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viernes, 4 de septiembre de 2026

Sacerdotes: desmontando tópicos sobre nosotros

Entre nosotros siempre encontrarás algún escándalo para echarnos a todos por tierra, pero también miles de hombres entregados que te desmontarán los tópicos.

Sacerdote católico

Sacerdote católico


    El caldo cultural en el que vivimos ha presentado a muchos una caricatura de los sacerdotes: aislado, anticuado, sospechoso, avariciosos, fríos, comodones. Una imagen repetida tantas veces que muchos no la cuestionan.  Pero detrás de esa caricatura hay hombres reales, entregados y heridos, que casi nadie se molesta en mirar de frente. Vamos a desmontar diez tópicos.

    1. “Son hombres que no supieron qué hacer con su vida”.

    Realidad: Los sacerdotes renunciamos a proyectos concretos como tener una familia, estudiar cierta carrera o vivir en su sitio concreto, por una llamada. Esto exige mucho discernimiento, no decisiones aleatorias.

    2. “Viven aislados del mundo real”.

    Realidad: Vivimos en cualquier lugar, estamos en los barrios, en los pueblecitos, en las grandes ciudades. Estamos acostumbrados a escuchar y acompañar sufrimientos todos los días de nuestra vida.

    3. “El celibato los vuelve fríos

    y reprimidos”.

    Realidad: Se confunde celibato con ausencia de afecto. El celibato es nuestra elección personal, al ordenarnos lo acogemos. El celibato madurado y bien vivido es una forma de amar sin desorden, lo necesitamos para poder mostrar el amor de Dios a cada persona.

    4. “Son figuras de poder y opresión”.

    Realidad: El clericalismo existe y hay que denunciarlo. Pero nuestro verdadero poder es el servicio. En la mayoría de sacerdotes encontrarás hombres buenos y serviciales que se agotan cada día llevando sobre los hombros sus parroquias.

    5. “Los jóvenes no quieren

    ser sacerdotes”.

    Realidad: Hay datos incómodos para la narrativa fácil: en medio de una cultura de la comodidad y de tantos años construyéndose el mundo al margen de Dios, sigue habiendo jóvenes que responden a la llamada y lo dejan todo por una entrega radical al Señor como sacerdotes.

    6. “Son anticuados y están desconectados de la vida real”.

    Realidad: Somos hijos de nuestro tiempo, sufrimos las mismas dificultades de la gente de hoy. Cada día hacemos de nuestra vida un puente entre el Evangelio y las preguntas más actuales para dar respuestas concretas a quien se acerca a pedirnos ayuda.

    7. “Todos esconden algo,

    tienen dobles vidas”.

    Realidad: El escándalo de un solo sacerdote hace muchísimo daño. Es terrible. No hay que justificarlo. Pero la culpa de unos pocos no puede convertirse en sentencia sobre miles de hombres que entregamos nuestra vida entera sin reservas cada día.

    8. “Viven muy bien”.

    Realidad: Tenemos los suficiente para vivir de una manera normal que nos permita estar con fuerzas para desempeñar nuestra misión.

    Muchos dan lo poco que ahorran cada mes para ayudar a personas que no tienen nada. Si crees que tan bien vivimos: ¿por qué tú no te haces sacerdote?

    9. “No pegan palo al agua”.

    Realidad: Muchos imaginan que lo único que hacemos en el día es celebrar una Misa. Precisamente uno de nuestros grandes peligros es el bournout. Gestionamos catequesis, Cáritas, mantenimiento de templos, visitas a enfermos y disponibilidad casi ininterrumpida. Muchas veces no tenemos un día libre fijo.

    10. “No entienden el sufrimiento porque no lo viven”.

    Realidad: Todos los sacerdotes tenemos nuestro sufrimiento personal. Además escuchamos tanto dolor ajeno que la mayoría de nosotros vivimos con mucho desgaste emocional silencioso. Necesitamos cuidar mucho nuestra vida de oración y cultivar relaciones de amistad sanas para no dejar que estos nos lleve por delante.

    Es más fácil vivir en los tópicos y caricaturas que se hacen de nosotros porque un sacerdote real —herido, libre y entregado— es una pregunta incómoda para las vidas instaladas en el confort.

    Entre nosotros siempre encontrarás algún escándalo para echarnos a todos por tierra, pero también miles de hombres entregados que te desmontarán los tópicos. No busques la excepción. Busca al que tienes más cerca y pregúntale por su vida. Y reza por nosotros. Que seamos lo que somos y vivamos según esto que somos.

    Francisco Javier Bronchalo, ReL

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    y su Misión




    Plantó su puesto de confesiones en la feria de ganado del condado... y la acogida fue sorprendente

    Más de la mitad de los visitantes fueron estudiantes de secundaria y universitarios.

    "Mientras extendía las manos para la absolución, veía a la gente pasar y observar con emoción", explica.


      La feria anual del condado de Washington, Missouri (EE.UU), con casi un siglo de tradición, se convirtió este año en escenario de un gesto insólito: un confesionario instalado en medio de las atracciones, los conciertos y las exposiciones de ganado

      La iniciativa, impulsada por el padre Ryan Truss, párroco asociado en Nuestra Señora de Lourdes y San Juan Bautista-Gildehaus, resultó ser un éxito inesperado, especialmente entre los jóvenes. Aleteia cuenta su historia.

      Un puesto sencillo

      El padre Truss confesó que la idea nació como una broma el año pasado, cuando alguien le comentó que hacía mucho tiempo que no se confesaba. "Pensé que quizá el Espíritu Santo me estaba inspirando", relató. 

      Con el apoyo de otros sacerdotes locales, el proyecto se materializó en un puesto sencillo pero llamativo: una imagen de la Divina Misericordia de 2,4 metros presidía el espacio, acompañado de rosarios, estampas y sacramentales ofrecidos por feligreses voluntarios.

      El confesionario improvisado, con luces rojas y verdes para indicar disponibilidad.

      El confesionario improvisado, con luces rojas y verdes para indicar disponibilidad.Fr. Ryan Truss

      El ambiente festivo no fue un obstáculo. De hecho, el padre Truss perdió la voz en algún momento por tener que elevarla sobre la música de los conciertos nocturnos, precisamente cuando más personas acudían al confesionario. 

      "Mientras extendía las manos para la absolución, veía a la gente pasar y observar con emoción. Quizás Dios use esa mirada para que más personas regresen a Él", explicó.

      Más de la mitad de los visitantes del puesto fueron estudiantes de secundaria y universitarios. Muchos llegaron invitados por amigos y aprovecharon la ocasión para recibir el sacramento de la Reconciliación. 

      "Fue un éxito rotundo, mucho mayor de lo que jamás hubiera imaginado", aseguró el padre Truss. La experiencia demostró que, incluso en un entorno poco convencional, los jóvenes buscan espacios de encuentro con Dios.

      El confesionario improvisado, con luces rojas y verdes para indicar disponibilidad, se convirtió en un símbolo de cercanía y creatividad pastoral. La feria, que suele ser un lugar de ocio y comercio, se transformó también en un espacio de gracia. 

      "Aunque no hayan recibido el sacramento en ese mismo momento, espero que les haya recordado el amor y la misericordia de Dios", añadió el sacerdote.

      La iniciativa de Washington muestra cómo la Iglesia puede salir al encuentro de las personas en los lugares más inesperados. En un tiempo en que muchos jóvenes se alejan de la práctica religiosa, un confesionario en la feria se convirtió en puente hacia la fe.

      ReL 

      Vea también    Razones para confesarse







      Evangelio del día Viernes 22a. Semana TO

       



      Beato Juan Pablo I , San Marcelo TréverisMás...

      Carta I de San Pablo a los Corintios 4,1-5.

      Hermanos:
      Los hombres deben considerarnos simplemente como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios.
      Ahora bien, lo que se pide a un administrador es que sea fiel.
      En cuanto a mí, poco me importa que me juzguen ustedes o un tribunal humano; ni siquiera yo mismo me juzgo.
      Es verdad que mi conciencia nada me reprocha, pero no por eso estoy justificado: mi juez es el Señor.
      Por eso, no hagan juicios prematuros. Dejen que venga el Señor: él sacará a la luz lo que está oculto en las tinieblas y manifestará las intenciones secretas de los corazones. Entonces, cada uno recibirá de Dios la alabanza que le corresponda.


      Salmo 37(36),3-4.5-6.27-28.39-40.

      Confía en el Señor y practica el bien;
      habita en la tierra y vive tranquilo:
      que el Señor sea tu único deleite,
      y él colmará los deseos de tu corazón.
      Encomienda tu suerte al Señor,
      confía en él, y él hará su obra;

      hará brillar tu justicia como el sol
      y tu derecho, como la luz del mediodía.
      Aléjate del mal, practica el bien,
      y siempre tendrás una morada,
      porque el Señor ama la justicia
      y nunca abandona a sus fieles.

      Los impíos serán aniquilados
      y su descendencia quedará extirpada,
      La salvación de los justos viene del Señor,
      él es su refugio en el momento del peligro;
      el Señor los ayuda y los libera,
      los salva porque confiaron en él.


      Evangelio según San Lucas 5,33-39.

      En aquel tiempo, los escribas y los fariseos dijeron a Jesús: "Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y hacen oración, lo mismo que los discípulos de los fariseos; en cambio, los tuyos comen y beben".
      Jesús les contestó: "¿Ustedes pretenden hacer ayunar a los amigos del esposo mientras él está con ellos?
      Llegará el momento en que el esposo les será quitado; entonces tendrán que ayunar".
      Les hizo además esta comparación: "Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque se romperá el nuevo, y el pedazo sacado a este no quedará bien en el vestido viejo.
      Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres; entonces el vino se derramará y los odres ya no servirán más.
      ¡A vino nuevo, odres nuevos!
      Nadie, después de haber gustado el vino viejo, quiere vino nuevo, porque dice: El añejo es mejor".

      Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



      Bulle

      San Pascasio Radbert (¿- c. 849)
      monje benedictino
      Comentario sobre el evangelio de Mateos, 10,22


      “...y llegarán a ser una sola carne. Gran misterio éste, que yo relaciono con la unión de Cristo y de la Iglesia.” (Ef 5,31)

      Una unión extraña y extraordinaria se realizó cuando “el Verbo se hizo carne” en el seno de la Virgen y “habitó entre nosotros” (Jn 1,14). Así como todos los elegidos son resucitados en Cristo cuando él resucitó, así en él se han celebrado unas bodas: La Iglesia ha sido unida a un Esposo por los lazos del matrimonio cuando el Hombre-Dios recibió en plenitud los dones del Espíritu Santo y cuando toda la divinidad ha venido a habitar en un cuerpo semejante al nuestro... Cristo se hizo hombre por el Espíritu Santo y, “como un esposo que sale de su alcoba” (Sal 18,6) sale del seno de la Virgen que hizo de alcoba nupcial. Pero la Iglesia, renaciendo del agua y del Espíritu se convierte en un solo cuerpo en Cristo, de manera que “son una sola carne” (Mt 19,5), lo que, relacionado con Cristo y la Iglesia “es un gran misterio” (cf Ef, 5,31)
      Este matrimonio dura desde la encarnación de Cristo hasta el momento en que Cristo volverá y que todos los ritos de la unión nupcial se habrán cumplido. Entonces, los que están preparados y habrán cumplido las condiciones de esta unión tan sublime, entrarán con él, llenos de reverencia, en la sala de las bodas eternas (Mt 25,10. En espera, la Esposa prometida a Cristo camino hacia su Esposo, guardando fielmente la alianza con él en la fe y la ternura hasta que él vuelva.
      (EDD)

      Reflexión sobre la iluminación medieval

      San Cuthbert (h. 634-687) fue uno de los grandes santos del cristianismo primitivo en Gran Bretaña. Nacido en Northumbria, ingresó en el monasterio de Melrose tras tener una visión en la que veía a San Aidan siendo llevado al cielo. Cuthbert se hizo famoso por su profunda vida de oración y su notable cercanía con la gente corriente. Como monje y, más tarde, prior de Lindisfarne, recorrió las remotas aldeas del norte de Inglaterra, predicando el Evangelio, cuidando de los enfermos y llevando ánimo a comunidades a las que, a menudo, a otros misioneros les resultaba difícil llegar.

      Sin embargo, Cuthbert sentía cada vez más el deseo de la soledad. Finalmente, se retiró a la diminuta isla de Inner Farne, donde vivió como ermitaño, dedicándose a la oración y la contemplación. Más tarde, aunque de mala gana, le convencieron para que se convirtiera en obispo de Lindisfarne, en el año 684, pero su ministerio episcopal fue breve. Murió en el año 687 y fue enterrado en Lindisfarne; sus restos fueron trasladados posteriormente por la comunidad durante las revueltas vikingas y acabaron descansando en la catedral de Durham. Según la biografía del santo escrita por Beda, cuando se abrió el sarcófago de Cuthbert once años después de su muerte, se comprobó que su cuerpo se había conservado perfectamente, sin signos de descomposición. Este milagro contribuyó a que Cuthbert se convirtiera, poco a poco, en el santo más popular del norte.

      Nuestra miniatura de un manuscrito del siglo XII procede de una copia de la «Vida de San Cuthbert», del Venerable Beda, que actualmente se conserva en la Biblioteca Británica. Beda narra cómo la comunidad de Cuthbert necesitaba un trozo grande de madera para utilizarlo como viga del techo. Cuthbert ordenó a los hermanos que rezaran y confiaran en que Dios les proporcionaría lo que necesitaban. Poco después, la marea arrastró hasta la orilla precisamente un trozo de madera como ese. La miniatura capta ese momento maravillosamente sencillo: algo tan cotidiano como un trozo de madera arrastrado por el mar se convierte en un signo de la providencia divina.

      Es una historia encantadora, pero también nos revela algo importante sobre la espiritualidad de Cuthbert. Él consideraba que la propia creación pertenecía a Dios. El mar, la tierra, los animales y los seres humanos formaban parte de un único orden creado, mantenido unido por el cuidado de Dios. Por lo tanto, el manuscrito es algo más que una historia de milagros medieval. Nos invita a adoptar la forma atenta que tenía Cuthbert de mirar el mundo: confiando en que Dios a veces puede responder a nuestras oraciones a través de las cosas más comunes, como la madera.

      by Padre Patrick van der Vorst

      Oración 

      «Señor Jesús, fuente de toda vida y alegría, vengo hoy ante Ti con el corazón abierto. Te doy gracias por el regalo de tu presencia y por el gozo inmenso que brota al saber que estás conmigo en cada instante. [1]
      Dame la gracia de darme cuenta de tu presencia y de valorarla con la alegría de quien se siente amado por Ti. Cuando la tristeza o el cansancio quieran nublar mi día, recuérdame que en tu presencia hay plenitud de gozo. [1, 2]
      Llena mi corazón de tu paz, haz que mi sonrisa refleje tu amor y permíteme contagiar esta alegría a todos los que me rodean. Amén».

      jueves, 3 de septiembre de 2026

      San Gregorio Magno, el Papa que bautizó a Gran Bretaña

      SAINT Gregory the Great

      San Gregorio Magno inició la evangelización de Inglaterra, aunque él mismo no llegó a viajar hasta allí, pero una frase indica por qué envió una misión en 597.


      San Gregorio Magno fue papa a finales del siglo VI y principios del VII, y fue quien inició la cristianización de la Britania anglosajona. Envió a la isla una misión dirigida por San Agustín de Canterbury, apoyando él mismo esta labor desde Roma.

      Los ángeles del mercado

      Es uno de los acontecimientos más famosos de la historia de la Iglesia. El futuro papa Gregorio pasaba por el mercado de Roma y vio a unos niños expuestos a la venta. Tenían la piel clara, el pelo rubio y una belleza inusitada en Italia. Le preguntó al comerciante quiénes eran. Se enteró de que eran ingleses de la Britania pagana.

      Se dice que Gregorio respondió: «Non Angli, sed angeli» —«No son ingleses, sino ángeles»—. Añadió de inmediato que, puesto que parecían ángeles, debían convertirse en coherederos del cielo.

      SPOSOBY ŚWIĘTYCH NA POKORĘ

      La historia en sí procede de biografías posteriores del santo y no es una transcripción literal del encuentro. Sin embargo, refleja bien lo que ocurrió después. Su compasión se convirtió en un plan concreto.

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      Misión desde Roma, trabajo in situ

      Cuando Gregorio se convirtió en obispo de Roma a finales del siglo VI, no se olvidó de los pueblos del norte. Como no podía emprender el viaje él mismo, en el año 597 envió al prior de su monasterio —Agustín— junto con un grupo de monjes.

      Hay que mantener la precisión histórica. Decir que Gregorio «bautizó a Gran Bretaña» personalmente es una simplificación. El Papa fue el artífice de toda la empresa: daba instrucciones, apoyaba económicamente la expedición y escribía cartas a los gobernantes locales. Sin embargo, el trabajo directo sobre el terreno lo llevó a cabo Agustín, conocido hoy como Agustín de Canterbury.

      Los monjes desembarcaron en Kent y rápidamente se ganaron la simpatía del rey Ethelbert, cuya esposa ya era cristiana. Fue allí donde se crearon las primeras estructuras de la Iglesia en las Islas.

      Una frase

      La decisión de Gregorio tuvo consecuencias enormes. Gran Bretaña, que tras la marcha de los romanos se había convertido en un mosaico pagano de reinos enfrentados, entró a formar parte del círculo de la cultura latina y cristiana de Europa.

      La preocupación por el destino de las personas con las que uno se cruza y una réplica acertada pueden cambiar la historia de toda una nación. Si no hubiera sido por la sensibilidad de aquel monje romano en el mercado, la historia de Inglaterra podría haber tomado un rumbo completamente diferente.

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      Dariusz Dudek, Aleteia

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      Audiencia general del Papa León XIV

      LEÓN XIV

      AUDIENCIA GENERAL

      Plaza de San Pedro
      Miércoles, 2 de septiembre de 2026

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      Catequesis - Los Documentos del Concilio Vaticano II IV. Constitución Pastoral Gaudium et spes (GS 1-10) 1. La Iglesia en escucha y al servicio del mundo

      Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos!

      Con el encuentro de hoy comenzamos a reflexionar sobre la Constitución pastoral Gaudium et spes, con la que el Concilio Vaticano II se propuso profundizar en un tema fundamental, es decir, la relación de la Iglesia con el mundo contemporáneo. San Juan XXIII, ya en el discurso de inauguración del 11 de octubre de 1962, quiso mostrar su desacuerdo con los «profetas de calamidades», que  «aun en su celo ardiente […] van diciendo que nuestra época, comparada con las pasadas, ha ido empeorando; y se comportan como si nada hubieran aprendido de la historia» (Discurso Gaudet Mater Ecclesia, 11 de octubre de 1962, 4.2). De ahí la tarea que se encomendó a los Padres conciliares: «En el presente momento histórico, la Providencia nos está llevando a un nuevo orden de relaciones humanas que, por obra misma de los hombres pero más aún por encima de sus mismas intenciones, se encaminan al cumplimiento de planes superiores e inesperados; pues todo, aun las humanas adversidades, aquélla lo dispone para mayor bien de la Iglesia». (Gaudet Mater Ecclesia, 4.4).

      Tres años después, la promulgación de Gaudium et spes reconocía en ese discernimiento un elemento esencial de la naturaleza de la Iglesia, describiendo como constitutiva su índole pastoral: de ahí la definición de “Constitución pastoral”. No se trata de optimismo ingenuo, sino de una renovada fidelidad al Misterio de Cristo que, encarnándose, elige compartir nuestra vida: Él «tenía que parecerse en todo a sus hermanos» (Heb 2,17; cf. 4,15) y se cargó de las consecuencias del pecado, muriendo «en rescate por todos» (1Tm 2,6). Ese hecho de compartir con la humanidad es el camino que Cristo pide a la Iglesia; por ello, la Constitución conciliar Gaudium et Spes se abre declarando que la Iglesia siente como propios «los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren» (GS 1).

      Es una entrega que nos llama a salir de toda pasividad e indiferencia ante los acontecimientos que se producen, ante la historia y la vida de las personas, sobre todo ante el cambio rápido y profundo que experimentamos hoy. No es posible permanecer como espectadores desinteresados, es necesario, en cambio, escuchar con el corazón, dejarse interpelar, involucrarse. Con Cristo y sostenidos por la fuerza de su Espíritu, los creyentes están llamados a hacerse cargo de las dificultades de los hermanos, sobre todo de aquellos que se ven oprimidos por la injusticia, por la discriminación, por la violencia. De hecho, solo a través de la entrega y en el compromiso es posible llegar a respuestas adecuadas, siempre sostenidos por la certeza de que «los sufrimientos de ahora no se pueden comparar con la gloria que un día se nos manifestará» (Rm 8,18).

      En ese sentido, la proximidad hacia la humanidad abre la puerta a una lectura más profunda de los acontecimientos e de la propia Revelación y, en la misma perspectiva, Gaudium et spes reclama el «deber permanente de la Iglesia escrutar a fondo los signos de la época e interpretarlos a la luz del Evangelio» (GS 4). Esta Constitución conciliar ha llamado, por tanto, a la Iglesia a un compromiso de conversión, para dar testimonio de que no se mueve por «ambición terrena alguna», sino que «sólo desea una cosa: continuar, bajo la guía del Espíritu, la obra misma de Cristo, quien vino al mundo para dar testimonio de la verdad, para salvar y no para juzgar, para servir y no para ser servido» (GS 3).

      No se trata, de hecho, de una disposición simplemente moral. El Papa Francisco nos recordó que para la Iglesia «la opción por los pobres es una categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica […] Estamos llamados a descubrir a Cristo en ellos, a prestarles nuestra voz en sus causas, pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos» (Exhort. Ap. Evangelii gaudium, 198).

      La entrega cristiana nos compromete a asumir la realidad y también a desenmascarar las contradicciones que caracterizan la vida personal y social del mundo contemporáneo: por ejemplo, un progreso científico y tecnológico, que ofrece siempre nuevas posibilidades, pero solo a algunos y que no siempre el ser humano es capaz de poner  «a su servicio»; o un conocimiento más claro de las «leyes dela vida social», pero acompañado de incertidumbres «sobre la dirección que hay que imprimirle»; o aún, una mayor disponibilidad de «riquezas, tantas posibilidades, tanto poder económico», y desafortunadamente, hoy como en los tiempos del Concilio, «una gran parte de la humanidad sufre hambre y miseria» (GS 4); o una conciencia compartida de que está en juego el futuro del planeta y al mismo tiempo la incapacidad a renunciar al consumo egoísta y a la ilusión de que la guerra es una vía eficaz para construir la paz.

      En una época marcada por profundos cambios, de los que se derivan desequilibrios preocupantes, la Iglesia está llamada a servir al ser humano, escuchando y acogiendo los interrogantes más profundos de su corazón y los anhelos que lo habitan, señalando en Cristo «la clave, el centro y el fin de toda la historia humana» (GS 10). Por ello, en la Iglesia, en todo nivel, en toda época debe realizarse la kenosis misericordiosa de Cristo que «siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios; al contrario, se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo […] hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz» (Fil 2,6-8).

      Queridos hermanos y hermanas, que la alegría y la esperanza – gaudium et spes – sean los rasgos distintivos de una Iglesia que anuncia y da testimonio del Evangelio, acercándose a las mujeres y a los hombres de nuestro tiempo.

      __________________

      Saludos

      Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Pidamos a la Bienaventurada Virgen María que interceda por toda la Iglesia, para que anuncie el Evangelio con alegría y esperanza, cercana a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, y sepa guiar a todos hacia Cristo, «la clave, el centro y el fin de toda la historia humana» (GS 10). Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

      ____________________________

      Resumen leído en español por el Santo Padre

      Queridos hermanos y hermanas:

      Continuamos nuestro ciclo de catequesis dedicado a los documentos del Concilio Vaticano II. Hoy comenzamos a reflexionar sobre la Constitución pastoral Gaudium et spes, cuyo tema central es la Iglesia en el mundo actual.

      Este documento nos dice que los discípulos de Cristo estamos llamados a compartir los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo (cf. GS 1). Esto significa que la Iglesia no puede permanecer pasiva ni indiferente a lo que ocurre en el mundo, sino que está llamada a caminar con la humanidad, sobre todo teniendo en cuenta los cambios rápidos y profundos que se experimentan.

      Por lo tanto, los creyentes, unidos a Cristo y sostenidos por su Espíritu, deben comprometerse a escuchar con el corazón y a dejarse interpelar, acompañando y ayudando a las personas en dificultad, sobre todo a los pobres y a los que sufren a causa de la injusticia, la discriminación y la violencia.





      Evangelio del día Jueves 22a. Semana TO - Memoria de San Gregorio Magno

       


      Carta I de San Pablo a los Corintios 3,18-23.

      Hermanos:
      ¡Que nadie se engañe! Si alguno de ustedes se tiene por sabio en este mundo, que se haga insensato para ser realmente sabio.
      Porque la sabiduría de este mundo es locura delante de Dios. En efecto, dice la Escritura: El sorprende a los sabios en su propia astucia,
      y además: El Señor conoce los razonamientos de los sabios y sabe que son vanos.
      En consecuencia, que nadie se gloríe en los hombres, porque todo les pertenece a ustedes:
      Pablo, Apolo o Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente o el futuro. Todo es de ustedes,
      pero ustedes son de Cristo y Cristo es de Dios.


      Salmo 24(23),1-2.3-4ab.5-6.

      ¡Felices los que buscan al Señor!

      Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella,
      el mundo y todos sus habitantes,
      porque El la fundó sobre los mares,
      Él la afirmó sobre las corrientes del océano.

      ¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor
      y permanecer en su recinto sagrado?
      El que tiene las manos limpias
      y puro el corazón;

      él recibirá la bendición del Señor,
      la recompensa de Dios, su Salvador.
      Así son los que buscan al Señor,
      los que buscan tu rostro, Dios de Jacob.


      Evangelio según San Lucas 5,1-11.

      En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret.
      Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes.
      Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca.
      Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: "Navega mar adentro, y echen las redes".
      Simón le respondió: "Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes".
      Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse.
      Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
      Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: "Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador".
      El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido;
      y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: "No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres".
      Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.

      Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



      Bulle

      San Agustín (354-430)
      obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia
      Sermón 43, 5-5; CCL 41, 510-511


      “No temas, desde ahora serás pescador de hombres”

      ¡Qué grande es la bondad de Cristo! Pedro ha sido pescador, y ahora un orador merece un gran elogio si es capaz de comprender a este pescador. Ved por qué el apóstol Pablo dirigiéndose a los primeros cristianos, dice: “Hermanos, fijaos en vuestra asamblea, no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas; todo lo contrario, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios... Ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta” (1Co 1,26-28).
      Porque si Cristo hubiese escogido en primer lugar a un orador, el orador hubiera podido decir: “Me ha escogido por mi elocuencia”. Si hubiera escogido a un senador, el senador hubiera podido decir: “Me ha escogido a causa de mi rango”. Si, en fin, hubiera escogido a un emperador, el emperador hubiera podido decir: “Me ha escogido a causa de mi poder. Que se calle toda esa gente, que esperen un poco y estén tranquilos. No serán olvidados ni rechazados; que esperen un poco, porque podrían gloriarse de lo que son en sí mismos.
      “Dame, dice Cristo, este pescador, dame ese hombre simple y sin instrucción, dame ese hombre con el cual el senador no se digna hablar, ni tan sólo cuando le compra un pescado. Sí, dame ese hombre. Cuando lo habré llenado, se verá claramente que soy únicamente yo quien actúa. Ciertamente, llevaré a cabo mi obra en el senador, en el orador, en el emperador..., pero mi acción será más evidente en el pescador. El senador, el orador y el emperador pueden gloriarse de lo que ellos son: el pescador, únicamente de Cristo. Que el pescador venga a enseñarles la humildad que procura la salvación. Que el pescador pase primero.”
      (EDD)

      Reflexión sobre la página del manuscrito

      Hoy celebramos la fiesta de uno de los grandes Padres y Doctores de la Iglesia: San Gregorio Magno. Monje benedictino, fue el primer monje en ascender al papado, ocupando el cargo de papa (el 64.º obispo de Roma) desde el 3 de septiembre de 590 hasta su muerte, el 12 de marzo de 604.

      Nació en el seno de una familia rica y noble. Su padre, Gordiano, era senador y ocupaba un alto cargo en la ciudad de Roma, y su madre, Silvia, también es venerada como santa. Gracias a este origen patricio, Gregorio recibió una excelente educación, especialmente en derecho y administración, lo que le preparó para una carrera en la función pública. A principios de los treinta ya había ascendido hasta convertirse en prefecto de Roma, el cargo civil más alto de la ciudad.

      A pesar de su éxito, Gregorio se sintió atraído por una vida de oración y sencillez. Tras la muerte de su padre, se alejó gradualmente de las ambiciones políticas. Convirtió las propiedades de su familia en Roma en monasterios, uno de ellos dedicado a San Andrés en la colina Caeliana, donde él mismo se hizo monje. Esta elección radical, la de un hijo de senador convertido en humilde monje benedictino, configuró su espiritualidad e impactó en la gente que le rodeaba.

      Gregorio es recordado como el "Padre del culto cristiano" por sus reformas de la liturgia romana, que marcaron la vida de la Iglesia durante siglos. Muchos de nosotros conocemos su nombre sobre todo por el canto gregoriano, el estilo de música sacra asociado a él, aunque los historiadores debaten hasta qué punto influyó directamente en su composición. Por eso se le honra como patrón de músicos, cantantes, profesores y estudiantes.

      Así que hoy voy a compartir la página del Introito del Cantatorium de San Galo (Códice Sangallensis 359), escrito entre los años 922 y 926 en la abadía benedictina de San Galo, en la actual Suiza. Se trata de uno de los mayores tesoros de la historia de la música cristiana. Es el manuscrito completo más antiguo que se conserva y que recoge los cantos solistas de la misa, y sigue siendo una de las principales fuentes del canto gregoriano. La página que aquí se ilustra es el Introito, el canto que se entona cuando el sacerdote y los ministros hacen su entrada en la misa. Lo que hace que este manuscrito sea especialmente notable es el uso de los neumas. Los neumas son pequeños signos escritos sobre el texto que indican el flujo y la forma de la melodía. Antes de la invención del pentagrama, estos neumas servían de ayuda mnemotécnica a los monjes que ya se sabían los cantos de memoria, preservando así una tradición de oración cantada que se había transmitido de generación en generación.

      El canto gregoriano se ha asociado desde hace mucho tiempo con San Gregorio Magno, cuya festividad celebramos hoy. Aunque es casi seguro que él mismo no compusiera los cantos, su liderazgo marcó tan profundamente la liturgia de la Iglesia que esta música sagrada acabó llevando su nombre. Los artistas medievales solían representar una paloma, símbolo del Espíritu Santo, susurrando las melodías al oído de Gregorio, lo que expresaba la creencia de que la música más bella de la Iglesia está, en última instancia, inspirada por Dios. Este hermoso manuscrito nos recuerda que la liturgia nunca estuvo pensada simplemente para ser recitada, sino para ser cantada.

      by Padre Patrick van der Vorst

      Música de piano para ayudar en le Meditación y Oración