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sábado, 18 de abril de 2026

Renacer constantemente. Comentario para Matrimonios: san Juan 3, 1-8

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 1-8

Había un hombre del grupo de los fariseos llamado Nicodemo, jefe judío. Este fue a ver a Jesús de noche y le dijo:«Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él».

Jesús le contestó: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios».

Nicodemo le pregunta:«¿Cómo puede nacer un hombre siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer?».

Jesús le contestó:«En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: “Tenéis que nacer de nuevo”; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabemos de dónde viene ni adónde va. Así es todo lo que ha nacido del Espíritu».

Renacer constantemente.

Cuando Jesús habla de “nacer de nuevo”, es una llamada directa a cada uno:el amor no se sostiene solo con lo que fue al principio; necesita renacer constantemente. No basta con el “sí” del día de la boda, hay que volver a elegirse.

Nicodemo piensa de forma literal (“¿cómo volver al vientre?”), como muchas veces pensamos: “esto ya es así”, “yo soy así”, “la relación es así”. Pero Jesús abre otra dimensión: no se trata de repetir el pasado, sino de dejar que algo nuevo suceda desde dentro. Hay que dejar que el amor se purifique (agua), limpiando heridas, rencores, reproches; y hay que dejar que el amor se eleve (Espíritu). Jesús le nombra al Espíritu… confirmando que este nuevo nacimiento no es algo que cada uno realice por sí mismo sino que es algo que se realiza en Él. En realidad, nacer es un verbo que esconde su pasividad, pues, propiamente, “somos nacidos”: debemos nuestro nacimiento a nuestra madre, que realiza el trabajo del parto y nos hace nacer. Y este nuevo nacimiento se lo debemos al Espíritu Santo, que nos va disponiendo a otro modo de vida, un modo de vivir en la libertad que Dios soñó originalmente para nosotros y que nos hace tener un amor más gratuito, más paciente, más libre.

Jesús nos recuerda que si la relación se queda solo en lo superficial (atracción, rutina, convivencia), se empobrece (“Lo que nace de la carne es carne…”). Pero cuando entra el “Espíritu” —la entrega, el perdón, la apertura al otro tal como es…—, el amor se transforma. Un matrimonio vivo es el que se deja renovar una y otra vez, el que aprende a “volver a nacer” juntos, incluso después de las crisis, del desgaste o de los años.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Paloma: Alfonso… siento que últimamente estamos como en automático, ¿no? Como si todo fuera rutina.

Alfonso: Sí… como cuando pongo el piloto automático en el coche… aunque el nuestro no tiene ni eso.

Paloma: (ríe) Pues algo así… pero en serio, me da pena que perdamos lo bonito que teníamos.

Alfonso: A mí también. Pero hoy pensaba… quizá necesitamos “empezar de nuevo”..

Paloma: ¿Empezar de nuevo? Eso me recuerda a lo de “nacer de nuevo”… como si Dios nos diera otra oportunidad dentro del mismo matrimonio..

Alfonso: ¿Otra oportunidad? ¿Vamos a tener ahora otro matrimonio? A nuestros años me da hasta pereza.

Paloma: (sonríe) Tonto… No, en serio. Creo que es dejar que Dios renueve lo nuestro por dentro. No solo cambiar cosas externas..

Alfonso: O sea… ¿menos discusiones por tonterías y más… querernos mejor?.

Paloma: Sí. Limpiar lo que nos pesa… y dejar espacio para algo nuevo. Como si el amor pudiera volver a empezar, pero más profundo.Pidiéndole ayuda a Dios porque solos no vamos a poder.

Alfonso: Pues a mí me vendría bien… porque a veces me sale más “carne” que “espíritu”, ¿eh?.

Paloma: A todos nos pasa. Pero si dejamos que Dios sople… aunque no lo controlemos, puede hacer algo bonito en nosotros..

Alfonso: Entonces… ¿volvemos a empezar?.

Paloma: Volvemos a elegirnos. Y esta vez, con Dios en medio..

Alfonso: Vale… pero que conste que si “nacemos de nuevo”, yo no cambio los pañales

Madre,

Que, como tú, sepamos confiar aunque no entendamos todo, y dejemos que el Espíritu renueve nuestra vida. Bendito seas Señor por estas luces que nos inspiras.

Proyecto Amor Conyugal

Tu matrimonio como Dios lo pensó




Camerún: para impulsar la paz, León XIV se transforma en tribuno

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Desde su elección, León XIV se ha mostrado bastante reservado, a veces un poco distante y a menudo impasible. Pero este jueves 16 de abril, al visitar Bamenda, en el norte de Camerún, una región azotada por movimientos separatistas, el papa número 267 dejó huella por su tono apasionado, pronunciando cada palabra con énfasis, como si esperara grabar su mensaje profundamente en esta tierra

"Todo el dolor que ha abrumado a vuestra comunidad refuerza hoy aún más esta certeza: ¡Dios nunca nos ha abandonado!" Los habitantes de Bamenda esperaban al Papa con fervor, y desde sus primeras palabras, las ovaciones estallaron en la catedral. Hay que decir que el pontífice estadounidense-peruano marcó el tono: pronunciando cada sílaba en inglés, transmitió su mensaje con determinación.

"Estoy aquí para anunciar la paz, pero constato de inmediato que son ustedes quienes la anuncian al mundo entero y a mí", asegura el Papa, continuando con su vibrante discurso, mientras la atención de los bancos de la catedral se centra en él. Improvisando algunas exhortaciones con un ímpeto decidido, busca animar a los cameruneses: "Que todos sigamos por el camino del bien que conduce a la paz", desea el pontífice, asegurando que el testimonio de diálogo interreligioso de Bamenda puede ser "un modelo" para todo el planeta.

En esta región de tierra ocre y colinas cubiertas de bosques verdes, el jefe de la Iglesia católica transmite a este pueblo toda su convicción, pronunciando su discurso con un vigor sin precedentes desde su elección. Y Bamenda se lo devuelve con creces: en las calles, desde el aeropuerto y a lo largo de los 13 kilómetros que lo separan de la catedral, una multitud ininterrumpida lo esperó bajo el sol y el calor, aclamando con alegría al paso de su automóvil. Con una generosidad conmovedora, aún se barría apresuradamente el umbral de la catedral unos instantes antes de que el Papa subiera a la alfombra roja.

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Dondequiera que se acercaba la sombra del Papa, gritos de alegría lo recibían. "¡Bamenda, hoy eres la ciudad sobre la montaña, resplandeciente a los ojos de todos!", responde el Papa a esta euforia, como para elevar las almas que lo escuchan. De pie ante el altar, el sucesor de Pedro tampoco se anda con rodeos para condenar a "los señores de la guerra" y denunciar "un mundo al revés, una perversión de la creación de Dios que toda conciencia honesta debe denunciar y rechazar".

A lo largo de su discurso, León XIV prepara el futuro: "No pierdan su esencia en los años venideros", advierte ya, animando a la "miríada" de sedientos de paz a llevar a cabo una "revolución silenciosa" para desconcertar a los "pocos dominadores" que destruyen el mundo. Y remacha el clavo unas horas más tarde durante una misa, antes de volver a tomar el avión para regresar a Yaundé: "Es el momento de cambiar, de transformar la historia de este país. Hoy y no mañana, ahora y no en el futuro". Como eco, se alzan entonces los aplausos de todo un pueblo que lo esperaba con esperanza, al igual que Jeannette, quien confiaba entre la multitud que "si las cosas no cambian en Bamenda, no hay futuro para nuestros hijos".

Anna Kurian, Aleteia





Evangelio del día - Sábadode la 2a. Semana de Pascua


 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 

Hechos 6, 1-7

En aquellos días, como aumentaba mucho el número de los discípulos, hubo ciertas quejas de los judíos griegos contra los hebreos, de que no se atendía bien a sus viudas en el servicio de caridad de todos los días.

Los Doce convocaron entonces a la multitud de los discípulos y les dijeron: “No es justo que, dejando el ministerio de la palabra de Dios, nos dediquemos a administrar los bienes. Escojan entre ustedes a siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a los cuales encargaremos este servicio. Nosotros nos dedicaremos a la oración y al servicio de la palabra”.

Todos estuvieron de acuerdo y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Pármenas y Nicolás, prosélito de Antioquía. Se los presentaron a los apóstoles, y éstos, después de haber orado, les impusieron las manos.

Mientras tanto, la palabra de Dios iba cundiendo. En Jerusalén se multiplicaba grandemente el número de los discípulos. Incluso un grupo numeroso de sacerdotes había aceptado la fe.v

Evangelio del Día

Lectura del santo evangelio según san Juan 

Juan 6, 16-21

Al atardecer del día de la multiplicación de los panes, los discípulos de Jesús bajaron al lago, se embarcaron y empezaron a atravesar hacia Cafarnaúm. Ya había caído la noche y Jesús todavía no los había alcanzado. Soplaba un viento fuerte y las aguas del lago se iban encrespando.

Cuando habían avanzado unos cinco o seis kilómetros, vieron a Jesús caminando sobre las aguas, acercándose a la barca, y se asustaron. Pero él les dijo: “Soy yo, no tengan miedo”. Ellos quisieron recogerlo a bordo y rápidamente la barca tocó tierra en el lugar a donde se dirigían.

Las palabras de los Papas

Detrás del caminar sobre las aguas hay un mensaje no inmediato, un mensaje para que acojamos nosotros. De hecho, en aquella época las grandes extensiones de agua eran consideradas sedes de fuerzas malignas no dominables por el hombre; especialmente si eran agitadas por la tempestad, los abismos eran símbolo del caos y hacían referencia a las oscuridades de los infiernos. Entonces, los discípulos se encontraban en el medio del lago en la oscuridad: en ellos está el miedo de ahogarse, de ser absorbidos por el mal. Y aquí llega Jesús, que camina sobre las aguas, es decir por encima de las fuerzas del mal, (…)  Es todo un mensaje que Jesús nos da. Este es el sentido del signo: los poderes malignos, que nos asustan y no logramos dominar, con Jesús se redimensionan inmediatamente. Él, caminando sobre las aguas, quiere decirnos: “no temas, yo pongo bajo los pies a tus enemigos” - bonito mensaje: “yo pongo bajo los pies a tus enemigos” -: ¡no las personas!, no son esos los enemigos, sino la muerte, el pecado, el diablo: estos son los enemigos de la gente, nuestros enemigos. Y Jesús estos enemigos los pisa por nosotros. Cristo hoy repite a cada uno de nosotros: “¡Animo, soy yo, no temas!”. Ánimo, es decir, porque estoy yo, porque ya no estás solo en las aguas agitadas de la vida. (Papa Francisco, Angelus, 13 de agosto de 2023)

Reflexión sobre el grabado

Hay algo en todos nosotros que anhela “el otro lado”. Pensamos que la hierba es más verde en el otro lado. Queremos explorar nuevas orillas... y eso puede inquietarnos. Como los discípulos que cruzaron el Mar de Galilea, sentimos que no estamos destinados a quedarnos donde estamos; nos sentimos atraídos hacia adelante, llamados, invitados a una nueva orilla. Y, sin embargo, en el momento en que nos ponemos en camino, las aguas rara vez están tranquilas. Se levantan vientos. El mar se agita. Se cierne la oscuridad. Cada nuevo paso, cada nueva vocación, cada nuevo trabajo, cada nueva casa a la que nos mudamos, cada cambio parece traer consigo resistencia, incertidumbre, incluso miedo. por un lado estamos entusiasmados, pero por otro tenemos miedo.

Es precisamente ahí, en medio de la lucha, en medio de los cambios, donde viene Cristo. No cuando todo está en calma, sino cuando las olas están altas. No en el resplandor de la certeza, sino en la oscuridad de la noche. Viene hacia nosotros y pronuncia esas mismas palabras tranquilas: “Soy yo. No temas”. Y de algún modo, cuando reconocemos Su presencia y nos damos cuenta de que ya está en la tormenta con nosotros, todo el viaje cambia. La distancia se acorta. La orilla lejana ya no parece inalcanzable. Quizá el objetivo de las tormentas nunca fue simplemente llegar... sino descubrir que Él está con nosotros a cada paso del camino.

El grabado coloreado a mano de Gustave Doré, hacia 1870, imagina la escena desde el punto de vista del propio Cristo: desde cerca de la orilla. Ve a lo lejos la pequeña barca de los discípulos y se pone a caminar sobre las aguas. Y sin embargo, después de haber estado yo mismo junto al mar de Galilea, de sólo unos 21 km de largo y 13 km de ancho, uno se da cuenta de lo ligeramente extraña que es la lectura de hoy. El mar de Galilea no es un océano. En ningún momento estás realmente lejos de la tierra. Y aun así... los discípulos entraron verdaderamente en pánico. Esto nos dice quizá algo interesante: incluso en un lago pequeño, el miedo puede parecer inmenso. Incluso cuando la orilla está cerca, puede parecer fuera de nuestro alcance. Incluso los acontecimientos más pequeños de nuestra vida pueden inquietarnos, haciéndonos sentir como si estuviéramos atrapados en una tormenta en el mar, cuando en realidad, la orilla está más cerca de lo que pensamos. Los discípulos estaban cerca de la seguridad y, sin embargo, abrumados. Y es precisamente ahí, en esa brecha entre la realidad y el miedo, donde Cristo los ve... y viene hacia ellos... y hacia nosotros.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

"Amado Dios, vengo ante Ti con humildad y un corazón lleno de esperanza. Señor, Tú que eres mi Creador y mi Padre misericordioso, te confío todas mis preocupaciones y esos pensamientos que perturban mi mente.
Dame la fuerza para soltar, para ya no querer controlarlo todo, y para rendirme a Tu plan perfecto. Cuando la oscuridad me rodee y no vea una solución inmediata, ayúdame a confiar en Ti, a creer que Tú abres un camino donde yo no puedo verlo.
Quita de mi corazón y de mi mente todo lo que está causando miedo e impotencia. Renuevo mi fe en que Tú tienes el control de todo. Gracias porque en Tus brazos estoy a salvo. Amén".

Especialmente para los que NO suelen ir a Misa los Domingos: Para que descubran lo que están perdiendo

 Aquí podemos ofrecerle sólo unos cuantos aspectos
de las mil maravillas de la Santa Misa

No hay dos Cristos sino uno solo.

El Cristo Eucarístico se identifica con el Cristo de la historia y de la eternidad. No hay dos Cristos sino uno solo. Nosotros poseemos en la Hostia al Cristo del sermón de la montaña, al Cristo de la Magdalena, al que descansa junto la pozo de Jacob con la Samaritana, al Cristo del Tabor y de Getsemaní, al Cristo resucitado de entre los muertos y sentado a la diestra del Padre.

San Alberto Hurtado


Dimensión plena y significado esencial del Sacramento de la Eucaristía.

No es lícito ni en el pensamiento ni en la vida ni en la acción, quitar a este Sacramento, verdaderamente santísimo, su dimensión plena y su significado esencial. Es al mismo tiempo Sacramento-Sacrificio, Sacramento-Comunión, Sacramento-Presencia.

San Juan Pablo II
Carta Encíclica Redemptor hominis, n. 20

Sobre la mesa del Señor está el misterio que sois vosotros mismos.

Si vosotros sois el cuerpo y los miembros de Cristo, sobre la mesa del Señor está el misterio que sois vosotros mismos y recibís el misterio que sois vosotros. A lo que sois respondéis con el Amén, y con vuestra respuesta lo rubricáis. Se te dice: "El Cuerpo de Cristo", y respondes: "Amén". Sé miembro del cuerpo de Cristo para que sea auténtico el Amén.

San Agustín, Doctor de la Iglesia
Sermón 272

¡Atención! ¡Atención!

La causa del relajamiento del sacerdote es que no presta atención a la Santa Misa.

¡Dios mío, qué digno de compasión es un sacerdote cuando celebra la Santa Misa como una cosa ordinaria!

San Juan María Vianney, el Cura de Ars


Si una mujer embarazada asiste a la Santa Misa.

Si una mujer embarazada asiste a la Santa Misa, siempre y cuando ello le sea posible, tomándose un poquito de molestia, como mayor se la tomó la Virgen al viajar a Belén para dar a luz allí al Redentor, podrá obtener grandes auxilios en los dolores de su parto.

San Beda el Venerable,
Doctor de la Iglesia


El Padre eligió lo mejor entre lo mejor.

El Padre eligió lo mejor entre lo mejor; algo que no se podía comprar ni vender; quiso darnos el misterio profundo de su Hijo, la Carne de su Hijo, la Sangre de su Hijo; su Hijo como Pan, como alimento, como manjar, como Vida. Todo se lo ha dado al hombre.

Sierva de Dios Teresa Mª de Jesús Ortega, op
Eucaristía, banquete de amores y sacramento de unidad

La Santa Misa es el cielo en la tierra.

Decía el Cardenal Schönborn que el cielo y la tierra, la Iglesia celeste y la Iglesia peregrina, se unen sobre la tierra durante la celebración de la Santa Misa. Por eso, decimos claramente que la Santa Misa es el cielo en la tierra y que se celebra realmente con todos los ángeles y todos los santos.

Lorient Marc, De L´angelité, o.c., p. 25.


El Papa: estoy en África para animar a los católicos, no para debatir con Trump


El Papa León XIV hace un balance absolutamente positivo de los tres días que acaba de pasar en Camerún, país que «representa el corazón de África en muchos aspectos: anglófono y francófono, con unas 250 lenguas locales y una gran variedad de etnias». En vuelo hacia Angola, tercera etapa del viaje apostólico por África, el Papa —pocos minutos después del despegue— se dirige a los periodistas que le acompañan para agradecerles el trabajo realizado («Espero que hayan pasado una buena estancia en Camerún»), pero también para aclarar algunas cuestiones relativas a la interpretación dada a sus palabras de estos días.

Narrativa inexacta

«Se ha difundido cierta narrativa, no del todo exacta, debido a la situación política creada cuando, el primer día del viaje, el presidente de los Estados Unidos hizo algunas declaraciones sobre mí», explica el Papa León, en referencia a las acusaciones que Trump le había dirigido a principios de semana y sobre las que el propio Pontífice había intervenido en el vuelo de ida a Roma. Pero mientras que el presidente de EE. UU. —y también el vicepresidente JD Vance— continuó en los días siguientes con comentarios contra el Santo Padre, para el Papa el asunto ya se había cerrado desde el primer día. De ahí la nota a los periodistas.

«Gran parte de lo que se ha escrito desde entonces no es más que un comentario sobre otro comentario, en un intento de interpretar lo que se dijo», subraya León XIV. Un ejemplo es el importante discurso pronunciado en el Encuentro de oración por la paz, el 16 de abril. Ese discurso, explica el Pontífice, «se había preparado dos semanas antes, mucho antes de que el presidente comentara sobre mí y sobre el mensaje de paz que estoy promoviendo. Sin embargo, se interpretó como si estuviera tratando de debatir de nuevo con el presidente, algo que no me interesa en absoluto».

Construir la paz y el diálogo entre las religiones

Al igual que en la ida, el Papa León vuelve a reiterar cuál es su misión: «Vengo a África principalmente como pastor, como jefe de la Iglesia católica, para estar con todos los católicos africanos, para celebrar con ellos, para animarlos y acompañarlos». La visita tiene también otras dimensiones y el Papa cita en este sentido el «excelente encuentro» que mantuvo con un grupo de imanes en la Nunciatura de Yaundé, necesario para «seguir promoviendo, como ya estamos haciendo en otros lugares y como lo ha hecho el Papa Francisco durante su pontificado, el diálogo, la promoción de la fraternidad, la comprensión, la aceptación y la construcción de la paz con personas de todas las confesiones». El Papa se muestra también satisfecho por el encuentro de ayer en la Universidad Católica de África Central, donde bendijo un «precioso» monumento con el mapa de África y San Agustín en el centro: «Este monumento expresa parte de lo que representa esta Iglesia».

Proclamar el Evangelio

El Papa, en su saludo, aborda también el tema candente de la «distribución desigual de la riqueza» que se observa en toda África. Camerún, en particular, dice, «es un país rico en oportunidades, pero también difícil».

Ahora Angola, un camino que continúa: «Sigamos proclamando el mensaje del Evangelio», afirma el Papa, destacando la belleza de ser cristianos, lo que significa «seguir a Cristo, promover la fraternidad, confiar en el Señor, pero también buscar formas de promover la justicia en nuestro mundo. Promover la paz en nuestro mundo».

El agradecimiento a Camerún

A través del único periodista camerunés presente en el vuelo papal, Charles Ebune, de Cameroon Radio Television (CRTV), el Papa León XIV envía su gratitud a todo el pueblo de Camerún «por la maravillosa acogida, el gran entusiasmo y la alegría de la gente. ¡Ha sido absolutamente fantástico!». «Extraordinario», según el Papa, también el hecho de que, «a través de este entusiasmo compartido», muchas personas hayan descubierto «lo maravilloso que es ser seguidores de Jesucristo y celebrar juntos nuestra fe». «Estoy muy feliz de haber vivido esta experiencia», dice León.

«Nos vemos en Angola»

Por último, otro agradecimiento y un saludo a los cerca de 70 periodistas presentes en el avión: «Estoy muy contento de saludaros a todos y de daros las gracias por el trabajo que estáis realizando. Espero que el Señor siga bendiciéndonos a todos en este viaje. ¡Nos vemos en Angola!».

(vatican.va)