| San Lorenzo de Brindis , San Platón de Ancira |
Cantar de los Cantares 3,1-4a.
| Así habla la esposa: |
| En mi lecho, durante la noche, busqué al amado de mi alma. ¡Lo busqué y no lo encontré! |
| Me levantaré y recorreré la ciudad; por las calles y las plazas, buscaré al amado de mi alma. ¡Lo busqué y no lo encontré! |
| Me encontraron los centinelas que hacen la ronda por la ciudad: "¿Han visto al amado de mi alma?". |
| Apenas los había pasado, encontré al amado de mi alma. |
Salmo 63(62),2.3-4.5-6.8-9.
Mi alma tiene sed de ti, Señor, Dios mío.
| Señor, tú eres mi Dios, |
| yo te busco ardientemente; |
| mi alma tiene sed de ti, |
| por ti suspira mi carne |
| como tierra sedienta, reseca y sin agua. |
| Sí, yo te contemplé en el Santuario |
| para ver tu poder y tu gloria. |
| Porque tu amor vale más que la vida, |
| mis labios te alabarán. |
| Así te bendeciré mientras viva |
| y alzaré mis manos en tu Nombre. |
| Mi alma quedará saciada |
| como con un manjar delicioso, |
| y mi boca te alabará |
| con júbilo en los labios. |
| Veo que has sido mi ayuda |
| y soy feliz a la sombra de tus alas. |
| Mi alma está unida a ti, |
| tu mano me sostiene. |
Evangelio según San Juan 20,1-2.11-18.
| El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. |
| Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto". |
| María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro |
| y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús. |
| Ellos le dijeron: "Mujer, ¿por qué lloras?". María respondió: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto". |
| Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció. |
| Jesús le preguntó: "Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?". Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: "Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo". |
| Jesús le dijo: "¡María!". Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: "¡Raboní!", es decir "¡Maestro!". |
| Jesús le dijo: "No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: 'Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes'". |
| María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras. |
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Compartir el Evangelio en Facebook
![]() | Monasterio Santa Catalina del Monte Sinaí |
¡Con tu resurrección, nos has resucitado!
| Señor, aunque has comparecido ante el tribunal cuando eras juzgado por Pilato, no has abandonado el trono sobre el que reinas con el Padre. Resucitado de entre los muertos, has liberado al mundo de la esclavitud del Enemigo para salvarnos. |
| Señor, cuando fuiste clavado sobre la cruz y has extendido tus dos brazos, con tu fuerza has abolido la potencia de la muerte y, descendido en el Hades has liberado las almas. Con tu resurrección, has resucitado también nuestras almas y las has iluminado. |
| Señor, aunque fuiste depositado en la tumba como un cadáver, los soldados te guardaban como a un rey adormecido, como a un tesoro de vida que ellos habrían sellado. Pero tu has resucitado y has acordado la incorruptibilidad a nuestras almas. |
| Señor, proclamando tu Resurrección, tu ángel ha atemorizado a los guardias, y ha interpelado a las mujeres con estas palabras: “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? ¡Ha resucitado, ya que es Dios y ha dado la vida al universo!” (EDD) |
|
||
|
||
|
Oración
(de la liturgia del monasterio-arriba)




