Este sacerdote redentorista murió el pasado 17 de octubre durante una misa transmitida en directo en Guayaquil (Ecuador) un día después de su aniversario sacerdotal y lo acontecido conmocionó al mundo.

Una misa en memoria del padre Patricio Sánchez Molinari, quien murió en plena misa tras caerle una cruz
«Patricio vivió haciendo el bien y murió entregando todo», expresó el obispo auxiliar de Guayaquil, John Kwamevi Cudjoe.
Las palabras del obispo fueron pronunciadas este domingo 18 de octubre durante una eucaristía en memoria de Patricio Sánchez Molinari, un sacerdote perteneciente a la Congregación del Santísimo Redentor cuya muerte generó profundo impacto a nivel internacional.
Es que la forma en que falleció el pasado sábado 17 de octubre fue lo que generó mayor consternación, pues sucedió tras caerle una pesada cruz de madera ubicada detrás del altar y durante una misa que estaba siendo trasmitida en directo en la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (Sánchez Molinari era el párroco).
«Un hombre sencillo»
Esta misa de despedida del padre Patricio transcurrió en la misma iglesia donde falleció y su féretro reposó frente al mismo altar donde un día antes esa enorme cruz se desprendiera de la pared provocándole la muerte.
Según recuerdan medios locales como El Universo de Guayaquil, el último adiós estuvo cargado de emotividad y alrededor del féretro estaban los mismos feligreses y religiosos que durante tantos años escucharon sus misas.
Fue el propio obispo auxiliar de Guayaquil el encargado de recordar que Sánchez, de 52 años, un día antes de su muerte (el 16 de octubre) había celebrado 15 años de vida sacerdotal. También destacó que Sánchez dedicó más de dos décadas de vida religiosa y que su predicación se hacía «con la fuerza del Espíritu Santo», reproduce El Universo de Guayaquil.
El obispo también señaló que más allá de los diversos comentarios generados en redes sociales con respecto a la forma que falleció este sacerdote, el llamado es a vivir su partida desde el humanismo y recordarlo «un hombre sencillo y amante de la eucaristía, que murió celebrándola».
Por su parte, fueron los propios fieles quienes se encargaron de destacar de alguna manera esas características del padre Patricio y añadir que hizo mucho por la parroquia y que su palabra -tal cual continúa El Unvierso de Guayaquil- «salvó a muchas personas»
Mientras las misas para darle un último adiós continuaban en las últimas horas, el propio arzobispo de Guayaquil, el cardenal Luis Cabrera, ofreció un mensaje de condolencias y la propia Archidiócesis de Guayaquil difundió el siguiente mensaje:
«Agradecemos todos los mensajes de condolencias desde diferentes partes del mundo y especialmente, sus oraciones por el eterno descanso del alma del Padre Patricio Sánchez».La vida y la muerte, sus últimas palabras
«Queridos hermanos, un día, todos los que estamos aquí también vamos a morir», pronunció el padre Sánchez (nacido en la localidad ecuatoriana de Cuenca en 1973) durante la homilía poco antes de morir.
Mientras aún persistían dudas sobre por qué se desprendió la cruz de madera que estaba detrás del altar, estas palabras cobraron gran notoriedad -no solo porque se hicieron virales a través de las redes y reproducidas en medios de comunicación-, sino por la profunda reflexión que hizo sobre la vida y la muerte poco antes de morir, además de un mensaje que también hacía referencia al tiempo de calidad que las personas dedican a sus hijos, pareja y otros seres queridos.
Una congregación misionera
La Congregación del Santísimo Redentor a la que pertenecía Sánchez Molinari es un instituto religioso misionero fundada en Italia por san Alfonso María de Ligorio en 1732 con el fin de atender a los «campesinos y pastores olvidados», tal cual recuerda la propia web de la congregación.
Proclamado Doctor de la Iglesia en 1871, además de patrono de confesores y moralistas, De Ligorio también se ha destacado por ser un escritor incansable.
Con presencia en Hispanoamérica, Sánchez Molinari pertenecía a la Provincia Andino Caribeña (Colombia, Ecuador y Venezuela). Entre su carisma se destaca aquello de «ser apóstoles de fe robusta, esperanza alegre y ardiente caridad», algo que perfectamente -en base a testimonios de quienes lo conocieron- se podía confirmar en el padre Patricio.
Curiosamente, la muerte de este sacerdote que conmocionó a todos se dio también en el marco de la celebración de los 100 años de la Jornada Mundial de las Misiones (Domund), instancia que hace recordar la labor de los misioneros en todo el mundo. En efecto, algo Sánchez Molinari conocía de primera mano debido a su vínculo con una congregación misionera.
Pablo Cesio, ReL
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