Desde la Plaza
de San Pedro, en este cuarto domingo de Cuaresma, León XIV exhorta a no vivir
la fe como una renuncia a la razón, sino a mirar al mundo “desde el punto de
vista de Jesús”, en particular ante las dramáticas situaciones de injusticia,
violencia y sufrimiento que marcan nuestro tiempo.
Alina Tufani Díaz- Ciudad del
Vaticano
Una fe despierta, atenta y
profética, que abra los ojos ante las oscuridades del mundo, para llevar la luz
del Evangelio es el llamado del Papa León XIV en su alocución antes del rezo
del Ángelus, ante una Plaza de San Pedro repleta de fieles y peregrinos. Desde
la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico, su residencia definitiva
desde ayer, el Pontífice recordó que Dios envió a su Hijo como luz del mundo,
para abrir los ojos de los ciegos e iluminar nuestra vida por medio de un
compromiso de paz, de justicia y de solidaridad.
Cuando la humanidad caminaba en las tinieblas..
La curación de un hombre ciego que
presenta el Evangelio de este cuarto domingo de Cuaresma ha sido el punto de
partida de la reflexión del Santo Padre, pues con este episodio el evangelista
Juan nos habla del misterio de la salvación, es decir, “mientras estábamos en
la oscuridad, mientras la humanidad caminaba en las tinieblas Dios envió a su
Hijo como luz del mundo para abrir los ojos de los ciegos e iluminar nuestra
vida”.
Y es de observar, puntualiza León
XIV que los profetas habían anunciado que el Mesías abriría los ojos de los
ciegos y que Jesús se presenta a sí mismo diciendo: «Yo soy la luz del mundo»
Dios se hizo carne en Jesús, para
que el barro de nuestra humanidad, amasado con el aliento de su gracia, pudiera
recibir una luz nueva, que nos hace capaces de ver finalmente a Dios, a los
demás y a nosotros mismos en la verdad.
15/03/2026
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Mirar con los
ojos de Jesús
Tras recordar que durante siglos y,
aún hoy, esta difundida la idea de que la fe es una especie de “salto en la
oscuridad”, una renuncia a pensar, un creer “ciegamente”, el Santo Padre
reitera que el Evangelio, en cambio, nos dice que en contacto con Cristo los
ojos se abren, como los del ciego curado.
Hermanos y hermanas, también
nosotros, sanados por el amor de Cristo, estamos llamados a vivir un
cristianismo “de ojos abiertos”. La fe no es un acto ciego, un renunciar a la
razón, una disposición de cierta convicción religiosa que nos lleva a alejar la
mirada del mundo. Por el contrario, la fe nos ayuda a mirar «desde el punto de
vista de Jesús, con sus ojos.
El modo de ver
de Jesús
La participación en el modo de ver
de Jesús que nos pide que “abramos los ojos”, como hacía Él, explica el Papa,
es, sobre todo, ver los sufrimientos de los demás y las heridas del mundo.
Hoy, en particular, frente a las
numerosas preguntas del corazón humano y a las dramáticas situaciones de
injusticia, violencia y sufrimiento que marcan nuestro tiempo, es necesario una
fe despierta, atenta y profética, que abra los ojos ante las oscuridades del
mundo y lleve allí la luz del Evangelio por medio de un compromiso de paz, de
justicia y de solidaridad.
Al concluir, León XIV pidió a la
Virgen María que interceda por nosotros, para que la luz de Cristo abra los
ojos de nuestro corazón y podamos dar testimonio de Él con sencillez y
valentía.
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