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domingo, 6 de septiembre de 2026

Ángelus del Papa León XIV comentando el Evangelio del día

 

PAPA LEÓN XIV

ÁNGELUS

Plaza de San Pedro
Domingo, 6 de septiembre de 2026

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Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!

La Palabra de Dios proclamada en la liturgia de este domingo nos ofrece algunos criterios fundamentales de pensamiento y de acción. Leemos en la Carta a los Romanos que todos los mandamientos «se resumen en este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”» (Rm 13,9). San Pablo insiste en este punto con una imagen muy fuerte, presente también en el “Padre nuestro”. Escribe: «Que la única deuda con los demás sea la del amor mutuo» (v. 8).

Jesús nos ha enseñado a invocar y a practicar el perdón de las deudas. Sin embargo, hay una heredad que nos debemos los unos a los otros, sin quedar atrapados por ella: es la deuda de un amor mutuo. Toda la atención, el cuidado y el bien que hemos recibido nos hacen más libres y responsables.

En el Evangelio de este domingo, Jesús sugiere a cada comunidad cristiana al menos dos modos de ejercitar el amor mutuo. El primero es ser capaces de realizar la corrección fraterna. Es un arte delicado y muchas veces olvidado, que requiere franqueza y gradualidad. Hablarse con sinceridad —primero de tú a tú; después, si es preciso, entre dos o tres personas; finalmente, cuando sea necesario, con toda la comunidad— significa afrontar la realidad y transformar problemas y conflictos en pasos de crecimiento. La lamentación y la maledicencia son más fáciles, pero no generan nada y paralizan muchas situaciones. El Evangelio, sin embargo, nos educa a la libertad en la caridad.

Además, hay un segundo modo de amar fraternalmente, que para Jesús transforma incluso la oración: ponerse de acuerdo. No solamente cuando hay un conflicto, sino para pedir a Dios cualquier don. Dice el Señor: «Si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá» (Mt 18,19). Esta promesa sugiere que podemos tener deseos comunes, dolores comunes, esperanzas comunes y, a través de la oración, crecer en la unidad. Sin la fe, cualquiera podría sentirse solo y sospechar de los demás, viéndolos como extraños y enemigos. Sin embargo, por gracia, somos hermanos y hermanas que pueden ponerse de acuerdo: encontrándose, perdonándose y escuchándose en el Señor.

Pidamos a María, quien tras el anuncio del ángel fue deprisa al encuentro de su prima Isabel para compartir la alegría y el cansancio del embarazo, que nos enseñe también a nosotros la gozosa deuda del amor fraterno.

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Después del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas:

Con gran pesar he seguido las noticias sobre los violentos ataques que recientemente han afectado a varias ciudades e infraestructuras civiles en Ucrania, provocando la muerte de personas inocentes.

Mi corazón se une al sufrimiento del pueblo que lleva años viviendo en la angustia y el miedo.

Hago un nuevo llamamiento para que se ponga fin a la violencia, se detenga la destrucción y se abran los corazones al diálogo y a la paz. Espero que los esfuerzos realizados estos días para reanudar las negociaciones den frutos concretos y abran un espacio para la diplomacia.

Elevemos nuestra oración al Señor, para que prevalezca la concordia en todos los conflictos del mundo.

Les doy la bienvenida a todos ustedes, romanos y peregrinos provenientes de distintos países. ¡Gracias por estar aquí!

De manera especial saludo a la comunidad del seminario interdiocesano “Studienhaus Sankt Lambert” de Lantershofen (Alemania).

Recibo con alegría a la peregrinación de la Parroquia de San Ulrico Obispo de Muestre (Treviso); así como también al Coro diocesano de la Diócesis de Oppido Mamertina-Palmi, acompañado del Obispo.

Mientras retomamos poco a poco nuestras actividades habituales tras las vacaciones de verano, pidamos al Señor que nos acompañe y nos sostenga con su luz.

¡Les deseo a todos un feliz domingo!

(vatican.va)


Evangelio del día Domingo 23a. del Tiempo Ordinario ¿No sería muchísimo mejor escucharlo con la familia en la Santa Misa Dominical presencial?


 

San Zacarías Profeta , Beato Mateo de AgrigentoMás...

Libro de Ezequiel 33,7-9.

Así habla el Señor:
Hijo de hombre, yo te he puesto como centinela de la casa de Israel: cuando oigas una palabra de mi boca, tú les advertirás de mi parte.
Cuando yo diga al malvado: "Vas a morir", si tú no hablas para advertir al malvado que abandone su mala conducta, el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre.
Si tú, en cambio, adviertes al malvado para que se convierta de su mala conducta, y él no se convierte, él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado tu vida.


Salmo 95(94),1-2.6-7.8-9.

¡Ojalá hoy escuchen la voz del Señor!

¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva!
¡Lleguemos hasta él dándole gracias,
aclamemos con música al Señor!

¡Entren, inclinémonos para adorarlo!
¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros, el pueblo que él apacienta,
las ovejas conducidas por su mano.

Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:
«No endurezcan su corazón como en Meribá,
como en el día de Masá, en el desierto,
cuando sus padres me tentaron y provocaron,
aunque habían visto mis obras.»


Carta de San Pablo a los Romanos 13,8-10.

Hermanos:
Que la única deuda con los demás sea la del amor mutuo: el que ama al prójimo ya cumplió toda la Ley.
Porque los mandamientos: No cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no codiciarás, y cualquier otro, se resumen en este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
El amor no hace mal al prójimo. Por lo tanto, el amor es la plenitud de la Ley.


Evangelio según San Mateo 18,15-20.

Jesús dijo a sus discipulos:
Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano.
Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos.
Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano.
Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo.
También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá.
Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos.

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

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Bulle

San Efrén (c. 306-373)
Diácono en Siria, doctor de la Iglesia
Himno inédito


«Yo estoy allí, en medio de ellos»

El que celebra solo en el corazón del desierto,
él mismo es una asamblea numerosa.
Si dos se unen para celebrar entre las rocas,
millares y miríadas están allí presentes.
Si son tres los que se juntan,hay un cuarto entre ellos.
Si hay seis o siete, doce mil millares se han juntado.
Si se ponen en fila, llenan el firmamento de oración.
Si son crucificados sobre la roca, y señalados con una cruz de luz,
se ha fundado la Iglesia.
Si están reunidos,
el Espíritu planea sobre sus cabezas.
Y cuando terminan su oración,
el Señor se levanta y sirve a sus siervos (Lc 12,37; Jn 13,4).
(EDD)

Reflexión sobre el cuadro

Probablemente, a la mayoría de nosotros se nos viene a la mente alguien que ha sido importante en nuestro camino de fe. Quizá fuera un padre o un abuelo quien nos enseñó a rezar por primera vez, un sacerdote cuyas palabras nos marcaron, un profesor, un amigo, o simplemente alguien cuyo ejemplo silencioso nos mostró lo que significaba vivir como cristiano. A veces, estas personas nos animaron; otras, nos plantearon retos. Muy a menudo, es posible que ni siquiera se dieran cuenta de la influencia que ejercían. Sin embargo, al echar la vista atrás, podemos ver que Dios se sirvió de ellas para acercarnos más a Él. Y quizá (¡y ojalá!) haya personas que puedan decir lo mismo de nosotros.

Eso es lo esencial de las lecturas de hoy: tenemos una responsabilidad los unos hacia los otros. Estamos llamados no solo a acercarnos nosotros mismos a Dios, sino también a ayudar a los demás a acercarse a Él. Jesús lo explica de forma muy práctica en el Evangelio de hoy. Cuando alguien ha hecho algo malo o empieza a desviarse del camino, Jesús no les dice a sus discípulos que simplemente lo condenen o lo abandonen. Les dice que vayan en su búsqueda e intenten llevarlo de vuelta a Dios.

Ninguno de nosotros recorre el camino hacia Dios en solitario. El cristianismo es una fe de compañerismo. A veces yo te ayudaré a seguir adelante; otras veces necesitaré que tú me ayudes a mí. A veces mis palabras pueden guiarte hacia Cristo; otras veces, tu ejemplo puede volver a encaminarme hacia Él. Los padres tienen esta responsabilidad hacia sus hijos, los sacerdotes hacia sus feligreses, los amigos entre sí, pero, en cierto sentido, todo cristiano la tiene hacia cualquier otro cristiano. Somos compañeros de peregrinación, ayudándonos unos a otros hacia el mismo destino.

Nuestro hermoso cuadro del artista polaco Marian Zarembski (1860-1918), pintado en 1888, se conoce como «El sembrador», pero también como «El Ángelus» o «Antes de la siembra». Muestra un momento muy cotidiano de la vida rural transformado en algo profundamente sagrado: un padre que transmite la fe a su hija. Ha interrumpido su trabajo en el campo y se arrodilla junto a su hijita para rezar. Detrás de ellos vemos la tierra recién arada, los bueyes y el arado esperando en la distancia, mientras que junto a ellos yace el saco de semillas que pronto se esparcirá por la tierra.

Pero quizá el detalle más conmovedor se encuentra en las manos del padre: el rosario. Sostiene a su hija cerca de él mientras rezan juntos. Las manitas de ella están unidas, mientras que el brazo de él la rodea con ternura. ¡Por lo tanto, está realizando dos tipos de siembra! Pronto se levantará y sembrará semillas en la tierra, con la esperanza de que, con el tiempo, crezcan y den fruto. Pero en este preciso instante está sembrando otro tipo de semilla: la semilla de la fe en el corazón de su hija. Le está enseñando a rezar, no a través de una lección o un libro, sino simplemente rezando con ella.

Ilustra maravillosamente el Evangelio de hoy. A veces pensamos que para acercar a las personas a Dios se necesitan grandes palabras o gestos espectaculares. Sin embargo, la fe se transmite con mayor frecuencia a través de pequeños gestos como este: un padre que enseña a su hijo a rezar, un abuelo que hace la señal de la cruz con su nieto antes de comer, un amigo que invita a otro a misa, o alguien que dice en voz baja: ‘Rezaré por ti’. Todos somos sembradores. Alguien sembró una vez la semilla de la fe en nosotros, y ahora se nos ha confiado la tarea de sembrar esa misma semilla en los demás.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

Padre celestial, te pido que guíes mis pasos en este día.
Pon palabras de sabiduría en mi boca y bondad en mis actos.
Que mi vida sea un espejo de tu luz.
Ayúdame a actuar con honestidad, paciencia y respeto.
Que quienes me rodean encuentren en mí un apoyo sincero.
Dame la fuerza para corregir mis errores y ser un buen guía para los demás.
Amén."

sábado, 5 de septiembre de 2026

Cuando rezamos y Dios parece no responder: el poder de los salmos

Los Salmos tienen una respuesta sorprendente. Ese libro que la tradición de Israel llamó "Tehilim", alabanzas, está lleno de gritos, preguntas, cansancio y sensación de abandono. Y sin embargo, justamente desde ahí nace la alabanza más profunda.

ReL

Vea también     Orar con los MSC cada día
durante un mes




¿Tienes un problema urgente? Prueba con la «novena voladora» a la Virgen que creó la Madre Teresa

La Madre Teresa fue declarada santa por el Papa Francisco el 4 de septiembre de 2016

La Madre Teresa fue declarada santa por el Papa Francisco el 4 de septiembre de 2016


    La vida de Santa Teresa de Calcuta, aunque siempre será recordada como la Madre Teresa, fue una entrega total a Cristo, al que veía en los últimos de los últimos, en los abandonados del mundo que nadie quería. Y fue la Providencia la que fue marcando su camino hasta crear una obra que ella nunca hubiera podido imaginar antes de decir “sí” a Dios.El día a día de la Madre Teresa no estuvo exento de grandes sufrimientos, así como también de pequeños contratiempos. Pero para afrontar la gran cantidad de problemas que se le presentaban con frecuencia y además de manera urgente ideó una solución en la que la Virgen María tuvo mucho que ver.

    Ya daba por hecha la ayuda del cielo

    Se trataba de la “novena voladora” o “novena de emergencia”, y que la santa de las Misioneras de la Caridad utilizaba cuando necesitaba que un problema o contratiempo se solucionara inmediatamente y para el que no podía dedicar nueve días de una novena tradicional.

    Este rezo promovido por la Madre Teresa y que ahora es muy utilizado en toda su congregación consistía en recitar diez “memorares” de forma rápida y con el propósito en mente.

    Leo Maasburg,consejero espiritual de Madre Teresa, con misioneras de la Caridad

    Leo Maasburg, que fue consejero espiritual de la Madre Teresa, conversa con unas misioneras de la Caridad

    Monseñor Leo Maasburg, amigo y consejero espiritual de la santa, explica en el libro La Madre Teresa de Calcuta: un retrato personal que ella siempre rezaba diez “memorares” y no nueve como cabría esperar de una novena porque “daba la colaboración de los cielos por sentado, por lo que siempre añadía un décimo memorares de inmediato en acción de gracias por el favor recibido”.

    Para cosas muy graves y asuntos menos urgentes

    Esta oración fue una respuesta al ritmo de vida que llevaba la santa y a que muchos problemas no podían esperar. La “novena voladora”, relata Maasburg, fue utilizada por la Madre Teresa “constantemente, ya fuera para pedir la curación de un niño enfermo, antes de conversaciones importantes o cuando desaparecían los pasaportes; también para solicitar la ayuda celestial cuando el combustible se estaba acabando durante una misión nocturna y el destino estaba aún lejano…”.

    Según indica el consejero espiritual de la santa de Calcuta, esta oración tenía “una cosa en común con las novenas de nueve días e incluso de nueve meses: la confianza abogando por la ayuda divina, como hicieron los apóstoles durante nueve días junto con ‘María, la madre de Jesús, y las mujeres’ a la espera de la ayuda prometida por el Espíritu Santo”.

    María como “mediadora de todas las gracias”

    Tal y como recoge el National Catholic of Register, el padre Brian Kolodiejchuk, postulador de la causa de canonización de la Madre Teresa, contaba que la santa enseñaba que esta novena “expresa de manera efectiva su confianza en el poder de la intercesión de María como mediadora de todas las gracias”.

    Según dijo, esta oración “fluye desde el amor y la confianza que tenía en María; era una forma sencilla de presentarle sus peticiones. La rápida respuesta que recibía era su inspiración para recurrir a la Madre del Cielo cada vez con mayor confianza a través de las palabras del Memorares”.

    Este sacerdote puso un ejemplo concreto de esta “novena voladora” para cosas concretas y no demasiado graves, pero en las que la Virgen intercede.

    Madre Teresa de Calcuta con niños

    Un ejemplo concreto

    Tal y como recuerda, la Madre Teresa contó en una ocasión: “En Roma, durante el Año Santo de 1984, el Papa iba a celebrar misa al aire libre, y se reunió una multitud. Estaba lloviendo a cántaros, así que les dije a las hermanas: ‘digamos una novena voladora de nueve memorares a Nuestra Señora en acción de gracias a Dios por el hermoso clima’. Cuando llevábamos dos comenzó a llover más. Dijimos la tercera… la sexta… el séptimo… y en el octavo todos los paraguas se estaban cerrando, y cuando terminamos el noveno encontramos que ya todos estaban cerrados”.

    Y como este ejemplo hay miles, unos con la Madre Teresa como testigo, otros muchos a través de las propias misioneras de la Caridad, que la rezan ya sea para conseguir comida o para salir de un atasco. Pero también se han producido gracias extraordinarias en personas que han conocido esta “novena voladora” y la han utilizado.

    Así es la “novena voladora”

    Esta es la oración para realizar esta “novena de emergencia” que utilizaba la Madre Teresa:

    Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio y reclamando Vuestro Socorro, haya sido desamparado por Vos.

    Animado por esta confianza, a Vos acudo, oh Madre, Virgen de las Vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vos.

    Oh madre de Dios, no desechéis mis súplicas ante la necesidad, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén”.

    (Publicado originariamente en Cari Filii)

    Vea también   Diez breves anécdotas que retratan a la Madre Teresa



    Especialmente para los que NO van a Misa los Domingos: para que descubran lo que están perdiendo

     Aquí podemos ofrecer sólo unos cuantos aspectos
    de las mil maravillas de la Santa Misa

    Habiendo amado a los suyos, los amó hasta el fin.

    El Señor, habiendo amado a los suyos, los amó hasta el fin. Sabiendo que había llegado la hora de partir de este mundo para retornar a su Padre, en el transcurso de una cena, les lavó los pies y les dio el mandamiento del amor. Para dejarles una prenda de este amor, para no alejarse nunca de los suyos y hacerles partícipes de su Pascua, instituyó la Eucaristía como memorial de su muerte y de su resurrección y ordenó a sus apóstoles celebrarlo hasta su retorno, "constituyéndoles entonces sacerdotes del Nuevo Testamento".

    Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1337

    Los soldados de Cristo se han de armar de una fe incorrupta.

    No creamos que lo que ahora viene es lo mismo que lo pasado: se acerca un combate más fuerte y más cruel, para el que los soldados de Cristo se han de armar de una fe incorrupta y de un valor vigoroso, pensando que para eso beben cada día el cáliz de la Sangre de Cristo, para que también ellos puedan verter por Cristo su sangre.

    Armemos pues la mano derecha con la espada del espíritu, para que rechace con valentía los sacrificios funestos, se acuerde de la Eucaristía y abrace al Señor con la misma mano que recibe su Cuerpo, y que después ha de recibir el premio de las coronas celestiales.

    San Cipirano; Carta 58, 1y9: BCG 255, 246, 254-255

    La Eucaristía es como la zarza ardiendo que no se consume.

    Realmente el misterio eucarístico es como la zarza ardiendo (Ex 3,2), que no se consume, con lo que se cumple la promesa del Señor: "He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo ( Mt 28,20).

    P. Guillermo Pons; La Eucaristía en los textos de los Padres de la Iglesia.

    ¿Cuál es la importancia de la Eucaristía para la Iglesia?

    La celebración de la Eucaristía es el centro de la comunidad cristiana. En ella la Iglesia se convierte en Iglesia.

    No somos Iglesia porque colaboramos a su sostenimiento, porque nos llevamos bien unos con otros o porque casualmente hayamos caído en una comunidad, sino porque en la Eucaristía recibimos el Cuerpo de Cristo y continuamente somos transformados en el Cuerpo de Cristo.

    YouCat, n. 211


    "Un solo acto de culto"

    La liturgia de la Palabra y la liturgia Eucarística constituyen juntas "un solo acto de culto"; en efecto, la mesa preparada para nosotros en la Eucaristía es a la vez la de la Palabra de Dios y la del Cuerpo del Señor.

    He aquí el mismo dinamismo del banquete pascual de Jesús resucitado con sus discípulos: en el camino les explicaba las Escrituras, luego, sentándose a la mesa con ellos, "tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio".

    Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1346-1347.

    Evangelio del día Sábado 22a. Semana TO

     


    Ssnts  Madre Teresa de Calcuta , Beato Florencio Dumontet de CardaillacMás...

    Carta I de San Pablo a los Corintios 4,6b-15.

    Hermanos:
    Yo les puse mi ejemplo y el de Apolo, a fin de que aprendan de nosotros el refrán: "No vayamos más allá de lo que está escrito", y así nadie tome partido orgullosamente en favor de uno contra otro.
    En efecto, ¿con qué derecho te distingues de los demás? ¿Y qué tienes que no hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?
    ¡Será que ustedes ya están satisfechos! ¡Será que se han enriquecido o que se han convertido en reyes, sin necesidad de nosotros! ¡Ojalá que así fuera, para que nosotros pudiéramos reinar con ustedes!
    Pienso que a nosotros, los Apóstoles, Dios nos ha puesto en el último lugar, como condenados a muerte, ya que hemos llegado a ser un espectáculo para el mundo, para los ángeles y los hombres.
    Nosotros somos tenidos por necios, a causa de Cristo, y en cambio, ustedes son sensatos en Cristo. Nosotros somos débiles, y ustedes, fuertes. Ustedes gozan de prestigio, y nosotros somos despreciados.
    Hasta ahora sufrimos hambre, sed y frío. Somos maltratados y vivimos errantes.
    Nos agotamos, trabajando con nuestras manos.
    Nos insultan y deseamos el bien. Padecemos persecución y la soportamos. Nos calumnian y consolamos a los demás. Hemos llegado a ser como la basura del mundo, objeto de desprecio para todos hasta el día de hoy.
    No les escribo estas cosas para avergonzarlos, sino para reprenderlos como a hijos muy queridos.
    Porque, aunque tengan diez mil preceptores en Cristo, no tienen muchos padres: soy yo el que los ha engendrado en Cristo Jesús, mediante la predicación de la Buena Noticia.


    Salmo 145(144),17-18.19-20.21.

    El Señor es justo en todos sus caminos
    y bondadoso en todas sus acciones;
    está cerca de aquellos que lo invocan,
    de aquellos que lo invocan de verdad;

    El Señor cumple los deseos de sus fieles,
    escucha su clamor y les da la salvación;
    el Señor protege a todos sus amigos
    y destruye a los malvados.

    Mi boca proclamará la alabanza del Señor:
    que todos los vivientes bendigan su santo Nombre,
    desde ahora y para siempre.


    Evangelio según San Lucas 6,1-5.

    Un sábado, en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas entre las manos, las comían.
    Algunos fariseos les dijeron: "¿Por qué ustedes hacen lo que no está permitido en sábado?".
    Jesús les respondió: "¿Ni siquiera han leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre,
    cómo entró en la Casa de Dios y, tomando los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y dio de comer a sus compañeros?".
    Después les dijo: "El hijo del hombre es dueño del sábado".

    Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



    Bulle

    San Agustín (354-430)
    obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia
    Sobre el Génesis en sentido literal, IV, 13-14


    Entrar en el descanso de Dios

         «Y vio Dios todo lo que había hecho: y era muy bueno... Y descansó el día séptimo de todo el trabajo que había hecho» (Gn 1,31-2,2). Vemos que las obras de Dios son buenas, y si nuestras obras son también buenas después veremos su descanso. La observancia del sábado es un signo de este descanso que Dios prescribió al pueblo hebreo. Pero lo practicaban de una manera tan material que incriminaban a nuestro Señor al ver que, entonces, el Señor obraba nuestra salvación. Eso les valió esta respuesta perfectamente justa: «Mi Padre sigue actuando y yo también actúo» (Jn 5,17), no tan solo gobernando toda la creación juntamente con él, sino realizando nuestra salvación.
    Pero cuando la gracia ha sido revelada, a los fieles se les ha quitado la observancia del sábado que tan solo consistía en el descanso de un día. Mientras que, ahora por la gracia, el cristiano observa un descanso perpetuo si todo lo que hace de bueno lo hace con la esperanza del descanso que ha de venir y si no se gloría de sus buenas obras como si fueran un bien propio y no algo recibido. Actuando así y recibiendo y contemplando el sacramento del bautismo como un sábado, es decir, como el descanso del Señor en su sepulcro (Rm 6,4) descansa de sus obras antiguas, anda por los caminos de una vida nueva y reconoce que Dios obra en él: Dios que, al mismo tiempo actúa en él y gobierna sus criaturas como es debido, y descansa en cuanto que en él se halla la tranquilidad eterna.
    Dios ni se canso creando ni descansa al cesar la creación; sino que a través del lenguaje de la Santa Escritura ha querido inspirarnos el deseo de su descanso... Ha querido santificar este día... como si, aún para él que no se fatiga actuando, el descanso tuviera más valor que la acción. Es esto lo que nos enseña el Evangelio cuando el Salvador dice que María, al sentarse y descansar a sus pies para escuchar su palabra, escogió una parte mejor que la de Marta, aunque ésta se apresurara a hacer buenas obras en vista del servicio (Lc 10,39s).
    (EDD)

    Reflexión sobre la acuarela

    Hoy celebramos la memoria de Santa Teresa de Calcuta, más conocida en el mundo entero como Madre Teresa. Nacida en 1910 en Skopje (actual Macedonia del Norte), ingresó de joven en las Hermanas de Loreto, en Irlanda, y pronto se trasladó a la India, donde enseñó en una escuela femenina de Calcuta. En 1946, durante un viaje en tren, experimentó lo que más tarde describió como una "llamada dentro de otra llamada": la profunda convicción de que Jesús le pedía que abandonara la seguridad de su convento y se dedicara a servir a los más pobres entre los pobres. Con nada más que un sencillo sari blanco y un corazón lleno de fe, empezó a recorrer las calles de Calcuta, atendiendo a enfermos, abandonados y moribundos.

    Con el tiempo, otras personas se unieron a ella y se fundaron las Misioneras de la Caridad, que se convirtieron en una orden mundial dedicada a servir a los pobres, los enfermos y los vulnerables. La Madre Teresa se convirtió en un símbolo mundial de la compasión, no por sus grandes discursos ni por sus majestuosos edificios, sino por su cercanía radical hacia aquellos a quienes la sociedad había dejado de lado. Curaba heridas, recogía de las calles a los moribundos y recordaba a los olvidados que eran hijos amados de Dios. Para ella, cada persona que sufría era “Jesús con un disfraz angustioso”, como ella misma solía decir. Su vida fue un testimonio vivo de que la santidad no se encuentra en hacer cosas extraordinarias, sino en hacer cosas ordinarias con amor extraordinario a la gente corriente.

    La acuarela del artista estadounidense John Alan Warford es hermosa en su sencillez: una escena tierna e íntima en la que la Madre Teresa cuida con delicadeza las heridas de una persona enferma. Mientras preparaba la entrada de hoy para «Arte cristiano», eché un vistazo a la página web de la orden de la Madre Teresa, y es una página preciosa que recoge algunas citas maravillosas de la santa: https://missionariesofcharity.org/

    Rezamos por toda la maravillosa labor que realizan.

    Santa Teresa, ruega por nosotros.

    by Padre Patrick van der Vorst

    Oración

    Oración inspirada por Fratelli Tutti, nro. 64, 67, 70

     

    Señor Jesus,

    Tú nos enseñas en tu parábola (del buen samaritano) que hay dos clases de personas:
    - los que se inclinan para ayudar y los que miran para otro lado.
    ¿Qué tipo de personas seremos?

    Decimos: "Sí, Señor, te amaré y amaré a mi prójimo".
    Pero luego preguntamos:
    El migrante ... ¿es mi prójimo?
    Los pobres ... ¿son mis prójimos?
    Víctimas de la guerra en el mundo ... ¿son prójimos?
    El que se enfrenta al racismo… ¿es mi prójimo?
    Los discapacitados o los ancianos ... ¿son mis prójimos?

    Tú nos recuerdas: sí. Todos somos vecinos.

    Muéstranos cómo amar, Señor.
    Que abramos nuestros ojos.
    Que salgamos de nuestro cómodo aislamiento.
    Que podamos construir un mundo de compasión y dignidad.

    Señor Jesús, tú que fuiste el prójimo de todos,
    Ayúdanos a perseverar en el amor.
    Ayúdanos a restaurar la dignidad al sufrimiento.
    Ayúdanos a construir una sociedad basada no en la exclusión, sino en la comunidad.

    Amén.

     (usccb)