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domingo, 9 de julio de 2023

Conoce la vida contemplativa: oración, trabajo y servicio

WORLD DAY OF CONSECRATED LIFE

Las monjas y monjes de vida contemplativas son mujeres y hombres que han consagrado su vida a Dios en el silencio, la oración y la clausura. Sin embargo, esto no significa que lleven una vida ociosa o inútil. Al contrario, realizan una gran variedad de tareas que contribuyen al bien de la Iglesia y de la sociedad

Las comunidades contemplativas están formadas por mujeres y hombres que han respondido con generosidad a la llamada de Dios.

Lo han dejado todo por seguir a Cristo y han encontrado en Él el sentido de su vida. Han elegido la mejor parte, que no les será quitada.

Son un don para la Iglesia y para el mundo. Con su oración, su trabajo y su servicio, contribuyen al bien común y a la salvación de las almas.

Con su testimonio, inspiran a muchos a buscar a Dios y a entregarse a Él. Son una esperanza para el futuro.

Estas comunidades nos muestran que es posible vivir en este mundo sin ser del mundo, que es posible ser felices sin tenerlo todo, que es posible ser santos sin hacer ruido.

 La oración, corazón de la vida contemplativa

La oración es la razón de ser de las comunidades contemplativas. Ellas dedican gran parte de su día a la alabanza de Dios, a la intercesión por las necesidades del mundo y a la contemplación de los misterios de la fe.

La oración es el motor que impulsa su vida y su misión.

Su oración se expresa de diversas formas: la liturgia de las horas, la eucaristía, la adoración eucarística, el rosario, la lectio divina, la meditación, el silencio

Cada orden religiosa tiene su propia espiritualidad y carisma que enriquecen la oración con matices propios.

La oración de los contemplativos no es egoísta ni aislada, rezan por toda la Iglesia, por el Papa, por los obispos, por los sacerdotes, por los religiosos, por los fieles laicos, por los enfermos, por los pobres, por los pecadores, por los que sufren…

También rezan por las intenciones que les hacen llegar personas de todo el mundo que confían en su poder intercesor.

La oración de la vida contemplativa es una forma de evangelización silenciosa pero eficaz.

Son testigos de que Dios existe, de que es amor y de que vale la pena entregarle todo, son nuestros faros de luz en medio de las tinieblas del mundo.

El trabajo: una expresión de amor y creatividad

Las monjas y monjes no solo rezan, sino que también trabajan. El trabajo es una dimensión esencial de la vida humana y cristiana.

El trabajo dignifica a la persona, la permite desarrollar sus capacidades y colaborar con Dios en la obra de la creación.

Realizan diversos tipos de trabajo según sus habilidades y las necesidades del monasterio.

Se dedican a la limpieza, al cuidado del huerto, al mantenimiento de las instalaciones…

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También se ocupan de la cocina, de la lavandería, de la enfermería, o se especializan en algún oficio artesanal o artístico: bordado, cerámica, repostería, música…

CLARISAS

Su trabajo tiene un doble fin: el sustento económico del monasterio y el servicio a los demás.

Venden algunos productos, que elaboran con sus manos, en sus monasterios y conventos o en fundaciones como la Fundación DeClausura.

Estos productos son apreciados por su calidad y por su valor espiritual. Muchas personas compran estos productos para apoyarlos o para regalarlos a sus seres queridos.

Este trabajo también tiene un valor apostólico. A través del trabajo, transmiten el mensaje del Evangelio con su ejemplo y con su arte.

Muchas personas se acercan al monasterio para comprar sus productos o para solicitar sus servicios y se encuentran con una sonrisa, una palabra amable o una bendición.

El servicio: una manifestación de comunión y caridad

Las comunidades contemplativas no viven solas sino en comunidad. La comunidad es una escuela de amor donde aprenden a convivir con sus hermanas y hermanos, a compartir lo que tienen y lo que son, a perdonar y a pedir perdón, a ayudarse mutuamente.

La comunidad es también una familia donde se sienten acogidos, queridos y respetados.

La comunidad es un lugar donde celebrar las alegrías y llorar las penas, donde reír y llorar juntos, donde crecer en la fe y en la amistad.

La comunidad es también una expresión de la Iglesia universal. Se sienten unidos a todos los miembros del cuerpo de Cristo, especialmente a los más necesitados.

Se interesan por lo que pasa en el mundo y se comprometen con las causas justas. A pesar de su precariedad económica colaboran con otras comunidades religiosas y con otras instituciones eclesiales y sociales.

La comunidad es también una anticipación del cielo. Las monjas viven en la esperanza de la vida eterna, donde verán a Dios cara a cara y gozarán de su presencia para siempre. Viven en la alegría de saberse hijas e hijos de Dios y herederos de su reino.

Un don para la Iglesia y para el mundo 

Son una invitación a todos los cristianos a vivir con más intensidad nuestra relación con Dios, a ponerlo en el centro de nuestra vida, a confiar en su providencia, a amarlo con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con todas nuestras fuerzas.

Una bendición para todos los que las conocen, las visitan o se comunican con ellas y ellos.

Nos ofrecen su amistad, su escucha, su consejo, su oración. Nos hacen sentir que no estamos solos, que hay alguien que nos quiere y que reza por nosotros.

Las monjas contemplativas son un regalo de Dios. Demos gracias al Señor por ellas y pidámosle que suscite muchas vocaciones a esta forma de vida tan bella y tan necesaria.


Matilde Latorre, Aleteia Vea también       Vida Consagrada: Espiritualidad y Realidad de los Consagrados en la Vida Religiosa

(abundante información)





























jueves, 6 de julio de 2023

¿Qué sucede cuando 550 monasterios rezan por ti?

NUN, SMILE


¿Estás preocupado? ¿Sufres por algún problema personal o por dificultades o enfermedades de tus seres queridos? Tenemos una buena noticia: miles de monjes y monjas están deseando recibir tus intenciones de oración y ponerlas en manos de Dios

Adiario escuchamos de alguna persona que tiene un problema muy grave, sea de salud, económico, profesional, o afectivo. Debido a la seriedad de estas dificultades o sufrimientos, muchísimas veces se encuentran abrumados y solos. Queremos ofrecerles apoyo, pero no sabemos cómo.

Los miembros de la familia de Aleteia, cuentan ahora con una ayuda única. Pueden confiar sus intenciones de oración, así como las de sus seres queridos, a la red de 550 monasterios de contemplativos y contemplativas. 

Se trata de una oportunidad única que se ha hecho posible gracias a la coordinación que  realiza la Fundación DeClausura, institución dedicada al apoyo de monjes y monjas que han dedicado su vida a la oración y el trabajo. 

Esta red se basa en la promesa que Jesús hace en el Evangelio de San Mateo (18,19): “si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá”.

Este proyecto, que acaba de lanzar, está ya recibiendo testimonios conmovedores. Sol, argentina de Buenos Aires, testimonia en un mensaje enviado a la red: 

“Quería hacer llegar mi profundo agradecimiento por el rezo de las intenciones en los monasterios. La persona por quien pedí la intención se llama Alejandra y es gran difusora y muy devota de Jesús Misericordioso. Cuando recibí el mail que decía que iban a ofrecer la intención por su salud en la misa del Domingo, Fiesta de la Misericordia, me emocioné mucho. Quisiera decirles a los que viven la vida monástica que su oración y su silencio son bien apreciados y no bien sabidos. Gracias por sostenernos y elevar nuestras plegarias al cielo”.

Desde México nos ha llegado este mensaje: 

Agradezco profundamente que las queridas y los queridos monjes de clausura hayan podido rezar por mis intenciones, me siento fortalecida, bendecida y acompañada de verdad. Yo igualmente rezaré por ellas y ellos dando gracias a Dios por su hermosa vocación. Quisiera saber más sobre su vida en los monasterios. Si tienen intenciones y si podemos rezar por ellas.” 

De Italia nos llega este conmovedor mensaje:

“Muchas gracias,

Sin duda difundiré la noticia de este servicio de oración ofrecido por los monjes. Gracias a ustedes y a ellos por sus oraciones, solo Dios sabe cuánto me sirven en estos tiempos y cuánto sirven al mundo en estos tiempos oscuros.

Que Dios les recompense por este servicio.”

En Polonia llevamos unas semanas funcionando, pero ha sido espectacular la acogida que está teniendo el servicio. Este es uno de los mensajes que hemos recibido:

“Pediré al Buen Dios que su gran Amor inunde los corazones de estos hermanos y hermanas que entregarán mi petición a Dios y por las santas vocaciones a las órdenes que ahora interceden por mí. Confío que alguno de mis descendientes un día sea llamado por nuestro Señor Jesús para servirle en una de estas órdenes.

Que se haga su Voluntad.

¿Puedo pedirles un número de cuenta bancaria a la que pueda transferir una ayuda en reconocimiento por este servicio? Con mis mejores deseos”.

Si deseas compartir tu agradecimiento a los monasterios o tu testimonio (de manera anónima o pública, en el segundo caso menciónalo explícitamente), puedes mandarnos un mensaje de correo electrónico a monasteria@aleteia.org.

Compartir una petición de oración con los 550 monasterios nunca ha sido tan fácil.  Basta rellenar un sencillo formulario https://es.aleteia.org/intencion-de-oracion/


Matilde Latorre, Aleteia 

Vea también     Intercesión de los santos e
Invocación de los muertos





























martes, 22 de noviembre de 2022

Alimentos recomendados por Hildegarda de Bingen, la santa nutricionista

HILDEGARD VON BINGEN

Desde la espelta hasta el jengibre, he aquí los alimentos más nutritivos y útiles para nuestro organismo, según la experta medieval en alimentación

Espelta, ajo, salvia, garbanzos… Estos son los alimentos más recomendados por la santa «nutricionista» Hildegarda de Bingen, una de las grandes contemplativas de la historia de la Iglesia, para una dieta saludable. 

En «El libro de la medicina de Santa Hildegarda – La curación en el cuerpo y en el espíritu», publicado en italiano por  Marcello Stanzione y Bianca Bianchini, se presentan estos alimentos como ayuda para una buena salud.

Espelta y trigo

La espelta es un alimento al que Hildegarda atribuye enormes poderes como cereal. Lo considera «cálido y abundante y también el más delicado». Este cereal, nutritivo y de fácil digestión, «regenera la sangre, relaja los nervios y dispone al hombre de buen humor» de cualquier forma que se cocine, incluso como pan. Una sopa de sémola de espelta, cuyo caldo se obtenía hirviendo un kilo de patas de ternera durante unas cuatro horas, sería un remedio para quienes sufren problemas de tendones. 

La harina de trigo integral, el trigo, también la consideraba la abadesa de Bingen como un alimento completo apto tanto para los sanos como para los enfermos. A diferencia del centeno, que sería poco digerible para los enfermos.

Terapia del ajo

Hildegarda prestó gran atención a las hierbas y las especias. Las propiedades terapéuticas del ajo, como antibiótico y antihipertensivo, las definió científicamente Pasteur en 1858. Según santa Hildegarda, el ajo, que se alimenta del rocío, forma parte de una dieta sana y adecuada y puede comerse preferentemente crudo. Sin embargo, se aconseja a los que padecen enfermedades pulmonares que cuezan un poco de ajo en agua y consuman la bebida resultante diariamente en ayunas hasta que se curen.

ajo
ajos

Las propiedades del laurel y la salvia

El laurel, originario de Asia Menor y Europa, se utilizó durante siglos contra muchas enfermedades y en particular contra la peste. Lo recomendaba Hildegarda para curar los dolores de estómago, después de guisar unas hojas en vino durante tres minutos. Hoy en día también se recomienda como aperitivo y digestivo.

La salvia, considerada una hierba seca, también forma parte de una dieta adecuada. Esta hierba es descrita por Hildegarda como «buena para los que están atormentados por el mal humor, porque lo elimina». El consejo: consumirlo pulverizado y comerlo en pan.

El jengibre favorece la digestión

El jengibre está presente en muchos remedios de Hildegarda: en forma de polvo, se recomienda disolverlo en medio vaso de vino tinto al final de una comida para aliviar los síntomas de la gastritis, los cólicos abdominales y las úlceras.

Y, en efecto, la medicina actual ha demostrado cómo el jengibre estimula la producción de bilis y los movimientos peristálticos del estómago y los intestinos, favorece la digestión y la salida de los gases intestinales. Además, tiene un efecto eficaz contra las náuseas y los vómitos (incluso de la quimioterapia) y en todos los trastornos del mareo (mareo en el coche, mareo en el mar, mareo en el avión).

Garbanzos, sabrosos y fácilmente digeribles

Los garbanzos son muy apreciados en la dieta saludable de la abadesa de Bingen. La planta leguminosa es originaria de Oriente e históricamente es uno de los primeros alimentos que el hombre ha consumido. Era la comida pobre de los esclavos egipcios y apreciada por los romanos, que la comían frita en aceite de oliva. Recomendados por la santa a todos, sanos y enfermos, porque son sabrosos y fácilmente digeribles, especialmente asados cuando es necesario bajar la temperatura del cuerpo. Los guisantes y las lentejas no eran apreciados por la abadesa de Bingen como alimentos fríos, especialmente las lentejas, que debían ser evitadas por todos.

Los consejos de nutrición de santa Hildegarda son una muestra del genio de la vida contemplativa en la historia, que presenta el camino de realización personal gracias a una buena relación con Dios, con los demás, con la naturaleza y con nosotros mismos. Incluida nuestra alimentación. 

Traducción de Matilde Latorre

Aleteia, red global católica de información, en virtud de su misión fundacional, contribuye, en colaboración con la Fundación DeClausura, a comunicar la vida y espiritualidad de los monasterios y conventos contemplativos.

Gelsomino del Guercio, Aleteia

Vea también    Recetario nutritivo, económico y saludable  (pdf)







 

lunes, 2 de mayo de 2022

El secreto de los monjes para dejarse transformar por Dios

 


Cómo practicar la “Lectio divina”, oración con la Palabra de Dios, en ocho pasos

¿Cómo es posible dejar que Dios transforme tu alma, moldeándola como el escultor modela la arcilla? En este arte, desde sus inicios, la Iglesia cuenta con verdaderos artistas, las monjas y los monjes. 

Y, ¿cuál es el método que siguen estos consagrados a Dios  para tratar de parecerse lo más posible a Él?  

La “lectio divina”, es decir, la lectura en oración de la Biblia, la Palabra de Dios,  un diálogo con Él, que interpela la vida del creyente.

Desde inicios del cristianismo

Si vemos los horarios de vida de la mayoría de las monjas y monjes, nos daremos cuenta de que, además del trabajo, el estudio, los sacramentos y la oración en comunidad, su actividad más destacada está constituida  precisamente por la “lectio divina”.

Esta forma de hacer oración tiene sus raíces en las sinagogas judías, donde leer las Escrituras, su meditación y oración, eran enseñadas para comprenderlas mejor por los rabinos.

Pronto se hizo popular entre los primeros cristianos. Algunos padres de la Iglesia, como Orígenes de Alejandría (c. 184-c. 253) o san Juan Crisóstomo (347-407), ya dieron testimonio de su importancia.

De este modo, la «lectio divina» fue desarrollándose entre los monasterios, convirtiéndose en un pilar importante dentro de la vida religiosa monástica.

El beato Guigo, que es conocido como “el Cartujo”  (un discípulo de san Bruno), estableció hacia  el año 1150 los pasos básicos de la “lectio divina” como método de lectura bíblica, plasmándolo en una obra titulada “La escalera de los monjes”. 

Los ocho pasosque transforman la vida

Inspirado en los consejos ancestrales de estos monjes, también tú puedes escoger un pasaje de la Palabra de Dios (ya sea del Antiguo o del Nuevo Testamento) y seguir estos ocho  pasos para que tu vida pueda quedar transformada por  el amor de Dios.

1PREPARACIÓN (STATIO)

Esperar la Palabra.

Nos ponemos a la espera, nos ponemos en disposición interior de escucha de la Palabra de Dios. Implica hacer un alto en las actividades regulares para emprender otra ruta, el camino de la lectura orante de la Palabra de Dios.

2LECTURA (LECTIO) 

Escuchar la Palabra.

Leemos el texto con atención. Leer bien es escuchar en profundidad. Se trata de leer la Palabra de manera inteligente para captar tanto su sentido literal, como su sentido espiritual, lo que Dios nos está diciendo.

3MEDITACIÓN (MEDITATIO) 

Comprender la Palabra.

Quiere decir, concentrarse para comprender el significado de la Palabra: ¿qué dice? ¿Qué nos dice? ¿Quién me dice? A través de la meditación, la Palabra se encarna en nosotros y nos introduce al misterio de Cristo.

4ORACIÓN (ORATIO) 

Orar con la Palabra.

Nuestra palabra responde a la Palabra de Dios. Iniciamos un diálogo con su Palabra. De ahí, en diálogo con el texto, brota la oración. La oración tiene sentido en sí misma. Su valor radica en expresar a Dios lo que nace de nuestro corazón. Es el diálogo de corazón a corazón.

5CONTEMPLACIÓN (CONTEMPLATIO) 

Contemplar la Palabra de Dios.

Gracias a la contemplación, la Palabra puede penetrar en nuestra vida. Ante la manifestación de Dios en su Palabra, nos postramos y adoramos en silencio. Nuestra atención pasa de la Palabra hablada a Aquel que habla: Dios mismo, para perdernos en Él.

6DISCERNIMIENTO (DISCRETIO)

La Palabra como criterio para tu vida.

Prolongamos la escucha, discerniendo, analizando, la voluntad de Dios para nosotros. Empezamos a discernir al hacer la lectura y seguimos en la oración. Luego la contemplación nos ayuda de modo singular, ya que nos da un color distinto a nuestra vida.

7COMPARTIR (COLLATIO) 

Comparte la Palabra con los demás.

Sopesamos con otros nuestra respuesta a la Palabra. El diálogo con nuestros hermanos, nos enriquece. La Palabra de Dios es para todos los cristianos. Al responder a la Palabra en la vida, lo hacemos como cuerpo de Cristo activo en la historia.

8ACCIÓN (ACTIO) 

La Palabra en acción.

La Palabra da frutos, se cumple, se realiza. Nuestra vida es testimonio, anuncio y compromiso. La Palabra de Dios es letra muerta, si los cristianos no la hacemos vida. Es un compromiso y testimonio en la vida cotidiana.

Matilde Latorre, Aleteia 

Vea también     Maneras, Modos, Métodos y Estilos de comunicarse con Dios