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jueves, 1 de octubre de 2026

Audiencia general del Papa León XIV

 

LEÓN XIV

AUDIENCIA GENERAL

Plaza de San Pedro
Miércoles, 30 de septiembre de 2026

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Catequesis - Viaje apostólico a Francia y visita a la UNESCO

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy quiero hablaros del Viaje apostólico a Francia que he realizado estos últimos días. Ha sido un gran regalo para mí y para el pueblo de  Dios en ese país, y doy gracias al Señor. Expreso de nuevo mi gratitud a todos los que me han acogido, Autoridades civiles y pastorales de la Iglesia y a todos aquellos - han sido muchos - que quisieron encontrar al Papa o simplemente saludarlo por las calles, como apóstol de Cristo y mensajero de paz. ¡Gracias a todos!

Quisiera recoger los pensamientos y las impresiones - todavía muy vivas - de esta Visita pastoral en torno a un único gran símbolo: la Catedral de Notre-Dame de París. Allí, el primer día por la tarde celebramos las Vísperas de la Beata Virgen María, una liturgia solemne y al mismo tiempo festiva, en la que la música, el canto y la belleza del templo hacían vibrar a los corazones unidos en la oración.

Precisamente Notre-Dame, con el drama que ha vivido, puede iluminar simbólicamente todo este Viaje apostólico, ofreciendo una clave de lectura que resumiría en una palabra: renacimiento.

La Catedral de París, que hace solo siete años parecía herida de muerte por un enorme incendio, ahora está reconstruida y luce más esplendorosa que nunca. Aquel desastre provocó una reacción positiva a todos los niveles, algunos más visibles y prácticos y otros más escondidos, de orden espiritual.

Su restauración fue una prueba de la posible colaboración entre Iglesia, Estado, instituciones públicas y sociedad civil. Esta dinámica ha permitido aprovechar al máximo tanto la generosidad de los benefactores como las competencias de los profesionales y los artesanos. La sinergia en pro del bien común debería ser el estilo normal de las instituciones, de las fuerzas políticas y sociales, de cuantos tienen responsabilidades civiles y económicas. Es el mensaje que he querido transmitir a las autoridades francesas, así como a los miembros de la UNESCO, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura que tiene sede en París, indicando cuál es el criterio fundamental sobre el que basar esa colaboración: la dignidad de la persona humana.

Pero sobre todo, Notre-Dame es imagen de la Iglesia de piedras vivas, del pueblo santo de Dios. Es interesante poner en paralelo la celebración de las Vísperas en la Catedral con la Vigilia de los jóvenes que tuvo lugar esa misma noche en el gran Estadio de Francia en París. Dos lugares completamente diversos y sin embargo, dos eventos complementarios, casi unidos espiritualmente. ¿Qué les unía? La Iglesia, que no está hecha de piedras o de cemento, sino de personas que aman a Jesucristo porque han sido amadas por Él. En Notre-Dame estaban los sacerdotes y los diáconos, las personas consagradas, los operadores pastorales; en el estadio estaba la nueva generación francesa: nueva - diría - no solo por la edad, sino más aún por su espíritu, por la libertad de corazón y de fe. Jóvenes que cantaron, gritaron, pero que también se quedaron en silencio, en escucha. Rostros atentos y conmovidos, que manifestaban corazones deseosos de verdad y de amor. A ellos les dije con alegría: ¡Vosotros sois los santos de Francia! Esa Vigilia fue una gran señal de esperanza.

Así como lo fue - en la pequeñez que Dios prefiere - también el encuentro en la Maison Bakhita, casa de acogida para distintas personas en dificultad: uno de los muchos lugares, frutos del Evangelio, en los que se trabaja a diario para servir con amor a la dignidad de la persona humana.

Sin embargo, en la Iglesia en Francia hay una señal de renacimiento que perdura desde algunos años, es decir, el notable y creciente número de jóvenes y adultos que piden el Bautismo. Ante esta hermosa sorpresa de Dios se está celebrando en París una Asamblea sinodal provincial, en la que he podido intervenir, animando el camino de los catecúmenos y de los neófitos, junto a las comunidades a las que pertenecen.

El evento culminante de mi visita a la capital fue la Misa en la Place de la Concorde. Allí, la señal del renacimiento apareció de modo sorprendente: la asamblea litúrgica, que reunía a sacerdotes, el coro y una notable multitud en la vasta plaza, se extendía por toda la Avenue des Champs Élysées hasta el Arco del Triunfo y más allá. En el momento de la Comunión todos pudieron acercarse a la Eucaristía, que se distribuía por todas partes. He aquí la verdadera reconstrucción, la restauración de la Iglesia que solo Dios puede hacer, por intercesión de la Virgen María.

Y por eso, era natural y correcto que después de París me dirigiera como peregrino a Lourdes, a venerar a la Madre de la Iglesia, María, aquella que en la hora de la pasión y de la muerte mantiene encendida la lámpara de la fe y de la esperanza. En Lourdes el Señor, a través del cuidado maternal de la Virgen María, comunica a todos, peregrinos y especialmente a enfermos en el cuerpo y en el espíritu, un mensaje de esperanza y de renacimiento. Un mensaje que he querido relanzar abiertamente: toda vida humana, de cualquier condición, también en la fragilidad más grave, conserva la propia dignidad inviolable y merece ser cuidada, acompañada, aliviada del sufrimiento con la compasión humana y con el auxilio de los medios que ofrece la ciencia. Por eso, Lourdes representa para todo el mundo un santuario de la civilización del amor. En este contexto encontré a algunas personas víctimas de abusos y les pedí que me ayudaran a expresar también a otras víctimas mi voluntad y la de toda la Iglesia de escuchar y caminar con ellos mientras buscan la sanación, reconociendo el dolor causado en sus vidas y trabajando por la prevención de los abusos.

La tercera y última etapa del Viaje apostólico fue la ciudad de Metz, en una región de Francia y de Europa martirizada por la Segunda Guerra Mundial. Allí operó Robert Schuman, uno de los principales inspiradores del proceso de unificación europea. La Europa contemporánea nació precisamente como proyecto de paz después de la destrucción de la guerra. Podemos decir que lo que sucedió en Notre-Dame de París con el incendio sucedió en Europa con la Segunda Guerra Mundial. Y Europa renació, sobre la base de aquellos principios de democracia, solidaridad y fraternidad entre los pueblos que deben mucho a sus raíces cristianas. También hoy, sobre esos cimientos y con esa fuerza vital, el proyecto europeo puede renovarse, de un modo mucho más globalizado, donde el diálogo interreligioso desempeña un papel de importancia primaria. Por eso, en Metz encontré a los representantes de las diferentes tradiciones religiosas, quienes leyeron y firmaron en mi presencia el llamamiento de Metz por el diálogo y la paz.

Queridos hermanos, el tema de mi Visita pastoral a Francia ha sido Pour que le monde ait la vie, Para que el mundo tenga vida (cf. Jn 6, 51). Son palabras de Jesús, que resumen toda su misión de salvación y que, durante el Viaje, expresaban en plenitud el sentido evangélico de cada encuentro. Ahora, estas expresan nuestra oración, al pedir a Dios que este evento de gracia dé frutos abundantes y duraderos.

LLAMAMIENTO

Dirijo ahora un llamamiento por la región del Tigray, en Etiopia: Estoy siguiendo con profunda consternación la situación en el Tigray y en las regiones vecinas de Afar y Amhara, donde han vuelto a estallar las hostilidades. Dirijo mi más sentido llamamiento a todas las partes para que elijan el camino del diálogo. El conflicto armado nunca soluciona los problemas, sino que solo los agrava, dejando a su paso una estela de muerte, destrucción y resentimiento. Solo un compromiso sincero puede sentar las bases para una paz duradera.

Espero con ferviente esperanza que la comunidad internacional ofrezca su generosa y oportuna contribución, para asegurar que se preste toda la ayuda humanitaria a quienes la necesitan.

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Saludos
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Pidamos al Señor, por intercesión de Nuestra Señora de Lourdes, que mantenga encendida en nosotros la lámpara de la fe, la esperanza y la caridad, y que seamos uno en Cristo, para que el mundo pueda creer en Él. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.
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Resumen leído en español por el Santo Padre
Queridos hermanos y hermanas:
Hoy deseo compartir con ustedes algunas reflexiones sobre el Viaje Apostólico a Francia que he realizado en los días pasados. Lo vivido ha sido un gran don para mí y para el Pueblo de Dios que peregrina en ese país. Agradezco a todos los que lo han hecho posible: a las autoridades civiles y eclesiásticas, y a tantas personas que se han sumado a cada uno de los eventos y han salido a las calles a encontrarse con el Papa y a manifestar la alegría de la fe. ¡Gracias a todos!

Quisiera resumir mis vivencias en un único gran símbolo: la Catedral de Notre-Dame de París. Un templo destruido hace siete años por un incendio, hoy es signo de renacimiento. Esta es una imagen de la Iglesia edificada con piedras vivas, es decir, de personas que aman a Jesús porque han sido amadas por Él y desean anunciar ese amor a todos, “para que el mundo tenga vida” (cf. Jn 6,51). Esta es la reconstrucción de la Iglesia que sólo Dios puede llevar a cabo.

(vatican.va)



Santa Teresita transformó sus vidas

  

Aleteia

Vea también   La Historia de un alma - Autobiografía




Evangelio del día jueves 26a semana del tiempo ordinario - Memoria de santa Teresa de Lisieux

 



Santa Teresa del Niño Jesús , San SecinoMás...

Libro de Job 19,21-27.

¡Apiádense, apiádense de mí, amigos míos, porque me ha herido la mano de Dios!
¿Por qué ustedes me persiguen como Dios y no terminan de saciarse con mi carne?
¡Ah, si se escribieran mis palabras y se las grabara en el bronce;
si con un punzón de hierro y plomo fueran esculpidas en la roca para siempre!
Porque yo sé que mi Redentor vive y que él, el último, se alzará sobre el polvo
Y después que me arranquen esta piel, yo, con mi propia carne, veré a Dios.
Sí, yo mismo lo veré, lo contemplarán mis ojos, no los de un extraño. ¡Mi corazón se deshace en mi pecho!


Salmo 27(26),7-8a.8b-9abc.13-14.

¡Escucha, Señor, yo te invoco en alta voz,
apiádate de mí y respóndeme!
Mi corazón sabe que dijiste:
“Busquen mi rostro”

no lo apartes de mí.
No alejes con ira a tu servidor,
tú, que eres mi ayuda.
Yo creo que contemplaré la bondad del Señor

en la tierra de los vivientes.
Espera en el Señor y sé fuerte;
ten valor y espera en el Señor.


Evangelio según San Lucas 10,1-12.

El Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.
Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.
¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.
No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Al entrar en una casa, digan primero: '¡Que descienda la paz sobre esta casa!'.
Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.
Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.
En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;
curen a sus enfermos y digan a la gente: 'El Reino de Dios está cerca de ustedes'."
Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan:
'¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca'.
Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

Beato Columba Marmion (1858-1923)
abad
La obra de la oración, medio de unión a Dios (Le Christ Idéal du Moine, DDB, 1936), trad. sc©evangelizo.org


“Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha” (Lc 10,2)

Cristo deja a su Esposa cumplir, en los tiempos venideros, una parte de la oración que él ha recitado en el momento de ofrecer su sacrificio. Aunque su oración sea de una eficacia infinita, Nuestro Señor quiere que unamos la nuestra. Un día, nuestro divino Salvador, considerando con su divina mirada la multitud de almas a rescatar, dijo a sus apóstoles que enviaría predicar el Evangelio: “Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha” (Lc 10,2). Los apóstoles podrían haber contestado: Señor, ¿por qué nos dice de rezar? ¿Su oración no alcanza? No, ella no alcanza. “Recen” ustedes también. Cristo quiere necesitar nuestras oraciones como las de los apóstoles. (…).
En los momentos que nos recogemos, pensemos que desde lo profundo del tabernáculo Cristo nos dice: “Préstenme sus labios y sus corazones para que pueda prolongar mi oración acá abajo, mientras en lo Alto ofrezco mis méritos al Padre. La oración primero, los obreros vendrán luego. Su obra será fecunda en la medida que mi Padre, atento a la oración de ustedes, que es la mía, hará descender sobre la tierra el rocío celeste de su gracia”. (…)
La Iglesia, recordando el sacrificio que ha rescatado al mundo entero, se siente fuerte de la fuerza del Salvador. Con su mirada de madre recorre las diversas almas que necesitan la ayuda de lo Alto y ofrece especiales súplicas por cada una de ellas. Imitemos el ejemplo de nuestra madre y presentémonos frente a Dios con confianza, ya que es en ese momento que somos “la voz de toda la Iglesia”.
(EDD)

Reflexión sobre el gouache sobre papel

Nuestra ilustración nos transporta a la Basílica de San Pedro el 17 de mayo de 1925, el extraordinario día en que el papa Pío XI declaró oficialmente santa a Teresa de Lisieux. La magnitud del acontecimiento es impresionante. Teresa había pasado su vida religiosa recluida tras los muros de un convento carmelita, desconocida para casi todo el mundo fuera de su pequeña comunidad; sin embargo, menos de treinta años después de su muerte, unos 50 000 fieles se reunieron en Roma para su canonización, junto con 23 cardenales y 250 obispos. Por encima de ellos, la basílica de San Pedro parece casi resplandecer con innumerables candelabros y lámparas, que inundan de luz la vasta basílica. Por la nave avanza la gran procesión que lleva una imagen de la nueva santa, enaltecida para que todos la vean. El contraste no podría ser más hermoso: la joven carmelita que había elegido deliberadamente la pequeñez, el anonimato y los actos de amor ocultos era ahora llevada en triunfo por la iglesia más destacada de la cristiandad.

Hay algo casi profético en ese mar de luces. Teresa nunca buscó brillar ante el mundo; simplemente intentó amar a Dios fielmente en las cosas más pequeñas. Sin embargo, esa llama oculta se convirtió en una luz para millones de personas. Es famosa su frase en la que escribía que, tras su muerte, deseaba “pasar mi cielo haciendo el bien en la tierra”, y la escena en San Pedro parece ya mostrar cómo se cumple esa promesa. La enorme celebración no era realmente una contradicción de su “Pequeño Camino”, sino quizá su reivindicación: Dios había tomado una vida que parecía pequeña y oculta y había revelado hasta dónde puede llegar la luz de una sola alma que ama profundamente en las cosas pequeñas. Lo pequeño y lo magnífico van de la mano.

Santa Teresa de Lisieux (1873-1897) nació el 2 de enero de 1873 en Alençon, Francia. Ingresó en el convento carmelita de Lisieux a la temprana edad de 15 años, tras recibir un permiso especial del Papa. A pesar de su corta vida, desarrolló una espiritualidad sencilla pero profunda, a menudo denominada el “Pequeño Camino”, que hace hincapié en realizar las pequeñas tareas cotidianas con gran amor y devoción a Dios. Su camino de fe estuvo marcado por una profunda confianza en la misericordia de Dios y por el deseo de servirle con humildad en los momentos ocultos y cotidianos. Teresa luchó contra la enfermedad, en particular contra la tuberculosis, y falleció a los 24 años, el 30 de septiembre de 1897, tras soportar un intenso sufrimiento físico con una dignidad extraordinaria.

La autobiografía de Teresa, *Historia de un alma*, escrita a petición de sus superiores, adquirió gran influencia tras su muerte. En ella revelaba su relación íntima con Dios y sus profundas reflexiones sobre el amor, el sacrificio y la confianza. Canonizada en 1925 por el papa Pío XI (nuestra ilustración), fue posteriormente declarada Doctora de la Iglesia por el papa Juan Pablo II en 1997, siendo una de las cuatro únicas mujeres que han recibido este título.

Santa Teresa, ruega por nosotros.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

Oración de Santa Teresa del Niño Jesús para la santificación de los sacerdotes

OH Jesús que has instituido el sacerdocio para continuar en la tierra
la obra divina de salvar a las almas protege a tus sacerdotes (especialmente a:...)
en el refugio de tu SAGRADO CORAZÓN.
Guarda sin mancha sus MANOS CONSAGRADAS,
que a diario tocan tu SAGRADO CUERPO,
y conserva puros sus labios teñidos con tu PRECIOSA SANGRE.
Haz que se preserven puros sus Corazones,
marcados con el sello sublime del SACERDOCIO,
y no permitas que el espíritu del mundo los contamine.
Aumenta el número de tus apóstoles, y que tu Santo Amor los proteja de todo peligro.
Bendice Sus trabajos y fatigas,
y que como fruto de Su apostolado obtenga la salvación de muchas almas
que sean su consuelo aquí en la tierra y su corona eterna en el Cielo. Amén


miércoles, 30 de septiembre de 2026

Evangelio del día - Memoria de San Gerónimo Doctor de la Iglesia


 

San Jerónimo , San Antonino PlasenciaMás...

Libro de Job 9,1-12.14-16.

Job respondió a sus amigos, diciendo:
Sí, yo sé muy bien que es así: ¿cómo un mortal podría tener razón contra Dios?
Si alguien quisiera disputar con él, no podría responderle ni una vez entre mil.
Su corazón es sabio, su fuerza invencible: ¿quién le hizo frente y se puso a salvo?
El arranca las montañas sin que ellas lo sepan y las da vuelta con su furor.
El remueve la tierra de su sitio y se estremecen sus columnas.
El manda al sol que deje de brillar y pone un sello sobre las estrellas.
El solo extiende los cielos y camina sobre las crestas del mar.
El crea la Osa Mayor y el Orión, las Pléyades y las Constelaciones del sur.
El hace cosas grandes e inescrutables, maravillas que no se pueden enumerar.
El pasa junto a mí, y yo no lo veo; sigue de largo, y no lo percibo.
Si arrebata una presa, ¿quién se lo impedirá o quién le preguntará qué es lo que hace?
¡Cuánto menos podría replicarle yo y aducir mis argumentos frente a él!
Aún teniendo razón, no podría responder y debería implorar al que me acusa.
Aunque lo llamara y él me respondiera, no creo que llegue a escucharme.


Salmo 88(87),10bc-11.12-13.14-15.

Yo te invoco, Señor, todo el día,
con las manos tendidas hacia ti.
¿Acaso haces prodigios por los muertos,
o se alzan los difuntos para darte gracias?

¿Se proclama tu amor en el sepulcro,
o tu fidelidad en el reino de la muerte?
¿Se anuncian tus maravillas en las tinieblas,
o tu justicia en la tierra del olvido?

Yo invoco tu ayuda, Señor,
desde temprano te llega mi plegaria:
¿Por qué me rechazas, Señor?
¿Por qué me ocultas tu rostro?


Evangelio según San Lucas 9,57-62.

Mientras Jesús y sus discípulos iban caminando, alguien le dijo a Jesús: "¡Te seguiré adonde vayas!".
Jesús le respondió: "Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza".
Y dijo a otro: "Sígueme". El respondió: "Permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre".
Pero Jesús le respondió: "Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios".
Otro le dijo: "Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos".
Jesús le respondió: "El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios".

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.


Bulle

San Francisco Javier (1506-1552)
 jesuita, misionero
Carta

«Te seguiré adonde vayas»: un gran misionero ante los peligros

En esta misión existen peligros más grandes que el veneno y que la muerte violenta... En primer lugar la pérdida de la esperanza y de la confianza en Dios, siendo así que es por su amor y servicio que queremos dar a conocer su Ley, y a Jesucristo, su Hijo, nuestro Redentor y Señor, como muy buen sabe. Puesto que es por su gran misericordia que nos ha comunicado estos deseos, y viendo los peligros que nos pueden llegar por su servicio, es un peligro incomparablemente superior a los males que nos pueden causar todos los enemigos de Dios, el que ahora nos falte la confianza en su misericordia y su poder. Si es importante para su más grande servicio, Dios nos guardará de todos los peligros de esta vida, y sin su permiso y su autorización, los demonios y sus ministros ningún mal nos pueden hacer. Por eso nuestra  seguridad reside en la palabra del Señor: «El que ame su vida, según este mundo, la perderá, y el que la pierda por Dios, la  encontrará» (Jn 12,25). Y en esta otra semejante : «El que mete la mano en el arado y mira hacia atrás, no es apto para el Reino de Dios».
(EDD)

Reflexión sobre el cuadro

Hoy celebramos la memoria de San Jerónimo (h. 347-420 d. C.). Es conocido principalmente por su labor fundamental en la traducción de la Biblia al latín, que dio lugar a lo que se conoce como la Vulgata. Se denomina “Vulgata” por la expresión latina “versio vulgata”, que significa “la versión común” o “la versión de uso corriente”. Esta traducción se convirtió durante siglos en la versión estándar de la Biblia para la Iglesia occidental, marcando la liturgia, la teología y los estudios cristianos.

El dominio del latín, el griego y el hebreo por parte de Jerónimo le permitió trabajar directamente a partir de los textos bíblicos originales, lo que constituía un logro académico excepcional en su época. Por encargo del papa Dámaso I, Jerónimo comenzó a traducir los Evangelios en el año 382 d. C. Su labor tenía como objetivo crear una versión más precisa y legible de las Escrituras, salvando la brecha lingüística y cultural entre los textos antiguos y el mundo cristiano de habla latina.

En el arte, San Jerónimo suele representarse en dos escenarios diferentes: como un erudito en su estudio o como un ermitaño en el desierto. En el primero, aparece sentado ante un escritorio, rodeado de libros, manuscritos y útiles de escritura, símbolo de sus inmensas aportaciones intelectuales, en particular su traducción de la Biblia al latín. La segunda representación sitúa a Jerónimo en un entorno desértico, reflejando su estilo de vida ascético y su retiro a la soledad. A menudo aparece vestido con ropas sencillas y andrajosas, y a veces se golpea el pecho con una roca, símbolo de sus prácticas penitenciales. Ambas imágenes ponen de relieve su singular papel de erudito-monje: una se centra en su labor intelectual al servicio de la Iglesia, mientras que la otra subraya su aislamiento espiritual y su rigurosa autodisciplina.

San Jerónimo en su estudio, de Antonello da Messina, pintado hacia 1475, es una obra maestra del arte renacentista italiano. El cuadro presenta a san Jerónimo sentado en su escritorio dentro de un grandioso y detallado interior arquitectónico (obsérvese el fino detalle del suelo de baldosas y el león a la derecha en la distancia). El estudio está meticulosamente representado con una mezcla de elementos góticos y renacentistas, destacando el papel de Jerónimo como erudito. Rodeado de libros, manuscritos y objetos naturales, Jerónimo está inmerso en su trabajo, simbolizando su inmensa contribución a la erudición bíblica y a la traducción. El uso de la perspectiva atrae la mirada del espectador hacia el santo. Los grandes arcos funcionan casi como halos arquitectónicos alrededor del santo.

Una cornisa separa al espectador de San Jerónimo, proporcionando un límite visible entre el mundo real y el pintado. Está custodiado por dos aves: una perdiz, símbolo de la verdad (se creía que una perdiz siempre reconocía la llamada de su madre) y un pavo real (símbolo de la inmortalidad, se creía que su carne nunca se descomponía).

by Padre Patrick van der Vorst


Oración  
8 oraciones para leer la biblia

1. Así que la fe viene por oír, es decir, por oír la 

Buena Noticia acerca de Cristo. – Romanos 10:17 

Padre Celestial, gracias por darnos la fe que nos salva de nuestro pecado y nos da esperanza. Gracias por las Buenas Nuevas de que Cristo vino, murió y resucitó de entre los muertos para el perdón de mis pecados. Oro que yo pueda llegar a conocerte mejor a ti y a tus propósitos mientras leo tu Escritura. Ayúdame a entrar en la Biblia diariamente y a que tus palabras entren en mí. 

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2. Jesús le dijo: "¡No! Las Escrituras dicen: 'La gente no vive solo por pan, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios'" – Mateo 4:4 

Amado Señor, necesito tu palabra como necesito el pan para vivir. Ayúdame a reconocer mi necesidad y a anhelar tu verdad. Mientras leo, alimenta mi alma como si fuera una comida abundante. Dame vida en abundancia mientras sigo tus instrucciones hoy. 

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3. Tales cosas se escribieron hace tiempo en las Escrituras hace mucho tiempo para que nos sirvan de enseñanza. Y las Escrituras nos dan esperanza y animo mientras esperamos con paciencia hasta que se cumplan las promesas de Dios. – Romanos 15:4 

Padre Celestial, gracias por las Escrituras que se escribieron para nuestra instrucción. Gracias por la esperanza y el aliento que puedo obtener al leer acerca de que tu palabra se cumplirá en la venida de Jesús. Que pueda esperar con gozosa expectativa el cumplimiento final de sus promesas en la segunda venida de Jesús, donde viviré con Él para siempre. 

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4. Todas las Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida.  Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto. Dios la usa para preparar y capacitar a su pueblo para que haga toda buena obra. – 2 Timoteo 3:16-17 

Padre Celestial, gracias por tu palabra que me enseña lo que está bien y lo que está mal. Que esté ansioso por leer y esté equipado para las buenas obras que has preparado de antemano y en las que debería participar. 

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5. Los de Berea tenían una mentalidad más abierta que los de Tesalónica, y escucharon con entusiasmo el mensaje de Pablo. Dia tras día examinaban las Escrituras para ver si Pablo y Silas enseñaban la verdad. – Hechos 17:11 

Padre Celestial, que yo pueda ser tan curioso cómo la gente de Berea y estudiar la Biblia para conocer la verdad. Permíteme comparar toda la enseñanza que escucho y leo con tu palabra. Que yo sepa distinguir la verdad de la mentira, y que tú des luz a mi camino. 

Shape 

6. Entonces Jesús los guio por los escritos de Moisés y de todos los profetas, explicándoles lo que las Escrituras decían acerca de el mismo. – Lucas 24:27 

Amado Señor, todas las Escrituras proclaman tu historia y tu naturaleza. Gracias, Dios, por dar paso a mi salvación. Que abras mi mente para que yo comprenda que no hay contradicción en tu historia de reconciliación. Ayúdame a tener la fe para creer en tu palabra y hacer lo que dice incluso cuando sea difícil. 

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7. Pues la palabra de Dios es viva y poderosa. Es más cortante que cualquier espada de dos filos, penetra entre el alma y el espíritu, entre la articulación y la médula. Deja al descubierto nuestros pensamientos y deseos más íntimos. – Hebreos 4:12 

Padre Celestial, tus palabras exponen mis pensamientos y deseos más íntimos. Soy un libro abierto ante ti cuando leo tu libro, la biblia. Que tus verdades obren mientras leo sobre tu santidad, verdad y amor. Que el poder de tu palabra sea conocido en mi vida para que realmente pueda tener la vida abundante que viniste a dar a la humanidad. 

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8. Me he esforcé con encontrarte, no permitas que me aleje de tus mandatos. He guardado tu palabra en mi corazón, para no pecar contra ti. – Salmos 119:10-11 

Padre Celestial, al leer tu palabra, ayúdame a memorizar y a guardar tu verdad en mi corazón. Así que pueda estar listo para blandirla como una espada cuando me enfrente a la tentación de pecar. Muéstrame como caminar de una manera que te agrade. Revélame la profundidad y la amplitud de tu gran amor. Amén. 

(Air1)

martes, 29 de septiembre de 2026

¿Las matemáticas dicen algo sobre Dios?


matemáticas científicos católicos

Un científico expone el argumento ontológico de Gödel en un congreso de científicos católicos 

os han tratado demostrar la existencia de Dios a través de sus observaciones y razonamientos a lo largo de la historia. 

El matemático Kurt Gödel, por ejemplo, conocido por su teorema de la incompletitud -cualquier sistema lógico si es consistente, es incompleto-, formuló el argumento ontológico mediante la lógica modal. 

Lo hizo siguiendo una larga tradición iniciada por san Anselmo y profundizada por filósofos como Descartes y Leibniz.

Partiendo de la definición de Dios como el que tiene todas las perfecciones y usando reglas lógicas, Gödel buscaba demostrar que ese ser debería existir.

Este matemático del siglo XX se dio cuenta de que la lógica de primer orden no le servía y recurrió a la lógica modal de orden superior. 

Por un lado, ese lenguaje hecho de símbolos de relación, de función, de constante y elementos del universo no lograba abarcar el concepto de necesidad propuesto por Descartes. 

Tampoco podía expresar el cumplimiento de todas las propiedades buenas porque usaba un “para todo” con algo que no es una entidad, sino una propiedad de un objeto.

matemáticas Miguel Recio científico católicoMiguel Recio, matemático

Por eso su intento “no resultó finalmente satisfactorio”, afirmó el matemático Miguel Recio en el V Congreso de la Sociedad de Científicos Católicos de España celebrado del 17 al 19 de septiembre de 2026 en la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid.

“Sin darse cuenta, en alguna de las premisas él mismo estaba asumiendo la existencia de Dios”, explicó en su ponencia, en la que expuso detalladamente el argumento ontológico de Gödel.

“Al menos en este ejemplo, la lógica matemática, con todo su formalismo y su rigor, no puede abarcar lo que es Dios”, concluyó Recio.

“La ciencia por sí misma no es capaz de llegar a todo lo que significa Dios -añadió-. Necesitamos algo más: la revelación y conocer a Dios de manera personal”. 

Cuando la ciencia redescubre a Dios

Cuando la ciencia redescubre a Dios

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Cuando las matemáticas llevan a Dios

Sin embargo, para Recio, aunque las matemáticas solas parecen no servir para demostrar la esencia divina, sí pueden usarse para acercarse un poco más a Él.

“Las matemáticas tienen mucha belleza y mucha elegancia en su profundidad -explicó a Aleteia-: eso puede ayudar a encontrar a Dios, al menos a mí me ayuda”.

“Cuando me siento a investigar, aunque haga cosas muy concretas y a veces me cueste, me gusta ver que todo esto viene de Dios y que conocer las matemáticas es una manera de conocerle a Él”, detalló. 

Recio destacó que las matemáticas “son muy prácticas y tienen utilidades en muchos aspectos de la vida, están presentes en todas las ciencias”.

Sin embargo, confesó, “a mí me fascinan y me dedico totalmente a ellas no por la utilidad que puedan tener, sino por las matemáticas en sí, por la belleza que pueden tener: ahí descubro a Dios”.

“No hablo de las matemáticas con el misticismo que a menudo se les atribuye, por ejemplo con la sucesión de Fibonacci o la razón aurea, como algo espiritual”, aclaró. 

“Yo personalmente descubro a Dios en las matemáticas y en su belleza no como una prueba de que tiene que haber un creador porque todo es demasiado bonito, sino porque en todo lo que es Bueno, Bello y Verdadero puedo contemplar la presencia de Dios -añadió-. Conocer las matemáticas me permite contemplarLe desde ellas”.

El primer “Papa matemático” revela la unidad de fe y razón

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Congreso de científicos católicos

Recio agradece haber podido intervenir en el congreso de científicos católicos celebrado este mes en la capital española.

Los participantes pudieron constatar que “no hay una incompatibilidad entre ser científico y ser creyente”, dijo Recio.

“La ciencia nos puede hablar de Dios -subrayó-, y creer en Dios nos puede dar incluso ciertas ventajas como científicos, a la hora de mirar la realidad e intentar entenderla”.

El congreso de la sección española de la Society of Catholic Scientists, que el año que viene se celebrará en Cartagena, permite la relación entre científicos de distintos ámbitos: matemáticos, físicos, químicos, biólogos,…

Además, destaca Recio, “empezar un congreso científico con la Eucaristía lo hace especial en sí mismo”.

Patricia Navas, Aleteia

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- Benedicto XVI