Lo que para el padre Byron parecía una emoción pasajera se convirtió, con el paso de las semanas, en una transformación muy profunda.

Su formación culminó con la ordenación sacerdotal en 2016. Desde entonces desarrolla su ministerio dentro de la comunidad religiosa Communio Sanctorum, de carácter misionero y contemplativo.
El padre Byron Cadmen tenía apenas 16 años cuando presenció algo que, hasta entonces, creía imposible. Su padre, marcado durante años por el alcoholismo, regresó de un retiro espiritual convertido en una persona distinta.
Aquel cambio, que transformó la vida familiar y restauró una relación rota, acabaría conduciendo al joven ecuatoriano al seminario y, años después, al sacerdocio.
Atravesado por el sufrimiento
Hoy, conocido en las redes sociales como "Un sacerdote millennial", Byron suele compartir contenidos de evangelización con cientos de miles de seguidores. Sin embargo, detrás de esa labor existe una historia personal atravesada por el sufrimiento, la reconciliación y un encuentro inesperado con Dios.
Durante una reciente entrevista, el sacerdote recordó cómo fueron los años más difíciles de su infancia. La separación de sus padres dejó a la familia en una situación complicada, mientras su padre se sumergía en una vida marcada por el alcohol y la inestabilidad.
Aquella situación provocó escenas que todavía conserva en la memoria. En más de una ocasión tuvo que acudir a recoger a su padre después de que hubiera bebido demasiado. Incluso aprendió a conducir antes de tiempo porque necesitaba llevar el vehículo de vuelta a casa cuando su progenitor no estaba en condiciones de hacerlo.
Su padre se había ido deteriorando progresivamente. El joven Byron veía a un hombre distante, incapaz de ejercer plenamente como padre y atrapado en una espiral que parecía no tener salida.
Sin embargo, todo comenzó a cambiar cuando aquel hombre decidió participar en un retiro espiritual. La familia acudió a recibirlo al finalizar la experiencia. Byron recuerda que acudió sin entusiasmo y convencido de que nada había cambiado realmente.
Pero ya en aquel primer encuentro percibió algo distinto. Su padre se mostraba alegre, cercano y sereno. Lo que parecía una emoción pasajera se convirtió, con el paso de las semanas, en una transformación profunda.
Los días pasaron sin que volviera a beber. Después llegaron los meses. Lo que antes había sido una sucesión de intentos fallidos por abandonar el alcohol se convirtió en una decisión firme que parecía sostenerse en algo más profundo que la mera fuerza de voluntad.
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La transformación no se limitó a abandonar la bebida. Byron vio reaparecer a un padre que creía perdido. Volvieron los abrazos, las conversaciones y los gestos de cariño. La autoridad, que durante años había brillado por su ausencia, regresó de una forma nueva, construida sobre el afecto y el ejemplo.
Aquella recuperación de la relación fue tan evidente que, cuando su padre le pidió participar también en un retiro espiritual, decidió aceptar. En circunstancias normales se habría negado. Sin embargo, el cambio que había presenciado era demasiado grande para ignorarlo.
Entró en aquel encuentro sin expectativas y con cierto escepticismo. No esperaba vivir nada extraordinario. Pero durante esos días experimentó lo que él mismo describe como un encuentro personal con Dios.
Aquella experiencia marcaría su futuro. Dos años después ingresó en el seminario diocesano de Santo Domingo, en Ecuador, convencido de que Dios le llamaba a consagrar su vida completamente al servicio de la Iglesia.
Su formación culminó con la ordenación sacerdotal en 2016. Desde entonces desarrolla su ministerio dentro de la comunidad religiosa Communio Sanctorum, de carácter misionero y contemplativo.
En paralelo, ha encontrado en internet un espacio privilegiado para anunciar el Evangelio. A través de YouTube y otras plataformas digitales comparte reflexiones, testimonios y contenidos formativos que siguen cientos de miles de personas, especialmente jóvenes.
ReL
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