
La "guerra justa" fue uno de los temas que el Papa había pedido explícitamente que se incluyera en la agenda de los cardenales que reunió en el Vaticano el viernes y sábado pasados. Esta doctrina tradicional, que se menciona en el Catecismo de la Iglesia Católica, se rige por elementos precisos: la Iglesia Católica juzga la legitimidad moral de la guerra mediante una serie de criterios, entre los que se incluyen la proporcionalidad, la necesidad, la garantía de éxito y la legitimidad de la autoridad estatal que pretende llevarla a cabo.
Sin embargo, en su primera encíclica, Magnifica humanitas, León XIV invitó a "ir más allá" de este concepto. Un llamado al que se hizo eco el cardenal Víctor Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, quien intervino durante el consistorio explicando que "la puesta en práctica, pero también la noción misma de legítima defensa, debe precisarse mejor para que se comprenda en su sentido más estricto". Para el "guardián del dogma", en efecto, la legítima defensa se ha convertido hoy en pretexto para una "enorme desproporción en las intervenciones militares" en diversas partes del mundo.
Durante los numerosos grupos de intercambio, característicos de los consistorios convocados por León XIV, los cardenales también destacaron "la necesidad de superar la lógica de la 'guerra justa', ya que el Evangelio no se impone por la fuerza". Invitaron a hablar "más bien de un derecho a una defensa proporcionada", según se lee en el informe de la Santa Sede. Ante las "profundas transformaciones que se han producido en la naturaleza de los conflictos contemporáneos", esta reflexión merece ser desarrollada más a fondo con "rigor teológico y pastoral", coincidió el pontífice en su discurso de clausura de los trabajos.
¿Se acabaron las agresiones justas?
Para un observador romano, "no se trata de cuestionar la teoría de la guerra justa, sino las circunstancias de su aplicación". Hoy en día, analiza este canonista, "parece que se ha producido un desplazamiento del concepto de guerra justa hacia el concepto de agresión justa: se justifica la agresión, mientras que la teoría tradicional justificaba la respuesta a las agresiones".
Por su parte, una fuente vaticana considera la posibilidad de una profundización doctrinal en el futuro, argumentando que la Iglesia podría declarar que no existe una guerra justa, sino solo "una legítima defensa". En este esquema, que sigue el principio del mal menor, "nunca hay una guerra justa, sino guerras posibles; nunca hay una agresión justa, sino una defensa justa".
Otros expertos entrevistados por Aleteia destacan la necesidad de basarse en el concepto de proporcionalidad para replantear los conflictos en la era de las tecnologías digitales. "Quizás podríamos pensar ya no en una 'guerra justa', sino en una 'guerra proporcional'", sugiere uno de ellos. ¿Se tratará de condenar la guerra justa? ¿De eliminar este concepto del Catecismo de la Iglesia Católica? ¿De precisar mejor este concepto? El debate ya está abierto…
Anna Kurian, Aleteia
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