Aquí podemos ofrecerle sólo unos cuantos aspectos
de las mil maravillas de la Santa Misa
Te ofrezco a tu Hijo, con todos los méritos de su Pasión y Muerte. | Un día durante un sermón, el Santo Cura de Ars dijo un ejemplo de un sacerdote que al celebrar una Santa Misa por su amigo muerto, después de la Consagración oró de la manera siguiente: "Eterno y Santo Padre, vamos haciendo un cambio. Tú posees el alma de mi amigo en el Purgatorio; yo tengo el Cuerpo de tu Hijo en mis manos. Libérame tú a mi amigo, y yo te ofrezco a tu Hijo, con todos los méritos de su Pasión y Muerte".
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Cuando nos presentamos como víctimas. | El sacrificio del altar será a nuestro favor verdaderamente aceptable como nuestro sacrificio a Dios, cuando nos presentamos como víctimas.
San Gregorio Magno, Papa, Padre y Doctor de la Iglesia
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la voz del sacerdote se abren los cielos. |
A la voz del sacerdote se abren los cielos y los coros de los ángeles asisten a la misa. Lo más bajo se une a lo más alto, lo terrestre a lo celeste, las cosas visibles a las invisibles. Por eso, al sacerdote le hacen falta dos alas: la santidad y la ciencia para poder subir hasta Dios y después descender para atender a las almas y así cumplir su sublime vocación de ser luz del mundo y sal de la tierra.
San Gregorio VII, Papa Diálogos IV, 58; PL 77. 425 D
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En la Santa Misa el Padre que se ha vuelto loco en su donación. |
La Santa Misa es encontrarte cara a cara con un Padre que se ha vuelto loco en su donación, hasta no tener más que dar.
Sierva de Dios Teresa María de Jesús Ortega, op Sedienta de Eucaristía
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La Santa Misa sería más provechosa en vida. |
La celebración de la Santa Misa sería más provechosa para los fieles si la procurarán en vida. Sería mucho mejor que el hecho de esperar hasta más tarde, y pedir entonces que se ofrezca por el eterno descanso del alma, después de la muerte.
Papa Benedicto XV
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El corazón y la llave de todos los bienes. |
El corazón de la oración cristiana y la llave del sacerdocio es sin duda la Eucaristía.
San Juan Pablo II |
Buen pastor, pan verdadero, o Jesús. |
Buen pastor, pan verdadero, o Jesús, piedad de nosotros: nútrenos y defiéndenos, llévanos a los bienes eternos en la tierra de los vivos.
Tú que todo lo sabes y puedes, que nos alimentas en la tierra, conduce a tus hermanos a la mesa del cielo a la alegría de tus santos. Santo Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia
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