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jueves, 26 de febrero de 2026

Evangelio del día - Jueves de Cuaresma semana 1


Libro de Ester 4,1.3-5.12-14.

En aquellos días, la reina Ester, temiendo el peligro inminente,
acudió al Señor y rezó así al Señor, Dios de Israel: "Señor mío, único rey nuestro. Protégeme, que estoy sola y no tengo otro defensor fuera de ti,
pues yo misma me he expuesto al peligro.
Desde mi infancia oí, en el seno de mi familia, cómo tú, Señor, escogiste a Israel entre las naciones, a nuestros padres entre todos sus antepasados, para ser tu heredad perpetua; y les cumpliste lo que habías prometido.
Atiende, Señor, muéstrate a nosotros en la tribulación, y dame valor, Señor, rey de los dioses y señor de poderosos.
Pon en mi boca un discurso acertado cuando tenga que hablar al león; haz que cambie y aborrezca a nuestro enemigo, para que perezca con todos sus cómplices.
«¡Señor mío, nuestro Rey, tú eres el Unico! Ven a socorrerme, porque estoy sola, no tengo otra ayuda fuera de ti

Libro de Ester 

Salmo 138(137),1-2a.2bc-3.7c-8.

¡Me respondiste cada vez que te invoqué, Señor!

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
te cantaré en presencia de los ángeles.
Me postraré ante tu santo Templo.

y daré gracias a tu Nombre
por tu amor y tu fidelidad.
Me respondiste cada vez que te invoqué
y aumentaste la fuerza de mi alma.

y tu derecha me salva.
El Señor lo hará todo por mí.
Tu amor es eterno, Señor,
¡no abandones la obra de tus manos!


Evangelio según San Mateo 7,7-12.

Jesús dijo a sus discípulos:
Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá.
Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá.
¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da una piedra?
¿O si le pide un pez, le da una serpiente?
Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará cosas buenas a aquellos que se las pidan!
Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Bulle

Tertuliano (c. 155-c. 220)
teólogo
Sobre la oración, 28-29 (Lectures chrétiennes pour notre temps, Abbaye d'Orval, 1970), trad. sc©evangelizo.org


Dios nada rechaza a la oración que sube hacia él

“La hora se acerca, y ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores, adorarán al Padre en espíritu y en verdad” (Jn 4,23), dijo Jesús. Somos verdaderos adoradores, verdaderos sacerdotes, cuando rezamos en espíritu y así llevamos a Dios, en ofrenda, nuestra oración. Ella le es reservada y le es agradable, él la ha pedido y preparado. Esta oración, es ofrecida del fondo del corazón, alimentada con la fe, elevada en la verdad, intacta e inocente, íntegra y pura, coronada por el amor. Debemos llevarla al altar de Dios con un cortejo de buenas acciones, entre salmos e himnos, y ella nos obtendrá todo de parte de Dios.
Dios nada rechaza a la oración que sube a él en espíritu y verdad, ya que él mismo la ha pedido. ¡Leemos, escuchamos y creemos en tantos testimonios de su eficacia! Ya la antigua oración libraba del fuego, de la bestia del hambre, aunque aún no había recibido su forma de Cristo. ¡Cuánto debe ser mayor la eficacidad de la oración cristiana! Quizás no envía un ángel para apagar el fuego, no cierra las fauces del león, no lleva alimento a los que tienen hambre, no suprime las pasiones por un don de la gracia. Pero enseña la paciencia a los que prueban un dolor y les da la fe que hace comprender, a los que sufren con paciencia por el nombre de Dios, lo que el Señor les reserva (…)
Toda criatura de algún modo pide. Los animales domésticos y las bestias salvajes piden y doblan las rodillas. Saliendo de sus establos o de sus cuevas hacen vibrar el aire con sus gritos. Mismo los pájaros que vuelan en el cielo extienden sus alas como una cruz y cantan como si fuera una oración.
¿Qué más decir en homenaje a la oración ? El Señor ha rezado, a él honor y poder por los siglos de los siglos.
(EDD)



miércoles, 25 de febrero de 2026

Reconciliación: ¿con qué frecuencia debería confesarme?

confesión, reconciliación, penitencia

Un sacramento importante en la vida del cristiano es la Reconciliación, por eso, surge la inevitable pregunta personal: ¿cada qué tiempo debo confesarme?  

La Iglesia ha puesto dentro de sus cinco mandamientos que el cristiano debe recibir el sacramento de la Reconciliación por lo menos una vez al año:

"El segundo mandamiento ("confesar los pecados al menos una vez al año") asegura la preparación a la Eucaristía mediante la recepción del sacramento de la Reconciliación, que continúa la obra de conversión y de perdón del Bautismo (cf CIC can. 989; CCEO can. 719)". (CEC 2042)

San Juan Pablo II escribió en su exhortación apostólica Reconciliación y Penitencia que "Para un cristiano el sacramento de la penitencia es el único modo ordinario de obtener el perdón de sus pecados graves cometidos después del bautismo".

Reconciliación y conversión

San Juan Pablo II menciona que para que la reconciliación sea plena, necesariamente se exige la liberación del pecado, "que ha de ser rechazado en sus raíces más profundas".

Por eso, existe una estrecha conexión interna que une a la "conversión y reconciliación". Así mismo, el cristiano debe reconocer que requiere hacer un examen de conciencia minucioso para cumplir con estas condiciones espirituales.

Aquí es en donde entramos al tema de la frecuencia con la que deberíamos confesarnos.

La confesión frecuente

El mandamiento indica "una vez al año" como mínimo. Esta premisa supone que no existe conciencia de pecado mortal. En caso contrario, si se ha cometido una falta grave es indispensable y urgente la confesión sacramental.

Ahora bien, la Reconciliación incrementa la gracia santificante, por lo que es muy recomendable acudir a la confesión por lo menos cada tres meses para ir venciendo los pecados veniales y fortalecer el espíritu contra las tentaciones.

Pero si alguien desea mayores beneficios, podría confesarse cada mes. Quizá nos motive recordar que el papa Francisco, que de Dios goce, se confesaba cada quince días.

Sin embargo, lo más importante es que cada quien haga una evaluación de sus necesidades espirituales y tal vez consultar con algún sacerdote para elegir lo que más convenga, porque dependerá incluso de su carácter, estilo de vida, trabajo, por mencionar algunas variables.

Mónica Muñoz, Aleteia

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con Dios y con los demás





(VIDEO) Miles de fieles acuden a venerar las reliquias de san Francisco de Asís

 


A 800 años de su muerte, la veneración pública de sus restos se convierte en una llamada a redescubrir la fraternidad y la entrega cristiana

Ocho siglos después de su muerte, la figura de san Francisco de Asís continúa interpelando al mundo contemporáneo. Con motivo de este aniversario histórico, la Iglesia ofrece un tiempo especial de veneración pública de sus restos en Asís, no como un recuerdo del pasado, sino como una invitación viva a redescubrir el corazón del Evangelio: la fraternidad, la humildad y el amor entregado.

Guillermo Arévalo,  Aleteia

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