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domingo, 29 de marzo de 2026

Líbano, entre escombros y fuego: la última familia cristiana que resiste en un pueblo bombardeado

Mario, Reine y sus cinco hijos rezan cada día para no tener que abandonar su tierra.

Mario trabajaba como profesor de educación física, pero ahora no hay a quién enseñar.

Mario trabajaba como profesor de educación física, pero ahora no hay a quién enseñar.


    Mario Abou Khalil, su esposa Reine Karam y sus cinco hijos, de entre 12 y 18 años, decidieron permanecer en la aldea de Ankoun, Líbano, a pesar de los constantes bombardeos del ejército israelí.

    Actualmente son los únicos cristianos de la casi completamente abandonada ciudad de Sidone. El padre habló recientemente con Vatican News sobre su decisión de resistir, las condiciones de vida extremadamente difíciles y sobre la constante amenaza.

    No sabemos qué nos espera

    "Las constantes explosiones y el miedo", dice Mario, "tienen un efecto devastador en la psique, especialmente en los niños. Intentamos vivir como antes de la guerra. Pero desde que empezó la guerra, mis hijos viven bajo un estrés constante. La tensión se alivia un poco porque siempre estamos juntos en familia. Pero miramos al futuro con temor. No sabemos qué nos espera aquí".

    Mario trabajaba como profesor de educación física en una escuela. Ahora no hay a quién enseñar ni trabajo en esa zona desolada, así que viaja a diario a Beirut, a menudo bajo fuego enemigo. El costo de vida está subiendo vertiginosamente. El precio de la gasolina se ha disparado. Mario teme que pronto corten el suministro eléctrico.

    "Nuestros tres hijos iban a una escuela católica. Pero ahora está cerrada. Por suerte, las clases se imparten online. Es un pequeño símbolo de esperanza para nosotros", dice. Añade que la familia tampoco quiere perder su vínculo con la Iglesia.

    "Participamos en la vida parroquial tanto como nos es posible. Ayudamos a los refugiados llevándoles comida. Aunque muchos cristianos han huido de sus hogares, hay familias como la nuestra que han decidido quedarse a pesar de la constante amenaza", explica el hombre.

    Sin embargo, teme que pronto las comunidades cristianas de la región de Sidone dejen de existir: "Por ello, pedimos a la Santa Sede que envíe un representante para ayudarnos a obtener las garantías necesarias y poder permanecer en casa. Hacemos también un llamamiento a la comunidad internacional: ¡No se olviden de nosotros!".

    Una comunidad diversa

    El objetivo de mantener la presencia de los cristianos en el Líbano fue algo en lo que ya hizo hincapié el propio Papa León XIV durante su primer viaje apostólico.

    En el Líbano, el 35% de su población es cristiana y ésta comunidad es muy diversa: la mayoría son maronitas, los Ortodoxos griegos representan al 20% y los melquitas al 10% restante.

    Sin embargo, la comunidad cristiana se ha caracterizado los últimos años por un éxodo forzado provocado por los conflictos con Hezbolá y la persecución que sufren.

    ReL

    Vea también    Testimonios de cristianos ante la violencia y la persecución 



    Ángelus del Papa León XIV Domingo de Ramos

     


    PAPA LEÓN XIV

    ÁNGELUS

    Plaza de San Pedro
    Domingo de Ramos, 29 de marzo de 2026

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    Queridos hermanos y hermanas:

    Al comienzo de la Semana Santa, con nuestra oración estamos más cerca que nunca, de los cristianos de Oriente Medio que sufren las consecuencias de un conflicto atroz y, en muchos casos, no pueden vivir plenamente los ritos de estos días santos. Precisamente, mientras la Iglesia contempla el misterio de la Pasión del Señor, no podemos olvidar a quienes hoy participan de manera real en su sufrimiento. La prueba que ellos atraviesan interpela la conciencia de todos. Elevemos nuestra súplica al Príncipe de la paz, para que sostenga a los pueblos heridos por la guerra y abra caminos concretos de reconciliación y paz.

    Asimismo, encomiendo al Señor a todos los marineros víctimas de la guerra: rezo por los difuntos, por los heridos y por sus familiares. ¡La tierra, el cielo y el mar han sido creados para la vida y para la paz!

    Y recemos por todos los migrantes fallecidos en el mar, en particular por aquellos que han perdido la vida en los últimos días frente a las costas de la isla de Creta.

    ¡Saludo y agradezco a todos ustedes, romanos y peregrinos, que han participado en esta celebración! Juntos nos dirigimos ahora a la Virgen María, confiando a su intercesión todas nuestras súplicas. Dejémonos guiar por ella en estos días santos, para seguir con fe y amor a Jesús, nuestro Salvador.

    Con las palabras del siervo de Dios, el obispo Tonino Bello, quisiera confiar este clamor a María Santísima, que está bajo la cruz de su Hijo y llora también a los pies de los crucificados de hoy:

    “Santa María, mujer del tercer día, danos la certeza de que, a pesar de todo, la muerte ya no tendrá poder sobre nosotros. Que los días de las injusticias de los pueblos están contados. Que los destellos de las guerras se están reduciendo a luces crepusculares. Que los sufrimientos de los pobres han llegado a sus últimos estertores. […] Y que, por fin, las lágrimas de todas las víctimas de la violencia y el dolor pronto se secarán, como la escarcha bajo el sol de la primavera” (cf. Maria, donna dei nostri giorni).

    (vatican.va)

    Semana Santa: cuatro pasos para vivirla bien

    Chrism Mass

    Nuevamente termina la Cuaresma y la Semana Santa se aproxima, ¿qué podemos hacer para vivirla bien y aprovechar los frutos espirituales que dejará en nosotros?

    La Cuaresma termina y, como seguramente nos ha sucedido a todos, ni siquiera sentimos el paso de tiempo porque hemos estado imbuidos en muchas actividades; de pronto, ¡tenemos frente a nosotros la Semana Santa!, ¿qué podemos hacer para vivirla bien y aprovechar sus frutos espirituales?

    1Participa en la celebración
    del Domingo de Ramos

    La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos o de la Pasión. El centro de este día está en la lectura del evangelio en el que se narra la Pasión de nuestro Señor Jesucristo. No olvides comprar tus palmas. Este domingo es la puerta de preparación para los siguientes días.

    2Ve a la Misa crismal
    o a la Cena del Señor

    Por la mañana del Jueves santo se celebra la Misa crismal. A ella acude el presbiterio de cada diócesis con su Obispo. Se bendicen los óleos de enfermos y catecúmenos y se consagra el santo crisma. Los sacerdotes renuevan sus promesas y en muchas diócesis se citan a algunos representantes de las parroquias para recibir los óleos que entregarán a sus párrocos en la celebración vespertina.

    Si no puedes asistir a la Misa crismal procura hacerlo a la Cena del Señor por la tarde, en la que se realiza el lavatorio de pies, se entregan los santos óleos y se reserva el Santísimo en el monumento. No olvides dedicar por lo menos media hora de oración frente al Señor Sacramentado para que puedas ganar la indulgencia plenaria rezando el Tantum ergo o el Rosario.

    Con esta celebración inicia el Triduo Pascual.

    3Ayuna, vive el viacrucis y la adoracion de la Cruz

    Durante el Viernes santo se debe ayunar. No olvides que es un mandamiento que debemos observar durante todo el día. Además, en muchos lugares se acostumbra a rezar el santo Viacrucis por la mañana y por la tarde se celebra la adoración de la Cruz.

    Se repite la lectura de la Pasión, pero no es Misa, solamente una celebración de la Palabra porque el Señor ha muerto. Tampoco hay bendición. La colecta de este día se destina a la manutención de los Santos Lugares, que este año están en peligro por la guerra. Sé generoso con tu ofrenda.

    El Sábado santo es día de luto porque el Señor permanece en el sepulcro. No es un día de asueto ni de diversión. Nos estaremos preparando para la gran celebración de la noche.

    4Acude a la Vigilia Pascual

    Si nunca lo has hecho, ve a la Misa del Sábado santo. La Vigilia pascual es la celebración más importante del año. En ella se entona el Pregón Pascual, se lee la historia de la salvación desde el Génesis hasta la epístola de san Pablo, en seguida se entona una alegre "gloria" porque es el momento en que el Señor deja el sepulcro venciendo a la muerte y suenan las campanas como señal de la victoria de Jesús resucitado.

    En muchas parroquias se bautiza a los catecúmenos que se han preparado esmeradamente para este grandioso día.

    Ve con mucha alegría y lleva tu cirio para encenderlo en el Fuego Nuevo, quedará bendito y te servirá de mucho tenerlo en casa.

    Esta Semana Santa será diferente si te lo propones, porque profundizarás el sentido del sacrificio de Cristo y sobre todo, del triunfo del Señor que nos ha alcanzado el perdón de los pecados del mundo y la posibilidad de ir al cielo.

    Mónica Muñoz, Aleteia

    Vea también     La Espiritualidad de la Liturgia