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domingo, 15 de marzo de 2026

12 almas transformadas por Santa Teresita

 La corta vida terrenal de la carmelita de Lisieux está siendo muy larga en influencia sobrenatural.

Este documental de Rome Reports nos habla a fondo de la vida y espiritualidad de Santa Teresita del Niño Jesús o de Lisieux (1873-1897), canonizada por Pío XI en 1925.

Y lo hace por medio del testimonio de doce personas cuya vida ha resultado transformada por la presencia intangible (y en ocasiones tangible) de esta santa.

ReL



El Papa: La fe no es un acto ciego, llama a vivir un cristianismo “de ojos abiertos”

 

Desde la Plaza de San Pedro, en este cuarto domingo de Cuaresma, León XIV exhorta a no vivir la fe como una renuncia a la razón, sino a mirar al mundo “desde el punto de vista de Jesús”, en particular ante las dramáticas situaciones de injusticia, violencia y sufrimiento que marcan nuestro tiempo.

Alina Tufani Díaz- Ciudad del Vaticano

Una fe despierta, atenta y profética, que abra los ojos ante las oscuridades del mundo, para llevar la luz del Evangelio es el llamado del Papa León XIV en su alocución antes del rezo del Ángelus, ante una Plaza de San Pedro repleta de fieles y peregrinos. Desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico, su residencia definitiva desde ayer, el Pontífice recordó que Dios envió a su Hijo como luz del mundo, para abrir los ojos de los ciegos e iluminar nuestra vida por medio de un compromiso de paz, de justicia y de solidaridad.

Cuando la humanidad caminaba en las tinieblas..

La curación de un hombre ciego que presenta el Evangelio de este cuarto domingo de Cuaresma ha sido el punto de partida de la reflexión del Santo Padre, pues con este episodio el evangelista Juan nos habla del misterio de la salvación, es decir, “mientras estábamos en la oscuridad, mientras la humanidad caminaba en las tinieblas Dios envió a su Hijo como luz del mundo para abrir los ojos de los ciegos e iluminar nuestra vida”.

Y es de observar, puntualiza León XIV que los profetas habían anunciado que el Mesías abriría los ojos de los ciegos y que Jesús se presenta a sí mismo diciendo: «Yo soy la luz del mundo»

Dios se hizo carne en Jesús, para que el barro de nuestra humanidad, amasado con el aliento de su gracia, pudiera recibir una luz nueva, que nos hace capaces de ver finalmente a Dios, a los demás y a nosotros mismos en la verdad.

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15/03/2026

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Tras rezar el Ángelus desde el estudio del Palacio Apostólico, el Papa hizo un llamamiento a un alto el fuego en la región, sacudida durante más de dos semanas por el conflicto ...

Mirar con los ojos de Jesús

Tras recordar que durante siglos y, aún hoy, esta difundida la idea de que la fe es una especie de “salto en la oscuridad”, una renuncia a pensar, un creer “ciegamente”, el Santo Padre reitera que el Evangelio, en cambio, nos dice que en contacto con Cristo los ojos se abren, como los del ciego curado.

Hermanos y hermanas, también nosotros, sanados por el amor de Cristo, estamos llamados a vivir un cristianismo “de ojos abiertos”. La fe no es un acto ciego, un renunciar a la razón, una disposición de cierta convicción religiosa que nos lleva a alejar la mirada del mundo. Por el contrario, la fe nos ayuda a mirar «desde el punto de vista de Jesús, con sus ojos.

El modo de ver de Jesús

La participación en el modo de ver de Jesús que nos pide que “abramos los ojos”, como hacía Él, explica el Papa, es, sobre todo, ver los sufrimientos de los demás y las heridas del mundo.

Hoy, en particular, frente a las numerosas preguntas del corazón humano y a las dramáticas situaciones de injusticia, violencia y sufrimiento que marcan nuestro tiempo, es necesario una fe despierta, atenta y profética, que abra los ojos ante las oscuridades del mundo y lleve allí la luz del Evangelio por medio de un compromiso de paz, de justicia y de solidaridad.

Al concluir, León XIV pidió a la Virgen María que interceda por nosotros, para que la luz de Cristo abra los ojos de nuestro corazón y podamos dar testimonio de Él con sencillez y valentía.



Evangelio del día - ¿No sería muchísimo mejor escucharlo con la familia proclamado en la Santa Misa Dominical presencial?


 

Primer Libro de Samuel 16,1b.6-7.10-13a.

El Señor dijo a Samuel: "¡Llena tu frasco de aceite y parte! Yo te envío a Jesé, el de Belén, porque he visto entre sus hijos al que quiero como rey".
Cuando ellos se presentaron, Samuel vio a Eliab y pensó: "Seguro que el Señor tiene ante él a su ungido".
Pero el Señor dijo a Samuel: "No te fijes en su aspecto ni en lo elevado de su estatura, porque yo lo he descartado. Dios no mira como mira el hombre; porque el hombre ve las apariencias, pero Dios ve el corazón".
Así Jesé hizo pasar ante Samuel a siete de sus hijos, pero Samuel dijo a Jesé: "El Señor no ha elegido a ninguno de estos".
Entonces Samuel preguntó a Jesé: "¿Están aquí todos los muchachos?". El respondió: "Queda todavía el más joven, que ahora está apacentando el rebaño". Samuel dijo a Jesé: "Manda a buscarlos, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que llegue aquí".
Jesé lo hizo venir: era de tez clara, de hermosos ojos y buena presencia. Entonces el Señor dijo a Samuel: "Levántate y úngelo, porque es este".
Samuel tomó el frasco de óleo y lo ungió en presencia de sus hermanos. Y desde aquel día, el espíritu del Señor descendió sobre David.


Salmo 23(22),1-3a.3b-4.5.6.

El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.

El Señor es mi pastor,
nada me puede faltar.
El me hace descansar en verdes praderas,
me conduce a las aguas tranquilas
y repara mis fuerzas.

Me guía por el recto sendero,
Aunque cruce por oscuras quebradas,
no temeré ningún mal,
porque Tú estás conmigo:

tu vara y tu bastón me infunden confianza.
Tú preparas ante mí una mesa,
frente a mis enemigos;
unges con óleo mi cabeza

y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu gracia me acompañan
a lo largo de mi vida;
y habitaré en la Casa del Señor,

por muy largo tiempo.


Carta de San Pablo a los Efesios 5,8-14.

Hermanos:
Antes, ustedes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de la luz.
Ahora bien, el fruto de la luz es la bondad, la justicia y la verdad.
Sepan discernir lo que agrada al Señor,
y no participen de las obras estériles de las tinieblas; al contrario, pónganlas en evidencia.
Es verdad que resulta vergonzoso aun mencionar las cosas que esa gente hace ocultamente.
Pero cuando se las pone de manifiesto, aparecen iluminadas por la luz,
porque todo lo que se pone de manifiesto es luz. Por eso se dice: Despiértate, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo te iluminará.


Evangelio según San Juan 9,1-41.

Jesús, al pasar, vio a un hombre ciego de nacimiento.
Sus discípulos le preguntaron: "Maestro, ¿quién ha pecado, él o sus padres, para que haya nacido ciego?".
"Ni él ni sus padres han pecado, respondió Jesús; nació así para que se manifiesten en él las obras de Dios.
Debemos trabajar en las obras de aquel que me envió, mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar.
Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo".
Después que dijo esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva y lo puso sobre los ojos del ciego,
diciéndole: "Ve a lavarte a la piscina de Siloé", que significa "Enviado". El ciego fue, se lavó y, al regresar, ya veía.
Los vecinos y los que antes lo habían visto mendigar, se preguntaban: "¿No es este el que se sentaba a pedir limosna?".
Unos opinaban: "Es el mismo". "No, respondían otros, es uno que se le parece". El decía: "Soy realmente yo".
Ellos le dijeron: "¿Cómo se te han abierto los ojos?".
El respondió: "Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, lo puso sobre mis ojos y me dijo: 'Ve a lavarte a Siloé'. Yo fui, me lavé y vi".
Ellos le preguntaron: "¿Dónde está?". El respondió: "No lo sé".
El que había sido ciego fue llevado ante los fariseos.
Era sábado cuando Jesús hizo barro y le abrió los ojos.
Los fariseos, a su vez, le preguntaron cómo había llegado a ver. El les respondió: "Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo".
Algunos fariseos decían: "Ese hombre no viene de Dios, porque no observa el sábado". Otros replicaban: "¿Cómo un pecador puede hacer semejantes signos?". Y se produjo una división entre ellos.
Entonces dijeron nuevamente al ciego: "Y tú, ¿qué dices del que te abrió los ojos?". El hombre respondió: "Es un profeta".
Sin embargo, los judíos no querían creer que ese hombre había sido ciego y que había llegado a ver, hasta que llamaron a sus padres
y les preguntaron: "¿Es este el hijo de ustedes, el que dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?".
Sus padres respondieron: "Sabemos que es nuestro hijo y que nació ciego,
pero cómo es que ahora ve y quién le abrió los ojos, no lo sabemos. Pregúntenle a él: tiene edad para responder por su cuenta".
Sus padres dijeron esto por temor a los judíos, que ya se habían puesto de acuerdo para excluir de la sinagoga al que reconociera a Jesús como Mesías.
Por esta razón dijeron: "Tiene bastante edad, pregúntenle a él".
Los judíos llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron: "Glorifica a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador".
"Yo no sé si es un pecador, respondió; lo que sé es que antes yo era ciego y ahora veo".
Ellos le preguntaron: "¿Qué te ha hecho? ¿Cómo te abrió los ojos?".
El les respondió: "Ya se lo dije y ustedes no me han escuchado. ¿Por qué quieren oírlo de nuevo? ¿También ustedes quieren hacerse discípulos suyos?".
Ellos lo injuriaron y le dijeron: "¡Tú serás discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés!
Sabemos que Dios habló a Moisés, pero no sabemos de donde es este".
El hombre les respondió: "Esto es lo asombroso: que ustedes no sepan de dónde es, a pesar de que me ha abierto los ojos.
Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero sí al que lo honra y cumple su voluntad.
Nunca se oyó decir que alguien haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento.
Si este hombre no viniera de Dios, no podría hacer nada".
Ellos le respondieron: "Tú naciste lleno de pecado, y ¿quieres darnos lecciones?". Y lo echaron.
Jesús se enteró de que lo habían echado y, al encontrarlo, le preguntó: "¿Crees en el Hijo del hombre?".
El respondió: "¿Quién es, Señor, para que crea en él?".
Jesús le dijo: "Tú lo has visto: es el que te está hablando".
Entonces él exclamó: "Creo, Señor", y se postró ante él.
Después Jesús agregó: "He venido a este mundo para un juicio: Para que vean los que no ven y queden ciegos los que ven".
Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le dijeron: "¿Acaso también nosotros somos ciegos?".
Jesús les respondió: "Si ustedes fueran ciegos, no tendrían pecado, pero como dicen: 'Vemos', su pecado permanece".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Bulle

Beato Columba Marmion (1858-1923)
abad
La compunción del corazón (Le Christ Idéal du Moine, DDB, 1936), trad. sc©evangelizo.org


“He venido para que vean los que no ven” (Jn 9,39)

“Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros” (1 Jn 1,8). Para las grandes almas, las almas santas, esta afirmación es luminosa. Aproximándose más de Dios, Sol de justicia y santidad inmaculada, ellas perciben mejor las propias manchas. La magnificencia de la luminosidad divina en la que ellas se mueven, hace aparecer las fallas mínimas con un fuerte relieve. Su mirada interior, purificada por la fe y el amor, penetra más profundamente en las perfecciones divinas. Ellas ven más claramente su nada, miden bien el abismo que las separa del infinito. (…)
En las almas santas existe una actitud habitual de arrepentimiento y detestación del pecado, una prueba constante de delicadeza sobrenatural que agrada mucho a Dios e inclina hacia ella la infinita misericordia del Señor. Además, este estado del alma que señalamos, no es para nada, como se podría creer, incompatible con la confianza y alegría espiritual, las efusiones de amor y agrado de Dios. ¡Al contrario! (…) La actitud habitual de arrepentimiento que lleva a la compunción, lejos de ser un obstáculo para el amor y la alegría, constituye una sólida base de la que parte un impulso como desde un trampolín.
(EDD)

Reflexión sobre el cuadro

En los Evangelios, Jesús suele aparecer respondiendo a quienes desean algo activamente. Sin embargo, hay momentos en los que da el primer paso, actuando sin que nadie se lo pida. En el pasaje de hoy, se fija en un ciego de nacimiento y se acerca a él por iniciativa propia. Sin pedírselo, Jesús hace barro con su saliva, se lo pone en los ojos y lo manda a lavarse a la piscina de Siloé. El hombre no había gritado ni se había preparado de ningún modo; simplemente se convirtió en el destinatario de la mirada atenta y compasiva de Cristo.

Esta escena nos recuerda que la gracia a menudo nos llega de una manera similar e inesperada. A veces, recibimos bendiciones que no hemos hecho nada para ganar o iniciar. Una persona puede entrar en nuestra vida inesperadamente y alterar su curso para mejor; o puede surgir una oportunidad imprevista que abra nuevos caminos ante nosotros. Como el ciego, podemos vernos conducidos de las tinieblas a la luz, no por nuestro propio esfuerzo, sino por los dones que se nos dan gratuitamente. Son momentos en los que Dios toma discretamente la iniciativa y transforma nuestras vidas.

El Greco pintó Cristo curando al ciego hacia 1570, cuando tenía aproximadamente 29 años, todavía en su periodo formativo italiano antes de trasladarse a España. Esto hace que la obra sea especialmente importante: muestra a un joven artista que absorbe las lecciones del Renacimiento veneciano (color dramático y arquitectura teatral y compleja), al tiempo que experimenta audazmente con sus propias composiciones innovadoras. La escena muestra a Cristo en el centro a la izquierda, rodeado de figuras animadas que reaccionan con asombro ante el milagro. Lo que hace que este cuadro sea especialmente 'adelantado a su tiempo', es la atrevida inclusión de dos grandes figuras en primer plano, que están parcialmente recortadas por el borde del lienzo. Este tipo de recorte era muy inusual en el siglo XVI, donde las composiciones solían ser equilibradas y contenían las figuras sin recortarlas. Aquí, sin embargo, El Greco crea la sensación de que la escena se extiende en nuestro propio espacio, como si estuviéramos de pie entre la multitud que presencia el milagro. Este audaz recurso visual anticipa la evolución posterior de la pintura barroca, en la que el espectador se ve arrastrado a la acción en lugar de mantenerse a distancia.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

"Amado Padre celestial, tú eres mi refugio y mi luz en medio de cualquier oscuridad. Tócanos con tu poder y defiéndenos de todo mal. Te pido que tu luz ilumine mi interior y mi alrededor, despejando mis ojos de toda duda y temor. Ayúdame a mantener mi vista puesta en ti, Señor, y guía mis pasos para que yo sepa lo que debo hacer en cada situación.

Dame sabiduría y discernimiento para reconocer tus señales en mi camino y la valentía para actuar según tu voluntad. Gracias por tu presencia constante que me llena de paz y por mostrarme la verdad. Confío en tu amor y en que, incluso cuando no puedo verlo todo, estás actuando en mi vida. En el nombre de Jesús, amén".


León XIV apela a la conciencia de los cristianos involucrados en las guerras

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"En el confesionario, queridos hermanos, contribuimos a la constante edificación de la Iglesia: una, santa, católica y apostólica", declaró León XIV

"¿Tienen estos cristianos, que soportan una gran responsabilidad en los conflictos armados, la humildad y el valor de hacer un examen de conciencia serio y confesarse?", preguntó el Papa León XIV el 13 de marzo de 2026, durante una audiencia concedida a los confesores en el Vaticano. Subrayó cómo el sacramento de la confesión busca restaurar la "unidad interior" de las personas, lo cual, según él, representa una aspiración particular entre las "nuevas generaciones".

I.Media, Aleteia

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