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viernes, 30 de enero de 2026

¿Cómo leer el Antiguo Testamento sin caer en tonterías? Bergsma y Pitre nos ofrecen las claves

El sacerdote Ignacio Manresa habla con Religión en Libertad sobre esta parte de la Biblia

Bergsma y Pitre son dos de los biblistas católicos más influyentes del panorama actual.

Bergsma y Pitre son dos de los biblistas católicos más influyentes del panorama actual.

El libro Una introducción católica a la Biblia. Antiguo Testamento, publicado en España por Ediciones Cor Iesu, dentro de la colección Verbum Domini, contará con dos presentaciones oficiales este mes de enero: la primera tendrá lugar en Toledo el día 20 y la segunda en Alcorcón (Madrid) el día 21. 

En ambos actos participarán especialistas en Sagrada Escritura: Ignacio M.ª Manresa Lamarca y Valentín Aparicio Lara, profesores del Instituto Superior de Estudios Teológicos San Ildefonso, junto con Agustín Giménez González, catedrático de Antiguo Testamento en la Universidad San Dámaso.

La presentación en Toledo se celebrará a las 19:00 horas en el Instituto Teológico San Ildefonso, situado en la Plaza San Andrés. Un día después, a las 20:00 horas, será el turno de Alcorcón, donde el evento tendrá lugar en la Parroquia del Sagrado Corazón, en la Avenida de los Castillos.

Los autores del libro, John Bergsma y Brant Pitre, son dos de los biblistas católicos más influyentes y divulgadores del panorama actual. 

John Bergsma, converso procedente del calvinismo, ejerció como pastor protestante durante cuatro años antes de entrar en la Iglesia católica en 2001 (contó su testimonio). 

Su trabajo sobre los rollos del Mar Muerto y las antiguas tradiciones bíblicas lo ha convertido en un referente académico, con numerosos artículos y colaboraciones, algunas de ellas junto al conocido teólogo Scott Hahn.

Por su parte, Brant Pitre es profesor de Sagrada Escritura en el Seminario de Notre Dame, en Nueva Orleans. Autor prolífico y conferenciante habitual en medios católicos de Estados Unidos, es reconocido por su capacidad para unir investigación rigurosa y divulgación accesible.

El libro ha recibido elogios de figuras destacadas, entre ellas Robert Barron, obispo de Winona‑Rochester (EE.UU), quien lo describe como "una obra imprescindible para entender el Antiguo Testamento desde el corazón de la fe cristiana". 

Según Barron, los autores logran una síntesis ejemplar entre la exégesis contemporánea, la tradición interpretativa de la Iglesia y una lectura guiada por la hermenéutica de la fe, todo ello con un estilo claro y accesible que acompaña al lector en un recorrido profundo por las Escrituras.

Religión en Libertad acaba de charlar con el sacerdote Ignacio Manresa, traductor de la obra al español, sobre algunos temas interesantes del Antiguo Testamento.

-¿Cómo se puede acercar el Antiguo Testamento a los católicos de a pie... más allá del interés que pueda tener para los biblistas?

-Es importante entender que para nosotros el Antiguo Testamento es la base. Y sin él no se entiende el Nuevo Testamento.

»Sin embargo, la lectura definitiva del Antiguo Testamento se hace desde el Nuevo. Es desde el misterio de Cristo, desde lo que Él ha dicho, desde lo que Él ha hecho, desde el misterio de la salvación que se nos revela en Él, desde donde vamos comprendiendo y podemos leer en hondura las grandes líneas del Antiguo Testamento. Y así no quedarnos atrapados en ciertas redes que podrían no dejarnos entender bien el Antiguo Testamento.

-¿Y qué pasajes del Antiguo Testamento crees que son más incomprendidos hoy? ¿Por qué pasa eso?

-El Papa Benedicto XVI en la Verbum Domini hablaba de los "pasajes oscuros". Es decir, algunos pasajes donde, por una parte, aparece la violencia, incluso justificada desde Dios de alguna manera, y por otra parte aparece también costumbres morales que pueden llamar la atención, como la poligamia o el repudio. Eso puede llamar la atención de cómo era posible, cómo Dios podría de alguna manera bendecir esto.

»Esto hace que incluso en el siglo II hubiera una tentación muy grande de presentar contrapuesto el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento con un personaje que se llama Marción, hablando incluso de dos dioses distintos. El Dios del Antiguo Testamento, decía, no es el Dios del Nuevo Testamento. Pero esto la Iglesia siempre lo ha rechazado. Es el mismo Dios.

-Precisamente, ¿cómo es esa evolución de la imagen de Dios a través del Antiguo Testamento? ¿Es el mismo Dios, varía la forma de comportarse, de presentarlo...?

-Si nosotros lo pensamos al revés, si vamos al Evangelio, nos damos cuenta de que Jesús propiamente no revela el misterio del Dios único creador y providente, sino que lo supone.

»En este sentido, Él asume totalmente la revelación del Antiguo Testamento. Él habla del misterio, desde el misterio de Dios y del único Dios revelado en el Antiguo Testamento. Habla del misterio de Cristo, de Él mismo, como Hijo de Dios que ha venido a salvar a los hombres. 

»En este sentido, no hay duda de que sin el Antiguo Testamento no podemos comprender el Nuevo, porque, por ejemplo, no sabríamos qué quiere decir que Jesús es Hijo de Dios, y que es un Dios único, creador, etcétera, etcétera.

»Es muy importante partir de dos grandes conceptos que nos ayudan a dar unidad a todo el Antiguo Testamento. El primero es el Dios de la creación, esto aparece en los primeros capítulos del Génesis particularmente, y, después, también, en la reflexión de los libros sapienciales, igualmente cantado en los Salmos muchas veces. Y, por otra parte, el Dios de la alianza. Este Dios único, trascendente, creador del universo, que ha querido hacer alianza con los hombres.

»Y esta alianza con los hombres, que empieza con un hombre concreto, Abraham, se abre a un pueblo a través de Moisés y se realiza como una promesa de la nueva alianza que se va a realizar en Cristo. Es justamente de este modo como es posible comprender la unidad profunda entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. 

-¿Qué relación tienen estas historias del Antiguo Testamento, a veces tan alejadas en el tiempo, con nuestra fe actual?

-Hay dos cosas importantes. La primera es la memoria de la gran preparación que Dios va haciendo de la salvación. En este sentido nos sitúa en la historia y en el mundo.

»Dios no ha aparecido en Jesucristo de repente, sino que ha ido preparando este camino. Y, al prepararlo, ofreciendo elementos al modo de pequeños ladrillos que van construyendo un edificio, permite comprender también el mensaje mismo que Él nos entrega.  

»Evidentemente está hecho a base de historia, porque Dios ha actuado en la historia. Y estas historias van explicando esta acción de un Dios vivo que realmente existe, que actúa y que es providente y desea una alianza con la humanidad.

»Por otra parte, estas historias tan antiguas son, al mismo tiempo, enseñanza y tipología. Es decir, enseñanza porque en sí mismas contienen muchas de ellas una verdad, de modo de vivir, del modo como Dios actúa, y, por otra parte, una tipología, porque es imagen de Cristo o imagen de los grandes personajes de la salvación. Uno comprende el sacrificio de Isaac porque se ilumina el misterio de Cristo.

»Jesús está vivo ahora y lo que vivió, lo vivió para nosotros y lo vive para que nosotros lo podamos vivir en Él. Creo que ese es el punto de unidad donde todas aquellas historias se hacen presentes y vivas para nosotros. 

-¿Qué papel debería jugar la historia del pueblo de Israel para los católicos?

-Dios ha constituido un pueblo, y la salvación se realiza no meramente a través de cada individuo, sino cada individuo integrado en un pueblo. Esta verdad que se preparó en el Antiguo Testamento, y que se vivió a través de tantos azares y dificultades, continúa en el pueblo de Dios, que es la Iglesia. Nosotros también no nos salvamos individualmente, cada uno se salva personalmente, pero se salva integrado y viviendo en un pueblo de Dios que camina en la historia.

»Y camina también entre, como decía San Agustín, las tentaciones del mundo y los consuelos de Dios. La historia de Israel es para nosotros una verdadera referencia. Como dice San Pablo, el misterio de la fidelidad de Dios a la Alianza de los Padres continúa. Israel, aunque no ha reconocido al verdadero Mesías, a Jesús, continúa siendo un punto de referencia misterioso de la providencia de Dios.

»No quiere decir que se justifique todo lo que hace, pero continúa siendo un signo de los tiempos. Y merece todo nuestro respeto esta providencia y este camino de Dios con ellos.

-Y, una pregunta más concreta. ¿Jesús celebró la Pascua judía o no era la Pascua judía lo que celebró?

-Bueno, este es un tema típico de disputa. Ampliamente lo desarrolla, por ejemplo, Benedicto XVI en Jesús de Nazaret. A mi entender, me parece claro que celebró la Pascua judía.

»Aquella Pascua era memorial de la salida de Egipto, de la liberación de Dios, y esta es memorial de la nueva liberación que Cristo realiza en nosotros. Por eso es "haced esto en memoria mía", que dice Jesús al instituir la Eucaristía.

'Abraham y los tres ángeles' (detalle, 1668), de Juan Antonio de Frías y Escalante.

'Abraham y los tres ángeles' (detalle, 1668), de Juan Antonio de Frías y Escalante.  archivo

-Hay determinados pasajes que pueden parecer fantásticos, ¿fueron reales? Por ejemplo, la ballena que se comió a Jonás, las aguas que se tragaron al ejército del Faraón, etc. ¿Cómo hay que leerlo?

-Hay una fuerza grande en la Iglesia a guardar una sustancia histórica, aunque el modo de narrar sea distinto. Pero, estas normas no se pueden aplicar unívocamente a todos los pasajes. Puede que haya pasajes que son puramente ficticios, narrativos.

»Muchos discutieron sobre Jonás ya en la Antigüedad, como San Jerónimo, sobre si era una narración histórica o imaginativa. Cada pasaje debe ser estudiado en sí mismo, no se puede hacer una especie de universalización. 

»No se puede decir que todas las cosas asombrosas de la Biblia son narraciones ficticias. Porque, por otra parte, como en la Biblia hay muchas cosas sobrenaturales, ¿quién mide el poder de Dios? Siempre conviene cuidarse de no aplicar un racionalismo de lo que supera nuestra mente y que ya no es posible para Dios. 

-¿Y por qué existen relatos repetidos, por ejemplo, en la creación o en el diluvio?

-Porque hay que narrarlo dos veces desde perspectivas distintas. Es muy rico, por ejemplo, el texto de la creación, y es muy bonito, la perspectiva tan distinta que hay en el primer capítulo y en el segundo.

»En el primer capítulo es el hombre colocado en medio de la creación y Dios, que está en el origen de todo. El hombre como lugarteniente de Dios en esta creación para ordenarla y hacerla entrar en el Sábado de la gloria de Dios. Es una visión grandiosa y preciosa.

»Mientras en el segundo capítulo vemos una narración mucho más íntima, centrada en el misterio del hombre colocado en el paraíso, en su soledad, y en esa relación de hacer aparecer a la mujer, y luego, todo el misterio de su conducta, de la caída, etc. Uno narra una cosa, otro otra, y a veces hay matices y perspectivas distintas que se enriquecen.

-¿Por qué existen diferencias entre el canon hebreo, el católico, el ortodoxo...?

-Si nos centramos, simplemente, en el canon hebreo nos puede dar una idea. Lo importante es afirmar la sustantiva unidad. No fuera a dar la impresión de que son dos Biblias distintas.

»Es verdad que hay una serie de libros que no están en el canon hebreo y que, en cambio, sí están en el canon católico. Al final, el tema del canon es quién tiene la autoridad para determinar que unos libros pertenecen realmente a la Sagrada Escritura o no.

»El canon hebreo, según los estudios, se cierra en el siglo II en una cierta polémica judía, en polémica antimesiánica y, al parecer, anticristiana. Al querer usar los textos para defenderse, ellos van determinando qué libros se pueden usar o no.  

-¿Y los descubrimientos arqueológicos cambian o pueden modificar el sentido del Antiguo Testamento?

-Lo que aportan es un conocimiento de la historia, para precisar, afianzar, siempre dentro de una interpretación de esos descubrimientos. Hoy en día estos descubrimientos están, en general, especialmente a partir del reinado de David, tendiendo a mostrar más la historicidad de la historia de Israel, tal como se refleja en la Biblia. Y es una de las cosas bonitas que últimamente aparecen.

»De igual modo el gran descubrimiento de los años 50, que es la Biblioteca de Qumran, ha revolucionado el conocimiento de muchas cosas, del ambiente, sobre todo de la Palestina del siglo I, y por otra parte, de los textos del Antiguo Testamento y de la literatura judía de esa época.  

-Por cierto, ¿por qué Dios castiga a personas concretas por pecados colectivos y al revés?

-Vivimos en un mundo que tiene una tendencia fuertemente individualista, es decir, uno es castigado, simplemente quiere ser castigado sólo por lo que le ha hecho, pero quiere ser premiado por lo que han hecho otros. 

»También tenemos que entender el valor de la vida social. Aunque, en último término, a la luz de la fe cristiana, comprendemos que aún en este misterio de esta solidaridad que tenemos los hombres, al final, y esto ya aparece en el Antiguo Testamento, uno será castigado eternamente por los pecados que haya cometido personalmente, el castigo definitivo nunca está remitido a una relación puramente social.  

-¿Cómo entender el sufrimiento del justo en libros, por ejemplo, como el de Job?

-El libro de Job es uno de los libros más bonitos del Antiguo Testamento, un libro tremendo. El conocimiento popular de este libro lo vincula al santo Job. Para nosotros, la frase que más resuena es "el Señor te lo dio, el Señor te lo quitó, bendito sea el nombre del Señor". Y es verdad, eso está ahí, pero el libro de Job tiene una parte narrativa y una parte poética que constituye el núcleo más amplio de todo el libro de Job.

»La parte poética refleja un diálogo, de Job con tres amigos primero y, después, se une a un cuarto, acerca justamente de por qué sufre el inocente. Es una de esas páginas tremendas. Porque el problema no es simplemente por qué sufre, sino cómo la providencia de Dios permite el sufrimiento del justo. 

»Es uno de los temas realmente más lacerantes para nuestra fe. Es una pedagogía de Dios y puede contener algo de verdad, pero Job siempre se resiste a aceptarlo. Pero, cuando habla a Dios al final, habla mostrándole la grandeza de la creación, de la sabiduría, del poder de Dios, e invitando al hombre a esa humildad. Una humildad que termina en una expresión muy bonita, "yo –dice Job– solo te conocía de lejos". Es una humildad confiada, que sabe que aunque no entienda los caminos de Dios, se puede fiar de que Él está por el hombre.

-¿Y qué libro del Antiguo Testamento recomendarías a una persona que hoy necesite una palabra?

-Los Salmos, especialmente algunos, son ese libro que se convierte en vida y que está lleno, es como una especie de síntesis de todos los demás. Es un libro precioso. Uno también puede entrar por narraciones muy sencillas, como la de Esther o la de Jonás.

Juan Cadarso, ReL

Vea también      Aclaraciones, enseñanzas y correcciones respecto a la Biblia



sábado, 20 de enero de 2024

El Antiguo Testamento es la precuela de Jesús: te lo explican los curas youtubers de Red de Redes

No hay que tenerle miedo al Antiguo Testamento:
es la historia de nuestra familia


Domenech, Bronchalo y Silva son los tres curas
de la catequesis desenfadada Red de Redes

Muchos desconocen el Antiguo Testamento y otros tienen miedo incluso a intentar entenderlo o acercarse a él. En realidad, es la historia de "nuestra familia", con sus errores y desastres, y el amor de Dios que siempre vuelve, acoge y orienta, y una precuela de su gran revelación, Jesucristo.

Los sacerdotes y youtubers Jesús Silva, Patxi Bronchalo y Antonio Maria Domenech intentan en sus 20 minutos de Red de Redes (episodio 39) acercar el Antiguo Testamento a su público, aprovechando esta catequesis desenfadada que impulsa cada semana la Asociación Católica de Propagandistas. 

Es la precuela: lo que prepara para Cristo

“Las buenas películas tienen precuela”, arranca Patxi Bronchalo, para quien el inicio del libro del Génesis es la precuela a la historia del pueblo de Israel. Ampliando el foco, los tres sacerdotes plantean que todo el Antiguo Testamento puede leerse en clave de “precuela”, o “prefiguración”, de Jesucristo.

En esta línea, plantean ejemplos llenos de simbolismo como el de Abel —que, como Jesús, era un buen pastor y fue asesinado a pesar de ser inocente— o José, cuya túnica con mangas —por tanto, en forma de cruz— había sido manchada con sangre de cordero.

Bronchalo también se refiere al arca de Noé. “Es una imagen preciosa de la cruz, por ser de madera, y de la Iglesia, como ese lugar que, en medio de las tormentas del mundo, nos lleva a un lugar seguro”, explica.

El Génesis: habla de cómo salvarse y tratar con Dios, no de ciencia

Los capítulos 1 a 9 del Génesis narran los orígenes del mundo: es donde se encuentran historias tan conocidas como la tentación de la serpiente, el diluvio universal o la torre de Babel. “La Iglesia dice que estos capítulos no pretenden ser radicalmente históricos; lo que importa de ellos es lo que tiene que ver con la salvación”, explica Jesús Silva.

Con todo, señala que “es probable que haya un sustrato de realidades detrás de ellos”, porque otros textos de otras culturas encontrados en la cuenca del Mediterráneo cuentan historias muy parecidas.

“Lo que podemos considerar acontecimientos históricos datables comienzan a partir de Génesis 10, con Abraham”, añade.

Promesas de familia y liberarse de la esclavitud

Los tres sacerdotes dedican el grueso del capítulo a resumir los acontecimientos narrados en el Antiguo Testamento. Recuerdan la promesa de descendencia que Dios le hace a un pastor, Abraham, cuya mujer era estéril. Narran la historia de los 12 hijos de Jacob, y el inicio de la esclavitud en Egipto —hasta aquí el Génesis—, así como la misión de Moisés y su enfrentamiento con el faraón.

Tras cruzar el Mar Rojo, los israelitas han endurecido su corazón, por su estancia en Egipto han desarrollado una tendencia idolátrica, y el Señor les hace peregrinar 40 años por el desierto.

Al llegar a la Tierra Prometida, empieza un periodo de conquista, guiado por jueces como Gedeón o Sansón… pero “se dan cuenta de que la tierra no es tan buena, no mana leche ni miel: lo que el Señor les había prometido no era una tierra”, apunta Silva.

Es Dios quien vence, a menudo usando a los pequeños

En este punto del relato, estamos en el siglo XI AC, cuando empieza la época de los reyes. El elegido para inaugurarla “como pasa siempre en la historia de la salvación, será el más pequeño”, dice Bronchalo, y relata cómo David vence a Goliat y es elegido rey. “David entra en Jerusalén montado en un pollino, un símbolo de que su reino será de paz, porque los reyes guerreros entran a caballo: es el mismo gesto de realeza que usará el Señor para entrar en Jerusalén el Domingo de Ramos, porque es hijo de David y también quiere un reino de paz”, explica Domenech.

Richard Gere interpreta a un joven David que se enfrenta a Goliat en la película Rey David (1985)

Poco después, el reino quedará dividido, y entre los siglos VIII y II AC el Señor les enviará a los profetas, para hacerles comprender —destaca Silva— que su promesa no era de una tierra física, sino de un Mesías, un descendiente de David que cumpliría todas las promesas hechas a los patriarcas de modo excelente y extraordinario, que sería rey, profeta y sacerdote.

Los asirios conquistaron el reino del norte y Babilonia, el del sur, dando lugar a la diáspora. Esta acabó con la llegada de los persas, pero más tarde fueron conquistados por los griegos. “Es un momento de persecución muy fuerte y bárbara”, apunta Silva.

Finalmente, los griegos fueron conquistados por los romanos, que trajeron la paz. “En esta última etapa, a partir del siglo II AC se escriben los libros sapienciales —Sabiduría, Proverbios, Eclesiastés— y se recopilan los salmos”, apunta Silva.

Juan Bautista, el último profeta

Los tres sacerdotes describen este momento final del Antiguo Testamento: el pueblo de Israel está sometido de nuevo a una potencia extranjera, buscando al Mesías y esperando el cumplimiento de las promesas de Dios. Hace varios siglos que no aparece un profeta: el último hasta entonces, Malaquías, acaba su libro anunciando la venida de un profeta más. “Así empiezan los cuatro evangelios, con la aparición de este último profeta, Juan el Bautista, precursor del Mesías”, apunta Bronchalo.

“Toda esta historia —asegura el sacerdote— es para que venga Cristo, para que tú y yo podamos conocer a Cristo”. “Toda esta historia es por ti, es por mí”, concluye, antes de desvelar la única recomendación literaria del episodio: la Santa Biblia.

Jesús M.C., ReL









jueves, 31 de agosto de 2017

Pregunta 240: ¿Su Fe es la Fe de la Iglesia? ¡Compruébelo!

Esta es nuestra Fe, la Fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro.


Resultado de imagen de Enfermedad en el Antiguo Testamento

240. ¿Cómo se interpretaba la «enfermedad» en el Antiguo Testamento?
En el ANTIGUO TESTAMENTO se vivía la enfermedad a menudo como una prueba difícil contra la que uno se podía rebelar, y en la que, sin embargo, se podía reconocer también la mano de Dios. Ya en los profetas surge la idea de que el sufrimiento no es sólo una maldición y no siempre es la consecuencia de pecados personales, sino que el sufrimiento aceptado con paciencia puede ser también un modo de vivir para los demás. [1502]


 Enfermedad en el Antiguo Testamento

Vea también: El cristiano y la enfermedad
* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 

jueves, 30 de julio de 2015

¿Usted podría responder satisfactoriamente si alguien buscando a Dios le pregunta: Cómo se revela Dios en el AT?



8. ¿Cómo se revela Dios en el Antiguo Testamento?
En el ANTIGUO TESTAMENTO Dios se revela como el Dios que ha hecho el mundo por amor y que es fiel al hombre incluso cuando éste se separa de él por el pecado. [54-64,70-72]



Dios se da a conocer en la historia:
Sella con Noé una Alianza para salvar a todos los seres vivos. Llama a Abraham para hacer de él "padre de muchedumbre de pueblos" (Gén 17,5b) y bendecir en él a "todas las familias de la tierra" (Gén 12,3b). El pueblo de Israel, nacido de Abraham, será su propiedad personal. Dios se da a conocer a Moisés por su nombre. Su nombre misterioso [YAHVÉ] significa "Yo soy" (Éx 3,14).
Libera a Israel de la esclavitud en Egipto, sella una alianza en el Sinaí y por medio de Moisés da a su pueblo la ley.
Una y otra vez envía Dios profetas a su pueblo, para llamarlo a la conversión y a la renovación de la Alianza. Los profetas anuncian que Dios establecerá una Alianza nueva y eterna, que realizará una renovación radical y la redención definitiva.
Esta Alianza estará abierta a todos los hombres

Revelación significa: Dios se abre, se muestra a sí mismo y habla al mundo voluntariamente. 


La felicidad que buscan, la felicidad a la que tienen derecho tiene un nombre: es Jesús de Nazaret. Benedicto XVI 18.08.2005



El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para jóvenes. Los números que aparecen hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que  desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. Las notas marginales están en letra pequeña.


jueves, 23 de julio de 2015

¿Cómo anda su vida de fe? ¿Usted podría responder satisfactoriamente si alguien buscando a Dios le pregunta?



8. ¿Cómo se revela Dios en el Antiguo Testamento?
En el ANTIGUO TESTAMENTO Dios se revela como el Dios que ha hecho el mundo por amor y que es fiel al hombre incluso cuando éste se separa de él por el pecado. [54-64,70-72]

Dios se da a conocer en la historia:
Sella con Noé una Alianza para salvar a todos los seres vivos. Llama a Abraham para hacer de él "padre de muchedumbre de pueblos" (Gén 17,5b) y bendecir en él a "todas las familias de la tierra" (Gén 12,3b). El pueblo de Israel, nacido de Abraham, será su propiedad personal. Dios se da a conocer a Moisés por su nombre. Su nombre misterioso [YAHVÉ] significa "Yo soy" (Éx 3,14).
Libera a Israel de la esclavitud en Egipto, sella una alianza en el Sinaí y por medio de Moisés da a su pueblo la ley.
Una y otra vez envía Dios profetas a su pueblo, para llamarlo a la conversión y a la renovación de la Alianza. Los profetas anuncian que Dios establecerá una Alianza nueva y eterna, que realizará una renovación radical y la redención definitiva.
Esta Alianza estará abierta a todos los hombres

Revelación significa: Dios se abre, se muestra a sí mismo y habla al mundo voluntariamente. 


La felicidad que buscan los hombres, la felicidad a la que tienen derecho tiene un nombre: es Jesús de Nazaret. Benedicto XVI 18.08.2005


El texto (preguntas y respuestas) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que  desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. Las notas marginales están en letra más pequeña.