Corazón de Dios y tu corazón
Dios nos ama tanto que hasta ha querido amarnos con un corazón humano traspasado.
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domingo, 16 de agosto de 2026
Ángelus del Papa comentando el Evangelio de hoy
PAPA LEÓN XIV
ÁNGELUS
___________________________________
Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!
Ayer
contemplamos a la Virgen María en su relación indisoluble con su Hijo:
ni siquiera la muerte pudo interrumpir esa comunión de alma y cuerpo, que es
vida eterna. Cada domingo nos recuerda que esa misma plenitud está reservada a
quienes siguen a Jesús: su resurrección no es un acontecimiento del pasado,
sino una vida nueva que nos compromete.
Así lo demuestra hoy la mujer cananea protagonista del
Evangelio proclamado en la liturgia (cf. Mt 15,21-28). Aunque
no pertenece a su pueblo y vive en una región extranjera, intenta con
insistencia hablar con Jesús, siguiéndole como una discípula que ya tiene un
vínculo con Él. Probablemente nunca se habían encontrado, pero,
misteriosamente, la fe ya había surgido en ella. No desea algo para sí misma,
sino la paz para su hija atormentada, y confía en Jesús, a quien reconoce como
el Mesías, descendiente de David (cf. v. 22).
El evangelista no oculta los obstáculos a los que se
enfrenta esta mujer. Los discípulos la ven como una persona molesta, y el
propio Jesús se resiste a sus peticiones. De hecho, el Maestro se había
retirado a aquella región (cf. v. 21) y podemos imaginar que, como en otras
ocasiones, buscaba un lugar apartado donde orar y formar a los suyos. Sin
embargo, en ese momento ocurre algo inesperado. Al meditar sobre ello, podemos
comprender la obediencia de Jesús, que cumple su misión dejándose conmover por
lo que ve y lo que oye. Al final le dice: «Mujer, qué grande es tu fe: que se
cumpla lo que deseas» (v. 28).
También hoy la Iglesia puede dejarse sorprender por la obra
de Dios y comunicar la paz de Cristo más allá de las fronteras ya trazadas. Su
misión es anticipada por la gracia divina, que actúa en lo más recóndito de las
conciencias, de modo que en cada encuentro, incluso en aquellos que trastocan
nuestros planes, hay que aguzar el oído, abrir los ojos y el corazón a lo que
Dios quiere decirnos.
De la mujer cananea aprendemos la humildad y la
determinación. Gracias a su fe, aprendemos que la mesa de Dios está preparada
para todos y que a nadie le corresponden las migajas (cf. vv. 26-27), porque
cada uno tiene su propio lugar junto al Padre. A la luz de esta fe, resultan
insoportables las desigualdades, las discriminaciones y las barreras que
pisotean la dignidad de tantos hijos e hijas de Dios.
Queridos hermanos y hermanas: somos la Iglesia de Jesucristo
en un mundo atormentado, en un mundo que busca la paz. A María, nuestra Madre,
le pedimos que interceda por nosotros. «De sus labios brota el himno más fuerte
e innovador que jamás se haya pronunciado, el Magníficat» (Magnifica
humanitas, 244): es el canto de quien ya ve la realidad con la mirada
de Dios y, por eso, no pierde la esperanza y actúa con caridad.
__________________
Después del Ángelus
Queridos hermanos y hermanas:
Reitero mi llamamiento para que cesen los repetidos actos de
violencia contra la población civil palestina en Cisjordania y pido con
urgencia a la comunidad internacional que vele por el avance de la solución de
dos Estados, en pro de una paz justa y duradera.
Esta semana darán comienzo los Juegos del Mediterráneo, que
se celebrarán en Taranto. En ellos participarán diversos países de África, Asia
y Europa que pertenecen a la cuenca mediterránea. Deseo que este evento
deportivo sea un presagio de paz y fraternidad entre los pueblos de esta región
y del mundo entero.
Y ahora doy la bienvenida a todos ustedes, que se han
reunido aquí, en Castel Gandolfo, para el Ángelus dominical.
Saludo con cariño a los peregrinos procedentes de diversos
países. Al saludar a los polacos, extiendo mi bendición a las numerosas
participantes en la tradicional peregrinación al Santuario de Piekary Śląskie,
en Alta Silesia.
Les deseo a todos un feliz domingo.
Evangelio del día Domingo 20 A Tiempo Ordinario ¿No sería muchísimo mejor escucharlo con la familia proclamado en la Misa Dominical presencial?
| San Esteban Hungría , San Arsacio de Nicomedia |
Libro de Isaías 56,1.6-7.
| Así habla el Señor: Observen el derecho y practiquen la justicia, porque muy pronto llegará mi salvación y ya está por revelarse mi justicia. |
| Y a los hijos de una tierra extranjera que se han unido al Señor para servirlo, para amar el nombre del Señor y para ser sus servidores, a todos los que observen el sábado sin profanarlo y se mantengan firmes en mi alianza, |
| yo los conduciré hasta mi santa Montaña y los colmaré de alegría en mi Casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptados sobre mi altar, porque mi Casa será llamada Casa de oración para todos los pueblos. |
¡Que los pueblos te den gracias, Señor!
| El Señor tenga piedad y nos bendiga, |
| haga brillar su rostro sobre nosotros, |
| para que en la tierra se reconozca su dominio, |
| y su victoria entre las naciones. |
| Que canten de alegría las naciones, |
| porque gobiernas a los pueblos con justicia |
| y guías a las naciones de la tierra. |
| ¡Que los pueblos te den gracias, Señor, |
| que todos los pueblos te den gracias! |
| Que Dios nos bendiga, |
| y lo teman todos los confines de la tierra. |
Carta de San Pablo a los Romanos 11,13-15.29-32.
| A ustedes, que son de origen pagano, les aseguro que en mi condición de Apóstol de los paganos, hago honor a mi ministerio |
| provocando los celos de mis hermanos de raza, con la esperanza de salvar a algunos de ellos. |
| Porque si la exclusión de Israel trajo consigo la reconciliación del mundo, su reintegración, ¿no será un retorno a la vida? |
| Porque los dones y el llamado de Dios son irrevocables. |
| En efecto, ustedes antes desobedecieron a Dios, pero ahora, a causa de la desobediencia de ellos, han alcanzado misericordia. |
| De la misma manera, ahora que ustedes han alcanzado misericordia, ellos se niegan a obedecer a Dios. Pero esto es para que ellos también alcancen misericordia. |
| Porque Dios sometió a todos a la desobediencia, para tener misericordia de todos. |
Evangelio según San Mateo 15,21-28.
| Jesús partió de allí y se retiró al país de Tiro y de Sidón. |
| Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: "¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio". |
| Pero él no le respondió nada. Sus discípulos se acercaron y le pidieron: "Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos". |
| Jesús respondió: "Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel". |
| Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: "¡Señor, socórreme!". |
| Jesús le dijo: "No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros". |
| Ella respondió: "¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!". |
| Entonces Jesús le dijo: "Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!". Y en ese momento su hija quedó curada. |
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
![]() | Juan Taulero (c. 1300-1361) |
“Mujer ¡qué grande es tu fe!”
| “Ten piedad de mí, Señor, Hijo de David!” Es un grito, una llamada de una fuerza inmensa... Es un gemido que viene como de un abismo sin fondo. Supera en mucho la naturaleza, es el Espíritu Santo mismo que profiere en nosotros este gemido (Rm 8,26)... Pero Jesús dice: “Dios me ha enviado sóo a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.” (...) Ahora bien ¿qué hizo la mujer rechazada de esta manera? Se dejó decir y se humilló ella misma hasta lo más hondo. Llegó hasta el extremo de la humildad, del abismo. Con todo, mantuvo la confianza y dijo: “Esto es cierto, Señor, pero también los perrillos comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.” |
| ¡Oh, si vosotros también supierais penetrar realmente hasta el fondo de la verdad, no por comentarios muy sabios ni por palabras muy altisonantes, ni con los sentidos, sino yendo al fondo de vosotros mismos! Ni Dios, ni otra criatura alguna podría anihilaros si permanecéis en la verdad, en la confianza humilde. Podríais padecer afrentas, menosprecios y burlas, resistiríais en la perseverancia, os humillaríais más todavía, animados por una confianza ilimitada, y aumentaría más y más vuestro celo. Todo depende de esta actitud y el que llega aquí ha vencido. Sólo estos caminos llevan de verdad, sin obstáculo alguno, hasta Dios. Pero, permanecer así en esta gran humildad, con perseverancia, con una seguridad entera y verdadera, como esta mujer pobre, no es de muchos. (EDD) |
Oración
Señor, creo; quiero creer en ti.
Señor, haz que mi fe sea plena, sin reservas, y que penetre mi pensamiento y mi modo de juzgar las cosas divinas y las humanas.
Señor, haz que mi fe sea libre, es decir, que cuente con la aportación personal de mi adhesión, que acepte las renuncias y los deberes que comporta, y que exprese lo más granado de mi personalidad. Creo en ti, Señor.
Señor, haz que mi fe sea segura: segura por una coherencia externa de las pruebas y por un testimonio interior del Espíritu Santo; segura por una luz que da certeza; por una conclusión pacificadora; por una asimilación que da descanso.
Señor, haz que mi fe sea fuerte, que no tema las contrariedades de los problemas, a fin de que sea plena la experiencia de nuestra vida ávida de luz; que no tema las adversidades de quienes la discuten, la impugnan, la rechazan o la niegan, sino que se fortalezca por la experiencia íntima de tu verdad, resista al esfuerzo de la crítica, se consolide mediante la afirmación continua que supera las dificultades dialécticas y espirituales en medio de las cuales transcurre nuestra existencia temporal.
Señor, haz que mi fe sea gozosa, que dé paz y regocijo a mi espíritu y lo disponga para la oración con Dios y para la conversación con los hombres; de modo que irradie en el coloquio sagrado y profano la felicidad interior de su posición bienaventurada.
Señor, haz que mi fe sea laboriosa y que dé a la caridad las razones de su expansión moral, de modo que sea una auténtica amistad contigo y que, en las obras y en los sufrimientos, a la espera de la revelación final, sea una continua búsqueda de ti, un testimonio continuo de esperanza.
Señor, haz que mi fe sea humilde y que no tenga la presunción de fundarse en la experiencia de mi pensamiento y de mi sentimiento; sino que se rinda ante el testimonio del Espíritu Santo; y que no tenga mejor garantía que la docilidad a la tradición y a la autoridad del magisterio de la santa Iglesia. Amén.

Señor, haz que mi fe sea gozosa, que dé paz y regocijo a mi espíritu.
(amaysirve.es)
sábado, 15 de agosto de 2026
Especialmente para los que NO suelen ir a Misa los Domingos: Para que descubran lo que están perdiendo
Aquí podemos ofrecerle sólo unos cuantos aspectos
de las mil maravillas de la Santa Misa
En la Santa Misa está encerrado todo el misterio de nuestra santa religión. | ||||
Sierva de Dios Luisa Piccarreta; Diario, volumen 1
|
La Eucaristía significa y realiza la comunión de vida con Dios. |
Instrucción sobre el culto a la Eucaristía, Eucharisticum Mysterium, n. 6 |
"Tomad y comed... Tomad y bebed..." |
"Tomad y bebed todos de él, porque éste es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados". (Mc 14, 24; Lc 22, 20; 1 Co 11, 25) |
La Eucaristía es fuente y cima de toda la vida cristiana. |
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1324 |
La unidad y caridad perfecta en la Eucaristía. |
Beata Dina Bélanger |
¿Está mal sentarse en la iglesia con las piernas cruzadas?
En la iglesia, sentarse con las piernas cruzadas denota una relajación excesiva y una falta de seriedad hacia la liturgia, pero ¿está mal hacerlo?
En el lenguaje corporal, sentarse con las piernas cruzadas suele
expresar costumbre y relajación, coqueteo y simpatía, especialmente si la
planta del pie de la pierna que está encima apunta hacia el interlocutor. Sin
embargo, esa misma postura también puede significar arrogancia.
Si, además de las piernas, también se cruzan los brazos,
esto indica una postura defensiva y de cierre, en la que la persona no está
dispuesta a recibir el mensaje del otro.
Posturas dentro de la Iglesia
En la iglesia, tener las piernas cruzadas denota una
relajación excesiva y una falta de formalidad para el culto divino. Esta
postura se interpreta a menudo como una muestra de falta de respeto hacia el
espacio sagrado. Las normas de etiqueta dictan que debemos sentarnos erguidos,
con ambos pies en el suelo, lo que transmite respeto y recogimiento.
Para unificar y renovar las posturas de los católicos, la Iglesia en todo el mundo ha establecido en el Misal Romano cuáles son las posturas correctas durante la misa. Lamentablemente, en las parroquias aún no están totalmente unificadas. Por este motivo, los obispos eslovenos redactaron una carta pastoral extraordinaria en febrero de 2003, en la que recordaban a los sacerdotes y a los fieles las posturas correctas en la liturgia.
Estar acordes con el corazón
Lo más importante de todo, sin embargo, es que las posturas
externas estén en armonía con la postura del corazón, que se ve constantemente
desafiado a "arrodillarse" con humildad ante el Señor y a tener el
valor de demostrarlo también exteriormente.
Pero, de preferencia y por respeto al lugar, a la celebración de la sagrada Misa, a la presencia del Señor Jesús en el sacramento de la Eucaristía y a la asamblea con la que participamos, es mejor que no crucemos las piernas.
Paulo Teixeira, Aleteia
Vea también Cómo vestimos y nos comportamos
en el templo
León XIV recuerda que la Misa dominical no puede sustituirse por una presencia virtual
Durante la audiencia general, afirmó que el año litúrgico no es un recuerdo del pasado, sino Cristo presente en su Iglesia

León XIV, durante la audiencia de este 12 de agosto.
El Papa León XIV dedicó la audiencia general de este miércoles, celebrada en la Basílica de San Pedro, al sentido del año litúrgico en la vida cristiana, dentro del ciclo de catequesis sobre la constitución Sacrosanctum Concilium.
El Pontífice recordó que la expresión “año litúrgico” se extendió en el lenguaje eclesial gracias a la obra del abad Prosper Guéranger, pero centró su intervención en la idea de Pío XII de que el año litúrgico no es “una representación fría e inerte” de hechos pasados, sino “Cristo mismo que persevera en su Iglesia”.
Desde esa perspectiva, León XIV explicó que el calendario de las celebraciones cristianas debe entenderse como una actualización constante de la obra de salvación. La Iglesia, dijo, no se limita a recordar acontecimientos antiguos, sino que permanece en contacto con la acción redentora de Cristo, muerto y resucitado, para que los fieles puedan participar de sus misterios.
En este marco, el Papa subrayó de modo especial el lugar del domingo, definido por el Concilio como “fundamento y núcleo de todo el año litúrgico” y “fiesta primordial”. León XIV recordó que el domingo es el dies Domini, el día del Señor, y que incluso en aquellas lenguas donde se conserva la referencia al “día del sol” puede reconocerse una alusión a Cristo como verdadero “sol de justicia”.
Siguiendo a San Juan Pablo II, el Papa señaló que el domingo es también la “Pascua semanal”, el día que da sentido al tiempo y orienta la historia hacia la venida definitiva de Cristo. Por eso, insistió, su santificación no puede separarse de la celebración de la Eucaristía.
Uno de los puntos más concretos de la catequesis fue la insistencia en el carácter presencial de la asamblea litúrgica, con una escucha de la Palabra y participación en el Cuerpo de Cristo que implican la convocatoria real de los fieles. Esta asamblea, advirtió, “no puede sustituirse por una presencia meramente virtual” ni reducirse a una reunión pasiva.
León XIV animó además a crear las mejores condiciones posibles para que también puedan participar en la Misa dominical quienes no tienen facilidad para ausentarse del trabajo los domingos.
El Papa repasó brevemente el desarrollo histórico del año litúrgico: la Pascua semanal, la Pascua anual, el tiempo de alegría hasta Pentecostés, la Cuaresma, el ciclo de Navidad, la veneración de la Virgen María y la memoria de los mártires y santos.
“El año litúrgico propone así, de forma sacramental, la pedagogía de la historia de la salvación, guiando a los fieles desde la espera del Mesías hasta la plenitud del misterio pascual y la anticipación de la gloria futura”, explicó. “En él, la Iglesia celebra la actualidad salvífica del misterio de Cristo, permitiendo a los creyentes participar en él cada vez más profundamente. Por eso, el año litúrgico constituye el principio inspirador y el marco de referencia esencial de toda acción pastoral”.
En su saludo a los peregrinos de lengua española, pidió la intercesión de la Virgen María para que los fieles puedan participar de los misterios de Cristo, especialmente en la celebración dominical de la Eucaristía. Concluyó la audiencia expresando también su cercanía a los afectados por el reciente terremoto en Colombia.
ReL
Vea también La Misa Dominical Centro
de la Vida Cristiana
Evangelio del día - Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
| San Esteban de Hungría , San Napoleón |
Apocalipsis 11,19a.12,1-6a.
| En ese momento se abrió el Templo de Dios que está en el cielo y quedó a la vista el Arca de su Alianza, y hubo rayos, voces, truenos y un temblor de tierra, y cayó una fuerte granizada. |
| Y apareció en el cielo un gran signo: una Mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza. |
| Estaba embarazada y gritaba de dolor porque iba a dar a luz. |
| Y apareció en el cielo otro signo: un enorme Dragón rojo como el fuego, con siete cabezas y diez cuernos, y en cada cabeza tenía una diadema. |
| Su cola arrastraba una tercera parte de las estrellas del cielo, y las precipitó sobre la tierra. El Dragón se puso delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo en cuanto naciera. |
| La Mujer tuvo un hijo varón que debía regir a todas las naciones con un cetro de hierro. Pero el hijo fue elevado hasta Dios y hasta su trono, |
| y la Mujer huyó al desierto, donde Dios le había preparado un refugio para que allí fuera alimentada durante mil doscientos sesenta días. |
| Y escuché una voz potente que resonó en el cielo: "Ya llegó la salvación, el poder y el Reino de nuestro Dios y la soberanía de su Mesías, porque ha sido precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que día y noche los acusaba delante de nuestro Dios. |
Salmo 45(44),10bc.11.12ab.16.
Es la reina, adornada con tus joyas y con oro de Ofir.
| Es la reina, adornada con tus joyas |
| y con oro de Ofir. |
| ¡Escucha, hija mía, mira y presta atención! |
| Olvida tu pueblo y tu casa paterna, |
| y el rey se prendará de tu hermosura. |
| Él es tu señor: inclínate ante él; |
| Con gozo y alegría entran al palacio real. |
Carta I de San Pablo a los Corintios 15,20-26.
| Hermanos: Cristo resucitó de entre los muertos, el primero de todos. |
| Porque la muerte vino al mundo por medio de un hombre, y también por medio de un hombre viene la resurrección. |
| En efecto, así como todos mueren en Adán, así también todos revivirán en Cristo, |
| cada uno según el orden que le corresponde: Cristo, el primero de todos, luego, aquellos que estén unidos a él en el momento de su Venida. |
| En seguida vendrá el fin, cuando Cristo entregue el Reino a Dios, el Padre, después de haber aniquilado todo Principado, Dominio y Poder. |
| Porque es necesario que Cristo reine hasta que ponga a todos los enemigos debajo de sus pies. |
| El último enemigo que será vencido es la muerte, |
Evangelio según San Lucas 1,39-56.
| María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. |
| Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. |
| Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, |
| exclamó: "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! |
| ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? |
| Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. |
| Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor". |
| María dijo entonces: "Mi alma canta la grandeza del Señor, |
| y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, |
| porque él miró con bondad la pequeñez de tu servidora. |
| En adelante todas las generaciones me llamarán feliz". |
| Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: |
| ¡su Nombre es santo! |
| Su misericordia se extiende de generación en generación |
| sobre aquellos que lo temen. |
| Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. |
| Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. |
| Colmó de bienes a los hambrientos |
| y despidió a los ricos con las manos vacías. |
| Socorrió a Israel, su servidor, |
| acordándose de su misericordia, |
| como lo había prometido a nuestros padres, |
| en favor de Abraham y de su descendencia para siempre". |
| María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa. |
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
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![]() | Beato Columba Marmion (1858-1923) |
En Cristo, hijos de la Reina del cielo
| ¿Sobre qué reposa la feliz certeza de ser hijos de la Reina del Cielo? Antes que nada, sobre el dogma de nuestra incorporación a Cristo, en nuestra cualidad de miembros. |
| Una mujer, ¿no es madre al ser fuente de vida para alguien y comunicar la vida que tiene en sí misma? En el orden sobrenatural, ¿de dónde viene en nosotros esta vida divina destinada no a terminar con la muerte cómo nuestra vida corporal, sino a expandirse en gloria en la eternidad? Eva nos dio la vida según la naturaleza y el pecado, la vida de la gracia vino a nosotros por María. María es la nueva Eva, asociada por su predestinación al nuevo Adán. ¡Cuán eficaz fue su cooperación a la obra redentora! En la Anunciación, cómo lo hemos dicho, de cierta forma es a su consentimiento que Dios ha querido subordinar la venida de su Hijo. La Virgen se convirtió entonces en la criatura privilegiada que comunica a todos el don de Dios, la vida sobrenatural, aceptando su maternidad según la grandeza de las intenciones divinas. Además, los designios de Dios implicaban que ella fuera madre no solamente de Cristo sino de todos sus miembros. (…) |
| Aceptando ser hijos de María, entramos plenamente en el designio misericordioso del Señor. El Padre nos “predestinó a reproducir la imagen de su Hijo” (Rom 8,29). (…) ¡Qué consuelo! Con nuestra veneración y amor a María, culminamos nuestra semejanza al Salvador. (EDD) |
Oración
"Dios todopoderoso y eterno, que has elevado en cuerpo y alma a los cielos a la Inmaculada Virgen María, Madre de tu Hijo; concédenos, te rogamos, que aspirando siempre a las realidades divinas, lleguemos a participar con ella de su misma gloria en el cielo.Por nuestro Señor Jesucristo. Amén." [1]
¡Oh María, Inmaculada Asunta al cielo!
Te damos gracias por tu paso fiel en la tierra y por tu entrada triunfal a la gloria.
Madre de esperanza y de consuelo, ruega por nosotros ante el Señor.
Ayúdanos a vivir con bondad y fe, para que un día podamos compartir contigo la alegría eterna del cielo. [1, 2, 3]Amén.













Mientras participaba al Santo Sacrificio de la Misa, Jesús me daba a entender que en la Santa Misa, bien considerada hasta el fondo del misterio que se desarrolla, está encerrado en ella todo el misterio de nuestra sacrosanta religión. ¡Ah! Sí, la Santa Misa nos da a conocer todo, y sin palabras nos habla al corazón de todo el infinito amor de Dios con expansión inaudita, y que tan generosamente se le ha dado al hombre para su provecho. Nos recuerda siempre nuestra redención cumplida; nos hace recordar parte por parte las penas que Jesús sufrió por nosotros, ingratos a su amor; nos hace comprender que él, no estando satisfecho de haber muerto sobre la cruz una sola vez por nosotros, quiso todo él difundirse siempre más en su inmenso amor, mediante la institución de este perenne sacrificio, para continuar su estado de víctima en la Santísima Eucaristía.
Nosotros ofrecemos siempre el mismo Cordero, y no uno hoy y otro mañana, sino siempre el mismo. Por esta razón el sacrificio es siempre uno sólo... También nosotros ofrecemos ahora aquella víctima, que se ofreció entonces y que jamás se consumirá.
La Sagrada Eucaristía culmina la iniciación cristiana. Los que han sido elevados a la dignidad del sacerdocio real por el Bautismo y configurados más profundamente con Cristo por la Confirmación, participan por medio de la Eucaristía con toda la comunidad en el sacrificio mismo del Señor.
La Eucaristía significa y realiza la comunión de vida con Dios y la unidad del pueblo de Dios, por las que la Iglesia es ella misma. En ella se encuentra a la vez la cumbre de la acción por la que, en Cristo, Dios santifica el mundo, y del culto que en el Espíritu Santo los hombres dan a Cristo y por él al Padre.
"Tomad y comed todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por vosotros".
La Eucaristía es "fuente y cima de toda la vida cristiana". Los demás sacramentos, como también todos los ministerios eclesiales y las obras de apostolado, están unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan. La sagrada Eucaristía, en efecto, contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua.
Mi Corazón -dice Jesús- desea unir constantemente a sí todos los corazones por medio de la Eucaristía, como él mismo está unido a Mi Padre por el Amor, en la unidad y caridad perfecta.