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miércoles, 21 de octubre de 2026

Envido6, los seis hermanos católicos que arrasan en TikTok con 40 millones de visitas

Una canción improvisada en familia los hizo virales. Los hermanos Caño triunfan con su música, su alegría y una fe que no esconden ante las críticas.

Los seis hermanos de la familia Caño que ahora ya son grupo musical: Envido6

Los seis hermanos de la familia Caño que ahora ya son grupo musical

Todo comenzó una noche de verano, en el porche de una casa familiar de Madrid. Seis hermanos, una guitarra, unas palmas y una canción que todos conocían. Alguien sacó el móvil, grabó la escena y la compartió en las redes sociales. Nadie podía imaginar lo que estaba a punto de suceder.

Aquellos seis jóvenes son Natalia, David, Álvaro, Javi, Miki y Pepe Caño, integrantes de Envido6, el grupo musical que se ha convertido en uno de los fenómenos virales de TikTok.

Su interpretación de Dama y Vagabundo, del grupo Bromas Aparte, ha acumulado decenas de millones de visualizaciones y ha convertido a esta familia madrileña en una auténtica sensación de internet.

Pero detrás de su éxito musical hay algo que también ha llamado la atención: son seis hermanos de una familia católica que transmiten una alegría y una complicidad poco habituales en las redes sociales.

Una familia unida por la música

Los seis hermanos tienen entre 18 y 26 años. Tres estudian y los otros tres trabajan. Cada uno tiene sus propios intereses y proyectos, pero todos comparten una pasión que les ha acompañado desde pequeños: la música.

«Seis hermanos, una sola voz», es el lema con el que se presentan.

En una entrevista concedida a El Mundo, los jóvenes reconocen que nunca imaginaron semejante repercusión.

«Este salto a la fama lo hemos vivido con sorpresa inicial, pero también con mucha calma. Lo estamos disfrutando», explican.

Su éxito no parece responder a una sofisticada campaña de marketing. La espontaneidad, las risas y la alegría de una familia cantando juntos han conseguido conectar con millones de personas.

«La clave del éxito es la alegría de disfrutar», aseguran.

Su fe católica también ha provocado críticas

La popularidad ha traído consigo comentarios sobre su estilo de vida, su posición social y sus creencias religiosas.

Los hermanos Caño no ocultan su catolicismo, aunque tampoco quieren que su identidad quede reducida a una etiqueta.

«No nos gustan las etiquetas. Una etiqueta no define a una persona», responden ante las críticas recibidas.

Su manera de afrontar la polémica ha sido continuar haciendo lo que más les gusta: cantar juntos y disfrutar de la música.

En una reciente entrevista en MegaStarFM, de la cadena COPE, los jóvenes mostraron precisamente esa unión familiar que les ha hecho populares.

La emisora destacó que detrás del fenómeno viral hay una familia que ha crecido compartiendo canciones y que ha convertido la música en una forma de estar juntos.

De cantar en casa a preparar su primera canción

Lo que comenzó como una grabación doméstica se está convirtiendo en un proyecto musical profesional.

Los hermanos ya cuentan con representante, han superado los tres millones de escuchas en Spotify y han participado en diferentes encuentros y entrevistas.

Ahora preparan su primera canción propia como grupo, con la intención de demostrar que su éxito no se limita a un vídeo viral.

«Esto ha sido solo el inicio. Pretendemos que en el futuro se nos conozca por mucho más», aseguran.

De momento, Envido6 ha conseguido algo que no resulta sencillo en el universo de las redes sociales: que millones de personas se interesen por seis hermanos que cantan juntos, disfrutan de su familia y no esconden sus convicciones.

Una historia que comenzó con una guitarra en un porche madrileño y que ahora podría convertirse en una prometedora carrera musical.

ReL

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Cómo hablar con Dios en la vida cotidiana


En este vídeo de Mater Mundi TV, el sacerdote Jesús Higueras explica de manera sencilla y práctica cómo hacer oración y mantener una relación personal con Dios. 

Parte del ejemplo de Jesucristo, que madrugaba para hablar con su Padre y recomendaba a sus discípulos rezar para no caer en la tentación.

La idea fundamental es que rezar significa dialogar con Dios. No consiste únicamente en repetir oraciones, sino también en escucharle y compartir con Él nuestras preocupaciones, alegrías y necesidades.

El primer consejo del sacerdote es encontrar tiempo para Dios. Aunque llevemos una vida muy ocupada, siempre podemos reservar cinco o diez minutos diarios para rezar. También recomienda buscar un lugar tranquilo, ya sea en casa, ante el sagrario o incluso en la naturaleza.

Higueras distingue dos grandes formas de oración:

- Oración vocal: consiste en utilizar oraciones conocidas, como el Padrenuestro, el Avemaría, el Rosario o los salmos. Lo importante es rezarlas conscientemente, comprendiendo lo que decimos.

- Oración mental: es una conversación personal con Dios que puede adoptar tres modalidades: discursiva, reflexionando sobre el Evangelio y aplicándolo a nuestra vida; contemplativa, imaginándonos dentro de las escenas evangélicas y acompañando a Jesús; y unitiva, permaneciendo sencillamente en silencio junto a Dios, disfrutando de su presencia.

El sacerdote también explica que podemos rezar a partir de los acontecimientos cotidianos, preguntándonos qué quiere decirnos Dios a través de nuestras dificultades, relaciones y experiencias. Los libros espirituales, las meditaciones y las enseñanzas de los santos pueden ayudarnos.

Su mensaje final es especialmente esperanzador: la oración siempre da fruto, aunque no percibamos resultados inmediatos. Dios desea relacionarse con nosotros y, cuando le dedicamos tiempo, esa relación va transformando poco a poco nuestra alma y nuestra manera de vivir.

En definitiva, rezar no es complicado: se trata de encontrar tiempo para estar con Dios, hablarle, escucharle y dejarse transformar por Él.



La homilía de León XIV sobre la familia (TEXTO COMPLETO)


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"Sin familias fuertes, abiertas al don de los hijos, atentas a su educación y crecimiento, el mundo no tiene futuro", afirmó León XIV en su homilía, leída por el cardenal filipino


Hospitalizado en la Policlínica Gemelli, el Papa León XIV delegó la presidencia de la misa que iba a celebrar el 14 de octubre de 2026 en la Plaza de San Pedro al Cardenal Luis Antonio Tagle, recientemente nombrado Decano del Colegio Cardenalicio.

Con semblante serio durante toda la ceremonia, el cardenal Tagle leyó la homilía que el Papa estadounidense había preparado para este evento, que reúne a los presidentes de todas las conferencias episcopales del mundo y a numerosos cardenales y patriarcas orientales. Este encuentro, recordó el pontífice en su homilía, tiene como objetivo "asimilar la riqueza e implementar las directrices pastorales" de la exhortación apostólica Amoris Laetitia el Papa Francisco, publicada diez años antes.

A continuación el texto completo de la homilía del Papa León XIV:

"La alegría del amor que se vive en las familias es también el júbilo de la Iglesia" (Francisco, Exhort. ap. Amoris Laetitia, 19 marzo 2016, 1). Así, hace diez años, el Santo Padre Francisco iniciaba la Exhortación Apostólica Amoris laetitia (Al).

Hoy celebramos la Eucaristía, presentando al Señor los frutos del trabajo que, en este tiempo, hemos realizado en torno a tal documento, tratando de asimilar su riqueza y de poner en práctica sus directrices pastorales.

La liturgia de hoy nos invita a reflexionar sobre este tema. En la primera lectura, escuchamos el “himno a la caridad” de san Pablo (cf. 1 Cor 12,31-13,13), que la Exhortación, en su cuarto capítulo, sitúa como base de una profunda meditación sobre las virtudes del matrimonio cristiano, una unión "afectiva, espiritual y oblativa" (Al, 120) e icono del amor de Dios (cf. Al, 121). Es a través de estos valores que los esposos, a imagen de la Trinidad y con la ayuda de la gracia, crecen juntos día a día, madurando cada uno en su propia singularidad y, al mismo tiempo, realizando esa semejanza recíproca que crece a partir del "proyecto estable de compartir y construir juntos toda la existencia" (Al, 123). Así pues, la verdadera alegría del amor es una lenta fusión de ambos esposos, en la que la singularidad de uno florece, en el don, a través de la presencia del otro.

El apóstol, además, dirigió sus palabras a una comunidad rica en dones y carismas (cf. 1 Cor 12,4-11), pero necesitada de madurar en la caridad. Recordó a los corintios que, sin ella, a pesar de todos los talentos recibidos, el hombre es como "un metal que resuena o platillos que retumban" (1 Cor 13,1): una voz desprovista de amor, un oído incapaz de transmitir mensajes al corazón, una individualidad distante, fría e impenetrable.

No estamos hechos para esto. El Salmo responsorial también nos lo recordó, llamándonos “pueblo” y “rebaño” de un Dios cuyo "amor permanece para siempre" y cuya fidelidad se extiende "por todas las generaciones" (Sal 99,5), de un Señor que ama sin cesar, sin dejar jamás de buscarnos, de confiar en nosotros y de renovar su amistad con nosotros.

Esta es la caridad que Amoris laetitia nos invita a establecer como fundamento de nuestras familias. Es por amor verdadero que nos exhorta especialmente a educar a los jóvenes que se preparan para el matrimonio, enseñándoles "la importancia de las virtudes", entre las que se otorga un lugar especial a la castidad, "condición preciosa para el crecimiento genuino del amor interpersonal" (Al, 206). Para ello, son dignos de elogio los programas específicos que se llevan a cabo a nivel parroquial o pastoral. Recordemos, sin embargo, que estos programas por sí solos no bastan si no van precedidos y apoyados por una educación en el amor que acompañe todo el crecimiento del niño, desde la infancia. El Papa Francisco, al respecto, observó que "aprender a amar a alguien no es algo que se improvisa ni puede ser el objetivo de un breve curso previo a la celebración del matrimonio" (Al, 208). Y explicó: "En realidad, cada persona se prepara para el matrimonio desde su nacimiento" (ibíd.), y todo lo que un joven experimenta en el hogar debe contribuir a "capacitarle para un compromiso pleno y definitivo" (ibíd.).

Así, la caridad doméstica —concreta, con sus momentos de dificultad, errores y fracasos, pero maravillosa en su impredecible rutina diaria— es la primera escuela del afecto, el primer aprendizaje precioso e irremplazable en la “alegría del amor”. Por ello, merecen ser valorados y apoyados los esfuerzos de tantas familias en nuestras ciudades y pueblos que viven su vocación y misión día a día, con discreción, pero con una fidelidad a veces heroica. Son una respuesta generosa y universalmente comprensible a las palabras de Jesús que escuchamos en el Evangelio: "No me eligieron ustedes a mí, sino que yo los elegí a ustedes y los destiné para que vayan y den fruto, y un fruto que permanezca" (Jn 15,16). A través del testimonio de estos padres, hijos, abuelos, jóvenes y mayores, de todas las edades, el mensaje evangélico de verdad y plenitud de vida se difunde eficazmente por todo el mundo.

Juan el Evangelista nos legó el sencillo y claro mensaje que Jesús nos dejó al final de su vida terrenal: "Este es mi mandamiento: ámense los unos a los otros como yo los he amado" (Jn 15,12). Pongámoslo en práctica para crecer como una Iglesia que es una "familia de familias" (Al, 87), en un clima de cuidado mutuo del que todos nos beneficiaremos: los jóvenes esposos, que se sentirán alentados al iniciar su vida matrimonial; los padres, que contarán con ayuda para afrontar los exigentes retos de la crianza de los hijos y la vida familiar; los ancianos, que verán reconocido y valorado su papel como testigos de sabiduría y virtud, incluso cuando su fuerza física disminuya. Aquí, incluso los más frágiles, o quienes atraviesan situaciones difíciles y momentos de crisis, encontrarán apoyo y motivación, rodeados de afecto y protegidos del juicio y los prejuicios. Recordemos que, "por muy herida que puede estar una familia, esta puede crecer gracias al amor" (XIV Asamblea General del Sínodo de los Obispos, Relatio finalis, 1).

Esta caridad, fundamental para nuestra existencia y nuestra convivencia como seres humanos, sustenta también los valores de apertura y respeto por la vida, desde la concepción hasta la muerte natural. La familia es depositaria por excelencia de estos valores, faro del bien de la humanidad. El Papa Francisco, en este sentido, subrayó que "ninguna unión precaria o cerrada a la comunicación de la vida nos asegura el futuro de la sociedad" (Al, 52). Sin familias fuertes, abiertas al don de los hijos, atentas a su educación y crecimiento, el mundo no tiene futuro.

En los textos que hemos escuchado, sin embargo, hay una importante invitación de Jesús que quisiera recordar: "Pidan al Padre en su nombre" (cf. Jn 15,16). Estas palabras nos recuerdan que la familia es un lugar privilegiado de oración. Hay que reconocer, lamentablemente, que hoy, en muchas partes del mundo, el hábito de rezar juntos en el hogar —antes de las comidas, al principio y al final del día, o en ocasiones especiales— se ha debilitado considerablemente. Amoris laetitia nos recuerda que esto es fundamental: "Es preciso resaltar la importancia de la espiritualidad familiar, de la oración y de la participación en la Eucaristía dominical" (Al, 223), y recomienda que las familias se reúnan también "regularmente para que crezca la vida espiritual y la solidaridad en las exigencias concretas de la vida" (ibíd.). La oración común y los sacramentos desempeñan un papel muy importante en la vida familiar porque, al abrir los corazones a la acción de Dios, nos permiten llegar juntos a lugares a los que nunca llegaríamos solos. Son alimento sólido y medicina sanadora; por lo tanto, exhorto fervientemente a todos a redescubrir y promover esta práctica.

Queridos hermanos y hermanas, tengo además el honor de presidir esta celebración con un mandato especial del Santo Padre León XIV, con el fin de manifestar públicamente la comunión eclesiástica que Él ha concedido a Su Beatitud Polis III Nona, Patriarca de Bagdad de los caldeos, que participa en esta Eucaristía.

La comunión de un Patriarca con el Sucesor de Pedro remite a una práctica antigua, que consagraba la unidad en la fe y en la caridad de una Iglesia patriarcal con la Sede de Roma y, en aquella época, de las propias Iglesias entre sí: no representa, por tanto, una mera formalidad, sino una realidad viva, que hunde sus raíces en la comunión eucarística, fuente y culmen de la unidad de la Iglesia en Cristo.

Beatitud, su presencia nos ayuda a comprender mejor nuestro ser Iglesia, comunión en Cristo Señor de Iglesias de diversos ritos y tradiciones en la unidad visiblemente manifestada con el Sucesor de Pedro. Le aseguramos el afecto de toda la Iglesia católica y la oración por los fieles confiados a su cuidado pastoral, que desde hace tiempo son puestos a prueba, pero que se mantienen firmes y, a menudo, heroicos al dar testimonio de la fe en Jesús en medio de muchas adversidades.

Queridos hermanos y hermanas, encomendamos a todas las familias y a toda la Iglesia a la Sagrada Familia de Nazaret, haciéndonos eco de la oración que el Papa Francisco ofreció al final de Amoris laetitia:

"Santa Familia de Nazaret,
haz también de nuestras familias
lugar de comunión y cenáculo de oración,
auténticas escuelas del Evangelio
y pequeñas iglesias domésticas. […]
que nunca más haya en las familias episodios
de violencia, de cerrazón y división;
que quien haya sido herido o escandalizado
sea pronto consolado y curado.
[…] haz tomar conciencia a todos
del carácter sagrado e inviolable de la familia,
de su belleza en el proyecto de Dios.
Jesús, María y José,
escuchad, acoged nuestra súplica.
Amén"
(Al, 325).

I.Media, Aleteia

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El arcángel Miguel se ocupó especialmente de santa Faustina

Statue of St. Faustina Kowalska

Santa Faustina contó que el propio Creador dio la orden al más grande de sus ángeles, el arcángel san Miguel, para que se ocupara de ella especialmente


Son muchos los beatos y santos que, en su camino espiritual, han contado con la ayuda de los ángeles. Santa Faustina Kowalska, una de las mayores místicas de la Iglesia católica, no fue una excepción, pues tuvo una especial relación con el arcángel san Miguel.

Nacida en Polonia en 1905, se hizo famosa por su Diario, que recoge sus numerosas experiencias con Jesús Misericordioso. De hecho, Faustina es venerada como la Apóstol de la Divina Misericordia, y fue beatificada en 1993 y canonizada en 2000 por el papa Juan Pablo II.

El nombre de sor María Faustina Kowalska está estrechamente vinculado al apostolado de la Divina Misericordia, pero un aspecto característico de su camino espiritual del que no se habla tanto es la intervención de los ángeles en su vida. 

Santa Faustina y los ángeles

En los relatos de su Diario, vemos importantes encuentros con los seres celestiales que ayudaron a la santa polaca a alcanzar el éxito en el apostolado de la Divina Misericordia.

Sabemos que la presencia de los ángeles es una constante en la vida de todos. Los ángeles participan en nuestros momentos de alegría, pero también, y sobre todo, cuando libramos nuestras batallas más duras.

El papa Gregorio Magno, honrado con el título de "Doctor Angelorum", aclara el papel de los ángeles y los arcángeles en la vida de los seres humanos. San Gregorio nos dice que los ángeles del coro de los ángeles de la guarda son nuestros guías, y tienen la tarea de encomendarnos misiones concretas.

Los arcángeles, por su parte —los más grandes de los ángeles—, son los encargados de las misiones más importantes: "Cuando se trata de hacer cosas maravillosas, es Miguel a quien se envía, para dar a conocer con sus acciones y con su nombre que nadie puede hacer aquellas cosas en las que solo Dios es eficaz".

Santa Faustina, dada la grandeza de su misión, fue especialmente perseguida por los demonios. Por esta razón, el Creador ordenó al mayor de sus ángeles —el arcángel Miguel— que velara por ella de una manera muy especial.

"El día de San Miguel Arcángel, vi a este gran guía a mi lado. Me dijo estas palabras: 'El Señor me ha encomendado que te cuide especialmente. Ten presente que el mal te odia, pero no temas. ¡Quién es como Dios!' Y desapareció. Sin embargo, sigo sintiendo su presencia y su ayuda".

Protegidos por distintos coros celestiales

El diario de santa Faustina revela episodios con su ángel de la guarda y san Miguel. Nos cuenta que un día, al salir de una ceremonia en la que había estado ante la imagen de Jesús Misericordioso, se vio sorprendida por una multitud de demonios que acudieron para repelerla y amenazarla. Ante ese enfrentamiento espiritual, la santa polaca pudo contar con la poderosa ayuda de su ángel de la guarda.

"Al ver su terrible odio hacia mí, pedí ayuda al ángel de la guarda, e inmediatamente la figura clara y luminosa del ángel de la guarda apareció ante mí y me dijo: 'No temas, esposa de mi Señor. Estos espíritus no pueden hacerte daño sin Su permiso'. Inmediatamente los espíritus malignos desaparecieron, y el fiel ángel de la guarda me acompañó visiblemente hasta el interior de la casa. Sus ojos eran modestos y apacibles, y un rayo de fuego brillaba en su frente".

Diego garnica

La Divina Misericordia

El apostolado de Santa Faustina fue —y sigue siendo— de suma importancia para la humanidad. Los ángeles cumplieron fielmente los designios de Dios para la protección y salvaguarda de María Faustina:

"Hija mía, habla a todos de Mi inconcebible Misericordia. […] Mi Misericordia es tan grande que, a lo largo de toda la eternidad, ninguna mente, ni humana ni angelical, podrá sondear sus profundidades".

Así lo confirma el angelólogo italiano, el obispo Marcello Stanzione, sobre la inexplicable misericordia de Dios hacia Sus hijos más pecadores: 

"La admiración por la misericordia de Dios es un elemento común entre los hombres y los ángeles. Podríamos afirmar que, mientras que en el hombre surge al ver cómo se derraman sobre él una misericordia ilimitada e inagotable a pesar de estar bajo el peso de sus pecados más monstruosos, por otro lado, el asombro de los ángeles radica en ver tanta misericordia para con nosotros, los pecadores, una misericordia casi inconcebible para quienes recuerdan la caída irreparable de sus hermanos angelicales. Algunos se preguntarán si no se mostró misericordia alguna hacia aquellos ángeles rebeldes.

Recordemos esto: la misericordia desea un signo de arrepentimiento… pero en el caso de la ofensa causada por aquellos ángeles hay una profunda diferencia con respecto a la de los hombres. He aquí la respuesta: «Cuando reflexionaba sobre el pecado de los ángeles y su castigo inmediato, le pregunté a Jesús por qué los ángeles eran castigados inmediatamente después de pecar. Oí la voz: Por su profundo conocimiento de Dios. Ninguna persona en la tierra, por muy gran santo que sea, tiene tal conocimiento de Dios como lo tienen los ángeles»". (Diario 1332)

Ángeles y misericordia

Es posible que los ángeles no puedan concebir la Misericordia en su totalidad, pues se trata de un misterio que pertenece únicamente a Dios. Sin embargo, los santos ángeles anhelan nuestra salvación para dar gloria a Dios, y la única forma en que podemos salvarnos es mediante el arrepentimiento de nuestros pecados y la gracia que la Divina Misericordia nos concederá a cada uno de nosotros en el momento final de nuestra muerte.

"Las entrañas de la Misericordia de Dios se abrieron para nosotros gracias a la vida
de Jesús, tendido en la cruz;
no debes dudar ni desesperarte, pecador,
sino confiar en la misericordia, pues tú también puedes ser santo. 

Dos fuentes brotaron en forma de rayos
del Corazón de Jesús,
no para los ángeles, los querubines ni los serafines,
sino para la salvación del pecador". 

Loo Burnett, Aleteia

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Evangelio del día miércoles 29a semana del tiempo ordinario


 

San Malco de Maronea , San Severino de BurdeosMás...

Carta de San Pablo a los Efesios 3,2-12.

Hermanos:
Seguramente habrán oído hablar de la gracia de Dios, que me ha sido dispensada en beneficio de ustedes.
Fue por medio de una revelación como se me dio a conocer este misterio, tal como acabo de exponérselo en pocas palabras.
Al leerlas, se darán cuenta de la comprensión que tengo del misterio de Cristo,
que no fue manifestado a las generaciones pasadas, pero que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas.
Este misterio consiste en que también los paganos participan de una misma herencia, son miembros de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio.
De este Evangelio, yo fui constituido ministro por el don de la gracia que recibí de Dios, en virtud de la eficacia de su poder.
Yo, el menor de todos los santos, he recibido la gracia de anunciar a los paganos la insondable riqueza de Cristo,
y poner de manifiesto la dispensación del misterio que estaba oculto desde siempre en Dios, el creador de todas las cosas,
para que los Principados y las Potestades celestiales conozcan la infinita variedad de la sabiduría de Dios por medio de la Iglesia.
Este es el designio que Dios concibió desde toda la eternidad en Cristo Jesús, nuestro Señor,
por quien nos atrevemos a acercarnos a Dios con toda confianza, mediante la fe en él.


Libro de Isaías 12,2-3.4bcd.5-6.

¡Es grande en medio de tí el Santo de Israel!

Este es el Dios de mi salvación:
yo tengo confianza y no temo,
porque el Señor es mi fuerza y mi protección;
él fue mi salvación.
Ustedes sacarán agua con alegría
de las fuentes de la salvación.

Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,
anuncien entre los pueblos sus proezas,
proclamen qué sublime es su Nombre.

Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso:
¡que sea conocido en toda la tierra!
¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión,
porque es grande en medio de ti
el Santo de Israel!


Evangelio según San Lucas 12,39-48.

Jesús dijo a sus discípulos: "Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa.
Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada".
Pedro preguntó entonces: "Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?".
El Señor le dijo: "¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno?
¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo!
Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.
Pero si este servidor piensa: 'Mi señor tardará en llegar', y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse,
su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles.
El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo.
Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más."

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Bulle

Santa Teresa de Calcuta (1910-1997)
fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad
“Algo bello para Dios”, p. 73


“Dichoso aquel que cuando llegue su dueño, lo encuentre en su trabajo”

Señor muy amado, haz que pueda verte hoy y cada día en la persona de tus enfermos y, cuidándolos, servirte. Si te escondes bajo la figura desagradable del colérico, del descontento, del arrogante, haces que todavía pueda reconocerte y decir: "Jesús, tú mi paciente, qué dulce es servirte".
Señor, dame esta fe que ve con claridad, y entonces mi tarea jamás será monótona, siempre me brotará la alegría cuando me preste a los caprichos y responda a los deseos de todos los pobres que sufren…
Mi Dios, ya que eres mi Jesús paciente, dígnate ser también para mí un Jesús de paciencia, indulgente con mis faltas y que tiene en cuenta la intención, porque es quererte y servirte, querer y servir a cada uno de tus enfermos. Señor, aumenta mi fe (Lc 17,5), bendice mis esfuerzos y mi tarea, ahora y para siempre.
(EDD)

Reflexión sobre el cuadro

Cuando oímos la palabra “Bienaventuranzas”, solemos pensar en las conocidas bendiciones de Jesús del Sermón de la Montaña. Pero hay otras bienaventuranzas repartidas por todos los Evangelios. Encontramos una en la lectura de hoy: ’Bienaventurado aquel siervo a quien su señor encuentre trabajando“. ¿Qué está haciendo este siervo para merecer tal elogio? Se está ocupando de la casa, asegurándose de que todos reciban su comida a la hora adecuada. Su fidelidad se expresa a través de la labor cotidiana y necesaria de cuidar de los demás.

Es comprensible que el lenguaje de «amos» y «esclavos» nos resulte incómodo hoy en día. Para nosotros, en el siglo XXI, esa responsabilidad adopta muchas formas. Puede que cuidemos de niños o de un padre anciano, que dirijamos a compañeros de trabajo, que enseñemos a alumnos o que, simplemente, velemos por un vecino. Cada una de estas situaciones nos brinda la oportunidad de ser fiables, justos y amables, sobre todo cuando nadie nos está mirando ni es probable que nos dé las gracias. En un mundo que presta tanta atención a ser visto, Jesús valora hacer en silencio lo que hay que hacer. Si apareciera en medio de nuestro día a día, ¿nos encontraría haciendo que la vida de otra persona fuera un poco mejor?

Un cuadro que representa esta tranquila tarea doméstica es la obra de Johannes Vermeer. En su «La lechera», pintada hacia 1660, una mujer se dedica en silencio a preparar la comida. Parece no darse cuenta en absoluto de nuestra presencia. No hay nadie a su lado que le dé las gracias, pero ella dedica toda su atención a la tarea. Es el tipo de trabajo que mantiene un hogar en marcha y que fácilmente se da por sentado. La vida cotidiana ya había aparecido antes en el arte, pero los pintores holandeses del siglo XVII le dieron una nueva y notable importancia. Las cocinas, los patios y las personas realizando tareas cotidianas se convirtieron en temas dignos de ser pintados por sí mismos. Hay algo silenciosamente revolucionario en la atención que Vermeer presta a esta mujer: su trabajo diario es digno de nuestro tiempo y nuestra admiración. Para nuestra reflexión de hoy, ella nos ofrece una hermosa imagen de servicio fiel que no busca aplausos.

¡Y hay tantas otras cosas que disfrutar en este pequeño cuadro! A pesar de su título, se trata de una criada de cocina y no de alguien que ordeña vacas. Así que, en cierto modo, a mí el título del cuadro siempre me ha parecido un poco erróneo, quizás. Con las mangas remangadas, inclina con cuidado una jarra de barro, vertiendo un fino chorro de leche en el recipiente que tiene debajo. El pan sobre la mesa sugiere que quizá esté preparando un pudín de pan: ¡una buena forma de aprovechar las sobras de ayer! La luz entra por la izquierda, iluminando su blusa amarilla, el delantal azul y las cortezas de pan, a las que Vermeer hace brillar con diminutos puntos de pintura. En el suelo hay un calentador de pies de madera, con azulejos de Delft azules y blancos que recubren la pared detrás de él. Vermeer incluyó inicialmente una estantería con jarras y una cesta grande, pero luego las eliminó para simplificar la escena. Todo nos lleva a centrar nuestra atención en la lechera.

Para terminar, un poco de historia más reciente: «La lechera» viajó a Nueva York con motivo de la Exposición Universal de 1939 y acabó quedándose mucho más tiempo del previsto. Durante la exposición estalló la guerra, y la posterior ocupación alemana de los Países Bajos le impidió regresar. Pasó los años de la guerra a salvo en Estados Unidos, donde se exhibió en Detroit y en el Museo Metropolitano de Nueva York, antes de regresar a casa tras la liberación.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

(La de santa Teresa de Calcuta - más arriba)

martes, 20 de octubre de 2026

El adiós al padre Patricio Sánchez «en el mismo lugar» donde le cayó la cruz en plena misa

Este sacerdote redentorista murió el pasado 17 de octubre durante una misa transmitida en directo en Guayaquil (Ecuador) un día después de su aniversario sacerdotal y lo acontecido conmocionó al mundo.

Una misa en memoria del padre Patricio Sánchez Molinari, quien murió en plena misa tras caerle una cruz

Una misa en memoria del padre Patricio Sánchez Molinari, quien murió en plena misa tras caerle una cruz


    «Patricio vivió haciendo el bien y murió entregando todo», expresó el obispo auxiliar de Guayaquil, John Kwamevi Cudjoe.

    Las palabras del obispo fueron pronunciadas este domingo 18 de octubre durante una eucaristía en memoria de Patricio Sánchez Molinari, un sacerdote perteneciente a la Congregación del Santísimo Redentor cuya muerte generó profundo impacto a nivel internacional.

    Es que la forma en que falleció el pasado sábado 17 de octubre fue lo que generó mayor consternación, pues sucedió tras caerle una pesada cruz de madera ubicada detrás del altar y durante una misa que estaba siendo trasmitida en directo en la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (Sánchez Molinari era el párroco).

    «Un hombre sencillo»

    Esta misa de despedida del padre Patricio transcurrió en la misma iglesia donde falleció y su féretro reposó frente al mismo altar donde un día antes esa enorme cruz se desprendiera de la pared provocándole la muerte.

    Según recuerdan medios locales como El Universo de Guayaquil, el último adiós estuvo cargado de emotividad y alrededor del féretro estaban los mismos feligreses y religiosos que durante tantos años escucharon sus misas.

    Fue el propio obispo auxiliar de Guayaquil el encargado de recordar que Sánchez, de 52 años, un día antes de su muerte (el 16 de octubre) había celebrado 15 años de vida sacerdotal. También destacó que Sánchez dedicó más de dos décadas de vida religiosa y que su predicación se hacía «con la fuerza del Espíritu Santo», reproduce El Universo de Guayaquil.

    El obispo también señaló que más allá de los diversos comentarios generados en redes sociales con respecto a la forma que falleció este sacerdote, el llamado es a vivir su partida desde el humanismo y recordarlo «un hombre sencillo y amante de la eucaristía, que murió celebrándola».

    Por su parte, fueron los propios fieles quienes se encargaron de destacar de alguna manera esas características del padre Patricio y añadir que hizo mucho por la parroquia y que su palabra -tal cual continúa El Unvierso de Guayaquil- «salvó a muchas personas»

    Mientras las misas para darle un último adiós continuaban en las últimas horas, el propio arzobispo de Guayaquil, el cardenal Luis Cabrera, ofreció un mensaje de condolencias y la propia Archidiócesis de Guayaquil difundió el siguiente mensaje:

    «Agradecemos todos los mensajes de condolencias desde diferentes partes del mundo y especialmente, sus oraciones por el eterno descanso del alma del Padre Patricio Sánchez».La vida y la muerte, sus últimas palabras

    «Queridos hermanos, un día, todos los que estamos aquí también vamos a morir», pronunció el padre Sánchez (nacido en la localidad ecuatoriana de Cuenca en 1973) durante la homilía poco antes de morir.

    Mientras aún persistían dudas sobre por qué se desprendió la cruz de madera que estaba detrás del altar, estas palabras cobraron gran notoriedad -no solo porque se hicieron virales a través de las redes y reproducidas en medios de comunicación-, sino por la profunda reflexión que hizo sobre la vida y la muerte poco antes de morir, además de un mensaje que también hacía referencia al tiempo de calidad que las personas dedican a sus hijos, pareja y otros seres queridos.

    Una congregación misionera

    La Congregación del Santísimo Redentor a la que pertenecía Sánchez Molinari es un instituto religioso misionero fundada en Italia por san Alfonso María de Ligorio en 1732 con el fin de atender a los «campesinos y pastores olvidados», tal cual recuerda la propia web de la congregación.

    Proclamado Doctor de la Iglesia en 1871, además de patrono de confesores y moralistas, De Ligorio también se ha destacado por ser un escritor incansable.

    Con presencia en Hispanoamérica, Sánchez Molinari pertenecía a la Provincia Andino Caribeña (Colombia, Ecuador y Venezuela). Entre su carisma se destaca aquello de «ser apóstoles de fe robusta, esperanza alegre y ardiente caridad», algo que perfectamente -en base a testimonios de quienes lo conocieron- se podía confirmar en el padre Patricio.

    Curiosamente, la muerte de este sacerdote que conmocionó a todos se dio también en el marco de la celebración de los 100 años de la Jornada Mundial de las Misiones (Domund), instancia que hace recordar la labor de los misioneros en todo el mundo. En efecto, algo Sánchez Molinari conocía de primera mano debido a su vínculo con una congregación misionera.

    Pablo Cesio, ReL

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