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viernes, 16 de diciembre de 2022

«Lo que se acepta nos cambia el sentido de la vida... y desaparece el problema en un 80%»


Alimbau suele repetir que "sufrimos mucho porque ambicionamos mucho. Cuando dejes de desear, de ambicionar tanto, entonces lo entenderás todo…. vivirás más feliz". Sufrimiento, dolor, adversidad, enfermedad, felicidad, paz, Dios… de todo ello habla en esta entrevista

 

El sacerdote catalán J. M. Alimbau tiene ya 91 años pero sigue incombustible, trabajando cada día ocho o diez horas, siempre de buen humor, con una actitud vital positiva y con una confianza plena de que Dios le cuida y le proveé de lo necesario. Y todo ello a pesar de no haber tenido una vida fácil, con grandes enfermedades que le han acompañado a lo largo de su vida. De joven decidió poner buena cara al mal tiempo, y esa máxima de vida le ha ayudado a sortear los innumerables contratiempos que ha tenido que sufrir. Todo ese aprendizaje lo vuelca en su libros. También en este último: Dios convierte los males en bienes (VozdePapel). 

Mossèn Alimbau suele repetir que "sufrimos mucho porque ambicionamos mucho". Él nos da la solución: "Cuando dejes de desear, de ambicionar tanto, entonces lo entenderás todo…. vivirás más feliz".

Sufrimiento, dolor, adversidad, enfermedad, felicidad, paz, Dios… de todo ello nos habla J.M. Alimbau en esta entrevista.

- Josep Maria, el título de su último libro es muy llamativo: Dios convierte los males en bienes. ¿Por qué ha elegido este título?

- En la carátula del libro dice: "Dios convierte los males en bienes. ¡Vosotros maquinasteis un mal contra mí, pero Dios trocó aquel designio en… bien!". Porque, tanto la Biblia como en todas las páginas del Evangelio de Jesús, de la Pasión... están repletas, desde las parábolas, desde los milagros, de los hechos, de las enseñanzas... de la misma vida de Jesús. Se levanta un monumento gigantesco e insigne de los sufrimientos, de los males, del dolor, se erige el monumento sublime, los convierte y trasciende. Que al fin y acabo es la historia de la Salvación.

»Es puro cristianismo. Se nos revela que es la Cruz, con la que fuimos redimidos, en cumplimiento de la Voluntad del Padre: "Hágase tú Voluntad en la Tierra como en el Cielo".

»"¿O piensas –nos dice Jesús– que no puedo invocar a mi padre, y pondría a mi disposición más de doce legiones de ángeles?". (Una legión contaba 6.000 soldados y 120 de caballería). "El Cáliz que me ha dado el Padre, ¿no lo he de beber? ¿Cómo pues, se cumplirán las escrituras, según las cuales, es menester que así acontezca?" (Jesús a Pedro. Getsemaní. Mt 26, 50-54).

- El mensaje cristiano, ¿puede ser una respuesta a la cuestión del mal?

- Sí, fue la historia de toda la vida de José. Empieza tirado en un pozo de un desierto, preso y secuestrado por sus hermanos y vendido como esclavo de Potifar, que era un oficial de la corte egipcia y jefe de la guardia de corps del faraón. Según el Génesis, Potifar fue el dueño de José cuando este fue vendido y era un hombre rico.

»Es la respuesta que Jesús nos da con hechos de vida: que sin Cruz, sin Pasión, sin sufrimiento, sin muerte… no hay vida eterna.

- En su libro habla de que tenemos que aprender a aceptar las adversidades que nos llegan. "Todo lo que se acepta cambia de sentido y desaparece el problema en un 80%…".

- Arthur Schopenhauer fue un filósofo alemán, considerado uno de los más grandes y brillantes del siglo XIX. Resalto su frase más célebre y citada muchas veces: "Lo que se acepta —se asume, se acoge— nos cambia el sentido de la vida, del dolor y nos lo disminuye, un… 80 %".

»Por ello quiero insistir en este mensaje de que es muy importante saber aceptar lo adverso, difícil, complicado... al estilo de Schopenhauer, para poder llevar una vida soportable y mejor.

Dios_convierte_malos_en_bienes

Puedes comprar aquí 'Dios convierte los males en bienes' (VOZdePAPEL).

- En otro capítulo señala que "sufrimos mucho porque ambicionamos mucho".

- Un sabio dejó escrito: "Cuando dejes de desear, de ambicionar tanto, entonces lo entenderás todo…. vivirás más feliz". Lo material en un tiempo no tendrá el valor que pensábamos en sus momentos cruciales.

- También cita al beato Padre Aníbal di Francia que solía decir: "Sin adversidad ni contrariedad… es un día perdido" y convirtió un mal… en un bien.

- El Padre Aníbal di Francia quiso ser luz, como Cristo. Maestro de la sonrisa, del buen humor y de la alegría. De la tristeza supo pasar a la alegría, a ser luz. De un rostro preocupado y serio a un aspecto físico lleno de paz y de sonrisa de luz.

»Una persona puede ser angustiosa, estar preocupada y cambiarlo por un talante alegre, pacifico, lleno de gozo y de luz. Ser luz. Porque en la adversidad y en la contrariedad se ve la virtud que hay dentro de la persona.

»El Padre Aníbal di Francia tenía un exquisito sentido de la justicia. Practicó de manera singular y ejemplar la virtud de la justicia, algo tan difícil para alguien que tuvo que llevar a cabo iniciativas muy costosas, con medios desproporcionados para los grandes fines propuestos. Hizo todo para respetar los compromisos asumidos, para no abusar de la confianza de los demás. En ningún caso, bajo ninguna circunstancia, faltó a los deberes de la virtud de la justicia, con nadie.

- Afirma que "el amor propio causa muchos sufrimientos"...

- "Haz bien y no mires a quién". El amor propio se opone a aquello que beneficia a los demás, a los más necesitados.

»"Entiende que el amor propio te daña más que ninguna cosa del mundo" (Imitación de Cristo, T. de Kempis).

»La escritora y socióloga Concepción Arenal también abundaba en la misma idea: "Sustituir el amor propio por el amor a los demás... es cambiar un insufrible, tirano... por un buen amigo".

- Josep Maria cuentas en Dios convierte los males en bienes (VozdePapel) la historia del compositor Haendel, que a los 56 años se sentía acabado, deprimido, cansado y sin ganas de componer, pero algo le ocurrió para que a los pocos días pudiera ponerse a componer el famosísimo El Mesías de Haendel, mundialmente conocido.

Dios Convierte los Males en Bienes es el título del libro basado en la frase de José Virrey de Egipto, (GÉN. 50,20): "¡Vosotros maquinasteis un MAL contra mí, pero Dios trocó, mudó, aquel designo en… BIEN!".

»Hay que obrar bien, con alegría, es un doble bien para todos.

»"Sólo es posible hacer bien haciéndonos amar" (San Francisco Javier).

- Josep Maria en su libro, se hace eco del "secreto" que tenía el cardenal Mercier, de la santidad y la felicidad: ¿Cuál es?

- "Voy a revelaros un secreto de santidad y de felicidad: si cada día, durante 5 minutos, dejáis tranquila vuestra imaginación, cerráis los ojos, a todas las cosas de los sentidos y vuestros oídos, a todas las voces de la tierra... Si os retiráis al santuario de vuestra alma bautizada y decís: '¡Te adoro Espíritu Santo! Ilumíname, guíame, fortaléceme... consuélame; dime lo que debo hacer y ayúdame a realizarlo; me someto a todo cuánto permitas que me ocurra y muéstrame tu voluntad!'".

»Citando la frase del Génesis: "Si el Señor quiere trocar aquel mal en bien es que nos invita a ser sujetos activos y tomar a cargo nuestro caso, con todas nuestras fuerzas y talentos, para sacar todo el bien posible del mal" (Cardenal Veuillot).

alimbau

El sacerdote catalán, y autor del libro, tiene ya 91 años pero sigue incombustible.

- El estrés y la depresión se han extendido por todo el mundo civilizado, causando auténticos estragos. Usted señala que hay que "cambiar la manera de pensar, de reflexionar, de la manera de vivir… para que cambie nuestra manera de vivir"…

- El "hagis quod hagis". Haz bien todo aquello que tengas entre tus manos.

»El gran Pasteur afirmaba: "Me parecería que había cometido un robo, si hubiese pasado un sólo día sin trabajar, sin esforzarse".

- Josep Maria, usted sabe lo que es la enfermedad, el sufrimiento y el dolor por experiencia propia, de niño padeció acetona y de joven cogió un tifus a los 18 años. Tuvo una infiltración pulmonar. Pasó por el quirófano doce veces: amígdalas, lipomas, una hemorragia... Con una transfusión de sangre le transmitieron una enfermedad que le ha durado cincuenta años. Padece de diabetes, del corazón y de riñón. Ha tenido un derrame pleural. También cáncer de colon. Le han extraído la vejiga y fue dos veces operado de hernias inguinales, así como intervenciones en los ojos por cataratas. Neumonías y, por último, el coronavirus con 90 años… y, sin embargo, es usted un hombre jovial, vitalista y alegre. La depresión y la angustia no ha hecho mella en su vida. Es un hombre feliz. ¿Cómo lo ha conseguido?

- Toda la felicidad que he conseguido ha sido con FE y ESPERANZA en Cristo Jesús. Como decía el gran escritor francés Fr. Mauriac: "Un cristiano no se adhiere a su fe, porque sea agradable, sino porque es verdadera".

- Mossèn Alimbau, en su atalaya vital de los 91 años, ¿cómo se prepara para la muerte?

- Viviendo la vida al cien por cien cada día, que es lo mejor que tenemos.

Álex Rosal,ReL

Vea también    El problema del mal y del sufrimiento
- San Juan Pablo II























jueves, 20 de octubre de 2022

Tesoro oculto e infinito


"Junto al Corazón de Cristo, el corazón humano aprende a conocer el auténtico y único sentido de la vida y de su propio destino, a comprender el valor de una vida auténticamente cristiana, a permanecer alejado de ciertas perversiones del corazón, a unir el amor filial a Dios con el amor al prójimo.

De este modo –y ésta es la verdadera reparación exigida por el Corazón del Salvador– sobre las ruinas acumuladas por el odio y la violencia podrá edificarse la civilización del Corazón de Cristo".

San Juan Pablo II

(hozana.org)

Vea tmbién   Culto perpetuo al Sagrado Corazón de Jesús












miércoles, 14 de julio de 2021

Cómo descubrir lo bueno de la vida

 


Puedo admirar lo que soy, mi vida y la de los demás, no me detengo en las faltas, defectos y carencias

No veo lo mismo que ven todos. Quizás me fijo en otros aspectos de la vida. O me quedo pegado en ciertas imágenes que aparentemente los demás no ven.

Imagino escenas a partir de unas pocas palabras, me bastan para llorar por cosas que nadie ve, sólo yo las intuyo.

Puede que perciba un mundo escondido bajo el agua, en la noche, un mundo diferente que sólo yo observo.

Mientras los demás se quedan con otras realidades, más aparentes, más visibles, más tangibles.

Y pienso que soy raro o extraño. O creo que no encajo.

Buscando el camino

WOMAN

Me gusta una escena de la película Soul. La protagonista no encuentra su lugar en esta vida, no halla su camino:

«La verdad es que siempre pensé que había algo malo conmigo. Ya sabes, tal vez no soy lo suficientemente buena para vivir. Pero luego tú me mostraste los propósitos, la pasión. Tal vez observar el cielo pueda ser mi chispa, o caminar, soy buena en eso de caminar».

Hasta que la miran de una forma nueva. Y comienza a ver que lo que hay en ella es un camino para ser feliz, una oportunidad para desarrollar dones ocultos.

Tengo mil oportunidades ante mis ojos para sacar a la luz lo que llevo escondido. No tengo que ser como los demás esperan.

Ni siquiera cumplir con mi vida el sueño de otros, o calmar sus expectativas.

Sólo necesito que alguien vea en mí una luz original, un sueño propio, virginal, sagrado. Un deseo de ser un destello de la luz de Dios entre los hombres.

Sólo eso.

Mi luz interior

¿Acaso no conozco a personas que dan luz? Yo tengo una luz dentro. Cada uno tiene su luz, su brillo, su alma, su forma de irradiar algo que viene del cielo.

Pero a veces, es verdad, la vida opaca mi luz. Se ahoga el grito de mi vida dentro de la garganta.

Pierdo la fuerza interior, dejo de soñar con las alturas. Y mendigo cariño sin encontrar un sentido.

Pero ¿realmente basta con encontrarle un sentido a las cosas? No, quizás no basta.

Es necesario un paso más, un vuelo más alto, un fuego más poderoso para que todo pueda brillar de nuevo dentro de mí.

¿Basta con saber que alguien me ama como soy, en mi esencia, conociendo todos mis límites y carencias?

¿Basta un amor así o es necesario que yo también llegue a amar de la misma manera? Creo que sí. Esos dos amores son necesarios.

Y luego el amor propio que me permite luchar superando mis barreras. Las que otros me han impuesto o las que yo he construido a base de decepciones.

Tengo algo de Dios oculto en los pliegues de mi alma limitada. Tengo una forma parecida a la que Dios soñó al crearme.

El amor es ahora

BUDOWANIE PEWNOŚCI SIEBIE

Estoy hecho para la eternidad mientras consumo mis días sin prestar atención al cielo. No deseo llegar pronto. En cualquier caso deseo, como todos, una vida plena.

Y siento que necesito quererme más y ver lo bello que hay en mí. Quiero admirarme y subir la autoestima. Apreciar el tesoro que llevo escondido en una vasija de barro.

Quisiera ser dueño de mis emociones. Y no correr como un loco de un lado para otro intentando apagar mil incendios y encender otros muchos fuegos.

Cuanto más avanzo parece que el final del camino, ese final soñado, no sé cómo pero queda más lejos.

Tal vez sólo me vale vivir ahora, en presente, soñar andando, sin prisas, sin hacer planes, sin proyectarme.

Decido así no hacer planes que luego puedan desbaratarse. La vida es tan frágil y endeble como un castillo de naipes.

O como un poema lanzado al viento, que no espera ningún eco. O como esa canción que no logro entonar cansada el alma.

Beso mi hoy con pausa, sin decir mucho, guardando un silencio hondo y precioso.

Mi vida tiene un gran sentido

FATHER AND SON,

Me acepto en mi verdad, con mis límites, sin ocultar mis carencias. Como decía el padre José Kentenich:

«Somos maestros en ocultar nuestras cualidades negativas ante la mirada de extraños, ¿no deberíamos esforzarnos también en cubrir las del prójimo con el manto del amor?».

King, Herbert. King Nº 2 El Poder del Amor

Cubro con un manto las carencias ajenas. Y no me importa mostrarme débil ante quien me mira, con esa mirada que sólo tiene Dios al mirarme. Esa mirada que me acepta, acoge y no condena.

Tengo claro que hay un propósito para mí en este mundo, un camino, un bosque, un lago y un mar para vivir tranquilo.

Hay corazones a los que amar y en los que echar raíces. Hay una verdad en la vida que yo apenas deletreo con un corazón de niño.

Y me quito el miedo de un manotazo para que no me impida emprender nuevos vuelos. Sé que mi vida se une con otras piezas en el puzle de mi historia. Encajando unas con otras o sobrando cuando sobran.

Sé que no puedo vivir sin pasión la vida, sin esperanza. Cada presente que toco forma parte de mi historia.

Y lo enfrento sin miedo, sin temer que se me escape. Lleno de esa esperanza santa de Jesús ante la vida.

Me arrodillo tranquilo ante el futuro. Sé que puedo admirar la vida que Dios me entrega. No me detengo en mis faltas, defectos y carencias. Me fijo en los puntos fuertes, en mis dones y talentos.

Lo mismo hago con mi hermano, con aquel con quien navego. Veo sólo lo que brilla, no me fijo en lo que está muerto. Admiro la belleza como Dios admira la mía. Siento la paz dentro. Todo encaja.

5 frases “En búsqueda de la Felicidad”

Carlos Padilla Esteban,Aleteia

Vea también         Misión de la juventud: construir un mundo mejor, trabajar en la edificación del Reino de Dios - San Juan Pablo II









































martes, 13 de abril de 2021

¿QUÉ DA DIOS? SENTIDO A LA VIDA

 José Luis del Palacio, obispo emérito de El Callao (Perú), ofrece un discernimiento cristiano a las cuestiones espirituales y morales que le plantean los espectadores de Respuestas frente a la vida, un programa de Creo TV.





domingo, 24 de mayo de 2020

El sentido de la vida es el amor


El Amor le da Sentido a la Vida

Uno de los consejos que yo daría a cualquier persona es coger papel y bolígrafo y tratar de contestar a esta pregunta: ¿para mí cuál es el sentido de la vida, en especial de mi vida? Recuerdo que la idea me la dio una mujer. Me dijo: “Cuando era adolescente, un día en clase nos pusieron una redacción con esa pregunta. Fue, me dijo, la redacción más breve de mi vida. Literalmente cuatro palabras: Amar y ser amada”. Y añadió: “Una de mis compañeras, que se hizo monja misionera, me dijo: ‘No sabes cómo tu redacción ha influido en mi vida’”.
Sobre esto he leído esta frase del cardenal Van Thuan, que me convence también plenamente: “La felicidad de una persona no depende de la riqueza o de la posición social, sino del amor que fundamenta toda su vida”. Es decir, hay una relación directa entre amor y felicidad, como también existe esa obligación que sentimos todos de hacer el bien y evitar el mal.
Cuando tengo esto presente, no puedo por menos de recordar la frase de Hechos 10,38, cuando Pedro, hablando en casa de Cornelio, dice: “Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”.
Pasó haciendo el bien: con esta sencilla frase, Pedro nos resume lo que fue la vida de Jesús, y si nosotros nos sentimos concernidos por el llamamiento que Jesús hace repetidas veces a sus discípulos y por tanto a nosotros en los evangelios (“Tú, sígueme”: Mc 1,16-20; 2,14; 3,13; etc.), es indudable que tenemos que interrogarnos sobre de qué modo concreto voy a hacer el bien si me he propuesto seguir a Jesús.
En su aparición del 25 de diciembre de 1992 en Medjugorje, la Virgen hace unas indicaciones que pueden iluminar sobre lo que para mí es el sentido de la vida: “Abríos al plan de Dios y a sus designios, para que seáis capaces de cooperar con Él a la paz y a todo lo que es bueno. No os olvidéis que vuestras vidas no os pertenecen, sino que son un regalo con el que debéis llevar a la felicidad a otros y conducirlos a la vida eterna”.
Abrirnos al plan de Dios. Lo que tengo muy claro, gracias a Dios, es que estoy aquí para algo. La frase de Yahvé a Jeremías: “Antes de que te formara en el vientre te conocí, antes de que tú salieses del seno materno te consagré” (Jer 1,5) nos dice que todos nosotros hemos venido a este mundo con una vocación, con un plan de Dios para cada uno de nosotros, y ese plan no es otro sino que realicemos en nuestras vidas el mandamiento del amor a Dios, al prójimo y a nosotros mismos, aunque cada uno tiene su modo concreto y distinto a los demás de realizarlo. Aquí hemos de convencernos de que como Dios nos quiere infinitamente, si logramos que nuestra vida transcurra conforme a ese plan de Dios, en el seguimiento de Jesús, nuestro modelo, no sólo nos realizaremos plenamente como personas en este mundo, sino que nos espera la felicidad eterna.
Pero, desgraciadamente, somos muy capaces de no aceptar lo que Dios quiere de nosotros e incluso de hacer lo contrario. Pero incluso en ese caso, como sucede con los GPS cuando no obedecemos sus instrucciones, se nos ofrece rápidamente una solución alternativa, también Dios nos indica nuevas maneras de cumplir su voluntad en las nuevas circunstancias. El problema está en que no puedo ir rechazando sus diversas invitaciones, sino que debo intentar responder, como hizo la Virgen, con un “hágase en mí según tu Palabra”.
Para que seamos capaces de cooperar con Él a todo lo que es bueno, el texto fundamental de la moral del Nuevo Testamento son las Bienaventuranzas. En ellas Jesús nos dice: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt 5,9). En esta Bienaventuranza se nos pide que hagamos todo lo posible por restablecer o mantener entre los hombres la convivencia basada en el amor, siendo la paz obra de la justicia (Is 32,17), lo que nos indica la estrecha interrelación que hay entre las diversas Bienaventuranzas, que nos exigen la apertura a los demás, deseando sinceramente su bien, y que supone la actitud de estar prontos a amar.
Ojalá seamos todos como Van Thuan, que en unas circunstancias muy difíciles, en la cárcel, orientó así su vida: “Yo no esperaré. Voy a vivir el momento presente llenándolo de amor”. Y es que donde está el amor, allí está Dios, y ojalá podamos decir de nosotros cada día: “Hoy he amado, por tanto hoy he llenado de sentido mi día”.
 Pedro Trevijano, Rel

Vea también  Dios es amor: primer anuncion fundamental de la Iglesia

viernes, 10 de enero de 2020

Vio Ben Hur y quiso saber quién era Jesús, vio el de Zeffirelli y al terminar su vida había cambiado

Pauline era hija de su tiempo: a nada decía que no y sentía un gran vacío


Pauline descubrió a Jesucristo a través del cine.
El potencial evangelizador del cine queda de manifiesto en la historia de la joven Pauline, recientemente relatada por ella misma al canal católico francés KTO.
Como niña y adolescente, ella misma explica que su forma de pensar iba con los tiempos: "Era fruto de mi época. El mundo me decía que todo era fruto del azar, que en última instancia nada tenía realmente sentido... ¡Solo tienes una vida, aprovéchala!".
Ella asumió esa visión de las cosas "como una especie de enseñanza: si es así... pues es así". Y lo tradujo en su vida cotidiana: "Hice lo que quise, hice tonterías..." Alguna de esas "tonterías" la llevaron hasta comisaría: "A nada decía que no, lo probaba todo hasta el final".
Todo eso tuvo sus consecuencias: "Caí en un estado de un vacío profundo, un mal profundo. De ahí nació en mí una búsqueda, porque mi vacío y mi mal eran tan profundos, que me dije: tiene que haber algo más". ¿Qué podía ser? "Dios, Jesús... no sabía qué era, porque no conocía nada, pero en todo caso me sentía impulsada a conocer ese algo más".
Entonces Pauline conoció al que hoy es su marido, Jean, quien le abrió un mundo nuevo donde entraba en juego la reflexión, y no una continua huida hacia adelante: "Me hablaba de filosofía, de pensar las cosas, de hablar de uno mismo, de cosas interesantes.... Cosas que yo nunca había hecho, porque yo estaba en lo de 'haz lo que quieras' y no sabía ni que se podía pensar".
Pauline y Jean son muy aficionados al cine, en particular al peplum (las películas "de romanos"). Un día se pusieron a ver Ben-Hur, la película dirigida en 1959 por William Wyler ganadora aquel año de once Oscar. Y le llamó la atención la célebre escena del encuentro de Ben Hur con Jesucristo, a quien no se le ve el rostro ni dice una palabra, pero da de beber a Charlton Heston y frena a un soldado solo con su presencia.
"Encontré muy hermosa esa imagen, y como soy una chica y a veces las chicas nos enamoramos de los personajes de las películas", comenta sonriendo, "me enamoré un poco de ese personaje tan misterioso, que además en la película no habla".
Le preguntó a su marido quién era. 
-Es Jesús.
-¡Ah! ¿Y quién es Jesús?
-Lo mejor es que veas una película sobre Él y lo podrás saber por ti misma.
Pauline aceptó la propuesta, y al poco tiempo vieron Jesús de Nazaret, el film dirigido por Franco Zeffirelli en 1977, donde sí se oye su voz y se ve su rostro, el de Robert Powell.
"De golpe, cuando vi esta película, fue como si ese enorme y profundo agujero que yo había sentido durante toda mi vida... ¡zas!... se llenase de golpe", explica, reforzando la impresión que le causó con un suspiro de admiración: "Al terminar la película dije, 'Amo a Jesús'. Descubrí algo que daba sentido a toda mi vida, todo lo que yo siempre había buscado... Era eso, ¡era Jesús!"
"Ahora estaba dispuesta a seguir el bien", explica: "Él tenía la autoridad, él podía decirme 'No hagas esto, porque me duele'. Comprendí... ¡Por eso no se puede hacer el mal! ¡Porque le duele a Dios!"
"Me enamoré de Él", confiesa, "y cuando se ama a alguien no se le quiere hacer daño, sino agradarle. En mi relación con Él, quería agradarle, quería que Él fuese feliz, y al hacerle feliz a Él era feliz yo. Era el sueño que yo tenía, encontrar un día el Bien. Él me amaría, me diría por qué no actuar así, me diría de dónde vengo, me explicaría que tengo un alma, que ese alma es importante, que soy algo más que un cuerpo que hay que llenar de drogas, de comida, de diversiones. No, tengo un alma que espera algo más que todo eso".
"El sueño de mi vida era encontrar el sentido de mi vida y lo encontré cuando encontré a Jesús", concluye Pauline.
C.L. ReL
Pauline descubrió a Jesucristo a través del cine.

miércoles, 7 de febrero de 2018

La sabia lección de una afanadora a un médico con cáncer

Testimonio cedido a Despacho Profamilia. 

Soy médico especialista en Oncología,  y durante mi larga experiencia siempre creí que vería la enfermedad aprendiendo en experiencia ajena,  pero dejé de ser mero espectador cuando me convertí en  otra víctima de la difícil enfermedad y aunque  en mi caso es curable, sentí claramente el roce de la muerte.
Por ello sentí el impulso por corregir muchos errores en mi vida de los que estaba muy consciente y cuya atención siempre postergaba, sobre todo, el hecho de que tenía muy desatendida  mi familia, a la que trataba de compensar solo con un alto nivel de vida.
“Mañana mismo comienzo” me dije en mi interior. Un propósito que renové algunos días sin hacer nada al respecto hasta que absorbido por el trabajo, dejé de hacerlo.
Poco tiempo después,  en el hospital donde laboro, al atender a una anciana que había trabajado en la limpieza de la misma institución  ahora enferma del maligno cáncer y en fase terminal,  de pronto tomó mis manos entre las suyas y me sorprendió diciéndome:
– ¿Sabe doctor que mi vida no vale nada? Me queda poco tiempo y apenas respiro consciente de que, después de mi muerte, en pocos años, ya nadie se acordará de mí. Seré quizás como una pequeñísima mota de polvo flotando en la inmensidad de un oscuro, frío y desconocido universo.
Me miraba a los ojos como asomándose a la profundidad de mi ser. 
Desconcertado, pensé que buscaba consuelo, cuando de pronto su cara se iluminó con una pícara  sonrisa y apretando suavemente mis manos me dijo:
-No se crea Doctor, es una broma, ¿sabe? Soy lo más valioso que ha existido, lo más fabuloso y maravilloso, lo más amado e inolvidable en el corazón de quien me llamó a la vida temporal y me llama ahora para tenerme eternamente junto a él. Nunca había sido más feliz como ahora, me dijo mientras yo recetaba potentes analgésicos para su  dolor.
Por primera vez admití que estaba ante un cuerpo desfalleciente y un espíritu inquebrantable por la fe, sin ni siquiera saber yo qué religión profesaba.
Luego observé que con sus pocas fuerzas caminaba entre las camas charlando con los enfermos, ayudándolos un poco con atenciones, les leía, les contaba historias, animaba y reconfortaba, olvidada de sí misma.
Tan libre, feliz y confiada me hizo pensar que más que la quimioterapia de mi propio tratamiento, era la medicina del espíritu lo que yo más  necesitaba.
Paradójicamente durante toda mi práctica profesional me había enfocado solo a la salud del cuerpo sin considerar en absoluto  la dimensión constitutiva más importante: en la persona… la espiritual.
Yo,el importante médico especialista, estaba recibiendo una profunda lección de vida de una humilde afanadora a la que siempre había dado poca importancia y  a quien apenas había dirigido la palabra.
Un día  le conté de mi enfermedad y le dije que deseaba ser tan solo un poquito como ella, pues dudaba saber darle verdadero sentido al tiempo que me quedara, aun cuando sanara.  
-Claro que puede dárselo, y mucho, me contestó muy convencida.
Verá usted, yo lo que siempre he hecho es encontrar el sentido al poco a poco de cada día, y al encontrarle un sentido a ese poco a poco de cada día, es como le encuentro sentido a la vida que aún me queda.
Así, al encontrarle sentido a la vida que aún me queda, es como recupero el sentido a todo lo vivido, saldando errores, haciendo méritos y abriendo mi corazón a la esperanza.
Y murió con mucha paz dejándome su legado de sabiduría.
Por ello  entendí que todo tiempo de vida es maravilloso porque “lo hecho, hecho queda”.
Los valores asumidos y colmados en todos y cada uno de los momentos irrepetibles, jamás podrán perderse, silenciarse, marchitarse.
Que cada instante esconde un  reto único para ahondar en el sentido de la existencia, para realizar una misión irrepetible. Y cada instante solo se presenta una vez: ¡esta vez!
Así “el mañana comienzo” se convirtió en “ahora comienzo” he hice una lista de pequeños propósitos concretos para ser mejor persona, pensando ante todo en la familia. 
Lista que reviso diario en un qué hice bien, qué mal y qué puedo hacer mejor al escuchar, comprender, atender, involucrarme y tantas cosas en las que puedo ayudar a los demás a ser mejores.
Y ante fallas u omisiones recomienzo cada día para mejorar en ese “poco a poco”.
De esa manera refuerzo mi voluntad de darle sentido a la vida a través de los amores hermosos, el sufrimiento asumido, el trabajo fecundo, y la fe en un Dios, ante el cual, todos los testimonios de la vida personal quedaran resguardados en el cobijo de la eternidad.
Aprendí que lo más valioso y bello de la existencia es  la vida sencilla y normal de todos los seres que nos rodean y podemos mejorarla  si vivimos con un corazón acogedor y no con un corazón endurecido.
También aprendí que, aun cuando la existencia se encontrara vacía de sentido, la vida no pierde su carácter maravilloso, pues permite colmarla o redimirla con un acto de arrepentimiento en el momento presente.
  Orfa Astorga, aleteia
Escríbenos a: consultorio@aleteia.org


jueves, 2 de julio de 2015

¿Para qué estamos en la tierra? ¿Conoces tu fe?

1. ¿Para qué estamos en la tierra?

Estamos en la tierra para conocer y amar a Dios,
para hacer el bien según su voluntad y para ir un
día al cielo. 

Ser hombre quiere decir: venir de Dios e ir hacia Dios.
Tenemos un origen más remoto que nuestros padres.
Venimos de Dios, en quien reside toda la felicidad del Cielo y de la Tierra, y somos esperados en su bienaventuranza eterna e ilimitada. Mientras tanto vivimos en la tierra. A veces experimentamos la cercanía de nuestro Creador, con frecuencia no experimentamos nada en absoluto. Para que podamos encontrar el camino a casa, Dios nos ha enviado a su Hijo, que nos ha liberado del pecado, nos ha salvado de todo mal y nos conduce infaliblemente a la verdadera vida.  285


Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. 1 Tim 2, 4
Hay que conocer a los hombres y las cosas humanas para amarlos; hay que amar a Dios y las cosas divinas para conocerlos. Blaise Pascal (1623-1662), matemático y filósofo francés.

Dios es amor, 1 Jn 4, 16b

El texto (preguntas y respuestas) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que  desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. Las notas marginales están en letra más pequeña.