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viernes, 25 de septiembre de 2026

Evangelio del día viernes 25a semana del tiempo ordinario


 

San Fermín de Amiens , Beato Pedro Bengoa ArangurenMás...

Libro de Eclesiastés 3,1-11.

Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol:
un tiempo para nacer y un tiempo para morir, un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado;
un tiempo para matar y un tiempo para curar, un tiempo para demoler y un tiempo para edificar;
un tiempo para llorar y un tiempo para reír, un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar;
un tiempo para arrojar piedras y un tiempo para recogerlas, un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse;
un tiempo para buscar y un tiempo para perder, un tiempo para guardar y un tiempo para tirar;
un tiempo para rasgar y un tiempo para coser, un tiempo para callar y un tiempo para hablar;
un tiempo para amar y un tiempo para odiar, un tiempo de guerra y un tiempo de paz.
¿Qué provecho obtiene el trabajador con su esfuerzo?
Yo vi la tarea que Dios impuso a los hombres para que se ocupen de ella.
El hizo todas las cosas apropiadas a su tiempo, pero también puso en el corazón del hombre el sentido del tiempo pasado y futuro, sin que el hombre pueda descubrir la obra que hace Dios desde el principio hasta el fin.


Salmo 144(143),1a.2abc.3-4.

Bendito sea el Señor, mi Roca,
él es mi bienhechor y mi fortaleza,
mi baluarte y mi libertador;
él es el escudo con que me resguardo.

Señor, ¿qué es el hombre para que tú lo cuides,
y el ser humano, para que pienses en él?
El hombre es semejante a un soplo,
y sus días son como una sombre fugaz.


Evangelio según San Lucas 9,18-22.

Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?".
Ellos le respondieron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado".
"Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?". Pedro, tomando la palabra, respondió: "Tú eres el Mesías de Dios".
Y él les ordenó terminantemente que no lo dijeran a nadie.
"El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día".

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Bulle

San Pablo VI
papa 1963-1978
Homilía en Manila, 29•11•1979


«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»

     ¡Cristo! Siento la necesidad de anunciarlo, no puedo callarlo: «¡Desdichado de mí si no anuncio el Evangelio! (1C 9,16). Para esto he sido enviado; soy apóstol, soy testigo. Cuanto más lejos esta el objetivo más difícil es la misión, más me siento apremiado por el amor (2C 5,14). Debo proclamar su nombre: Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios vivo (Mt 16,16). Él es quien nos ha revelado al Dios invisible, el primer nacido de toda criatura, es el fundamento de toda cosa (Col 1,15s). Es el Señor de la humanidad y el Redentor: nació, murió y resucitó por nosotros; es el centro de la historia y del mundo. Él es el que nos conoce y nos ama; es el compañero y el amigo de nuestra vida. Es el hombre del dolor y de la esperanza; es el que ha de venir y un día será también nuestro juez, nosotros le esperamos, es la plenitud eterna de nuestra existencia, nuestra bienaventuranza.
     Nunca acabaría de hablar de él: él es la luz, es la verdad; mucho más, es «el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14,6). Es el Pan, la Fuente de agua viva que sacian nuestra hambre y nuestra sed (Jn 6, 35; 7, 38); Es el Pastor, nuestro guía, nuestro ejemplo, nuestro consuelo, nuestro hermano. Igual que nosotros, y más que nosotros, ha sido pequeño, pobre, humillado, trabajador, desdichado y paciente. Para nosotros habló, hizo milagros, y fundó un Reino nuevo en el que los pobres serán dichosos, en el que la paz es el principio de la vida de todos juntos, en el que los que son puros de corazón y los que lloran serán exaltados y consolados, en el que los que suspiran por la justicia serán escuchados, en el que los pecadores pueden ser perdonados, en el que todos son hermanos.
     Jesucristo: vosotros habéis oído hablar de él, e incluso la mayoría sois ya de los suyos, sois cristianos. ¡Pues bien! A vosotros cristianos os repito su nombre, a todos os lo anuncio: Jesucristo es «el principio y el fin, el alfa y la omega» (Ap 21,6). ¡Él es el rey del mundo nuevo; es el secreto de la historia, la llave de nuestro destino; es el Mediador, el puente entre la tierra y el cielo...; el Hijo del hombre, el Hijo de Dios..., el Hijo de María... Jesucristo! Acordaos: es el anuncio que hacemos para la eternidad, es la voz que hacemos resonar por toda la tierra (Rm 10,18) y por los siglos de los siglos. 
(EDD)

Reflexión sobre el fresco

‘¿Hasta qué punto me conoce realmente la gente?’. Esa es, en cierto sentido, la pregunta que Jesús plantea a sus discípulos en el Evangelio de hoy. Es una pregunta que cualquiera de nosotros podría hacerse. La mayoría de la gente solo sabe algo de nosotros: lo que han visto, lo que han oído, la impresión que les hemos causado. De hecho, a veces vivimos nuestras vidas mostrando solo una faceta de nosotros mismos con el fin de causar una buena impresión. Por eso, es probable que la mayoría de la gente no nos conozca tan bien.

Lo mismo ocurría con Jesús. Quienes se cruzaban con él reconocían que había algo extraordinario en él, pero no lograban comprender del todo quién era. Algunos pensaban que era Elías, otros que era Juan el Bautista, o uno de los profetas. No estaban del todo equivocados, pero solo habían vislumbrado una parte de la verdad.

Así que Jesús se dirige a aquellos que han viajado con él y han compartido su vida cotidiana: sus discípulos. ¡A estas alturas ya deberían saber quién es él! ‘Pero ¿quién decís que soy yo?’, pregunta Jesús. Pedro responde: ‘El Cristo de Dios’. Ha vivido taaaaan cerca de Jesús y, sin embargo, incluso Pedro tiene aún mucho por descubrir. Jesús revela inmediatamente algo que nunca podrían haber esperado: el Mesías sufrirá, será rechazado y condenado a muerte. Pedro conoce el título de 'Cristo', pero aún no comprende todo lo que ese título implica. Quizá eso sea cierto para todas las personas a las que amamos: hay profundidades en su interior que ni siquiera años de amistad pueden desvelar por completo. Cuánto más, pues, es esto cierto en el caso de Cristo. Podemos pasar toda una vida conociéndole y seguir descubriendo que siempre hay más. Ahí reside algo hermoso en el corazón de nuestra fe: podemos pasar toda una vida conociéndole a Jesús y seguir descubriendo que siempre hay más de él por descubrir.

La ‘Transfiguración’ de Fra Angelico nos adentra de forma maravillosa un poco más en la cuestión central del Evangelio de hoy: ‘¿Quién decís que soy yo?’. Pedro ya ha respondido: «El Cristo de Dios», pero es en la Transfiguración, apenas unos versículos más adelante en el Evangelio de Lucas, cuando realmente empiezan a darse cuenta. En la montaña, el Jesús que Pedro, Santiago y Juan creían conocer aparece de repente ante ellos en una gloria deslumbrante. Por un breve instante, se levanta el velo. Se les permite vislumbrar que hay infinitamente más en este hombre con el que han estado caminando de lo que jamás habían imaginado.

Fra Angelico pintó esta ’Transfiguración» entre 1440 y 1442 directamente sobre la pared de la celda n.º 6 del convento dominico de San Marcos, en Florencia. Formaba parte de un extraordinario conjunto de más de cuarenta frescos creados por Fra Angelico en todo el convento, recién reconstruido. Las celdas de los frailes, situadas en la planta superior, eran deliberadamente austeras: habitaciones pequeñas, paredes encaladas, una ventana y poco más. Sin embargo, cada celda contaba con su propio fresco, normalmente una escena de la vida o la Pasión de Cristo. No se trataba de decoraciones en el sentido moderno del término. ¡Eran compañeros! Compañeros de oración. Un fraile dominico se despertaba, estudiaba, rezaba y dormía con esta única imagen sagrada continuamente ante sus ojos.

Hay algo profundamente bello en la celda 6 en particular. Fra Angelico despoja a la Transfiguración de casi todo lo superfluo. Apenas hay paisaje; Cristo simplemente se eleva ante nosotros en un blanco resplandeciente, rodeado de un gran resplandor, mientras que Pedro, Santiago y Juan se agachan a sus pies, abrumados por lo que ven. Moisés y Elías aparecen casi misteriosamente como cabezas incorpóreas, mientras que la Virgen María y Santo Domingo permanecen en los extremos, sumidos en la oración. Los brazos de Cristo están bien abiertos, insinuando ya la Cruz que le espera. Imagina al fraile que vivió aquí volviendo a esta imagen día tras día, quizá durante años. Nunca se esperaba que ‘terminara’ de contemplarla, como si su misterio pudiera agotarse alguna vez. Porque, al igual que el fresco seguiría revelándose a lo largo de toda una vida de contemplación, lo mismo ocurre con Cristo: por mucho que lo miremos, por muy profundamente que recemos, siempre hay algo más de él por descubrir.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

¡Quiero conocerte, Señor, y aprender de Ti! ¡Quiero, mi Señor Jesús, conocerte íntimamente, profundizar en tu verdad, aprender de tu amor, interiorizar  palabras y tus gestos! ¡Este es mi anhelo, Señor!

 ¡Quiero conocer y llegar hasta lo más profundo de tu Sagrado Corazón, aprender de tu amor, de tu misericordia y de tu perdón! ¡Quiero, Señor, conocerte más y mejor para vivir en Ti y desde Ti hacia los demás! ¡Quiero, Señor, conocerte para hacerme más pequeño, más sencillo, más pobre, más vacío de mí! 

¡Quiero conocerte, Señor, quiero conocer la profundidad de tu misericordia que vence mi incapacidad para pecar, que derrota mis debilidades y mi pecados y, sobre todo, sostiene con firmeza mi alma! ¡Quiero conocerte, Señor, como hizo Tu Madre! ¡Y a Ti, María, Madre de Amor y de Misericordia, a Ti me acojo para que me ayudes a ir de Tu mano siempre para conocer más a Jesús! ¡A Ti me acojo, Madre, para entrar en el corazón de Dios! 

(orarconelcoorazonabierto)

jueves, 24 de septiembre de 2026

Evangelio del día - Memoria libre de Nuestra Señora de la Merced


 


San Gerard Venecia , San AndoquioMás...

Libro de Eclesiastés 1,2-11.

¡Vanidad, pura vanidad!, dice Cohélet. ¡Vanidad, pura vanidad! ¡Nada más que vanidad!
¿Qué provecho saca el hombre de todo el esfuerzo que realiza bajo el sol?
Una generación se va y la otra viene, y la tierra siempre permanece.
El sol sale y se pone, y se dirige afanosamente hacia el lugar de donde saldrá otra vez.
El viento va hacia el sur y gira hacia el norte; va dando vueltas y vueltas, y retorna sobre su curso.
Todos los ríos van al mar y el mar nunca se llena; al mismo lugar donde van los ríos, allí vuelven a ir.
Todas las cosas están gastadas, más de lo que se puede expresar. ¿No se sacia el ojo de ver y el oído no se cansa de escuchar?
Lo que fue, eso mismo será; lo que se hizo, eso mismo se hará: ¡no hay nada nuevo bajo el sol!
Si hay algo de lo que dicen: "Mira, esto sí que es algo nuevo", en realidad, eso mismo ya existió muchísimo antes que nosotros.
No queda el recuerdo de las cosas pasadas, ni quedará el recuerdo de las futuras en aquellos que vendrán después.


Salmo 90(89),3-4.5-6.12-13.14.17.

Tú haces que los hombres vuelvan al polvo,
con sólo decirles: “Vuelvan, seres humanos”.
Porque mil años son ante tus ojos
como el día de ayer, que ya pasó,
como una vigilia de la noche.

Tú los arrebatas, y son como un sueño,
como la hierba que brota de mañana:
por la mañana brota y florece,
y por la tarde se seca y se marchita.

Enséñanos a calcular nuestros años,
para que nuestro corazón alcance la sabiduría.
¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo...?
Ten compasión de tus servidores.

Sácianos en seguida con tu amor,
y cantaremos felices toda nuestra vida.
Que descienda hasta nosotros
la bondad del Señor;
que el Señor, nuestro Dios,

haga prosperar la obra de nuestras manos.


Evangelio según San Lucas 9,7-9.

El tetrarca Herodes se enteró de todo lo que pasaba, y estaba muy desconcertado porque algunos decían: "Es Juan, que ha resucitado".
Otros decían: "Es Elías, que se ha aparecido", y otros: "Es uno de los antiguos profetas que ha resucitado".
Pero Herodes decía: "A Juan lo hice decapitar. Entonces, ¿quién es este del que oigo decir semejantes cosas?". Y trataba de verlo.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

Orígenes (c. 185-253)
presbítero y teólogo
Homilía sobre el Génesis, I 5-7; SC 7, pag 70-73


“Herodes trataba de ver a Jesús”

El sol y la luna iluminan nuestros cuerpos. Así, Cristo y la Iglesia iluminan nuestro espíritu. Por lo menos los iluminan si nosotros no somos unos ciegos en el espíritu. Porque así como el sol y la luna no dejan de irradiar su claridad sobre los ciegos que no ven la luz, así Cristo envía su luz a nuestro espíritu. Pero esta iluminación sólo será efectiva si nuestra ceguera no les ofrece obstáculo. Pues bien, por de pronto que los ciegos sigan a Cristo gritando: “¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!” (Mt 9,27) y cuando hayan recobrado la vista, gracias a Cristo, serán iluminados por el esplendor de su luz.
Pero no todos los que ven son iluminados de la misma manera por Cristo. Cada uno lo es según la medida de la que es capaz de recibir la luz (cf Lc 23,8ss)...No vamos todos a él por el mismo camino, sino cada uno va según sus propias posibilidades.(cf Mt 25,15)
(EDD)


La festividad de Nuestra Señora de la Merced (o de las Mercedes) se celebra cada 24 de septiembre, siendo una de las advocaciones marianas más entrañables y de mayor arraigo histórico en el Perú, donde es reconocida como Patrona de las Armas del Perú y de los Campos de Lima. [1, 2]  También  se celebra en muchas otros lugares del mundo.

Reflexión sobre el estandarte procesional

La fiesta de Nuestra Señora de Walsingham honra uno de los santuarios marianos más preciados de Inglaterra, que se encuentra en Walsingham, Norfolk. Sus orígenes se remontan a 1061, cuando Richeldis de Faverches, la noble del lugar, recibió tres visiones de la Virgen María. En estas visiones, María le mostró la casa de la Anunciación en Nazaret y le pidió que construyera una réplica en Walsingham, para que se convirtiera en un lugar de peregrinación y oración. Según la tradición, María prometió: "Quien busque mi ayuda allí no se irá con las manos vacías".

Walsingham se convirtió rápidamente en uno de los mayores destinos de peregrinación de la Europa medieval, ganándose el título de "el Nazaret de Inglaterra". Reyes y plebeyos por igual recorrían descalzos la milla santa para rezar en el santuario. Sin embargo, como tantos otros lugares sagrados, fue destruido durante la Reforma de Enrique VIII y la disolución de los monasterios. Durante siglos, el santuario estuvo en ruinas, pero la devoción a Nuestra Señora de Walsingham nunca desapareció del todo. En los siglos XIX y XX revivió con nuevo vigor, y hoy en día acuden a Walsingham peregrinos de todo el mundo.

En los santuarios marianos como Walsingham, Lourdes y Fátima, las procesiones constituyen una parte fundamental de la devoción, especialmente las procesiones a la luz de las velas o del rosario, que reúnen a los peregrinos en un acto visible de amor hacia Nuestra Señora. Estas procesiones suelen contar con estandartes procesionales, ricamente bordados con imágenes de la Virgen María, de santos o de escenas bíblicas. Dichos estandartes son hermosos y representan, literalmente, una “iglesia peregrina en movimiento”. Estas procesiones y sus estandartes también recuerdan a los participantes que la fe no es solo algo privado, sino también algo que se testimonia públicamente. La tradición de los estandartes procesionales se remonta a la Antigüedad, desarrollándose inicialmente a partir de los estandartes militares romanos y las insignias cívicas que se adaptaron al culto cristiano.

 En los siglos XII y XIII, los estandartes eran un elemento habitual en las procesiones litúrgicas y marianas, y se utilizaban para identificar a los gremios, las cofradías y las parroquias. Son pocos los estandartes procesionales medievales que han sobrevivido, precisamente porque estaban hechos de tejidos frágiles y se sometían a un uso intensivo. Al ser transportados al aire libre, expuestos al viento, la lluvia y la luz del sol, y sometidos a un manejo repetido, eran mucho más vulnerables que las pinturas o las esculturas que se conservaban a salvo en el interior.

Las estandartes en sí mismas suelen ser bienes muy apreciados por las parroquias, que se transmiten con reverencia de generación en generación. Nuestra ilustración muestra una estandarte bordada de finales del siglo XIX, muy detallada, que representa a Nuestra Señora de Walsingham  (de la Merced) y el escudo de armas de la Diócesis de Richmond, EE. UU.

Nuestra Señora de Walsingham (de la Merced), ruega por nosotros.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

María, Merced de Dios, regalo de Cristo a los hombres. La Trinidad Santa te envió a Barcelona, mensajera de libertad y misericordia, para, por medio de Pedro Nolasco, mostrarte corredentora, mediadora, Madre de todos, ternura de Dios para los pobres.

Madre de la Merced, enséñanos a valorar nuestra fe cristiana, haznos capaces de amar con caridad mercedaria, conviértenos en portadores de paz.

Que tus besos derritan la violencia que nos envuelve, hasta que recuperemos, en tu regazo materno, la ilusión de familia, transformado el mundo en un hogar.

Bendice esta ciudad tuya, que te proclama patrona y princesa y gusta, enamorada, de llamarte madre.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

Los Caño, la familia viral ligada al Opus Dei que arrasa en redes con 6 hermanos, música y alegría

Seis hermanos, sus padres, una guitarra y 40 segundos de canción: así nació el fenómeno de Los Caño, con 34 millones de impactos en apenas nueve días.

Los Caño se han convertido en un fenómeno viral tras difundirse el vídeo en el que cantan

Los Caño se han convertido en un fenómeno viral tras difundirse el vídeo en el que cantan "Dama y Vagabundo" durante sus vacaciones familiares en Huesca.


    Apenas ha transcurrido un mes desde que el 21 de agosto comenzó a verse por redes a los seis hermanos Caño y sus padres cantando 'Dama y Vagabundo' (Bromas Aparte) durante sus vacaciones en Huesca. De apenas 40 segundos de duración, el vídeo muestra familia, música y alegría por vacaciones y se ha convertido en una experiencia tan viral como respondida en redes, superando los 34 millones de impactos en los 9 días posteriores a la republicación del vídeo por la cuenta de X @LoCyber. 

    El vídeo llegó al mismo futbolista Gerard Piqué, que lo difundió desde su cuenta bajo el mensaje: "Este contenido tendría que ser de pago".

    ¿Qué lleva a que unos pocos segundos de canciones y alegría familiar se vuelva un fenómeno viral? Para Irene Alonso, influencer desde @soyunamadrenormal y madre de 11 hijos, el secreto reside en solo tres ingredientes que llenan el día a día de la familia. “Son gente que yo quiero mucho y, los que conocemos a los Caño sabemos que su casa es así: es música, es fiesta, es alegría”, comentaba en Instagram.

    "Una realidad que no mucha gente puede disfrutar"

    También incide en lo que significa una familia numerosa en una España cuya tasa de fecundidad ronda los 1,1 hijos por mujer. 

    “Esto lo tenía que saber el mundo”, comenta la influencer en su cuenta al celebrar la abundante difusión del vídeo. La publicación aborda también los comentarios críticos con la familia, convencida de que “escuece porque muestra una realidad que no mucha gente puede disfrutar” como es una familia divirtiéndose juntos, “en la que no es necesaria una pantalla de por medio” y con “una relación entre padres, hijos y hermanos que va mucho más allá de las redes sociales”.

    “Estoy convencida de que la mayoría de gente que comenta ofensivamente estaría encantada de poder participar de un momento tan auténtico y genuino como este. Ojalá en todas las casas y familias se pudiera vivir algo tan maravilloso como lo que se vive en este vídeo en casa de los Caño”, agregaba Alonso.

    Los hermanos han llegado a protagonizar informaciones y entrevistas en los principales medios que recogen la reacción de la familia ante los abundantes comentarios.

    "Llevamos un mes riéndonos de todos los comentarios que nos llegan, hay que quedarse con los que son ocurrentes", contaban Javi, Miki y David en COPE. "Sí nos ha llamado la atención que alguna gente nos tachara de niños ricos, cuando salimos la mayoría con ropa de Hipercor", contaba David a El País.

    En el caso de Divinity, recoge un breve perfil de cada uno de los integrantes del fenómeno viral. Menciona a David Caño, psicólogo, profesor en un colegio del Opus Dei y vinculado a Effetá. Hablan también de Javi, con más de 16.000 seguidores en Instagram y creador de contenido, o de Miki, compositor y músico que destaca por su papel en el vídeo interpretando el tema. Completan la familia Nata, la única chica y la mayor de los seis hermanos, Álvaro y Pepe, el pequeño y responsable de la cuenta familiar. 

    Escuchar una versión

    ReL

    Vea también     Testimonios y Conversión




    Catequesis del Santo Padre León XIV

     

    LEÓN XIV

    AUDIENCIA GENERAL

    Plaza de San Pedro
    Miércoles, 23 de septiembre de 2026

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    Catequesis - Los documentos del Concilio Vaticano II. IV. Constitución pastoral Gaudium et spes (GS 12-22) 4. El sentido de la actividad humana en el universo (GS, 33-39) 

    Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos!

    Continuando nuestro recorrido por la Constitución pastoral Gaudium et Spes del Concilio Ecuménico Vaticano II, llegamos al tercer capítulo de la primera parte, que tiene un título atractivo: «La actividad humana en el mundo». La pregunta de fondo es esta: ¿cuál es el valor de la actividad humana en el mundo, y, por lo tanto, del progreso técnico, social y científico? Podemos recordar que, menos de cuatro años después de la clausura del Concilio, en la noche entre el 20 y el 21 de julio de 1969, el hombre pisó la Luna por primera vez.

    Creado a imagen y semejanza de Dios, el ser humano es agente del progreso. Mediante la libertad y la inteligencia aumenta sus propios conocimientos, logrando así que toda la sociedad progrese. Esto se aprecia fácilmente al considerar la mejora en las condiciones de vida a lo largo de las sucesivas generaciones. En efecto, dice el Documento, un «gran número de bienes que antes el hombre esperaba alcanzar sobre todo de las fuerzas superiores, hoy los obtiene por sí mismo» (n. 33).

    Por este motivo, algunos pensadores han presentado el progreso técnico-científico como algo que debilita la relación del hombre con Dios hasta el punto de hacerla parecer superflua o, incluso, como algo contrario a la fe cristiana. Y esta lectura ha provocado, respecto a las épocas precedentes, un cambio en la mirada del hombre contemporáneo sobre el mundo. Un prejuicio de este tipo prevalece, principalmente, en esa parte de la cultura occidental que ha perdido su vínculo con la Revelación cristiana. En los humanismos postcristianos, el ser humano y Dios son presentados erróneamente como rivales: para afirmar sus conocimientos, su libertad y su progreso, el hombre debería emanciparse de Dios. Sin embargo, al negar la relación con Dios, al final se pierde también la posibilidad de afirmar el valor trascendente de la persona humana. Es el “drama del humanismo ateo”, bien descrito por un importante teólogo del Concilio Vaticano II, Henri de Lubac. [1]

    El Concilio desea proporcionar una respuesta clara. Afirma la Gaudium et spes: «Una cosa hay cierta para los creyentes: la actividad humana individual y colectiva o el conjunto ingente de esfuerzos realizados por el hombre a lo largo de los siglos para lograr mejores condiciones de vida, considerado en sí mismo, responde a la voluntad de Dios» (n. 34). Es más, prosigue la Constitución, «los cristianos, lejos de pensar que las conquistas logradas por el hombre se oponen al poder de Dios y que la criatura racional pretende rivalizar con el Creador, están, por el contrario, persuadidos de que las victorias del hombre son signo de la grandeza de Dios y consecuencia de su inefable designio» (ibid.). En resumen, Dios ha puesto en las manos del hombre y de la mujer una creación todavía in statu viae -es decir, en camino, en crecimiento- para que ellos la conduzcan a buen término por medio de su sabia actividad [2].

    Se encuentra aquí una importante referencia al misterio de la Encarnación. La humanidad -y, con ella, el trabajo, el progreso y la autonomía de las realidades creadas- no queda absorbida o anulada por el encuentro con Dios, sino más bien asumida en su totalidad; y sigue siendo, en Cristo, libre y operosa: efectivamente, en Él encuentra la verdad y la libertad plenas. Asimismo, en la celebración eucarística, el fruto del trabajo humano, representado por el pan y el vino, se coloca cada día sobre el altar para ser transformado en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

    Desde esta perspectiva surge una verdad importante: para encontrar a Dios, el ser humano no debe abandonar las ocupaciones terrenas, sino que puede vivir plenamente su propia vocación haciendo bien su trabajo cotidiano y santificándolo [3]. Los cristianos participan, como todos, en la edificación de la ciudad de los hombres, con la mirada puesta en el fin de todas las cosas y en el encuentro con Dios, y recordando este fin último a aquellos con quienes comparten la aventura del progreso, la ciencia y la vida.

    Ciertamente, es preciso distinguir bien el progreso temporal del crecimiento del reino de Cristo; sin embargo, el Concilio afirma que tal progreso, «en cuanto puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, interesa en gran medida al reino de Dios. […] Todos los frutos excelentes de la naturaleza y de nuestro esfuerzo, después de haberlos propagado por la tierra en el Espíritu del Señor y de acuerdo con su mandato, volveremos a encontrarlos limpios de toda mancha, iluminados y trasfigurados» (n. 39).

    Finalmente, recordemos que, para constituir auténtico progreso humano -es decir, de todo el hombre y de todos los hombres-, el progreso técnico y científico debe estar animado y orientado por la caridad. Solo así se podrá utilizar siempre para defender la dignidad del hombre y promover las condiciones de vida de todos, especialmente de los más desfavorecidos.

    Queridos hermanos y hermanas, el Concilio Vaticano II nos invita a compartir el pan del saber y del saber-hacer, para que todos los hombres y todos los pueblos puedan desarrollar sus potencialidades, de forma que podamos construir juntos, con la ayuda de Dios, un futuro mejor.
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    [1] Cfr. H. de Lubac, Le drame de l’humanisme athée (1944), tr. it. Brescia 2013.

    [2] Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 302, 306, 307.

    [3] Cfr. S. Juan Pablo II, Homilia para la canonización de Josemaría Escrivá de Balaguer (6 de octubre de 2002).
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    Saludos

    Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. En la Eucaristía ofrecemos los frutos de la tierra y del trabajo humano para que se conviertan en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo. Unamos también nuestra vida y nuestras tareas al sacrificio eucarístico, para que el Señor las transforme en una ofrenda viva, santa y agradable a Él. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

    Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. En la Eucaristía ofrecemos los frutos de la tierra y del trabajo humano para que se conviertan en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo. Unamos también nuestra vida y nuestras tareas al sacrificio eucarístico, para que el Señor las transforme en una ofrenda viva, santa y agradable a Él. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

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    Llamamiento

    El próximo domingo, 27 de septiembre, se celebra la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado. Mi pensamiento va a los migrantes y los refugiados, especialmente a los menores que se ven obligados a abandonar su tierra. Los niños y los adolescentes son los más vulnerables. A menudo viven sufrimientos indescriptibles, violencia, torturas, explotación y situaciones traumáticas, y no es raro que pierdan la vida a lo largo de las rutas migratorias. Hago un llamamiento a la responsabilidad de todos: que cada uno se sienta implicado en la vida de estos jóvenes, que siempre deben ser tutelados y asistidos.
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    Resumen leído en español por el Santo Padre

    Queridos hermanos y hermanas:

    En esta catequesis reflexionamos sobre el tercer capítulo de la Constitución pastoral Gaudium et spes, dedicado a la actividad humana en el mundo. El hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, gracias a su libertad e inteligencia es capaz de conocer, de progresar y de mejorar las condiciones de vida de la sociedad.

    Algunos pensadores, sin embargo, comenzaron a afirmar erróneamente que la humanidad, para demostrar sus conocimientos, su libertad y su progreso, debería emanciparse de Dios. El Concilio Vaticano II, en cambio, haciendo referencia al misterio de la Encarnación, asevera que los hombres, así como las obras de sus manos, no son anulados en el encuentro con Dios, sino que en Él encuentran su plena verdad y libertad.

    Otra consecuencia de esta perspectiva es que el ser humano no debe abandonar las ocupaciones terrenas, sino que está llamado a vivir su vocación realizando bien su trabajo cotidiano y hallando en él un camino de santificación.

    (vatican.va)



    Evangelio del día miércoles 25a semana TO - Memoria de Padre Pío

     


    San Pío de Pietrelcina , Beato Guillermo WayMás...

    Libro de los Proverbios 30,5-9.

    Toda palabra de Dios es acrisolada, Dios es un escudo para el que se refugia en él.
    No añadas nada a sus palabras, no sea que te reprenda y seas tenido por mentiroso.
    Hay dos cosas que yo te pido, no me la niegues antes que muera:
    aleja de mí la falsedad y la mentira; no me des ni pobreza ni riqueza, dame la ración necesaria,
    no sea que, al sentirme satisfecho, reniegue y diga: "¿Quién es el Señor?", o que, siendo pobre, me ponga a robar y atente contra el nombre de mi Dios.


    Salmo 119(118),29.72.89.101.104.163.

    Apártame del camino de la mentira,
    y dame la gracia de conocer tu ley.

    Para mí vale más la ley de tus labios
    que todo el oro y la plata.

    Tu palabra, Señor, permanece para siempre,
    está firme en el cielo.

    Yo aparto mis pies del mal camino,
    para cumplir tu palabra.

    Tus preceptos me hacen comprender:
    por eso aborrezco el camino de la mentira.

    Odio y aborrezco la mentira;
    en cambio, amo tu ley.


    Evangelio según San Lucas 9,1-6.

    Jesús convocó a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar a toda clase de demonios y para curar las enfermedades.
    Y los envió a proclamar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos,
    diciéndoles: "No lleven nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni tampoco dos túnicas cada uno.
    Permanezcan en la casa donde se alojen, hasta el momento de partir.
    Si no los reciben, al salir de esa ciudad sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos".
    Fueron entonces de pueblo en pueblo, anunciando la Buena Noticia y curando enfermos en todas partes.


    Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

    Bulle

    San Carlos de Foucauld (1858-1916)
    ermitaño y misionero en el Sahara
    Carta a Joseph Hours, 3 de mayo de 1912

    “Les envió por primera vez”

    Ser apóstol ¿por medio de qué? Con aquellos que Dios pone a su disposición: los sacerdotes tienen sus superiores que les dicen lo que deben hacer. Los laicos deben ser apóstoles con aquellos a quienes pueden atender: sus prójimos y sus amigos, pero no sólo con ellos; la caridad no es estrecha, sino que abraza todo lo que abraza el corazón de Jesús.
    ¿Por medio de qué? Por los medios mejores, dándose a aquellos a los que se dirigen: con todos aquellos, sin excepción, con quienes están en relación a través de la bondad, la ternura, el afecto fraterno, el ejemplo de la virtud, por la humildad y la dulzura que siempre son atractivas y muy cristianas. Con algunos sin decirles jamás una palabra de Dios ni de religión, teniendo paciencia como Dios es paciente, siendo buenos como Dios es bueno, siendo un hermano tierno y orante. Con otros hablando de Dios en la medida en que ellos puedan soportar; desde que está en su pensamiento la búsqueda de la verdad por el estudio de la religión, procurando se relacionen con un sacerdote muy bien escogido y capaz de hacerles bien. Sobre todo ver en toda persona humana a un hermano.
    (EDD)

    Reflexión sobre el cuadro

    Hoy celebramos a uno de los santos más queridos y venerados de la Iglesia en la época moderna: el Padre Pío. Nacido como Francesco Forgione en 1887 en Pietrelcina, Italia, mostró una profunda devoción religiosa desde muy joven, ingresando finalmente en la orden de los Capuchinos a los 15 años y siendo ordenado sacerdote en 1910. A lo largo de su vida, el Padre Pío sufrió intensos padecimientos espirituales y físicos; cabe destacar que en 1918 recibió los estigmas, unas heridas similares a las de la crucifixión de Cristo, que llevó durante 50 años. Su reputación como hombre santo se extendió rápidamente, y miles de personas acudían a él en busca de confesión, orientación y sanación. También fundó un hospital en San Giovanni Rotondo, donde pasó gran parte de su vida. Allí falleció en 1968, a los 81 años. Fue canonizado en 2002 por el papa Juan Pablo II.

    Incluso hoy en día, la devoción al Padre Pío sigue estando muy extendida, con santuarios, imágenes y devociones populares dedicadas a él en iglesias de Roma y de todo el mundo. San Giovanni Rotondo, donde vivió y está enterrado San Pío, atrae a la asombrosa cifra de 8 millones de peregrinos al año, superando incluso a los conocidos lugares de peregrinación de Lourdes y Fátima. En número de visitantes, sólo es superado por el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, en México.

    Nuestro cuadro, obra de John McCoy, representa al Padre Pío con las muñecas vendadas, cubriendo los estigmas que llevaba. Levanta las manos hacia una luz radiante que desciende desde lo alto, ofreciendo sus sufrimientos a Dios en un gesto de entrega. Los tonos apagados de marrón y beige, junto con la paleta de colores sobria, reflejan la sencillez y la humildad que caracterizaron la vida espiritual del Padre Pío.

    Una de las historias más conmovedoras que se cuentan sobre el Padre Pío tiene que ver con una mujer que acudió a él sumida en un profundo dolor. Su hijo había fallecido y ella no lograba entender por qué Dios lo había permitido. El Padre Pío no intentó darle una explicación simplista. En cambio, le mostró el reverso de un bordado, donde los hilos estaban enredados, anudados y aparentemente sin orden alguno. Luego le dio la vuelta. Por el otro lado había un diseño precioso, cuidadosamente tejido. Nuestras vidas, sugirió, suelen ser así. Solo vemos el reverso: los hilos sueltos, los nudos, las cosas que parecen carecer de sentido. Dios ve la obra terminada. La fe no significa que entendamos cada hilo; significa confiar en que, aunque aún no podamos ver el patrón, puede haber una belleza conocida por Dios que permanece oculta para nosotros.

    San Padre Pío, ruega por nosotros.

    by Padre Patrick van der Vorst




    Oración

    «Quédate conmigo, Señor, pues es necesario tenerte presente para no olvidarte. Tú sabes con qué facilidad te abandono.

     

    Quédate conmigo, porque soy débil y necesito tu fuerza para no caer tan a menudo.

     

    Quédate conmigo, Señor, porque tú eres mi vida, y sin ti estoy sin fervor.

     

    Quédate conmigo, Señor, porque tú eres mi luz y sin ti estoy a oscuras.

     

    Quédate conmigo, Señor, para mostrarme tu voluntad.

     

    Quédate conmigo, Señor, para que oiga tu voz y te siga.

     

    Quédate conmigo, Señor, porque quiero amarte mucho y estar siempre en tu compañía.

     

    Quédate conmigo, Señor, si quieres que te sea fiel. Quédate conmigo, Señor, porque por pobre que sea mi alma, desea ser para Ti un lugar de consuelo, un nido de amor.

     

    Quédate conmigo, Jesús, porque se hace tarde y el día declina… es decir, la vida pasa, la muerte, el juicio y la eternidad se acercan y necesito reponer fuerzas para no detenerme en el camino, y para eso te necesito a Ti. Se hace tarde y la muerte se acerca. Temo la oscuridad, las tentaciones, las sequías, las cruces, las penas y cuánto te necesito, Jesús mío, en esta noche de destierro.

     

    Quédate conmigo, Jesús, porque en esta noche de vida y de peligro, te necesito. Que en la fracción del pan te reconozca como discípulo tuyo, es decir, que la Comunión Eucarística sea la Luz que disipe las tinieblas, la Fuerza que me sostenga y la única Alegría de mi corazón.

     

    Quédate conmigo, Señor, porque en la hora de mi muerte, quiero permanecer unido a Ti, si no por la Comunión, al menos por la Gracia y el Amor.

     

    Quédate conmigo, Jesús, no te pido consuelos divinos porque no los merezco, pero el don de tu presencia, oh sí, te lo pido.

     

    Quédate conmigo, Señor, sólo a Ti busco, a tu Amor, a tu Gracia, a tu Voluntad, a tu Corazón, a tu Espíritu, porque Te amo y no pido otra recompensa que amarte más. Con un amor firme y práctico, amarte, de todo corazón, en la tierra, para seguir amándote perfectamente por toda la eternidad. Que así sea».

     

    San Padre Pío de Pietrelcina (1887-1968)