"No basta con identificarse como católico: hay que acompañar a las personas para que comprendan la fe, profundicen en ella y la incorporen a su vida".

Monseñor Luis Miguel Romero Fernández, obispo auxiliar de Rockville Centre, en el saludo de los obispos al Santo Padre, en la Audiencia General del 7 de octubre de 2026
La conversación con monseñor Luis Miguel Romero Fernández comenzó con una broma. Durante una cena previa al XI Diplomado de la Escuela de Líderes Católicos, celebrado en Roma, el obispo me preguntó si sabía qué profesión se parecía más a la de un obispo. Su respuesta, cuando me lo reveló, fue tan inesperada como gráfica: la de bombero. Una conversación que comenzaba de una manera tan singular merecía una entrevista, que concedió a Religión en Libertad para hablar de su vocación misionera, su trayectoria internacional y los desafíos de la Iglesia en Estados Unidos.
La imagen resume una tarea en la que siempre hay algo que atender y alguien a quien acompañar. Días después, durante un trayecto en autobús hacia Asís, hablamos de su vocación, de su experiencia misionera en América Latina y Asia y de su labor actual en una comunidad hispana de Nueva York.
La misión como disponibilidad
- La misión. Uno aprende que no se trata tanto de hacer aquello que más le gusta o encaja con sus planes, sino de responder a lo que se necesita. La misión implica disponibilidad, apertura y confianza. Eso no significa que todo sea fácil ni que uno tenga siempre las respuestas, sino estar dispuesto a ponerse al servicio de aquello que se le encomienda.
- A veces me preguntan si sigo siendo idente ahora que soy obispo. Y mi respuesta es que sí. Una nueva responsabilidad no hace desaparecer aquello que ha configurado tu vida espiritual. La misión puede cambiar, pero hay una identidad profunda que permanece. La santidad no puede quedarse en un ideal teórico: consiste en descubrir que somos hijos de Dios y vivir desde esa relación en la vida cotidiana.
América Latina: fe y realidad social
- Me permitió ver dos mundos que convivían: el universitario, con sus debates intelectuales, y el de las personas que vivían en condiciones de gran dificultad. La colecta mensual de aquella parroquia rondaba los 300 euros. Esa cercanía te obliga a preguntarte qué significa realmente el compromiso de la Iglesia con la sociedad.
- Recuerdo que Cáritas me pidió que hablara sobre la doctrina social de la Iglesia. Empecé a escribir en la pizarra sus principales documentos y referencias, y me sorprendió comprobar que muchas personas no los conocían. La Iglesia dispone de una reflexión muy importante sobre la justicia y la dignidad humana, pero el desafío es que llegue a las personas y se traduzca en la práctica.
América Latina vivía entonces fuertes tensiones ideológicas y sociales. Para mí era importante que el trabajo intelectual no quedara separado de la misión. En la Universidad Católica Boliviana organizamos encuentros de pastoral con estudiantes y responsables de distintas sensibilidades políticas. La universidad puede ser un espacio de confrontación, pero también de diálogo y búsqueda compartida.
La universidad católica
- Cuando llegué, no había profesores con doctorado. Con el tiempo, según recuerdo, la cifra llegó a rondar los trescientos. Pero lo importante no era acumular títulos, sino construir una comunidad académica capaz de investigar, formar estudiantes y contribuir al progreso del país. Muchos docentes compaginaban su trabajo profesional con la formación académica y, poco a poco, la universidad consolidó un equipo estable y una mayor proyección científica.
- No deberían entenderse como realidades opuestas. Una universidad tiene que formar personas, investigar y contribuir al desarrollo de la sociedad. En una universidad católica se suma la responsabilidad de integrar la formación académica con una visión de la persona y un compromiso social. El reto es desarrollar ambas dimensiones con rigor intelectual y apertura al diálogo.
La Iglesia hispana en Estados Unidos
- La India me permitió conocer de cerca otra realidad religiosa y comprender mejor la dimensión universal de la fe. Después fui enviado a Rockville Centre para abrir una segunda parroquia de la Institución vinculada al ministerio hispano. Algunos la llamaban en broma la «catedral hispana». Durante el fin de semana podían pasar por ella unas cuatro mil personas. La comunidad era fundamentalmente centroamericana, especialmente salvadoreña, aunque también había fieles de otros países hispanoamericanos.
- Una es fortalecer la fraternidad a través de los movimientos eclesiales y los grupos parroquiales. Es importante que las personas no se limiten a asistir a una celebración, sino que encuentren una comunidad que las acompañe. La otra prioridad es la formación de los jóvenes. La formación de líderes no consiste únicamente en transmitir conocimientos, sino en preparar personas capaces de servir, asumir responsabilidades y comprometerse con los demás.
Cultura, moral y compromiso
- Creo que habría que estudiar más la influencia del protestantismo cultural en determinados valores y formas de entender la sociedad. También me parece importante la relación entre legalidad y moralidad. A veces se actúa como si aquello que es legal fuera necesariamente moral. Pero no son lo mismo: que algo esté permitido por la ley no significa que sea bueno desde el punto de vista ético. La dignidad humana y los principios morales deben servir también para examinar críticamente las leyes y las estructuras sociales.
- Hay cifras que invitan a reflexionar sobre la distancia entre la identidad católica y determinadas posiciones sobre el aborto. Es importante verificar los datos concretos, pero la pregunta de fondo es cómo influye realmente la fe en las convicciones y decisiones de los fieles. No basta con identificarse como católico: hay que acompañar a las personas para que comprendan la fe, profundicen en ella y la incorporen a su vida.
- Tiene dificultades culturales y pastorales, pero también una gran capacidad para organizar proyectos de gran alcance. Mantener un hospital, por ejemplo, exige afrontar cuestiones sociales, políticas, económicas y legales complejas. En nuestra diócesis tenemos cinco hospitales. También se movilizan recursos importantes para proyectos de ayuda social. Hay que mirar esta realidad en toda su complejidad.
Un encuentro con el Papa León XIV
- Fue un saludo breve, pero entrañable. Tuve la oportunidad de agradecerle su vida y, de manera especial, su encíclica Magnifica Humanitas, que es una fuente de inspiración para la Academia Internacional de Líderes Católicos. Hablamos de la doctrina social de la Iglesia, muy vinculada a la formación que promovemos. También pude contarle que estaba en la diócesis de Rockville Centre con la comunidad hispana.
- Es una parte fundamental de la vida eclesial estadounidense. Comprenderla, acompañarla y favorecer su integración son tareas esenciales para el presente y el futuro de la Iglesia.
- Desde una parroquia humilde de Bolivia hasta una comunidad hispana multitudinaria en Nueva York, la trayectoria de monseñor Romero Fernández está marcada por una misma preocupación: que la fe no quede separada de la vida. Al comienzo de nuestra conversación, la comparación entre un obispo y un bombero nos hizo sonreír. Al final, también sirve para describir la disponibilidad que exige la misión: atender lo que llega, aunque no siempre coincida con los propios planes. Para él, esa disposición nace de una convicción espiritual: la santidad consiste en descubrirse hijo de Dios y vivir desde esa relación.











