Dios, Señor nuestro, con un corazón humilde nos presentamos ante Ti para agradecerte tu presencia y pedirte que nos cobijas bajo el amparo de tu misericordia. Tú no desprecias a un corazón arrepentido. Sabes lo que necesitamos para alcanzar la felicidad, la paz y la vida eterna; conoces las luchas que habitan en nuestros corazones, las sombras de nuestra indiferencia y nuestras inclinaciones hacia lo pasajero y terrenal.

(ambito.com)