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sábado, 23 de mayo de 2026

4 claves para vivir un gran Pentecostés y recibir al Espíritu Santo

 


Celebramos la fiesta de Pentecostés y es momento de revisar cómo está nuestra relación con el Espíritu Santo, la tercera persona de la Trinidad, quien anima nuestra vida y clama en nuestro interior al Padre para hacernos cada vez más semejantes al Hijo.

Para poder recibirlo en nuestra vida, en el día de Pentecostés, podemos empezar a aplicar estas prácticas en nuestra vida cotidiana:

1) La alabanza y la gratitud

Quizá, lo que nos impide recibir gracias más abundantes de Dios  es simplemente no reconocer y agradecer las que ya nos ha concedido. No hay duda de que si damos gracias a Dios con todo nuestro corazón por cada gracia recibida, Él nos concederá aún más.

Santa Teresa de Lisieux nos dice: “Lo que más atrae las gracias de Dios es la gratitud, pues si le agradecemos un bien, se conmueve y se apresura a concedernos diez más, y si se las agradecemos con la misma efusión ¡qué incalculable multiplicación de gracias! Yo tengo la experiencia, inténtalo y lo verás. Mi gratitud por todo lo que me da no tiene límites, y se lo demuestro de mil maneras”.

La alabanza nos dispone a recibir las mociones del Espíritu Santo. Expresar nuestro amor y devoción hacía Dios permite a nuestro espíritu estar más atento para reconocer todo lo que viene de Él. 

Por eso, no dejemos de agradecer y alabar en momentos especiales, ante decisiones importantes, cuando estemos bien, o cuando nuestra vida se estanque.

2) Estar decididos a no negar nada a Dios

Que haya en nosotros una firme y constante determinación de hacer lo que Dios nos pide en todas las cosas, grandes o pequeñas. Sabemos que, por nuestra fragilidad, es evidente que no seremos capaces de obedecer en todo a Dios; sin embargo, apoyados en la oración podemos estar firmemente decididos a no descuidar ninguno de los deseos que Dios tiene para nuestra vida.

Es importante mantenernos en su presencia para no permitir que el demonio se valga de estos esfuerzos para turbarnos con inquietudes o para descorazonarnos cuando caemos.

3) Vivir una obediencia filial y confiada

Aceptar por amor de Dios todas las ocasiones legítimas que se nos ofrecen para vivir la obediencia en nuestra vida. Estar dispuestos a renunciar a nuestra propia voluntad, ideas, gustos, aficiones, por amor a Dios.

Estar atentos a las inspiraciones del Espíritu en nuestra vida permitirá que nos mantengamos dispuestos a amar, a cumplir los mandamientos, las enseñanzas de la Iglesia, las exigencias propias de nuestra vocación y de nuestra vida cotidiana. 

4) Vivir el abandono

Los acontecimientos de la vida son un lugar seguro para descubrir la voluntad de Dios. Muchas veces, el Señor nos habla a través de los contextos más cotidianos. Si Dios nos ve dóciles a los acontecimientos; capaces de aceptar serena y amorosamente lo que nos "imponen" las circunstancias de la vida con un espíritu de confianza filial, no habrá duda de que hablará a nuestro corazón a través de su Espíritu.

Y, al contrario, si persistimos en rebelarnos y endurecernos ante las contrariedades, esta desconfianza no permitirá que el Espíritu Santo guíe nuestra vida. Con frecuencia, lo que más dificulta nuestro camino de santidad es nuestra resistencia para aceptar plenamente todo lo que nos sucede.

Santa Teresita decía: "Quiero todo lo que me contraría". Exteriormente esto no cambia en nada la situación, pero interiormente lo transforma todo: esa aceptación, inspirada por el amor, nos hace libres y permite a Dios sacar un bien de todo lo que nos sucede, tanto de lo bueno como de lo malo.

Luisa Restrepo, churchpop

Vea también    Pentecostés: Manifestación plena de Dios



¿Qué es Pentecostés? ¿Cuándo se celebra? ¿Qué papel tiene el Espíritu Santo?

Lluvia de pétalos por Pentecostés en el Panteón en Roma, símbolo del Espíritu Santo como lenguas de fuego

Lluvia de pétalos por Pentecostés en el Panteón en Roma, símbolo del Espíritu Santo como lenguas de fuego


    Si el Espíritu Santo tiene una fiesta a lo largo del año donde es el gran protagonista esa no es otra que Pentecostés. Pero, ¿qué se celebra este día, qué pasajes evangélicos hacen referencia a esta celebración y qué significado tiene hoy para los cristianos?

    Índice de temas sobre esta fiesta

    • ¿Qué se celebra en Pentecostés?
    • ¿En qué fechas tiene lugar?
    • ¿Cuál es su trasfondo histórico?
    • ¿En qué parte de la Biblia se habla de Pentecostés?
    • ¿Qué papel tiene el Espíritu Santo en Pentecostés?
    • ¿Qué importancia tiene para los cristianos Pentecostés?
    • ¿Qué tradiciones se asocian a esta fiesta?

    ¿Qué se celebra en Pentecostés?

    En Pentecostés, del griego ‘pentēkostḗ’, que significa ‘quincuagésimo’, se celebra la reunión de los discípulos y la Virgen María en el Cenáculo de Jerusalén para recibir el Espíritu Santo. Esta fiesta está considerada el punto culminante del tiempo de Pascua y la tercera en importancia del calendario litúrgico cristiano, después de la Vigilia Pascual y de la Navidad.

    Durante Pentecostés, además, se celebra la consagración de la propia Iglesia y el inicio de la misión de ésta en la tierra. Una de las liturgias más importantes a lo largo del año es, precisamente, la Vigilia de Pentecostés, que se celebra ese día en todos los templos y lugares de culto del orbe católico.

    ¿En qué fechas tiene lugar?

    La fiesta de Pentecostés es una festividad móvil en el calendario, ya que depende de en qué fechas se celebra la Semana Santa. Sin embargo, como indica su propio nombre, su celebración es siempre cincuenta días después de la Vigilia de Pascua, y diez días después del jueves de la Ascensión, aunque en la actualidad la partida de Jesús al cielo se celebra justo el domingo anterior a Pentecostés.

    Nueve días antes de la fiesta de Pentecostés, además, comienza la Novena en honor al Espíritu Santo. Se trata de la más "antigua" de todas, ya que se rezó por primera vez cuando Jesús envió a sus apóstoles de regreso a Jerusalén para celebrar el primer Pentecostés. Esta Novena sigue siendo la única prescrita oficialmente por la Iglesia.

    ¿Cuál es su trasfondo histórico?

    La celebración que hoy conocen todos los cristianos como Pentecostés está muy vinculada a la fiesta judía de Shavuot, o también llamada Fiesta de las semanas, De las cosechas o Día de los primeros frutos. Esta festividad tiene lugar cincuenta días después de la noche de Pésaj y celebra la entrega de la Ley (mandamientos) por parte de Dios al pueblo de Israel.

    Sin embargo, en sus orígenes esta fiesta no tenía un carácter religioso sino agrícola. Los judíos celebraban la recolección y era un día de regocijo en el que se ofrecían a Dios las primicias de lo producido por la tierra.

    La Fiesta de las Semanas debía festejarse siete semanas después de que se empezase la primera labor de la siega, y se trataba, por tanto, de una celebración cuya fecha dependía del ritmo que tuviera la agricultura ese año.

    ¿En qué parte de la Biblia se habla de Pentecostés?

    La fiesta de Pentecostés se relata en la Biblia en el Nuevo Testamento, concretamente, en el capítulo dos del libro de los Hechos de los Apóstoles.

    El pasaje bíblico de la venida del Espíritu Santo es el siguiente:

    "Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente, y llenó toda la casa donde se encontraban sentados. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía manifestarse" (Hechos de los Apóstoles, 2: 1-4).

    ¿Qué papel tiene el Espíritu Santo en Pentecostés?

    El papel del Espíritu Santo, una de las tres personas de la Santísima Trinidad, durante Pentecostés fue anunciado por el propio Cristo antes de morir y resucitar: "Y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito (forma de llamar al Espíritu Santo, que significa "consolador"), para que esté con vosotros para siempre" (Jn 14,16).

    El Espíritu Santo es el gran protagonista de la fiesta de Pentecostés y su venida es uno de los fundamentos de la fe. En la liturgia se representa con el color rojo en las vestiduras y ornamentos.

    El obispo de Huelva con los romeros en la Misa de Pentecostés del Rocío de 2025

    El obispo de Huelva con los romeros en la Misa de Pentecostés del Rocío de 2025DIÓCESIS HUELVA

    Para el propio San Juan el papel del Espíritu Santo, gracias a Pentecostés, es el siguiente: "El Espíritu Santo prepara a los hombres, los previene por su gracia, para atraerlos hacia Cristo. Les manifiesta al Señor resucitado, les recuerda su palabra y abre su mente para entender su Muerte y su Resurrección. Les hace presente el misterio de Cristo, sobre todo en la Eucaristía para reconciliarlos, para conducirlos a la comunión con Dios, para que den mucho fruto" (Jn 15, 5. 8. 16).

    Pero la venida del Espíritu Santo no solo es importante a título personal, sin su acción tampoco existiría la propia Iglesia. Como explicó San Juan Pablo II en la Audiencia General del miércoles 30 de enero de1991, el Espíritu Santo tendrá un papel clave en la transubstanciación del pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Jesucristo durante la Eucaristía. Así como en el Bautismo, donde el Espíritu Santo desciende sobre los catecúmenos. Para los creyentes, por tanto, a partir de Pentecostés, todos los sacramentos y actos que realice la Iglesia llevarán el sello de la acción del Espíritu Santo.

    Por último, mediante el Espíritu Santo el espíritu del cristiano se perfecciona gracias a los dones y frutos que este otorga.

    Los dones que concede el Espíritu Santo son: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.

    Mientras que los frutos del Espíritu Santo son los siguientes: caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia y castidad.

    ¿Qué importancia tiene Pentecostés?

    En Pentecostés se celebra, aparte de la venida del Espíritu Santo, el comienzo de la misión evangelizadora de la propia Iglesia, que se realiza por el poder del Espíritu.

    "Con su venida, que no cesa, el Espíritu Santo hace entrar al mundo en los 'últimos tiempos', el tiempo de la Iglesia, el Reino ya heredado, pero todavía no consumado", afirma el Catecismo de la Iglesia Católica sobre la importancia de Pentecostés.

    Es, precisamente, el Espíritu Santo el que dota a la Iglesia de ese dinamismo misionero tan característico. Pentecostés es esa 'primera materia' desde la cual comienza a expandirse la Iglesia por el mundo entero. Y, es, esto mismo, lo que pide Jesús antes de irse: "Vayan a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos; bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo" (Mateo 28:19).

    La importancia de Pentecostés para un cristiano es, principalmente, poder recibir el Espíritu Santo. Según la teología cristiana, será a partir de Pentecostés cuando los creyentes cuenten en la figura del Espíritu Santo con un "consolador" que los acompañe y un "abogado" que los defienda. Su presencia, además, estará siempre detrás de cada acción que tome la Iglesia en la tierra y será su gracia la que la lleve a expandirse por el mundo.

    El Panteón de Roma se llena de pétalos para celebrar Pentecostés con gran alegría (vídeo de 2018).

    ¿Qué tradiciones se asocian a esta fiesta?

    Creyentes de los cinco continentes celebran cada año la fiesta de Pentecostés, y para ello no dudan en cumplir con bellas y originales tradiciones. En Italia, por ejemplo, es costumbre esparcir pétalos de rosas desde el techo de las iglesias para conmemorar las lenguas de fuego. 

    En Francia, en cambio, es habitual escuchar el toque de trompetas, como si del viento que provocó la venida del Espíritu Santo se tratara.

    En Inglaterra, que suelen llamar a la fiesta "Whitsunday" (Domingo Blanco), por las prendas blancas de los recién bautizados, las carreras de caballos son las grandes protagonistas de esta jornada. 

    Para la fiesta de Pentecostés, los rusos llevan flores y ramas verdes en sus manos.

    Muchos pueblos de España también cuentan con numerosos festejos durante este día. La celebración más famosa es la multitudinaria romería a caballo que se realiza en la aldea de Almonte (Huelva) a la Virgen de El Rocío.

    Cabe destacar, además, que en varios países y ciudades el lunes después de Pentecostés no se trabaja (por ejemplo, en Barcelona y su área metropolitana, o en Bélgica, Francia, Holanda o Suiza). Es la fiesta de Lunes de Pentecostés o de Segunda Pascua.

    Juan Cadarso, ReL

    Vea también   El  'pequeño' Pentecostés
    - Papa Benedicto XVI





    Especialmente para los que NO van a Misa los Domingos: Para que descubran lo que están perdiendo

     Aquí podemos ofrecerle sólo unos cuantos aspectos
    de las mil maravillas de la Santa Misa

    Misa por encima de todo.

    No hay novena ni triduo que se pueda comparar a la eficacia impetratoria de una sola Misa. ¡Cuánta desorientación entre los fieles en torno al valor objetivo de las cosas! Lo que no obtengamos con la Santa Misa, jamás lo obtendremos con ningún otro procedimiento. Está muy bien el empleo de esos otros procedimientos bendecidos y aprobados por la Iglesia; es indudable que Dios concede muchas gracias a través de ellos; pero coloquemos cada cosa en su lugar. La Misa por encima de todo.

    P. Antonio Royo Marín op

    Hagamos todo lo posible para asisitir a la Santa Misa diariamente.

    Haz, pues, todos los esfuerzos posibles para asistir todos los días a la santa Misa, con el fin de ofrecer, con el sacerdote, el sacrificio de tu Redentor a Dios, su Padre, por ti y por toda la Iglesia.

    San Francisco de Sales, Doctor de la Iglesia


    En cada Santa Misa recibimos bienes inestimables.

    Cada Santa Misa disminuye la fuerza de nuestras pasiones pecaminosas.

    Cada Santa Misa anima a obrar bien y aumenta la castidad.

    Cada Santa Misa hace más grande nuestro amor a Dios y al prójimo.

    Cada Santa Misa nos comunica fuerza para sufrir con paciencia las adversidades.

    Santo Tomás de Aquino op, Doctor de la Iglesia

    Santa Misa es la escuela del amor.

    La Santa Misa es la escuela en donde los católicos tienen que aprender a amar. Jesús nos da ejemplo. Nadie ama al Padre como Jesús en la Santa Misa. Nadie ama a los hombres como Jesús en la Santa Misa.

    R.P. Carlos Miguel Buela IVE


    ¡Mi Misa es mi vida, y mi vida es una Misa prolongada!

    ¡Qué horizontales se abren aquí a la vida cristiana! La Misa centro de todo el día y de toda la vida. Con la mira puesta en el sacrificio eucarístico, ir siempre atesorando sacrificios que consumar y ofrecer en la Misa!

    ¡Mi Misa es mi vida, y mi vida es una Misa prolongada!

    San Alberto Hurtado


    Jesús en la Santa Misa es el mismo y único de siempre.

    El Cristo eucarístico se identifica con el Cristo de la historia y el de la eternidad. No hay dos Cristos sino uno solo. Nosotros poseemos en la Hostia al Cristo del sermón de la montaña, al Cristo de la Magdalena, al que descansa junto al pozo de Jacob con la samaritana, al Cristo del Tabor y del Getsemaní, al Cristo resucitado de entre los muertos y sentado a la diestra del Padre. No es un Cristo el que posee la Iglesia en la tierra y otro el que contemplan los bienaventurados en el cielo: ¡Una sola Iglesia, un solo Cristo!

    San Alberto Hurtado

    Tú, ante el asombro de toda la creación, engendraste a tu Creador.

    El título de Madre de Dios es, juntamente con el de Virgen santa, el más antiguo y constituye el fundamento de todos los demás títulos con los que María ha sido venerada y sigue siendo invocada de generación en generación, tanto en Oriente como en Occidente. Al misterio de su maternidad divina hacen referencia muchos himnos y numerosas oraciones de la tradición cristiana, como por ejemplo una antífona mariana del tiempo navideño, el Alma Redemptoris Mater, con la que oramos así: "Tu quae genuisti, natura mirante, tuum sanctum Genitorem, Virgo prius ac posterius", "Tú, ante el asombro de toda la creación, engendraste a tu Creador, Madre siempre virgen"...

    Ella es madre porque engendró en la carne a Jesús; y lo es porque se adhirió totalmente a la voluntad del Padre. San Agustín escribe: "Ningún valor hubiera tenido para ella la misma maternidad divina, si no hubiera llevado a Cristo en su corazón, con una suerte mayor que cuando lo concibió en la carne"

    Benedicto XVI


    Participando en la Santa Misa somos cristificados.

    Cuando participamos de la Eucaristía experimentamos la espiritualización deificante del Espíritu Santo, que no sólo nos configura con Cristo, como sucede en el Bautismo, sino que nos cristifica por entero, asociándonos a la plenitud de Cristo Jesús.

    San Cirilo de Jerusalén


    Evangelio del día - Sábado de la 7a. Semana de Pascua


     

    Libro de los Hechos de los Apóstoles 28,16-20.30-31.

    Cuando llegamos a Roma, recibió autorización para alojarse en una casa particular con un soldado que lo custodiara.
    Tres días después convocó a los judíos principales, y cuando se reunieron les dijo: "Hermanos, sin haber hecho nada contra el pueblo ni contra las costumbres de nuestros padres, fui arrestado en Jerusalén y puesto en manos de los romanos.
    Después de interrogarme, quisieron dejarme en libertad, porque no encontraban en mí nada que mereciera la muerte;
    pero ante la oposición de los judíos, me vi obligado a apelar al Emperador, sin querer por esto acusar en nada a mi pueblo.
    Por eso he querido verlos y hablarles, ya que a causa de la esperanza de Israel llevo estas cadenas".
    Pablo vivió dos años enteros por sus propios medios, recibiendo a todos los que querían verlo,
    proclamando el Reino de Dios, y enseñando con toda libertad y sin encontrar ningún obstáculo, lo concerniente al Señor Jesucristo.


    Salmo 11(10),4.5.7.

    Los que son rectos verán tu rostro, Señor.

    El Señor está en su santo Templo,
    el Señor tiene su trono en el cielo.
    Sus ojos observan el mundo,
    sus pupilas examinan a los hombres.

    El Señor examina al justo y al culpable,
    y odia al que ama la violencia.
    Porque el Señor es justo y ama la justicia,
    y los que son rectos verán su rostro.


    Evangelio según San Juan 21,20-25.

    Pedro, volviéndose, vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba, el mismo que durante la Cena se había reclinado sobre Jesús y le había preguntado: "Señor, ¿quién es el que te va a entregar?".
    Cuando Pedro lo vio, preguntó a Jesús: "Señor, ¿y qué será de este?".
    Jesús le respondió: "Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa? Tú sígueme".
    Entonces se divulgó entre los hermanos el rumor de que aquel discípulo no moriría, pero Jesús no había dicho a Pedro: "El no morirá", sino: "Si yo quiero que él quede hasta mi venida, ¿qué te importa?".
    Este mismo discípulo es el que da testimonio de estas cosas y el que las ha escrito, y sabemos que su testimonio es verdadero.
    Jesús hizo también muchas otras cosas. Si se las relata detalladamente, pienso que no bastaría todo el mundo para contener los libros que se escribirían.


    Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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    Bulle

    Benedicto XVI
    papa 2005-2013
    Audiencia general del 9/8/06


    La enseñanza del apóstol san Juan

    Si hay una característica que sobresale en los escritos de san Juan, es el amor… Ciertamente que Juan no es el único autor de los orígenes cristianos que habla del amor. Siendo el amor, constitutivo y esencial al cristianismo, todos los autores del Nuevo Testamento, hablan de él, si bien que con acentos diversos. Si nos tomamos un tiempo para reflexionar sobre este tema en san Juan, es porque él nos trazó, con insistencia y de manera incisiva, las líneas principales. Nos remitimos, pues, a sus palabras.
    Una cosa es cierta: san Juan no ha hecho un tratado abstracto, filosófico o incluso teológico, sobre qué es el amor. No, Juan no es un teórico. En efecto, el verdadero amor, por su misma naturaleza, no es nunca puramente especulativo, sino que está en referencia directa, concreta y verificable, a unas personas reales. Pues bien, Juan, en tanto que apóstol y amigo de Jesús, nos hace ver cuales son los componentes, o mejor, las fases del amor cristiano.
    El primer componente concierne a la fuente misma del amor, que el apóstol Juan sitúa en Dios, llegando a afirmar que “Dios es amor” (1Jn 4,16). Juan es el único autor del Nuevo Testamento que nos da una especie de definición de Dios. Dice, por ejemplo, que “Dios es Espíritu” (Jn 4,24), o que “Dios es luz” (1Jn 1,15). Aquí, por una intuición fulgurante, proclama que “Dios es amor”. Remarquémoslo bien: no ha afirmado simplemente que “Dios ama” y, menos aún, que “el amor es Dios”. En otras palabras, Juan no se limita a describir el actuar divino, sino que remonta hasta sus raíces. Además, no quiere atribuir una cualidad divina a un amor genérico y, tal vez, impersonal. No se remonta hasta el amor de Dios, sino que se vuelve directamente hacia Dios para definir su naturaleza a través de la dimensión infinita del amor. Por aquí, Juan quiere decir que  el constitutivo esencial de Dios es el amor, y que, por consiguiente, toda la actividad de Dios nace del amor y está marcada por el amor. Todo lo que Dios hace, lo hace por amor y con amor, incluso si nosotros no podamos comprender inmediatamente que es amor, verdadero amor.
    (EDD)

    Reflexión sobre la capilla

    La lectura del Evangelio de hoy nos ofrece los versículos finales del Evangelio de Juan, el cuarto y último Evangelio que se escribió, del que hemos estado leyendo durante las últimas siete semanas del tiempo de Pascua. Siempre me han conmovido profundamente las líneas finales. Al final del Evangelio de Juan, el evangelista nos recuerda que Jesús hizo mucho más de lo que jamás podría quedar registrado por escrito. El Evangelio que tenemos en nuestras manos nos ofrece una visión profunda de Cristo y, sin embargo, el escritor admite humildemente que lo que se ha escrito es sólo un atisbo de la plenitud de lo que Jesús es en realidad. Es casi como si el propio lenguaje alcanzara su límite ante el misterio de Cristo. Bien, pues así es como debe ser. Después de todo lo que se dice, se canta, se escribe, se pinta, nos encontramos ante el misterio de Cristo. Y quizá podría decirse lo mismo de los cuatro Evangelios. Juntos nos revelan a Cristo con extraordinaria belleza y verdad, pero no agotan el misterio de su persona.

    Hace poco, un amigo mío hablaba del lugar donde trabaja desde hace más de veinte años. Reflexionando sobre sus compañeros de trabajo, me dijo de repente: “Hay mucho más en mí de lo que ellos pueden ver”. Esas palabras se me quedaron grabadas. En cierto modo, se hacen eco del sentimiento expresado al final del Evangelio de hoy. San Juan se da cuenta de que ningún relato escrito podrá jamás contener plenamente la profundidad de lo que es Cristo. Siempre hay más allá de lo que se puede ver o describir. Y tal vez lo mismo sea cierto, en menor medida pero no por ello menos cierto, para toda persona humana. Nos pasamos gran parte de la vida viendo sólo fragmentos de los demás: los roles externos, las conversaciones superficiales, los éxitos o fracasos visibles. Sin embargo, bajo cada rostro humano se esconde una profundidad de recuerdos, heridas, esperanzas, miedos, anhelos y oraciones silenciosas que los demás tal vez nunca lleguen a conocer del todo. Si realmente hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios (¡que lo somos!), entonces cada ser humano lleva dentro algo del misterio de Dios mismo. Ninguna persona puede reducirse enteramente a lo que aparece en la superficie.

    A lo largo de la historia, los artistas se han enfrentado a uno de los mayores retos imaginables: ¿cómo pintar este misterio divino? ¿Cómo hacer visible el misterio invisible? Dios está más allá del color, más allá de la forma, más allá de la plena comprensión humana. Sin embargo, a lo largo de los siglos, los artistas han intentado hacer visible algo de la realidad invisible de Dios. Algunos recurrieron a la luz que inunda la oscuridad. Otros utilizaron fondos dorados para sugerir la eternidad. Algunos pintaron gestos de ternura, silencio o sacrificio para insinuar el amor divino. El arte sacro, en su nivel más profundo, no es mera ilustración; es un intento de pintar una ventana hacia el misterio.

    Curiosamente, algunos artistas modernos llegaron a creer que cuanto más se alejaba el arte de la representación literal, más se acercaba al misterio en sí mismo. En lugar de pintar figuras, paisajes o historias reconocibles, empezaron a explorar si el color puro, la luz, el espacio y el silencio podían evocar algo más profundo, algo casi espiritual. Uno de los artistas que lo comprendió fue Mark Rothko. Rothko insistía en que sus grandes campos flotantes de color (como en la Capilla Rothko de Houston, Texas, ilustrada) no eran ejercicios abstractos de diseño, sino experiencias profundamente emocionales e incluso espirituales. Quería que los espectadores se acercaran a sus cuadros y casi entraran en ellos. En lugares como la Capilla Rothko, sus lienzos monumentales y oscuros crean una atmósfera de silencio, meditación y misterio.

    by Padre Patrick van der Vorst

    Oración

    Señor Dios, Creador del universo, me presento ante Ti con el corazón abierto y consciente de mi pequeñez. Tu grandeza supera todo entendimiento humano y los misterios de Tu amor escapan a mi limitada comprensión. [1, 2, 3, 4]
    En medio de las preguntas y la incertidumbre, elijo descansar en Tu presencia. Que el misterio de Tu ser no sea motivo de confusión, sino una fuente inagotable de paz y confianza. Dame la sabiduría para aceptar lo que no puedo entender y la fe para ver Tu luz en cada circunstancia. [1, 2, 3]
    Señor, aunque mis ojos no puedan verte, siento Tu mano guiando mi camino. Te entrego mis temores, mis dudas y todo aquello que no logro comprender. Que el misterio de Tu amor me envuelva, me fortalezca y me enseñe a vivir cada día con esperanza y gratitud. [1, 2]
    Amén.

    viernes, 22 de mayo de 2026

    ¿Es bueno revisar el celular de mis hijos? ¿ y cómo hacerlo?

    celular- adolescente

    Cada vez más niños tienen un smartphone; y muchos padres se preguntan si es bueno revisar el celular de sus hijos y cómo hacerlo con prudencia

    El primer celular suele marcar un nuevo nivel de independencia para los hijos, pero también inaugura preocupaciones para los padres: ciberacoso, contenidos inapropiados, adicción a las pantallas, sexting o contacto con desconocidos.

    Ante estos riesgos, algunos padres toman la decisión de revisar con frecuencia el celular de sus hijos, mientras que otros consideran que hacerlo fractura la confianza. ¿Cuál es el punto medio y qué dicen los expertos?

    La evidencia actual muestra que la supervisión parental sigue siendo importante durante la adolescencia, pero debe ejercerse de manera transparente y educativa, no como un mecanismo de espionaje. 

    Cuidar de los hijos adecuadamente

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    La psicóloga clínica Mari Radzik, del Children's Hospital Los Angeles, explica que no podemos simplemente quitar la tecnología de la vida de nuestros hijos; pues estamos en una era en la que la tecnología los acompaña desde el nacimiento. El verdadero desafío consiste en enseñarles a utilizarla de forma responsable. 

    Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) señalan que los adolescentes presentan menos conductas de riesgo cuando sus padres saben dónde están, con quién pasan el tiempo y qué hacen en Internet. La supervisión parental está asociada con una mejor salud mental y una menor exposición a conductas peligrosas.

    Esto no quiere decir que los padres deben ser invasivos y controlar cada conversación o revisar cada mensaje, sino más bien trabajar en construir un vínculo sano y de confianza con los hijos, desde la afectividad responsable. 

    Estos son algunos consejos para alcanzar un buen cuidado tecnológico en los hijos. 

    1establecer reglas

    Es importante que, antes de entregarles un smartphone, hables con tu hijo y le des a conocer la responsabilidad que conlleva tener un celular, incluidos los peligros existentes, desde las llamadas de extorsión, hasta contenidos inapropiados. Puedes basarte en los siguientes puntos: 

    • Horarios de uso.
    • Aplicaciones permitidas.
    • Qué información no debe compartirse.
    • Consecuencias ante incumplimientos.

    Los psicólogos especializados en crianza destacan que las expectativas claras generan menos conflictos posteriores.

    2Revisar en presencia de tu hijo

    Cuando sea necesario supervisar, puedes hacerlo en conjunto. De esta manera tu hijo no se sentirá desplazado, así también sabrá que puede confiar en ti y que estás para guiarlo y no para juzgar. 

    Algunos aspectos que puedes revisar son: 

    • Las configuraciones de privacidad
    • Revisar aplicaciones nuevas
    • Hablar sobre experiencias en línea
    • Redes sociales 
    • Roblox si quieres conocer más sobre este videojuego en línea, te compartimos el siguiente artículo: 

    3Explicar la importancia de supervisar

    Una investigación muestra que los adolescentes colaboran más cuando sienten que pueden hablar con sus padres sin miedo a castigos desproporcionados. De modo que, mantener una comunicación asertiva, hará que ellos mismos se acerquen a ti y te informen de lo que ven raro.

    4Predicar con el ejemplo

    hijo- celular

    Los hijos son muy observadores y pueden ver cómo usan la tecnología sus padres. Si los adultos pasan el día mirando el teléfono, será difícil exigir hábitos saludable.

    5Educar desde la afectividad

    Si un niño se siente amado y cuidado por sus padres será más difícil que caiga en los peligros de Internet pues entenderá que las personas no siempre tienen buenas intenciones en el mundo digital. Pasa más tiempo con tu hijo, haciendo a un lado sus celulares.

    6conocer las tendencias

    Por último, desde tu propio celular, puedes crear un perfil en las principales plataformas y revisar cuáles son las tendencias más extendidas. Esto te ayudará a comprender qué información está llegando a tu hijo, y así, detectar si debes abordar con él un tema en específico. Adelantarte te permitirá preparar tu mensaje, hablarlo con tu cónyuge e, incluso, pedir la asesoría de un profesional o de un sacerdote en caso de que lo consideres necesario.

    Revisar el celular de un hijo no es necesariamente una falta de confianza ni una obligación permanente. Lo verdaderamente importante es que la supervisión esté guiada por el amor, la prudencia y el diálogo. 

    Karen Hutch, Aleteia

    Vea también     Espiritualidad del Corazón y el Mundo de los Medios ce Comunicación