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miércoles, 8 de marzo de 2023

Día Internacional de la Mujer


“La mujer salió de la costilla del hombre, no de la suya para ser golpeada, ni de la cabeza para ser superior, sino del lado para ser igual, un poco más abajo del brazo para ser protegida y del lado del corazón para ser amado."

(De la tradición judía)


viernes, 22 de mayo de 2020

Audiencia general: Tercera catequesis del Papa Francisco sobre la oración

El Papa reflexiona sobre el misterio de la creación
El Papa reflexiona sobre el misterio de la creación 
 “¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes, el hijo de Adán, para que de él te cuides?”: Es el verso del Salmo 8 sobre el que se detiene el Papa hoy en la audiencia general para reflexionar sobre el misterio de la creación.
En su catequesis, la tercera del ciclo sobre la oración, pronunciada el 20 de mayo de 2020 en la biblioteca del Palacio Apostólico Vaticano, el Santo Padre ha indicado que la “belleza” y el “misterio” de la Creación “generan en el corazón del hombre el primer movimiento que suscita la oración”.
Grandeza y pequeñez del hombre
El hombre orante, ha expresado el Papa, contempla el misterio de la existencia a su alrededor, porque “está estrechamente ligada al sentimiento de asombro”. Continúa Francisco: “Ve el cielo estrellado que lo cubre y se pregunta qué diseño de amor debe haber detrás de una obra tan poderosa…”.
Tal y como plantea el salmo octavo, la grandeza del hombre es “infinitesimal cuando se compara con las dimensiones del universo”, afirma el Pontífice. “Sus conquistas más grandes parecen poca cosa… Pero el hombre no es nada”. Por ello, en la oración, “se afirma rotundamente un sentimiento de misericordia”, asegura.
Gracias, “hermosa oración”
Asimismo, el Obispo de Roma ha expresado que la oración es signo de “alabanza” y gratitud a Dios: “Es necesario sentir esa inquietud del corazón que lleva a dar gracias y a alabar a Dios”, y ese “gracias” es una “hermosa oración”.
“Todos somos portadores de alegría”, ha recordado Francisco. “Esta vida es el regalo que Dios nos ha dado: y es demasiado corta para consumirla en la tristeza, en la amargura. Alabemos a Dios, contentos simplemente de existir”.
Después de resumir su meditación en diversas lenguas, el Santo Padre ha saludado a los fieles. La audiencia general ha terminado con el rezo del Pater Noster y la bendición apostólica.
A continuación, sigue la catequesis completa del Santo Padre, traducida al español por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
***
Catequesis del Papa Francisco
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Continuamos nuestra catequesis sobre la oración, meditando sobre el misterio de la Creación. La vida, el simple hecho de existir, abre el corazón del ser humano a la oración.
La primera página de la Biblia se parece a un gran himno de acción de gracias. El relato de la Creación está ritmado por ritornelos donde se reafirma continuamente la bondad y la belleza de todo lo que existe. Dios, con su palabra, llama a la vida, y todas las cosas entran en la existencia. Con la palabra, separa la luz de las tinieblas, alterna el día y la noche, intervala las estaciones, abre una paleta de colores con la variedad de las plantas y de los animales. En este bosque desbordante que rápidamente derrota al caos, el hombre aparece en último lugar. Y esta aparición provoca un exceso de exultación que amplifica la satisfacción y el gozo: “Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien” (Gn 1:31). Bueno, pero también bello: Se ve la belleza de toda la Creación.
La belleza y el misterio de la Creación generan en el corazón del hombre el primer movimiento que suscita la oración (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 2566). Así dice el Salmo octavo que hemos escuchado al principio: “Al ver tu cielo, hechura de tus dedos, la luna y las estrellas que fijaste tú, ¿qué es el hombre para que de él te acuerdes, el hijo de Adán, para que de él te cuides?”. (vv. 4-5). El hombre orante contempla el misterio de la existencia a su alrededor, ve el cielo estrellado que lo cubre -que los astrofísicos nos muestran hoy en día en toda su inmensidad- y se pregunta qué diseño de amor debe haber detrás de una obra tan poderosa… Y, en esta inmensidad ilimitada ¿qué es el hombre?. “Qué poco”, dice otro salmo (cf. 89:48): un ser que nace, un ser que muere, una criatura fragilísima. Y, sin embargo, en todo el universo, el ser humano es la única criatura consciente de tal profusión de belleza. Un ser pequeño que nace, muere, hoy está y mañana ya no, es el único consciente de esta belleza. ¡Nosotros somos conscientes de esta belleza!.
La oración del hombre está estrechamente ligada al sentimiento de asombro. La grandeza del hombre es infinitesimal cuando se compara con las dimensiones del universo. Sus conquistas más grandes parecen poca cosa… Pero el hombre no es nada. En la oración, se afirma rotundamente un sentimiento de misericordia. Nada existe por casualidad: el secreto del universo reside en una mirada benévola que alguien cruza con nuestros ojos. El Salmo afirma que somos poco menos que un Dios, que estamos coronados de gloria y de esplendor (cf. 8:6). La relación con Dios es la grandeza del hombre: su entronización. Por naturaleza no somos casi nada, pequeños, pero por vocación, por llamada, ¡somos los hijos del gran Rey!.
Esta es una experiencia que muchos de nosotros ha tenido. Si la trama de la vida, con todas sus amarguras, corre a veces el riesgo de ahogar en nosotros el don de la oración, basta con contemplar un cielo estrellado, una puesta de sol, una flor…, para reavivar la chispa de la acción de gracias. Esta experiencia es quizás la base de la primera página de la Biblia.
Cuando se escribió el gran relato bíblico de la Creación, el pueblo de Israel no estaba atravesando por días felices. Una potencia enemiga había ocupado la tierra; muchos habían sido deportados, y se encontraban ahora esclavizados en Mesopotamia. No había patria, ni templo, ni vida social y religiosa, nada.
Y sin embargo, partiendo precisamente de la gran historia de la Creación, alguien comenzó a encontrar motivos para dar gracias, para alabar a Dios por la existencia. La oración es la primera fuerza de la esperanza. Tú rezas y la esperanza crece, avanza. Yo diría que la oración abre la puerta a la esperanza. La esperanza está ahí, pero con mi oración le abro la puerta. Porque los hombres de oración custodian las verdades basilares; son los que repiten, primero a sí mismos y luego a todos los demás, que esta vida, a pesar de todas sus fatigas y pruebas, a pesar de sus días difíciles, está llena de una gracia por la que maravillarse. Y como tal, siempre debe ser defendida y protegida.
Los hombres y las mujeres que rezan saben que la esperanza es más fuerte que el desánimo. Creen que el amor es más fuerte que la muerte, y que sin duda un día triunfará , aunque en tiempos y formas que nosotros no conocemos. Los hombres y mujeres de oración llevan en sus rostros destellos de luz: porque incluso en los días más oscuros el sol no deja de iluminarlos. La oración te ilumina: te ilumina el alma, te ilumina el corazón y te ilumina el rostro. Incluso en los tiempos más oscuros, incluso en los tiempos de dolor más grande.
Todos somos portadores de alegría. ¿Lo habíais pensado? ¿Qué eres un portador de alegría? ¿O prefieres llevar malas noticias, cosas que entristecen? Todos somos capaces de portar alegría. Esta vida es el regalo que Dios nos ha dado: y es demasiado corta para consumirla en la tristeza, en la amargura. Alabemos a Dios, contentos simplemente de existir. Miremos el universo, miremos sus bellezas y miremos también nuestras cruces y digamos: “Pero, tú existes, tú nos hiciste así, para ti”. Es necesario sentir esa inquietud del corazón que lleva a dar gracias y a alabar a Dios. Somos los hijos del gran Rey, del Creador, capaces de leer su firma en toda la creación; esa creación que hoy nosotros custodiamos, pero en esa creación está la firma de Dios que lo hizo por amor. Qué el Señor haga que lo entendamos cada vez más profundamente y nos lleve a decir “gracias”: y ese “gracias” es una hermosa oración.
© Librería Editorial Vaticano
Rosa Die Alcolea, Zenit


viernes, 17 de mayo de 2019

1 Docat: Compendio de la doctrina social de la Iglesia nos 1-2


El mundo ha sido creado para la gloria de Dios.

CONCILIO VATICANO I

Dios crea el mundo por amor

Estoy llamado a ser o a hacer algo para lo que no está llamado nadie más. Ocupo un lugar en el plan de Dios sobre la tierra que no ocupa ningún otro. Ya sea rico o pobre, despreciado o alabado por los hombres, Dios me conoce y me llama por mi nombre.
BEATO JOHN HENRY NEWMAN (1801-1890), cardenal y filósofo inglés

Venimos ciertamente de nuestros padres y somos sus hijos, pero también venimos de Dios, que nos ha creado a su imagen y nos ha llamado a ser sus hijos. Por eso, en el origen de todo ser humano no existe el azar o la casualidad, sino un proyecto del amor de Dios.
PAPA BENEDICTO XVI, 9 de julio de 2006



1 ¿Tenía Dios un plan cuando nos creó a nosotros y al mundo?

Efectivamente. Dios creó el mundo entero según su concepción y su plan. Al igual que un hombre puede idear un juego, por ejemplo, el tres en raya o el ajedrez, y crear las reglas que lo rigen, de igual modo creó Dios el mundo y concibió a los seres humanos. El hilo conductor en la creación de Dios es el amor. Así pues, el plan de Dios es que el ser humano ame y responda al amor de Dios, y que piense, hable y actúe en conformidad con el amor.


2 ¿Quién es realmente Dios?

Podemos decir que Dios es el origen de todo lo que existe. Él es el fundamento último y la causa última de todo, y también su soporte. Desde el punto de vista de la ciencia actual, diríamos que es aquel que precede al big bang y al origen de todas las leyes de la naturaleza. Sin él, todo cuanto existe acabaría desmoronándose. Él es también la finalidad de todo lo existente.



Si no ha leído la introducción del Papa Francisco véalo aquí.

Más información sobre el compendio de la Doctrina Social de la Iglesia

miércoles, 13 de marzo de 2019

sábado, 22 de abril de 2017

Lo enseña el Talmud: Dios cuenta las lágrimas de la mujer






“Cuídate de hacer llorar a una mujer. 


Dios cuenta sus lágrimas. 

La sacó de tu costado. 

No de tus pies, para que no la pisaras.

No de tu cabeza, para que no estuviera por encima de ti. 

La sacó de tu costado, por debajo del brazo, para que la protegieras. 

Del lado del corazón, para que la amaras”. 

Talmud: (hebreo: תַּלְמוּד [talmūd], «instrucción, enseñanza») es una obra que recoge principalmente las discusiones rabínicas sobre leyes judías, tradiciones, costumbres, narraciones y dichos, parábolas, historias y leyendas.


jueves, 11 de agosto de 2016

Tu alma ¿qué es y de dónde viene?





62 ¿Qué es el alma?
El alma es lo que hace a cada hombre ser hombre: su principio vital espiritual, lo más íntimo de su ser. El alma es la causa de que el cuerpo material sea un cuerpo humano vivo. Por el alma el hombre es el ser que puede decir «Yo» y existe ante Dios como individuo inconfundible. [362-­365, 382]
Los hombres son seres corporales y espirituales. El espíritu del hombre es más que una función del cuerpo y no se puede explicar a partir de la constitución material del hombre. La razón nos dice: Tiene que existir un principio espiritual que, unido al cuerpo, no sea, sin embargo, idéntico a éste. Lo llamamos «alma». Aunque el alma no se puede «probar» de modo científico, no se puede comprender al hombre como ser espiritual sin suponer este principio espiritual del hombre, que excede a la materia. 


 



63 ¿ De dónde procede el alma del hombre?
El alma humana es creada directamente por Dios y no «producida» por los padres. [366-368, 382]


El alma del hombre no puede ser ni el producto de un desarrollo evolutivo ni el resultado de la unión genética del padre y de la madre. El misterio de que con cada hombre viene al mundo una persona espiritual única, lo expresa la Iglesia diciendo: Dios le da un alma, que no muere, aun cuando el hombre pierda su cuerpo en la muerte para volverlo a encontrar en la resurrección. Decir: «Tengo alma», significa: Dios no sólo me ha creado como ser, sino como persona y me ha llamado a una relación con él que no tiene fin.



* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 

sábado, 30 de julio de 2016

El Hombre y su relación con la Creación




56. ¿Tiene el hombre una posición privilegiada en la Creación?
Sí. El hombre es la cumbre de la Creación, porque Dios lo creó a su imagen (Gén 1,27). [343-344, 353]


La creación del hombre se distingue claramente de la creación de los demás seres vivos. El hombre es  persona, es decir, puede decidir, con su voluntad y su inteligencia, a favor o en contra del amor. 


57. ¿Cómo se debe comportar el hombre con los animales y otras criaturas?
El hombre debe honrar al Creador en las criaturas y tratarlas con cuidado y responsabilidad. Los hombres, los animales y las plantas tienen el mismo Creador, que por amor los llamó a la existencia. Por ello el amor a los animales es profundamente humano. [344, 354]


Si bien le está permitido al hombre aprovechar y comer plantas y animales, no le está permitido, sin embargo, torturar a los animales o mantenerlos de forma impropia a su especie. Esto contradice la dignidad de la Creación tanto como la explotación de la tierra a causa de una codicia ciega.


* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 

domingo, 24 de julio de 2016

Entiende usted el lenguaje simbólico de la Biblia: un ejemplo



46. ¿Por qué el libro del Génesis describe la Creación como un trabajo de seis días?
En el símbolo de la semana laboral, que es coronada por un día de descanso (Gén 1,1-2,3), se expresa qué bien, qué hermosa y que sabiamente ordenada está la Creación. [337-342]
A partir de la simbología de un trabajo de seis días se pueden deducir principios importantes:
2. No hay nada que no haya sido llamado al ser por el Creador.
3. Todo lo que existe es bueno según su naturaleza.
4. También lo que se ha transformado en malo tiene un núcleo bueno
5. Los seres y cosas creados son interdependientes y se complementan.
6. La Creación, en su orden y armonía, refleja la extraordinaria bondad y belleza de Dios.
7. En la Creación hay una jerarquía: el hombre está por encima del animal, el animal por encima de la planta, la planta por encima de la materia inerte.

8. La Creación está orientada a la gran fiesta final, cuando Cristo venga a buscar al mundo y Dios sea todo en todos. 

* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 




miércoles, 20 de julio de 2016

El mundo ¿casualidad? ¿obra divina?




43. ¿Es el mundo un producto de la casualidad?
No. Es Dios, no la casualidad, la causa del mundo. El mundo, ni por su origen, ni por su orden interno y su finalidad, es el producto de factores que actúen «sin sentido». [295-301, 317-318, 320]
Los cristianos creen que pueden leer la escritura de Dios en su Creación. A los científicos que hablan de que la totalidad del mundo es un proceso casual, sin sentido y sin finalidad, les replicó beato Juan Pablo II en el año 1985: «Hablar de azar delante de un universo en el que existe tal complejidad en la organización de sus elementos y una intencionalidad tan maravillosa en su vida, sería igual a abandonar la búsqueda de una explicación del mundo como él se nos muestra. De hecho, sería equivalente a aceptar efectos sin causa. Supondría la abdicación de la razón humana, que renunciaría de este modo a pensar ya buscar una solución a los problemas».



44 ¿Quién ha creado el mundo?
Dios solo, que existe ante todo más allá del tiempo y del espacio, ha creado el mundo de la nada y ha convocado al ser a todas las cosas. Todo lo que existe, depende de Dios y sólo perdura en el ser porque Dios quiere que exista. [290-­292, 316]


La Creación del mundo es, por decirlo así, una «obra en común» del Dios trino. El Padre es el Creador, el todopoderoso. El Hijo es el sentido y el corazón del mundo:

«Todo fue creado por él y para él» (Col 1,16). Sólo cuando conocemos a Jesucristo sabemos para qué es bueno el mundo, y comprendemos que el mundo avanza hacia una meta: la verdad, la bondad y la belleza del Señor. El Espíritu Santo mantiene todo unido; él es «quien da vida» (Jn 6,63).


45. ¿Las leyes de la naturaleza y las ordenaciones naturales también proceden de Dios?
Sí. También las leyes de la naturaleza y las ordenaciones naturales pertenecen a la Creación de Dios. [339, 346, 354]

El hombre no es una hoja en blanco. Está marcado por el orden y las leyes del ser que Dios ha inscrito en su Creación. Un cristiano no hace, sin más, «lo que quiere». Sabe que se perjudica a sí mismo y a su entorno cuando niega las leyes naturales, usa de las cosas contra su orden interno y quiere ser más listo que Dios, quien las creó. Sobrepasa la capacidad del hombre el pretender hacerse a sí mismo desde cero.


* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 

jueves, 14 de julio de 2016

¿Qué tiene que ver la Ciencia con la Fe?



Einstein y la Religión

41 ¿Las ciencias naturales hacen innecesario al Creador?
No. La frase «Dios ha creado el mundo» no es una afirmación ya superada de las ciencias naturales. Se trata de una afirmación teológica, es decir, una afirmación sobre el sentido (theos = Dios, logos = sentido) y el origen divino de las cosas. [282-­284]
El relato de la Creación no es un modelo explicativo del principio del mundo. «Dios ha creado el mundo» es una afirmación teológica sobre la relación del mundo con Dios. Dios ha querido que exista el mundo; él lo acompaña y lo llevará a plenitud. Ser creadas es una cualidad permanente en las cosas y una verdad elemental acerca de ellas.
 
42 ¿Se puede estar convencido de la evolución y creer sin embargo en el Creador?
Sí. La fe está abierta a los descubrimientos e hipótesis de las ciencias naturales. [285-289]

La Teología no tiene competencia científico-natural; las ciencias naturales no tienen competencia teológica. Las ciencias naturales no pueden excluir de manera dogmática que en la creación haya procesos orientados a un fin; la fe, por el contrario, no puede definir cómo se producen estos procesos en el desarrollo de la naturaleza. Un cristiano puede aceptar la teoría de la evolución como un modelo explicativo útil, mientras no caiga en la herejía del evolucionismo, que ve al hombre como un producto casual de procesos biológicos. La EVOLUCIÓN supone que hay algo que puede desarrollarse. Pero con ello no se afirma nada acerca del origen de ese «algo». Tampoco las preguntas acerca del ser, la dignidad, la misión, el sentido y el porqué del mundo y de los hombres se pueden responder biológicamente. Así como el «evolucionismo» se inclina demasiado hacia un lado, el creacionismo lo hace hacia el lado contrario. Los creacionistas toman los datos bíblicos (por ejemplo, la edad de la Tierra, la creación en seis días) ingenuamente al pie de la letra.

Una lección magistral de Benedicto XVI: Dios, la fe, la razón y la ciencia


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martes, 12 de julio de 2016

¿Tú conversas con tu Padre? Te está mirando en este momento.


¿Tú conversas con tu Padre?


37. ¿Por qué es Dios «Padre»?
Veneramos a Dios como padre por el hecho de que es el Creador y cuida con amor de sus criaturas. Jesús, el Hijo de Dios, nos ha enseñado además a considerar a su Padre como nuestro Padre y a dirigirnos a él como «Padre nuestro». [238­-240]
Muchas  RELIGIONES anteriores al cristianismo conocen ya el trato a Dios como «Padre». Ya antes de Jesús se hablaba en Israel de Dios como el Padre (Dt 32,6; Mal 2,10) y se sabía que es también como una madre (Is 66,13). El padre y la madre son en la experiencia humana la representación del origen y la autoridad, de aquello que protege y sostiene. Jesús nos muestra de qué modo es Dios realmente Padre: «Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Jn 14,9). En la parábola del hijo pródigo, Jesús responde al deseo más hondo que el ser humano tiene de un Padre misericordioso. 511-527 


¿Tú conversas con tu Padre?


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