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jueves, 7 de mayo de 2026

¿El demonio morirá algún día o es algo que nunca pasará?

Quizá alguien tenga duda sobre el destino del demonio al volver Jesús al mundo: ¿morirá algún día? Veamos qué dice la Iglesia al respecto

Resulta, efectivamente, una pregunta un poco rara si la formula un católico. La respuesta es fácil: no, los espíritus no mueren. Pero comprobemos qué dicen la Biblia y la Iglesia sobre este asunto.

¿Qué dice el Catecismo sobre el infierno?

Como señala el Catecismo de la Iglesia Católica, “la enseñanza de la Iglesia afirma el infierno y su eternidad” (nº 1035). El punto anterior, se apoya en la sentencia del juicio final a los réprobos ¡Alejaos de Mí malditos al fuego eterno! (Mt 25, 41, citado en el nº 1034).

Para nuestro propósito, queda más claro si se cita la frase completa del Evangelio:

"Alejaos de Mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles".

Sin embargo, la pregunta es menos extraña si procede de un testigo de Jehová. Piensan que al final de los tiempos los réprobos dejarán de existir –o sea, serán aniquilados-, de forma que solo queden los elegidos en la tierra nueva y los cielos nuevos (estos últimos reservados a un número contado de elegidos).

¿Qué dice el Apocalipsis?

Así interpretan algunos pasajes del libro del Apocalipsis, o Revelación, como lo denominan (sobre el
particular no hay nada que objetar: “revelación” es la traducción castellana del término griego “apocalipsis”).

Pero el caso es que esta tesis es difícilmente sostenible, incluso si nos ceñimos al Apocalipsis/Revelación. Hacia el final, encontramos estas palabras:

“Pero en cuanto a los cobardes y los que no tienen fe y los que son repugnantes en su suciedad, y asesinos y fornicadores y los que practican espiritismo, e idólatras y todos los mentirosos, su porción será en lago que arde con fuego y azufre. Esto significa la muerte segunda” (21, 8).

Julio de la Vega-Hazas, Aleteia

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Sacerdote señala 3 claves para entender el profundo significado de la Señal de la Cruz

 




Como católicos, hacemos la Señal de la Cruz cada vez que rezamos. Pero, ¿sabes qué significa? ¡Es un símbolo muy poderoso de nuestra fe católica!

San Antonio Abad dijo:

“Las ilusiones de este mundo se desvanecen rápidamente, sobre todo si uno se arma con la Señal de la Cruz. Los demonios tiemblan ante la Señal de la Cruz de Nuestro Señor, con la que Él triunfó sobre ellos y los desarmó”.

En un video viral publicado por Ascension Presents, el Padre Mike Schmitz explica los tres símbolos ocultos en la Señal de la Cruz y su significado.

El Padre Mike Schmitz muestra la Señal de la Cruz como un símbolo de la Santísima Trinidad, la Cruz de Jesucristo y el propósito de la vida humana:

1) La Santísima Trinidad

“Como católicos romanos, la forma en que trazamos la Señal de la Cruz tiene tres significados. El primero es la Santísima Trinidad, ¿verdad? El misterio más profundo de la fe cristiana: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; creemos que Dios es uno, pero tres personas divinas”, explica el padre Mike.

2) La Cruz de Jesucristo

“En segundo lugar, reconocemos que cuando trazamos la Señal de la Cruz sobre nosotros, estamos trazando la cruz, que es el precio que Dios mismo pagó por ti, por tu corazón, por tu alma, para rescatarte”, continúa.

3) El propósito de la vida humana: conocer, amar y servir a Dios

“Sabes, en el antiguo Catecismo de Baltimore se planteaba la pregunta: ‘¿Quién te creó?’. Y la respuesta es: ‘Dios te creó’. La segunda pregunta es: ‘¿Por qué te creó Dios?’. Y la respuesta es: ‘Dios me creó para conocerlo, amarlo y servirlo en esta vida, para que pueda vivir con Él para siempre en la otra’”, dice el padre Mike.

“Cuando hacemos la Señal de la Cruz, nos recordamos a nosotros mismos la razón por la que existimos: para conocer a Dios, amarlo y servirlo en esta vida, para que pueda vivir con Él para siempre en la próxima”, continúa.

“A menudo mantenemos las manos con la palma abierta. Es la palma de la bendición, y si lo haces así, nos recuerda el hecho de que cuando fuiste bautizado, también fuiste ungido como sacerdote del reino. Y así te estás bendiciendo a ti mismo con esa palma abierta de bendición”, concluye el padre Mike.


Jaqueline Burkepile, churchpop

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León XIV pide a los nuevos obispos ser «heraldos» de la «buena noticia» que está «en el centro del Evangelio»

El Papa presidió las ordenaciones episcopales en la basílica mayor de San Juan de Letrán.

El Papa presidió las ordenaciones episcopales en la basílica mayor de San Juan de Letrán.


    León XIV ha ordenado este sábado 2 de mayo en la basílica de San Juan de Letrán a los nuevo cuatro obispos auxiliares que colaborarán a partir de ahora con él como obispo de Roma y en cuya homilía ha explicado cómo ser buenos pastores. Los invitó a ser "testigos de Cristo, que no vino para ser servido, sino para servir". "No os complazcáis en los privilegios que vuestra condición podría ofreceros, no sigáis la lógica mundana de los primeros puestos", les aconsejó.

    Según recoge Vatican News, el Papa ha conferido la ordenación episcopal a Stefano Sparapani, Alessandro Zenobbi, Andrea Carlevale y Marco Valenti, procedentes todos ellos del clero romano.

    En su homilía, recordó a todos los presentes que “al unirnos a Cristo, nos convertimos en una casa sólida y acogedora”, subrayando que esta imagen no describe solo una realidad espiritual abstracta, sino un proceso concreto en el que los creyentes son incorporados como “piedras vivas” al edificio del Pueblo de Dios. De este modo, destacó de manera particular la vocación de la Iglesia de Roma, llamada a vivir la universalidad y la caridad en virtud de su vínculo con los Apóstoles Pedro y Pablo.

    A partir de la imagen bíblica de Cristo como piedra rechazada que se convierte en piedra angular, el Papa profundizó en el significado del rechazo de Jesús, no solo como un acontecimiento histórico, sino como una clave teológica que revela la lógica de Dios. El Mesías, explicó, fue rechazado tanto por no ser reconocido como Hijo de Dios como por haber asumido la condición humana, muchas veces considerada indigna.

    Sin embargo, precisamente en esa cercanía radical a la humanidad se manifiesta el rostro del Padre, que en Cristo se inclina hacia los últimos y los excluidos. En esta línea, evocó los gestos de Jesús en el Evangelio: su cercanía a los enfermos, su mesa compartida con los pecadores, su gesto de lavar los pies de los discípulos, como signos concretos de un amor que no excluye a nadie.

    El Pontífice retomó también las palabras de Jesús en el Evangelio proclamado en la liturgia para subrayar la unidad entre el Padre y el Hijo, recordando que en Cristo se revela plenamente el rostro de Dios: “Quien me ha visto a mí ha visto al Padre”. A partir de esta afirmación, invitó a la Iglesia a reconocer que su misión no puede separarse de esta lógica de revelación y cercanía, especialmente en una ciudad como Roma, donde conviven riqueza, fragilidad y múltiples formas de exclusión.

    En otro momento de la homilía, León XIV advirtió sobre las dinámicas sociales que tienden a descartar a los más débiles, recordando que también hoy existen estructuras que seleccionan a los más fuertes y relegan a quienes no pueden sostener el ritmo de la competitividad o del éxito. Frente a ello, afirmó que el Evangelio introduce una lógica distinta, en la que los descartados son precisamente aquellos a quienes Dios confía una dignidad nueva y una pertenencia plena al Reino. En este sentido, insistió en que la piedra rechazada se convierte en el centro mismo del anuncio cristiano y en el criterio de discernimiento de la vida eclesial.

    Dirigiéndose a los nuevos obispos auxiliares, el Papa delineó el horizonte de su ministerio como un servicio marcado por la cercanía, la comunión y la misión. Les pidió asumir su tarea como una forma concreta de salir al encuentro de las personas heridas o marginadas, recordándoles que nadie debe sentirse excluido del edificio vivo de la Iglesia.

    “Los animo a salir al encuentro de las piedras descartadas de esta ciudad y a anunciarles que, en Cristo, nuestra piedra angular, nadie está excluido de convertirse en parte activa del edificio santo que es la Iglesia y de la fraternidad entre los seres humanos. En esta imagen resuena el llamado de la Exhortación apostólica Evangelii gaudium del Papa Francisco: ser una Iglesia ‘hospital de campaña’, ser pastores en salida, tener en el corazón las periferias materiales y existenciales. Como presbíteros, ustedes han acogido esta invitación junto con las comunidades parroquiales que han acompañado. Ahora llega una nueva llamada, una vocación ulterior, que tiene siempre el mismo corazón: nadie, absolutamente nadie, debe pensarse descartado por Dios, y ustedes serán heraldos de esta hermosa noticia que está en el centro del Evangelio”, señaló el Papa.

    Asimismo, los exhortó a "no hacerse buscar" sino a "hacerse encontrar", y a procurar que "los presbíteros, los diáconos, las religiosas y los religiosos, los laicos y las laicas comprometidos en el apostolado, no se sientan nunca solos. Ayúdenlos a reavivar la esperanza en sus diversos ministerios y a sentirse parte de una misma misión".

    Además, les dijo: “Sepan siempre, incansablemente, motivar a las personas y a las comunidades, recordando con sencillez la belleza del Evangelio”.  El Pontífice subrayó también la dimensión maternal de la Iglesia, especialmente visible en una ciudad que acoge peregrinos de todo el mundo. Invitó a que los pobres, los visitantes y todos aquellos que llegan a Roma puedan experimentar en la vida eclesial un rostro de acogida y ternura que refleje la maternidad de la Iglesia. Asimismo, confió el ministerio de los nuevos obispos a la intercesión de la Virgen María, Salus Populi Romani, pidiendo su protección para la diócesis de Roma y para toda la Iglesia.

    ReL





    Evangelio del día - Jueves 5a. Semana de Pascua

     


    Libro de los Hechos de los Apóstoles 15,7-21.

    Al cabo de una prolongada discusión, Pedro se levantó y dijo: "Hermanos, ustedes saben que Dios, desde los primeros días, me eligió entre todos ustedes para anunciar a los paganos la Palabra del Evangelio, a fin de que ellos abracen la fe.
    Y Dios, que conoce los corazones, dio testimonio en favor de ellos, enviándoles el Espíritu Santo, lo mismo que a nosotros.
    El no hizo ninguna distinción entre ellos y nosotros, y los purificó por medio de la fe.
    ¿Por qué ahora ustedes tientan a Dios, pretendiendo imponer a los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros pudimos soportar?
    Por el contrario, creemos que tanto ellos como nosotros somos salvados por la gracia del Señor Jesús".
    Después, toda la asamblea hizo silencio para oír a Bernabé y a Pablo, que comenzaron a relatar los signos y prodigios que Dios había realizado entre los paganos por intermedio de ellos.
    Cuando dejaron de hablar, Santiago tomó la palabra, diciendo: "Hermanos, les ruego que me escuchen:
    Simón les ha expuesto cómo Dios dispuso desde el principio elegir entre las naciones paganas, un Pueblo consagrado a su Nombre.
    Con esto concuerdan las palabras de los profetas que dicen:
    Después de esto, yo volveré y levantaré la choza derruida de David; restauraré sus ruinas y la reconstruiré,
    para que el resto de los hombres busque al Señor, lo mismo que todas las naciones que llevan mi Nombre. Así dice el Señor, que da
    a conocer estas cosas desde la eternidad.
    Por eso considero que no se debe inquietar a los paganos que se convierten a Dios,
    sino que solamente se les debe escribir, pidiéndoles que se abstengan de lo que está contaminado por los ídolos, de las uniones ilegales, de la carne de animales muertos sin desangrar y de la sangre.
    Desde hace muchísimo tiempo, en efecto, Moisés tiene en cada ciudad sus predicadores que leen la Ley en la sinagoga todos los sábados".


    Salmo 96(95),1-2a.2b-3.10.

    Anuncien las maravillas del Señor entre los pueblos.

    Canten al Señor un canto nuevo,
    cante al Señor toda la tierra;
    canten al Señor, bendigan su Nombre.

    Día tras día, proclamen su victoria.
    Anuncien su gloria entre las naciones,
    y sus maravillas entre los pueblos.

    Digan entre las naciones: “¡El Señor reina!
    el mundo está firme y no vacilará.
    El Señor juzgará a los pueblos con rectitud”.


    Evangelio según San Juan 15,9-11.

    Jesús dijo a sus discípulos:
    «Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor.
    Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
    Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.»

    Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

    Reflexión sobre el cuadro

    En estos días entre Pascua y Pentecostés, muchos jóvenes de nuestras parroquias (y aquí en la catedral de Westminster) se preparan para recibir el sacramento de la Confirmación. En la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles, San Pedro habla de cómo Dios da el Espíritu Santo gratuitamente, derramando su vida en los corazones sin distinción. Es este mismo Espíritu el que nuestros candidatos se preparan a recibir de un modo nuevo y más profundo. Y cuando les hablamos de los dones del Espíritu, hablamos también de sus frutos. Una y otra vez, Pedro y Pablo nos recuerdan que justo después del amor viene la alegría. Los dos son inseparables: el amor y la alegría que da el Espíritu Santo. Allí donde se acoge y se vive el amor de Dios, la alegría comienza a echar raíces.

    Esto es exactamente de lo que habla Jesús en la lectura del Evangelio de hoy: “Os he dicho esto para que mi alegría esté en vosotros y vuestra alegría sea completa”. El Señor no nos ofrece una felicidad pasajera, sino una alegría profunda. Y nos muestra el camino para alcanzarla: permanecer en su amor. Muchas personas se pasan la vida buscando la felicidad en todo tipo de lugares, a menudo sin encontrarla. Las alegrías temporales duran un poco, pero no son la alegría eterna que Dios no puede esperar a compartir con nosotros, a darnos. Y el Evangelio es claro: la alegría no es algo que tomamos o conseguimos; ¡es algo que recibimos! Y cuando abrimos nuestros corazones para recibir este don a través del Espíritu Santo, entonces la verdadera felicidad puede echar raíces.

    Si queremos ver la alegría pura hecha visible, miremos el cuadro Juegos de niños, de Pieter Bruegel el Viejo. Toda la plaza de la ciudad está viva, rebosante de más de 230 niños, ocupados en 83 juegos, completamente absortos en el juego alegre. No hay adultos a la vista. El mundo les pertenece. Mires donde mires, algo está ocurriendo: niños que corren, trepan, giran, ríen, inventan juegos, copian el mundo de los mayores y, sin embargo, lo transforman en algo más ligero, más libre, más alegre. Lo realmente encantador es la seriedad con la que juegan, totalmente presentes, totalmente vivos. Y sin embargo, para nosotros, que miramos desde dentro, es una delicia. Es alegría sin cálculos, sin ansiedad, simplemente la vida vivida plenamente en el momento.

    Y quizá por eso este cuadro es una imagen tan perfecta para la reflexión de hoy. Los niños que juegan no se preocupan por el mañana, no llevan las cargas del ayer: simplemente están en el momento, y en ese estar, están alegres. Bruegel nos recuerda que la alegría no es algo complicado o lejano 'que hay que obtener'. Es algo que se da, que se recibe y que se vive en el momento. Y tal vez, sólo tal vez, en la risa y la energía de estos niños, vislumbramos la alegría de la que habla Cristo: el tipo de alegría que llena el corazón cuando está plenamente vivo.

    by Padre Patrick van der Vorst

    Oración

    Te amo, oh mi Dios.

    Mi único deseo es amarte
    hasta el último suspiro de mi vida.

    Te amo, oh infinitamente amoroso Dios,
    y prefiero morir amándote que vivir un instante sin Ti.

    Te amo, oh mi Dios, y mi único temor es ir al infierno,
    porque ahí nunca tendría la dulce consolación de tu amor,

    Oh mi Dios,
    si mi lengua no puede decir
    cada instante que te amo,
    por lo menos quiero
    que mi corazón lo repita cada vez que respiro.

    Ah, dame la gracia de sufrir mientras que te amo,
    y de amarte mientras que sufro,
    y el día que me muera
    no sólo amarte sino sentir que te amo.

    Te suplico que mientras más cerca esté de mi hora
    final aumentes y perfecciones mi amor por Ti.

    Amén.

    (San Juan María Vianney)

    miércoles, 6 de mayo de 2026

    ¡Habemus patronos! Los 5 santos que guiarán la JMJ 2027 (y cómo descubrir cuál te acompaña en esta aventura)

     


    ¡Ya es oficial! La JMJ Seúl 2027 tiene a sus 5 santos patronos… y uno de ellos podría ser tu compañero de camino. Sus historias, marcadas por la fe, el sacrificio y la esperanza, siguen hablando hoy a los jóvenes. 

    La próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) comienza a tomar forma… y no lo hace sola. El Comité Organizador Local (COL) ha anunciado a los cinco santos que acompañarán espiritualmente a los jóvenes de todo el mundo en este gran encuentro de fe en Corea del Sur.

    Como explicó el arzobispo de Seúl y presidente del COL, Mons. Peter Soon-taick Chung, “cada uno de ellos ofrece un camino concreto para vivir la fe en medio de las realidades que enfrentan los jóvenes hoy en día".

    La Diócesis de Getafe (España) señaló que estos santos fueron elegidos bajo los grandes temas de la verdad, el amor y la paz, y compartió un poco de información sobre cada uno de ellos. 

    “Son modelos que nos muestran cómo responder con generosidad a la llamada de Dios”.

    Conoce a los 5 santos patronos de la JMJ Seúl 2027 y los símbolos que están asociados a ellos.

    Crédito: JMJ Seúl 2027

    San Juan Pablo II

    ¡El fundador de la JMJ! Lo recordamos por su amor incansable a los jóvenes, la familia y la defensa de la dignidad humana.

    Símbolo: Báculo

    El Comité Organizador explica que el báculo, insignia propia de los obispos, representa la misión del Buen Pastor: proteger, cuidar y guiar al rebaño confiado por el Espíritu Santo.

    "El báculo asociado a San Juan Pablo II es especialmente conocido por su diseño característico con forma de cruz, y se ha convertido en un signo simbólico del espíritu pastoral y de la misión que él encarnaba".

    Crédito: JMJ Seúl 2027

    San Andrés Kim Taegon

    El primer sacerdote católico coreano. Un símbolo de fe y valentía que entregó su vida en el martirio siendo muy joven.

    Símbolo: Estola Roja

    Este símbolo representa su martirio. Con apenas 25 años, soportó duras torturas sin renunciar a su fe. Incluso en prisión, su testimonio permaneció firme, dejando cartas que alentaron a los cristianos perseguidos de su tiempo.

    Crédito: JMJ Seúl 2027

    Santa Francisca Javier Cabrini

    “La madre de los migrantes” Misionera que dedicó su vida al cuidado de los más pobres y de quienes deben dejar su hogar.

    Símbolo: Barco a Vapor

    Representa su ardor misionero y su total confianza en Dios. Cruzó el Atlántico más de treinta veces para servir a los necesitados, signo de su disponibilidad constante para responder a la llamada de Dios.

    Crédito: JMJ Seúl 2027

    Santa Josefina Bakhita

    De la esclavitud a la libertad en Cristo. Un testimonio vivo de esperanza y fe, transformada a través del sufrimiento.

    Símbolo: Cadenas Rotas

    Evocan la liberación de su vida de esclavitud y su camino de fe.

    "El amor de Dios le ha permitido superar el odio y el sufrimiento. Su vida permanece como un modelo de verdadera libertad nacida del amor de Dios y como un poderoso testimonio de esperanza para nuestro tiempo".

    Crédito: JMJ Seúl 2027

    San Carlo Acutis

    El “influencer de Dios”. Un joven de nuestra era digital que nos enseña que el Internet también puede ser un camino de santidad.

    Símbolo: Computadora

    "Con los dones especiales que Dios le había concedido, había compartido su amor por Dios y por la Eucaristía con innumerables personas. Su ejemplo sigue invitándonos a todos los que vivimos en el mundo digital a abrazar la misión de la evangelización digital", señala el comité.

    ¿Cuál de ellos se parece más a ti?

    Para ayudarte a descubrirlo, el Comité Organizador ha lanzado el test “¡Conoce a tu santo patrón!”, una experiencia interactiva donde podrás ver con cuál de ellos conectas más según cómo vivirías distintas situaciones durante la Jornada Mundial de la Juventud.

    Ingresa aquí para hacer el test.

    ¿Ya sabes quién caminará contigo hacia Seúl 2027?

    Harumi Suzuki, churchpop