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miércoles, 7 de octubre de 2026

Publican el diario inédito del Papa Francisco con anotaciones escritas entre 1992 y 2024

La edición italiana correrá a cargo de la Libreria Editrice Vaticana, mientras que las versiones en español, inglés y portugués serán distribuidas por Penguin Random House.

Maria Voce con el Papa Francisco en un encuentro en 2018.

Maria Voce con el Papa Francisco en un encuentro en 2018


    Los lectores de todo el mundo podrán adentrarse como nunca antes en el universo espiritual y humano del Papa Francisco gracias a la publicación de El Diario personal del Papa Francisco, una obra que recogerá las anotaciones privadas que Jorge Mario Bergoglio escribió durante más de treinta años. 

    El volumen será presentado por el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y uno de los colaboradores más cercanos del Pontífice argentino.

    Comprender mejor al Papa

    La publicación está prevista para el 24 de noviembre de 2026 y llegará simultáneamente a 94 países en cinco idiomas, en una de las operaciones editoriales más ambiciosas impulsadas por la Santa Sede en los últimos años. 

    La edición italiana correrá a cargo de la Libreria Editrice Vaticana, mientras que las versiones en español, inglés y portugués serán distribuidas por Penguin Random House. La edición francesa será publicada por Albin Michel.

    El libro ofrece acceso a los apuntes personales que Bergoglio mantuvo entre el 20 de diciembre de 1992 y el 18 de agosto de 2024, un periodo que abarca etapas decisivas de su vida: desde su ministerio episcopal en Argentina hasta su pontificado al frente de la Iglesia católica, iniciado el 13 de marzo de 2013 y concluido con su fallecimiento el 21 de abril de 2025.

    Según explican los responsables de la publicación, la obra no se limita a reproducir las anotaciones del Pontífice, sino que también las contextualiza y comenta a través de la mirada del cardenal Fernández. El propósito es ayudar al lector a comprender mejor los pensamientos, inquietudes espirituales y procesos de discernimiento que acompañaron a Francisco durante buena parte de su trayectoria eclesial.

    Andrea Tornielli, director editorial del Dicasterio para la Comunicación, ha destacado el valor único de este material para quienes desean conocer más profundamente la figura del Papa argentino. A su juicio, las páginas permiten acercarse a una dimensión más personal e interior de quien marcó una época en la Iglesia contemporánea por su insistencia en la misericordia, la cercanía pastoral y la atención a las periferias.

    Por su parte, Lorenzo Fazzini, responsable editorial de la Libreria Editrice Vaticana, subrayó que la misión de la editorial vaticana consiste en difundir internacionalmente el pensamiento de los Papas. En este sentido, recordó que la institución también ha impulsado recientemente la publicación de escritos de Robert Francis Prevost, hoy Papa León XIV, anteriores a su elección pontificia.

    La expectativa en torno al volumen es elevada, ya que son escasos los documentos personales de esta naturaleza que llegan al gran público. Las anotaciones privadas pueden ofrecer una perspectiva inédita sobre los acontecimientos, decisiones y momentos clave vividos por Francisco durante décadas de servicio pastoral y de gobierno de la Iglesia.

    Antes de su lanzamiento oficial, la Libreria Editrice Vaticana presentará la obra a editores internacionales durante la Feria del Libro de Fráncfort, que se celebrará del 7 al 11 de octubre de 2026. Ese encuentro servirá como escaparate para una publicación llamada a convertirse en una referencia imprescindible para estudiosos, creyentes y lectores interesados en comprender más de cerca la vida interior del primer Papa hispano de la historia.

    ReL

    Vea también     Catequesis del Papa Francisco sobre la Santa Misa




    Una eucaristía me cambió de hacer oración en ser oración


    opiar enlace

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      La Iglesia celebra estos días la Virgen del Rosario, haciendo memoria de la Batalla de Lepanto, que por intercesión de María, se ganó a los turcos, al Imperio Otomano, en el 1571.

      Hoy quiero dar testimonio de una experiencia entorno al rosario que ha cambiado mi vida, mi fe y mi oración.

      Estos días he podido asistir a la misa de exequias del padre de un amigo. Su padre tuvo una vida muy fecunda. Fue un hombre de fe, que la transmitió a su familia y sus hijos. También, este padre rezaba las 4 partes del rosario. Todo ello, en la eucaristía a mi me tocaba el corazón, hacía arder mi alma y todo mi ser. El sacerdote en la misa dijo, que cuantas avemarías y padrenuestros habría rezado su padre. Todo ello me dejaba conmovida. No había vivido estos sentimientos en otros funerales, de familiares de amigos, que también tienen fe. Pero, lo de ese día era especial, es como si Dios me estaba invitando a algo nuevo y distinto. Un cambio de mirada. Un nuevo giro en la vida: vivir mi primera misión como virgen consagrada: el ministerio de la oración. Hacer de mi vida una continúa ofrenda al Padre por todos, en la intercesión por esta humanidad, por los míos, por todos, y por los que se han alejado de Dios. Vivir en constante oración. 

      En esa misa, Dios hacía conmigo un camino nuevo. 

      Por la tarde, fui a la parroquia y me puse ante el Santísimo, pidiendo la intercesión del padre de mi amigo, por mi familia. Después como había escuchado las palabras del sacerdote sobre el rosario, me dije: cuantos padrenuestros y avemarías me he perdido yo. Así, que he empezado a rezar el rosario. Rezo sus cuatro partes desde ese día. Las rezo con gusto, desgranando cada avemaría. Puedo considerar los misterios de la vida del Señor. Ofrezco los misterios por las necesidades de los demás. El rezo del rosario acompaña mi día a día, mis viajes. Va jalonando la jornada. 

      También, mi vida de oración por la Iglesia, se concreta en el rezo de la liturgia de las horas. Cada momento del día es acompañado por la oración que se me presentó el día de mi consagración. La eucaristía diaria va transformando mi vida. Y como no, los ratos largos de oración ante el sagrario, al que presento y entrego mi existencia, mis miedos y mis preocupaciones. 

      La vida se ha vuelto una existencia orante. Así, el servicio que hago a la Iglesia y a la sociedad, se vuelve fecundo y lleno de vida. Por la intercesión del padre de mi amigo, los días cunden el doble, y puedo hacer el doble o muchas más cosas de las que hacía en casa o fuera de ella, en el servicio que realizo cada día.

      Al final, puedes ir a una misa de exequias acompañando a la familia. Algo que hice, rezando y cuidando a mi amigo y su familia, pero puedes dejar que lo que allí veas te transforme el corazón y toda la existencia. 

      De la misma manera, eres capaz de respetar el duelo de quien sufre por la pérdida de un ser querido,  con un silencio orante, que acompaña con la oración. Todo es un milagro del Señor.

      Dios se vale de todo y siempre nos está esperando. 

      Belén Sotos Rodríguez, ReL

      Vea también   Las 12 promesas...




      15 Promesas de la Virgen María a quienes recen el Rosario

       

      Cuenta la tradición que, en la segunda mitad del siglo XV, la Virgen María se le apareció al Beato dominico Alano de la Rupe, quien escribió el famoso libro “De Dignitate Psalterii” (De la dignidad del Salterio de María), en el cual relata cómo la Virgen pide a Santo Domingo de Guzmán que propague el rezo del Santo Rosario.

      Según el Beato Alano, estas son las promesas de Nuestra Señora para quienes rezan frecuentemente y con devoción la oración mariana:

      1. Aquellos que recen con enorme fe el Rosario recibirán gracias especiales.

      2. Prometo mi protección y las gracias más grandes a aquellos que recen el Rosario.

      3. El Rosario es un arma poderosa para no ir al infierno: destruye los vicios, disminuye los pecados y nos defiende de las herejías.

      4. Se otorgará la virtud y las buenas obras abundarán, se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los corazones de la gente de su amor terrenal y vanidades, y los elevará en su deseo por las cosas eternas. Las mismas almas se santificarán por este medio.

      5. El alma que se encomiende a mí en el Rosario no perecerá.

      6. Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los misterios como testimonio de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo castigará en su justicia, no tendrá una muerte violenta, y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y tendrá la recompensa de la vida eterna.

      7. Aquel que sea verdadero devoto del Rosario no perecerá sin los Sagrados Sacramentos.

      8. Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario en vida y en la hora de su muerte encontrarán la luz de Dios y la plenitud de su gracia, en la hora de la muerte participarán en el paraíso por los méritos de los Santos.

      9. Libraré del purgatorio a a quienes recen el Rosario devotamente.

      10. Los niños devotos al Rosario merecerán un alto grado de Gloria en el cielo.

      11. Obtendrán todo lo que me pidan mediante el Rosario.

      12. Aquellos que propaguen mi Rosario serán asistidos por mí en sus necesidades.

      13. Mi hijo me ha concedido que todo aquel que se encomiende a mí al rezar el Rosario tendrá como intercesores a toda la corte celestial en vida y a la hora de la muerte.

      14. Son mis niños aquellos que recitan el Rosario, y hermanos y hermanas de mi único hijo, Jesús Cristo.

      15. La devoción a mi Rosario es una gran señal de profecía.

      ACI

      Vea también   Perdió su Rosario en la casa de un pastor protestante


      Evangelio del día - Memoria de Bienaventurada Virgen María del Rosario

      (Nota:  Según el leccionario de otras comunidades o parroquias también se pueden proclamar las lecturas de Gálatas 2, 1-2. 7-14 y Lucas 11, 1-4 [index:0.6.5].)



      Lectura del Día

      Hechos 1, 12-14

      Después de la ascensión de Jesús a los cielos, los apóstoles regresaron a Jerusalén desde el monte de los Olivos, que dista de la ciudad lo que se permite caminar en sábado. Cuando llegaron a la ciu­dad, subieron al piso alto de la casa donde se alojaban, Pedro y Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago (el hijo de Alfeo), Simón el cananeo y Judas, el hijo de Santiago. Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, junto con María, la madre de Jesús, con los parientes de Jesús y algunas mujeres.

      Evangelio del Día

      Lucas 1, 26-38

      En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.

      Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.

      El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin”.

      María le dijo entonces al ángel: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. María contestó: “Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia.
       

      Las palabras de los Papas

      «No tengáis miedo». Este es el elemento constitutivo de la vocación: porque el hombre teme. (…) No temáis, porque habéis hallado la Gracia, no temáis a la vida, no temáis a la maternidad, no temáis al matrimonio, no temáis al sacerdocio, porque habéis hallado la Gracia. Esta certeza, esta conciencia, nos ayuda como ayudó a María. (…) Y he aquí que todos los hombres nacen a vuestro sí. Esto debe saberse: tal sí, a imitación de María, tal sí crea alegría, una nueva vida, un aliento, una bendición. (…) Y así, análogamente, en debida proporción, vuestro sí, vuestra fidelidad —esposo, esposa, joven, médico, profesor— vuestros diferentes síes crean alegría, el mundo renace; y la vida humana —en sus diferentes dimensiones, en la dimensión social, en diferentes entornos, familia, parroquia, nación— se vuelve más humana, gracias a tal sí. (San Juan Pablo II - Discurso al Pontificio Seminario Mayor Romano, 25 de marzo de 1982) 

      (vatican.va)

      Cuentas del Rosario

      Reflexión sobre las cuentas del rosario

      Hoy celebramos la Memoria de Nuestra Señora del Rosario. El Catecismo de la Iglesia Católica, en el párrafo 2682, expresa esta devoción de forma maravillosa: ‘Debido a la singular colaboración de María con la acción del Espíritu Santo, a la Iglesia le encanta rezar en comunión con la Virgen María, alabar con ella las grandes cosas que el Señor ha hecho por ella y encomendarle sus súplicas y alabanzas.’Eso es precisamente lo que ocurre cuando rezamos el rosario. No nos limitamos a repetir oraciones» a María, estamos rezando con María, permitiéndole que nos guíe a través de los grandes misterios de la vida de su Hijo. Cuenta a cuenta, década a década, contemplamos a Cristo.

      La obra de arte que nos ocupa hoy es una cuenta de rosario. Esta diminuta cuenta de rosario flamenca, fabricada entre 1525 y 1550 aproximadamente, está tallada en madera de boj y encerrada en una funda exterior de plata dorada. Cuando está cerrada, mide solo 6,7 centímetros de diámetro. Sin embargo, al abrirla, aparece en su interior un asombroso mundo en miniatura. Los artesanos de Flandes alcanzaron gran fama por este tipo de microtallado virtuoso. El boj resultaba especialmente adecuado para esta tarea, ya que su veta fina y excepcionalmente blanda permitía a los artistas tallar detalles a una escala casi increíble.

      Esta cuenta en concreto es inusual porque la escena que esconde en su interior resulta bastante inquietante. En ella se representan la vida y la muerte una junto a la otra. En la mitad inferior vemos a un grupo de personas disfrutando de una comida. Están reunidas alrededor de la mesa cuando, de repente, la Muerte irrumpe entre ellas. Todo cambia en un instante. Un comensal se echa atrás, una jarra se vuelca en medio del alboroto y otro hombre ya está exhalando su último aliento. Por encima de este drama tan terrenal se cierne el Juicio Final: los ángeles hacen sonar sus trompetas mientras se anuncia el fin de los tiempos. Alrededor de la escena hay una inscripción tomada de Mateo 24:42: ‘Velad, porque no sabéis a qué hora vendrá vuestro Señor’. Esta diminuta cuenta se convierte, por tanto, en un memento mori: no una fascinación morbosa por la muerte, sino un recordatorio de que hay que vivir bien porque nuestro tiempo es precioso y su duración es desconocida.

      Quizás este pequeño y extraordinario objeto sea una obra de arte muy adecuada para la fiesta de hoy. Una cuenta del rosario es diminuta, pero los misterios que nos invita a contemplar son inmensos. Lo mismo ocurre cada vez que tomamos un rosario corriente entre nuestras manos. Las cuentas pueden estar hechas de madera, cristal, plástico o metal precioso; materialmente son muy pequeñas. Sin embargo, al pasar por entre nuestros dedos, ¡pueden llevarnos de Nazaret a Belén, de Caná al Calvario, del sepulcro vacío a la gloria del cielo!

      by Padre Patrick van der Vorst

      Oración 

      Rezar el Rosario

      martes, 6 de octubre de 2026

      Cómo un grupo de jóvenes concibió la estatua más grande de san Carlo Acutis en Brasil


      Acutis - Pompeia

      En el interior de Sao Paulo, un grupo de jóvenes encontró la manera de financiar una estatua del santo del Internet, a quien Brasil le tiene una gran devoción


      Durante siglos, la devoción católica midió la intensidad de su fe a través de la grandiosidad monumental de sus catedrales y estatuas gigantescas. Un fenómeno nuevo, silencioso y profundamente conmovedor comienza a surgir en el corazón de las plazas rurales: la búsqueda de una santidad sencilla y cercana que conecte directamente con la juventud de la era digital.

      El santo de los jóvenes

      En la tranquila ciudad de Pompeya, a unos treinta kilómetros de Marília, encontramos el contraste más conmovedor en esta nueva cartografía de la fe. En la plaza de la parroquia de Nuestra Señora del Rosario, no hay un gigante de hormigón que observe a los fieles desde lo alto de un pedestal inalcanzable. Lo que atrae la mirada emotiva de los visitantes es una imagen de apenas dos metros de altura, que representa a un joven con vaqueros, zapatillas, camiseta y mochila. Se trata de la escultura de San Carlos Acutis, considerada por los feligreses como la imagen más grande del "santo de internet" en todo Brasil.  

      Concebida y financiada por un grupo de jóvenes feligreses, la obra tardó unos ocho meses en ser elaborada por artesanos de la ciudad de Londrina, Paraná. La estatua se instaló a principios de agosto de 2026, al cierre de la Semana de la Juventud de la ciudad, convirtiéndose de inmediato en un vibrante punto de oración y reflexión comunitaria. Carlo Acutis no carga con el peso de siglos pasados. Nacido en Londres en 1991 y criado en Milán, este joven de aspecto sereno era un auténtico representante de la generación millennial. Apasionado por la informática y la programación, utilizó su talento tecnológico para catalogar milagros eucarísticos alrededor del mundo, creando su propia página web y definiendo la Eucaristía con una frase que se convirtió en su lema: "La Eucaristía es mi camino al cielo".  

      La vida del joven genio de la informática se vio truncada prematuramente el 12 de octubre de 2006, a los 15 años, víctima de una leucemia fulminante. Sin embargo, la conexión espiritual de Carlo con Brasil ya estaba grabada en la historia y el dogma: fue en suelo brasileño, en 2013, con la inexplicable curación de un niño enfermo, donde tuvo lugar el milagro reconocido por el Vaticano para su canonización.  

      El viaje para instalar la imagen en Pompeya fue una verdadera peregrinación de fe. En abril de 2025, el párroco, el padre Antônio Padula, viajó a Italia para asistir a la ceremonia de canonización. Sin embargo, el fallecimiento del papa Francisco en ese momento provocó el aplazamiento del solemne evento. Aun ante este imprevisto, el sacerdote, junto con una delegación de Sao Paulo, peregrinó a la ciudad de Asís y visitó la tumba del joven. "Hicimos muchas historias y enviamos videos a la gente de aquí. Así fue como creamos todo un carisma en torno a Carlo", recuerda Guilherme, quien, junto con la comunidad, continuó en profunda oración hasta que el papa León XIV proclamó oficialmente la canonización en la Plaza de San Pedro. 

      Más allá de la estatua, la parroquia de Pompeya alberga ahora un relicario con mechones del cabello del santo, fragmentos de su ataúd e incluso un pétalo de flor blanca que cayó sobre su tumba en Asís y que ha permanecido intacto durante dos años. La estatua de San Carlos Acutis en Pompeya nos enseña que la verdadera monumentalidad de la fe trasciende las esculturas. En tiempos de distanciamiento virtual, el joven vestido de vaqueros demuestra que la santidad puede recorrer las plazas de los pueblos pequeños, recordándonos que lo divino está presente en los gestos más sencillos y en el valor cotidiano de entregar la vida al servicio del amor. 


      Paulo Teixeira, Aleteia

      Vea también    Carlo Acutis biografía

      El papa León y las sorprendentes cosas que cambió en París

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      Más allá de las multitudes y las ceremonias oficiales, algunos detalles encantadores revelaron lo que sucede cuando un Papa llega a la capital francesa


      El informe oficial de una visita papal te dirá qué dijo el Papa León, con quién se reunió, dónde celebró la misa y cuántas personas acudieron a verlo. Es menos probable que mencione la imagen de sacerdotes escuchando confesiones en los Campos Elíseos, la extraordinaria cantidad de autobuses que se necesitaron para transportar a los fieles o cuántas monjas sonrientes puede albergar París al mismo tiempo.

      Sin embargo, el mensaje es aún más profundo, porque durante un par de días, una de las capitales más ajetreadas del mundo se vio y se sintió notablemente diferente.

      Los Campos Elíseos dejaron de ser un lugar de compras

      En un sábado normal, los Campos Elíseos hacen lo que mejor saben hacer. Los turistas fotografían el Arco del Triunfo, los parisinos intentan llegar a algún lado mientras esquivan a los turistas, y una cantidad impresionante de personas sale de las tiendas cargando bolsas con cosas que cuestan mucho más de lo que la mayoría de nosotros estaríamos dispuestos a admitir. Este sábado fue diferente, porque un hombre logró cerrar una de las avenidas más famosas del mundo.

      Ese hecho por sí solo ya era bastante extraordinario. París, un sábado, no cede sus calles fácilmente; sin embargo, se habían levantado las barreras, el tráfico había desaparecido y la avenida se había entregado a la gente que esperaba al Papa León. Incluso la actividad a lo largo de ella había cambiado: los sacerdotes escuchaban confesiones mientras los fieles esperaban la llegada del Papa.

      Nadie te advierte sobre los autobuses

      SEBASTIEN BOZON / POOL / AFP

      Las glamurosas fotografías de una visita papal rara vez muestran autobuses, lo cual es injusto porque los autobuses merecen su momento: estaban por todas partes.

      O, mejor dicho, parecían estar por todas partes, porque las enormes avenidas arboladas que rodeaban la zona acordonada para la misa, normalmente abarrotadas de tráfico parisino, de repente estaban llenas de ellos. Un autobús tras otro se detenía bajo los árboles después de dejar a grupos de peregrinos de toda Francia y más allá, mientras los peatones deambulaban libremente por espacios que normalmente están cedidos a los autos.

      París se vistió para León

      París es, después de todo, una ciudad que se toma muy en serio el estilo, y era evidente que mucha gente había decidido que el Papa León merecía la misma consideración. Entre las inevitables zapatillas deportivas y mochilas se veían vestidos elegantes, chamarras y atuendos cuidadosamente elegidos, con familias que, obviamente, habían decidido que si iban a ver al Papa, aunque fuera desde cierta distancia, iban a hacer un esfuerzo.

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      Lea el artículo

      El pequeño problema de llegar a algún lado

      Naturalmente, ceder temporalmente grandes zonas del centro de París al Papa y a varios cientos de miles de visitantes trajo consigo un pequeño inconveniente: todos los demás aún tenían lugares a donde ir.

      Se cerraron estaciones clave del metro en el centro, los enormes bulevares quedaron intransitables y las rutas habituales terminaban abruptamente en las barreras de seguridad. Incluso se podía ver a parisinos experimentados consultando mapas y teléfonos después de descubrir que el trayecto que habían hecho innumerables veces antes simplemente no iba a ser posible de la misma manera ese día.

      El gran éxodo tras la misa papal

      Una vez terminada la misa, cientos de miles de personas hicieron lo que la gente suele hacer después de pasar horas de pie, cantando, vitoreando y concentrándose: se fueron en busca de un lugar donde sentarse y algo para beber.

      Por una vez, todos se dirigían en la misma dirección

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      JB.Delerue | Diocese of Paris

      Quizás la sensación más extraña del fin de semana provino de la enorme cantidad de personas unidas por un mismo propósito. Las capitales no suelen funcionar así. París alberga a millones de personas que persiguen millones de planes diferentes al mismo tiempo: ir al trabajo, reunirse con amigos, comprar comestibles, visitar museos, tomar trenes, pasear a los perros, ir de compras, discutir con los repartidores e intentar encontrar un lugar donde sirvan café justo en el momento en que lo necesitan.

      Y el rostro de Leo estaba por todas partes

      Incluso cuando el propio Papa no se veía por ningún lado, resultaba sorprendentemente difícil escapar de su rostro. Aparecieron carteles y pancartas por toda la ciudad, mientras que las banderas amarillas y blancas llevaban los colores del Vaticano a calles más acostumbradas a las marcas de las casas de moda y las empresas internacionales.

      Cerith Gardiner, Aleteia

      Vea también     Textos que te hacen crecer como
      persona cristiana


      Evangelio del día martes 27a semana del tiempo ordinario - Memoria de San Bruno


       

      Carta de San Pablo a los Gálatas 1,13-24.

      Hermanos:
      Seguramente ustedes oyeron hablar de mi conducta anterior en el Judaísmo: cómo perseguía con furor a la Iglesia de Dios y la arrasaba,
      y cómo aventajaba en el Judaísmo a muchos compatriotas de mi edad, en mi exceso de celo por las tradiciones paternas.
      Pero cuando Dios, que me eligió desde el seno de mi madre y me llamó por medio de su gracia, se complació
      en revelarme a su Hijo, para que yo lo anunciara entre los paganos, de inmediato, sin consultar a ningún hombre
      y sin subir a Jerusalén para ver a los que eran Apóstoles antes que yo, me fui a Arabia y después regresé a Damasco.
      Tres años más tarde, fui desde allí a Jerusalén para visitar a Pedro, y estuve con él quince días.
      No vi a ningún otro Apóstol, sino solamente a Santiago, el hermano del Señor.
      En esto que les escribo, Dios es testigo de que no miento.
      Después pasé a las regiones de Siria y Cilicia.
      Las Iglesias de Judea que creen en Cristo no me conocían personalmente,
      sino sólo por lo que habían oído decir de mí: "El que en otro tiempo nos perseguía, ahora anuncia la fe que antes quería destruir".
      Y glorificaban a Dios a causa de mí.


      Salmo 139(138),1-3.13-14ab.14c-15.

      Señor, tú me sondeas y me conoces,
      tú sabes si me siento o me levanto;
      de lejos percibes lo que pienso,
      te das cuenta si camino o si descanso,

      y todos mis pasos te son familiares.
      Tú creaste mis entrañas,
      me plasmaste en el seno de mi madre:
      te doy gracias porque fui formado

      de manera tan admirable.
      ¡Qué maravillosas son tus obras!
      y nada de mi ser se te ocultaba,
      cuando yo era formado en lo secreto,

      cuando era tejido en lo profundo de la tierra.


      Evangelio según San Lucas 10,38-42.

      Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa.
      Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.
      Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude".
      Pero el Señor le respondió: "Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas,
      y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada".

      Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



      Bulle

      San Agustín (354-430)
      obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia
      Sermón 104,


      «Una mujer llamada Marta lo recibió en su casa»

           En la eternidad todos estaremos sentados a la mesa. Yo no me atrevería a decirlo si no fuera porque el mismo Señor lo promete. Promete una gran recompensa a sus servidores porque les dice: «Los hará sentar a la mesa y uno a uno los irá sirviendo» (Lc 12,37)... Grande es, pues, la promesa y dichoso su cumplimiento. Actuemos de manera tal que lo merezcamos; que podamos ser ayudados de manera que alcancemos este lugar en el que el Señor nos servirá a la mesa.
           ¿Qué será esta cena si no un descanso? Y ¿qué quiere decir «Él nos servirá» sino que nos saciará? ¿De qué alimento y de qué bebida? Seguramente de la misma verdad... ¿No crees que Dios te puede alimentar así, siendo así que de esta misma manera tu ojo se sacia de luz? Que sean muchos los que vean la luz ya que brilla con abundancia; aunque la vean pocos ella brilla con la misma intensidad. Esparce consuelo, pero no puede faltar; se la usa sin que ella disminuya... ¿Por qué todavía no lo entendéis? Porque estáis ocupados en muchas cosas. El trabajo de Marta os tiene ocupados; más aún: nos ocupa a todos. Porque ¿quién está dispensado de este trabajo de asistencia?...
           Por eso, amados míos, os ruego y exhorto...: esta vida, deseémosla todos juntos.Vayamos todos juntos, corriendo, hacia ella para, al llegar, permanecer en ella. Llega la hora y ésta no tendrá fin cuando el Señor nos hará sentar a la mesa para servirnos. ¿Qué nos servirá sino es él mismo? ¿Por qué buscar qué vamos a comer? –es el mismo Señor... «Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor... (Sl 27,4)---No queramos, pues, el sabor de las cosas carnales...: éstas pasarán. Si quieres hacer el oficio de Marta  ocupándote en ellas, que sea con moderación y misericordia... El trabajo pasa, el descanso vendrá, pero no se llega al descanso si no es a través del trabajo. La nave acaba su misión, se llega a la patria, pero no se llega a la patria si no es por la nave. Pero estoy seguro que no vamos a naufragar, porque somos llevados sobre el madero de la cruz.
      (EDD)

      Reflexión sobre el cuadro

      San Bruno, a quien hoy conmemoramos, nació en Colonia hacia el año 1030 y se convirtió en uno de los grandes eruditos y maestros de su época. Estudió y, más tarde, impartió clases en Reims, donde se ganó una gran reputación como excelente profesor. Entre sus alumnos se encontraba el futuro papa Urbano II. Sin embargo, Bruno se fue convenciendo poco a poco de que Dios le llamaba a algo mucho más tranquilo. Hacia 1084, cuando ya había cumplido los cincuenta años, dejó atrás la vida que había conocido y, junto con seis compañeros, buscó un lugar donde pudieran dedicarse casi por completo a la oración. Su búsqueda les llevó finalmente hasta Hugo, obispo de Grenoble, quien condujo a los siete hombres a las salvajes y remotas montañas de la Chartreuse. Allí construyeron una pequeña iglesia y ermitas individuales, sentando las bases de lo que se convertiría en la Orden Cartujana.

      Hay una historia maravillosa en torno a su llegada. Poco antes de que Bruno y sus seis compañeros se presentaran ante él, el obispo Hugo había tenido un sueño extraordinario en el que veía a Dios construyendo una morada en el desierto de la Cartuja, mientras siete estrellas le mostraban el camino hacia ella. Entonces, siete hombres llamaron a su puerta en busca precisamente de un lugar así de soledad. Hugo interpretó la coincidencia como un signo providencial y les ayudó a establecerse en aquel paraje montañoso y salvaje. Las siete estrellas pasarían a estar estrechamente relacionadas con la imaginería cartujana.

      Nuestro cuadro, «La visión de San Bruno», fue pintado hacia 1660 por el artista barroco italiano Pier Francesco Mola. Se trata de un lienzo de gran tamaño, de casi dos metros de altura. Bruno yace casi fundido con la naturaleza salvaje, envuelto en los amplios pliegues de su hábito cartujo blanco. A su lado hay un libro, una cruz y una calavera: la Escritura, la oración y Cristo. Todo lo que necesitaba. A lo lejos, dos compañeros monjes caminan juntos, pero Bruno aparece deliberadamente separado de ellos. Esta es la vocación que él eligió: la comunidad, sin duda, pero una comunidad en la que cada monje también pasa largos períodos a solas con Dios. Incluso el paisaje parece participar en su oración. Dos grandes árboles se entrecruzan detrás de él, formando sutilmente otra cruz.

      Y entonces ocurre algo. Las nubes se abren y aparecen querubines en lo alto. Bruno vuelve el rostro hacia ellos y extiende la mano, casi como si quisiera tocar lo que ve. O tal vez simplemente le ciega la luz celestial. Quizá ese sea el regalo que nos hace hoy San Bruno. La mayoría de nosotros no estamos llamados a desaparecer en las montañas de la Cartuja, pero todos necesitamos un poco de Cartuja en nuestras vidas: un lugar donde se deja a un lado el teléfono, cesa el ruido, se detiene nuestra actividad incesante y simplemente nos permitimos estar ante Dios. La vida de Bruno nos recuerda que el silencio no es la ausencia de algo; puede ser la presencia de Alguien. La tradición cartujana resume maravillosamente su espiritualidad en las palabras “Stat crux dum volvitur orbis” —“La cruz permanece mientras el mundo gira”—. El mundo sigue corriendo, cambiando, discutiendo y exigiendo nuestra atención. Pero la cruz permanece inmóvil en su centro.

      by Padre Patrick van der Vorst

      Oración

      «Padre celestial, hoy te pongo en el primer lugar de mi vida. Te entrego mis pensamientos, mis planes, mi familia y cada paso que voy a dar. Ayúdame a buscar primero tu reino y tu justicia, sabiendo que lo demás vendrá por añadidura. Que mi voluntad se alinee con la tuya y que todo lo que haga hoy sea para honrar y glorificar tu nombre. En el nombre de Jesús, amén.» [1, 2, 3, 4]

      Ideas clave para poner a Dios primero:

      • Inicia el día con silencio y gratitud: Dedica los primeros minutos de tu mañana a hablar con Él antes de revisar el teléfono o las preocupaciones diarias. [1]
      • Busca su guía: Apóyate en el versículo de San Mateo 6:33: «Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas». [1]