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viernes, 8 de mayo de 2026

Matt Talbot, alcohólico e hijo de alcohólico, y Venerable para la Iglesia: crece su popularidad

En 2025 se cumplieron 100 años desde la muerte de Matt Talbot, y su figura de sobriedad y fe gana celebridad y devotos.

Recreación del Venerable Matt Talbot en la película de 2025 Matt Talbot Urban Mystic

Recreación del Venerable Matt Talbot en la película de 2025 


    Matt Talbot (1856-1925) era un alcohólico e hijo de alcohólico, dublinés, segundo hijo en una familia de doce hermanos. Todo se lo gastaba en alcohol y luego quedaba tumbado a la entrada de los bares, esperando que alguien le invitara.

    Pero un día, ya con 28 años, viendo que no tenía verdaderos amigos ni una verdadera vida, se confesó e hizo promesa de mantenerse sobrio tres meses, luego seis, luego toda la vida. Y lo cumplió. Se mantuvo sobrio los 41 años de vida que aún vivió. Y en una época en que no existía Alcohólicos Anónimos y sus métodos de 12 pasos.

    Matt cambió de vida. Lo que ganaba lo daba a los pobres, empezó a ir a misa diaria, a vivir con austeridad, y luego con ascetismo. Dejó también el tabaco. Rezaba el Rosario con asiduidad. Aprendió a leer para estudiar la Biblia y la vida de los santos y fue laico terciario franciscano.

    Juan Pablo II lo declaró Venerable por sus virtudes en grado heroico en 1994. Si se comprobara un milagro por su intercesión sería declarado beato. Hoy es un modelo y acompañante para muchos que luchan contra el demonio del alcohol.

    Matt Talbot en una foto reconstruida por Catholic Art and Jewelry

    Matt Talbot en una foto reconstruida por Catholic Art and Jewelry

    Matt Talbot, fallecido en 1925, Venerable para la Iglesia, modelo y ayuda contra el alcoholismo para muchos.

    Pronto se celebra su centenario

    En 2025 se celebran cien años desde su muerte, como recuerda el Irish Catholic. Sus devotos quieren impulsar más su figura, que puede ayudar a muchas personas que luchan contra adicciones. El pasado 3 de noviembre, en la iglesia de Nuestra Señora de Lourdes, en Dublín, miembros de los Caballeros de San Columba y el obispo auxiliar de Dublín, Paul Dempsey, rezaban con sus reliquias.

    Quieren recordar que aunque vivió con gran sobriedad, era de talante alegre y amistoso, "fue una compañía agradable y disfrutaba de la risa", "Matt siempre estaba feliz; era alegre y de buen humor", dicen los que le conocieron. Quizá era parte de su espiritualidad franciscana.

    Tenía amigos de confianza, y también hablaba mucho con su madre, su gran confidente. Con el Dr. Michael Hickey se reunía dos veces por semana, hablaban de cosas de Dios y cantaban himnos juntos. Lo hicieron 30 años. Su amigo y compañero de trabajo Bob Laird lo invitaba a tomar el té en casa. El hijo de Bob Laird, Paddy Laird, antes de morir en un 1985, hablaba de Matt cuando aún no tenía la aureola de santidad que hoy ya le viste: "Cuando volvíamos del trabajo se unía a nosotros cuando hablábamos de huelgas, política o partidos de fútbol. Le gustaba ser afable y estar en buena compañía", dejó dicho Paddy.

    La tentación que casi le hizo caer

    Los tres amigos más cercanos de Matt Talbot, que ayudaron a cargar su ataúd, Paddy, Ted y John Robbins, recordaban que Matt les había contado las constantes y fuertes tentaciones de sus primeros meses de abstinencia. Una vez se paró junto a un bar que no conocía y empezó a mirar sus monedas. Por suerte, el camarero no le invitó ni fue a él y reunió fuerzas para irse. Estuvo tan cerca de abandonar su juramento de sobriedad que desde entonces ya nunca llevaba dinero encima.

    Irónicamente, quien pagó el funeral de Matt era Ralph O'Callaghan, un comerciante de vinos. Eran grandes amigos, hablaban de temas espirituales. Ralph presentó a Matt el libro La verdadera devoción a la Santísima Virgen de San Luis Grignion de Montfort, que le alimentó espiritualmente sus últimos diez años.

    Cuando apareció La breve vida de Matt, de Sir Joseph Glynn, a principios de 1926, la primera edición de 10.000 ejemplares se agotó en cuatro días. En pocos meses, ya circulaban 140.000 ejemplares. Veinte años después, ¡la biografía había sido traducida a 21 idiomas!

    Más sobre Matt Talbot aquí en ReL . Además inspiró un movimiento de retiros, que explicamos aquí. (Artículo publicado en 2024 con modificaciones en 2026).

    P.J.G., ReL

    Vea también   Alcohol y Drogas: Lo que los jóvenes deben saber



    Dar a conocer el Rosario te alcanzará la vida eterna

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    Puede parecer poca cosa, pero incluso cargar un rosario trae muchos beneficios espirituales para quien desea de verdad entrar en la vida eterna

    Rezar el santo Rosario es una manera innegable de alcanzar gracias divinas dispensadas por intercesión de María Santísima. Pero portar una caléndula - como también se le llama al cordón con cuentas que usamos para repasar cada Ave María - puede ser una manera de encontrar el camino a la vida eterna.

    Una historia narrada por un santo

    San Luis María Grignion de Montfort era un enamorado de la Virgen María. Y estaba convencido del poder del rosario, por eso escribió un libro para recomendar a todos que no dejaran de rezarlo y promoverlo. Entre todas esas provechosas líneas, encontramos en El secreto admirable del santísimo Rosario una historia que mucho nos hará reflexionar:

    "La Santísima Virgen no favorece solamente a los predicadores del Rosario; también recompensa gloriosamente a aquellos que, por su ejemplo, atraen a otros a esta devoción.

    A Alfonso, rey de León y Galicia, que deseaba que todos sus criados honrasen a la Santísima Virgen con el Santo Rosario, se le ocurrió, para animarles con su ejemplo, llevar ostensiblemente un gran Rosario, aunque sin rezarlo, lo que bastó a obligar a todos sus cortesanos a que lo rezaran devotamente.

    El rey cayó gravemente enfermo y cuando le creían muerto fue transportado en espíritu al tribunal de Jesucristo, vio allí a los demonios, que le acusaban de todos los crímenes que había cometido, y cuando iba a ser condenado a las penas eternas, se presentó a su favor la Santísima Virgen delante de su divino Hijo.

    Se trajo entonces una balanza, se colocaron todos los pecados del rey en un platillo, y la Santísima Virgen colocó en el otro el gran Rosario que él había llevado en su honor, juntamente con los que, gracias a su ejemplo, habían rezado otras personas, y esto pesaba más que todos sus pecados.

    Y después, mirándole con ojos compasivos, le dijo:

    «He obtenido de mi Hijo, como recompensa del pequeño servicio que me hiciste llevando el Rosario, la prolongación de tu vida por algunos años. Empléalos bien y haz penitencia». El rey, vuelto en sí de este éxtasis, exclamó:

    «¡Oh bendito Rosario de la Santísima Virgen, por el que fui librado de la condenación eterna!» Después que recobró la salud pasó el resto de su vida con gran devoción al Santo Rosario y lo rezó todos los días".

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    La recomendación para todos

    San Luis Grignion concluye esta enseñanza con una exhortación que es válida para nosotros:

    "Que los devotos de la Santísima Virgen procuren ganar cuantos fieles puedan para la cofradía del Santo Rosario, a ejemplo de estos santos y de este rey; conseguirán en la tierra la protección de Nuestra Señora y luego la vida eterna".

     "Los que me den a conocer tendrán la vida eterna" (Eclo 24, 31).

    Que esta historia nos anime a traer un Rosario con nosotros, pero sobre todo a rezarlo y a difundirlo con devoción.

    Mónica Muñoz, Aleteia 

    Vea también    Modo de como rezar el Santo Rosario


    El Papa en el Santuario de Pompeya: “El Rosario devuelve continuamente nuestra vida a Jesús”

     

    En el primer aniversario de su elección, el Papa León XIV celebra la Santa Misa en Pompeya y destaca el Santo Rosario como oración que conduce a Jesús. Recuerda además que su elección coincidió con la Súplica a la Virgen y vincula su nombre con León XIII, gran impulsor de esta devoción. Destaca su llamamiento por la paz mundial.

    Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

    El Papa León XIV ha presidido este viernes una solemne celebración eucarística en la Plaza del Santuario de la Virgen del Rosario de Pompeya, uno de los lugares marianos más significativos de Italia. Ante miles de fieles, el Pontífice ha encomendado su ministerio petrino a la protección de la Virgen: “Exactamente hace un año, cuando me fue confiado el ministerio de Sucesor de Pedro, era precisamente el día de la Súplica a la Virgen del Santo Rosario de Pompeya. Por eso debía venir aquí, para poner mi servicio bajo la protección de la Virgen Santa”. Además, ha destacado el vínculo entre el nombre pontificio que eligió y León XIII, Papa que impulsó ampliamente la devoción al Rosario a través de “un amplio Magisterio”.

    El Ave María es un acto de amor

    El Papa después ha querido reflexionar sobre la oración del Ave María, que la ha definido como “una invitación a la alegría” y ha explicado que el Rosario constituye un camino privilegiado para contemplar a Cristo con la mirada de María: “La repetición de esta oración es como el eco del saludo del ángel Gabriel, un eco que atraviesa los siglos y conduce al creyente hacia Jesús, visto con los ojos y el corazón de la Madre”, ha explicado.

    El Papa después define el Ave María – la oración que se encuentra entre el Padre Nuestro y el Gloria y que se repite en el Santo Rosario – como un acto de amor: “¿No es propio del amor repetir sin cansarse: “Te quiero”? Un acto de amor que, sobre las cuentas de la corona, como bien se ve en la imagen mariana de este Santuario, nos hace remontarnos a Jesús y nos conduce a la Eucaristía, «fuente y culmen de toda la vida cristiana»”.

    En su reflexión, León XIV también ha insistido en la dimensión profundamente cristológica y eucarística del Rosario, afirmando que esta oración popular “marca el ritmo de nuestra vida”: “Si la Liturgia de las Horas marca los tiempos de la alabanza de la Iglesia, el Rosario marca el ritmo de nuestra vida, devolviéndola continuamente a Jesús y a la Eucaristía”.

    El Rosario es una oración sencilla pero profunda

    “¿Qué hay más esencial que los misterios de Cristo, que su santo Nombre pronunciado con la ternura de la Virgen Madre?”. El Papa además ha recordado que generaciones enteras de creyentes “han encontrado en el Rosario una escuela sencilla y profunda de fe, capaz de custodiar tanto la espiritualidad popular como las expresiones más elevadas de la mística cristiana” y ha insistido en que el Rosario es “rezado”, “celebrado” y consecuencia natural, fuente de caridad: “Caridad hacia Dios, caridad hacia el prójimo: dos caras de la misma moneda”.

    San Bartolo Longo: apóstol del Rosario y de la caridad en Pompeya

    El Papa ha dedicado también una parte importante de su homilía a la figura de san Bartolo Longo, recientemente canonizado, destacando que su devoción mariana estuvo siempre inseparablemente unida a la caridad concreta hacia los más pobres. “Fue apóstol del Rosario y apóstol de la caridad”, ha afirmado, recordando la labor realizada en Pompeya en favor de huérfanos, hijos de presos y personas vulnerables: “En esta Ciudad mariana acogió a huérfanos e hijos de presos, mostrando la fuerza regeneradora del amor. También hoy aquí los más pequeños y los más débiles son acogidos y cuidados en las Obras del Santuario”.

    San Bartolo Longo

    San Bartolo Longo

    Llamamiento por la paz mundial: “La paz nace dentro del corazón”

    Antes de concluir su homilía, desde este Santuario mariano cuya fachada san Bartolo Longo concibió como un monumento a la paz, el Papa ha elevado con fe una Súplica por la paz mundial: “Las guerras que todavía se combaten en muchas regiones del mundo exigen un compromiso renovado no solo económico y político, sino también espiritual y religioso. La paz nace dentro del corazón. No podemos resignarnos a las imágenes de muerte que cada día nos presentan las noticias”.

    En la conclusión de su homilía, el Santo Padre ha invitado a los fieles a renovar su confianza en Cristo: “Ninguna potencia terrena salvará al mundo, sino solo la potencia divina del amor, que Jesús nos ha revelado y donado”.

    (vatican.va)