En la misa de los apóstoles “pilares de la Iglesia”, el Papa reflexionó sobre la misión de Pedro y Pablo como “artífices de la unidad, servidores generosos de la verdad en la caridad”. En la ceremonia impuso el palio a 35 arzobispos metropolitanos.
En la Basílica vaticana el Papa León XIV celebró la misa de
la solemnidad de los apóstoles Pedro y Pablo, este lunes 29 de junio. Ceremonia
en la que también bendijo e impuso los palios a los nuevos arzobispos. El Santo
Padre reflexionó sobre la misión de los patronos de la ciudad y de la diócesis
de Roma.
“Elegidos por Jesús, uno como pastor de su rebaño y el otro
como apóstol de los gentiles. En ellos veneramos a dos pilares de la Iglesia”
Pedro, la comunión entre los hermanos
Recordando al apóstol Pedro, que como “custodio del Pueblo
de Dios, aparece en numerosas ocasiones en el Nuevo Testamento comprometido con
la preservación de la comunión entre los hermanos. Es él quien, en el lago de
Galilea, tras una noche de trabajo aparentemente inútil, le dice al Maestro:
«no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes» (Lc 5,5)”.
Destaca la fidelidad del apóstol en su misión, pero “no
significa que Pedro sea perfecto”, dijo el Papa. “Durante la Pasión, niega al
Maestro, para luego derramar lágrimas sinceras de arrepentimiento (cf. Lc
22,54-62)”.
“No obstante, sabe reconocer sus propios errores y arrepentirse, sin desanimarse y sin dejar de cumplir con la misión de anunciar el Evangelio y reunir al rebaño de Cristo, hasta el martirio, que sufre precisamente aquí, en Roma, no muy lejos del lugar en el que nos encontramos”, afirma el Santo Padre.
Las llaves de la comunión
El Papa presenta esta fidelidad en el símbolo de las llaves
que abren y cierran puertas, no las derriban: “del mismo modo, la comunión, en
la Iglesia, no se construye endureciéndose en las propias posiciones, sino
buscando, en los corazones de todos, los puntos de encuentro en la Verdad, a
cuya única luz todos se convierten en instrumentos de crecimiento para los
demás”, dijo.
Así la misión de Pedro la interpreta León XIV, “en beneficio
de todo el Pueblo santo de Dios: escuchar, con su ayuda, las voces de cada uno;
discernir las inspiraciones; guiar los caminos; corregir los errores; instruir,
animar, exhortar y acompañar a los hermanos para que, dóciles a la acción del
mismo Espíritu (cf. 1 Co 12,1-11), cooperen en la salvación unos de otros y de
toda la humanidad”.
Pablo, anunciador de la Buena Nueva
Luego destaca también la enseñanza del apóstol Pablo,
“incansable anunciador de la Buena Nueva. Él también tiene sus símbolos
distintivos: el libro y la espada, estrechamente unidos entre sí. El autor de
la Epístola a los Hebreos, lo explica bien cuando escribe que, «la palabra de
Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo», capaz de penetrar
«hasta el punto donde se dividen alma y espíritu» y de discernir «los deseos e
intenciones del corazón» (Hb 4,12)”.
“El Apóstol de los gentiles se dejó transformar por el poder
de la Palabra de Dios, que lo alejó de la violencia para conducirlo por el
camino del amor”, dijo.
León XIV cita el comentario de San Agustin sobre la
conversión y misión de Pablo: “Hizo predicador de la paz al perseguidor de la
Iglesia, perdonó todos sus pecados, lo puso en un puesto tal, que por medio de
su persona quedasen perdonados los de los otros”
“Queridos hermanos, hoy es importante fijarnos en estos dos santos —Pedro y Pablo— para comprender cómo podemos ser, también nosotros como ellos, apóstoles y artífices de la unidad, servidores generosos de la verdad en la caridad”
El compromiso de todo pastor
Así el Papa refiere que con este espíritu con el que nos
disponemos a celebrar el antiguo y evocador rito de la entrega de los palios a
los arzobispos metropolitanos: “Esta banda de lana blanca adornada con cruces
expresa el compromiso de todo pastor —pero también el de todo cristiano— de
llevar sobre sus hombros a los hermanos y hermanas que le han sido confiados”.
También el Papa dirigió un saludo a los miembros de la
Delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, “enviada por nuestro
muy querido hermano Su Santidad Bartolomé y encabezada por Su Eminencia
Emmanuel, metropolitano de Calcedonia”.
Concluyó el Papa pidiendo “a los santos Pedro y Pablo para
que nos sostengan en el camino de la comunión, siguiendo las huellas del
Salvador. Es el camino que Él nos ha marcado, aquello por lo que oró al Padre
en la Última Cena (cf. Jn 17,21-23), la meta que nos ha enseñado a anhelar con
esperanza confiada”

