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lunes, 6 de abril de 2026

Enkhjin se va a bautizar en Mongolia esta Pascua: primero la atrajo el belén, luego el altar

La joven Enkhjin con su amigo Arvanai; ella conoció la fe por él, acólito en la catedral de Ulán Bator, y ahora se va a bautizar

La joven Enkhjin con su amigo Arvanai; ella conoció la fe por él, acólito en la catedral de Ulán Bator, y ahora se va a bautizar


    En Mongolia, país de tradición budista que vivió décadas de dictadura comunista, los católicos son muy pocos, con apenas 8 parroquias y unos 1.500 católicos bautizados. El catolicismo pudo empezar a crear comunidades, muy humildes, solo en 1992, tras la caída del régimen comunista. El Papa Francisco hizo historia al visitar el país y crear cardenal a su joven obispo misionero italiano, Giorgio Marengo, que tiene hoy 51 años.

    Las conversiones aquí son historias humanas en las que Dios habla al corazón, a menudo a través de amigos. Es el caso de Enkhjin Baatar, una estudiante de 21 años.

    Enkhjin Baatar es una chica de campo que llegó hace unos años a la capital, Ulán Bator, para estudiar en la universidad. Sus padres, de familia humilde, trabajan en una fábrica de carne en una zona remota. Allí quedaron con sus hermanas, de 15 y 13 años.

    Enkhjin y su familia no tenían religión alguna. En la capital, la joven estudiante conoció a un compañero de clase que era católico y monaguillo en la catedral, Khashdorj Michael Arvanai. Él le hablaba de su fe, y de la iglesia, a la que acude con su abuela, tía y primos.

    Un móvil perdido

    Una tarde de invierno, Enkhjin perdió su móvil en un autobús aborrotado. Se sintió impotente y hundida. Su amigo Arvanai le propuso rezar en la iglesia, ante el belén navideño, pidiendo ayuda al Niño Jesús.

    “La experiencia fue profunda”, explica la joven. No recuperó el teléfono gracias a las oraciones, "pero sí obtuvo mucha tranquilidad". “Fue entonces cuando empecé a comprender el poder de la oración”, recordó. “Jesús escucha. Cuando pedimos con fe, Él responde a su manera”.

    Enkhjin, con traje típico, la tercera por la derecha, con su madre, sus hermanas menores y su padre

    Enkhjin, con traje típico, la tercera por la derecha, con su madre, sus hermanas menores y su padre

    Enkhjin ya había visitado antes una iglesia protestante. Notó su énfasis en las Escrituras. Pero el catolicismo le atrae a otro nivel. "Lo que me atrae de la Iglesia Católica es el altar, donde el Cuerpo y la Sangre de Jesús son sacrificados y entregados a los fieles», dijo. «Esto alimenta el alma. Quiero experimentarlo personalmente". Y añade: "Anhelo el día en que reciba por primera vez el Cuerpo y la Sangre de Jesús".

    Fue aceptada oficialmente como catecúmena el año pasado, y en esta vigilia pascual será bautizada en la Catedral de San Pedro y San Pablo.

    Dispuesta a evangelizar

    Tuya, la abuela de Arvanai, comenta a UCANews que "es una chica inteligente y devota; todavía no comprende muchas enseñanzas de la Iglesia, pero dice: "Tengo fe en Jesús"».

    La catedral de San Pedro y San Pablo en Mongolia en 2023, y casi todos los católicos del país, recibiendo al Papa Francisco

    La catedral de San Pedro y San Pablo en Mongolia en 2023, y casi todos los católicos del país, recibiendo al Papa FranciscoVaticanMedia

    Cuando se le pregunta cómo puede ella servir a la Iglesia, responde que quiere convertirse en lectora, para proclamar la Palabra de Dios a los demás. Le gusta el Evangelio de Juan, la escena en la que Andrés acerca a Pedro a Jesús. "Al igual que Andrés, mi amigo Arvanai me acercó a Jesús", apunta ella. "En el futuro, también quiero convertirme en un ‘Andrés’ para muchos ‘Pedros’, llevándolos a Jesús. Entiendo que este es el papel de todo misionero en esta joven Iglesia en Mongolia".

    ReL

    Vea también    Testimonios de Fe y de Conversión




    El Papa: Anunciar la Pascua de Cristo significa dar nueva voz a la esperanza

     


    Este 6 de abril, Lunes del Ángel, en la Octava de Pascua, el Papa León XIV dirigió el rezo de la oración mariana del Regina Coeli. Desde la ventana del Palacio Apostólico el Pontífice invitó a testimoniar en el mundo: la Pascua del Señor, porque “el anuncio pascual exime del sepulcro nuestro futuro”. Y recordó “con particular afecto, a la luz del Resucitado”, al Papa Francisco, quien precisamente el Lunes de Pascua del año pasado entregó su vida al Señor.

    “Así como el Resucitado —siempre vivo y presente— libera el pasado de un final destructivo, así el anuncio pascual exime del sepulcro nuestro futuro”, este fue el centro de la reflexión del Papa León XIV en su alocución previa a la oración mariana del Regina Coeli de este 6 de abril, Lunes del Ángel, en la Octava de Pascua.

    Toda la creación entra en el tiempo de la salvación

    A los más de ocho mil fieles y peregrinos que se congregaron en la Plaza de San Pedro para rezar a la Madre de Dios, el Santo Padre les manifestó el tradicional saludo pascual: “¡Cristo ha resucitado! ¡Feliz Pascua!”. Y les dijo que, este saludo, lleno de asombro y de alegría, nos acompañará toda la semana.

    “Al celebrar el día nuevo que el Señor ha hecho para nosotros, la liturgia celebra el ingreso de toda la creación en el tiempo de la salvación; la desesperación de la muerte es removida para siempre, en el nombre de Jesús”.

    De un mismo hecho, el sepulcro vacío, brotan dos interpretaciones

    Al comentar el Evangelio que la liturgia presenta este Lunes de la Octava de Pascua (Mt 28, 8-15), el Pontífice señaló que, este texto bíblico nos pide elegir entre dos relatos: el de las mujeres, que han encontrado al Resucitado (vv. 9-11), o el de los guardias, que han sido sobornados por los jefes del sanedrín (vv. 11-14).

    “Las primeras anuncian la victoria de Cristo sobre la muerte; los segundos anuncian que la muerte vence siempre y en todo caso. En su versión, Jesús no ha resucitado, sino que su cadáver ha sido robado. De un mismo hecho, el sepulcro vacío, brotan dos interpretaciones: una es fuente de vida nueva y eterna, la otra de muerte cierta y definitiva”.

    El Papa: Perseveremos en la invocación del don de la paz para todo el mundo

    06/04/2026

    Este 6 de abril, Lunes del Ángel, en la Octava de Pascua, el Papa León XIV después de la oración mariana del Regina Coeli invitó a seguir perseverando “en la invocación del don de ...

    Reflexionar sobre el valor del testimonio cristiano

    Este contraste, precisó el Papa León, nos hace reflexionar sobre el valor del testimonio cristiano y sobre la honestidad de la comunicación humana. A menudo, el relato de la verdad es oscurecido por fake news —como se dice hoy—, es decir, por mentiras, alusiones y acusaciones sin fundamento. No obstante, frente a tales obstáculos, la verdad no permanece oculta, al contrario, viene a nuestro encuentro, viva y radiante, iluminando las tinieblas más densas.

    “Tal como a las mujeres que fueron al sepulcro, Jesús también hoy a nosotros nos dice: «No teman. Vayan a anunciar» (v. 10). Jesús mismo se convierte así en la buena noticia que hay que testimoniar en el mundo: la Pascua del Señor es nuestra Pascua —la Pascua de la humanidad— porque este hombre, que ha muerto por nosotros, es el Hijo de Dios, que por nosotros ha dado su vida. Así como el Resucitado —siempre vivo y presente— libera el pasado de un final destructivo, así el anuncio pascual exime del sepulcro nuestro futuro”.

    Anunciar la Pascua de Cristo significa dar nueva voz a la esperanza

    Por este motivo, el Santo Padre dijo que, ¡cuán importante es que este Evangelio llegue sobre todo a quienes están oprimidos por la maldad, que corrompe la historia y confunde las conciencias! Y su pensamiento se dirigió especialmente a los pueblos atormentados por la guerra, a los cristianos perseguidos por su fe, a los niños privados de la educación.

    “Anunciar con palabras y obras la Pascua de Cristo significa dar nueva voz a la esperanza, que de otro modo sería sofocada en manos de los violentos. Cuando es proclamada en el mundo, la Buena Nueva disipa toda sombra, en cada época”.

    El gran testimonio de fe y de amor del Papa Francisco

    Y antes de concluir su alocución, León XIV recordó “con particular afecto, a la luz del Resucitado”, al Papa Francisco, quien precisamente el Lunes de Pascua del año pasado entregó su vida al Señor.

    “Al recordar su gran testimonio de fe y de amor, recemos juntos a la Virgen María, Trono de la Sabiduría, para que podamos convertirnos en anunciadores cada vez más luminosos de la verdad”.

    Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

    León XIV: la Pascua tuvo un precio altísimo porque Cristo murió para librarnos del «dominio del mal»

    El Papa convoca a una vigilia de oración por la paz en la Basílica de San Pedro el sábado 11 de abril.

    Momento de la bendición del Papa, acompañada de indulgencia plenaria.

    Momento de la bendición del Papa, acompañada de indulgencia plenaria.Vatican Media (captura)


      Este domingo tuvo lugar la primera bendición Urbi et Orbi por Pascua de Resurrección de León XIV como Papa. Está cerca el aniversario de la muerte de Francisco, el 21 de abril, y de la elección de su sucesor, el cardenal Robert Prevost, el 8 de mayo.

      Así que fue la primera vez que escuchamos de sus labios, y además en numerosos idiomas, la expresión "¡Cristo ha resucitado! ¡Felices pascuas!".

      Una Plaza de San Pedro abarrotada saludó al Papa y recibió su bendición.

      Una Plaza de San Pedro abarrotada saludó al Papa y recibió su bendición.Vatican Media

      Y en sus palabras desde el balcón central de la basílica vaticana, y ante tropas de la Santa Sede y de Italia que tocaron sus himnos, destacó que en este día "la Iglesia canta con júbilo el acontecimiento que es el origen y el fundamento de su fe".

      Además, "la Pascua es una victoria: de la vida sobre la muerte, de la luz sobre las tinieblas, del amor sobre el odio", dijo, y añadió la gran verdad que conmemoramos en la Semana Santa. A saber, que la victoria que supone la Pascua "ha tenido un precio altísimo: Cristo, el Hijo del Dios vivo, tuvo que morir, y morir en una cruz, tras sufrir una condena injusta, ser escarnecido y torturado, y haber derramado toda su sangre". Y fue porque "tomó sobre sí el pecado del mundo y así nos liberó a todos, y con nosotros también a toda la creación, del dominio del mal".

      ¿Y cómo lo hizo? Mediante la entrega confiada "a la voluntad del Padre, a su plan de salvación" para nosotros.

      ¿Para nosotros? Sí, y no con palabras sino con hechos, porque:

      • "para encontrarnos a nosotros, los perdidos, se hizo carne"; 
      • "para liberarnos a nosotros, los esclavos, se hizo esclavo"; 
      • "para darnos vida a nosotros, los mortales, se dejó morir a manos de sus verdugos en la cruz".
      Una imagen que recordó a la de un año, cuando León XIV se asomó por primera vez a los balcones vaticanos.

      Una imagen que recordó a la de un año, cuando León XIV se asomó por primera vez a los balcones vaticanos.Vatican Media

      "La fuerza con la que Cristo resucitó no es violenta", subrayó el Sumo Pontífice, en una tesis que ha querido resaltar en prácticamente todos sus mensajes de la Semana Santa, atendiendo a la realidad bélica del mundo actual. Frente a ella, "la verdadera fuerza que trae la paz a la humanidad... genera relaciones respetuosas a todos los niveles: entre las personas, las familias, los grupos sociales y las naciones".

      Frente a cualquier manifestación de egoísmo u odio, "la resurrección de Cristo es el comienzo de la nueva humanidad, es la entrada a la verdadera tierra prometida, donde reinan la justicia, la libertad y la paz, donde todos se reconocen como hermanos y hermanas, hijos del mismo Padre que es Amor, Vida y Luz".

      Por ello, ante el sepulcro vacío todos nos encontramos ante el mismo dilema que "los discípulos", llenos de "esperanza y asombro", y "los guardias y los fariseos", que se vieron "obligados a recurrir a la mentira y al engaño para no reconocer que aquel que había sido condenado verdaderamente ha resucitado".

      León XIV hizo así la afirmación fundamental de la Resurrección como hecho histórico: hay pruebas de ella.

      Dicho lo cual, el Papa consagró la última parte de su mensaje de Pascua a combatir la violencia que sacude el mundo, a la cual "nos estamos acostumbrando" y "nos volvemos indiferentes". No podemos mantener esa actitud, proclamó, porque "no podemos resignarnos al mal". ¿Por qué? "Porque el mal no tiene la última palabra, porque ha sido vencido por el Resucitado".

      En efecto, "la paz que Jesús nos entrega no es aquella que se limita a silenciar las armas, sino la que toca y transforma el corazón de cada uno de nosotros. ¡Convirtámonos a esa paz de Cristo! ¡Hagamos oír el grito de paz que brota del corazón!".

      Para lo cual anunció en ese momento una vigilia de oración por la paz que se celebrará en la Basílica de San Pedro el próximo sábado 11 de abril.

      Y concluyó afirmando que la fiesta de Pascua nos lleva a pedir al Señor "que conceda su paz al mundo asolado por las guerras y marcado por el odio y la indiferencia, que nos hacen sentir impotentes ante el mal. Al Señor encomendamos todos los corazones que sufren y esperan la verdadera paz que sólo Él puede dar".

      ReL

      Vea también    Historia de la Pascua




      Evangelio del día - Lunes de Pascua


       

      Libro de los Hechos de los Apóstoles 2,14.22-33.

      El día de Pentecostés, Pedro poniéndose de pie con los Once, levantó la voz y dijo: "Hombres de Judea y todos los que habitan en Jerusalén, presten atención, porque voy a explicarles lo que ha sucedido.
      Israelitas, escuchen: A Jesús de Nazaret, el hombre que Dios acreditó ante ustedes realizando por su intermedio los milagros, prodigios y signos que todos conocen,
      a ese hombre que había sido entregado conforme al plan y a la previsión de Dios, ustedes lo hicieron morir, clavándolo en la cruz por medio de los infieles.
      Pero Dios lo resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, porque no era posible que ella tuviera dominio sobre él.
      En efecto, refiriéndose a él, dijo David: Veía sin cesar al Señor delante de mí, porque él está a mi derecha para que yo no vacile.
      Por eso se alegra mi corazón y mi lengua canta llena de gozo. También mi cuerpo descansará en la esperanza,
      porque tú no entregarás mi alma al Abismo, ni dejarás que tu servidor sufra la corrupción.
      Tú me has hecho conocer los caminos de la vida y me llenarás de gozo en tu presencia.
      Hermanos, permítanme decirles con toda franqueza que el patriarca David murió y fue sepultado, y su tumba se conserva entre nosotros hasta el día de hoy.
      Pero como él era profeta, sabía que Dios le había jurado que un descendiente suyo se sentaría en su trono.
      Por eso previó y anunció la resurrección del Mesías, cuando dijo que no fue entregado al Abismo ni su cuerpo sufrió la corrupción.
      A este Jesús, Dios lo resucitó, y todos nosotros somos testigos.
      Exaltado por el poder de Dios, él recibió del Padre el Espíritu Santo prometido, y lo ha comunicado como ustedes ven y oyen."


      Salmo 16(15),1-2a.5.7-8.9-10.11.

      Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.

      Protégeme, Dios mío,
      porque me refugio en ti.
      Yo digo al Señor:
      El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,

      ¡tú decides mi suerte!
      Bendeciré al Señor que me aconseja,
      ¡hasta de noche me instruye mi conciencia!
      Tengo siempre presente al Señor:

      él está a mi lado, nunca vacilaré.
      Por eso mi corazón se alegra,
      se regocijan mis entrañas
      y todo mi ser descansa seguro:

      porque no me entregarás a la Muerte
      ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro.
      Me harás conocer el camino de la vida,
      saciándome de gozo en tu presencia,

      de felicidad eterna a tu derecha.


      Evangelio según San Mateo 28,8-15.

      Las mujeres, atemorizadas pero llenas de alegría, se alejaron rápidamente del sepulcro y fueron a dar la noticia a los discípulos.
      De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: "Alégrense". Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de él.
      Y Jesús les dijo: "No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán".
      Mientras ellas se alejaban, algunos guardias fueron a la ciudad para contar a los sumos sacerdotes todo lo que había sucedido.
      Estos se reunieron con los ancianos y, de común acuerdo, dieron a los soldados una gran cantidad de dinero,
      con esta consigna: "Digan así: 'Sus discípulos vinieron durante la noche y robaron su cuerpo, mientras dormíamos'.
      Si el asunto llega a oídos del gobernador, nosotros nos encargaremos de apaciguarlo y de evitarles a ustedes cualquier contratiempo".
      Ellos recibieron el dinero y cumplieron la consigna. Esta versión se ha difundido entre los judíos hasta el día de hoy.


      Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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      Bulle

      San Pedro Crisólogo (c. 406-450)
      obispo de Ravenna, doctor de la Iglesia
      Sermón 76,2-3; CCL 24A, 465-467


      “Id, avisad a mis hermanos (...). Allí me verán.”

      El ángel dijo a las mujeres (...): “Y ahora id enseguida a decir a sus discípulos: "Ha resucitado de entre los muertos e irá delante de vosotros a Galilea; allí le veréis”. “Ya os lo he dicho” (Mateo 28,7). Al decir esto, el ángel no se dirigía a María Magdalena ni a la otra María, sino que a estas dos mujeres, Él encomendaba la misión para la Iglesia, él estaba enviando a la Esposa en busca del Esposo.
      Mientras ellas se marchaban, el Señor salió a su encuentro y las saludó diciéndoles: “Os saludo, alegraos” (griego)... Él le había dicho a sus discípulos: “No saludéis a nadie en el camino” (Lucas 10,4); ¿cómo es que en el camino Él acudió al encuentro de estas mujeres y las saludó con tanta alegría? Él no espera ser reconocido, no busca ser identificado, no se deja cuestionar, sino que se adelanta con gran ímpetu hacia este encuentro...
      Esto es lo que provoca la fuerza del amor; ésta fuerza es más fuerte que todo, la que todo sobrepasa. Al saludar a la Iglesia, es al mismo Cristo al que saluda, porque Él la ha hecho suya, ésta es su carne, su cuerpo, como lo atestigua el apóstol Pablo: “Él es también la Cabeza del Cuerpo, de la Iglesia” (Col. 1,18). Sí, es a la Iglesia en su plenitud a la que personifican estas dos mujeres... Él dispone que estas mujeres ya han alcanzado la madurez de la fe: ellas dominaron sus debilidades y se apresuraron hacia el misterio, ellas buscan al Señor con todo el fervor de su fe. Este es el motivo por el que merecen que Él se entregue a ellas al ir a buscarlas y decirles: “Os saludo, alegraos”. Él les deja no solo tocarle, sino también aferrarse a Él en la misma medida de su amor... Estas mujeres son en el seno de la Iglesia, un ejemplo de predicación de la Buena Noticia.
      (EDD)

      Reflexión sobre el cuadro

      El Evangelio de hoy revela que la oposición a Jesús no terminó con su muerte; incluso su resurrección fue resistida. Así como su vida terrena fue rechazada y llevada a su fin, también hubo intentos de silenciar la verdad del sepulcro vacío. Las autoridades religiosas se reunieron y acordaron una versión de los hechos para explicarla: que los discípulos habían llegado de noche y se habían llevado el cuerpo. De este modo, el que había sido ejecutado como un criminal tendría a sus seguidores desacreditados como engañadores. Sin embargo, estos esfuerzos por distorsionar lo sucedido, no pudieron sostenerse. Las autoridades podían acabar con la vida terrenal de Jesús, ¡pero no podían acabar con la vida resucitada de Jesús!

      El Señor resucitado no permaneció oculto. Se reveló primero a las mujeres que acudieron con fe al sepulcro, y después a los discípulos de Galilea. Como atestigua más tarde San Pablo, muchos otros encontraron también a Cristo resucitado, y algunos de ellos vivían todavía cuando escribió a los Corintios, décadas más tarde. Mucha gente vio al Señor resucitado. Y los que lo habían visto no podían permanecer en silencio; se convirtieron en testigos, proclamando su vida, muerte y resurrección a todos, judíos y gentiles por igual. Lo que antes se reprimía ahora se extendía... ¡y era imparable!

      También nosotros estamos invitados a este mismo movimiento de la Pascua: a encontrarnos personalmente con Jesús y a llevarlo hacia fuera. Como las mujeres en el sepulcro, como los apóstoles en Jerusalén, como los numerosos testigos que vieron después al Señor resucitado, se nos invita a encontrarnos con Él y a no guardarnos ese encuentro para nosotros mismos. La alegría de la Pascua nunca está destinada a permanecer encerrada; anhela ser compartida, hablada, vivida. La fe no se difunde por la fuerza, sino por el testimonio.

      El cuadro de hoy nos muestra que después de la Cruz (representada en el panel izquierdo), y después de la Resurrección (representada en el derecho), la historia no termina... continúa. En el fondo de ese panel derecho, casi en silencio, vemos a Cristo apareciéndose a los discípulos en el camino de Emaús. Esta obra de Gerard David, hacia 1510, formaba parte de lo que en su día fueron alas de un retablo mayor. En nuestros paneles pintados, la Crucifixión nos ancla en la oscuridad del Viernes Santo, la Resurrección irrumpe en primer plano y, sin embargo, casi suavemente, en el fondo, se muestra la verdadera repercusión de los acontecimientos: que Jesús se encuentra y que la fe se extiende. Esta es la dinámica de la Pascua: Cristo aparece, los corazones se inflaman y el mensaje se difunde.

      by Padre Patrick van der Vorst

      Oración-Secuencia Pascual

      Ofrezcan los cristianos
      Ofrendas de alabanza
      A gloria de la victima
      Propicia de la Pascua
      Cordero sin pecado
      Que a las ovejas salva
      A Dios y a los culpables
      Unió con nueva alianza
      Aleluya, aleluya
      Aleluya, aleluya
      Aleluya, aleluya
      Aleluya, aleluya
      Lucharon vida y muerte
      En singular batalla
      Y muerto el que es vida
      Triunfante se levanta
      ¿Qué has visto de camino
      María en la mañana?
      A mi Señor glorioso
      La tumba abandonada
      Aleluya, aleluya
      Aleluya, aleluya
      Aleluya, aleluya
      Aleluya, aleluya
      Los ángeles testigos
      Sudarios y mortajas
      Resucitó de veras
      Mi amor y mi esperanza
      Venid a Galilea
      Ahí el Señor aguarda
      Ahí veréis los suyos
      La Gloria de la Pascua
      Aleluya, aleluya
      Aleluya, aleluya
      Aleluya, aleluya
      Aleluya, aleluya
      Primicia de los muertos
      Sabemos por tu gracia
      Que está el Resucitado
      La muerte en ti no manda
      Rey vencedor apiádate
      De la miseria humana
      Y da a tus fieles parte
      En tu victoria santa
      Aleluya, aleluya
      Aleluya, aleluya
      Aleluya, aleluya
      Aleluya, aleluya


      domingo, 5 de abril de 2026

      Muchos, y pronto, dijeron ver a Jesús resucitado: hasta los escépticos admiten que «algo pasó»

      La Resurrección es un hecho que recibe numerosos asentimientos históricos: muchos que vieron morir a Cristo murieron por decir que vivía.

      Mucha gente -como esta película-espera que Jesús resucitado brille o despida luz... pero los Evangelios no dicen eso

      Mucha gente -como esta película-espera que Jesús resucitado brille o despida luz... pero los Evangelios no dicen eso


        ¿Qué vieron los apóstoles, María Magdalena, los caminantes de Emaús y “más de 500 testigos”? Según los evangelios y las cartas de San Pablo, vieron a Jesús resucitado. Y así nació el cristianismo, justo después de la ejecución pública de Cristo.

        Los eruditos bíblicos agnósticos, o de religión no cristiana, no creen que Jesús resucitara (básicamente porque se supone que los muertos no resucitan). Pero sí están convencidos de que esos primeros testigos sí creían haberlo visto.

        Es decir: algo vieron, algo que les hizo cambiar sus vidas y el mundo, algo que ellos dijeron que era Jesús vivo de nuevo.

        “Prácticamente cada estudioso bíblico de Occidente, independientemente de su trasfondo religioso, está de acuerdo en que los primeros seguidores de Jesús creían que Él se les había aparecido vivo. Esto es lo que puso en marcha a la mayor religión del mundo”, escribe en Christianity Today Justin Bass, autor de The Bedrock of Christianity: The Unalterable Facts of Jesus’ Death and Resurrection (El fundamento del cristianismo: los hechos inalterables de la muerte y resurrección de Jesús).

        El procónsul cordobés y la fecha indiscutible: 55 d.C.

        En el año 55 d.C. San Pablo escribe su primera carta a los Corintios. La fecha de este texto es de las más seguras de la Biblia, ya que se basa en el proconsulado del cordobés Galión (hermano del filósofo Séneca) en Corinto, arqueológicamente datado. En esa carta del año 55, Pablo recita un himno que él había aprendido, probablemente de los apóstoles, en Jerusalén, y que había enseñado a los corintios. Casi con seguridad la gente lo memorizaba con música, como una canción.

        “Yo os transmití en primer lugar, lo que también yo recibí:

        que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras;

        y que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras;

        y que se apareció a Cefas y más tarde a los Doce;

        después se apareció a más de 500 hermanos juntos,

        la mayoría de los cuales vive todavía, otros han muerto;

        después se apareció a Santiago,

        más tarde a todos los apóstoles”

        (1 Corintios 15, 3-8).

        Así, Jesús es crucificado en el año 30 (o 33, según otra posibilidad) y tenemos un texto bien datado de 25 años después hablando de sus apariciones. Recuerde el lector dónde estaba hace 25 años, tres años después de los juegos de Barcelona 92. ¿Cuánto cuesta en 2020 encontrar testigos vivos de lo que pasó en Barcelona 92? Es fácil de hacer.

        Pablo dice que él transmite lo que recibió. Muchos expertos consideran que Pablo se convirtió en el año 35 y visitó Jerusalén en el año 38, donde Pedro y los apóstoles le instruyeron. Probablemente fue entonces cuando aprendió de ellos este himno… un himno que enumeraba las apariciones cuando no habían pasado ni 8 años desde la muerte de Jesús. Incluso el uso de la palabra aramea Cefas (en vez de la griega Petros) muestra que el himno probablemente tenía una primera versión en arameo.

        No hay un texto similar en la literatura antigua pagana ni judía

        “Este catálogo de apariciones de resurrección no tiene paralelo en el Nuevo Testamento, de hecho, ni siquiera en toda la literatura antigua”, detalla Justin Bass. No hay catálogos de apariciones de muertos a personajes antiguos griegos, romanos, judíos o paganos.

        No existen textos antiguos que digan “el fantasma de Fulano se apareció a Mengano, tiempo después a Zutano y pasado un mes a 50 testigos más”. Y mucho menos textos que añadan que la mayoría de los testigos aún viven.

        Pablo, según Justin Bass, básicamente “está invitando a los miembros de la Iglesia de Corinto a viajar a Jerusalén a hablar con estos testigos, investigar por ellos mismos cómo fue ver al Jesús resucitado. Podemos ver que un testimonio firme de testigos oculares de Jesús resucitado era fácilmente accesible en las décadas después de la resurrección”.

        El caso de María Magdalena

        En la lista no aparece por su nombre María Magdalena, pero ella sí sale con una relevancia asombrosa en los Evangelios. ¿Por qué los evangelios hablan de María Magdalena? Porque fue testigo de que "algo pasó".

        • Jesús y la Magdalena (1835), de Alexander Ivanov (Museo Estatal Ruso).

        El estudioso agnóstico Bart D. Ehrman escribe en su libro How Jesus Became God que “es significativo que María Magdalena tenga esa prominencia en todas las narraciones de resurrección en los evangelios, cuando ella está prácticamente ausente en el resto del texto evangélico. Sólo se la menciona una vez en todo el Nuevo Testamento en conexión con Jesús en su ministerio público (en Lucas 8,1-3). Y, sin embargo, ella es siempre la primera en anunciar que Jesús ha resucitado. ¿Por qué es así? Una explicación plausible es que también ella tuvo una visión de Jesús tras morir él”.

        Ehrman es agnóstico, pero plantea que perfectamente María Magdalena pudo anunciar -y convencer a muchos- que había visto a Cristo resucitado.

        Anunciar la resurrección no salía gratis

        Anunciar que Cristo había resucitado no era un hobby inocente. Era algo que complicaba mucho la vida, en parte por la persecución violenta de grupos judíos hostiles, en parte por el desprecio de paganos burlones. Pablo, en Atenas tenía cierto éxito entre los filósofos, hasta el momento en que habló de que Cristo resucitó… ahí perdió casi todo su público.

        San Pablo en 2 Corintios 11, 23-33, enumera después cosas que ha vivido: ha sido apaleado, encarcelado, lapidado, ha naufragado… todo por anunciar que Cristo resucitó.

        La tradición dice que murieron mártires todos los apóstoles, menos Juan (y Judas, se entiende). Anunciar sus visiones del Resucitado no les daba ventajas mundanas, sino persecuciones. Pero perseveraron en ellas.

        • La incredulidad de Santo Tomás, por Caravaggio, pintado en1602.

        ¿Qué sabe la ciencia sobre las alucinaciones en grupo?

        A menudo hay quien responde que esas visiones fueron “histeria de masas” o “alucinaciones en grupo”. Pero ¿qué sabe la ciencia sobre las “alucinaciones en grupo”?

        Justin Bass acude al libro de 2005 Resurrecting Jesus de Dale Allison, que recopila datos sobre estudios científicos acerca de alucinaciones. Los datos en los estudios muestran 4 cosas:

        - rara vez se dan alucinaciones en grupos durante un periodo extenso de tiempo

        - de hecho, rara vez hay alucinaciones en grupos grandes, de más de 8 personas

        - no se conoce ningún caso en que una alucinación haya llevado a nadie a proclamar que un muerto ha resucitado

        la gente no tiene alucinaciones en las que salen sus enemigos (detalle interesante para el caso de San Pablo)

        'Resucitando a Jesús', del historiador estadounidense Dale Allison (n. 1955), un experto en los hechos del cristianismo.

        'Resucitando a Jesús', del historiador estadounidense Dale Allison (n. 1955), un experto en los hechos del cristianismo.t&t Clark / Bloomsbury

        Parece que el caso de Jesús incumple estas 4 cosas que sabemos sobre las alucinaciones. Dale Allison escribe: “Una persona puede alucinar, pero ¿doce a la vez? ¿Y docenas durante mucho tiempo? Estas preguntas son legítimas, y agitar la varita mágica de la ‘histeria de masa’ no hará que desaparezcan”.

        "No sé que pasó, pero algo pasó"

        Los textos bíblicos son una evidencia histórica robusta, firme, y muy especial. Ante ella, los historiadores e investigadores agnósticos suelen concluir: “no sé lo que pasó, pero algo pasó”.

        Así, por ejemplo, el erudito E.P.Sanders, que en su libro de 1985 Jesús y el judaísmo declaraba ser un "protestante liberal, moderno, secularizado", escribió en The historical figure of Jesus: “Que los seguidores de Jesús, y luego Pablo, tuvieron experiencias de la resurrección es, a mi juicio, un hecho. Qué realidad hizo surgir esas experiencias, no lo sé”.

        'La figura histórica de Jesús', del teólogo cristiano E.P. Sanders (1937-2022).

        'La figura histórica de Jesús', del teólogo cristiano E.P. Sanders (1937-2022).Penguin Books

        Bass cita también a la estudiosa Paula Fredriksen, que se educó como católica pero luego se hizo judía.

        Ella dijo en un documental de la ABC en el año 2000 titulado The search for Jesus: "Sé que, en sus palabras, lo que vieron era a Jesús resucitado. Eso es lo que dicen, y toda la evidencia histórica de que disponemos atestigua su convicción de que eso es lo que vieron. No digo que realmente vieran a Jesús resucitado. No sé lo que vieron, yo no estaba allí. Pero sé, como historiadora, que debieron ver algo".

        ¿Por qué no hay apariciones más fantasiosas y "esperables"?

        Hay quien critica que los testimonios de las apariciones sean “fragmentarios”. Pero, precisamente, que no estén adornados o no sean aún más les da credibilidad. No dan lo que pide “el público”.

        El público, la devoción popular, querrían que se apareciese a sus jueces injustos (Pilatos, Caifás) para regañarlos o castigarlos, o a su madre, la Virgen, para consolarla. Pero los evangelios canónicos no recogen nada de eso.

        San Juan Pablo II predicó sobre eso en una catequesis en 1989.

        “Después de la resurrección, Jesús se presenta a las mujeres y a los discípulos con su cuerpo transformado, hecho espiritual y partícipe de la gloria del alma: pero sin ninguna característica triunfalista. Jesús se manifiesta con una gran sencillez. Habla de amigo a amigo, con los que se encuentra en las circunstancias ordinarias de la vida terrena. No ha querido enfrentarse a sus adversarios, asumiendo a actitud de vencedor, ni se ha preocupado por mostrarles su 'superioridad', y todavía menos ha querido fulminarlos. Ni siquiera consta que se haya presentado a alguno de ellos. Todo lo que nos dice el Evangelio nos lleva a excluir que se haya aparecido, por ejemplo, a Pilato, que lo había entregado a los sumos sacerdotes para que fuese crucificado (Cfr. Jn 19, 16), o a Caifás, que se había rasgado las vestiduras por la afirmación de su divinidad”.

        Las apariciones de Jesús en los Evangelios, reforzadas por la cita de Corintios, sin acumular triunfalismos ni escenografías impactantes, parecen dar más solidez a su credibilidad.

        Justin Bass concluye: “incluso desde la perspectiva de los estudiosos más escépticos, el peso del registro histórico testimonia que muchos individuos y grupos creyeron que habían visto a Cristo resucitado. Toda la evidencia de la que disponemos sugiere que su testimonio ocular es fiable y honesto. ¿Por qué no creerles?"

        P.J.Ginés, ReL

        Vea también    La Resurrección - Catequesis
        de San Juan Pablo II