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martes, 12 de mayo de 2026

20 consejos del Padre Pío para los que están sufriendo, y su esperanza flaquea

San Pío de Pietrelcina, religioso capuchino venerado en todo el mundo, ofreció cientos de consejos ante momentos de sufrimiento y desesperanza.

El Padre Pío experimentaba en la Eucaristía los sufrimientos de Cristo en el Calvario a través de los estigmas que llevaba en su cuerpo

El Padre Pío experimentaba en la Eucaristía los sufrimientos de Cristo en el Calvario a través de los estigmas que llevaba en su cuerpo


    Cada cierto tiempo Dios envía a nuestro mundo algunos hombres extraordinarios que hacen de puente entre la tierra y el cielo, y ayudan a que miles de hombres puedan gozar del Paraíso eterno. 

    El siglo XX nos dejó uno especialmente singular: el Padre Pío de Pietrelcina, un religioso capuchino nacido en ese pequeño pueblo del sur de Italia y muerto en 1968 en San Giovanni Rotondo. 

    San Juan Pablo II lo elevó a los altares en 2002 en una canonización que batió todos los récords de asistencia. Hoy se puede decir que es el santo más venerado en Italia.

    El Padre Pío recibió unos dones especiales por parte de Dios como el discernimiento de las almas y su capacidad para leer las conciencias; curaciones milagrosas; la bilocación; el don de lágrimas; el perfume a rosas que desprendía y, sobre todo, los estigmas en pies, manos y costado que padeció durante 50 años.

    A lo largo de su vida escribió miles de cartas a sus dirigidos espirituales que son una fuente de sabiduría cristiana práctica y de gran actualidad.

    Pensamientos para afrontar el sufrimiento

    Religión en Libertad ofrece a sus lectores esta pequeña selección de pensamientos del Padre Pío ante el sufrimiento, extraídos, precisamente, de esas cartas. 

    No tienen desperdicio. Dan esperanza y elevan el alma:

    1.- "Si puedes hablar al Señor en la oración, háblale, ofrécele tu alabanza; si por mucho cansancio no puedes hablar, no te disgustes en los caminos del Señor. Detenté en la habitación como los servidores en la corte y hazle reverencia. El te verá, le gustará tu presencia, favorecerá tu silencio y en otro momento encontrarás consuelo cuando él te tome de la mano”.

    2.- "Cuanta más amargura tengas, más amor recibirás”.

    3.- "Jesús quiere llenar todo tu Corazón”.

    4.- "Dios quiere que vuestra incapacidad sea la sede de su omnipotencia”.

    5. - "La fe es la antorcha que guía los pasos de los espíritus desolados".

    6.- "En el tumulto de las pasiones y de las vicisitudes adversas nos sostenga la grata esperanza de la inagotable misericordia de Dios”.

    7.- "Ponga toda la confianza sólo en Dios”.

    8.- "El mejor consuelo es el que viene de la oración”.

    9.- "No temas por nada. Al contrario, considérate muy afortunado por haber sido hecho digno y participe de los dolores del Hombre-Dios”.

    10.- "Dios os deja en esas tinieblas para su gloria; aquí está la gran oportunidad de vuestro progreso espiritual”

    11.- "Las tinieblas que a veces oscurecen el cielo de vuestras almas son luz: por ellas, cuando llegan, os creéis en la oscuridad y tenéis la impresión de encontraros en medio de un zarzal ardiendo. En efecto, cuando las zarzas arden, todo alrededor es una nubarrada y el espíritu desorientado teme no ver ni comprender ya nada. Pero entonces Dios habla y se hace presente al alma, que vislumbra, entiende, ama y tiembla”.

    12.- "Jesús mío, es el amor que me sostiene”.

    13.- "La felicidad sólo se encuentra en el cielo”.

    14.- "Cuando os veáis despreciados, haced como el Martín Pescador que construye su nido en los mástiles de las naves es decir, levantaos de la tierra, elevaos con el pensamiento y con el corazón hacia Dios, que es el único que os puede consolar y daros fuerza para sobrellevar santamente la prueba”.

    15.- "Ten por cierto que cuanto más crecen los asaltos del demonio tanto más cerca del alma está Dios".

    16.- "Bendice el Señor por el sufrimiento y acepta beber el cáliz de Getsemani”.

    17.- "Sé capaz de soportar las amarguras durante toda tu vida para poder participar de los sufrimientos de Cristo”.

    18.- "El sufrimiento soportado cristianamente es la condición que Dios, autor de todas las gracias y de todos los dones que conducen a la salvación, ha establecido para concedernos la gloria”.

    19.- "Recuerda que no se vence en la batalla si no es por la oración; a ti te corresponde la elección”.

    20.- "La oración es la mejor arma que tenemos; es una llave que abre el corazón de Dios”.

    Álex Rosal, ReL

    Vea también   La Santa Misa explicada por el P. Pío



    ¿Son compatibles la fe, Dios y la ciencia? El libro de Mariano Urdiales, ahora gratis en PDF

    Mariano Urdiales, en este libro, repasa sondeos sobre creencias de los científicos y desmantela prejuicios: ciencia y fe son compatibles, Dios es razonable.

    Un hombre, una mujer y el misterio del cielo estrellado y la grandeza de la Creación que suscita asombro y preguntas

    Un hombre, una mujer y el misterio del cielo estrellado y la grandeza de la Creación que suscita asombro y preguntasKarlis Pormalis

    Mariano Urdiales Viedma es un médico patólogo de Úbeda, ya jubilado, que conocen los lectores de ReligionEnLibertad por sus artículos en ReL, siempre bien argumentados y documentados, sobre fe y razón y sobre las razones que hacen plausible y atractivo el cristianismo.

    En verano de 2024 publicó su libro ¿Son compatibles la fe, Dios y la ciencia? Creo que sí.

    Ahora lo pone gratis en formato PDF a disposición de los lectores de ReligionEnLibertad.

    El libro tiene algo más de 200 páginas y está dedicado a sus parientes jóvenes, "para que no se dejen seducir por el relativismo y las medias verdades".

    Ciencia y fe: perspectivas complementarias

    El prólogo, del catedrático emérito de Medicina Preventiva Joaquín Fernández-Crehuet, explica que para Urdiales "la ciencia y la fe pueden ofrecer perspectivas complementarias: la ciencia, desentrañando los misterios del universo físico, y la fe, proporcionando un contexto más amplio para interpretar estos descubrimientos en el marco de preguntas más profundas sobre el significado y el propósito". El libro anima a "conversaciones abiertas y respetuosas que reconozcan el valor y las limitaciones inherentes de ambos enfoques".

    Portada del libro ¿Son compatibles la fe, Dios y la Ciencia? Creo que Sí, de Mariano Urdiales

    Portada del libro ¿Son compatibles la fe, Dios y la Ciencia? Creo que Sí, de Mariano Urdialescedida portada

    La primera parte habla de la ciencia, el cientifismo, la objetividad, la verdad, las leyes de la lógica, tipos de razonamiento (deductivo, inductivo, abductivo) y las causas, inteligentes o no.

    También reflexiona sobre las matemáticas y el "consenso" en ciencia.

    Una segunda parte habla sobre la fe como "inferencia razonable", una fe que "no va contra la lógica". Distingue entre fe y fideísmo y entre duda y escepticismo.

    Una tercera parte, de 50 páginas, nos presenta a numerosos científicos e intelectuales creyentes.

    Se detiene especialmente en los casos de Galileo, Friedmann y Einstein, y detalla 5 estudios sobre creencias de los científicos, y un repaso a la de los Premios Nobel.

    Después repasa la historia de los supuestos "conflictos" entre ciencia y religión y plantea algunas preguntas importantes. ¿Por qué el universo parece ordenado, lógico y entendible? ¿Hay que elegir entre Dios y ciencia? ¿La ciencia empírica es la única vía hacia la verdad? ¿Se excluyen el ser racional y ser creyente?

    Para Urdiales, Dios no compite con la ciencia ni la ciencia compite con Dios.

    Desmontar prejuicios sobre creyentes analfabetos

    El autor es claro en su intención: "Mi objetivo básico es intentar desmontar esa opinión muy extendida y que creo no se ajusta a la verdad, consistente en considerar a los creyentes como personas de mentalidad anticuada, poco informados o analfabetos funcionales, supersticiosos, sin objetividad y nada científicos".

    Por eso presta mucha atención a las estadísticas sobre científicos.

    "Si consideras seriamente la hipótesis de Dios, es una evidencia fuerte, es una realidad, que un gran número de personas aparentemente bien equilibradas, informadas, racionales, de ética indudable e inteligentes han creído y creen en Él y transforman sus vidas por esa razón. El conocido historiador de la ciencia Frederick B. Burnham ha escrito recientemente que la comunidad científica actual está preparada para aceptar la idea de que Dios creó el universo, una hipótesis más respetable hoy, que en cualquier momento de los últimos cien años", detalla el texto. (Burnham murió en 2019).

    Hacia el final del libro, proclama: "La ciencia está ligada a la materia, pero defender que sólo existe lo material es ilógico, irracional y anticientífico, no se puede probar en el laboratorio, es una interpretación reduccionista de la realidad, que es falsa".

    Y añade: "Somos algo más que nuestros componentes químicos, sabemos que el altruismo, la bondad, la verdad, la belleza o el amor, son reales y no son materiales".

    • Puedes descargar a continuación ¿Son compatibles la fe, Dios y la ciencia? Creo que sí de Mariano Urdiales Viedma:


    Pablo J. Ginés, ReL

    Vea también     Fe y Ciencia frente a frente



    Jornada Mundial de la Juventud 2027 en Seúl

     




    Evangelio del día - Martes 6a. Semana de Pascua


     

    Libro de los Hechos de los Apóstoles 16,22-34.

    La multitud se amotinó en contra de ellos, y los magistrados les hicieron arrancar la ropa y ordenaron que los azotaran.
    Después de haberlos golpeado despiadadamente, los encerraron en la prisión, ordenando al carcelero que los vigilara con mucho cuidado.
    Habiendo recibido esta orden, el carcelero los encerró en una celda interior y les sujetó los pies en el cepo.
    Cerca de la medianoche, Pablo y Silas oraban y cantaban las alabanzas de Dios, mientras los otros prisioneros los escuchaban.
    De pronto, la tierra comenzó a temblar tan violentamente que se conmovieron los cimientos de la cárcel, y en un instante, todas las puertas se abrieron y las cadenas de los prisioneros se soltaron.
    El carcelero se despertó sobresaltado y, al ver abiertas las puertas de la prisión, desenvainó su espada con la intención de matarse, creyendo que los prisioneros se habían escapado.
    Pero Pablo le gritó: "No te hagas ningún mal, estamos todos aquí".
    El carcelero pidió unas antorchas, entró precipitadamente en la celda y, temblando, se echó a los pies de Pablo y de Silas.
    Luego los hizo salir y les preguntó: "Señores, ¿qué debo hacer para alcanzar la salvación?".
    Ellos le respondieron: "Cree en el Señor Jesús y te salvarás, tú y toda tu familia".
    En seguida le anunciaron la Palabra del Señor, a él y a todos los de su casa.
    A esa misma hora de la noche, el carcelero los atendió y curó sus llagas. Inmediatamente después, fue bautizado junto con toda su familia.
    Luego los hizo subir a su casa y preparó la mesa para festejar con los suyos la alegría de haber creído en Dios.

    Salmo 138(137),1-2a.2bc-3.7c-8.

    ¡Me respondiste cada vez que te invoqué, Señor!

    Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
    te cantaré en presencia de los ángeles.
    Me postraré ante tu santo Templo.

    y daré gracias a tu Nombre
    por tu amor y tu fidelidad.
    Me respondiste cada vez que te invoqué
    y aumentaste la fuerza de mi alma.

    y tu derecha me salva.
    El Señor lo hará todo por mí.
    Tu amor es eterno, Señor,
    ¡no abandones la obra de tus manos!

    Evangelio según San Juan 16,5-11.

    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
    "Ahora me voy al que me envió, y ninguno de ustedes me pregunta: '¿A dónde vas?'.
    Pero al decirles esto, ustedes se han entristecido.
    Sin embargo, les digo la verdad: les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a ustedes. Pero si me voy, se lo enviaré.
    Y cuando él venga, probará al mundo dónde está el pecado, dónde está la justicia y cuál es el juicio.
    El pecado está en no haber creído en mí.
    La justicia, en que yo me voy al Padre y ustedes ya no me verán.
    Y el juicio, en que el Príncipe de este mundo ya ha sido condenado."

    Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



    Bulle

    Santa Catalina de Siena (1347-1380)
    terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa
    Carta 98. A los religiosos de Cervaia (Lettres, Téqui, 1976), trad. sc©evangelizo.org


    Cristo nos ha dado el Espíritu Santo

    Ánimo, mis Hermanos, no nos dejemos abatir por el pecado cometido, ni por ninguna ilusión, ni por las tentaciones del demonio. La ruta puede ser ruda y fangosa, pero Cristo, nuestro médico, nos ha dado un remedio para todas nuestras enfermedades: un bautismo de sangre y de fuego, en el que el alma purificada y lavada de todos sus pecados, consume y destruye las tentaciones e ilusiones del demonio. (…)
    El hombre, en tanto vive en la prisión corruptible de su cuerpo, prueba una ley perversa, que lo invita y solicita siempre para el pecado, pero la humilde bondad de Dios le da un remedio continuo que fortifica su razón y su libertad. El remedio continuo es el fuego del Espíritu Santo, que no se apaga jamás y expande siempre su gracia y sus beneficios. Cada día podemos tener ese bondadoso bautismo que nos es dado por gracia y no por méritos.
    Cuando el alma mira y ve en ella ese tesoro y ese fuego del Espíritu Santo, ella se llena tanto de amor a su Creador que renuncia a sí enteramente. (…) Ve y considera únicamente su nada y la bondad de Dios hacia ella. Ve que esa bondad infinita sólo quiere su bien y, entonces, su amor a Dios deviene perfecto. No tiene otro pensamiento, otro afecto, y no puede retener el impulso de su deseo. Corre sin pesos y sin ligaduras, ya que ha sido liberada de los obstáculos que podían detenerla.

    (EDD)
    Oración 
    "Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu Espíritu y todo será creado, y renovarás la faz de la tierra.
    Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo; haznos dóciles a tu Espíritu para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén". [1, 2]