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domingo, 17 de mayo de 2026

Alerta en Austria: casi el 50% del alumnado es musulmán... sólo un 17% católico

El islam ya es la primera religión entre los alumnos de Viena, creciendo imparablemente en una ciudad que en el pasado fue bastión ante lo otomano.

Unos niños atienden en la clase de un colegio



    Parece claro que la estrategia del reemplazo está funcionando en Europa, y la prueba de ello es como la capital de Austria vive una transformación silenciosa, que ya se percibe con claridad en sus aulas. 

    Viena, considerada durante siglos uno de los bastiones históricos de la cristiandad europea tras resistir los asedios otomanos del siglo XVI y XVII, contempla ahora un cambio de signo muy distinto: el avance sostenido de una nueva realidad religiosa y cultural impulsada por la inmigración y la evolución demográfica.

    El 42% se identifica con el islam

    Los datos más recientes difundidos por las autoridades educativas vienesas, y recogidos por el diario Die Presse, muestran que los alumnos musulmanes constituyen actualmente el grupo religioso más numeroso en las escuelas públicas de la ciudad. 

    De los aproximadamente 114.000 estudiantes matriculados, el 42% se identifica con el islam, mientras que los católicos han quedado reducidos al 17%. 

    Los cristianos ortodoxos representan el 14% y cerca de una cuarta parte del alumnado afirma no profesar ninguna religión.

    Crece el islam, retrocede lo cristiano

    La tendencia no solo se mantiene, sino que continúa acelerándose. Hace apenas dos años, en 2024, los estudiantes musulmanes suponían el 39,4% del total. En 2025 alcanzaron el 41,2% y ahora superan ya la barrera del 42%, confirmando un crecimiento continuo frente al retroceso de las confesiones cristianas tradicionales.

    En infantil, 4 de cada 10 son niños musulmanes

    El fenómeno es especialmente visible en determinados niveles educativos. En los institutos técnicos y centros de secundaria pública, casi la mitad de los alumnos son musulmanes. 

    También en la enseñanza primaria la presencia islámica aumenta con rapidez: cuatro de cada diez niños escolarizados entre los seis y los diez años pertenecen ya a familias musulmanas.

    La evolución demográfica ha reabierto en Austria el debate sobre el modelo de integración. Mientras algunos sectores consideran que Viena se adapta a una sociedad cada vez más plural, otros advierten del riesgo de una fragmentación cultural creciente y de la aparición de comunidades cada vez más separadas entre sí en aspectos religiosos, lingüísticos y sociales.

    ReL

    Vea también    Cristianos venidos del Islam



    Regina Caeli del Papa León XIV - Ascención

     

    PAPA LEÓN XIV

    REGINA CAELI

    Plaza de San Pedro

    Domingo, 17 de mayo de 2026

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    Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!

    Hoy, en muchos países del mundo, se celebra la Solemnidad de la Ascensión del Señor.

    La imagen de Jesús que —como narra el texto bíblico (cf. Hch 1,1)—, elevándose desde la tierra sube al cielo, puede hacernos percibir este Misterio como un acontecimiento lejano. En realidad, no es así. Nosotros, de hecho, estamos unidos a Jesús como los miembros a la cabeza, en un solo cuerpo, y su ascensión al cielo nos atrae también, con Él, hacia la plena comunión con el Padre. San Agustín decía a este propósito: «El que la cabeza vaya delante es garantía para los miembros» (Sermón 265, 1.2).

    Toda la vida de Cristo es un dinamismo ascendente, que abraza y envuelve, a través de su humanidad, todo el escenario del mundo, elevando y redimiendo al hombre de su condición de pecado, llevando luz, perdón y esperanza allí donde había tinieblas, injusticia y desesperación, para llegar a la victoria definitiva de la Pascua, en la que el Hijo de Dios «muriendo destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró la vida» (Prefacio de Pascua I).

    La Ascensión, entonces, no nos muestra una promesa lejana, sino un vínculo vivo, que nos atrae también a nosotros hacia la gloria celestial, ampliando y elevando —ya desde esta vida— nuestro horizonte y acercando cada vez más nuestro modo de pensar, de sentir y de actuar a la medida del corazón de Dios.

    Nosotros conocemos el camino de este itinerario ascendente (cf. Jn 14,1-6). Lo encontramos en Jesús, en la entrega de su vida, en sus ejemplos y en sus enseñanzas, como también vemos sus huellas en la Virgen María y en los santos: aquellos que la Iglesia ofrece como modelo universal y aquellos —como le gustaba decir al Papa Francisco— «de la puerta de al lado» (Exhort. ap. Gaudete et exsultate, 7), con los que vivimos cada día —papás, mamás, abuelos, personas de todas las edades y condiciones—, que con alegría y compromiso se esfuerzan sinceramente por vivir según el Evangelio.

    Con ellos, con su apoyo y gracias a su oración, podemos aprender también nosotros a subir día a día hacia el cielo, haciendo objeto de nuestros pensamientos, como dice san Pablo, “todo lo que es verdadero, justo, amable” (cf. Flp 4,8) y poniendo en práctica, con la ayuda de Dios, lo que hemos «oído y visto» (v. 9), haciendo crecer, en nosotros y en nuestro entorno, la vida divina que recibimos en el bautismo y que nos impulsa constantemente hacia lo alto, hacia el Padre, y difundiendo en el mundo frutos preciosos de comunión y de paz.

    Que nos ayude la Virgen María, Reina del Cielo, que en todo momento ilumina y guía nuestro caminar.

    _____________________

    Después del Regina Caeli

    Queridos hermanos y hermanas:

    Hoy se celebra en muchos países la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que este año he querido dedicar al tema “Custodiar voces y rostros humanos”. En esta época de la inteligencia artificial animo a todos a comprometerse en la promoción de formas de comunicación que sean siempre respetuosas de la verdad del hombre, a la cual se debe orientar toda innovación tecnológica.

    De hoy al próximo domingo se llevará a cabo la Semana Laudato si’, dedicada al cuidado de la creación e inspirada en la encíclica del Papa Francisco. En este año jubilar de san Francisco de Asís, recordamos su mensaje de paz con Dios, con los hermanos y con todas las creaturas. Lamentablemente, a causa de las guerras, en estos últimos años se han retrasado mucho los progresos en este ámbito. Por eso, animo a los miembros del movimiento Laudato si’, y a todos los que trabajan por una ecología integral, a renovar este compromiso. Cuidar la paz es cuidar la vida.

    Los saludo a todos ustedes, queridos fieles de Roma y peregrinos de distintos países. En particular, doy la bienvenida a algunas bandas musicales provenientes de Alemania, a la confraternidad Sant’Antonu di u Monti de Ajaccio y al grupo de estudiantes de Montana de los Estados Unidos de América.

    Saludo a los jóvenes de Oppido Mamertina, a los animadores de Lorenzaga de la diócesis de Concordia-Pordenone y a los jóvenes confirmandos de la diócesis de Génova.

    ¡Les deseo a todos un feliz domingo!

    (vatican.va)

    Evangelio del día - Ascensión del Señor ¿No sería muchísimo mejor escucharlo con la familia proclamado en la Misa Solemne presencial?

     

    Libro de los Hechos de los Apóstoles 1,1-11.

    En mi primer Libro, querido Teófilo, me referí a todo lo que hizo y enseñó Jesús, desde el comienzo,
    hasta el día en que subió al cielo, después de haber dado, por medio del Espíritu Santo, sus últimas instrucciones a los Apóstoles que había elegido.
    Después de su Pasión, Jesús se manifestó a ellos dándoles numerosas pruebas de que vivía, y durante cuarenta días se les apareció y les habló del Reino de Dios.
    En una ocasión, mientras estaba comiendo con ellos, les recomendó que no se alejaran de Jerusalén y esperaran la promesa del Padre: "La promesa, les dijo, que yo les he anunciado.
    Porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo, dentro de pocos días".
    Los que estaban reunidos le preguntaron: "Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?".
    El les respondió: "No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha establecido con su propia autoridad.
    Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra".
    Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos.
    Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco,
    que les dijeron: "Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir".


    Salmo 47(46),2-3.6-9.

    El Señor asciende entre aclamaciones.

    Aplaudan, todos los pueblos,
    aclamen al Señor con gritos de alegría;
    porque el Señor, el Altísimo, es temible,
    es el soberano de toda la tierra.

    El Señor asciende entre aclamaciones,
    asciende al sonido de trompetas.
    Canten, canten a nuestro Dios, canten,
    canten a nuestro Rey.

    El Señor es el Rey de toda la tierra,
    cántenle un hermoso himno.
    El Señor reina sobre las naciones
    el Señor se sienta en su trono sagrado.


    Carta de San Pablo a los Efesios 1,17-23.

    Hermanos:
    Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente.
    Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos,
    y la extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza. Este es el mismo poder
    que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo,
    elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro.
    El puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia,
    que es su Cuerpo y la Plenitud de aquel que llena completamente todas las cosas.


    Evangelio según San Mateo 28,16-20.

    En aquel tiempo, los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado.
    Al verlo, se postraron delante de el; sin embargo, algunos todavía dudaron.
    Acercándose, Jesús les dijo: "Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra.
    Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
    y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo".

    Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


    Bulle

    San Nersés Shnorhalí (1102-1173)
    patriarca armenio
    Jesús, Hijo Único del Padre, II (SC 203 (Jésus Fils Unique du Père, Cerf, 1973), trad. sc©evangelizo.org


    ¡Llévame contigo al Cielo!

    Al final de los cuarenta días
    Después de la Santa Pascua de Resurrección,
    Has hecho subir al Monte de los Olivos
    Al grupo que habías elegido: los Once.
    La promesa del Padre, el Espíritu,
    Prometiste acordárselo,
    Y bendiciéndolos, Señor,
    Te has elevado junto al Padre en el cielo.
    Nuestra naturaleza humana,
    Que el Malvado había rendido infernal,
    La has elevado más arriba
    De la naturaleza de los seres de fuego.
    Te sentaste a la derecha del que te ha engendrado,
    Conforme a la predicción del Profeta,
    Has sido adorado por la armada de Ángeles
    Con el Padre y el Espíritu.
    Yo que soy inerte para el bien,
    Llévame contigo al Cielo.
    Mis miembros descompuestos, terrestres,
    Únelos de nuevo con la Cabeza.
    Aunque sea el último en todo
    Como la planta de los pies,
    ¡Qué entre los santos miembros
    Sea yo contado en esa multitud!
    (EDD)

    Reflexión sobre el cuadro

    Se cuenta la encantadora historia de una maestra de primaria que quería que sus alumnos aprendieran el Credo de los Apóstoles de memoria, línea por línea. Explicó que sus orígenes se remontan al ’Antiguo Credo Romano', utilizado como confesión bautismal en Roma ya en el siglo II, y que tiene doce afirmaciones principales que corresponden a los doce apóstoles que le dan nombre. Para ayudar a la clase a recordarlo, eligió a doce niños, cada uno responsable de recitar una frase cada mañana. Un día, todo parecía ir sobre ruedas. Un niño proclamó con confianza: 'Subió al cielo“. Otro continuó: ”y está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso“. Un tercero añadió: ”Desde allí vendrá a juzgar a vivos y muertos“. De repente se hizo el silencio. El profesor levantó la vista confundido, hasta que una niña dijo en voz baja: ”Oh... Eric olvidó su frase sobre el Espíritu Santo“. Es una historia tierna y divertida, pero quizá toca una verdad más profunda: tan a menudo, nosotros también nos olvidamos del Espíritu Santo.

    Llama la atención que en el Credo de los Apóstoles la declaración sobre el Espíritu Santo sea tan breve: ’Creo en el Espíritu Santo“. Y luego el credo sigue adelante. Sin embargo, estamos a pocos días de la gran fiesta de Pentecostés, en la que la Iglesia celebra la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles. En la liturgia, las lecturas empiezan a hablar con más insistencia del Espíritu, casi como si la Iglesia nos recordara suavemente que no debemos pasarle por alto. A menudo se ha dicho que el Espíritu Santo es la ”Persona olvidada“ de la Santísima Trinidad. Rezamos fácilmente al Padre. Nos dirigimos naturalmente a Cristo. Pero el Espíritu puede parecer misterioso, esquivo, difícil de comprender. Y quizá sea precisamente por eso por lo que la Iglesia nos invita en estos días a estar más atentos a Él. En este pasaje del Evangelio, no se nombra directamente al Espíritu Santo, pero toda la oración de Jesús se dirige hacia la venida del Espíritu... introduciendo las lecturas de esta próxima semana.

    A lo largo de la historia del arte cristiano, los artistas se han preguntado cómo representar al Espíritu Santo, la presencia invisible de Dios que se mueve por el mundo. Lo más común es que el Espíritu aparezca como una paloma, inspirado en el bautismo de Cristo en el Evangelio de Mateo, donde el Espíritu desciende sobre Jesús como una paloma del cielo. En las pinturas de Pentecostés, el Espíritu aparece a menudo como lenguas de fuego que se posan sobre las cabezas de los apóstoles y la Virgen María, expresando la energía y el coraje divinos. Los artistas medievales a veces pintaban rayos dorados que caían del cielo, mientras que los pintores barrocos llenaban escenas enteras con remolinos de luz y movimiento para sugerir el poder invisible de Dios. Como el Espíritu Santo no puede contenerse en una sola forma humana, los artistas recurrieron a menudo a símbolos: viento, llamas, luz, aliento, alas. Y tal vez sea apropiado. El Espíritu Santo se mueve como el mismo viento... invisible, pero profundamente sentido... insuflando silenciosamente vida divina en la Iglesia y en cada corazón humano.

    Una de mis representaciones contemporáneas favoritas del Espíritu Santo pintadas en los últimos años es este hermoso medallón de Yeinier González, de 2022. Parece antiguo y nuevo al mismo tiempo. Está firmemente arraigado en las grandes tradiciones del arte sacro cristiano, pero posee una frescura y luminosidad que hablan con fuerza al ojo moderno. Inspirado en el gran himno de Pentecostés Veni Sancte Spiritus (a menudo llamado la “Secuencia Dorada”), González buscó crear una imagen que transmitiera no sólo la majestuosidad del Espíritu Santo, sino también su presencia consoladora. La sorprendente interacción entre azules profundos y dorados radiantes evoca la hermosa frase del himno dulce refrigerium, el “dulce refrigerio” del Espíritu. El dorado resplandece como el cielo que irrumpe en el mundo, mientras que el azul sugiere profundidad, silencio y la vida interior del alma.

    by Padre Patrick van der Vorst

    Oración

    (El himno de arriba "Llévame contigo al cielo")

    sábado, 16 de mayo de 2026

    Cómo la lujuria roba la paz del corazón

    corazón, lujuria, pecado capital, sexo, san Pablo, cuerpo, modestia, castidad, relaciones sexuales, paz

    Nos han vendido una falsa "libertad sexual", haciendo de la lujuria un "derecho" en vez de un pecado que roba la paz del corazón de quien cae en ella

    La hipersexualización es un hecho innegable en esta época. Se ha perdido el sentido de la castidad, la modestia y la virginidad. Por el contrario, el mundo ha hecho creer a la gente que es una vergüenza no tener relaciones sexuales a determinada edad y los padres de familia se concretan a recomendar a sus hijos que se "cuiden". Pero no ven más alla: el corazón pierde la paz por causa de la lujuria.

    Las advertencias de san Pablo

    El Apóstol san Pablo sabía bien que este mal perdería a quien cediera a la tentación. En varias de sus cartas hace fuertes exhortaciones a controlar las pasiones desordenadas porque desagradan enormemente a Dios:

    "Por lo tanto, hagan morir en sus miembros todo lo que es terrenal: la lujuria, la impureza, la pasión desordenada, los malos deseos y también la avaricia, que es una forma de idolatría. Estas cosas provocan la ira de Dios" (Colosenses 3, 5)

    A los Efesios también advierte de las consecuencias:

    "Y sépanlo bien: ni el hombre lujurioso, ni el impuro, ni el avaro –que es un idólatra– tendrán parte en la herencia del Reino de Cristo y de Dios" (Efesios 5, 5).

    La lujuria roba la paz

    Quizá no es fácil entender qué es la lujuria. En la Enciclopedia Católica encontramos la definición:

    "Lujuria es el deseo desmedido por, o la satisfacción de, el placer carnal que se experimenta en los órganos reproductivos humanos".

    Cuando el hombre y la mujer descuidan sus sentidos y las relaciones interpersonales, fácilmente pueden caer en la tentación carnal. Por eso, aunque se experimente placer momentáneamente, el corazón estará sobresaltado por el fuego de la pasión. No hay como la paz de quien nada tiene que esconder.

    Por eso, la Enciclopedia comenta también:

    "Se dice que la lujuria es un pecado capital, y la razón es obvia. El placer que este vicio tiene como su objeto es a la vez tan atractivo y connatural a la naturaleza humana como para excitar fuertemente el deseo de una persona, y así conducirla a la comisión de muchos otros trastornos en la búsqueda de ella.

    Cuida tus sentidos

    Por eso, para no ceder a este vicio, es necesario ser muy cuidadosos con lo que vemos, oímos, leemos y conversamos. También lo es huir de quienes nos incitan al pecado y buscar las ayudas espirituales para fortalecernos, tales como la confesión frecuente, la santa Misa entre semana y la comunión.

    También será muy importante consagrar nuestra pureza a María santísima, orar constantemente para pedir a Dios que aleje de nosotros cualquier imagen, persona o situación que puede perturbarnos y pedir la intervención constante de nuestro ángel de la guarda.

    De este modo, la paz del corazón y la integridad del cuerpo, mente y alma estarán aseguradas. No te desanimes.

    Mónica Muñoz, Aleteia

    Vea también    Castidad y Pudor