Entradas populares

lunes, 21 de septiembre de 2026

Lupita Venegas: “El enemigo del amor no es el odio, sino el egoísmo”

 

Lupita Venegas, conferencista internacional sobre matrimonio y familia. Crédito: EWTN Noticias.

Lupita Venegas, conferencista internacional sobre matrimonio y familia. 


“Tú no quieres acabar con tu matrimonio, tú lo que quieres es acabar con tus problemas en el matrimonio”. Con esta frase, la psicóloga mexicana Lupita Venegas resume uno de los principales mensajes que llevará este 20 de septiembre al encuentro Enciende el Amor 2026, que se realizará en Lima.

Enciende el amor 2026. Crédito: Red De Comunidades Matrimoniales del Perú.

Enciende el amor 2026. 


Venegas, una de las conferencistas del evento, explicó que las dificultades en el matrimonio pueden tener su origen en la historia personal de cada cónyuge y llamó a los esposos a buscar formación para aprender a afrontar los conflictos y reencontrarse en el amor.

“Somos personas que venimos de dos mundos diferentes, diferente educación, diferente forma de enfrentar la vida, los problemas. Entonces siempre va a haber choques, diferencias y fricciones”, señaló en una entrevista con EWTN Noticias, el 18 de septiembre.

Para la psicóloga, existen dos obstáculos fundamentales que pueden deteriorar la relación: “ignorancia y egoísmo”.

“La ignorancia” consiste, explicó, en “desconocer la forma en que se pueden resolver los conflictos”, mientras que el egoísmo lleva a poner “el yo primero” de manera natural.

“La ignorancia se resuelve afortunadamente con conocimiento. Y el egoísmo se resuelve con amor”, afirmó.

“El enemigo del amor no es el odio”

Venegas sostuvo que uno de los mayores desafíos en el matrimonio consiste en aprender a dejar de lado la búsqueda de la propia satisfacción para priorizar el vínculo con el otro.

“El enemigo del amor no es el odio como algunos piensan, sino el egoísmo. Mi ego es más grande, más el yo que nuestra relación, y ahí se rompen muchas cosas”, afirmó. En cambio, cuando una persona puede decir “me importa más mi relación contigo, me importas más tú que tener yo la razón”, se abre la posibilidad de “llegar a acuerdos y soluciones".

La psicóloga señaló que en toda relación matrimonial puede llegar un momento de desilusión que conduce a un sentimiento de soledad.

“Si en ese momento en que tú te experimentas solo, abandonado, como ya al otro no le importo, no haces algo dando educación a lo que es la formación en el amor y venciendo tu ego, entonces viene la ruptura”, explicó.

Pero, añadió, si la pareja busca ayuda y formación, puede producirse “un reencuentro fabuloso que recomiendo a todo el mundo”.

“No hay que redefinir la familia, hay que fortalecerla”

Ante las dificultades que atraviesan muchas familias, Venegas insistió en que la respuesta no debe ser abandonar el matrimonio.

“Tú no quieres acabar con tu matrimonio, lo que quieres es que se acaben los problemas en tu matrimonio”. Para ello, consideró necesario combinar “un poco de educación, un poco de formación y un poco de ir a la fuente del amor que es Dios”.

“Solamente así podemos solucionar y reencontrarnos en el amor”, subrayó.

Venegas también se refirió a las heridas de infancia que, explica, “tienen que ver con tus reacciones de hoy”.

En ese contexto, destacó la importancia de adquirir herramientas para comprender los conflictos y afrontarlos de la mejor manera.

“No hay que redefinir a la familia (…) hay que fortalecerla. Y esa es la gran aportación de la Iglesia a través de un evento como este”, explicó.

Una invitación a matrimonios y convivientes

Venegas participará este sábado 20 de septiembre en Enciende el Amor 2026, que tendrá lugar en la Concha Acústica del Campo de Marte, en Lima, desde las 8:00 a.m. (hora local).

“Es un día que tú le vas a dar a tu relación matrimonial. Es un día que te vas a dar una oportunidad para un reencuentro en el amor. Puedes entrar en una nueva etapa. Todos los matrimonios pasan crisis. La forma de solucionarlo es lo importante”, señaló.

La psicóloga también invitó a participar a las parejas que conviven sin haber recibido el sacramento del matrimonio.

“Pueden venir todos, vengamos todos los que tenemos una relación de amor, los que queremos vivir en pareja hasta el final, unidos, que ese es el anhelo del corazón”, afirmó.

A quienes conviven sin estar casados por la Iglesia, les animó a conocer el significado del sacramento. “Conocer que el sacramento no te estorba te va a fortalecer en el amor y en la capacidad para amar, para dar y para educar”, afirmó.

Finalmente, Venegas invitó a los matrimonios y parejas de Lima y otras ciudades a aprovechar el encuentro como una oportunidad para detenerse y mirar nuevamente su relación. Insistió en que las crisis no tienen por qué significar el final de la relación: pueden convertirse en una oportunidad para buscar ayuda, aprender a amar mejor y propiciar “un reencuentro en el amor”.

Para participar presencialmente del evento Enciende el Amor 2026, puede ingresar al siguiente enlace: https://lix.li/hP6RY

Por Diego López Marina, Nathalí Paredes, ACI

Vea también    Vivir y Gozar el Matrimonio


Evangelio del día - Fiesta de san Mateo, apóstol


 

Lectura del Día

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 

Efesios 4, 1-7. 11-13

Hermanos: Yo, Pablo, prisionero por la causa del Señor, los exhorto a que lleven una vida digna del llamamiento que han recibido. Sean siempre humildes y amables; sean comprensivos y sopórtense mutuamente con amor; esfuércense en mantenerse unidos en el espíritu con el vínculo de la paz.

Porque no hay más que un solo cuerpo y un solo Espíritu, como es también sólo una la esperanza del llamamiento que ustedes han recibido. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que reina sobre todos, actúa a través de todos y vive en todos.

Cada uno de nosotros ha recibido la gracia en la medida en que Cristo se la ha dado. Él fue quien concedió a unos ser apóstoles; a otros, ser profetas; a otros, ser evangelizadores; a otros, ser pastores y maestros. Y esto, para capacitar a los fieles, a fin de que, desempeñando debidamente su tarea, construyan el cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a estar unidos en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios y lleguemos a ser hombres perfectos, que alcancemos en todas sus dimensiones la plenitud de Cristo.

Evangelio del Día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 

Mateo 9, 9-13

En aquel tiempo, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos, y le dijo: "Sígueme". Él se levantó y lo siguió.

Después, cuando estaba a la mesa en casa de Mateo, muchos pu¬bli¬canos y pecadores se sentaron también a comer con Jesús y sus discípulos. Viendo esto, los fariseos preguntaron a los discípulos: "¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?" Jesús los oyó y les dijo: "No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".

Las palabras de los Papas

«Quiero amor y no sacrificios, conocimiento de Dios más que holocaustos» (Os 6, 6). Se trata de una palabra clave, una de las palabras que nos introducen en el corazón de la Sagrada Escritura. El contexto, en el que Jesús la hace suya, es la vocación de Mateo, de profesión "publicano", es decir, recaudador de impuestos por cuenta de la autoridad imperial romana; por eso mismo, los judíos lo consideraban un pecador público. Después de llamarlo precisamente mientras estaba sentado en el banco de los impuestos —ilustra bien esta escena un celebérrimo cuadro de Caravaggio—, Jesús fue a su casa con los discípulos y se sentó a la mesa junto con otros publicanos. A los fariseos escandalizados, les respondió: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. (...) No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores» (Mt 9, 12-13). El evangelista san Mateo, siempre atento al nexo entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, en este momento pone en los labios de Jesús la profecía de Oseas: «Id y aprended lo que significa: "Misericordia quiero y no sacrificios"».  (…) Esta palabra de Dios nos ha llegado, a través de los Evangelios, como una de las síntesis de todo el mensaje cristiano: la verdadera religión consiste en el amor a Dios y al prójimo. Esto es lo que da valor al culto y a la práctica de los preceptos.  (Benedicto XVI - Ángelus, 8 de junio de 2008)

(vatican.va)

Reflexión sobre el cuadro

Hoy celebramos la fiesta de San Mateo, un día que nos recuerda el poder transformador de Dios. Mateo, un recaudador de impuestos, fue llamado por Jesús para seguirle, lo que demuestra que nadie está fuera del alcance de la gracia. En la época de Jesús, los recaudadores de impuestos eran vistos con desdén, ya que eran conocidos por su deshonestidad y codicia. Recaudaban más de lo que exigían las autoridades romanas y se quedaban con el excedente, lo que los convertía en notorios colaboradores de los opresores. ¡Llamar a alguien como Mateo fue una decisión muy audaz!

Sin embargo, es precisamente este recaudador de impuestos quien responde a Jesús con una fe inmediata y radical. Sin dudarlo, Mateo deja atrás su lucrativo trabajo y se convierte en uno de los discípulos más cercanos a Jesús. Su respuesta es un testimonio de que Jesús vino para todos: no solo para los justos, sino también para los pecadores, los marginados y los olvidados. En Mateo, vemos que la llamada de Dios puede transformar cualquiera quien esté dispuesto a responder.

Este momento de transformación queda magníficamente plasmado en el cuadro de Hendrick ter Brugghen de 1621, titulado «La vocación de San Mateo». Ter Brugghen, que se había inspirado en la obra maestra de Caravaggio sobre el mismo tema, expuesta en Roma, se convirtió en uno de los principales artistas holandeses que pintaban al estilo de Caravaggio. Su obra se caracteriza por expresiones faciales realistas y el uso de figuras de medio cuerpo, lo que sumerge al espectador en el momento íntimo de la vocación de Mateo. Sin embargo, a diferencia del característico uso que hace Caravaggio de los contrastes dramáticos entre la luz y la sombra, Ter Brugghen suaviza la escena con suaves tonalidades de azules, rosas y violetas. Estos colores resaltan la alegría y la gracia presentes en los momentos de conversión y revelación.

En el centro del cuadro se encuentra Mateo, señalándose a sí mismo con una mirada de asombro: “¿Me estás llamando a mí?”. Su incredulidad y su asombro reflejan los nuestros cuando nos damos cuenta de que Dios nos llama a cada uno de nosotros, independientemente de nuestro pasado. A la izquierda, Cristo y uno de sus discípulos permanecen de pie en la sombra, con una presencia silenciosa pero poderosa. El verdadero contraste, sin embargo, proviene de la figura de un soldado sentado a la mesa, absorto en el dinero que tiene delante. Vestido con una armadura incompleta, sus puños cerrados y sus dientes rechinados revelan su codicia. Ajeno a la llamada divina que tiene lugar en medio de él, representa a aquellos cuyos corazones están endurecidos (de ahí la armadura metálica) por las preocupaciones materiales, ciegos ante la gracia que se les ofrece.

Sobre la mesa que tiene delante Mateo, tiene preparados la tinta, la pluma y el papel: herramientas que en su día utilizó para registrar impuestos en beneficio propio, pero que ahora servirán a un propósito más elevado, ya que se dispone a escribir el Evangelio que proclamará la Buena Nueva al mundo. 

San Mateo, ruega por nosotros.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

«Oh Dios, que en tu infinita misericordia te dignaste elegir a san Mateo para convertirlo de publicano en apóstol, concédenos que, fortalecidos con su ejemplo y su intercesión, podamos seguirte siempre y permanecer unidos a ti con fidelidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén». [1, 2]


domingo, 20 de septiembre de 2026

Entró sin devoción en una iglesia... y la confesión-sorpresa chocó a su mujer y salvó a su padre

Jacques es un octogenario que recuerda muy bien las peculiares circunstancias que le llevaron a la fe y cómo lo entendieron sus seres queridos.

El octogenario Jacques dejó sorprendidos a su esposa y a su padre cuando decidió confesarse.

El octogenario Jacques dejó sorprendidos a su esposa y a su padre cuando decidió confesarse.


    No son octogenarios, como Jacques, los testimonios más frecuentes que ofrece la colección francesa de transformaciones en la fe Découvrir Dieu [Descubrir a Dios]. Y su conversión no es reciente, pues fue hace algunas décadas cuando sirvió para inducir la de su propio padre. Pero acaba de contarla.

    Treinta bares

    El protagonista de esta historia cumplió los 80 años a finales de 2025. Durante toda su vida trabajó como mecánico en garajes de reparación para vehículos, ya fuesen ajenos o propios. Eso sí, en este último caso su vestimenta de mono azul y las manos manchadas de grasa no le impedían tener que tratar bien a sus clientes, y solía hacerlo invitándoles a tomar algo en hasta "treinta bares" que -confiesa- rodeaban el establecimiento.

    Y esto era un problema

    Confiesa que se veía obligado a consumir alguna bebida alcohólica por ese motivo y sin criterio para hacerlo, y eso afectaba incluso a sus relaciones femeninas

    Un periodo de su vida que no querría repetir, y dice con claridad por qué: "En el fondo, me sentía triste. Vivía con más libertad, pero con una especie de tristeza porque no era la vida que yo quería, no disfrutaba de una alegría interior".

    El cambio que le ha conducido hasta su provecta edad viviendo como cristiano activo se produjo un invierno, a pocos días de Navidad.

    Confesión imprevista

    Pasaba por delante de una iglesia consagrada a San Luis, y tal nombre le evocó a su hermano mellizo Louis, ("¡No creo en el azar! ¡Creo que aquello tenía un sentido!", confiesa). Así que decidió entrar para librarse un poco del frío que se palpaba en las calles.

    Se sentó en la parte derecha del templo, ante una Cruz de Cristo configurada como un cable que colgaba del techo. Por primera vez pensó en una verdad muy asumida en el mundo cristiano al interpretar el Calvario: "¡Un Dios en una Cruz!". Le pareció asombroso. Y empezó a plantearse cuestiones, sentado ante ese crucifijo durante más de media hora. 

    Fue entonces cuando reparó en que a la izquierda de donde se encontraba había un cartel en verde con un aviso: "Confesión".

    Jacques recononce que él no se había confesado desde que contrajo matrimonio. En aquel momento lo hizo a petición de su esposa y solo por complacerla. 

    Esta vez era distinto, porque él sí quería ahora. Tanto, que se acercó a un sacerdote al que vio en el templo para pedírselo. El cual respondió que no podía en ese momento y además debía decir misa, pero que si Jacques podía esperar dos horas y en ese periodo preparar la confesión, él lo haría encantado.

    Así que Jacques esperó esas dos horas. Incluso vinieron a proponerle hacer la colecta durante la misa. Él se negó por temor a que, si le veía pasar la cesta alguien conocido -relata ahora con humor-, se hiciese una idea confusa sobre él.

    Pasaron las dos horas, concluyó la misa y por fin pudo, a petición del confesor, sentarse para contar su vida

    -Padre -le dijo- va a ser muy simple, porque soy un vividor en todos los sentidos del término.

    -Entendido -respondió el sacerdote.

    ¿Revelar lo sucedido esa misma noche?

    Jacques no da detalles de lo que explicó, pero cuenta que acabó recibiendo la absolución: "Cuando salí de allí, ¡lloraba de alegría! Sentí una alegría que me invadió y lloraba, lloraba de alegría".

    Cuando volvió a casa con retraso respecto a su horario habitual, su esposa le preguntó dónde había estado, pero él no se sintió capaz de reconocerlo en aquel momento.

    Eso sí, a la mañana siguiente, nada más levantarse se preparó para salir y su mujer le preguntó:

    -¿A dónde vas?

    -Voy a misa -respondió Jacques.

    -Pero ¿estas enfermo? -inquirió la desconcertada cónyuge.

    -No, no estoy enfermo, me voy a misa -insistió el cónyuge desconcertador, quien ahora se ríe abiertamente al contarlo.

    "Y desde entonces siempre he regresado a misa", confiesa a Découvrir Dieu: "Es mi fe la que me ha ayudado, la que me mantiene ahí y hace que me sienta feliz con dicha fe. Es una alegría verdaderamente interior. Es una relación de amor". 

    Y reconoce que siente una sensación de "carencia" cuando se levanta y no puede ir a misa o ni siquiera rezar: "¡Siento una pérdida! ¡Una pérdida espiritual, una pérdida muy fuerte!"

    Lo que pasó con su padre

    Ante esa nueva situación insólita e inédita en la vida de ambos, su esposa se la transmitió al padre de Jacques, sorprendida: "¡Se pasa todo el tiempo en las iglesias!"

    El anciano llamó a Jacques para pedirle explicaciones: "¡Hijo, estás siempre en la iglesia! ¡Tu mujer no te entiende!". Él explicó  a su progenitor lo que le motivaba.

    El último lustro que vivió su padre lo hizo ciego por un problema en la vista. Eso multiplicó los encuentros con Jacques, quien acudía no solo a charlar, sino a ayudarle en sus necesidades y a guiarle del brazo al pasear por la calle.

    "¡Y al concluir su vida, me dijo unas palabras magníficas", evoca Jacques con dulzura ante lo que fue una conversión: "'Jacques, he comprendido lo que tu vives. ¡Eres tú quien tiene razón!' Y mi padre partió tras haber recibido los sacramentos de la Iglesia".

    "¡Estoy seguro de que está en el lado bueno!", concluye refiriéndose al cielo.

    Y remata orando: 

    • "¡Gracias, Señor, por tu amor, por haberme amado como me amas, por haberme protegido! ¡Porque si no, habría muerto!".

    Una conclusión esencial de sentido más espiritual que físico.

    ReL

    Vea también    Confesarse ¿por qué? La reconciliación y la belleza de Dios




    ¿Dormir separados? La nueva tendencia en parejas

    Sueño-pareja

    Uno ronca, el otro da vueltas en la cama; uno tiene frío, el otro calor. Al día siguiente, además del sueño, llega el mal humor, ¿qué se puede hacer?


    Todos tenemos hábitos distintos para dormir,algunos se mueven más que otros, unos prefieren un colchón suave y otros uno más rígido, entre otros aspectos. Gracias a eso, se ha popularizado una tendencia en las parejas llamada "Sleep Divorce" por su término en inglés que quiere decir "Divorcio de Sueño", ¿pero en realidad dormir separados es la solución? 

    Antiguamente era normal que las personas compartieran la cama para dormir, desde familiares, amigos y colegas, hasta desconocidos. La compañía nocturna de los dos miembros de la realeza era vista como un signo de confianza y hermandad. Durante esa época, también había escasez de camas, por lo que el "dormir social" también era una solución. 

    Incluso, la nobleza buscaba compañeros de cama para disfrutar de la incomparable intimidad de charlas nocturnas en la oscuridad y de la calidez y sensación de seguridad, destacó la periodista Zaria Gorvet.

    Años más tarde…

    dormir separados- divorcio de sueño

    No fue hasta  mediados del siglo XIX, que el médico estadounidense, Wiliam Whitty, comenzó a promover la idea de que el sueño comunitario no solo era imprudente, sino también “antinatural” y degenerativo”. Por lo que compartir la cama empezó a pasar de moda, incluso en las parejas casadas, ¿pero en realidad dormir juntos altera la higiene del sueño en los esposos?

    El descanso también se convierte en encuentro

    Existen numerosas investigaciones que afirman que compartir la cama con tu pareja puede tener beneficios para la relación y para el bienestar de cada uno. Por otro lado, dormir juntos aumenta la fase REM del sueño. Ya que, el sueño de ambos se sincroniza promoviendo un descanso efectivo potenciando la sensación de seguridad y disminuyendo el estrés. 

    La clave nórdica para dormir juntos

    El método escandinavo nos muestra que dormir en pareja fortalece aún más la relación. Y consiste en que cada uno tenga su propia manta, de esta manera ninguno pasará frío y evitarán destaparse en la noche inconscientemente. Este método de blancos, señala que cada uno puede escoger su propio tipo de edredón para una óptima regulación térmica. 

    Por otro lado, también los especialistas muestran algunas recomendaciones para acordar hábitos de sueño sin dormir separados. 

    1Uso de alarma silenciosa

    Para aquellos que tienen que levantarse más temprano que el otro y no quieren afectar el sueño de su pareja, pueden utilizar una alarma silenciosa a base de vibraciones o bien, utilizar un reloj digital que tenga la función de despertarse con sensores.  

    Los consejos de los grandes santos para dormir bien

    Los consejos de los grandes santos para dormir bien

    Lea el artículo

    2Sincronía de luz

    Pueden acordar a cierta hora dejar únicamente luz cálida en la habitación y quien llegue a dormir más tarde, no encienda luces más que luz roja, este tipo de luz no incomoda y no ocasiona que el otro se despierte. 

    3La transferencia del colchón

    pareja-tendencia-dormir

    Prostock-studio | Prostock-studio

    Existen colchones con independencia de lechos, lo que quiere decir que absorbe el movimiento para que los giros de una persona no despierten a la otra. También pueden utilizar almohadas de acuerdo con la necesidad de cada uno.

    4Ronquidos

    Si uno de los dos, ronca al dormir, puede acudir a una evaluación médica en donde puedan ayudarle a tratar la Amnea obstructiva del sueño, mejor conocida como ronquidos. Esto ocurre cuando las personas dejan de respirar en la noche bajando la saturación del oxígeno bajando por lo menos cinco veces durante la noche en más de 10 segundos. 

    Con estás técnicas podrás aumentar la calidad de sueño en pareja evitando sin sacrificar el vínculo de conexión que hay entre ambos. 

    Karen Hutch, Aleteia

    Vea también     Vivir y gozar el Matrimonio....


    Pequeños gestos para pasar de ser un simple espectador en la Santa Misa a encontrarte de verdad con Cristo


    A veces nos descubrimos en el banco de la iglesia sintiendo que la Eucaristía transcurre ante nosotros sin tocar verdaderamente nuestro interior. Nos acercamos cada domingo —o incluso a diario— con el deseo sincero de rezar, pero las preocupaciones cotidianas, la inercia del día a día o el peso del cansancio van apagando lentamente nuestro asombro.

    Conocemos las respuestas de memoria, nos sabemos los momentos, nos ponemos de pie, nos sentamos... y, sin darnos cuenta, nuestro corazón termina a kilómetros de distancia. El cansancio, las distracciones de la semana o la mera costumbre pueden hacer que vivamos la Santa Misa en "piloto automático".

    Sin embargo, la Misa no es un espectáculo al que asistimos como espectadores distantes: es el centro vivo de nuestra fe, el instante sagrado en el que Jesús sale a nuestro encuentro para transformar nuestra vida.  

    Inspirándonos en las propuestas del apostolado New Fire, te traemos 5 acciones sencillas pero profundas para recuperar la atención, preparar el corazón y vivir cada Eucaristía con auténtica alegría y devoción:

    1. No llegues «en frío»

    La Misa empieza antes de cruzar la puerta del templo. Tómate cinco minutos en casa para leer las lecturas del día. Llegar conociendo la Palabra te permite escucharla no como un texto ajeno, sino como un mensaje directo de Dios para tu momento presente.

    2. Descubre y quédate con tu «perla»

    De todo lo que escuchas —las lecturas, el salmo, la homilía—, siempre hay una frase destinada a tu corazón. Identifícala, guárdala y llévatela como un tesoro para que te guíe e ilumine durante el resto de la semana.

    3. Pon tu vida sobre el altar

    En la presentación del pan y el vino, no te limites a mirar desde lejos. Ofrece en ese momento tus alegrías, tus esfuerzos, tus preocupaciones y a tu familia. Coloca tu día a día en el altar para que el Señor lo santifique.

    4. Reza también con tu cuerpo

    De pie: Expresa la disponibilidad y la dignidad de quien está listo para seguir al Señor.

    Sentado: Favorece la escucha atenta y la docilidad del discípulo.  

    De rodillas: La mayor muestra de adoración, humildad y sobrecogimiento ante la presencia Real de Dios.

    5. No somos espectadores

    Estas cinco acciones tienen un objetivo común: ayudarnos a pasar de una participación rutinaria a una participación más consciente en la Misa.

    Prepararnos antes de la celebración, guardar una frase que nos acompañe durante la semana, presentar nuestra vida junto con las ofrendas, prestar atención a los gestos corporales y hablar interiormente con Jesús son pequeñas prácticas que pueden ayudarnos a vivir de manera diferente una celebración a la que quizá acudimos con frecuencia.

    La invitación de New Fire es sencilla: dar la bienvenida al Señor y recordar que la Misa no es únicamente algo que observamos, sino un encuentro en el que estamos llamados a participar.

    Incluso cuando las distracciones aparezcan, podemos volver nuestra atención hacia Dios y recordar el motivo por el que estamos allí.

    La próxima vez que participes en la Misa, puedes comenzar con uno de estos cinco gestos. Con pequeños pasos, la celebración puede dejar de sentirse como una rutina y convertirse nuevamente en un momento de escucha, oración y encuentro con Jesús.

    ETWN

    Vea también    La Santa Misa, Fuente y Cumbre de la Vida Cristiana


    20 de septiembre: San Andrés Kim Taegon, mártir coreano que fue cura un año, explorador y cartógrafo

    El actor Yoon Shi-yoon interpreta al joven sacerdote mártir San Andrés Kim en la película Nacimiento

    El actor Yoon Shi-yoon interpreta al joven sacerdote mártir San Andrés Kim en la película Nacimiento

    rEL

      San Andrés Kim Taegon fue sacerdote sólo un año y medio antes de morir mártir en su Corea natal, pero se convirtió en el modelo de joven misionero, generoso y entregado a la evangelización hasta la muerte que la Iglesia coreana alaba como ejemplo. Tenía 25 años cuando un verdugo estatal le cortó la cabeza.

      Las persecuciones en Corea entre 1839 y 1867 mataron a unos diez mil católicos. Andrés Kim es uno de los 103 mártires que San Juan Pablo II canonizó el 6 de mayo de 1984, durante su viaje a Corea y Papúa-Nueva Guinea.

      Una vida formándose para evangelizar

      Nació el 21 de agosto de 1821 en el seno de una noble familia cristiana. Lo que le da una fama especial es que fue el primer sacerdote católico nacido en Corea: antes que él, la Iglesia coreana se mantenía con laicos muy devotos y misioneros extranjeros que entraban al país de forma clandestina y vivían ocultos.

      El padre de San Andrés Kim Taegón había convertido el hogar en una auténtica Iglesia doméstica, lo que también pagó con su vida. En cuatro generaciones, once miembros de la familia del santo derramaron su sangre por Jesucristo, varios ya beatificados o canonizados.

      Andrés se formó en Macao, que era colonia portuguesa, y destacó como bueno con los idiomas, los mapas, los instrumentos de navegación y todo lo que tenía que ver con la exploración. Buscaba nuevas rutas para introducir misioneros en Corea y elaboró mapas de zonas y costas que nadie antes había cartografiado.

      En el siglo XVIII, viajeros coreanos cultos conocieron el cristianismo en China y llevaron a su país un libro del misionero jesuita Matteo Ricci.Un laico, el pensador Lee Byeok, inspirado por el libro del jesuita, fundó entonces una primera comunidad cristiana muy activa que rápidamente llegó a tener varios miles de creyentes. Siguió creciendo incluso cuando, alrededor de 1785, se desató una cruel persecución en el país, que provocó la muerte en 1801 del único sacerdote del país.

      En 1802, el rey Sunjo emitió un edicto de Estado que ordenaba el exterminio de los cristianos como única solución para sofocar el germen de lo que su gobierno consideraba "locura". Abandonados y sin guía espiritual, los fieles pedían continuamente sacerdotes al obispo de Pekín e incluso al Papa. Los que lograron entrar en 1837 fueron martirizados dos años después.

      Andrés Kim consiguió traer un obispo y un sacerdote, y a partir de ese momento, la presencia de una jerarquía católica en Corea fue estable, a pesar del resurgimiento de las persecuciones en 1866. No llegaría la libertad religiosa hasta 1882.

      Andrés murió decapitado en Seúl el 16 de septiembre de 1846, negándose a renegar de su fe.

      Una escena de la película Nacimiento: el sacerdote misionero clandestino elige tres jóvenes para ser los primeros seminaristas coreanos 

      Una escena de la película Nacimiento: el sacerdote misionero clandestino elige tres jóvenes para ser los primeros seminaristas coreanos 

      El reconocimiento de la Iglesia

      Más de 10.000 mártires murieron, hombre y mujeres. De ellos, 103 fueron beatificados en dos grupos separados en 1925 y 1968 y luego canonizados juntos el 6 de mayo de 1984 en Seúl por San Juan Pablo II. Sólo diez de ellos son extranjeros, tres obispos y siete sacerdotes, los demás son todos coreanos, catequistas y fieles. Su conmemoración litúrgica es el 20 de septiembre. Sus restos descansan desde 1900 en la cripta de la catedral de Myeong-dong.

      Otros 124 mártires fueron beatificados por el Papa Francisco el 16 de agosto de 2014, durante su viaje a Corea del Sur. Más de un millón de fieles asistieron ese día a la misa de Francisco en la puerta de Gwanghwamun, que siguió a una intensa visita del Papa al lugar de las ejecuciones: el santuario de Seo So-Mun, en las afueras de Seúl.

      Muchos han conocido recientemente a Andrés Kim por la película coreana Nacimiento, sobre este mártir, su "nacimiento" al Cielo y el nacimiento de la iglesia coreana.

      Lea aquí la reseña de la película Nacimiento, sobre San Andrés Kim.

      Evangelio del Domingo 25a del Tiempo Ordinario - ¿No sería muchísimo mejor escucharlo con la familia en la santa Misa Dominical presencial?

       


      San Andrés Kim , San Eustaquio RomaMás...

      Libro de Isaías 55,6-9.

      ¡Busquen al Señor mientras se deja encontrar,
      llámenlo mientras está cerca!
      Que el malvado abandone su camino
      y el hombre perverso, sus pensamientos;
      que vuelva el Señor, y él le tendrá compasión,
      a nuestro Dios, que es generoso en perdonar.
      Porque los pensamientos de ustedes no son los míos,
      ni los caminos de ustedes son mis caminos
      -oráculo del Señor-.
      Como el cielo se alza por encima de la tierra,
      así sobrepasan mis caminos y mis pensamientos
      a los caminos y a los pensamientos de ustedes.

      Salmo 145(144),2-3.8-9.17-18.

      El Señor está cerca de aquellos que lo invocan.

      Señor, día tras día te bendeciré,
      y alabaré tu Nombre sin cesar.
      ¡Grande es el Señor y muy digno de alabanza:
      su grandeza es insondable!

      El Señor es bondadoso y compasivo,
      lento para enojarse y de gran misericordia;
      el Señor es bueno con todos
      y tiene compasión de todas sus criaturas.

      El Señor es justo en todos sus caminos
      y bondadoso en todas sus acciones;
      está cerca de aquellos que lo invocan,
      de aquellos que lo invocan de verdad;

      Carta de San Pablo a los Filipenses 1,20c-24.27a.

      Así lo espero ansiosamente, y no seré defraudado. Al contrario, estoy completamente seguro de que ahora, como siempre, sea que viva, sea que muera, Cristo será glorificado en mi cuerpo.
      Porque para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia.
      Pero si la vida en este cuerpo me permite seguir trabajando fructuosamente, ya no sé qué elegir.
      Me siento urgido de ambas partes: deseo irme para estar con Cristo, porque es mucho mejor,
      pero por el bien de ustedes es preferible que permanezca en este cuerpo.
      Solamente les pido que se comporten como dignos seguidores del Evangelio de Cristo. De esa manera, sea que yo vaya a verlos o que oiga hablar de ustedes estando ausente, sabré que perseveran en un mismo espíritu, luchando de común acuerdo y con un solo corazón por la fe del Evangelio,

      Evangelio según San Mateo 20,1-16a.

      porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña.
      Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña.
      Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza,
      les dijo: 'Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo'.
      Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.
      Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: '¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?'.
      Ellos les respondieron: 'Nadie nos ha contratado'. Entonces les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña'.
      Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: 'Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros'.
      Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario.
      Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario.
      Y al recibirlo, protestaban contra el propietario,
      diciendo: 'Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada'.
      El propietario respondió a uno de ellos: 'Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario?
      Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti.
      ¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?'.
      Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos».

      Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

      Compartir el Evangelio en Facebook


      Bulle

      San Gregorio Magno (c. 540-604)
      papa y doctor de la Iglesia
      Homilías sobre el Evangelio n°19


      «Id también vosotros a mi viña»

      El Señor no cesa en ningún momento de enviar obreros para cultivar su viña...: por medio de los patriarcas, luego de los doctores de la Ley y los profetas, y por último, los apóstoles, trabajaba, en cierto modo, cultivando su viña por medio de sus trabajadores. Todos aquellos que, a una fe recta, se unen las buenas obras han sido los obreros de esta viña...
      Los trabajadores del principio del día, de la tercera, de la sexta y de la novena hora representan, pues, el antiguo pueblo hebreo, que, se aplica... desde el comienzo del mundo, a dar culto a Dios con una fe recta, y por tanto, no ha cesado, por así decirlo, de trabajar en el cultivo de la vid. Pero a la 11ª hora, son llamados los paganos, y es a ellos a quienes se destinan estas palabras: "¿por qué habéis estado allí, toda la jornada, sin hacer nada? " pues a lo largo de mucho tiempo, los paganos se habían descuidado de trabajar para la vida eterna, y estaban ahí, en cierta forma, toda la jornada, sin hacer nada. Pero observad, hermanos, lo que responden a la pregunta que se les ha planteado: «porque nadie nos ha contratado». En efecto, ningún patriarca, ni ningún profeta habían llegado a ellos. Y ¿qué quiere decir: "nadie nos ha contratado para trabajar" sino: "nadie nos ha predicado el camino de la vida «?
      Pero nosotros, ¿qué excusa pondremos, si no hacemos buenas obras? Recordemos que hemos recibido la fe, al salir del seno de nuestra madre, escuchado las palabras de vida desde nuestra cuna, y fueron las ubres de la santa Iglesia el alimento de la doctrina celestial al mismo tiempo que la leche materna.
      (EDD)

      Reflexión sobre el cuadro

      El Evangelio de hoy contiene una de esas parábolas de Jesús que pueden dejarnos desconcertados. Instintivamente, nos solidarizamos con los jornaleros que habían pasado todo el día trabajando en la viña. ¿Por qué —se preguntan— aquellos que llegaron solo en la última hora deben recibir exactamente el mismo salario? Su protesta parece perfectamente razonable. En cualquier lugar de trabajo actual, pagar lo mismo a alguien que ha trabajado una hora que a alguien que ha trabajado todo el día parecería profundamente injusto. No habría sonado menos extraño para quienes escucharon por primera vez a Jesús contar esta historia. ¡Las parábolas son, sin duda, atemporales!

      Jesús sabía sin duda que sus oyentes reaccionarían así. La aparente injusticia no es un defecto de la parábola; es precisamente lo que hace que la parábola funcione. Desestabiliza deliberadamente nuestras ideas habituales sobre lo que la gente se merece. Quizá ese sea precisamente el punto al que quiere llegar Jesús: el reino de Dios no funciona según los cálculos y criterios con los que tan a menudo nos juzgamos unos a otros. La generosidad de Dios va mucho más allá de lo que creemos que alguien se ha ganado… y entonces llega la frase decisiva de nuestra historia: ’¿O acaso me envidias mi generosidad?".”

      Si Dios nos preguntara directamente a cada uno de nosotros: “¿Te molesta mi generosidad?”, la mayoría responderíamos de inmediato: “Por supuesto que no”. Estamos agradecidos de que Dios sea generoso, misericordioso y paciente, sobre todo cuando esa generosidad se dirige hacia nosotros. Pero si realmente creemos en esa respuesta, entonces debería marcar nuestra forma de vivir. No podemos regocijarnos por la generosidad de Dios y, al mismo tiempo, ser mezquinos con los demás. Acoger la generosidad de Dios es también permitir que esa generosidad se transmita a través de Nosotros: recibimos, nos alegramos y lo transmitimos a los demás: a través del perdón que ofrecemos, del tiempo que dedicamos, de la paciencia que mostramos y de la amabilidad que ofrecemos. La generosidad de Dios no es simplemente algo que debemos recibir; es algo que estamos llamados a imitar.

      El cuadro de hoy, «Gotas de bondad», de la artista sudafricana Nicolene Botha, nos ofrece una imagen maravillosamente sencilla de la generosidad. Pintado en 2016 durante una grave sequía, muestra a dos gorriones junto a un grifo, lo que nos recuerda lo preciosa que puede ser incluso una sola gota de agua. Un pajarito abre suavemente el grifo para que el otro pueda beber. Es un gesto minúsculo, pero eso es precisamente lo que hace que el cuadro resulte tan conmovedor. La generosidad no siempre requiere grandes gestos ni grandes sacrificios. A menudo consiste simplemente en percibirse la necesidad del otro y dar lo que podamos. Una gota de agua, un poco de tiempo, una palabra amable...: por separado pueden parecer insignificantes, pero para alguien que tiene sed pueden significarlo todo.

      by Padre Patrick van der Vorst

      Oración

      "Amado Dios, en este domingo te damos gracias porque tus caminos y tus planes son siempre mejores que los nuestros. [1, 2]
      Cerca estás de los que te invocan con sinceridad. Ayúdanos a vivir este día con la certeza de que para nosotros la vida es Cristo. [1, 2, 3]
      Danos un corazón generoso y libre de envidias, capaz de alegrarse del bien y de la bondad que muestras con todos tus hijos. Amén." [1, 2]