Antes de que el mundo me llamara “Papa León XIV”, fui un
misionero en los Andes peruanos. Caminé por sus pueblos, compartí la mesa con
campesinos, lloré con los que sufrían y descubrí allí el rostro vivo de Cristo.
En este video abro mi corazón para contar, en primera
persona, cómo esos años en Perú marcaron mi vida y mi vocación. No fueron años
de poder, sino de servicio humilde, que me prepararon para llegar a Roma como
pastor universal de la Iglesia.
En este recorrido escucharás:
📿Cómo fue mi llegada a
Perú en los años 80, aprendiendo la lengua y la cultura.
📿Mis experiencias de
cercanía con el pueblo: comer en sus casas, visitar enfermos y fundar
parroquias.
📿Los desafíos pastorales
que enfrenté como obispo de Chiclayo y mi compromiso con los más pobres.
📿El valor de mi doble
identidad, estadounidense y peruana, como puente de culturas.
📿Cómo la misión en los
Andes sigue inspirando hoy mi servicio como Papa en Roma.
📿Una reflexión final y
una oración para que todos aprendamos que la fe se vive en lo sencillo, en lo
cotidiano, en la entrega al prójimo.
Este no es solo un relato de mi vida, es un testimonio de
cómo Dios transforma a través de la misión, y de cómo lo pequeño, vivido con
amor, prepara para lo grande.
🙏 Quédate hasta el final,
y camina conmigo en este viaje de fe y memoria.
Aviso Importante – Sobre la voz que escucharás
Queremos contarte algo: La voz que escucharás en este video fue recreada con inteligencia artificial para transmitir de forma simbólica la voz espiritual del Papa León XIV. El estilo que escucharás busca reflejar su tono pastoral, litúrgico y devocional.
En 2025 se cumplieron 100 años desde la muerte de Matt Talbot, y su figura de sobriedad y fe gana celebridad y devotos.
Recreación del Venerable Matt Talbot en la película de 2025
Matt Talbot (1856-1925) era un alcohólico e hijo de alcohólico, dublinés, segundo hijo en una familia de doce hermanos. Todo se lo gastaba en alcohol y luego quedaba tumbado a la entrada de los bares, esperando que alguien le invitara.
Pero un día, ya con 28 años, viendo que no tenía verdaderos amigos ni una verdadera vida, se confesó e hizo promesa de mantenerse sobrio tres meses, luego seis, luego toda la vida. Y lo cumplió. Se mantuvo sobrio los 41 años de vida que aún vivió. Y en una época en que no existía Alcohólicos Anónimos y sus métodos de 12 pasos.
Matt cambió de vida. Lo que ganaba lo daba a los pobres, empezó a ir a misa diaria, a vivir con austeridad, y luego con ascetismo. Dejó también el tabaco. Rezaba el Rosario con asiduidad. Aprendió a leer para estudiar la Biblia y la vida de los santos y fue laico terciario franciscano.
Juan Pablo II lo declaró Venerable por sus virtudes en grado heroico en 1994. Si se comprobara un milagro por su intercesión sería declarado beato. Hoy es un modelo y acompañante para muchos que luchan contra el demonio del alcohol.
Matt Talbot en una foto reconstruida por Catholic Art and Jewelry
Matt Talbot, fallecido en 1925, Venerable para la Iglesia, modelo y ayuda contra el alcoholismo para muchos.
Pronto se celebra su centenario
En 2025 se celebran cien años desde su muerte, como recuerda el Irish Catholic. Sus devotos quieren impulsar más su figura, que puede ayudar a muchas personas que luchan contra adicciones. El pasado 3 de noviembre, en la iglesia de Nuestra Señora de Lourdes, en Dublín, miembros de los Caballeros de San Columba y el obispo auxiliar de Dublín, Paul Dempsey, rezaban con sus reliquias.
Quieren recordar que aunque vivió con gran sobriedad, era de talante alegre y amistoso, "fue una compañía agradable y disfrutaba de la risa", "Matt siempre estaba feliz; era alegre y de buen humor", dicen los que le conocieron. Quizá era parte de su espiritualidad franciscana.
Tenía amigos de confianza, y también hablaba mucho con su madre, su gran confidente. Con el Dr. Michael Hickey se reunía dos veces por semana, hablaban de cosas de Dios y cantaban himnos juntos. Lo hicieron 30 años. Su amigo y compañero de trabajo Bob Laird lo invitaba a tomar el té en casa. El hijo de Bob Laird, Paddy Laird, antes de morir en un 1985, hablaba de Matt cuando aún no tenía la aureola de santidad que hoy ya le viste: "Cuando volvíamos del trabajo se unía a nosotros cuando hablábamos de huelgas, política o partidos de fútbol. Le gustaba ser afable y estar en buena compañía", dejó dicho Paddy.
La tentación que casi le hizo caer
Los tres amigos más cercanos de Matt Talbot, que ayudaron a cargar su ataúd, Paddy, Ted y John Robbins, recordaban que Matt les había contado las constantes y fuertes tentaciones de sus primeros meses de abstinencia. Una vez se paró junto a un bar que no conocía y empezó a mirar sus monedas. Por suerte, el camarero no le invitó ni fue a él y reunió fuerzas para irse. Estuvo tan cerca de abandonar su juramento de sobriedad que desde entonces ya nunca llevaba dinero encima.
Irónicamente, quien pagó el funeral de Matt era Ralph O'Callaghan, un comerciante de vinos. Eran grandes amigos, hablaban de temas espirituales. Ralph presentó a Matt el libro La verdadera devoción a la Santísima Virgen de San Luis Grignion de Montfort, que le alimentó espiritualmente sus últimos diez años.
Cuando apareció La breve vida de Matt, de Sir Joseph Glynn, a principios de 1926, la primera edición de 10.000 ejemplares se agotó en cuatro días. En pocos meses, ya circulaban 140.000 ejemplares. Veinte años después, ¡la biografía había sido traducida a 21 idiomas!
Puede parecer poca cosa, pero incluso cargar un rosario trae muchos beneficios espirituales para quien desea de verdad entrar en la vida eterna
Rezar el santo Rosario es una manera innegable de alcanzar gracias divinas dispensadas por intercesión de María Santísima. Pero portar una caléndula - como también se le llama al cordón con cuentas que usamos para repasar cada Ave María - puede ser una manera de encontrar el camino a la vida eterna.
Una historia narrada por un santo
San Luis María Grignion de Montfort era un enamorado de la Virgen María. Y estaba convencido del poder del rosario, por eso escribió un libro para recomendar a todos que no dejaran de rezarlo y promoverlo. Entre todas esas provechosas líneas, encontramos en El secreto admirable del santísimo Rosario una historia que mucho nos hará reflexionar:
"La Santísima Virgen no favorece solamente a los predicadores del Rosario; también recompensa gloriosamente a aquellos que, por su ejemplo, atraen a otros a esta devoción.
A Alfonso, rey de León y Galicia, que deseaba que todos sus criados honrasen a la Santísima Virgen con el Santo Rosario, se le ocurrió, para animarles con su ejemplo, llevar ostensiblemente un gran Rosario, aunque sin rezarlo, lo que bastó a obligar a todos sus cortesanos a que lo rezaran devotamente.
El rey cayó gravemente enfermo y cuando le creían muerto fue transportado en espíritu al tribunal de Jesucristo, vio allí a los demonios, que le acusaban de todos los crímenes que había cometido, y cuando iba a ser condenado a las penas eternas, se presentó a su favor la Santísima Virgen delante de su divino Hijo.
Se trajo entonces una balanza, se colocaron todos los pecados del rey en un platillo, y la Santísima Virgen colocó en el otro el gran Rosario que él había llevado en su honor, juntamente con los que, gracias a su ejemplo, habían rezado otras personas, y esto pesaba más que todos sus pecados.
Y después, mirándole con ojos compasivos, le dijo:
«He obtenido de mi Hijo, como recompensa del pequeño servicio que me hiciste llevando el Rosario, la prolongación de tu vida por algunos años. Empléalos bien y haz penitencia». El rey, vuelto en sí de este éxtasis, exclamó:
«¡Oh bendito Rosario de la Santísima Virgen, por el que fui librado de la condenación eterna!» Después que recobró la salud pasó el resto de su vida con gran devoción al Santo Rosario y lo rezó todos los días".
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La recomendación para todos
San Luis Grignion concluye esta enseñanza con una exhortación que es válida para nosotros:
"Que los devotos de la Santísima Virgen procuren ganar cuantos fieles puedan para la cofradía del Santo Rosario, a ejemplo de estos santos y de este rey; conseguirán en la tierra la protección de Nuestra Señora y luego la vida eterna".
"Los que me den a conocer tendrán la vida eterna" (Eclo 24, 31).
Que esta historia nos anime a traer un Rosario con nosotros, pero sobre todo a rezarlo y a difundirlo con devoción.