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Moisés, Omayra y su bebé casi recién nacido, con sus otros hijos, llevan trajes típicos al saludar a León XIV. Son del Camino Neocatecumenal.
En la tarde del jueves el Papa León XIV llegó en papamóvil al estadio de Gran Canaria, en el barrio de Siete Palmas, donde esperaban unos 50.000 fieles para la misa. En un pabellón cercano seguían el evento más personas por pantallas, y el Papa se acercó antes en papamóvil a saludarles.
Acompañaron al Papa como concelebrantes José Mazuelos, obispo anfitrión, y José Ángel Sáiz Meneses, que como arzobispo de Sevilla es el metropolitano de las islas. Docenas de obispos españoles, además de los del séquito papal, participaron.
La Virgen del Pino (patrona de Gran Canaria y de la diócesis) y el Cristo de Telde presidían el altar. Los coros y la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria participaban con su música.
Los lectores de la Palabra leían exageradamente lentos, pero eso podía ayudar a muchas personas a entender mejor el mensaje. La primera lectura la leyó un joven de la parroquia de San Ginés en Arrecife (Lanzarote). El Salmo lo leyó un sacerdote benedictino de Gran Canaria. La segunda lectura, una madre de familia y catequista de la parroquia de San Diego de Alcalá en la isla de Fuerteventura. El evangelio lo proclamó un diácono.
En su homilía el Papa animó a orar por los que han perdido la vida en el mar. "Lo llevamos al altar junto con el pan y el vino", dijo. Recordó la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, pidiendo los "sentimientos de humanidad, misericordia y compasión del Salvador". De la primera lectura, señaló la elección de Dios, por puro amor, hacia los israelitas, pese a sus desobediencias. Es un amor que no se basa en el cálculo ni la filantropía. "Amar es connatural al hombre", dijo. También en Cristo y su "sacratísimo Corazón", enamorado, aunque sufra tristeza y desolación.
Para devolver amor por amor, el Papa Francisco proponía amar a los hermanos, dijo León XIV. La gratuidad del Corazón de Cristo va más allá, anima a retomar la confianza y reencauzar el camino. Benedicto XVI decía que la caridad de Cristo es la mayor fuerza impulsora para cada persona y para toda la humanidad.
La carta de San Juan, leída en esta misa, dice que Jesús es amor. Implica alentar al herido para que se levante y vuelva a ponerse en marcha. "Nuestra caridad no debe ser mero asistencialismo", dijo, sino capacitar a las personas para su integración.
El Corazón de Cristo es humilde
Después predicó que "el Corazón de Jesús es humilde, no sienten sus latidos los doctos, los que tienen presunción de saberlo todo y no necesitar a Dios y los demás, aturdidos por un yo presuntuposo". Y añadió que "no pocas veces las riquezas nos vuelven ciegos".
Citó a San Agustín: "Donde está la caridad está la paz, y donde hay humildad, está la caridad". "Sólo en la humildad conocemos realmente quiénes somos y podemos amarnos, encontrarnos y perdonarnos en la verdad", insistió.
Recordó la simbología de las visiones de Santa Margarita María de Alacoque, pero animó a mirar al otro con respeto y confianza, "realizar en nosotros en la caridad lo que falta a los sufrimientos de Cristo" (citando a San Pablo), por la Iglesia y por la paz.
Peticiones en varios idiomas
La primera petición la leyó un chico de 15 años de la Juventud Mariana Vicenciana Caminantes. La segunda, en inglés, Birgith Ingrid, nacida en Suecia, en una isla del Mar Báltico. de origen luterano, llegó con 20 años a Canarias, se hizo católica unos años después y hoy colabora visitando enfermos en la parroquia.
En francés rezó un arquitecto francés casado con una canaria y padre de tres hijos. Después, en castellano, un profesor de Religión de colegio público en Fuerteventura, coordinador de profesores de Religión en la isla. En wolof rezó una senegalesa que llegó a Gran Canaria hace más de 36 años con su familia y es traductora de muchos migrantes. El wolof se habla sobre todo en Senegal, pero tiene pocos hablantes cristianos: la mayoría son musulmanes. La última petición la leyó una maestra de Educación Especial de Las Palmas, que colabora también con pastoral penitenciaria.
Las ofrendas las llevaron fieles de distinto perfil: un matrimonio de los Focolares, con cinco hijos y otros cuatro que han tenido en acogida; unas agustinas de las Hermanas del Amparo; una directora de colegio que "trabaja para favorecer la inclusión, la convivencia y la igualdad de oportunidades"; Badoo, un inmigrante que llegó a Arguineguín en la crisis de 2020, y hoy estudia en un instituto de secundaria y juega en la cantera de futbolistas de Unión Deportiva Las Palmas; una madre de familia profesora; un matrimonio del Camino Neocatecumenal, con vestimentas típicas; un matrimonio del movimiento Equpos de Nuestra Señora.
Tras la comunión, el obispo José Mazuelos agradeció la visita y las enseñanzas del Papa, como sucesor de Pedro, "no deje de sostenernos con su palabra y su oración" e invocó la intercesión de la Virgen del Pino por su misión. "Canarias siempre le recibirá con los brazos abiertos. Y permítame decirle el lema, que sabe que a los españoles nos gustan: Papa León, te queremos un montón".
El Papa después se mantuvo en oración ante la imagen de la Virgen del Pino mientras el coro cantaba en latín un Avemaría coral polifónico moderno (el único tema elaborado en latín de la noche). La procesión de salida fue con música de Vivaldi, sacerdote y genio del barroco, su Gloria en latín.
ReL







"Dos habitaciones, dos ambientes", podrían haber pensado algunos, considerando estos dos momentos tan distintos en la vida del Papa. Pero en sus primeros pasos en Madrid, León XIV asumió principalmente su papel de "pontífice", tendiendo puentes entre los diferentes niveles de responsabilidad dentro de la Iglesia, desde el apoyo a la estabilidad institucional del Estado hasta el cuidado de los más pobres y vulnerables. Su programa no estaba diseñado para enfrentar mundos, sino para conectarlos. 