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sábado, 20 de enero de 2024

El Antiguo Testamento es la precuela de Jesús: te lo explican los curas youtubers de Red de Redes

No hay que tenerle miedo al Antiguo Testamento:
es la historia de nuestra familia


Domenech, Bronchalo y Silva son los tres curas
de la catequesis desenfadada Red de Redes

Muchos desconocen el Antiguo Testamento y otros tienen miedo incluso a intentar entenderlo o acercarse a él. En realidad, es la historia de "nuestra familia", con sus errores y desastres, y el amor de Dios que siempre vuelve, acoge y orienta, y una precuela de su gran revelación, Jesucristo.

Los sacerdotes y youtubers Jesús Silva, Patxi Bronchalo y Antonio Maria Domenech intentan en sus 20 minutos de Red de Redes (episodio 39) acercar el Antiguo Testamento a su público, aprovechando esta catequesis desenfadada que impulsa cada semana la Asociación Católica de Propagandistas. 

Es la precuela: lo que prepara para Cristo

Las buenas películas tienen precuela”, arranca Patxi Bronchalo, para quien el inicio del libro del Génesis es la precuela a la historia del pueblo de Israel. Ampliando el foco, los tres sacerdotes plantean que todo el Antiguo Testamento puede leerse en clave de “precuela”, o “prefiguración”, de Jesucristo.

En esta línea, plantean ejemplos llenos de simbolismo como el de Abel —que, como Jesús, era un buen pastor y fue asesinado a pesar de ser inocente— o José, cuya túnica con mangas —por tanto, en forma de cruz— había sido manchada con sangre de cordero.

Bronchalo también se refiere al arca de Noé. “Es una imagen preciosa de la cruz, por ser de madera, y de la Iglesia, como ese lugar que, en medio de las tormentas del mundo, nos lleva a un lugar seguro”, explica.

El Génesis: habla de cómo salvarse y tratar con Dios, no de ciencia

Los capítulos 1 a 9 del Génesis narran los orígenes del mundo: es donde se encuentran historias tan conocidas como la tentación de la serpiente, el diluvio universal o la torre de Babel. “La Iglesia dice que estos capítulos no pretenden ser radicalmente históricos; lo que importa de ellos es lo que tiene que ver con la salvación”, explica Jesús Silva.

Con todo, señala que “es probable que haya un sustrato de realidades detrás de ellos”, porque otros textos de otras culturas encontrados en la cuenca del Mediterráneo cuentan historias muy parecidas.

“Lo que podemos considerar acontecimientos históricos datables comienzan a partir de Génesis 10, con Abraham”, añade.

Promesas de familia y liberarse de la esclavitud

Los tres sacerdotes dedican el grueso del capítulo a resumir los acontecimientos narrados en el Antiguo Testamento. Recuerdan la promesa de descendencia que Dios le hace a un pastor, Abraham, cuya mujer era estéril. Narran la historia de los 12 hijos de Jacob, y el inicio de la esclavitud en Egipto —hasta aquí el Génesis—, así como la misión de Moisés y su enfrentamiento con el faraón.

Tras cruzar el Mar Rojo, los israelitas han endurecido su corazón, por su estancia en Egipto han desarrollado una tendencia idolátrica, y el Señor les hace peregrinar 40 años por el desierto.

Al llegar a la Tierra Prometida, empieza un periodo de conquista, guiado por jueces como Gedeón o Sansón… pero “se dan cuenta de que la tierra no es tan buena, no mana leche ni miel: lo que el Señor les había prometido no era una tierra”, apunta Silva.

Es Dios quien vence, a menudo usando a los pequeños

En este punto del relato, estamos en el siglo XI AC, cuando empieza la época de los reyes. El elegido para inaugurarla “como pasa siempre en la historia de la salvación, será el más pequeño”, dice Bronchalo, y relata cómo David vence a Goliat y es elegido rey. “David entra en Jerusalén montado en un pollino, un símbolo de que su reino será de paz, porque los reyes guerreros entran a caballo: es el mismo gesto de realeza que usará el Señor para entrar en Jerusalén el Domingo de Ramos, porque es hijo de David y también quiere un reino de paz”, explica Domenech.

Richard Gere interpreta a un joven David que se enfrenta a Goliat en la película Rey David (1985)

Poco después, el reino quedará dividido, y entre los siglos VIII y II AC el Señor les enviará a los profetas, para hacerles comprender —destaca Silva— que su promesa no era de una tierra física, sino de un Mesías, un descendiente de David que cumpliría todas las promesas hechas a los patriarcas de modo excelente y extraordinario, que sería rey, profeta y sacerdote.

Los asirios conquistaron el reino del norte y Babilonia, el del sur, dando lugar a la diáspora. Esta acabó con la llegada de los persas, pero más tarde fueron conquistados por los griegos. “Es un momento de persecución muy fuerte y bárbara”, apunta Silva.

Finalmente, los griegos fueron conquistados por los romanos, que trajeron la paz. “En esta última etapa, a partir del siglo II AC se escriben los libros sapienciales —Sabiduría, Proverbios, Eclesiastés— y se recopilan los salmos”, apunta Silva.

Juan Bautista, el último profeta

Los tres sacerdotes describen este momento final del Antiguo Testamento: el pueblo de Israel está sometido de nuevo a una potencia extranjera, buscando al Mesías y esperando el cumplimiento de las promesas de Dios. Hace varios siglos que no aparece un profeta: el último hasta entonces, Malaquías, acaba su libro anunciando la venida de un profeta más. “Así empiezan los cuatro evangelios, con la aparición de este último profeta, Juan el Bautista, precursor del Mesías”, apunta Bronchalo.

“Toda esta historia —asegura el sacerdote— es para que venga Cristo, para que tú y yo podamos conocer a Cristo”. “Toda esta historia es por ti, es por mí”, concluye, antes de desvelar la única recomendación literaria del episodio: la Santa Biblia.

Jesús M.C., ReL









sábado, 22 de octubre de 2022

Cómo leer (y entender) el Antiguo Testamento

OLD TESTAMENT,HANDS         


Los libros de la Biblia anteriores al nacimiento de Cristo pueden resultar difíciles de comprender hoy, pero aportan algo valiosísimo a los cristianos

Si se quiere llegar a ver claro, hace falta empezar por las tinieblas. Puede parecer paradójico, pero en el Antiguo Testamento la fórmula no es la de acudir allí donde hay luz, allí donde cabe distinguir inmediatamente un reflejo del Nuevo Testamento. Hay que acudir a lo que en principio parecería lo más opuesto.

Porque la luz que hay en el Antiguo Testamento no es sino una luz naciente. Y si uno está a pleno sol y tiene los ojos deslumbrados no verá la luz de la aurora.

Cuando uno entra en una cueva verdaderamente oscura, al principio hace falta quedarse en la oscuridad un poco de tiempo. Y a continuación las sombras enriquecen la penumbra.

Los que hacen radioscopia saben bien esto: no puede hacerse una sesión de radioscopia si antes uno no ha sometido un cierto tiempo su vista a la oscuridad familiarizándose con ella.

En realidad, tenemos dos sistemas de visión: uno hecho para la visión diurna y el otro para la nocturna. Y hace falta un poco de tiempo para permitir que el primero de estos sistemas se desconecte y que el segundo se inicie.

De la misma manera tenemos nosotros dos sistemas de percepción bíblica, el neo-testamentario y el vetero-testamentario.

Hay que desconectar el sistema neo-testamentario y tener el valor de entrar en las tinieblas de ese pueblo que yacía en las oscuridad y sobre el que apareció la luz, para poder ver con él cómo aparece esta luz.

Antes hay que acostumbrarse a la oscuridad, sin la cual siempre nos arriesgaríamos a comparar esa aurora del Antiguo Testamento con la plena luz del Evangelio y consideraríamos, por tanto, que ahí no cabe ver nada claro y que el Antiguo Testamento no aporta nada al corazón del hombre.

Sin duda, que a esa parte de nosotros mismos que está acostumbrada a leer el Evangelio, todo esto se nos presenta como ensombrecido.

Por eso también debemos ponernos en el lugar de ese pueblo que escuchó esto por primera vez. Si no nos ponemos en su lugar, no comprenderemos nunca.

¿Tiene sentido leer hoy en día el Antiguo Testamento?

Pero, ¿qué interés podemos tener los cristianos en conocer cómo ha intuido progresivamente el pueblo de Israel un don que hoy nos colma?

¿No existe solamente un interés histórico? ¿Es que la forma de la Escritura que tenemos que meditar para penetrar en la verdad completa no es más bien la del Nuevo Testamento?

En efecto, mientras que el Antiguo Testamento puede ser definido como la ley de condena a muerte del hombre viejo, se podría definir el Nuevo Testamento como la ley de entrada en la vida del hombre nuevo.

Sin embargo, el Antiguo Testamento tiene para nosotros un interés más que teórico.

OLD TESTAMENT

Aunque esta etapa de la muerte del hombre viejo haya sido por nosotros ya sustancialmente franqueada, no lo ha sido totalmente.

El bautismo no nos ha otorgado nada más que un germen del hombre nuevo. El hombre viejo permanece todavía vivo en nosotros.

Durante toda nuestra vida hemos de morir y renacer. Y en el momento de la muerte es importante que este hombre nuevo introducido en nosotros en forma de germen sea viable para la vida eterna.

Si no es viable para la vida eterna, ha nacido muerto; concebido, pero nacido muerto.

El bautismo es su concepción y nosotros somos, con nuestra libertad, responsables de que llegue a ser viable a lo largo de nuestras vidas. Es decir, que lo esencial de lo que nosotros somos vaya pasando progresivamente del hombre viejo al hombre nuevo. Y eso no se hace por sí solo.

Es peligroso creerse ya «hombre nuevo»

Es casi peligroso saberse alguien en quien el hombre nuevo ha sido insertado, porque se puede creer que va a crecer solo.

Sí; puede creerse uno curado, cuando en realidad el hombre viejo sigue trabajando y lo esencial de la vitalidad sigue estando en las manos de ese hombre viejo.

¿Cuál es entonces la táctica de este?

No se opone frontalmente al hombre nuevo. El hombre viejo insinúa. Sabe bien que si él se mostrase ateo en el corazón del bautizado, en seguida este tomaría todas las medidas necesarias para extirparle.

Asimismo, el hombre viejo, aunque ateo, se disfraza de religioso; monopoliza a su manera, caricaturiza a su manera el designio del hombre nuevo.

Le sorbe hasta la médula y más que buscar echarle, se convierte en su parásito.

El hombre viejo no se presenta como ateo, se presenta como idólatra, lo que es mucho más fino y delicado.

Dicho de otra forma: ya que no puede mandar a Dios a paseo, se dedica a cogerlo con sus manos y a modelarlo a su imagen.

Imágenes de Dios que no son Dios

El hombre viejo no se entregará nunca en manos del Dios vivo porque eso sería su muerte. Igualmente prefiere fabricarse un Dios confortable, aceptable.

Y el hombre nuevo, que no afina mucho mientras es joven, es capaz de vivir mucho tiempo casi sin percatarse de que otro está fabricándole su Dios, de que en vez de entregarse en manos del Dios vivo se le está poniendo en sus manos un Dios de ensueño y que está tratando de acallar y consolar su conciencia siendo fiel a un Dios… no inventado quizás, pero en cualquier caso interpretado.

Este es el drama: el hombre viejo se recluye, se hace a gusto de un evangelio insípido.

Y es capaz de cualquier cosa con tal de no dejarse reconocer y de seguir parasitando las buenas intenciones —de las que el infierno está lleno— y todo lo más noble de cuanto se desarrolla en el corazón del hombre. Porque es capaz de falsificar todo, de utilizar todo.

Así se explica por qué hay que acabar con el hombre viejo y por qué hay ante todo que diagnosticar y descubrir esa labor del hombre viejo idólatra que trata de ocultarse dentro de nosotros haciéndonos creer que somos enteramente hombres del Nuevo Testamento, que somos plenamente capaces de asimilar con corazón generoso el Evangelio y de vivir de él.

Vayamos pues al Antiguo Testamento. Veamos claramente allí las astucias y los engaños que utilizaba el hombre viejo cuando huía de Dios.

Porque el Antiguo Testamento es, ante todo, el gran diagnóstico de las falsificaciones del Dios vivo.

Nosotros los cristianos, con un cierto quietismo, nos arriesgaríamos a dejarnos mecer en las manos de lo que consideramos como «el buen Dios», en lugar de dejarnos conformar por quien es el Dios vivo.

Pero el Antiguo Testamento puede ponernos claramente de relieve nuestra idolatría, nuestras escapatorias, hacernos comprender nuestra miseria, nuestra pobreza, permitiendo así que nos contemos entre los pobres a los que pertenece el Reino.

Por Dominique Barthélemy, OP, en la Introducción a Dios y su imagen. Esbozo de una teología bíblica.

Fundación Maior, Aleteia

Vea también       Historia del Canon de las Sagradas Escrituras


















jueves, 7 de marzo de 2019

LIBROS DEL ANTIGUO TESTAMENTO: TIPOS

El Pentateuco y los libros históricos, los poéticos y sapienciales, los proféticos... Beatriz Ozores y José Ignacio Valenzuela nos aproximan a la estructura del Antiguo Testamento a través de las distintas formas en las que se expresa en él la Palabra de Dios. Pincha aquí para ver los capítulos anteriores de esta serie de Mater Mundi TV.









sábado, 16 de febrero de 2019

VALOR Y SENTIDO DEL ANTIGUO TESTAMENTO

Beatriz Ozores y José Ignacio Valenzuela, en el curso sobre Sagradas Escrituras que está ofreciendo Mater Mundi TV, explican, entre otros puntos, la estructura del Antiguo Testamento y su ordenación última a su cumplimiento en la persona de Nuestro Señor Jesucristo. Pincha aquí para ver los capítulos anteriores.






martes, 30 de octubre de 2018

¿Es realmente el LIBRO DE MORMÓN otro testamento de Jesucristo?






Según los mormones El Libro de mormón es otro testamento similar a
la Biblia. En el podrás encontrar pasajes idénticos o copiados literalmente
de textos bíblicos. Sin embargo, la historia principal que nos presenta se
 centra en la vida de antiguos nativos americanos los cuales también
según ellos, recibieron el evangelio de Jesucristo.
El relato que da inicio al libro, se situa al comienzo del reinado de
Sedequías (600 a.C.) donde a un antiguo profeta llamado Lehi, Dios
por medio de un sueño le ordena salir de Jerusalén antes de que ésta
fuera destruida. Es así que se embarca a un largo viaje junto a su
 familia hacia una tierra prometida.
Esta tierra prometida, según ellos sería la Antigua América donde
 formaron dos grandes civilizaciones junto a otros profetas que arribaron
muchos siglos antes cuando el episodio bíblico de la torre de Babel.
También narra la visita o aparición que hizo Jesucristo a estas antiguas
 civilizaciones, durante los 40 días que estuvo en la tierra luego de resucitar
 y antes de ascender del cielo.
La Ciencia ha demostrado su falsedad
Aunque en la actualidad ellos desconocen con exactitud el lugar donde
 se produjeron los acontecimientos que relata el libro, algunos arqueólogos
mormones los ubican en Mesoamérica que abarca territorio de México
 y algunos países centroamericanos. Para ello, también se basan en
ciertos mitos o leyendas de nativos americanos como del llamado
"Dios Blanco" o Quetzalcoatl.
Sin embargo, otros arqueólogos no mormones como el Dr.
Raymond T. Matheny, describió el Libro de Mormón como lleno
de anacronismos, cosas que están fuera de lugar históricamente
y culturalmente. También, ninguna evidencia se ha encontrado en el
mundo nuevo para una industria ferro-metalurgica fechada a tiempos
precolombinos. Y esto es problema de proporciones gigantescas para lo
que se llama arqueología del Libro de Mormón pues la evidencia está ausente.
Esto a comparación de la Biblia, que como católicos sabemos
existen muchos vestigios históricos y arqueológicos encontrados. Para
conocer más de estos vacíos científicos sobre el LM pueden
consultar mi libro "Quienes son realmente los mormones" dando clic aquí
 
¿Es verdad que la Biblia habla sobre el Libro de Mormón?
Según los mormones, existen escrituras bíblicas que apoyan la existencia
del Libro de Mormón, las cuales utilizan como punto de introducción en
sus primeras charlas para acercar a cualquier cristiano a su denominación.
 Veamos algunas de ellas y examinemos sus argumentos a la luz de
 la teología católica:
Argumento Mormón: La Biblia nos habla que Dios mandó escribir dos
 palos (papiros antiguos) uno de ellos es la Biblia y el Libro de Mormón.
 Ambos testificarían de Jesucristo deberían enseñarse juntos.

Ezequiel 37, 15 - 17
15 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
16 Hijo de hombre, toma ahora un palo, y escribe en él: Para Judá, y
para los hijos de Israel sus compañeros. Toma después otro palo, y
escribe en él: Para José, palo de Efraín, y para toda la casa de Israel
sus compañeros.
17 Júntalos luego el uno con el otro, para que sean uno solo, y serán
uno solo en tu mano.


Respuesta Católica:

Primero leamos los siguientes versículos que le continúan a estos:

18 Y cuando te pregunten los hijos de tu pueblo, diciendo:
¿No nos enseñarás qué te propones con eso?,
19 diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo tomo el palo de
José que está en la mano de Efraín, y a las tribus de Israel sus
compañeros, y los pondré con el palo de Judá, y los haré un solo palo,
y serán uno en mi mano.
20 Y los palos sobre que escribas estarán en tu mano delante de sus ojos,
21 y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo tomo a los hijos
 de Israel de entre las naciones a las cuales fueron, y los recogeré de
 todas partes, y los traeré a su tierra;
22 y los haré una nación en la tierra, en los montes de Israel, y un
rey será a todos ellos por rey; y nunca más serán dos naciones, ni
nunca más serán divididos en dos reinos.
23 Ni se contaminarán ya más con sus ídolos, con sus abominaciones y
con todas sus rebeliones; y los salvaré de todas sus rebeliones con las
cuales pecaron, y los limpiaré; y me serán por pueblo, y yo a ellos por Dios.
24 Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo
pastor; y andarán en mis preceptos, y mis estatutos guardarán, y los
pondrán por obra.
25 Habitarán en la tierra que di a mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres; en ella habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David será príncipe de ellos para siempre.
26 Y haré con ellos pacto de paz, pacto perpetuo será con ellos; y los estableceré y los multiplicaré, y pondré mi santuario entre ellos para siempre.
27 Estará en medio de ellos mi tabernáculo, y seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.
28 Y sabrán las naciones que yo Jehová santifico a Israel, estando mi santuario en medio de ellos para siempre.
Como pueden ver Ezequiel nos habla de manera simbólica, no se está refiriendo a dos evangelios sino de dos reinos que en el principio estuvieron divididos y luego los reunirá con un sólo Rey. Por orden divina, el profeta toma dos palos; en uno debe escribir: Judá y los israelitas que le están unidos; y en otro: José y la casa de Israel que le esta unida . El primer palo, pues, simbolizaba el reino del sur, y el segundo el reino del norte, en el que descollaba la tribu de Efraím, hijo de José. En efecto, por su belicosidad y los muchos caudillos que dio, Efraím se constituyó en cabeza moral de las tribus cismáticas del norte después de la muerte de Salomón. En el futuro, las doce tribus volverán a reunirse bajo un solo rey osea David. El profeta, para significar esto, junta un palo al otro. 

Argumento Mormón: Luego de esta cita del AT recurrirán al NT para seguir afirmando de que si se habla del Libro de Mormón o su contenido en la Biblia, para eso te dirán que si es cierto que Cristo visitó las Américas ya que el mismo lo dice cuando habla por medio de una alegoría sobre el pastor y sus ovejas en:


Juan 10:16
10:16 También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. 

Esas "otras" ovejas son la gente de América que debe ir a predicar y convertir, que el estaba avisando sobre esta futura visita.
Respuesta Católica: Cuando Cristo habla de las ovejas que no son de este redil se está refiriendo a los gentiles, ya que  inicialmente Cristo les había indicado predicar primero sólo a los judíos según dice Mateo 10:5 A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis,sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 
Pero como bien sabemos los judíos eran bastante endurecidos de corazón, mas sin embargo los apóstoles fieles a esta enseñanza tras su muerte se centraban solo en los judíos y no querían predicar ni muchos menos bautizar a los romanos u otros que no fueran descendientes de la casa de Israel. Pero Cristo sabía que esto cambiaría con el tiempo y ya lo anticipaba con esta alegoría de las otras "ovejas perdidas" en Mateo 10:16, y esto se cumple porque posteriormente Pedro y los demás apóstoles a través de visiones de nuestro Señor se dan cuenta que debían cambiar su manera de pensar e ir a predicar y bautizar también a los gentiles, siendo su primeros gentiles convertidos Cornelio y sus siervos (Hechos 10, 1-48).
Como podemos darnos cuenta la Biblia también contradice la existencia de este libro puesto que las escrituras usadas, han sido tergiversadas y sacadas fuera de contexto. Para terminar este artículo os dejo un argumento lógico que podrían usarlo con cualquier mormón que desee convencerles que este Libro es verdadero.
Si sabemos que Cristo en esos 40 días después de resucitar y ascender al cielo se apareció a sus apóstoles que dudaban de su resurrección entre otras obras más, ¿creen acaso que a Cristo le tomaría solo un mes o menos para establecer su Iglesia en otro continente?, ¿Era racista o por qué ellos se merecían menos de su tiempo cuando en Jerusalén le tomo varios años darse a conocer, predicar y enseñar?

Yasmín Oré, Convertidos católicos

domingo, 15 de julio de 2018

¿Quiénes son los autores del Antiguo Testamento?

Los nombres de los que escribieron el Antiguo Testamento a veces resultan un completo misterio para el principiante que se acerca a descubrirlos. Aquí hay una lista completa de ellos



Mientras que en el Nuevo Testamento los nombres de los autores están bastante claros, el Antiguo Testamento es un poco más misterioso en cuanto a sus autores.
Es la herencia del pueblo judío. Sin embargo, las tradiciones israelitas sobre la autoría de una obra no se mencionan a menudo en los círculos cristianos. Esto se debe en parte al constante debate entre los especialistas de las Escrituras.
Sea como sea, la Iglesia afirma que “Dios es el autor de la sagrada Escritura porque inspira a sus autores humanos: actúa en ellos y por ellos. Da así la seguridad de que sus escritos enseñan sin error la verdad salvífica”.
No podemos saber con certeza quién escribió el Antiguo Testamento, pero no debemos rechazar las tradiciones que se han transmitido a través de los siglos. De hecho, son importantes y nos ayudan a entender el contexto cultural de cada uno de los libros de la Biblia.
Aquí hay una lista completa de los autores tradicionales del Antiguo Testamento, que desempeñaron un papel en varios acontecimientos de la historia de la Salvación. (Al final imágenes de algunos de los autores)

Moisés

Libro del Génesis
Libro del Éxodo
Libro de Levítico
Libro de Números
Libro de Deuteronomio

Josué

Libro de Josué

Samuel

Libro de los Jueces
Libro de Rut
Primer Libro de Samuel (con Gad y Natán)
Segundo Libro de Samuel (con Gad y Natán)

Jeremías

Primer Libro de los Reyes
Segundo Libro de los Reyes

Esdras

Primer Libro de las Crónicas
Segundo Libro de las Crónicas
Libro de Esdras
Libro de Nehemías

Mardoqueo

Libro de Ester

Moisés

Libro de Job

David

Libro de los Salmos

Salomón

Libro de los Salmos
El Eclesiastés
Cantar de los Cantares

Ben Sirá

Eclesiástico o Sabiduría de Jesús, hijo de Sirá

Isaías

Libro de Isaías

Jeremías

Libro de Jeremías
Libro de las Lamentaciones

Libros proféticos (autor autoproclamado)

Libro de Baruc
Libro de Ezequiel
Libro de Daniel
Libro de Oseas
Libro de Joel
Libro de Amós
Libro de Abdías
Libro de Jonás
Libro de Miqueas
Libro de Nahum
Libro de Habacuc
Libro de Sofonías
Libro de Ageo
Libro de Zacarías
Libro de Malaquías

Tobías

Libro de Tobías

Autor desconocido

Libro de la Sabiduría (a veces se atribuido a Salomón)
Libro de Judit
Libros Primero y Segundo de los Macabeos

Descubra algunos de los autores en imágenes:

REY SALOMÓN. Según la Biblia, Salomón fue un rey de Israel conocido por su riqueza y sabiduría. Es el hijo del Rey David. Habría gobernado entre los años 970 a. C. y 931 a. C.
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© Wikimédia


Philip Kosloski, Aleteia



jueves, 31 de agosto de 2017

Pregunta 240: ¿Su Fe es la Fe de la Iglesia? ¡Compruébelo!

Esta es nuestra Fe, la Fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro.


Resultado de imagen de Enfermedad en el Antiguo Testamento

240. ¿Cómo se interpretaba la «enfermedad» en el Antiguo Testamento?
En el ANTIGUO TESTAMENTO se vivía la enfermedad a menudo como una prueba difícil contra la que uno se podía rebelar, y en la que, sin embargo, se podía reconocer también la mano de Dios. Ya en los profetas surge la idea de que el sufrimiento no es sólo una maldición y no siempre es la consecuencia de pecados personales, sino que el sufrimiento aceptado con paciencia puede ser también un modo de vivir para los demás. [1502]


 Enfermedad en el Antiguo Testamento

Vea también: El cristiano y la enfermedad
* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 

miércoles, 29 de junio de 2016

¿Es bueno leer el Antiguo Testamento?


¡No lo puedo creer!



17. ¿Qué importancia tiene el Antiguo Testamento para los cristianos?
En el ANTIGUO TESTAMENTO Dios se muestra como Creador y como quien conserva el mundo y es guía y educador de los hombres. También los libros del Antiguo Testamento son Palabra de Dios y Sagrada Escritura. Sin el Antiguo Testamento no se puede comprender a Jesús. [121123, 128130, 140]



En el ANTIGUO TESTAMENTO comienza la gran historia del aprendizaje de la fe, que da un giro decisivo en el 0 NUEVO TESTAMENTO y que llegará a su meta con el fin del mundo y el retorno de Cristo. Y en esto el Antiguo Testamento es mucho más que un mero preludio del Nuevo. Los mandamientos y las profecías del pueblo de la antigua alianza y las promesas que se contienen en ellas para todos los hombres, no han sido revocados. En los libros de la antigua alianza se encuentra un tesoro insustituible de oración y de sabiduría; especialmente los salmos pertenecen a la oración cotidiana de la Iglesia.

* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. 




martes, 12 de abril de 2016

¿Qué tiene que ver el Antiguo Testamento con Jesús?

¿No entiendes algunos libros de la Biblia o ves ideas
que te parecen lejanas a la cultura actual o al Evangelio?

La señal de Jonás

Henry Vargas Holguín, Aleteia
La Iglesia nos ha enseñado que la Biblia entera o la Sagrada Escritura es la palabra de Dios; es decir, que Dios “habla” a través de los libros contenidos en la Biblia, tanto en los libros del Antiguo Testamento como en los del Nuevo Testamento.

Y la Biblia como Palabra de Dios no tiene fecha de caducidad, tiene un valor permanente porque nos manifiesta cómo se ha ido mostrando o realizando el proyecto de salvación de Dios.

Y, “todo aquello que Dios ha revelado, contenido, y presentado en la Sagrada Escritura, nos ha llegado por inspiración del Espíritu Santo. La Santa Madre Iglesia, de acuerdo con la fe apostólica, tiene por sagrados y canónicos todos los libros enteros y en todas sus partes, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento” (Constitución Dei Verbum, 1).

El Antiguo Testamento, aunque contenga relatos y/o expresiones no fáciles de armonizar sobre todo con los criterios del hombre de hoy, es también Palabra de Dios.

Es más, en sus libros se encuentra un tesoro de sabiduría y de oración; especialmente si tenemos en cuenta los salmos; dichos salmos pertenecen a la oración cotidiana de la Iglesia.

De consecuencia ningún libro de la Biblia sobra como tampoco ningún libro contradice a otro; todos están en la misma línea cuyo hilo conductor nos habla de una historia, de la historia de la salvación.
“El Antiguo Testamento es una parte de la Sagrada Escritura de la que no se puede prescindir. Sus libros son divinamente inspirados y conservan un valor permanente, porque la Antigua Alianza no ha sido revocada” (Catecismo, 121). Los mandamientos y las profecías del pueblo de Israel o de la antigua alianza y las promesas que se contienen en ellas, no han sido revocados.

Y los cristianos veneran el Antiguo Testamento como verdadera Palabra de Dios. La Iglesia ha rechazado siempre vigorosamente la idea de prescindir del Antiguo Testamento so pretexto de que el Nuevo lo habría hecho caduco (marcionismo)” (Catecismo, 123).
Básicamente el marcionismo dice que el Antiguo Testamento menciona cosas anacrónicas o nada lógicas que no gustan y que, por eso, se puede prescindir de él. Y aunque es cierto que el Antiguo Testamento contiene libros difíciles de entender y que pueden expresar ideas no acordes con los estereotipos de la cultura actual o con el Evangelio, también es cierto que su importancia está en que nos hace ver cómo Dios va orientando la historia del pueblo de Israel hacia Jesucristo.

Es evidente que esto no sea siempre, y por todos, fácil de ver y de entender pero es así. Es por esto que ver el proyecto de Dios en la Biblia implica estudiarla bien; y para estudiarla y comprenderla como se debe requiere, entre otras cosas, un serio trabajo intelectual.

La economía del Antiguo Testamento estaba ordenada, sobre todo, para preparar, anunciar proféticamente y significar con diversas figuras la venida de Cristo redentor universal y la del Reino Mesiánico. Mas los libros del Antiguo Testamento manifiestan a todos el conocimiento de Dios y del hombre, y las formas de obrar de Dios justo y misericordioso con los hombres, según la condición del género humano en los tiempos que precedieron a la salvación establecida por Cristo. Estos libros, aunque contengan también algunas cosas imperfectas y adaptadas a sus tiempos, demuestran, sin embargo, la verdadera pedagogía divina. Por tanto, los cristianos han de recibir devotamente estos libros, que expresan el sentimiento vivo de Dios, y en los que se encierran sublimes doctrinas acerca de Dios y una sabiduría salvadora sobre la vida del hombre, y tesoros admirables de oración, y en los que, por fin, está latente el misterio de nuestra salvación” (Dei Verbum, 15).

De manera pues que Dios es un gran pedagogo, y el Antiguo Testamento hace parte de su pedagogía.

Con esto se está diciendo que Dios no ha revelado a la humanidad todas las cosas de una sola vez, sino que lo ha ido haciendo de modo progresivo.

El Antiguo Testamento tiene una función pedagógica de Dios para preparar la venida de Cristo.

Sin el Antiguo Testamento no se puede comprender a Jesús. Es decir, con el Antiguo Testamento, Dios ha querido preparar a la humanidad para que pudiera acoger y comprender el mensaje y la obra redentora de Jesús.

jueves, 30 de julio de 2015

¿Usted podría responder satisfactoriamente si alguien buscando a Dios le pregunta: Cómo se revela Dios en el AT?



8. ¿Cómo se revela Dios en el Antiguo Testamento?
En el ANTIGUO TESTAMENTO Dios se revela como el Dios que ha hecho el mundo por amor y que es fiel al hombre incluso cuando éste se separa de él por el pecado. [54-64,70-72]



Dios se da a conocer en la historia:
Sella con Noé una Alianza para salvar a todos los seres vivos. Llama a Abraham para hacer de él "padre de muchedumbre de pueblos" (Gén 17,5b) y bendecir en él a "todas las familias de la tierra" (Gén 12,3b). El pueblo de Israel, nacido de Abraham, será su propiedad personal. Dios se da a conocer a Moisés por su nombre. Su nombre misterioso [YAHVÉ] significa "Yo soy" (Éx 3,14).
Libera a Israel de la esclavitud en Egipto, sella una alianza en el Sinaí y por medio de Moisés da a su pueblo la ley.
Una y otra vez envía Dios profetas a su pueblo, para llamarlo a la conversión y a la renovación de la Alianza. Los profetas anuncian que Dios establecerá una Alianza nueva y eterna, que realizará una renovación radical y la redención definitiva.
Esta Alianza estará abierta a todos los hombres

Revelación significa: Dios se abre, se muestra a sí mismo y habla al mundo voluntariamente. 


La felicidad que buscan, la felicidad a la que tienen derecho tiene un nombre: es Jesús de Nazaret. Benedicto XVI 18.08.2005



El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para jóvenes. Los números que aparecen hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que  desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. Las notas marginales están en letra pequeña.