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miércoles, 21 de octubre de 2026

Cómo hablar con Dios en la vida cotidiana


En este vídeo de Mater Mundi TV, el sacerdote Jesús Higueras explica de manera sencilla y práctica cómo hacer oración y mantener una relación personal con Dios. 

Parte del ejemplo de Jesucristo, que madrugaba para hablar con su Padre y recomendaba a sus discípulos rezar para no caer en la tentación.

La idea fundamental es que rezar significa dialogar con Dios. No consiste únicamente en repetir oraciones, sino también en escucharle y compartir con Él nuestras preocupaciones, alegrías y necesidades.

El primer consejo del sacerdote es encontrar tiempo para Dios. Aunque llevemos una vida muy ocupada, siempre podemos reservar cinco o diez minutos diarios para rezar. También recomienda buscar un lugar tranquilo, ya sea en casa, ante el sagrario o incluso en la naturaleza.

Higueras distingue dos grandes formas de oración:

- Oración vocal: consiste en utilizar oraciones conocidas, como el Padrenuestro, el Avemaría, el Rosario o los salmos. Lo importante es rezarlas conscientemente, comprendiendo lo que decimos.

- Oración mental: es una conversación personal con Dios que puede adoptar tres modalidades: discursiva, reflexionando sobre el Evangelio y aplicándolo a nuestra vida; contemplativa, imaginándonos dentro de las escenas evangélicas y acompañando a Jesús; y unitiva, permaneciendo sencillamente en silencio junto a Dios, disfrutando de su presencia.

El sacerdote también explica que podemos rezar a partir de los acontecimientos cotidianos, preguntándonos qué quiere decirnos Dios a través de nuestras dificultades, relaciones y experiencias. Los libros espirituales, las meditaciones y las enseñanzas de los santos pueden ayudarnos.

Su mensaje final es especialmente esperanzador: la oración siempre da fruto, aunque no percibamos resultados inmediatos. Dios desea relacionarse con nosotros y, cuando le dedicamos tiempo, esa relación va transformando poco a poco nuestra alma y nuestra manera de vivir.

En definitiva, rezar no es complicado: se trata de encontrar tiempo para estar con Dios, hablarle, escucharle y dejarse transformar por Él.



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