Desde la Biblioteca Vaticana, León XIV destacó "el
coraje de la investigación" en silencio y habló sobre la necesidad de
"mantener y fomentar la práctica tradicional de visitar físicamente la
Biblioteca"
"Los libros guardan silencio y exigen silencio", declaró el Papa León XIV durante su visita a la Biblioteca Apostólica Vaticana el 14 de septiembre de 2026, día de su 71 cumpleaños, siendo esta su primera visita a la institución desde su elección a la Sede de Pedro. Allí inauguró la exposición titulada "AQVA" antes de reunirse con el personal de la Biblioteca Apostólica, institución establecida formalmente por el Papa Sixto IV en 1475, y con el de los Archivos "secretos", fundados en 1612.
Recibido en el patio del Belvedere por algunos turistas que
le desearon un feliz cumpleaños desde la pasarela de los Museos Vaticanos, el
Papa León XIV decidió centrar su día en la cultura, la memoria y la
investigación. Al comienzo de su discurso, habló de su madre, Mildred Martínez
Prevost (1911-1990). "Simplemente quisiera decir que Dios, en su
Providencia, siempre nos recuerda que está con nosotros", explicó el
pontífice, que celebraba hoy su 71 cumpleaños. "Muchos de ustedes, quizás,
no sepan que mi madre era bibliotecaria, y hoy me encuentro aquí precisamente
por mi cumpleaños, precisamente para saludarlos a todos", añadió el Papa,
improvisando.
Al agradecer al personal de la biblioteca, el Papa
reflexionó sobre el silencio inherente a un lugar así. "Cuando pensamos en
una biblioteca, la imaginamos como un entorno pacífico y tranquilo. En efecto, los
libros son silenciosos y requieren silencio", observó. Pero este silencio,
lejos de ser sinónimo de inmovilidad, es para él la condición para que la
investigación se mantenga vibrante. "Si, por un lado, un libro reconforta,
por otro, despierta inquietud, alimenta el deseo y el valor de indagar",
continuó.
Para ilustrar esta dinámica, León XIV eligió a su maestro
espiritual: san Agustín. En sus Confesiones, el obispo de
Hipona relata el momento de crisis
interior que precedió a su conversión. Entonces oyó la voz de un niño
que repetía: "Toma y lee", Agustín abrió la Carta de San Pablo a
los Romanos, y "una luz, casi de certeza, entró en su corazón, y toda la
oscuridad de la duda se disipó". "La duda se extinguió, pero no el
deseo, que, por el contrario, se hizo más fuerte", afirmó el pontífice
estadounidense.
El Papa rindió así homenaje a la labor diaria de
bibliotecarios, archiveros e investigadores, vinculando sus habilidades
profesionales con una perspectiva de fe. "Al preservar, estudiar y poner a
disposición de los investigadores los libros del sucesor de Pedro, ayudan a la
Iglesia y a la humanidad a alcanzar la plenitud de sus anhelos", les dijo.
¿Por qué continuar visitando bibliotecas físicas?
Elogió los esfuerzos de la institución por adaptarse a la
tecnología digital, pero señaló una limitación: "Es necesario mantener y
fomentar la práctica tradicional de visitar físicamente la Biblioteca",
insistió el Papa. La Biblioteca "no es simplemente un depósito de libros
al que se puede acceder fácilmente desde un ordenador doméstico, sino un
espacio de conexión, debate e intercambio de ideas", recalcó el pontífice.
El Papa recordó que la Biblioteca Vaticana no se limita a la
teología: sus colecciones abarcan literatura en diversas formas, filosofía,
astronomía, física, matemáticas, historia, geografía, derecho, arte, economía,
medicina e incluso botánica y zoología.
León XIV vinculó la apertura intelectual de la Biblioteca a
una misión más amplia: fomentar lazos más estrechos entre las personas.
Refiriéndose a los documentos y libros que albergaba el Vaticano, habló de un
"camino abierto", uno de los "pasajes de reconciliación"
mencionados en su encíclica Magnifica
Humanitas. Así, dirigió esta exhortación a los empleados de la
Biblioteca y del Archivo Apostólico: "Fieles al pasado y fieles al futuro,
con sus propios idiomas y medios, encuentren nuevos caminos de reconciliación».
Anunció además una futura ampliación de las instalaciones.
¿Qué
contiene la encíclica “Magnifica humanitas” de León XIV?
Una exposición original que estará abierta al público
Antes de dirigirse al personal, el Papa visitó la exposición
"AQVA", que refleja el compromiso con el diálogo entre el patrimonio
histórico de la Biblioteca y el arte contemporáneo. El proyecto, dedicado al
tema del agua, pone en diálogo las colecciones históricas con las obras del
artista francés JR, el tipógrafo estadounidense Bill Moran y el chef Fulvio
Pierangelini, especialista en mariscos.
Esta iniciativa da inicio a un ciclo quinquenal titulado
"Catástrofes y Maravillas", que explorará otros elementos naturales
que pueden representar una amenaza para los libros, como el fuego, la luz y los
insectos. Esta exposición sobre el agua incluye una selección de manuscritos,
obras impresas, grabados y objetos de las colecciones vaticanas, entre ellos
bestiarios marinos y sellos relacionados con el mundo acuático.
El recorrido comienza en la fachada del edificio del siglo
XVI, donde se exhibe "Diluvium", una creación monumental del
artista contemporáneo JR, que representa una ola. Para esta primera instalación
de arte contemporáneo específica para el lugar en el Vaticano,
el fotógrafo y cineasta francés se inspiró en un grabado del Diluvio
Universal imaginado por el ilustrador del siglo XIX Gustave Doré.
Tras su inauguración por el Papa, la exposición AQVA estará
abierta al público los viernes y sábados, desde el 25 de septiembre de 2026
hasta el 14 de mayo de 2027.
I.Media, Aleteia
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