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martes, 4 de octubre de 2022

El Papa y el invierno demográfico: «Recemos para que nazcan más niños»

 

Pope Francis during his weekly general audience in saint peter's square - June 22 2022


Del invierno demográfico a la primavera de los niños y de las niñas. El papa Francisco alerta: la soledad se ha convertido en un "gran negocio"

En la Biblia tener hijos es una bendición de Dios: Ver las historias sobre Ana (1 Samuel 1, 1-20), Sara (Génesis 18, 9-14) y Raquel (Génesis 29,31; 30, 19-24) ¡Los niños son un regalo de Dios! (Salmo 113, 5-9). Sin embargo, en la sociedad actual pasa al revés.

Precisamente, el papa Francisco denunció, recientemente, que las mujeres embarazadas corren el riesgo de ser despedidas de sus puestos de trabajo, esclavizadas y marginadas laboralmente. Desde Matera, el domingo pasado, en la conclusión del Congreso Eucarístico Nacional, Francisco elevó una oración a la Virgen María por más nacimientos en Italia y, en general, en Europa

Un llamamiento lanzado varias veces ante los alarmantes datos de natalidad y envejecimiento en el Viejo Continente y no solo; un clamor por la realidad del llamado «invierno demográfico».

Según datos internacionales, la tasa de fecundidad de todos los países europeos está hoy en día muy por debajo de la necesaria para garantizar el reemplazo de la población a largo plazo (la media es de 2,1 niños por mujer) y, en la mayoría de los casos, este fenómeno lleva ocurriendo varias décadas. En el mundo, se espera que el nivel mundial de fecundidad pase de 2,5 niños por mujer en 2019 a 2,2 en 2050. 

En este contexto, el Papa invita a tomar seriamente el tema de las cunas vacías: «Más nacimientos, más niños». Lo dijo en forma de plegaria durante el último rezo mariano del Ángelus, tras la celebración de la misa, en Matera y que concluyó el 27º Congreso Eucarístico Nacional. 

«Hambre de felicidad»

Un día antes, en Asís, el Papa había repetido ante mil jóvenes economistas, emprendedores, creadores de cambio, que transformar la economía en una fuente de vida pasaba por poner en el centro la familiala mujer que se prepara a ser madre y a los jóvenes que son el «presente».

Y los jóvenes de «Economía de Francisco» firmaron un pacto con el Papa en el que se propone trabajar por una «una economía al servicio de la persona, de la familia y de la vida, respetuosa con cada mujer, hombre, niño, anciano y especialmente con los más frágiles y vulnerables». 

Trabajo digno para papá y mamá

Asimismo, el Papa señaló que en nuestro mundo hay «hambre de felicidad». E instó a cambiar la economía que «mata» por una donde los niños y las niñas puedan nacer, y puedan vivir en un planeta habitable; y donde sus padres, con un trabajo digno, también tengan espacio para «perder tiempo con ellos».

«Sin un trabajo digno y bien remunerado, los jóvenes no se convierten realmente en adultos» (24.09.2022); y, parafraseando al Papa, tampoco en padres y madres responsables. 

El vacío de las relaciones 

Por otro lado, Francisco denuncia que el «consumismo busca llenar el vacío de las relaciones humanas«. Y la soledad se ha convertido en un «gran negocio». En efecto, la industria de servicio y productos para mascotas crece anualmente el 6% en el mundo. Las mascotas representan, según varios estudios, apoyo emocional y compañía. 

En este sentido, también denuncia que «las relaciones de las personas se están empobreciendo». Especialmente en Occidente, y puntualizó que la familia está «sufriendo una grave crisis, y con ella la aceptación y custodia de la vida». Es imperativo – según el Papa – «procrear de nuevo«.

El Papa lamenta «el invierno demográfico» porque «la gente no está teniendo hijos»; y señala, que a menudo, «es más importante tener una relación afectiva con los perritos, con los gatos, etc.» (Economy of Francesco, 24.09.2022).

En efecto, el número de hogares con mascotas en el Viejo Continente ha aumentado en casi 20 millones en los últimos ocho años, aproximándose actualmente a los 90 millones (Abigail Orús, 2022).

«No, no, no puedes quedarte embarazada»

Ante el invierno demográfico, el Papa considera inconcebible que la mujer sea «esclava» del sistema: «una mujer que no puede ser madre porque en cuanto su barriga empieza a crecer, es despedida; a las embarazadas no siempre se les permite trabajar» (24.09.2022). 

Francisco respecto al trabajo invita a cuestionar el «modelo de orden social» y habla de la «desnaturalización», unida al «rápido envejecimiento de la población«. Esta situación «agrava la situación de los empresarios, pero también de la economía en general: la oferta de trabajadores disminuye y el gasto en pensiones de la hacienda pública aumenta» (12.09.2022).

Por eso, indica que «es urgente apoyar a las familias y la natalidad» para salir del «invierno demográfico» en el que viven Italia y otros países. «Es un mal, el invierno demográfico, que va en contra nuestra y nos impide crecer. Hoy en día tener hijos es una cuestión, yo diría, patriótica, también para sacar el país adelante» (Discurso a empresarios italianos, Confindustria 12.09.2022).

Y a los empresarios, Francisco insta a pensar en la mujeres trabajadoras como un tesoro para la sociedad. Insta a que no haya un empleador que diga a una mujer: «No, no, no puedes quedarte embarazada» y para que «una mujer embarazada pueda salir adelante, tanto con el hijo que espera como con el trabajo» (12.09.2022).

Por una primavera de niños y niñas

Por otro lado, en Matera, el domingo, en un panorama de comunidades «frágiles y fragmentadas», del Papa pidió no construir muros; «si ahora levantamos muros contra los hermanos y hermanas, quedamos prisioneros en la soledad y la muerte, incluso después». 

Esto en referencia al problema de los inmigrantes: hay que acoger al inmigrante, acompañarlo, apoyarlo e integrarlo, y la forma de integrarlo es el trabajo. Algo que los expertos sostienen ayuda a aumentar la demografía. Pero si el emigrante es rechazado o simplemente utilizado como mano de obra sin derechos, esto es una gran injusticia contra una familia y además perjudica a su país (12.09.2022).

Para volver a soñar con una primavera de niños y niñas, ante el invierno demográfico, cabe mencionar las palabras del Papa de regreso de Madagascar (10.09.2019), invitando a la vieja Europa (abuela y ya no madre) a aferrarse a la vida y no al bienestar. En efecto, las tasas de fertilidad más altas del mundo se registran en África, donde hasta en nueve países se superan los cinco hijos por mujer. 

Este es mi tesoro, esta es mi victoria, mi orgullo

«Pero, estamos bien, no tengo hijos porque tengo que comprar el chalet, tengo que hacer turismo, estoy bien, un hijo es un riesgo».

Francisco lamentaba la actitud de sacrificar tener hijos  por mantener el propio «bienestar y tranquilidad», incluso con el riesgo aceptado de «envejecer solos». En cambio, decía, África está llena de vida.

«Encontré en África un gesto que había encontrado en Filipinas y en Cartagena en Colombia. La gente levanta a sus hijos en alto como si dijera ‘este es mi tesoro, esta es mi victoria, mi orgullo’. Es el tesoro del pobre, del niño. Pero es el tesoro de un país».

Ary Waldir Ramos Díaz, Aleteia 

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domingo, 24 de octubre de 2021

La Iglesia sobrevive, pese a Occidente: África aportó 1.600 sacerdotes en 2019, Europa restó 2.600

La Iglesia Católica sobrevive a pesar de Occidente:
África y Asia sostienen el número de conversiones y vocaciones cada año.

África y Asia son los nuevos pulmones de la Iglesia. Es la realidad que transmiten los datos del Anuario Estadístico de la Iglesia presentado recientemente por la oficina de prensa de la Santa Sede con motivo de la Jornada Mundial de las Misiones.

Los datos, recopilados por Agencia Fides, ofrecen una relación directa entre el crecimiento de la Iglesia y los continentes demográficamente sanos a lo largo de 2019, según los últimos datos disponibles, recogidos antes de la pandemia. 

Así, el aumento de la población mundial en 81 millones de personas a lo largo del año encuentra en África y Asia a los grandes responsables. Solo entre ambos continentes acaparan 77 millones del total del crecimiento de la población, mientras que Europa creció tan solo en 157.000 personas.

Los datos son extrapolables al crecimiento de la Iglesia. En la misma fecha, a 31 de diciembre de 2019, el número de católicos era de 1.344.403.000 de personas, con un aumento total de 15.410.000 de miembros de la Iglesia respecto al año anterior.

Al borde del saldo negativo en número de sacerdotes

Mientras que África es el principal continente beneficiario del crecimiento con 8 millones de nuevos católicos, Europa tiene 292.000 menos. Los datos europeos relativos al número de católicos son peores si cabe que los demográficos, ya que en estos últimos, Europa aportaba una cantidad por pequeña que fuese al monto total, en lugar de reducirla.

Bautismo del Instituto Cristo Rey en Gabón.

África es el continente que registró mayor número de católicos en 2019, con cerca de 8 millones. 

También se ha registrado una disminución en el número de obispos. Mientras que los diocesanos aumentaron en todos los continentes exceptuando América, los religiosos han disminuido en todo el mundo. Hay, en total, 13 obispos menos que en 2018.

En cuanto al número de sacerdotes, hay un saldo positivo de 271 nuevas vocaciones, con un total de 414.336 en 2019. El incremento respecto del año anterior ha sido proporcionado, a duras penas, por África y Asia, que han aportado 3.638 nuevos sacerdotes frente a los 3.367 que deja de haber en el resto de continentes.

Los diáconos permanentes en el mundo continúan aumentando, este año de 734 nuevas incorporaciones, alcanzando el número de 48.238. En cuanto a los religiosos no sacerdotes, han disminuido por séptimo año consecutivo, así como también sucede con el número de religiosas. Son 11.562 menos que en 2018.

Disminuye también, por último, el número de seminaristas. Como viene sucediendo desde hace varios años, hay cerca de 5.000 vocaciones sacerdotales menos que el año anterior.

África y Asia, esperanza para la Iglesia

El pasado 21 de octubre, el cardenal Luis Antonio Tagle analizó las conclusiones estadísticas y llamó la atención sobre el número relativamente pequeño de católicos en Asia. También señaló que alrededor de la mitad de los católicos del continente se encuentran en Filipinas.

El prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos agregó que “estos últimos años, hemos visto en Asia, en términos de proporción y porcentaje, un aumento en el número de bautismos y también en el ingreso en el seminario y vida religiosa”.

“En términos de números, [el crecimiento es] todavía pequeño, pero en términos de proporción porcentual, [es] grande”, dijo. “Y nosotros, por supuesto, damos gracias al Señor”.

 Tras recordar que este año Filipinas celebra los 500 años de cristianismo en el país, remarcó que “ahora tenemos muchos filipinos sirviendo como misioneros”, dijo, señalando que no solo son sacerdotes y religiosos, sino también laicos, algunos de los cuales han emigrado a otras partes del mundo por trabajo y están ayudando a difundir el mensaje cristiano”.

ReL

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jueves, 19 de mayo de 2016

Europa necesita una “transfusión de memoria”. ¿También América?

El nuevo humanismo propuesto por el papa Francisco sirve para todos los países

WEB-POPE FRANCIS-GENERATION-YOUTH-MEXICO-FUN-DSC_9764-© Marko Vombergar-ALETEIA

Jaime Septién, aleteia
Antonio Maza Pereda es un consultor mexicano en estrategia de negocios; ha sido profesor en diversas universidades y es socio de la empresa Intelinet desde 2009.

Cada semana escribe y publica un artículo en diferentes medios católicos de México y es seguido en otros países del continente.
Sobre el tema del discurso reciente del papa Francisco ante el Parlamento Europeo al recibir el Premio Carlomagno, y su posible aplicación a las más jóvenes sociedades de América, versa esta entrevista.

En su discurso frente al Parlamento Europeo, el papa Francisco dio su visión sobre la Europa del futuro. ¿Es posible aplicar esta visión a nuestra situación americana?
Yo creo que sí. Y le voy a responder por qué: por lo notable del contenido. Viniendo del líder espiritual de la religión más numerosa del mundo, se esperaría un mensaje con un fuerte sentido religioso, y de reclamación. Y probablemente haría mucho sentido.

El Papa podría haber hablado de regresar a las raíces cristianas de Europa, podría haber predicado sobre el regreso a Jesucristo, podría haber ligado la situación europea a la falta de religiosidad y hacer el llamado del Padre bueno que pide a su hijo el regreso al hogar.

En cambio, prefirió construir su visión en términos sociales, filosóficos y culturales. Y al final, ofrece la participación de la Iglesia y del Evangelio en la construcción de esa visión.

¿Y eso es válido para todos?
Francisco pide a Europa –y con ello a todos los demás pueblos-dar a luz un nuevo humanismo con tres capacidades: la capacidad de integrar, la de comunicar y la capacidad de generar.

Nos recuerda la capacidad de integrar culturas y tendencias muy diversas, como ha ocurrido lo largo de la historia de Europa, formada por diversas etnias y culturas que han podido integrarse en lo que algunos han llamado la cultura occidental.

En cuanto a la capacidad de comunicar, su discurso hace énfasis en el diálogo. Un diálogo que reconoce al otro como un sujeto válido, que merece respeto y del que se puede aprender.

Muy claro en el tema del entendimiento de los emigrantes, pero que es mucho más amplio.

En el tema de la capacidad de generar, el Papa habla de la construcción de una sociedad integrada y reconciliada. Su énfasis está en el tema de losjóvenes, en la dolorosa situación europea del tremendo desempleo de jóvenes y en la necesidad de integrarlos en la construcción de esa nueva cultura.

Ya veo: muchos de estos retos, si no es que todos, son retos también para nuestra sociedad americana, ¿es así?
Toda América tiene una raíz cultural predominantemente europea, mayormente española, británica y portuguesa, pero con una fuerte influencia de centenares de culturas indígenas y la aportación de inmigrantes polacos, rusos, húngaros, y también de orígenes no europeos como árabes, libaneses, judíos así como chinos, japoneses y coreanos. Sin olvidar una importante participación de pueblos de origen africano. Un crisol de razas que llevó a José Vasconcelos a soñar en la raza del futuro: la raza cósmica.

De manera que el reto de la integración está aquí presente, más complejo aún que lo que ocurre en Europa…

La necesidad de diálogo no es menor; la dificultad en lograr una verdadera democracia sin adjetivos hace más complicado aún el diálogo entre los diferentes segmentos socioeconómicos y culturales.
Y tenemos también el problema de una integración y reconciliación de nuestras sociedades.

En cuanto a los jóvenes, ya se nos olvidó el tema que estuvo de moda hace algunos meses de los “ninis”: los jóvenes que no encuentran un empleo digno ni tienen oportunidades de seguir estudiando o tal vez ni siquiera la motivación para dedicar un esfuerzo importante en estudios superiores, sólo para encontrar empleos cada vez peor pagados o simplemente inexistentes.

Dice el papa Francisco, citando a un sobreviviente del Holocausto (Elie Wiesel), que Europa necesita una transfusión de memoria. ¿También América?
Europa tiene que recordar lo que ha hecho y lo que ha logrado, recordar sus triunfos y sus fracasos y cómo ha podido recuperarse de largas guerras y terribles catástrofes. Recordar cómo se construyeron sus sociedades y sus culturas mediante una integración en su rica y diversa identidad europea.
Nosotros, las naciones de América, no tenemos una menor necesidad de esa transfusión de memoria. “Tomar distancia del presente para escuchar la voz de nuestros antepasados”, dice Weisel en términos semejantes al concepto de la “democracia de los muertos” de Chesterton o al del “plebiscito de los mártires” que usó Anacleto González Flores.

¿Nos “viene el saco” a los americanos, sociedades mucho más jóvenes que las europeas?
Sí, posiblemente seamos una sociedad menos envejecida. Tristemente, siendo sociedades más jóvenes, ya se nos presentan síntomas de cansancio y, como dijo Francisco en México, con la gran tentación del desánimo. Un gran desánimo que nos puede llevar a la desesperanza.

¿Podremos –finalmente– construir una visión esperanzadora de nuestra sociedad, de nuestra cultura, basados en la integración, la comunicación y la generación?
Estoy seguro de que sí. Todos los ingredientes están ahí, hace falta tomar conciencia de ello y que todos, cristianos y no cristianos, aportemos para el rejuvenecimiento de las sociedades de América.