Se sitúan en torno a los 20.000 para este año, una línea ascendente que atrae a cada vez más personas de gran entusiasmo.

Bautizo de 2025 en la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación de Le Raincy (Île-de-France, Isla de Francia).
Se acerca el momento del bautizo de los catecúmenos. Es un momento grande en todos los países occidentales, donde ofrece datos de esperanza. En efecto, en todas partes crece su número en un contexto de descristianización que ha hundido el de bautismo de recién nacidos y se traduce en un saldo negativo. De ahí que la reacción resulte gratificante.
La sorpresa francesa
Sobre todo en países como Francia, donde las cifras son atronadoras. En 2025 llegaron a 17.800 personas adultas, y en 2026 se espera que superen claramente las veinte mil. La archidiócesis de París lo tiene bien contado y va a pasar, por ejemplo, de 671 a 786, un incremento del 17% muy satisfactorio.
De hecho, el propio León XIV no dudó en referirse al catecumenado como "una sorpresa de Dios hacia su Iglesia", según confesó este verano durante el jubileo de los jóvenes. Hay que tener en cuenta que son ellos los principales protagonistas, pues se trata de un fenómeno muy juvenil.
Juvenil, no tanto en términos absolutos (pues es un número comparable al de adultos mayores) sino en términos proporcionales, pues se concentra mucho en veinteañeros y primi-treintañeros que no recibieron formación religiosa en casa y la han descubierto después. Las décadas posteriores -conversiones más complejas- suman sin embargo un número también importante.
La importancia de que lo cristiano 'se vea'
Eso sí, según expresa Antoine Pasquier, periodista de Famille Chrétienne en declaraciones a la propia diócesis parisina (la cual habla de que el caso "interpela"), en muchos casos lo que hay es un descubrimiento temprano de la figura de Cristo, fuera del ámbito familiar. Hallazgo al que muchos son fieles de forma incógnita e incompleta hasta que despierta del todo.
Lo cual tiene una traducción curiosa, dice Pasquier: "¡Es asombroso cuánto han aumentado las ventas de Biblias! Luego, rápidamente, deciden entrar en una iglesia a rezar, encender una vela o asistir a misa".
El corazón tocado
Benoît Bertrand, obispo de Pontoise (también en la Isla de Francia) y vicepresidente de la conferencia episcopal francesa, comparte algunos testimonios recibidos de personas que expresan su deseo de bautizarse.
Él lee, por ejemplo, de forma anónima, el de un hombre que hizo algo nada infrecuente, como asistir a una misa de Navidad acompañando a alguien o por tradición familiar: "Estaba perdido desde mi divorcio. En misa, comencé a llorar. Volví a casa y seguí llorandosolo, pero entonces, cuando lloraba, me sentía guiado. Dios me guiaba".
Otro expresa el cambio que ha supuesto para él ese nuevo encuentro con Dios: "Desde que avanzo por el camino de la fe y del bautismo, siento que existo, que tengo valor, y mi alma se restaura".
Muchos que contactan con sus obispos expresan situaciones dramáticas, pero todos se sienten restaurados tras recibir las aguas salvadoras.
La semilla plantada y la de nueva planta
Hay dos hechos que son los más comunes:
- los catecúmenos provienen de una familia de tradición cristiana;
- esa tradición se rompió con sus padres, que nos les bautizaron, pero pervivió a través de sus abuelos, quienes de algún modo pudieron legarles lo que en su hogar no se les transmitió.
Y, con el cambio sociológico importante que se ha dado en Francia por el aluvión de inmigrantes mahometanos en las últimas décadas, otra constante es que el número de catecúmenos de origen musulmán figura entre el 7 y el 9%, una minoría, pero nada insignificante.
Las causas humanas
Ambos expertos, quienes obviamente sitúan al Espíritu Santo como actor principal del proceso de la conversión de estas veinte mil personas, coinciden en señalar algunas causas humanas relevantes:
- el vacío que dejaron los confinamientos decretados con la excusa del covid, que privó a millones de personas de los sacramentos;
- la influencia de las redes sociales, tan criticadas por tantos motivos, pero donde existen influencers católicos de gran peso y fundamento;
- el incierto contexto geopolítico, que crea sensación de inseguridad;
- una reacción de identidad nacional francesa (históricamente católica) ante el creciente papel islámico que la destruye;
- la pastoral muy dinámica de quienes la practican, con actividad creciente que compensa otras pasividades;
- contextos familiares de gran dureza que hacen al adolescente buscar un contexto de tranquilidad y certezas;
- el testimonio de los compañeros y amigos, en un contexto donde los cristianos, en los últimos años, empiezan a perder complejos que antes les mantenían silentes.
Cinco años decisivos
Monseñor Bertrand no duda en hacer una afirmación impactante al enjuiciar lo que está pasando: "Si este fenómeno prosigue en los cinco años próximos, implicará una auténtica transformación de nuestras comunidades cristianas".
Tanto, que "hay grandes posibilidades de que el catecumenado, que era antes un servicio parroquial anexo, se convierta en el lugar central de la vida pastoral".
C.L., ReL
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