Si es diaria, mejor, si no es así puedes ir todos los domingos sin falta. Por otro lado, la penitencia es necesaria para lavar nuestra alma de las impurezas del pecado y hacernos transparentes ante Dios. Necesitas pedirle perdón a Dios por las cosas malas que has hecho. Cuando uno está reconciliado con su Padre el corazón se llena de paz, en ese momento es cuando está mejor dispuesto para acogerle y responderle con generosidad. La confesión, como dice el Papa Francisco, no es una “sala de tortura”, al contrario, es el encuentro con el amor misericordioso de Dios. Añade el Papa: «Los apóstoles y sus sucesores –los obispos y los sacerdotes que son sus colaboradores- se convierten en instrumentos de la misericordia de Dios. Actúan in persona Christi. Esto es muy hermoso». Así que no lo pienses tanto y acude a los sacramentos.
«Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no volverá a tener hambre… Este es el pan que ha bajado del cielo para que quien lo coma no muera» (Juan 6, 35.50). «… Tú amas al de corazón sincero… rocíame con agua purificadora, y quedaré limpio… Aparta tu vista de mis pecados, borra todas mis culpas. Crea en mí un corazón limpio, renueva dentro de mí un espíritu firme» (Salmo 50:8-9.11-12).

3. Pedir dirección espiritual

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La dirección espiritual es un don. «El Espíritu Santo da a ciertos fieles dones de sabiduría, de fe y de discernimiento dirigidos a […] la oración» (CIC 2690). Sacerdotes, religiosas o religiosos pueden ayudarte a ver la voluntad de Dios en tu vida, a encaminarte por el ruta que Dios te marca. San Juan de la Cruz señala al respecto: «No solo el director debe ser sabio y prudente sino también experimentado… Si el guía espiritual no tiene experiencia de la vida espiritual, es incapaz de conducir por ella a las almas que Dios en todo caso llama, e incluso no las comprenderá». Por eso elige bien con quien deseas tener dirección. Es importante este punto, porque tú pones tu alma en las manos de un hombre o mujer para que te ayude a buscar la voluntad de Dios. Si quieres descubrir que es lo que Dios te pide la dirección espiritual será para ti un camino seguro. Ora y pide al Señor que te mande a tu director espiritual, al mejor que encuentre para ti, y confía en él. Dios se vale de instrumentos humanos para derramar sus gracias en la tierra.
«Acude siempre a quien teme al Señor, a quien sabes que observa los mandamientos, que tiene una conciencia como la tuya y que compartirá tu pena si llegas a caer… Pero, sobre todo, suplica al Altísimo para que dirija tus pasos en la verdad» (Eclesiástico 37, 12.15).

4. Ten una actitud disponible ante el plan Dios

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Es fácil decirlo cuando uno no está de por medio, pero cuando es la vida entera la que está implicada esta frase tiene un peso mayor. Ama a Dios y confía en Él. Vive en su amor, en reconciliación con Él, ora mucho, confía en los sacramentos y tu corazón estará disponible para todo lo que te pida. Si te pide cambiar una cosa, lo podrás hacer. Si te pide esforzarte en una virtud, también lo lograrás. Pero intenta siempre cultivar un corazón disponible, generoso para con Dios. El Papa Benedicto XVI decía al inicio de su pontificado: «¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a Él, recibe el ciento por uno. Sí, abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo, y encontraréis la verdadera vida». Nosotros, los religiosos, creemos plenamente en estas palabras porque lo hemos vivido. Con un corazón disponible Dios puede trabajar, puede moldear tu corazón como le plazca. Pero necesita que pongas de tu parte. Tú decides.
«Dichosos el hombre que ha puesto su confianza en el Señor… Entonces yo digo: Aquí estoy, para hacer lo que está escrito en el libro acerca de mí. Amo tu voluntad, Dios mío» (Salmo 40, 5.8).

5. Busca cambiar los hábitos que no te ayudan

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Muy importante es cambiar los antiguos hábitos para transformarnos en hombres y mujeres nuevos. Las fiestas en exceso, los fines de semana fuera de casa, el malgastar dinero, las palabras groseras, entre otras cosas, pueden ser hábitos buenos en el mundo de hoy, pero no lo son para quienes desean hacer lo que Dios les pide. Nuestra vida debe tener olor a Cristo. Como dicen por ahí: «Cada uno sabe dónde le aprieta el zapato», en otras palabras, todos sabemos cuáles son nuestras deficiencias, lo que debemos mejorar. Poner un esfuerzo extra será una ayuda muy grande para discernir bien tu vocación. Es hora de cambiar algunas cosas, ordenar tu vida, poner prioridades. ¿Prioridades? Sí, por ejemplo compartir más con la familia, visitar a los enfermos, ayudar al prójimo y miles de cosas más. Lo mejor es sustituir un vicio (algo malo) por una virtud (algo bueno). Si antes perdía tiempo apostando dinero, ahora lo voy a donar a una institución de beneficencia. Si antes salía de fiestas todos los fines de semana, ahora dedicaré un fin de semana de voluntariado o ayudando en la parroquia. Dejar de mentir, desterrar la ira, sembrar alegría, etc. Ves qué fácil parece todo visto desde esta perspectiva. Lo difícil es ponerlo en práctica, pero descuida, Dios siempre estará contigo para ayudarte.
«Supongo que han oído hablar de Él [de Cristo] y que, en conformidad con la auténtica doctrina de Jesús, les enseñaron como cristianos a renunciar a su conducta anterior y al hombre viejo corrompido por seductores apetitos. De este modo se renuevan espiritualmente y se revisten del hombre nuevo creado a imagen de Dios, para llevar una vida verdaderamente recta y santa» (Efesios 4, 21-24).

6. Esfuérzate por vivir la coherencia de vida

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«Agere sequitur esse» en latín significa: «El hacer sigue al ser». Uno actúa de acuerdo a lo que es. Soy hijo de Dios, actúo como tal. Soy un hombre en discernimiento vocacional, actúo como tal. Es simple, lógica pura. Esto también cuesta trabajo. Necesitas de un compromiso serio y maduro. Dice el Papa Francisco: «No es fácil –  lo sabemos todos – la coherencia en la vida, entre la fe y el testimonio; pero nosotros debemos ir hacia adelante y tener en nuestra vida esta coherencia cotidiana. ‘¡Esto es un cristiano!’, no tanto por aquello que dice, sino por aquello que hace; por el modo en que se comporta». Dicen por ahí que las palabras convencen pero que el testimonio arrastra. ¡Cuánto más arrastraremos al mundo hacia Dios si nosotros somos coherentes con lo que creemos! Es necesario esta máxima hoy en día. Como los primeros cristianos que eran capaces de morir por ser coherentes con su fe. No escatimaban darlo todo por Jesús. ¿Y tú? Ve corrigiendo tu vida desde ahora. Que concuerden tus acciones, tus pensamientos y tus deseos con Dios. Depende de ti actuar conforme a lo que eres.
«¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Podrá acaso salvarlo la fe? … la fe: si no tiene obras, está completamente muerta. Sin embargo, alguien podría decir: “Tú tienes fe, yo tengo obras; muéstrame tu fe sin las obras, que yo por las obras te mostraré mi fe”» (Santiago 2, 14.18).

7. Vivir con generosidad

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Vivir de cara a Dios es necesariamente vivir generosamente. No podemos ser cristianos auténticos sin la generosidad como una de nuestras características esenciales. Si somos cristianos, somos generosos. No hablamos aquí de dar dinero a todo el mundo, repartir las cosas de mi casa a quienes necesitan o regalar comida a los pobres. Sí, esto es necesario, pero hay una generosidad aún más difícil: la del corazón. Cuando uno hace un acto desinteresado no necesariamente está haciendo un acto con un corazón generoso. La actitud interior es fundamental para que ese acto sea de verdadera renuncia. Puedo dar muchas cosas pero con una cara de amargado que nadie me soporta. Eso no es generosidad verdadera. En cambio, puedo ser muy pobre pero darle mi tiempo a quien necesita desahogarse o llorar alguna pena. Doy mi tiempo gratuitamente, sin que nadie me vea, sin lamentarlo, eso es generosidad interior. Todo depende de la actitud. Si la actitud es desprendida, el acto será generoso de por sí. Vivir así está al alcance de todos, pero necesitamos estar unidos a Dios para no lamentarnos de lo que entregamos a los demás.
«Tengan esto presente: el que siembra con miseria, miseria cosecha; el que siembra generosamente, generosamente cosecha. Que cada uno dé según su conciencia, no de mala gana ni como obligado, porque Dios ama al que da con alegría» (2 Corintios 9, 6-7).

Estas 7 claves te ayudarán mucho a discernir si la vida sacerdotal o religiosa es tu camino en la vida. Pero sobre todo, ten un corazón lleno de Dios, lleno de amor por Él. Un corazón humilde, que busque incesantemente a Dios en todas las cosas, pequeñas o grandes. Que Dios sea el amor de tu vida. Cultiva esta semilla en la tierra de tu corazón y los resultados fructificarán. Ah, y prepárate, porque Dios nos promete (en la vida consagrada) el ciento por uno, y eso es muy bueno, pero el versículo termina: «con persecuciones», así que no te extrañe si alguien se opone a tu vocación, si a alguien no le gusta el camino que Dios ha querido para ti, porque a todos nos ha sucedido. Lo importante es que tú lo disciernas bien y sea una entrega sincera la que le des al Señor.
«Les aseguro que todo aquel que haya dejado casa o hermanos o hermanas o madre o padre o hijos o tierras por mí y por la buena noticia, recibirá en el tiempo presente cien veces más en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el mundo futuro la vida eterna» (Marcos 10, 29-30).

Escrito por H. Edgar Henríquez Carrasco, LC. catholic-link

miércoles, 13 de mayo de 2015

La vida religiosa hoy

Una conferencia inspirada e inspiradora para todos


Mons. José Rodríguez Carballo, Arzobispo Secretario del Dicasterio de la Vida Consagrada en Roma, comparte sus reflexiones durante la Semana Teológica de la Vida Religiosa, desarrollado en Lima. 28-04-2015

lunes, 1 de diciembre de 2014

Un programa sobre la vida consagrada




 He aquí el tráiler de la serie Testigos de lo eterno. La vida consagrada, que empezará 
a emitir en breve H.M. Televisión con motivo del Año de la Vida Consagrada que
 arranca este domingo 30 de noviembre. Además de la participación de expertos 
en vida consagrada, como el abad Michael John Zielinski, O.S.B. Oliv. y el padre 
Arnaldo Pigna, O.C.D., el programa cuenta con numerosos testimonios de religiosos, 
religiosas, laicos y laicas consagrados.