Aquí podemos ofrecerle sólo unos cuantos aspectos de las mil maravillas de la Santa Misa
La Eucaristía es fuente de fuerza, valor, paciencia y alegría.
Para soportar los agobios, las pruebas, las penas comunes que ninguna familia, por bien organizada que esté, puede rehuir, se necesita fuerza todos los días. La Eucaristía es fuente de fuerza, de valor, de paciencia, y amable alegría que difunde en las almas propicias, les hace sentir una serenidad que es el más valioso tesoro de la vida de familia.
SS Pío XII Audiencia general Miércoles 7 de junio de 1939
La Santa Misa nos preserva de muy grandes males.
Todos los días en que uno oiga devotamente la Santa Misa podrá esperar fundadamente verse libre o preservado de muy grandes males y peligros del alma y cuerpo.
San Gregorio Magno, Papa y Doctor de la Iglesia
Todos los días...
La Santa Misa, por la misericordia infinita de Dios con los hombres, nos la regala Él todos los días. Todos los días asistimos al milagro más trascendente de la historia. Todos los días asistimos al milagro más colosal de la historia. Todos los días presenciamos el acto de donación de Dios a las criaturas más profundo, más fuerte de la historia.
Sierva de Dios Teresa María de Jesús Ortega, op
Un sacerdote con poderes de Dios.
El momento de la transubstanciación es esa hora en que se produce el Fiat Creador; en que un sacerdote, con poderes de Dios, con poderes de Cristo, realiza el más maravilloso de los milagros.
Sierva de Dios Teresa María de Jesús Ortega, op
Los hombres que reciben a Cristo se transforman en Él.
Con el Sacrificio de Cristo nace una nueva raza, raza que será Cristo en la tierra hasta el fin del mundo. Los hombres que reciben a Cristo se transforman en Él.
San Alberto Hurtado
La Eucaristía es el Crucifijo Vivo.
La Eucaristía es el Crucifijo Vivo. Crucifijo y Eucaristía son inseparables.
San Antonio Maria Zaccaria
Dios no ve al mundo sino a través de Cristo.
Dios no ve al mundo sino a través de Cristo. La Eucaristía es el medio para unirnos a Él, es la colocación a nuestro alcance de todos los beneficios de la encarnación redentora. Toda la obra de Cristo se perpetúa en el mundo por la Eucaristía; mediante Ella desciende la vida a las almas y eleva las almas hasta Dios.
«Vengan, volvamos al Señor: él nos ha desgarrado, pero nos sanará; ha golpeado, pero vendará nuestras heridas.
Después de dos días nos hará revivir, al tercer día nos levantará, y viviremos en su presencia.
Esforcémonos por conocer al Señor: su aparición es cierta como la aurora. Vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia de primavera que riega la tierra».
¿Qué haré contigo, Efraím? ¿Qué haré contigo, Judá? Porque el amor de ustedes es como nube matinal, como el rocío que pronto se disipa.
Por eso los hice pedazos por medio de los profetas, los hice morir con las palabras de mi boca, y mi juicio surgirá como la luz.
Porque yo quiero amor y no sacrificios, conocimiento de Dios más que holocaustos.
Salmo 51(50),3-4.18-19.20-21ab.
El Señor quiere amor y no sacrificios.
¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad,
por tu gran compasión, borra mis faltas!
¡Lávame totalmente de mi culpa
y purifícame de mi pecado!
Los sacrificios no te satisfacen;
si ofrezco un holocausto, no lo aceptas:
mi sacrificio es un espíritu contrito,
tú no desprecias el corazón contrito y humillado.
Trata bien a Sión, Señor, por tu bondad;
reconstruye los muros de Jerusalén.
Entonces aceptarás los sacrificios rituales
-las oblaciones y los holocaustos-.
Evangelio según San Lucas 18,9-14.
Refiriéndose a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, dijo también esta parábola:
"Dos hombres subieron al Templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano.
El fariseo, de pie, oraba así: 'Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos y adúlteros; ni tampoco como ese publicano.
Ayuno dos veces por semana y pago la décima parte de todas mis entradas'.
En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se animaba siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: '¡Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador!'.
Les aseguro que este último volvió a su casa justificado, pero no el primero. Porque todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado".
Frecuentemente, abatido el justo por algunas adversidades, se siente obligado a considerar el estado de su vida. Así acaeció con el bienaventurado Job. Después de una vida justa, era acabado por las desdichas. Acontece que cuando un hombre injusto escucha la palabra del justo, ve en ella orgullo en vez de sinceridad. Según sea su propio corazón mide la palabra del justo y no cree que la palabra del sabio pueda ser dicha con humildad. Es una falta grave arrogarse lo que no se es, en cambio, no hay ninguna falta en expresarlo con humildad cuando se tiene una virtud. El justo y el injusto pueden tener las mismas palabras, pero sus corazones no se asemejan. Según que vengan del justo o del injusto, iguales palabras ofenden o agradan al Señor.
El Fariseo entrado en el Templo decía “Ayuno dos veces por semana, doy la dima de todo lo que poseo”. Pero el Publicano salió del Templo justificado y el Fariseo no. El rey Ezequías, gravemente afectado por la enfermedad y llegado al término de su vida, decía en la compunción de la oración “Te suplico, Señor, recuerda que he caminado en la verdad con un corazón perfecto” (cf. Is 38,3). A esta declaración de perfección, el Señor no opone ni desprecio ni rechazo, sino que escucha enseguida su oración. He aquí el Fariseo, que se declara justo en sus obras, y Ezequías que ha afirmado ser justo hasta en sus pensamientos. Una misma actitud, pero uno a ofendido al Señor y el otro le ha agradado. ¿Por qué?
Porque Dios Todopoderoso pesa las palabras de cada uno de nosotros según nuestros pensamientos y su oído no escucha orgullo en las palabras que vienen de la humildad del corazón. Así actuaba el bienaventurado Job, que exponía sus buenas obras sin el orgullo que desagrada tanto a Dios, diciendo con humildad lo que había hecho en verdad.
(EDD)
Reflexión sobre el gouache
En la lectura del Evangelio
de hoy, oímos hablar de dos personas que subieron al Templo a orar...
pero sólo una de ellas oró de verdad. Por fuera, ambos 'parecían' estar
rezando. El fariseo ofrece una oración de acción de gracias, que
comienza: “Te doy gracias, Dios...”, mientras que el recaudador de
impuestos reza una simple súplica: “Dios, sé misericordioso conmigo,
pecador”. Ambos utilizan un lenguaje religioso familiar, pero sólo la
oración del recaudador de impuestos es recibida como auténtica ante Dios.
Lo que marca la diferencia no
son las palabras, sino el corazón que hay detrás de ellas. La oración del
fariseo nace del orgullo y la comparación; se mide con los demás y se
considera superior. El recaudador de impuestos, sin embargo, reza con
humildad, consciente de su necesidad y de su dependencia de la
misericordia de Dios. En realidad, ambos hombres están igualmente
necesitados de Dios... pero sólo uno lo reconoce.
Y ahí es donde comienza la
auténtica oración: no en la autosuficiencia, sino en la honestidad.
Nuestro gouache sobre papel de James Tissot presenta la parábola con una
claridad sorprendente. Dos figuras se encuentran en el Templo, situadas
una al lado de la otra, aunque separadas por mundos. A la izquierda, el
fariseo está erguido, vestido con ropas brillantes, casi luminosas, con
la cabeza levantada y la mirada dirigida hacia arriba, como si confiara
en su propia rectitud. A la derecha, el recaudador de impuestos está a
una ligera distancia, con vestimentas amarillas, la cabeza inclinada y la
mano golpeándose el pecho en un gesto de arrepentimiento. Lo que resulta
tan impactante en la composición de Tissot es que nada dramático parece
suceder exteriormente. No hay grandes gestos y, sin embargo, todo se
expresa a través de la postura y la actitud. El fariseo parece sereno,
controlado, incluso digno; pero hay en él una distancia, una contención.
El recaudador de impuestos, por el contrario, está casi derrumbado sobre
sí mismo, incapaz siquiera de levantar los ojos. Sus cuerpos transmiten
un mensaje teológico: el orgullo se yergue; la humildad se inclina.
by Padre Patrick van der Vorst
Oración
Oración por la Humildad (P. Ignacio Larrañaga) "Señor Jesús, manso y humilde de corazón, desde el polvo me sube y me domina esta sed de que todos me estimen... Dame la gracia de la humildad, mi Señor. Dame la gracia de perdonar de corazón, la gracia de aceptar la crítica y aceptar cuando me corrijan... Ayúdame, Señor, a pensar menos en mí y abrir espacios en mi corazón para que los puedas ocupar Tú y mis hermanos. Cristo Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo. Amén."
La Cuaresma nos invita a reducir el ritmo... a caminar más deliberadamente con Cristo en el camino al Calvario. Una de las formas más poderosas en que la Iglesia ha rezado este camino durante siglos es a través del Vía Crucis... catorce momentos que trazan los últimos pasos de Jesús desde la condena hasta la tumba, permitiéndonos acompañarlo en oración a lo largo de la Vía Dolorosa.
Te invitamos a rezar hoy, viernes, el Vía Crucis con nosotros a través de un cortometraje que hemos creado junto con la compañía de teatro Wintershall: catorce «cuadros vivientes» que dan vida a la historia de la Pasión. Pero este no es un vídeo para simplemente verlo: es una oración en la que hay que entrar. Cada estación nos invita a hacer una pausa, reflexionar y caminar espiritualmente junto a Cristo mientras lleva la cruz para la salvación del mundo.
Dondequiera que estés, tómate unos minutos de tranquilidad hoy y únete a nosotros en esta hermosa devoción cuaresmal.
En la madrugada del 6 de marzo de 2026, a las 3:50 a. m.,
falleció Igor Pavan Tres. Tenía 26 años y era seminarista de la diócesis de
Frederico Westphalen, en Rio Grande do Sul (Brasil). Dos semanas antes de su
muerte había escrito lo que llamó su Testamento Espiritual, un
texto que fue publicado en su perfil de Instagram tras su partida.
El epígrafe que iniciaba su testamento era del Salmo
30: “En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.”
El testamento
Igor escribió el documento el 20 de febrero de 2026,
consciente de la gravedad de su estado de salud:
“Sintiendo la posibilidad del desenlace y del encuentro
con el Juez, cuyo día y hora solo Él conoce, pero consciente de mis condiciones
de salud y de las debilidades que me acompañan, decidí escribir estas líneas
como mi testamento espiritual. Nada sé sobre el tiempo que aún me será
concedido. Sé, sin embargo, que la vida es breve y que cada día es una
preparación silenciosa para comparecer ante Aquel que es la Verdad”.
Igor ofreció su cruz por la Santa Iglesia, por el Papa, por
el obispo diocesano, por el clero, por la conversión de los pecadores, por las
almas del purgatorio y por los cristianos perseguidos. Luego escribió sobre su
propia experiencia con la enfermedad:
“Sé que el sufrimiento, por sí solo, no santifica
automáticamente. Puede endurecer o purificar. En mi debilidad reconozco que
muchas veces fui infiel. Sin embargo, puedo dar testimonio de que el dolor me
enseñó a no permanecer lejos de Dios por mucho tiempo. Como un caballo indómito
que intenta huir, fui mantenido con las riendas por el Señor, que se sirvió del
sufrimiento para impedir mi huida definitiva. Si hoy permanezco, es por
misericordia, no por mérito”.
Pidió perdón públicamente a todos aquellos a quienes
perjudicó. Agradeció a su familia, a sus amigos y a los profesionales de la
salud. Rogó por la intercesión de la Santísima Virgen María. Y concluyó:
“Si soy llamado, pido al Señor que me conceda el descanso
eterno mientras aguardo, en la comunión de los santos, la resurrección de la
carne y la vida del mundo que ha de venir”.
La publicación ya ha superado los 20 mil “me gusta”.
El regreso al seminario
Igor se había alejado de la formación sacerdotal en 2024
para tratar su salud y estar cerca de su familia. Manifestó su deseo de
regresar, fue readmitido oficialmente en el Seminario Mayor de la diócesis de
Frederico Westphalen… y murió al día siguiente.
La estola
El obispo de la diócesis, Mons. Antônio Carlos, comunicó el
fallecimiento y explicó cómo fue sepultado Igor:
“Cuando un seminarista muere, la costumbre es sepultarlo
revestido con la sotana y colocar entre sus manos una estola sacerdotal,
simbolizando el llamado vocacional no concluido. En sus manos también estaban
su rosario y su crucifijo. Así fue como sepultamos al seminarista Igor.”
Cuerpo de Igor con la estola
sacerdotal – Créditos: @dom_antonio_carlos
La carta de su hermana
Giovana, hermana de Igor, publicó una carta abierta tras su
muerte.
“Dios te quiso más pronto con Él, y ahora solo queda la
saudade*”, escribió. “No estarás aquí cuando me gradúe, y esta semana descubrí
que uno de tus grandes deseos era que yo lograra terminar la universidad, y así
será. Tampoco estarás aquí cuando me case; siempre decía: ‘Mi hermano será
quien celebre la ceremonia’. Pero estoy segura de que estarás mirándome desde
el cielo en todos esos momentos y en muchos más”.
Y concluyó con una frase que Igor solía decir: “Nos
vemos cuando Dios quiera”.
*Saudade es una palabra en portugues que expresa un
sentimiento profundo de nostalgia añoranza por alguien o algo que ya no está
presente, mezclado con tristeza pero también con gratitud por lo vivido.
Dale, Señor, el descanso eterno, y que brille para él la
luz perpetua. Descanse en paz. Amén.
Se sitúan en torno a los 20.000 para este año, una línea ascendente que atrae a cada vez más personas de gran entusiasmo.
Bautizo de 2025 en la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación de Le Raincy (Île-de-France, Isla de Francia).
Se acerca el momento del bautizo de los catecúmenos. Es un momento grande en todos los países occidentales, donde ofrece datos de esperanza. En efecto, en todas partes crece su número en un contexto de descristianización que ha hundido el de bautismo de recién nacidos y se traduce en un saldo negativo. De ahí que la reacción resulte gratificante.
La sorpresa francesa
Sobre todo en países como Francia, donde las cifras son atronadoras. En 2025 llegaron a 17.800 personas adultas, y en 2026 se espera que superen claramente las veinte mil. La archidiócesis de París lo tiene bien contado y va a pasar, por ejemplo, de 671 a 786, un incremento del 17% muy satisfactorio.
De hecho, el propio León XIV no dudó en referirse al catecumenado como "una sorpresa de Dios hacia su Iglesia", según confesó este verano durante el jubileo de los jóvenes. Hay que tener en cuenta que son ellos los principales protagonistas, pues se trata de un fenómeno muy juvenil.
Juvenil, no tanto en términos absolutos (pues es un número comparable al de adultos mayores) sino en términos proporcionales, pues se concentra mucho en veinteañeros y primi-treintañeros que no recibieron formación religiosa en casa y la han descubierto después. Las décadas posteriores -conversiones más complejas- suman sin embargo un número también importante.
La importancia de que lo cristiano 'se vea'
Eso sí, según expresa Antoine Pasquier, periodista de Famille Chrétienne en declaraciones a la propia diócesis parisina (la cual habla de que el caso "interpela"), en muchos casos lo que hay es un descubrimiento temprano de la figura de Cristo, fuera del ámbito familiar. Hallazgo al que muchos son fieles de forma incógnita e incompleta hasta que despierta del todo.
Lo cual tiene una traducción curiosa, dice Pasquier: "¡Es asombroso cuánto han aumentado las ventas de Biblias! Luego, rápidamente, deciden entrar en una iglesia a rezar, encender una vela o asistir a misa".
El corazón tocado
Benoît Bertrand, obispo de Pontoise (también en la Isla de Francia) y vicepresidente de la conferencia episcopal francesa, comparte algunos testimonios recibidos de personas que expresan su deseo de bautizarse.
Él lee, por ejemplo, de forma anónima, el de un hombre que hizo algo nada infrecuente, como asistir a una misa de Navidad acompañando a alguien o por tradición familiar: "Estaba perdido desde mi divorcio. En misa, comencé a llorar. Volví a casa y seguí llorandosolo, pero entonces, cuando lloraba, me sentía guiado. Dios me guiaba".
Otro expresa el cambio que ha supuesto para él ese nuevo encuentro con Dios: "Desde que avanzo por el camino de la fe y del bautismo, siento que existo, que tengo valor, y mi alma se restaura".
Muchos que contactan con sus obispos expresan situaciones dramáticas, pero todos se sienten restaurados tras recibir las aguas salvadoras.
La semilla plantada y la de nueva planta
Hay dos hechos que son los más comunes:
los catecúmenos provienen de una familia de tradición cristiana;
esa tradición se rompió con sus padres, que nos les bautizaron, pero pervivió a través de sus abuelos, quienes de algún modo pudieron legarles lo que en su hogar no se les transmitió.
Y, con el cambio sociológico importante que se ha dado en Francia por el aluvión de inmigrantes mahometanos en las últimas décadas, otra constante es que el número de catecúmenos de origen musulmán figura entre el 7 y el 9%, una minoría, pero nada insignificante.
Las causas humanas
Ambos expertos, quienes obviamente sitúan al Espíritu Santo como actor principal del proceso de la conversión de estas veinte mil personas, coinciden en señalar algunas causas humanas relevantes:
el vacío que dejaron los confinamientos decretados con la excusa del covid, que privó a millones de personas de los sacramentos;
la influencia de las redes sociales, tan criticadas por tantos motivos, pero donde existen influencers católicos de gran peso y fundamento;
el incierto contexto geopolítico, que crea sensación de inseguridad;
una reacción de identidad nacional francesa (históricamente católica) ante el creciente papel islámico que la destruye;
la pastoral muy dinámica de quienes la practican, con actividad creciente que compensa otras pasividades;
contextos familiares de gran dureza que hacen al adolescente buscar un contexto de tranquilidad y certezas;
el testimonio de los compañeros y amigos, en un contexto donde los cristianos, en los últimos años, empiezan a perder complejos que antes les mantenían silentes.
Cinco años decisivos
Monseñor Bertrand no duda en hacer una afirmación impactante al enjuiciar lo que está pasando: "Si este fenómeno prosigue en los cinco años próximos, implicará una auténtica transformación de nuestras comunidades cristianas".
Tanto, que "hay grandes posibilidades de que el catecumenado, que era antes un servicio parroquial anexo, se convierta en el lugar central de la vida pastoral".
En este tiempo de Cuaresma, en el que queremos acercarnos
más a Jesús, una buena forma de hacerlo puede ser a través de las producciones
audiovisuales inspiradas en su Pasión y en su sacrificio por amor a cada uno de
nosotros.
Te dejamos esta selección de producciones recientes, y otras
no tanto, que son motivo de oración y encuentro con Jesús, a modo de
prepararnos espiritualmente para la Semana Santa:
La Pasión de Cristo (2004):
Esta película dirigida por Mel Gibson y protagonizada por
Jim Caviezel, nos relata las últimas horas de la vida de Jesús, desde su
oración en el huerto de los olivos hasta su crucifixión. Es una película
realista y bien realizada que nos adentra visualmente en lo que vivió el Señor
y nos permite recordar lo que hizo por nosotros.
Es un clásico, una de las películas más tiernas y
conmovedoras que verás sobre Jesús en la Cruz y un pequeño huérfano llamado
Marcelino. Ha sido uno de los mayores éxitos comerciales y de crítica en la
historia del cine español, y excedió ampliamente los cánones del cine religioso
que primaban en la época. Se basó en la novela homónima de José María Sánchez
Silva. No puedes perdértela, es un abrazo al corazón.
Se trata de los episodios de la temporada 5 de esta popular
serie, todos realizados en el marco de la última cena: los últimos momentos de
Jesús con sus discípulos antes de su Pasión y Muerte. Vale la pena verlos todos
y esperar el estreno de la sexta temporada en el 2027.
Esta producción cuenta la historia de Pablo y su papel como
una figura esencial en la formación de la Iglesia naciente antes de ser
ejecutado por el emperador Nerón en Roma. Es protagonizada por James Faulkner y
Jim Caviezel.
Esta es la historia real de los monjes cistercienses del
Tibhirine, Argelia, desde 1993 hasta su secuestro en 1996. Siete de ellos
fueron capturados y luego asesinados por terroristas islámicos. Es una
conmovedora historia de libertad, martirio y amor hasta el extremo.
Dirigida por Kevin Reynolds y protagonizada por Joseph
Fiennes. Cuenta la historia de Clavius, un tribuno romano encargado por Poncio
Pilato de crucificar a tres rebeldes, entre ellos un tal Jesús de Nazaret.
Además, debe asegurar su sepultura con una escolta de soldados. Sin embargo, es
sorprendido al saber que estos desaparecieron y que la tumba está vacía.
La primera de estas películas, El león, la bruja y
el armario, basadas en los libros de C.S Lewis, se estrenó en 2005,
luego se produjeron dos más de la misma saga de Libros: El príncipe
Caspian (2008) y La travesía del viajero del Alba (2010).
Repletas de alegorías cristianas, estas películas te transportarán a un mundo
de fantasía lleno de lecciones espirituales sobre el amor, el sacrificio y la
vida sobre la muerte.
Basada en la novela de Victor Hugo, está película musical
nos transporta a la Francia de 1815 para contarnos la vida de Jean Valjean y de
otros personajes, que enfrentados al sufrimiento, logran sortearlo con gran fe
y esperanza en medio de las circunstancias más difíciles. Un gran clásico de la
literatura que no te puedes perder.
El tiempo de Cuaresma lo dedicamos especialmente a la oración, el ayuno y la limosna, y para aprovechar lo que queda todavía tenemos estas 5 oraciones cortas.
Estamos a la mitad de la Cuaresma y, si no lo hemos hecho, podemos iniciar nuestro "desierto espiritual" acompañado a Jesús con nuestra conversión, fortalecidos por el ayuno, la oración y la limosna. Por eso, las oraciones que se dedican especialmente en este tiempo litúrgico nos ayudarán a mantenernos firmes en nuestro propósito de parecernos cada vez más a nuestro Señor Jesucristo, rechazando el pecado y deshaciéndonos de nuestros hábitos dañinos.
1Conversión total
Sé que algo me está pidiendo, Señor Jesús. Tantas puertas abiertas de un solo golpe. El panorama de mi vida ante mis ojos: No como en un sueño.
Sé que algo esperas de mí, Señor, Y aquí estoy, Al pie de la muralla: todo está abierto, Solo hay un camino libre, Abierto al infinito, el absoluto.
Pero yo no he cambiado, a pesar de todo. Tendré que tomar contacto contigo, Señor; Buscaré tu compañía, aún por largo tiempo. Para morir, pero entonces enteramente.
Como esos heridos que sufren, Señor: Te pido que acabes conmigo. Estoy cansado de no ser tuyo, de no ser Tú.
P. Ignacio Larrañaga, “Encuentro”, pág. 62.
2Me abandono en manos del Padre
Padre, me pongo en tus manos. Haz de mí lo que quieras. Sea lo que fuere, por ello te doy las gracias.
Estoy dispuesto a todo. Lo acepto todo, con tal de que se cumpla tu voluntad en mí y en todas tus criaturas. No deseo nada más, Padre.
Te encomiendo mi alma, te la entrego con todo el amor de que soy capaz, porque te amo y necesito darme, ponerme en tus manos sin medida, con infinita confianza, porque Tú eres mi Padre.
San Charles de Foucauld
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3Oración a la santa Cruz
Por los caminos en que penamos, ¡qué paz se siente, Señor, Dios mío, cuando avistamos tu santa Cruz! Cuando las altas cumbres pisamos, siempre sabemos, Señor, Dios mío, que encontraremos tu santa Cruz. Más cuando al cielo, por fin vayamos entre esplendores, Señor, Dios mío, comprenderemos tu santa Cruz.
L. Arragon
4Oración a Cristo doliente
No me mueve, mi Dios, para quererte, El cielo que me tienes prometido; ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte Clavado en una cruz y escarnecido, muéveme el ver tu cuerpo tan herido, muévanme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, que, aunque no hubiera cielo, yo te amara, y, aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera; pues, aunque cuanto espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera. amén.
Fray Miguel de Guevara
5Adoración al Padre celestial
Padre, porque me creaste, te adoro. Porque eres mi fin, te deseo. Porque eres mi bienhechor, te doy gracias. Porque eres mi salvación, te invoco.