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martes, 14 de julio de 2026

El jesuita que corrigió el mapa de Baja California, convirtió apaches y murió echándose una siesta

El tirolés Kino eligió la vocación misionera y embarcó hacia Nueva España en 1680.

Entre 1687 y 1711, Kino dedicó su vida a la evangelización de los pueblos indígenas —pimas, apaches y otras tribus—.

Entre 1687 y 1711, Kino dedicó su vida a la evangelización de los pueblos indígenas —pimas, apaches y otras tribus


    La figura del misionero jesuita Eusebio Francisco Kino sigue siendo una de las más influyentes en la historia de la presencia española en el norte de Nueva España, especialmente en los actuales territorios de Sonora (México) y Arizona (Estados Unidos). El Papa Francisco reconoció sus virtudes heroicas.

    Su legado, reconocido incluso en el Capitolio estadounidense desde 1965 con una escultura conmemorativa, sintetiza como pocos la dimensión evangelizadora, científica y exploradora de España en América del Norte.

    Recorrió 30.000 kilómetros

    Nacido en 1645 en Segno, en el Tirol italiano, Kino destacó desde joven por su talento para las ciencias y las humanidades. Formado en la Compañía de Jesús, adquirió conocimientos sólidos en matemáticas, astronomía y cartografía. 

    Aunque se le ofreció una prestigiosa cátedra en Europa, eligió la vocación misionera y embarcó hacia Nueva España en 1680, convencido de que su vida debía dedicarse a la evangelización y al servicio.

    Sus primeros años en América no fueron sencillos. Participó en la expedición a Baja California de 1683, dirigida por Isidro Atondo y Antillón, donde intentó establecer misiones en un entorno hostil y poco apto para la agricultura

    Tras el fracaso de aquellos asentamientos y una dura sequía en San Bruno, los jesuitas abandonaron California en 1685. Dos años después, Kino emprendió rumbo a la Pimería Alta, donde entró en contacto con los pimas cerca de Cucurpe y fundó la misión de Nuestra Señora de Dolores, punto de partida de una obra que marcaría la región.

    Entre 1687 y 1711, Kino dedicó su vida a la evangelización de los pueblos indígenas —pimas, apaches y otras tribus— y a la promoción de la agricultura, la ganadería y formas de organización más estables. 

    Su labor no se limitó a la predicación: impulsó cultivos, introdujo técnicas agrícolas y fomentó la autosuficiencia de las comunidades.

    Uno de sus mayores logros fue su contribución al conocimiento geográfico de la región. En una época en la que se creía que California era una isla, Kino organizó expediciones al río Gila (1696) y al río Colorado (1698), demostrando que Baja California era una península. Sus mapas y observaciones corrigieron errores cartográficos y facilitaron futuras exploraciones.

    A lo largo de más de dos décadas, realizó unas cuarenta expediciones y recorrió cerca de 30.000 kilómetros, ganándose el apodo de "el padre a caballo"

    Fundó o impulsó más de treinta misiones y asentamientos —Dolores, Sonoita, Tumacácori, San Javier del Bac, Santa María Magdalena— que se convirtieron en centros religiosos, económicos y sociales. Allí se cultivaban cereales, viñedos y frutales, consolidando la vida comunitaria.

    Kino mantuvo una relación relativamente pacífica con las poblaciones indígenas. Su conocimiento de las lenguas locales y su actitud conciliadora le permitieron ganarse la confianza de diversas tribus, hasta el punto de que nunca sufrió atentados contra su vida.

    Su muerte, en 1711, refleja la austeridad que marcó su existencia. Tras inaugurar una capilla en Magdalena (Sonora), falleció descansando sobre dos mantas indígenas y usando la montura de su caballo como almohada.

    Belén Navajas, doctora en Historia y profesora de la Universidad Francisco de Vitoria, es considerada la mayor experta en la figura del jesuita Eusebio Francisco Kino (1645‑1711).

    Entre las virtudes del misionero, Navajas destaca su caridad, comprensión y capacidad de ponerse en el lugar del otro, rasgos propios del carisma ignaciano. Cuando llegaba a un pueblo, se sentaba en el suelo junto a los pimas, conversaba con ellos, escuchaba sus inquietudes y les explicaba sus mapas. 

    A diferencia de otros misioneros, agradecía los bailes y cantos con los que era recibido y animaba a los soldados a participar. Su actitud generaba un clima de confianza que explica por qué nunca sufrió atentados contra su vida.

    Kino mantuvo amistades sinceras con líderes pimas como Coro y Cola de Pato. También defendió su honor recorriendo cientos de leguas hasta Ciudad de México para demostrar que él y sus hombres no eran ladrones de caballos, animales que él mismo había introducido en la región junto con ganado, trigo y otros cultivos.

    Aunque deseó volver a California, las autoridades civiles lo impidieron porque su sola presencia mantenía la paz en la Pimería. Su legado enlaza con el de san Junípero Serra, quien continuó su obra en California tras la expulsión de los jesuitas en 1767. Ambos tienen estatuas en el Capitolio de Washington. 

    Hoy, la figura del padre Kino encarna una síntesis singular de misionero, científico y explorador. Un hombre de frontera, recordado en México y Estados Unidos por su labor en la Pimería Alta, cuando aquel territorio no conocía fronteras.

    ReL

    Vea también     El Sacerdote católico en la Iglesia
    y su Misión




    sábado, 27 de junio de 2026

    Ángel Lim, el sacerdote coreano encargado de 33 capillas en Okinawa... ¡pero de Bolivia!

    Situada a 146 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra, la localidad tiene una historia muy singular.

    "No pensé en las dificultades. El llamado era claro y me puse a estudiar español", recuerda.


      En el corazón agrícola del oriente boliviano, el padre Ángel Lim Jaejong recorre cada mes un territorio de 50 km² para llegar a las 33 capillas que dependen de su parroquia. Los caminos, empinados y sin asfaltar, hacen que cada visita sea una auténtica travesía pastoral. Agenzia Fides cuenta su historia.

      Con 35 años y cinco de misión en Bolivia, este sacerdote procedente de la archidiócesis coreana de Kwangju sirve hoy como vicario parroquial en San Francisco Javier de Okinawa.

      Una comunidad fervorosa

      En un país donde entre el 70% y el 85% de la población se declara católica, las celebraciones religiosas se viven con intensidad. "La gente tiene un corazón generoso y apoya con dedicación las obras de la Iglesia", explica el padre Lim. Sin embargo, añade que solo al visitar sus hogares descubre "la verdadera pobreza económica" que afecta a muchas familias.

      Okinawa, situada a 146 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra, tiene una historia singular: fue fundada por migrantes japoneses que llegaron a Bolivia en 1899 tras un breve paso por Perú. El nombre de la ciudad es un homenaje a su lugar de origen en el país asiático.

      El padre Lim reconoce que su misión en Bolivia es muy distinta a su experiencia en Corea. Allí, los niños llaman al sacerdote chibunim, "padre". En Bolivia, en cambio, muchos lo llaman "papá". "Los niños suelen sentirse un poco desatendidos porque sus padres trabajan muchas horas. Por eso buscan afecto en la figura del sacerdote", comenta.

      Su vocación misionera comenzó años atrás, durante un periodo de formación en Filipinas. "No pensé en las dificultades. El llamado era claro y me puse a estudiar español", recuerda.

      La comunidad de Okinawa vive principalmente de la agricultura, especialmente del cultivo de trigo. La falta de infraestructuras limita el acceso a los mercados y dificulta la estabilidad económica. Para sostener a los más vulnerables, las asociaciones parroquiales organizan pequeñas iniciativas, como ventas de comida, que permiten recaudar fondos.

      El padre Lim explica que la ayuda se distribuye tras un proceso de verificación. "Visitamos a los enfermos con personal médico y completamos un formulario para determinar el apoyo necesario", señala. Con el tiempo, este sistema ha permitido que solo quienes realmente lo necesitan acudan a pedir ayuda.

      En el contexto boliviano, especialmente en áreas rurales, el certificado de bautismo tiene un valor crucial. Muchas personas mayores lo necesitan para acceder a derechos ciudadanos, especialmente quienes nacieron antes de 1940, cuando aún no existía el registro civil. Según datos del SEGIP, un 7% de la población carecía de documentos de identidad en 2014.

      Bolivia atraviesa un momento delicado. El país figura entre los más corruptos del mundo según el World Justice Project, y recientemente el Parlamento aprobó una ley que amplía los poderes del gobierno para declarar el estado de emergencia, en medio de protestas, bloqueos y detenciones.

      Aun así, el padre Lim mantiene su serenidad. "Sé que soy recordado en las oraciones de mi madre, y eso me da fuerza para seguir adelante", afirma.

      ReL

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      miércoles, 20 de mayo de 2026

      Pigmeos, selvas, guerras y fe: un obispo español en el corazón de África

       


        Desde 2021, el burgalés Jesús Ruiz Molina es el obispo de Mbaiki, una diócesis misionera y pobrísima en las selvas del suroeste de República Centroafricana, zona rural con unos 270.000 habitantes, la mitad bautizados católicos, una docena de parroquias y 20 sacerdotes. Lleva en el país desde 2008 y también fue unos años obispo auxiliar en Bangassou con el  obispo misionero cordobés Juan José Aguirre.

        Jesús Molina ha trabajado mucho con los pigmeos, y logró que muchos quisieran ser cristianos, a la vez que las comunidades de otras etnias, que los despreciaban, empezaran a tratarlos como hermanos.

        Habla de evangelizar "con dos alas, la Palabra y la oración, pero también la promoción humana, la escuela, los pozos".

        Le piden que bendiga agua y la guardan como su única medicina. Querría abrir dispensarios o pequeñas clínicas en zonas remotas, pero apenas consigue financiación para organizar misiones médicas de voluntarios de vez en cuando, en zonas donde no conocen ni lo que es un médico.

        En esta entrevista en Obras Misionales Pontificias habla de su experiencia como misionero comboniano y como obispo misionero en el corazón de África, golpeado por guerras y pobreza, pero donde la gente tiene fe, a veces mezclada con superstición. [27 min 43 seg]



        lunes, 27 de abril de 2026

        Hay 93.000 seminaristas en países de misión: tienen fe y entrega, pero necesitan pagar sus estudios

        OMP y Vocaciones Nativas financian a los seminaristas de 751 seminarios en países de misión; las vocaciones nativas crecen, si se apoyan.

        Seminaristas del seminario Bigard en Enugu, Nigeria, que tiene muchos estudiantes

        Seminaristas del seminario Bigard en Enugu, Nigeria, que tiene muchos estudiantes


          Este domingo 26 de abril se celebra en España y en otros países la Jornada de Vocaciones Nativas, conjuntamente con la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, con el lema “Todos oramos por todos”.

          Hay en el mundo 751 seminarios diocesanos en territorios de misión, que por definición son zonas donde la Iglesia tiene una economía especialmente frágil. Pero allí no faltan vocaciones: en esas zonas de misión se forman hoy 93.000 seminaristas, entre seminaristas mayores y menores. Necesitan del apoyo de los cristianos del Primer Mundo para financiar esos estudios.

          Vincent Frederick Mwakhwawa, un obispo auxiliar en Malaui, cuenta que quiso ser sacerdotes cuando él tenía 10 años, al ver a un misionero que sólo podía llegar a su aldea a hacer misa 3 veces al año. Quiso ayudarle y ser cura. "Mis padres no tenían dinero, pero he podido formarme desde que tenía 14 años gracias a la Obra de San Pedro Apóstol", explica. Es una de las Obras Misionales Pontificias, la que apoya los seminarios diocesanos en misiones. “Soy fruto del sacrificio de buenas personas que ofrecieron dinero y rezaron por nosotros", explica.

          Hay jóvenes de familias muy pobres que quieren entrar al seminario. "Tenemos que comprarles incluso zapatos, darles un dinero para que puedan comprar jabón, artículos de higiene, pasta de dientes", explica el obispo Mwakhwawa. Y los libros y clases, por supuesto.

          "Si la Obra de San Pedro no existiera, la Iglesia en Malaui tampoco existiría, porque no habría sacerdotes ni religiosas. Yo, monseñor Vincent, no estaría aquí", afirma con rotundidad.

          Seminaristas de Enugu, Nigeria, representan el Via Crucis en la Semana Santa de 2026

          Seminaristas de Enugu, Nigeria, representan el Via Crucis en la Semana Santa de 2026seminario bigard de enugu facebook

          Las vocaciones nativas "funcionan", crecen y dan fruto. En 1989 había menos de 22.000 sacerdotes nativos; hoy hay casi 63.000.

          La Obra de San Pedro Apóstol distribuyó en 2025 casi 16 millones de euros para los seminarios, de los que 2 millones fueron donados por españoles en la Jornada de Vocaciones Nativas. De ese dinero, 8 de cada 10 euros pagan los gastos ordinarios de los seminaristas y la manutención de los estudiantes. El resto es para casos especiales: construir nuevas clases, instalar placas solares, estudios en universidades...

          La Obra de San Pedro Apóstol no sólo apoya a seminaristas, sino también a religiosas, en concreto a novicias de congregaciones en territorios de misión que cursan su primer año de formación. En 2025 se dedicaron casi 540.000 euros para apoyar a 2.400 novicias en 19 países de África, Asia y Oceanía.

          ReL




          lunes, 3 de junio de 2024

          100 años de vida, 74 en Hiroshima, hasta el primer ministro le felicita: «Volvería a ser misionero»

           Álvarez era campeón de ping pong y se iba a casar...
          pero entró en una iglesia para no pasar frío

          Alberto Álvarez
          "Nos íbamos a casar dos hermanos y dos hermanas… Cuando se lo conté ella, me dijo que si yo me iba de misionero a Japón, ella se hacía monja", dice (foto: Diócesis de Málaga).


          El jesuita español Alberto Álvarez "Aruvaresu" (adaptación al japonés de su nombre) recibió el 21 de marzo un mensaje muy especial. "Me siento verdaderamente honrado de que haya logrado una larga vida de 100 años", fueron las palabras del primer ministro japonés, Fumio Kishida, con ocasión de su cumpleaños número 100.

          El periodista Antonio Moreno, en el portal de la diócesis de Málaga, relata la historia de este sacerdote jesuita, que ha pasado casi tres cuartos de siglo en Japón, que fue secretario personal durante cuatro años del padre Arrupe (general de los jesuitas) y que recibió al mismo Papa Francisco en persona en 2019 en su residencia de Tokio (Japón).  

          Mi corazón dijo: 'Ese voy a ser yo'

          "Yo era el menos católico de mis siete hermanos. De niños habíamos sido congregantes de los Luises, pero yo era el menos fervoroso. Nunca se me había ocurrido ser sacerdote, ni jesuita, ni misionero. Ya tenía novia pero, al terminar el Bachillerato, a los 18 años, me convertí estando en la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús de Málaga. De pronto, el Señor me hizo vivir algo especial, místico. De repente, dentro de esa iglesia, recibí la vocación de jesuita y de misionero. Así que, enseguida, ingresé en el noviciado de la Compañía de Jesús de Cádiz. Desde allí, le escribí al padre general de Roma para decirle que yo quería ser misionero del Japón al terminar la filosofía y así lo hizo. Me mandó a esta tierra donde ya llevo 74 años", relata Álvarez sobre su vocación a la vida consagrada.

          Padre Alberto Álvarez"El Señor me hizo vivir algo especial, místico. De repente, dentro de esa iglesia, recibí la vocación" (foto: en una de las escuelas de Japón en las que estuvo /Diócesis de Málaga).

          El malagueño planeaba hacerse militar, pero una tarde de invierno, con un cierto frío húmedo en la calle, entró en la Iglesia del Sagrado Corazón de la calle Compañía de Málaga para estar un poco más caliente. "No lo hice para orar, qué vergüenza… Me situé en el último banco de detrás, a la derecha. Al entrar en la iglesia, me encontré a cerca de 200 jóvenes en plenos ejercicios espirituales".

          El padre Martín Prieto daba un sermón sobre la elección de vida de San Ignacio de Loyola. "Mirad este crucifijo", dijo Prieto. "Era un crucifijo muy grande y nos dijo que algunos de nosotros íbamos a ser abogados, arquitectos o militares. Yo quería ser militar. El sacerdote pidió que mirara el crucifijo. Me dijo que si no habría ni un solo joven entre estos 200, ni uno solo, para enseñar el amor de Jesucristo a los infieles que quisiera ser misionero en Japón. Mi corazón dijo: 'Ese voy a ser yo'", recoge El Confidencial.

          Pero, Alberto Álvarez, un joven campeón de ping-pong, tenía un pequeño problema, que tenía novia. Se llamaba Pepita y era la hermana menor de la mujer de su hermano Evaristo. "Nos íbamos a casar dos hermanos y dos hermanas… Cuando se lo conté ella, me dijo que si yo me iba de misionero a Japón, ella se hacía monja".  Una semana después, su ya exnovia le animó a que cumpliera con la "llamada del Señor, que es más importante que nuestro noviazgo".

          Padre Alberto Álvarez Álvarez entró en aquella iglesia para estar un poco más caliente. "No lo hice para orar, qué vergüenza", dice (foto: Diócesis de Málaga). 

          Ya en el noviciado, Alberto se dio cuenta de que el sueño de ser misionero en Japón tendría que esperar. En aquel momento, los novicios tenían un privilegio: una vez al año, podían escribir una carta al padre general de Roma expresando sus deseos de destino. Durante siete años, escribió siete cartas, pero siempre le contestaban que no era posible cumplir su sueño japonés. Ocho años era el tope. Y a la octava carta, la última que podía enviar antes de tener que renunciar a su vocación de misionero, recibió la aprobación del general.

          "Si tú tienes tanto amor al Japón y estás dispuesto a ofrecer el no serlo por él, yo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, te envío a Japón", leyó en la carta de contestación. Eso fue en 1950. Varias semanas después tomaba un avión de hélices, que hizo la ruta Madrid-Roma-Tel Aviv-Pakistán-Bombay-Manila-Tokio.

          Después, siendo todavía un joven jesuita, le tuvo que pedir permiso a su padre, militar de carrera, para cambiar de nacionalidad y hacerse japonés y lograr así que no lo expulsaran en caso de un nuevo conflicto bélico (Japón acababa de perder la guerra con EEUU), su padre no lo dudó: "'Harás muy bien' –me dijo–, porque mi padre era un católico cien por cien".

          Con 24 años se embarcó hacia Asia para, previo paso durante algún tiempo por Filipinas, llegar a Japón en 1950. Cursó Teología y fue destinado a la provincia de Hiroshima, en la que estuvo muchos años sirviendo en hospitales y zonas de montaña, y atendiendo además un gran número de escuelas infantiles. Su actividad misionera se ha movido por todo el sur y el centro de Japón.

          "Estar junto a los niños, a los preferidos del Señor, ha sido una bendición. Y como eran escuelas íntegramente católicas, después de varios años con nosotros, muchísimos de nuestros alumnos con sus padres, se iban haciendo católicos. Más de la mitad. Fue una gran bendición y un gran consuelo", recuerda al portal de la diócesis de Málaga.

          Papa y ÁlvarezRecibió al mismo Papa Francisco en persona en 2019 en su residencia de Tokio (Japón).

          "Pasé parte de mi vida en la ciudad de Hiroshima y toda la historia de la bomba atómica la conozco muy bien. En las iglesias donde he estado, había muchos enfermos a causa de la bomba atómica. Y ahora seguimos en peligro por la amenaza de Corea del Norte", recuerda.

          Este japonés nacido en Málaga dedica las fuerzas que todavía le quedan a seguir rezando desde su habitación en la Casa Loyola, la residencia para jesuitas mayores de la Compañía de Jesús en Tokio. "A Dios le pido con confianza que me lleve al cielo. Ya he vivido bastante y lo que deseo es reunirme con mis padres y mis hermanos y los santos de la Compañía de Jesús, para seguir, desde el cielo, pidiendo por la conversión del Japón".

          "Si naciese de nuevo me haría otra vez jesuita y me iría otra vez a Japón de misionero", asegura en otra entrevista para La Opinión de Málaga, a cuyo periodista, al despedirse, le dice: "Cuando cumplas 100 años, acuérdate de mí".

          En esa misma estancia recibió en 2019 la visita del Papa Francisco, de visita en Japón, que le impartió su bendición y que le hizo una confidencia: "Él de joven también quería ser misionero jesuita en Japón, pero no pudo ser. Al final, pudo venir como Papa", comenta el padre Alberto.

          San Francisco Javier (Zabieru, como se le conoce en Japón) fue quien primero cristianizó el país. Los cristianos se han ocultado durante siglos y aún apenas el 1% de los japoneses profesa la religión católica. En los años cincuenta, llegó a haber cerca de 30 novicios japoneses de la Compañía de Jesús. Ahora, en Japón no queda ni uno. Cerró el noviciado de Hiroshima para trasladarlo a Tokio. Y, en realidad, el noviciado de Tokio ahora está en Manila.

          J.C., ReL

          Vea también        Misioneros en lejanos países



          miércoles, 31 de mayo de 2023

          El Papa propone las tres fuerzas de Matteo Ricci para evangelizar: amistad, cultura y vida ejemplar


          El Papa pone al jesuita italiano Matteo Ricci, misionero en China en el siglo XVI,
          como ejemplo de celo apostólico

          En la catequesis de la audiencia pública de este miércoles, el Papa Francisco ha continuado con su ciclo de grandes misioneros, ejemplos de celo apostólico que él propone. Si el 17 de mayo presentaba al jesuita español San Francisco Javier como "el mayor misionero de todos los tiempos", y en otra ocasión exploró la figura de San Pablo,  esta vez se ha centrado en otro misionero jesuita en Extremo Oriente, el italiano Mateo Ricci, que logró difundir el cristianismo en la corte china en el s.XVI y aún hoy es respetado por las autoridades chinas.

          En diciembre, el Papa Francisco reconoció las virtudes en grado heroico de Matteo Ricci, que es ya Venerable para la Iglesia, y sólo requiere de que se le atribuya un milagro para ser proclamado beato.

          Se da la circunstancia de que el Papa Francisco, siendo un joven jesuita, pidió ser enviado como misionero a Asia, pero por razones de salud sus superiores no lo consideraron adecuado.

          Los méritos de Matteo Ricci

          "Matteo Ricci, después de estudiar en los colegios jesuitas y de haber entrado él mismo en la Compañía de Jesús, entusiasmado por los informes de los misioneros que escuchaba y entusiasmado, como muchos otros jóvenes que lo escucharon, pidió ser enviado a las misiones del Lejano Oriente. Después del intento de Francisco Javier, otros veinticinco jesuitas habían intentado sin éxito entrar en China".

          "Pero Ricci y uno de sus hermanos se prepararon muy bien, estudiando cuidadosamente el idioma y las costumbres chinas, y finalmente lograron establecerse en el sur del país. Le costó 18 años, con cuatro paradas en cuatro ciudades diferentes, antes de llegar a Pequín, que era el centro. Con perseverancia y paciencia, animado por una fe inquebrantable, Matteo Ricci supo superar las dificultades, los peligros, la desconfianza y la oposición", detalló el Papa.

          Primera fuerza de Ricci: la amistad

          "Siempre siguió el camino del diálogo y la amistad con todas las personas que encontraba, y esto le abrió muchas puertas para anunciar la fe cristiana. Su primer trabajo en idioma chino fue un tratado sobre la amistad, que tuvo una gran resonancia", destacó el Papa.

          Segunda fuerza de Ricci: estar abierto a la cultura

          En China Ricci vio que vestirse de "religioso" (de bonzo) no era útil para evangelizar, pero vistiéndose de intelectual (de sabio taoísta) podía acceder a la corte y ser respetado y escuchado. Puso el cristianismo en diálogo con la tradición confuciana. "Este misionero supo inculturar la fe cristiana en diálogo, como los antiguos Padres con la cultura griega", detalla el Papa.

          "Su excelente preparación científica despertó el interés y la admiración de hombres cultos, comenzando por su famoso globo terráqueo, el mapa de todo el mundo entonces conocido, con los diferentes continentes, que revela a los chinos por primera vez una realidad fuera de China mucho más amplia de lo que jamás habían pensado. Les hace ver que el mundo es más grande que China, y lo entendieron, porque eran inteligentes. Pero también los conocimientos matemáticos y astronómicos de Ricci y sus seguidores misioneros contribuyeron a un encuentro fecundo entre la cultura y la ciencia de Occidente y Oriente, que vivirá entonces uno de sus momentos más felices, en el signo del diálogo y la amistad. De hecho, el trabajo de Matteo Ricci nunca habría sido posible sin la colaboración de sus grandes amigos chinos, como el famoso "Doctor Paolo", añade Francisco, refiriéndose a Pablo Xu Guangqi, matemático, astrónomo, traductor, cuya familia fue la primera en bautizarse en Shanghai".

          Escultura de Pablo Xu y Matteo Ricci en la tumba del sabio chino en Shangai

          Estatua de Matteo Ricci junto a su amigo Pablo Xu Guangqi en la tumba del sabio chino en Xujiahui,  en Shanghai.

          Tercera fuerza de Ricci: vida ejemplar

          "La credibilidad adquirida a través del diálogo científico le dio autoridad para proponer la verdad de la fe y la moral cristianas, de las que habla en profundidad en sus principales obras chinas", detalla el Papa.

          "Estos misioneros oraban. Iban a predicar, se movían, hacían movimientos políticos, de todo... pero rezaban. Es la oración la que alimenta la vida misionera, una vida de caridad, de ayuda a los demás, humilde, con total desinterés por los honores y las riquezas, lo que llevó a muchos de sus discípulos y amigos chinos a acoger la fe católica. Porque veían a un hombre tan inteligente, tan sabio, tan listo – en el buen sentido de la palabra-para llevar adelante las cosas, y así creyendo que decían: "Pero lo que predica es verdad porque lo dice una personalidad que da testimonio: da testimonio con su propia vida de lo que anuncia". Esta es la consistencia de los evangelizadores".

          "Si tu vida no es coherente con lo que profesas, no sirve de nada. Lo que atrae a la gente es el testimonio de coherencia: los cristianos estamos llamados a vivir lo que decimos, y no pretender vivir como cristianos,sino como mundanos", insistió el Papa.

          Matteo Ricci murió en Pekín en 1610, a la edad de 57 años. "Es grande, sí, porque fue un gran científico, es grande porque fue valiente, es grande porque escribió muchos libros, pero sobre todo es grande porque ha sido coherente con su vocación, coherente con ese deseo de seguir a Jesucristo. Hermanos y hermanas, hoy nosotros, cada uno de nosotros, nos preguntamos interiormente: "¿Soy coherente, o soy un poco regular?".

          Mensaje en español

          En su resumen de la catequesis, pronunciado en español, destacó dos recursos de Ricci: "por un lado, una actitud de amistad hacia todos, unida a una ejemplaridad de vida que causaba admiración; por otro, una vastísima cultura que era reconocida por sus contemporáneos, y que además supo conjugar con un estudio de los clásicos confucionistas, presentando así el mensaje cristiano perfectamente inculturado".

          Y añadió: "Pidamos al Señor que nos dé la humildad de sabernos acercar a los demás con esa actitud de amistad, respeto y conocimiento de su cultura y sus valores. Que sepamos acoger todo lo bueno que hay en ellos, como Jesús al encarnarse, para hacernos capaces de hablar su lenguaje. Que no dudemos en ofrecerles todo lo bueno que tenemos, para dar prueba del Amor que nos mueve. Que tengamos la fuerza de vivir con coherencia la fe que profesamos, para transmitir el Evangelio del reino sin imposiciones ni proselitismos".

          Oración a la Virgen y recuerdo por Ucrania

          Al final de la audiencia general, el Papa Francisco saludó a un grupo de jóvenes originarios de Ucrania y de Rusia, que viven en Italia, presentes en la Plaza de San Pedro con la asociación Rondine Ciudadela de la Paz (https://rondine.org), con sede en un pueblecito de Toscana donde cada año conviven jóvenes de muchos países. "Viniendo de Ucrania y de Rusia y de otros países en guerra, han decidido no ser enemigos, sino vivir como hermanos. Que su ejemplo suscite intenciones de paz en quienes tienen responsabilidades políticas", exhortó el Papa.

          Finalizando mayo, el mes de María, el Pontífice encomendó a la Virgen a los que sufren por la guerra y exhortó a "rezar más" por la martirizada Ucrania que "tanto sufre". "Hoy, último día del mes de mayo, la Iglesia celebra la Visitación de María a su prima Isabel, por la que es proclamada 'Bienaventurada' porque creyó en la palabra del Señor. Mírenla e imploren de ella el don de una fe cada vez más valiente", exhortó el Pontífice.

          En el vídeo, el dramaturgo Luis de Tavira alaba a Matteo Ricci, sobre quien ha estrenado una obra de teatro recientemente en México.

          G. de A., ReL





















          jueves, 18 de mayo de 2023

          ¿Un laico puede ser misionero? ¿Y los jóvenes? La tertulia de Supergesto despeja muchas dudas


          En la última tertulia del portal Supergesto, de Obras Misionales Pontificias, tres jóvenes hablan de cómo han vivido la vocación misionera siendo laicos.

          ¿La misión es solo para las personas consagradas? Cuando se piensa en un misionero, a menudo se nos viene siempre la imagen de un sacerdote o una religiosa... y de cierta edad.

          Sin embargo, en la última tertulia de Supergesto tres jóvenes hablan de cómo han vivido la vocación misionera siendo laicos. Moderada por José María Calderón, director de Obras Misionales Pontificias (OMP), esta tertulia fue grabada en el Encuentro Misionero de Jóvenes organizado por OMP en el Escorial.

          Un laico no sustituye al sacerdote

          ¿Puede un laico ser misionero? La misión no es solo para la vida consagrada, los laicos también tienen un papel importante. Lucía García, que ha estado un año haciendo apostolado en Ávila, da su visión sobre cómo funciona la vocación misionera: "Dios te llama a la vocación misionera y luego te dice desde qué lugar".

          Blanca Serres, periodista y con experiencia misionera en Honduras, explica que todos los cristianos están llamados a evangelizar: "El que es laico con vocación a la misión no es suplente". Cuenta que los laicos tienen algo que les hace especiales dentro de la misión. Dentro de las misiones, cada uno tiene una función: un laico no sustituye a un sacerdote, sino que ambos se complementan.

          La imagen de misionero que se tiene en la cabeza es de una persona de cierta edad, pero los jóvenes también tienen vocación misionera. Josep Fullana, que ha sido misionero en Uganda, habla sobre la importancia de que haya jóvenes misioneros: "Los jóvenes podemos aportar la energía que tenemos, las ganas de dar amor".

          Sobre esto, Lucía García comenta que "como seres humanos aportamos de por sí, nos llamemos curas, monjas o lo que sea". Explica que cada persona tiene una serie de talentos, y que todos son importantes para la misión.

          La vocación laica a la misión puede parecer complicada de comprender. Josep habla de cómo reaccionaron sus amigos al decirles que se iba de misión: "Algunos me entendían y otros no, me decían 'te van a matar'".

          Puedes ver aquí la última tertulia de Supergesto.

          Lucía cuenta que en su familia no entendían bien a qué se dedicaba. Dice que el mundo entiende el concepto de voluntario, pero no el de misionero: "No se entiende tanto que nuestro objetivo principal sea hablar de Dios". José María hace hincapié en que el misionero es algo más que un cooperante, pues su función es principalmente evangelizadora.

          Supergesto es la nueva plataforma 100% virtual para jóvenes de Obras Misionales Pontificas. Cada quince días publica una tertulia para jóvenes, en las que un grupo de influencers católicos y jóvenes que han realizado experiencia misioneras dialogan sobre temas actuales de la misión. Estas tertulias están moderadas por José María Calderón, director nacional de OMP. A estas tertulias quincenales se añaden firmas invitadas, pautas de meditación, o consultorios en directo en Twitch.

          Jesús M.C., ReL

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          domingo, 7 de mayo de 2023

          Las vocaciones nativas, o cómo un misionero encuentra 4 curas en Mozambique y cuando vuelve hay 100


          El misionero Jesús Torres y el mozambiqueño Jorge Pinho protagonizan el vídeo de la Jornada de las Vocaciones Nativas de 2023, que se celebra el próximo domingo.

           

          El próximo domingo 30 de abril tendrá lugar la celebración de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones -para suscitarlas con la oración- y la Jornada de las Vocaciones Nativas. Esta última es crucial para la expansión y el crecimiento de la Iglesia, pues en los territorios de misión, la vocación es muestra de que el Evangelio ha crecido gracias a la labor misionera, pero para una expansión y consolidación necesita de las propias vocaciones nativas: que los sacerdotes no provengan de otros países, sino que los sacerdotes ejerzan su sacerdocio en la tierra que conocen.

          Jesús Torres, sacerdote misionero desde hace casi 40 años, lo explicó bien durante la presentación de la Jornada de Vocaciones Nativas: "Los misioneros debemos saber retirarnos y que se implante la Iglesia local".

          Llegado a la diócesis de Beira (Mozambique) en 1985, quedó "fascinado" con lo que encontró y vivió durante los siguientes 27. "Una Iglesia viva a nivel de comunidades cristianas, que me evangelizó y a la que yo evangelicé, pero en la que no había vocaciones", explica. Concretamente, en ese momento había cuatro sacerdotes en su diócesis. Tres sin contar con el obispo.

          Conforme pasaron los días, semanas y meses, Torres tomó conciencia de que de seguir así, esas comunidades vivas y numerosas "se iban a secar", de que la Iglesia "tenía que crecer". Algo imposible de lograr a base de misioneros europeos o al margen de las vocaciones de los propios mozambiqueños.

          "La primera evangelización se trata de hacer nacer la Iglesia, y para esto estamos nosotros. Pero una vez implantada, tiene que crecer, y eso solo se puede hacer a través de las vocaciones nativas. Es el único camino, no hay otra manera de la Iglesia crezca en los territorios de misión", subraya.

          Prácticamente al mismo tiempo que le surgió está inquietud, Mozambique reabrió sus seminarios y el obispo le pidió ayuda como profesor para formar a los nuevos seminaristas.  

          "Se me abrió la mente para  ver cómo hacer crecer a la Iglesia. Empezamos a trabajar, visitábamos los poblados más alejados del campo que se habían mantenido sin sacerdotes y las vocaciones nativas comenzaron a nacer", recuerda. Los siguientes 13 años fue el rector del seminario de su diócesis.

          El misionero Jesús Torres y el mozambiqueño Jorge Pinho protagonizan el vídeo de la Jornada de las Vocaciones Nativas de 2023.

          De cuatro sacerdotes a cien: "Mi mayor orgullo"

          Y los frutos comenzaron a hacerse visibles, lenta pero firmemente. Hoy, tras casi 40 años de su primera misión en su diócesis de Mozambique y habiendo puesto los pilares para fomentar las vocaciones nativas, un centenar de sacerdotes ejercen su ministerio y constituyen su "mayor orgullo". Ejemplo de ello es Jorge Pinho, que acompañaba al mismo Torres cuando era misionero y después quiso hacerse sacerdote gracias a su ejemplo.

          El caso de Pinho es solo una muestra de que "la etapa misionera en Mozambique ya pasó", de modo que las vocaciones actuales del país no solo son nativas, sino también jóvenes. Por eso, en cierta manera, aunque España no sea propiamente tierra de misión, Torres lamenta ciertas desventajas de la Iglesia española respecto a la de Mozambique, "envejecida y con falta de vocaciones".

          A la necesidad de la oración por las vocaciones nativas, Torres añade la importancia de la colaboración económica para impulsar a la Iglesia en los territorios de misión, que actualmente coordina la Obra de San Pedro Apóstol.

          España, líder en generosidad

          El seminario mayor de Beira es uno de 711 seminarios diocesanos que hay en las misiones. Para ayudarles a todos, el Papa Francisco tiene una herramienta: la Obra de San Pedro Apóstol, que nació precisamente con el fin de que ninguna vocación nativa se perdiera por falta de medios. Con estas ayudas se cubren gastos ordinarios y se apoyan necesidades extraordinarias. Además se apoya a los formadores y a los novicios de congregaciones locales que no tienen otros apoyos internacionales.

          José María Calderón, director de OMP en España, ha agradecido a los españoles su generosidad con esta Obra, que ha llevado a nuestro país al primer puesto del podio: el año pasado se enviaron 1.977.274,82 € a 92 seminarios. Y esta generosidad se ha mantenido a lo largo de los años de la pandemia, cosa que no ha sido igual en otros países.

          Con la crisis del COVID-19 las necesidades en los seminarios han aumentado considerablemente, pero en muchos países las colectas han disminuido. Por eso, Calderón ha hecho un llamamiento a la generosidad este domingo 30 de abril con la oración y los donativos -a través de las colectas, becas de estudio, estipendios de Misa o donativos puntuales.

          Francisco: "Alegría, vocación y simpatía" en las misiones

          Precisamente este mismo miércoles, el Papa Francisco emitió su mensaje dedicado a la sexagésima Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones que se celebra el próximo domingo domingo.  

          En el mismo, Francisco recordó la importancia de considerar la misión con sus múltiples características, que resumió en "don y tarea, fuente de vida nueva y de alegría verdadera". Asimismo, llamó a que las iniciativas de oración y animación vinculadas a esta Jornada refuercen "la sensibilidad vocacional" en "las familias, en las comunidades parroquiales y en las de vida consagrada, en las asociaciones y en los movimientos eclesiales".

          "Que el Espíritu del Señor resucitado nos quite la apatía y nos conceda simpatía y empatía, para vivir cada día regenerados como hijos del Dios Amor y ser también nosotros fecundos en el amor; capaces de llevar vida a todas partes, especialmente donde hay exclusión y explotación, indigencia y muerte. Para que se dilaten los espacios del amor y Dios reine cada vez más en este mundo", concluyó Francisco en su mensaje.

          J.MC., ReL

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