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lunes, 3 de agosto de 2026

1752: «Centinela» ante la masonería

Transcurridos poco más de 30 años desde el nacimiento de la secta, Fray José Torrubia publicó una primera advertencia con sus intenciones, engaños y prácticas.

Un momento de la ceremonia de investidura del Gran Maestre de la Gran Logia Unida de Inglaterra, una de las instituciones masónicas más influyentes.

Un momento de la ceremonia de investidura del Gran Maestre de la Gran Logia Unida de Inglaterra, una de las instituciones masónicas más influyentes.


    El nacimiento y la expansión de la masonería han generado durante tres siglos una ingente cantidad de literatura que oscila entre la investigación y la especulación

    Apenas habían transcurrido dos décadas desde su origen en Londres, en 1717, cuando Clemente XII promulgó en 1738 la bula In eminenti, primera condena pontificia contra la masonería. Catorce años después, un franciscano hoy casi olvidado, fray José Torrubia, publicó Centinela contra franc-massones, la que probablemente constituye la primera gran respuesta española a la secta.

    El libro se abre con un extenso Discurso en el que Torrubia intenta reunir la información disponible entonces sobre una organización envuelta en el secreto. Su punto de partida resulta revelador: “De la masonería mucho no se sabe, pero mucho no se ignora”. Partiendo de esa base, Centinela recopilará las bulas pontificias, la pastoral de Pedro María Justiniani, Obispo de Vintimilla, y diversas noticias europeas que explican por qué la Iglesia y numerosos Estados contemplaban a la Iglesia como un fenómeno peligroso. El motivo, escribe, era urgente: “El incremento que va tomando la invención de los francmasones obliga a nuestra Santa Madre Iglesia y a muchos soberanos a desterrarla y precaverla en sus dominios”.

    Una amenaza nueva

    Transcurridos cerca de tres siglos desde su publicación, la obra de Torrubia constituye un aporte fundamental en torno a los primeros pasos de la masonería, pero especialmente para conocer cómo la Iglesia observaba un fenómeno crucial prácticamente en tiempo real

    Precisamente por la ausencia de información pública que hoy sí difunde la secta en mayor o menor medida, el franciscano parece encontrarse “entre la espada y la pared”, como si tuviese una lucha interna entre la necesidad de ofrecer con premura esa primera respuesta española, hacerlo con rigor y, al mismo tiempo, sin prácticamente fuentes. Términos como “incremento” o “invención” no hacen sino corroborar lo novedoso del fenómeno.

    Es por ello que sus páginas no están exentas de imprecisiones hoy refutadas, como puede ser la responsabilidad del Lord Protector de Inglaterra, Irlanda y Escocia, el puritano Oliver Cromwell, en la fundación de la masonería. Si bien este falleció sesenta años antes de la fundación formal de la secta, historiadores especializados hoy en la masonería y su relación con la Iglesia como Alberto Bárcena sí afirman en que esta es incomprensible sin Lutero y sus ramificaciones, hasta el punto de ser constituida por clérigos protestantes de diferentes confesiones.

    Al mismo tiempo, del estudio de Torrubia también se obtienen abundantes pruebas de honestidad intelectual. Muestra de ello será su propio reconocimiento de que “de la masonería mucho no se sabe, pero mucho no se ignora”: su intención no es ofrecer una enciclopedia de la masonería a 30 años de su fundación, sino prevenir con lo que por entonces podía saberse. 

    Una honestidad que se refleja en última instancia en el rechazo del franciscano a emplear fuentes falsas que corroboraban sus tesis. Él mismo advierte de que “cuando iba a salir a luz esta Centinela, se publicó en la Gazeta un Juicio dogmático-moral sobre las cinco proposiciones de la perniciosa y pestilencial secta de los francmasones. Yo no lo he hecho, porque sé que las tales proposiciones son falsamente atribuidas a los francmasones”.

    El secreto alimentaba la incertidumbre

    El mismo título de Centinela pretende prevenir a los fieles de las prácticas y engaños que entonces se atribuía a la masonería. En su comentario previo al discurso prologético de Torrubia, el archivero franciscano Juan Picazo se detiene para definir el mismo título de Centinela como una obra “que da gritos para que velen, estén alerta y sobre las armas los hijos de la militante Iglesia”.

    Precisamente por ello, Centinela no busca reunir todo el saber disponible sobre los peligros, ritos, prácticas y secretos de la masonería, sino difundir aquello que se dice de ella o se afirma saber en las fuentes de la época para prevenir a los fieles.

    Muestra de ello serán sus dieciséis afirmaciones de lo que por entonces era público sobre los llamados “francmasones”, entre ellas, que “hacen y reciben por autoridad privada un juramento detestable, profanando el nombre de Dios” o “que ocultan su secreto a las potestades superiores contra todo derecho”. Será precisamente ese secreto el que alimente la incertidumbre y las más variadas acusaciones entre la sociedad: “Aunque no se sepa lo que sin duda será peor, es suficientísimo para calificar el reato de los francmasones”, escribía el franciscano.

    "Adán fue francmasón"

    Que el objetivo de Centinela sea prevenir a los fieles antes que revelar los secretos de la masonería no significa que Torrubia renuncie a investigar sus orígenes y algunos de los mitos asociados. De hecho, uno de los primeros blancos de su crítica es el relato de los orígenes con el que, según sostiene, algunos masones pretendían dotar a la secta de una antigüedad casi tan remota como la propia humanidad.

    Junto con otras tradiciones masónicas del siglo XVIII, uno de los textos universalmente aceptados como génesis documental de la masonería son las llamadas “Constituciones de Anderson”, redactadas por el pastor calvinista James Anderson (1679-1739) y firmadas por Jean-Theophile Desanguliers (1683-1744), Gran Maestro adjunto al Gran Maestro de la Gran Logia de Londres, Duque de Warton, y ministro de los anglicanos.

    En este y otros documentos, la masonería se refiere a Adán como su “primer Padre, creado a imagen de Dios, Gran Arquitecto del Universo”, y reconocen que “siempre cuidaron los masones” de realizar su “Magno Proyecto”, desde Adán hasta el diluvio.

    El mismo Torrubia lo recoge así: “Dicen que Dios crio a Adán y al mismo tiempo lo hizo francmasón”, escribe. A partir de entonces, sostiene que algunos autores masones hacían descender la institución por una larga cadena de personajes bíblicos —Caín, Set, Jubal, Enoc o los patriarcas antediluvianos— hasta llegar a Moisés y Salomón, e incluso atribuían la condición de francmasones a reyes, emperadores y pontífices.

    Una reconstrucción histórica que, según Torrubia y las mismas evidencias, carece de todo fundamento. “En todo desvarían, con tan poco fundamento alegan a unos a su compañía como excluyen a otros de ella”, sentencia, argumentando a continuación que se trataba de una genealogía imaginaria destinada a revestir de autoridad una organización cuya verdadera aparición situaba él mismo -erróneamente- en la Inglaterra del siglo XVII.

    El ejemplo que más ridiculiza es el de Sansón. Según explica, algunos masones sostenían que el juez de Israel había perdido su condición de francmasón por revelar a Dalila el secreto de su fuerza. Torrubia aprovecha esa interpretación para volverla contra ellos: si Sansón deja de ser modelo por no guardar el secreto, ¿cómo puede convertirse al mismo tiempo en ejemplo para justificar un juramento que obliga incluso a dejarse matar antes que revelar los misterios de la logia? La contradicción le parece tan e vidente que apenas necesita comentarla: “¿No es esto lo mejor?”, escribe con sarcasmo.

    La secta, por encima de la religión

    Entre las objeciones de carácter teológico que formula Torrubia, un ocupa un lugar destacado, como es la obligación de mantener el credo a cada nuevo integrante.

    Para el franciscano, el hecho de que la masonería admitiera a hombres de distintas confesiones y exigiera a todos mantener fidelidad a la institución suponía diluir la verdad religiosa en favor de una fraternidad común. Por ello, una de sus grandes observaciones críticas será la advertencia de cómo los masones “obligan, debajo de juramento, a todos los que entran a mantenerse en su creencia, sean luteranos, calvinistas, ateístas o judíos, teniendo por buenas todas las sectas y religiones”. 

    José María Carrera Hurtado, ReL

    Vea también     Carta Encíclica Ab Apostolii Solii
    - León XIII




    Escapismo, ¿una epidemia moderna para lidiar con el dolor?

      hombre-cansado

    ¿Alguna vez te has preguntado qué acciones de las que haces repetidamente pueden ser una ruta de escapismo alejándote de tu relación con Dios sin saberlo?


    El escapismo se ha convertido en una epidemia silenciosa afectando a la mayoría de la población mundial, evitando a toda costa el dolor, tanto físico como espiritual para impedirnos centrarnos en lo que verdaderamente importa, pues esta constante estimulación ha erosiona nuestra capacidad de estar a solas con nosotros mismos y procesar nuestros pensamientos en silencio. 

    Dicha epidemia de la cual nos habla Gabriel González, host de podcast Unbound y el hermano José Andrés González, nos invita a cuestionar nuestras actividades cotidianas y evaluar si estas se han convertido en una adicción normalizada para escapar de la realidad, haciendo a un lado las emociones, nuestro dolor interno y la soledad que cada vez ataca más a la sociedad. 

    Escapes invisibles, ¿hacia dónde encaminamos la vida?

    escapismo-epidemia-moderna

    El hermano José, propone que debemos ser cuidadosos, ya que no todas las actividades de escape son necesariamente negativas, algunas son positivas; sin embargo, pueden convertirse en mecanismos de huida para no sentir el dolor o la insatisfacción.

    Confrontar para sanar

    El mensaje central que comparte Gabriel González es que la libertad real no consiste en encontrar un escape mejor, sino en dejar de necesitar escapar. La constante estimulación nos impide mirar de frente al dolor, que es el único camino genuino hacia la salud mental, la paz interior y la verdadera felicidad.

    Solo de esta manera podremos sanar nuestra vida interior, nuestras dificultades e incluso aquellos hábitos negativos o positivos que se han convertido en una adicción. 

    A continuación te mostramos algunos pasos para evitar el escapismo y caminar desde nuestra realidad.

    1Hacer verdad con la vida propia

    "Sin silencio es imposible hacer verdad con la propia vida". Es necesario dedicar tiempo a la reflexión durante la rutina, de esta manera tendremos más claridad sobre dónde estamos parados y en qué nos refugiamos, explicó el hermano José. 

    2Desahogar todo

    Es necesario sacar todo lo que está en nuestra mente y plasmar nuestros hábitos cotidianos para poder reflexionar sobre ello; esto puede hacerse, por ejemplo, por medio de la escritura, según la recomendación de muchos especialistas.

    Una vez que se escribe todo, podemos tener un panorama que contemplar, y así detectar qué nos está motivando a hacer lo que hacemos en el día a día: qué hacemos por pasión, rutina o salud, y qué hacemos por escapar del dolor. Lograr esto es un reto importante ya que, por más natural que parezca, existen vicios aceptados por la sociedad que se convierten en algo "normal", por ejemplo, el exceso de trabajo, lo disfrazamos de productividad; el exceso de deporte, lo vemos como una vida sana.

    3Aprender a descansar

    El hermano José, destaca que, en la actualidad, confundimos el descanso con el escape. Sin embargo, al escapar de nuestra propia vida, nunca encontraremos felicidad. 

    La gratificación instantánea viene a promover en nosotros una necesidad constante de estímulos que nunca terminarán por ser suficientes, el hermano describe a este suceso como una "anestesia existencial", misma que nos hace perder la sensibilidad al dolor, a la vida y a la alegría verdadera. 

    4Permitir que Jesús nos guíe

    Finalmente, debemos optar por permitir que Jesús sea parte de nuestra vida, sin verlo como una “solución mágica”, sino más bien, un acompañante que entra directamente en el vacío del ser humano para sostenerlo durante el proceso de sanación.

    De esta manera podremos hacerle frente a nuestras ataduras, permitiéndonos vivir con calma, ver lo que nos impide avanzar y lo que podemos fortalecer en nuestra vida interior.

    Karen Hutch, Aleteia

    Vea también    El dolor y el sufrimiento
    en la vida del cristiano






    Evacuados por los incendios reciben acogida y alimentos en el seminario de Segorbe

    centro de acogida en seminario de Segorbe por los incendios en España

    Crédito: Courtesy of José Salas

    El seminario de Segorbe convertido en centro de acogida ante los incendios en España

    “En medio del cansancio y el sufrimiento, aparece la belleza de la humanidad”, afirma el capellán de un colegio español que se ha convertido en centro de acogida


    El servicio de los voluntarios, el compromiso de las instituciones, las oraciones, los gestos de apoyo y cercanía y las palabras de ánimo son bálsamo para los vecinos evacuados de sus casas por el incendio de la Vall d’Uixó. 

    120 de ellos han sido alojados esta semana en el antiguo seminario de la localidad española de Segorbe. Allí hacen piña, compartiendo sufrimientos y esperanzas.

    Algunos miran una y otra vez en sus teléfonos móviles las imágenes de las cámaras de seguridad de sus casas temiendo que el fuego se acerque demasiado a ellas. 

    Las noticias de la televisión roban lágrimas entre los más mayores, que con los niños son los que menos parecen entender lo que están viviendo.

    Sin embargo, la situación cuestiona a todos. Una desplazada atea comenta lo que está descubriendo estos días con José Salas, el capellán del colegio que se ha convertido provisionalmente en su hogar.

    “Es una situación de mucho sufrimiento -explica a Aleteia el sacerdote-. Pero en medio del cansancio y el sufrimiento, aparece la belleza de la humanidad y se hace presente la misericordia y la ternura de Dios de una manera especial”.

    centro de acogida en seminario de Segorbe por los incendios en España

    Courtesy of José Salas

    Oración

    La tarde de este jueves, la capilla del seminario ha abierto sus puertas para la celebración de una Eucaristía.

    “Suspendemos las misas del pueblo e invitamos a todo el mundo a esta iglesia, que normalmente no está abierta, a unirse para pedir ante los sufrimientos de estos días y dar gracias por poder vivir esta situación que también puede acercar a Dios”, destaca Salas.

    El obispo de Segorbe-Castellón, Casimiro López Llorente, ha invitado a unirse espiritualmente a los más afectados por el incendio a través de esta oración:

    Dios todopoderoso y Padre de misericordia, ponemos en tus manos a todas las personas afectadas  por el incendio que asola nuestra tierra.

    Protege a quienes han tenido que dejar sus hogares,  fortalece a quienes viven con angustia e incertidumbre  y consuela a quienes han sufrido pérdidas de sus viviendas,  de sus bienes y de tantos recuerdos de su vida.

    Bendice y sostiene a todos los que trabajan sin descanso  para apagar el fuego y socorrer a la población.

    Concede condiciones favorables para extinguir pronto el incendio,  preserva la riqueza de la creación que nos has confiado  y ayúdanos a vivir estos momentos con esperanza, solidaridad  y confianza en tu providencia.

    Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

    Solidaridad

    La colaboración entre personas e instituciones ha permitido ofrecer apoyo y recursos humanos y económicos a los más afectados por el fuego, fuera de control seis días después de su inicio.

    Este incendio forestal ya ha quemado unas 10 mil hectáreas y ha obligado a evacuar a miles de vecinos de Chóvar, Almedíjar, Azuébar, Eslida, Torralba del Pinar y otras poblaciones de la Sierra de Espadán, según el gobierno valenciano

    Más de un centenar han podido quedarse en la hospedería del seminario de Segorbe, que la Iglesia ha puesto gratuitamente a su disposición.

    Voluntarios de la Cruz Roja están llevando cada día las comidas a los alojados. Y ellos mismos se organizan para servirlas por turnos. 

    Algunos ya han podido volver a sus casas y el obispado no descarta poder acoger a nuevos evacuados en las próximas horas o días.

    Las autoridades de las zonas también están colaborando y haciéndose presentes en los centros de acogida.

    El obispo López Llorente ha pedido a la patrona de Segorbe-Castellón, la Virgen de la Cueva Santa, que ayude a vivir “estos momentos con fe, solidaridad y caridad fraterna”.

    Patricia Navas, Aleteia

    Vea también otra ayuda    A favor de Humanae Vitae


    ¿Conversos en la parroquia que no vuelven? Instaurar un catecumenado para todos

    Los métodos de primer anuncio logran conversos, el discipulado genera cristianos maduros... lo que falta, en medio, es el catecumenado.

    Tote Barrera, en el Transforma 2026 en Compostela, habla del catecumenado, entre el kerigma y el discipulado

    Tote Barrera, en el Transforma 2026 en Compostela, habla del catecumenado, entre el kerigma y el discipulado


      Tote Barrera, de la asociación Nunc Coepi, convocante del encuentro Transforma 2026 de Nueva Evangelización y bloguero habitual en ReligionEnLibertad ("Una Iglesia provocativa"), insistió en su ponencia en Santiago de Compostela sobre lo que considera que es un gran hueco o "eslabón perdido", que la Iglesia española ya trabaja algo pero no suficientemente.

      "Es lo que hay entre el primer anuncio y el discipulado", explicó.

      Primer anuncio, discipulado... y lo de en medio

      El primer anuncio puede ser un método evangelizador como Alpha, Cursillos, las catequesis iniciales neocatecumenales, el Seminario de las 7 Semanas... explica que Dios ama al hombre y que Cristo muere para salvar a cada uno del pecado y de la muerte y darle Espíritu Santo, vida nueva y comunidad. El primer anuncio busca suscitar un enamoramiento de Jesús y una experiencia de Dios. Hace que muchos tibios o alejados se apasionen por Dios.

      El discipulado es lo que vive quien quiere crecer como cristiano maduro: a los pies de su Señor Jesús (y de maestros humanos, cristianos veteranos) aprende doctrina, adquiere hábitos, compromisos, vida de entrega, madura su vocación, aprende a escuchar a Dios y obedecerle. A menudo implica cierto nivel de convivencia o comunidad: se aprende conviviendo con cristianos maduros. Sobre el tema cita el libro Discipular, de Josué Fonseca, de la Comunidad Fe y Vida (Editorial Monte Carmelo, 2026).

      Falta una cosa en medio, lo que se hace habitualmente con los paganos que quieren hacerse cristianos. Se le puede llamar un catecumenado... aunque debería poder aplicarse también a bautizados que, en realidad, han estado tan lejos de la fe como un pagano.

      ¡Ya hay un buen libro de catecumenado!

      Lo curioso en España es que la Conferencia Episcopal lo tiene ya bastante delimitado. Así, en 2023 presentó un libro que vale 21 euros, con 49 temas o capítulos sobre la fe (y materiales añadidos en Internet). Se llama Buscad al Señor, y se presenta como "catecismo para adultos". Es lo que los obispos ofrecen oficialmente para adultos que se quieren bautizar: pensemos en un inmigrante llegado de un país pagano o comunista, o un español de familia muy anticlerical que ha descubierto a Jesús ya adulto.

      Y también especifican que es una herramienta útil también para adultos ya bautizados que quieren crecer en la fe. Serían los que en una experiencia de kerigma o primer anuncio se enamoran de Jesús o viven algo del Espíritu Santo, y ahora quieren saber y entender más.

      Buscad al Señor es el libro básico de catecumenado de adultos que ofrece la Conferencia Episcopal... puede adaptarse como un itinerario

      Buscad al Señor es el libro básico de catecumenado de adultos que ofrece la Conferencia Episcopal... puede adaptarse como un itinerarioDIÓCESIS DE BURGOS

      Tote valora positivamente este libro, que puede ayudar a muchos. Pero un libro no es un método o itinerario.

      Unas semanas después del Transforma 2026, el obispado de Huelva anunció que los adultos que se quieran bautizar en la diócesis deberán entrar en un proceso de dos años de catecumenado, que será igual en todas las parroquias y ciudades de la diócesis, con sus pasos y rituales y contenidos didácticos. Así instaura un catecumenado común en todo ese territorio. Antes, cada converso "se buscaba la vida" con la parroquia o grupo que tuviera a mano, y algunos recibían más atención, y otros menos, antes de bautizarse.

      Pero, ¿por qué un adulto sin bautizar ha de pasar un proceso de 2 años muy reglado, mientras que alguien que se bautizó de niño pero luego no fue en su vida a misa, al interesarse por Dios con 25, 35 o 45 años, simplemente se le ofrece un primer paso -Alpha, Cursillos, etc...- y luego "lo que encuentre en la parroquia o por ahí"?

      ¿Qué es el catecumenado?

      "¿Qué es el catecumenado? Es la inserción en la comunidad cristiana. Es algo que se realiza, un acontecimiento, algo que te sucede. No es solo una instrucción. No es que te enseñen el catecismo, que te sepas el Padre Nuestro y recibas el Sacramento. Es un proceso de inserción vivo, viva en la comunidad, que es un elemento vivo, es un itinerario, es un camino, es un proceso, es un lugar por donde pasar, porque es verdad que el catecumenado no es eterno, o sea, tiene un un principio y un fin, pero es algo por donde debemos pasar", va delimitando Tote.

      Tote recordó, citando a Pablo VI, que "la Iglesia existe para evangelizar" y, refiriéndose a Francisco, que eso se hace con "discípulos misioneros", obedeciendo el mandato de Jesús de "id y haced discípulos".

      Hoy en la Iglesia "ofrecemos experiencias, convivencias, retiros, métodos, catequesis... lo que te puedas imaginar. ¿Podemos ver una cohesión? Debemos anhelar ofrecer el evangelio con claridad al mundo".

      En Netflix o Spotify hay infinitas películas y canciones, pasamos el dedo durante horas y nos distraemos, a veces sin concretar en nada. Es lo que se vive en nuestra época.

      Lo que Tote pide es orden y método.

      "Cuando la gente entra por el método equis en la parroquia, ¿a dónde lo mandas? "Métete en algo de la parroquia, ya estoy contento. Ven a una oración y ya estoy contento. Están los domingos, por supuesto, tienes que venir a la Eucaristía, pero mientras estés en algo, estamos todos contentos", señala con inquietud. 

      "Ahora estamos teniendo gente mal iniciada porque vivimos una especie de esquizofrenia pastoral", dijo, refiriéndose a que a veces la gente vive una fe intensa... ¡pero no en relación con la parroquia y sus pasos de iniciación!

      "No se habla lo suficiente de la salvación, no se habla lo suficiente del Reino. Estamos haciendo una pastoral de eventos, de actividades, casi de entretenimiento muchas veces, de chute, de subidón y a veces muy santa y a veces muy elevada", dijo. Pero todo muy desconectado. "¿Estamos misionando en clave de salvación o estamos misionando en clave de vampiros eclesiales que quieren gente?

      Poner en el centro el bautismo y las conversiones

      "El sacramento fundamental es el bautismo. Es la pila donde nacemos. Es donde somos incorporados en la muerte y en la resurrección de Jesucristo. Es donde nacemos al ser de hijos de Dios. Es el momento fundamental. Obviamente, bautismo y eucaristía están relacionados y hay que hacer el camino entre los dos para llegar a esa plenitud", recordó.

      Incluso las experiencias de avivamiento del Espíritu Santo, de dones del Espíritu, de "nacer de nuevo", de "vida nueva"... todas remiten al bautismo, al don recibido en el bautismo, que se aviva. "Volver a Pentecostés una y otra vez es la clave de todo método de evangelización exitoso. Los métodos de primer anuncio cuando funcionan, funcionan porque son un nuevo nacer o un renacer y todo apunta al bautismo".

      Lo pedía el Concilio Vaticano II: "Restáurese el catecumenado de adultos"

      Después recordó una cita de la Sacrosanctum Concilium, documento del Concilio Vaticano II sobre la liturgia, que decreta: "Restáurese el catecumenado de adultos dividido en varias etapas y póngase en vigor a juicio del ordinario del lugar".

      Así, el Vaticano II pedía restaurar el catecumenado... y sólo ahora empieza a hacerse y de formas titubeantes. En Estados Unidos, donde siempre ha habido más conversos llegados de otras experiencias, las diócesis mantenían el RICA (itinerario para adultos, con sus ritos), que ahora empieza a extenderse por Francia, Irlanda, etc...

      Pero, ¿y los ya bautizados?

      La gran peticción de Tote fue: "Necesitamos que la gente que está mal iniciada vuelva a pasar de alguna manera por la iniciación. Y resulta que el catecumenado también puede ser un catecumenado de reiniciación cristiana".

      Pero lo de "re-iniciar" suena muy mal en la tradición católica. ¡Ya te bautizaron de bebé y es válido aunque te criaras en una familia atea!

      El Directorio de Catequesis sí que habla de un "catecumenado analógico" que es como-si-fuera-para-neófitos... pero para los bautizados. Lo llama "catecumenado en sentido analógico". Y sería ese eslabón perdido, lo que se ha de dar para "reiniciar" a los que están "mal iniciados" (quizá bautizados o confirmados... pero sin que se les notara en nada).

      "¿No tenéis una sensación de que toda la gente que pasa por el primer anuncio [Alpha, Emaús, etc...] pasa por él como por una experiencia, pero luego se va por ahí? ¿Una cierta sensación de pájaro en mano y ciento volando? Es porque hay que insertarlos en un proceso que responda tanto a su necesidad de formación, de crecimiento, de acompañamiento, como a una inserción verdadera y real, sacramental en la Iglesia", dictamina.

      Por eso, el Catecismo Buscad al Señor de la Conferencia Episcopal "lo puedes usar y lo debes usar, pero no como un material de instrucción, sino como un itinerario de vida. Podrás adaptar un poquito aquí, otro poquito allá, pero en su esencia nos está marcando el camino por el que la Iglesia nos propone deambular, caminar hoy en día. Debemos prestarle más atención".

      Ese catecumenado, para todos, permitirá superar "la pastoral esquizofrénica entre primer anuncio y discipulado, entre el mantenimiento y la misión, entre el evento y la vida ordinaria de cada día".

      "Llevamos tiempo, 15 años, [haciendo Nueva Evangelización] y después del primer anuncio, ¿qué hacemos? Y cuando responden que el discipulado, siguen intentándolo, pero falta algo..." Eso que falta es ese catecumenado.

      Eso se va a notar en la parroquia. "Si en el centro está la evangelización, en el centro del año litúrgico va a estar los bautismos. Necesitamos volver a ser una iglesia que bautice. Estamos siendo una iglesia que entierra a muertos, no que bautiza renacidos. Esta iglesia ahora mismo parece que está más preocupada de enterrar muertos que de dar a luz nuevos hijos. Sin desatender a nadie, sin echar ni desterrar el vino viejo. Vino viejo, vino nuevo. Los dos tienen que ponerse cada uno en su barrica para que no se pierdan", exhortó.

      Jugar a mantener estructuras es perder

      Hacia el final de la charla, expresó su convicción de que intentar mantener las estructuras de siempre con retoques menores como las "unidades pastorales" es, dijo, "mala estrategia de liderazgo, está matando nuestra pastoral, no da prioridad a la salvación ni al reino de Dios. ¿A qué estamos jugando? A mantener las estructuras. Pero las estructuras van a tener que metamorfosearse. Nadie dice que mueran las parroquias, sino que muera el modelo de parroquia en el que estamos. Si no lo decimos, hablarán las piedras. Y si no hablan las piedras, hablará la demografía".

      "Dios no acusa, convence. Cuando llama, cuando señala algo que hace falta cambiar, da alegría, da paz, da camino. Siempre hay camino. Mis caminos no son vuestros caminos, pero siempre hay camino con el Señor. Nuestro misterio es un misterio de muerte y renacimiento poderoso. Es un misterio pascual. Hay que morir para vivir. Está claro. Y el Señor nos resucitará. Pero, ¿a qué debemos morir?¿Cuántos de nuestros procesos tienen que morir? ¿Cuántas cosas tienen que morir en nosotros, en nuestra cabeza, en nuestra mente, en nuestra forma de pensar, nuestra forma de mirar la realidad pastoral? ¿Cuánta conversión necesitamos? ¿Cuán pecadores somos?"

      Y concluyó animando a poner en el centro "el proceso de salvación". "No te quedes con los métodos [de evangelización] como un entretenimiento más. Tomemos el catecumenado como proceso rector de nuestras parroquias. Así todo el mundo sabe lo que hay que hacer y se acaba la pregunta y después del primer anuncio, ¿qué hago? Haced esto. Tenemos ya materiales y la Iglesia también nos invita a ser creativos", exhortó.

      Pablo J. Ginés, ReL

      Vea también     Evangelización es la tarea de la Iglesia y de todo bautizado




      ANGELUS Ceuta: León XIV aboga por «soluciones de paz, estabilidad y justicia»



      León XIV instó a encontrar «soluciones de paz, estabilidad y justicia» a la crisis migratoria y dijo que «Sigo con preocupación la alarmante situación en Ceuta».


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      Evangelio del día Lunes 18a. Semana del Tiempo Ordinario


       

      Beato Agustín Kazotic , Beato Francisco Bandrés SánchezMás...

      Libro de Jeremías 28,1-17.

      Aquel mismo año, al comienzo del reinado de Sedecías, rey de Judá, el cuarto año, en el quinto mes, Ananías, hijo de Azur, que era un profeta de Gabaón, me habló así en la Casa del Señor, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo:
      "Así habla el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: ¡Yo he quebrado el yugo del rey de Babilonia!
      Dentro de dos años, devolveré a este lugar los objetos de la Casa del Señor que Nabucodonosor, rey de Babilonia, sacó de este lugar y se llevó a Babilonia.
      Y también a Jeconías, hijo de Joaquím, rey de Judá, y a todos los deportados de Judá que fueron a Babilonia, los haré volver a este lugar -oráculo del Señor- cuando yo quiebre el yugo del rey de Babilonia".
      Entonces el profeta Jeremías se dirigió al profeta Ananías, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo, que estaban de pie en la Casa del Señor,
      y el profeta Jeremías dijo: "¡Amén! ¡Que así lo haga el Señor! Que el Señor cumpla tus palabras, las que tú has profetizado, haciendo volver los objetos de la Casa del Señor y a todos los deportados, de Babilonia a este lugar.
      Sin embargo, escucha bien esta palabra que yo digo a tus oídos, y a los oídos de todo el pueblo:
      Los profetas que nos han precedido desde siempre, a mí y a ti, profetizaron la guerra, el hambre y la peste a numerosos países y contra grandes reinos.
      Pero si un profeta profetiza la paz, sólo cuando se cumple la palabra de ese profeta, él es reconocido como profeta verdaderamente enviado por el Señor ".
      El profeta Ananías tomó la barra que estaba sobre el cuello de Jeremías y la quebró.
      Luego dijo, en presencia de todo el pueblo: "Así habla el Señor: De esta misma manera, dentro de dos años, yo quebraré el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, que está encima del cuello de todas las naciones". Y el profeta Jeremías se fue por su camino.
      Después que el profeta Ananías quebró la barra que estaba sobre el cuello del profeta Jeremías, la palabra del Señor llegó a Jeremías, en estos términos:
      "Ve a decirle a Ananías: Así habla el Señor: Tú has quebrado barras de madera, pero yo pondré en lugar de ellas barras de hierro.
      Porque así habla el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: Yo he puesto un yugo de hierro sobre todas estas naciones, para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y ellas lo servirán; hasta los animales del campo se los he dado".
      El profeta Jeremías dijo al profeta Ananías: "¡Escucha bien, Ananías! El Señor no te ha enviado, y tú has infundido confianza a este pueblo valiéndote de una mentira.
      Por eso, así habla el Señor: Yo te enviaré lejos de la superficie del suelo: este año morirás, porque has predicado la rebelión contra el Señor ".
      El profeta Ananías murió ese mismo año, en el séptimo mes.


      Salmo 119(118),29.43.79-80.95.102.

      Apártame del camino de la mentira,
      y dame la gracia de conocer tu ley.
      No quites de mi boca la palabra verdadera,
      porque puse mi esperanza en tus juicios.

      Que se vuelvan hacia mí tus fieles;
      los que tienen en cuenta tus prescripciones.
      Que mi corazón cumpla íntegramente tus preceptos,
      para que yo no quede confundido.

      Los malvados están al acecho para perderme,
      pero yo estoy atento a tus prescripciones.
      No me separo de tus juicios,
      porque eres tú el que me enseñas.


      Evangelio según San Mateo 14,22-36.

      Después que se sació la multitud, Jesús obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud.
      Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo.
      La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra.
      A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar.
      Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. "Es un fantasma", dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.
      Pero Jesús les dijo: "Tranquilícense, soy yo; no teman".
      Entonces Pedro le respondió: "Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua".
      "Ven", le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él.
      Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: "Señor, sálvame".
      En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: "Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?".
      En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó.
      Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: "Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios".
      Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret.
      Cuando la gente del lugar lo reconoció, difundió la noticia por los alrededores, y le llevaban a todos los enfermos,
      rogándole que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron curados.

      Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



      Bulle

      Orígenes (c. 185-253)
      presbítero y teólogo
      Comentario al evangelio de Mateo, libro 11, cap. 5-6; PG 13, 913; SC 162


      “Vayamos a la otra orilla” (Lc 8,22)

      <I>"Jesús obligó a los discípulos a subir a la barca y a esperarlo en la otra orilla, mientras despedía a la muchedumbre"</I>. La muchedumbre no podía ir hacia la otra orilla; no eran hebreos en el sentido espiritual de la palabra, que se traduce como: "la gente de la otra orilla". Esta obra fue reservada para los discípulos de Jesús: irse a la otra orilla, sobrepasar lo visible y corporal, estas realidades temporales, y llegar los primeros hacia lo invisible y eterno. […] Y sin embargo los discípulos no pudieron preceder a Jesús sobre la otra orilla […]; posiblemente quería hacerles pasar por la experiencia de que sin Él no era posible llegar allí. […] ¿Qué barca es a la que Jesús obliga a los discípulos a subir? ¿No sería la lucha contra las tentaciones y las circunstancias difíciles? […]
      Luego subió a la montaña, a un lugar aparte, para orar. ¿Por quién reza? Probablemente por la muchedumbre, para que, reenviados después de haber comido los panes bendecidos, no hagan nada de contrario a esta llamada de Jesús. Por los discípulos también […], para que no les ocurra nada malo en el mar a causa del oleaje y el viento fuerte. Tengo ganas de decir que es gracias a la oración que Jesús hace a su Padre por lo que los discípulos no sufrieron ningún daño, mientras que el mar, las olas y el viento se ensañaban contra ellos. [...]
      Y nosotros, si un día nos enfrentamos con tentaciones inevitables, acordémonos que Jesús nos obligó a embarcarnos; no es posible alcanzar la otra orilla sin pasar por la prueba del oleaje y del viento huracanado. Luego, cuando nos veamos rodeados por numerosas y penosas dificultades, cansados de navegar en medio de ellas con la pobreza de nuestros medios, pensemos que nuestra barca está entonces en medio del mar, y que este oleaje busca <I>"hacer naufragar nuestra fe"</I> (1Tm 1,19) […] Mantengámonos seguros hasta que cercano el fin de la noche, cuando <I>"la noche está avanzada y el día está cerca"</I> (Rm 13,12), el Hijo de Dios llegará andando sobre las aguas y calmando la tempestad. 
      (EDD)

      Reflexión sobre el cuadro

      El Evangelio de hoy nos revela tres hermosas formas de rezar, cada una de las cuales se desarrolla en un momento distinto de la historia. ¡Juntas conforman una visión completa de la vida cristiana!

      En primer lugar, vemos a Jesús retirándose a solas a la montaña para orar. Tras las exigencias del día y las multitudes que le rodeaban, busca el silencio y la soledad con su Padre. No se pide nada; simplemente hay una comunión amorosa entre ambos. Solo se trata de pasar tiempo con Dios. Los artistas cristianos han representado a menudo a Cristo solo en el desierto o en la ladera de una montaña, recordándonos que la oración no comienza con palabras, sino con la presencia. Antes de hablar con Dios, aprendemos simplemente a estar con él.

      A continuación viene el grito de Pedro desde las aguas embravecidas: “¡Señor, sálvame!”. Es quizás la oración más breve de los Evangelios, pero una de las más poderosas. Pedro ha dado un paso adelante con fe, pero el miedo lo abruma y empieza a hundirse. Todos reconocemos esa experiencia. Hay momentos en los que las dificultades de la vida amenazan con engullirnos, en los que nuestra confianza se desvanece y nos quedan pocas fuerzas. En esos momentos, basta incluso con un grito sincero. Cristo nos tiende inmediatamente la mano. A lo largo de la historia del arte cristiano, esta escena ha inspirado a los artistas porque plasma la ternura de Dios, que nunca hace caso omiso del grito sincero de quien está en necesidad.

      Por fin, cuando el viento amaina y vuelve la paz, los discípulos adoran a Jesús, proclamando: “En verdad, tú eres el Hijo de Dios”. Su miedo da paso al asombro, y la súplica se convierte en alabanza. La gratitud surge de forma natural tras cada encuentro con la presencia salvadora de Dios. Este recorrido, desde la comunión silenciosa, pasando por la súplica llena de confianza, hasta la alabanza gozosa, ¡es el ritmo de toda vida espiritual sana! A todos nos resulta fácil clamar cuando estamos pasando por dificultades. Sin embargo, el Evangelio de hoy nos invita con delicadeza a dedicar también tiempo a la contemplación silenciosa y a la acción de gracias sincera.

      Este pequeño y sereno cuadro nos sumerge en el mundo oculto del ermitaño cristiano. Solo en su refugio rocoso, el anciano monje se arrodilla ante un crucifijo, con las manos juntas en señal de oración junto a una Biblia abierta. A su alrededor hay objetos sencillos que hablan de una vida reducida a lo esencial: una calavera y un reloj de arena le recuerdan la brevedad de la vida terrenal, mientras que la linterna apagada sugiere que toda luz terrenal acaba por desvanecerse. Sin embargo, la Cruz que tiene ante sí es la única luz que nunca se apaga. El artista holandés Jan Adriaensz van Staveren, uno de los seguidores de Rembrandt, pintó varias escenas de ermitaños a lo largo de su carrera, fascinado por la belleza de una vida dedicada por completo a la contemplación. Con extraordinaria precisión e intimidad, transforma lo que podría parecer un momento ordinario de oración en una profunda meditación sobre la eternidad, recordándonos que las conversaciones más importantes suelen tener lugar en silencio, cuando el alma está a solas con Dios.

      by Padre Patrick van der Vorst

      Oración 

      Señor, gracias por este día y por estar siempre conmigo. Te pido que guíes mis pasos, cuides a mi familia y me des paz en el corazón. Ayúdame a hacer el bien, perdona mis faltas y líbrame de todo mal. Amén. [1, 2]
      Oraciones cortas para cada momento
      • Al despertar: Gracias, Dios mío, por un nuevo día. Cuida mi vida y mis actos hoy.
      • Para pedir paz: Señor, calma mis miedos y llena mi mente con tu paz.
      • Antes de dormir: Gracias por tu cuidado este día. Descanso seguro en tus manos.