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viernes, 6 de noviembre de 2026

Los principales desafíos que enfrenta León XIV en América Latina

 


Tras varios años como misionero en Perú, León XIV se prepara para regresar a Sudamérica del 6 al 17 de noviembre. Un viaje de doce días durante el cual tendrá que afrontar diversos retos, entre ellos cuestiones de seguridad y el auge de la secularización

En su primer viaje a Sudamérica, del 6 al 17 de noviembre de 2026, a Uruguay, Argentina y Perú, León XIV deberá abordar varios temas de interés. Los abusos sexuales en la Iglesia, el auge del evangelicalismo y las cuestiones relacionadas con su propia seguridad serán algunos de los principales desafíos que enfrentará el Papa. La salud del pontífice, quien fue hospitalizado recientemente, también será monitoreada de cerca.

¿Cuáles son los riesgos después de su operación?

Menos de un mes después de someterse a una cirugía por un tumor en el pulmón derecho, León XIV emprende una larga gira de doce días por Latinoamérica. El itinerario incluye 31.003 km, 47 horas y 55 minutos de vuelo, catorce viajes en avión, diez ciudades, tres países y 36 discursos y homilías. Una auténtica maratón para el pontífice, cuya resistencia se pondría a prueba.

En los días posteriores a la hospitalización del Papa, especialistas de todo el mundo, si bien reconocieron no tener acceso a su historial médico, analizaron los riesgos teóricos del viaje, en particular los peligros relacionados con la altitud, tanto en vuelo como en Cuzco, la ciudad peruana ubicada a 3400 metros sobre el nivel del mar. Sin embargo, los médicos del Hospital Gemelli que atendieron al sucesor de Pedro afirmaron que no existía ninguna contraindicación que le impidiera viajar.

"Espero que no dude en conservar su energía si siente la necesidad"

En el Vaticano, un colega de León XIV había notado, con cierto grado de preocupación, el escaso tiempo de descanso previsto por el pontífice durante su viaje y la ausencia total de respiro. "Espero que no dude en conservar energías si lo considera necesario", le había confiado en aquel momento.

Perú: Entre reencuentros y desafíos de seguridad

El Papa, que regresará a Perú, donde sirvió como misionero durante veinte años, no ha ocultado su entusiasmo. "Me alegra poder volver a este continente donde he vivido tantos momentos de mi vida", declaró en el comunicado de la Santa Sede, publicado el 26 de octubre para confirmar el itinerario del viaje. Sin embargo, este regreso a Perú suscita inquietudes en materia de seguridad.

Desde 2016, Perú atraviesa un periodo de gran inestabilidad política, con ocho presidentes que se sucedieron en el poder en diez años. Esta situación ha contribuido al aumento exponencial de la violencia relacionada con el crimen organizado desde 2024. De hecho, los homicidios y la extorsión asolan las ciudades costeras, y las tensiones étnicas persisten a pesar del colapso de la milicia indígena-comunista Sendero Luminoso en la década de 2000.

Sin embargo, la llegada de León XIV no parece preocupar demasiado a los organizadores en materia de seguridad. Han anunciado el despliegue de un importante contingente de seguridad, con la participación de policías y militares, incluyendo unidades antidrones. En cuanto a la seguridad, el principal desafío reside en los miles de fieles que acudirán a ver al pontífice en cada parada, especialmente en su antigua diócesis de Chiclayo.

Finalmente, con la llegada del verano austral, se vigilará de cerca el fenómeno meteorológico de El Niño, que se prevé particularmente intenso este año. Las autoridades peruanas temen un aumento significativo de las temperaturas y fuertes lluvias en el norte del país, especialmente en las regiones de Chiclayo y Lambayeque. Como medida de precaución, ya se han iniciado trabajos de movimiento de tierras en algunas carreteras y en varios puntos de reunión. La región de Chiclayo se ve afectada con frecuencia por inundaciones y deslizamientos de tierra, conocidos como huaicos.

El abuso sexual, un tema delicado

La Santa Sede también anunció un encuentro entre el Papa León XIV y las víctimas de abusos, como ya había hecho durante sus anteriores viajes a Francia y España. Presente durante el viaje del Papa Francisco a Chile y Perú en 2018, el arzobispo Robert Francis Prevost fue testigo directo de la gran importancia que tuvo el tema de los abusos en la gira. En Chile, en particular, estalló un escándalo cuando su predecesor defendió al obispo Juan Barros, acusado de encubrir el abuso sexual de un sacerdote en su diócesis. Francisco finalmente reconoció su error y aceptó la renuncia del prelado, pero este episodio puso de manifiesto las deficiencias en la gestión de los abusos por parte del Vaticano.

La etapa peruana del viaje se vio empañada por otro escándalo de abusos: el caso de la Sodalitium Christianae Vitae (Congregación para la Vida Cristiana). El fundador de esta sociedad apostólica conservadora, profundamente arraigada en Perú, Luis Fernando Figari, fue acusado de graves abusos psicológicos y sexuales por antiguos miembros, y el movimiento había sido puesto bajo supervisión vaticana antes de la visita. La Santa Sede finalmente tomaría medidas siete años después, en gran parte gracias a la llegada a Roma del cardenal Prevost como prefecto del Dicasterio para los Obispos. Tras haber resuelto este caso, logró la disolución de la Sodalitium pocas semanas antes de la muerte de Francisco.

La creciente influencia de las iglesias evangélicas

Otro desafío importante para la Iglesia Católica en Sudamérica es el crecimiento de los movimientos evangélicos, que atraen a una proporción cada vez mayor de la población. Según datos de la UBA publicados en 2026, representarían el 17,7% de la población en Argentina, en comparación con el 14,1% en Perú, según el INEI en 2025, y el 5,2% en Uruguay, según Latinobarómetro en 2023. Si bien estos porcentajes siguen siendo relativamente modestos en comparación con otros países de la región, reflejan una clara tendencia al alza.

Si bien los círculos evangélicos siguen siendo minoritarios, ejercen una considerable influencia política en Argentina y Perú. De hecho, han contribuido notablemente a la difusión de una "teología de la prosperidad", que considera la riqueza material como un signo de fe genuina y bendición divina. Esta doctrina, a la que la Iglesia Católica se opone firmemente, ha tenido acogida en ciertos círculos económicos y políticos. El tema ya se planteó durante los debates del Sínodo para la Amazonía en 2019, aunque el Papa Francisco no profundizó en él en su exhortación apostólica Querida Amazonia.


"En una Francia secularizada, Léon demostró que aún era capaz de congregar a grandes multitudes y despertar un fervor intenso, incluso en un país que parece haberse liberado de sus raíces católicas".

Como misionero y posteriormente obispo en Perú, León XIV presenció de primera mano la conversión de millones de católicos a iglesias evangélicas. Por lo tanto, la clave reside en cómo abordará las profundas diferencias entre la Iglesia Católica y los movimientos evangélicos, tanto teológicas como sociales, especialmente en lo que respecta a la justicia social y la crisis ecológica. El encuentro ecuménico programado para el 9 de noviembre en Buenos Aires con miembros de iglesias evangélicas promete ser especialmente estratégico en este sentido.

Un continente marcado por una creciente secularización

Paralelamente al crecimiento de los movimientos evangélicos, el auge del ateísmo y el agnosticismo, particularmente marcado en Uruguay y Argentina, especialmente en el área metropolitana de Buenos Aires, preocupa a los obispos de la región. Según el censo de 2023, las personas sin religión representan más del 52% de la población en Uruguay, y más del 28% en la región de la antigua diócesis del Papa Francisco, según datos de 2019, en comparación con el 19% en el resto de Argentina. Mientras tanto, en Perú, el 7,6% de la población no se identificó como religiosa en 2023. Detrás de estas estadísticas, los obispos observan una continua desafección institucional y un aumento del individualismo espiritual.

Ante esta situación, León XIV tendría que lidiar con un panorama contrastante, aún impregnado de una ferviente piedad popular, al tiempo que aprovecha las lecciones aprendidas en sus recientes viajes por Europa, donde la cuestión de la secularización ha surgido con fuerza.

I.Media Aleteia


Evangelio del día viernes 31a semana del tiempo ordinario

 


San Leonardo Noblac , Mártires  IndochinaMás...

Carta de San Pablo a los Filipenses 3,17-21.4,1.

Sigan mi ejemplo, hermanos, y observen atentamente a los que siguen el ejemplo que yo les he dado.
Porque ya les advertí frecuentemente y ahora les repito llorando: hay muchos que se portan como enemigos de la cruz de Cristo.
Su fin es la perdición, su dios es el vientre, su gloria está en aquello que los cubre de vergüenza, y no aprecian sino las cosas de la tierra.
En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, y esperamos ardientemente que venga de allí como Salvador el Señor Jesucristo.
El transformará nuestro pobre cuerpo mortal, haciéndolo semejante a su cuerpo glorioso, con el poder que tiene para poner todas las cosas bajo su dominio.
Por eso, hermanos míos muy queridos, a quienes tanto deseo ver, ustedes que son mi alegría y mi corona, amados míos, perseveren firmemente en el Señor.


Salmo 122(121),1-2.3-4a.4b-5.

¡Vamos con alegría a la Casa del Señor!

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la Casa del Señor!»
Nuestros pies ya están pisando
tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén, que fuiste construida
como ciudad bien compacta y armoniosa.
Allí suben las tribus,
las tribus del Señor.

Porque allí está el trono de la justicia,
el trono de la casa de David.


Evangelio según San Lucas 16,1-8.

Jesús decía a sus discípulos:
"Había un hombre rico que tenía un administrador, al cual acusaron de malgastar sus bienes.
Lo llamó y le dijo: '¿Qué es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no ocuparás más ese puesto'.
El administrador pensó entonces: '¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el cargo? ¿Cavar? No tengo fuerzas. ¿Pedir limosna? Me da vergüenza.
¡Ya sé lo que voy a hacer para que, al dejar el puesto, haya quienes me reciban en su casa!'.
Llamó uno por uno a los deudores de su señor y preguntó al primero: '¿Cuánto debes a mi señor?'.
'Veinte barriles de aceite', le respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo, siéntate en seguida, y anota diez'.
Después preguntó a otro: 'Y tú, ¿cuánto debes?'. 'Cuatrocientos quintales de trigo', le respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo y anota trescientos'.
Y el señor alabó a este administrador deshonesto, por haber obrado tan hábilmente. Porque los hijos de este mundo son más astutos en su trato con los demás que los hijos de la luz."


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Bulle

León XIV (1955‑)
Papa (2025‑)
Ángelus del 21/09/2025 (© Libreria Editrice Vaticana), trad. sc©evangelizo.org


Acerca de la forma en la que hemos atendido nuestra vida

La parábola que escuchamos hoy en el Evangelio nos hace reflexionar sobre el uso de los bienes materiales y, más en general, sobre la manera en que estamos atendiendo el bien más valioso de todos, que es nuestra propia vida.
En el relato vemos que un administrador es llamado por su señor a “rendir cuentas”. Se trata de una imagen que nos comunica algo importante: nosotros no somos dueños de nuestra vida ni de los bienes que disfrutamos. Todo nos ha sido dado como don por el Señor y Él ha confiado ese patrimonio a nuestro cuidado, nuestra libertad y responsabilidad. Un día seremos llamados a decir a Dios y a los hombres, a la sociedad y sobre todo a quienes vendrán después de nosotros, acerca de la forma en la que hemos atendido nuestra vida, bienes y recursos de la tierra. (…)
Queridos hermanos, la parábola nos invita a preguntarnos: ¿cómo estamos atendiendo los bienes materiales, los recursos de la tierra y la vida que Dios nos ha confiado? Podemos seguir el criterio del egoísmo, poniendo la riqueza en primer plano y pensando únicamente en nosotros mismos. Pero esto nos aísla de los demás y esparce el veneno de una competición que provoca a menudo conflictos. O, por el contrario, podemos reconocer que todo lo que tenemos es don de Dios y debemos atenderlo y usarlo como instrumento para compartir, para crear redes de amistad y solidaridad, para edificar el bien y construir un mundo más justo, equitativo y fraterno.
Pidamos a la Virgen Santa que interceda por nosotros y nos ayude a atender bien, con justicia y responsabilidad, todo aquello que el Señor nos confía.
(EDD)

Reflexión sobre el grabado

A veces, las personas más sorprendentes tienen algo que enseñarnos. En el Evangelio de hoy, Jesús nos presenta a un administrador que está a punto de perder su trabajo por malgastar los bienes de su señor. Ante la perspectiva de quedarse sin empleo, idea rápidamente un plan. Toma la iniciativa. Se encuentra entre la espada y la pared y se vuelve creativo. Reduce las deudas de los deudores de su señor, asegurándose de que, al final, paguen. Sus motivos son quizás egoístas, pero su ingenio es impresionante. ¡Incluso su señor lo reconoce! Jesús no está alabando la deshonestidad. Se pregunta por qué sus seguidores no pueden aportar esa misma energía, imaginación, iniciativa y determinación a la proclamación de la palabra de Dios.

Es una cuestión que merece la pena tomarse en serio. Podemos ser extraordinariamente ingeniosos a la hora de intentar salvar un negocio, conseguir un ascenso u organizar unas vacaciones con un presupuesto ajustado. ¿Aplicamos esa misma creatividad al servicio de Dios? Cuando una parroquia atraviesa dificultades, alguien se aleja de la fe o un vecino se queda aislado, ¿cuánto tardamos en pasar de detectar el problema a hacer algo creativo al respecto? El administrador comprendió que no podía seguir simplemente como hasta entonces. Algo tenía que cambiar, y él tenía que actuar.

Nosotros también vivimos en una época en la que compartir nuestra fe exige imaginación y valentía. Es fácil desanimarse al ver los bancos vacíos o seguir hablando de cómo eran las cosas antes. El Evangelio de hoy nos anima a poner en práctica nuestros dones: invitar a alguien, entablar una conversación, ofrecer una habilidad, encontrar una forma nueva de hacer visible el amor de Cristo. El arte, la música, la hospitalidad, la amistad: hay tantas puertas a través de las cuales las personas pueden encontrarse con Dios.

En nuestro pequeño grabado, realizado en Colonia en 1604, Crispijn van de Passe el Viejo nos sumerge en los asuntos comerciales del mayordomo injusto. Las figuras se agrupan en torno a un libro, hacia el que señala el mayordomo: las cuentas se han convertido en el centro de sus urgentes esfuerzos por asegurar su futuro. Aquí, la historia del Evangelio se desarrolla a través de las conocidas cuestiones de deudas, registros y negociaciones. El mayordomo se inclina sobre las cuentas ante su señor, anotando apresuradamente las reducciones en las deudas de los que se encuentran reunidos a sus espaldas, con quienes ha estado negociando. Se percibe una sensación palpable de urgencia: el tiempo se agota y él sabe que debe actuar con rapidez para asegurar su futuro.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

Padre Celestial,
Hoy vengo ante ti reconociendo que todo lo que tengo proviene de tu bondad. Te pido que limpies mis intenciones para que mi deseo de servirte no busque el aplauso humano, el orgullo ni el reconocimiento personal, sino únicamente dar gloria a tu santo nombre y bien a mi prójimo. [1, 2, 3]
Señor, santifica mis medios intelectuales y profesionales. Permite que mis conocimientos, mis horas de estudio y mi desempeño laboral sean un testimonio de honestidad, excelencia y servicio para quienes me rodean. Que mi trabajo diario no sea visto como una carga, sino como la misión que me has confiado. [1, 2]
Señor, santifica mis medios materiales y económicos. Ayúdame a ser un buen administrador de los recursos que has puesto en mis manos. Dame un corazón desprendido y generoso para utilizar mi dinero, mis bienes y mi tiempo en favor de tu Iglesia, de los necesitados y de la extensión de tu reino, siempre bajo los principios de la justicia y la caridad. [1, 2, 3]
Señor, santifica mis medios tecnológicos y de comunicación. Que mis palabras, mis redes sociales y cualquier plataforma digital a mi alcance sirvan para construir, llevar paz, defender la verdad y proclamar tu amor eficaz en un mundo sediento de ti. [1, 2]
Dame, oh Cristo, un noble corazón. Un corazón inmune a las seducciones del egoísmo, sensible ante el sufrimiento de los demás y firmemente apoyado en tu gracia. Que todo lo que haga —sea de palabra o de obra— lo realice en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre. [1]
Amén.



jueves, 5 de noviembre de 2026

El obispo español Romero, auxiliar en Nueva York: «La santidad es descubrir que somos hijos de Dios»

"No basta con identificarse como católico: hay que acompañar a las personas para que comprendan la fe, profundicen en ella y la incorporen a su vida".

Monseñor Luis Miguel Romero Fernández, obispo auxiliar de Rockville Centre, en el saludo de los obispos al Santo Padre, en la Audiencia General del 7 de octubre de 2026

Monseñor Luis Miguel Romero Fernández, obispo auxiliar de Rockville Centre, en el saludo de los obispos al Santo Padre, en la Audiencia General del 7 de octubre de 2026Vatican Media

La conversación con monseñor Luis Miguel Romero Fernández comenzó con una broma. Durante una cena previa al XI Diplomado de la Escuela de Líderes Católicos, celebrado en Roma, el obispo me preguntó si sabía qué profesión se parecía más a la de un obispo. Su respuesta, cuando me lo reveló, fue tan inesperada como gráfica: la de bombero. Una conversación que comenzaba de una manera tan singular merecía una entrevista, que concedió a Religión en Libertad para hablar de su vocación misionera, su trayectoria internacional y los desafíos de la Iglesia en Estados Unidos.

La imagen resume una tarea en la que siempre hay algo que atender y alguien a quien acompañar. Días después, durante un trayecto en autobús hacia Asís, hablamos de su vocación, de su experiencia misionera en América Latina y Asia y de su labor actual en una comunidad hispana de Nueva York.

La misión como disponibilidad

- ¿Qué ha dado unidad a su trayectoria por distintos países y responsabilidades?

- La misión. Uno aprende que no se trata tanto de hacer aquello que más le gusta o encaja con sus planes, sino de responder a lo que se necesita. La misión implica disponibilidad, apertura y confianza. Eso no significa que todo sea fácil ni que uno tenga siempre las respuestas, sino estar dispuesto a ponerse al servicio de aquello que se le encomienda.

- ¿Qué papel ha desempeñado el carisma Idente en su manera de entender la fe?

- A veces me preguntan si sigo siendo idente ahora que soy obispo. Y mi respuesta es que sí. Una nueva responsabilidad no hace desaparecer aquello que ha configurado tu vida espiritual. La misión puede cambiar, pero hay una identidad profunda que permanece. La santidad no puede quedarse en un ideal teórico: consiste en descubrir que somos hijos de Dios y vivir desde esa relación en la vida cotidiana.

América Latina: fe y realidad social

- En Bolivia trabajó en la universidad y también en una parroquia de una zona desfavorecida. ¿Qué le enseñó aquella experiencia?

- Me permitió ver dos mundos que convivían: el universitario, con sus debates intelectuales, y el de las personas que vivían en condiciones de gran dificultad. La colecta mensual de aquella parroquia rondaba los 300 euros. Esa cercanía te obliga a preguntarte qué significa realmente el compromiso de la Iglesia con la sociedad.

- ¿Encontró distancia entre la doctrina social de la Iglesia y su conocimiento efectivo?

- Recuerdo que Cáritas me pidió que hablara sobre la doctrina social de la Iglesia. Empecé a escribir en la pizarra sus principales documentos y referencias, y me sorprendió comprobar que muchas personas no los conocían. La Iglesia dispone de una reflexión muy importante sobre la justicia y la dignidad humana, pero el desafío es que llegue a las personas y se traduzca en la práctica.

América Latina vivía entonces fuertes tensiones ideológicas y sociales. Para mí era importante que el trabajo intelectual no quedara separado de la misión. En la Universidad Católica Boliviana organizamos encuentros de pastoral con estudiantes y responsables de distintas sensibilidades políticas. La universidad puede ser un espacio de confrontación, pero también de diálogo y búsqueda compartida.

La universidad católica

- Después de Bolivia y Chile, le encomendaron impulsar una universidad católica en Ecuador. ¿Qué buscaba aquella transformación?

- Cuando llegué, no había profesores con doctorado. Con el tiempo, según recuerdo, la cifra llegó a rondar los trescientos. Pero lo importante no era acumular títulos, sino construir una comunidad académica capaz de investigar, formar estudiantes y contribuir al progreso del país. Muchos docentes compaginaban su trabajo profesional con la formación académica y, poco a poco, la universidad consolidó un equipo estable y una mayor proyección científica.

- ¿Son compatibles la excelencia académica y la identidad católica?

- No deberían entenderse como realidades opuestas. Una universidad tiene que formar personas, investigar y contribuir al desarrollo de la sociedad. En una universidad católica se suma la responsabilidad de integrar la formación académica con una visión de la persona y un compromiso social. El reto es desarrollar ambas dimensiones con rigor intelectual y apertura al diálogo.

La Iglesia hispana en Estados Unidos

- Después de doce años en Ecuador, pasó por la India y llegó a Rockville Centre, en Nueva York. ¿Qué encontró allí?

- La India me permitió conocer de cerca otra realidad religiosa y comprender mejor la dimensión universal de la fe. Después fui enviado a Rockville Centre para abrir una segunda parroquia de la Institución vinculada al ministerio hispano. Algunos la llamaban en broma la «catedral hispana». Durante el fin de semana podían pasar por ella unas cuatro mil personas. La comunidad era fundamentalmente centroamericana, especialmente salvadoreña, aunque también había fieles de otros países hispanoamericanos.

- ¿Cuáles son sus prioridades pastorales en esa comunidad?

- Una es fortalecer la fraternidad a través de los movimientos eclesiales y los grupos parroquiales. Es importante que las personas no se limiten a asistir a una celebración, sino que encuentren una comunidad que las acompañe. La otra prioridad es la formación de los jóvenes. La formación de líderes no consiste únicamente en transmitir conocimientos, sino en preparar personas capaces de servir, asumir responsabilidades y comprometerse con los demás.

Cultura, moral y compromiso

- ¿Qué desafíos culturales observa en la Iglesia estadounidense?

- Creo que habría que estudiar más la influencia del protestantismo cultural en determinados valores y formas de entender la sociedad. También me parece importante la relación entre legalidad y moralidad. A veces se actúa como si aquello que es legal fuera necesariamente moral. Pero no son lo mismo: que algo esté permitido por la ley no significa que sea bueno desde el punto de vista ético. La dignidad humana y los principios morales deben servir también para examinar críticamente las leyes y las estructuras sociales.

- ¿Qué le preocupa de la relación entre identidad católica y convicciones personales?

- Hay cifras que invitan a reflexionar sobre la distancia entre la identidad católica y determinadas posiciones sobre el aborto. Es importante verificar los datos concretos, pero la pregunta de fondo es cómo influye realmente la fe en las convicciones y decisiones de los fieles. No basta con identificarse como católico: hay que acompañar a las personas para que comprendan la fe, profundicen en ella y la incorporen a su vida.

- ¿Qué fortalezas destacaría de la Iglesia estadounidense?

- Tiene dificultades culturales y pastorales, pero también una gran capacidad para organizar proyectos de gran alcance. Mantener un hospital, por ejemplo, exige afrontar cuestiones sociales, políticas, económicas y legales complejas. En nuestra diócesis tenemos cinco hospitales. También se movilizan recursos importantes para proyectos de ayuda social. Hay que mirar esta realidad en toda su complejidad.

Un encuentro con el Papa León XIV

- Durante su estancia en Roma pudo saludar brevemente al Papa. ¿Cómo fue el encuentro?

- Fue un saludo breve, pero entrañable. Tuve la oportunidad de agradecerle su vida y, de manera especial, su encíclica Magnifica Humanitas, que es una fuente de inspiración para la Academia Internacional de Líderes Católicos. Hablamos de la doctrina social de la Iglesia, muy vinculada a la formación que promovemos. También pude contarle que estaba en la diócesis de Rockville Centre con la comunidad hispana.

- ¿Qué importancia tiene la comunidad hispana para el futuro de la Iglesia en Estados Unidos?

- Es una parte fundamental de la vida eclesial estadounidense. Comprenderla, acompañarla y favorecer su integración son tareas esenciales para el presente y el futuro de la Iglesia.

  • Desde una parroquia humilde de Bolivia hasta una comunidad hispana multitudinaria en Nueva York, la trayectoria de monseñor Romero Fernández está marcada por una misma preocupación: que la fe no quede separada de la vida. Al comienzo de nuestra conversación, la comparación entre un obispo y un bombero nos hizo sonreír. Al final, también sirve para describir la disponibilidad que exige la misión: atender lo que llega, aunque no siempre coincida con los propios planes. Para él, esa disposición nace de una convicción espiritual: la santidad consiste en descubrirse hijo de Dios y vivir desde esa relación.

Vea también      John Smith, rodeado de su familiares y del equipo médico que le trató.

Matilde Latorre de Silva,

Periodista ReL

El fenómeno de Boulaur: una abadía a reventar que ha vuelto a la esencia monástica de la Edad Media

Las cistercienses de Boulaur viven una primavera vocacional que comenzó con la ayuda de una joven ahora en proceso de beatificación / Fotos: Abadía de Boulaur

Las cistercienses de Boulaur viven una primavera vocacional que comenzó con la ayuda de una joven ahora en proceso de beatificación /



    Las cistercienses de la Abadía de Boulaur están experimentando una verdadera cosecha de vocaciones y un florecimiento espiritual que irradia luz en la región de la Occitania francesa. Y no hace tanto tiempo, hace poco más de 40 años, esta comunidad estuvo a punto de ser cerrada por falta de religiosas.

    Entonces eran cinco. Ahora superan la treintena en esta abadía, pues han debido también extenderse ya a otro monasterio, y cada año no falta al menos una vocación: la media de edad en estos momentos supera por poco los 40 años.

    ¿Qué pasó para que se produjera este gran cambio? Estas religiosas cistercienses han vuelto a la esencia y han recuperado el gran dinamismo de la vida monástica de la Edad Media adaptándolo al siglo XXI. Y sus frutos son visibles. La regla no ha cambiado, pues su día a día sigue anclado en el ora et labora, pero lo han aplicado con radicalidad y autenticidad.

    Cuidan animales y cultivan la tierra de tal manera que han construido un gran granero que llegó a viralizarse a través de un vídeo. Los bueyes han sido sustituidos por tractores, pero su duro trabajo les ha dado enormes frutos, y no necesariamente económicos. Su autenticidad ha atraído a numerosos peregrinos, entre ellos, chicas jóvenes que han querido adoptar este tipo de vida.

    De hecho, tras el granero estas monjas de Boulaur se han embarcado en otro enorme proyecto: lo llaman el “Ecotono”, que en la naturaleza corresponde a una zona de transición entre dos ecosistemas diferentes. El nombre tiene un sentido claro, pues pretende ser una zona de encuentro entre la vida monástica y el mundo exterior. Es un lugar para conocer lo que hacen y viven las religiosas, y donde los laicos que acuden tienen la posibilidad de experimentar las virtudes de este tipo de vida entregada a Dios.

    Si se ha destacado el duro trabajo y la apuesta por la acogida y el testimonio como fuente del florecimiento de la comunidad, nada de esto podría haberse logrado sin el pilar en el que se cimienta todo: la intensa vida de oración. Y además la apuesta que realizaron en junio de 1981 cuando la abadía estuvo a punto de echar el cierre.

    La intercesión de la joven Claire de Castelbajac

    Las cistercienses fueron expulsadas de la abadía de Boulaur en 1901 y pudieron regresar en 1949. Tres décadas después sólo quedaban cinco religiosas. Entonces el abad general de la orden les pidió a estas monjas que rezaran a una joven, la hoy sierva de Dios Claire de Castelbajac, que vivía a apenas a 25 kilómetros de la abadía y que había fallecido con tan sólo 21 años en 1975 debido a una meningoencefalitis.

    Su muerte era todavía muy reciente, pero su profunda vida de fe era conocida en la zona. Y pronto se extendió su fama de santidad. Incluso su madre escribió un libro sobre ella. Fue entonces cuando el abad general realizó esta visita a la comunidad donde se debía decidir qué hacer con la abadía.

    La madre superiora le ofreció la lectura del libro sobre la vida de Claire. Al principio al abad no le entusiasmó mucho la idea de leer la vida de una nueva figura piadosa, como la que se le ofrecía normalmente en cada uno de los monasterios que debía visitar.

    Pero por la noche decidió leerlo y quedó impresionado con la vida y la fe de esta joven vecina de la abadía. A la mañana siguiente, acudió a la superiora y le dijo que estaba convencido de que Claire era santa y que podía ser canonizada. Por ello, pidió una señal para poder abrir este proceso de beatificación. Y dada la terrible situación de Boulaur les instó a pedir por su intercesión la llegada de cinco vocaciones ese año. Esto era algo prácticamente imposible, pues lejos de recibir nuevas monjas sólo había disminuido su número.

    Las monjas no creían que fuera posible, pero obedecieron y rezaron por intercesión de esta joven para que se cumpliera ese signo. Y de manera sorprendente ese año ingresaron cinco nuevas monjas en la abadía.

    Desde entonces la comunidad recuperó un nuevo impulso que no se ha debilitado nunca. Cada año ha llegado al menos una vocación y en estos últimos años incluso seis y siete, lo que ha obligado a la comunidad a extenderse a otro monasterio.

    Precisamente, la gracia de las “5 vocaciones” estuvo en el origen de la apertura del procedimiento para su posible beatificación. Por tanto, el vínculo entre Claire y Boulaur es ahora importante y es a la comunidad a la que se le ha confiado la postulación de la Causa.

    En 2004, el arzobispo de Auch pidió a las hermanas que recibieran el cuerpo de Claire de Castelbajac para que reposara en la iglesia de la abadía. Allí los numerosos peregrinos que acudían a rezar ante su tumba también podrían ser acogidos por estas cistercienses, por lo que además podían conocer esta entregada vida monástica.

    ¿Cuál es el secreto del éxito de estas monjas?

    Voviendo al presente, la realidad es que es una comunidad vital y alegre. “¿Las claves de nuestro éxito?”, se pregunta sor Anne, mano derecha de la abadesa. “Si tuviéramos la receta la compartiríamos con todas las comunidades, porque lo que cuenta es la llamada del Señor”, contaba a Famille Chretienne.

    Por su parte, la abadesa, la Madre Emmanuelle confirmaba que “es la intimidad de cada alma con el Señor, el misterio de la llamada que es ante todo una respuesta a Cristo. Sin embargo, si indudablemente el Señor tiene la primacía en la vocación de una persona, la comunidad aún puede reclamar su parte”. Y entonces deja entrever este éxito: “¿Quizás el respeto por una tradición recibida como patrimonio, la porosidad de una valla abierta al mundo a través del trabajo así como un apoyo a medida a cada una?”.

    El nuevo “ecotono” que preparan es un nuevo reto para estas monjas. Como cistercienses, las monjas de Boulaur tienen la particularidad de cultivar la tierra además de su vida de oración, fieles al lema de la regla de San Benito y esto atrae a visitantes e incluso periodistas.

    “Nuestros productos suelen llamar la atención a primera vista, pero esperamos que los visitantes puedan ir más lejos y también descubrir al Señor al venir a la abadía, porque Él es la razón de ser de este lugar”, explica la hermana Anne al semanario católico francés.

    Todo el desafío de este “ecotono” es desarrollar un fuerte vínculo con el mundo exterior preservando la vida monástica de las hermanas. "Es un equilibrio sutil", afirma la religiosa, que añade que “para garantizar una acogida de calidad, la abadía debe ser ante todo un lugar de oración, paz y vida comunitaria para las hermanas detrás de la valla”. No se trata de "abrir todo el monasterio sin barreras, sino de hacer accesible y didáctico lo que puede ser".

    Este florecimiento vocacional “es una gracia hermosa para nosotras en una época en la que faltan vocaciones en todas partes, pero también supone responsabilidad porque debemos cuidar de todas estas mujeres, sus necesidades primarias, la atención médica y la jubilación”, recordaba en otra ocasión sor Anne al National Catholic Register.

    Una nueva mirada a la Edad Media desde el siglo XXI

    Las 45 hectáreas que estas monjas cultivan, las decenas de vacas y terneros que cuidan, los cerdos y otros animales, y los alimentos que elaboran con estos productos son su sustento, pero también la forma de relacionarse con Dios, y curiosamente un foco de atracción para jóvenes que llegan llenas de ruido y buscan un lugar como éste.

    Las monjas, las postulantes, pero también aquellas personas que deciden pasar unos días en la comunidad trabajan duramente, pues la dimensión espiritual no es la única. La actividad ayuda pues –como asegura sor Blandine- así uno está “al servicio de todos por el bien de todos” y después de un duro día de trabajo que para para las distintas llamadas a la oración siente –añade esta monja- que “al entregarme físicamente me estaba entregando por completo”.

    De este modo, confirma que las monjas siempre han trabajado la tierra, no sólo para asegurar su subsistencia sino para unir también a la comunidad. Desde la fundación de la orden el trabajo ha sido un pilar de la vida monástica.

    Estas cistercienses sienten que no han inventado nada en este exitoso proceso de mantenimiento de la comunidad. Se han abrazado a la tradición de su orden y aunque mirando el futuro se han inspirado, principalmente con el proyecto de la gran granja, en la Edad de Oro de los cistercienses de los siglos XII y XIII.

    Durante la Edad Media el monaquismo vivió su gran momento en Europa, donde se fundaron miles de monasterios. La agricultura, el comercio y hasta el transporte se beneficiaron de ello. “Queremos permanecer fieles a esta dinámica, que impactó la economía del siglo XII, con los medios del siglo XXI: no tendremos carretas de bueyes como en la antigüedad, pero nuestros amigos estadounidenses ciertamente estarán orgullosos de nuestro tractor John Deere”, añadió esta monja.

    (Artículo publicado originariamente en ReL el 27 de octubre de 2021)

    Javier Lozano / ReL