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martes, 25 de julio de 2023

Los hijos de Dios no se venden: Sound of freedom

Jim Caviezel, Sound of Freedom, official movie trailer              


Cualquier forma de daño, maltrato o tortura hacia los seres humanos son inaceptables y éticamente condenables. Sound of freedom, la película que necesitas ver para concientizarte sobre la cruda realidad en la que vivimos

Con este grito a la humanidad continúa la intensa campaña por defender a miles de niños de todo el mundo que son secuestrados, esclavizados, torturados y vendidos a explotadores sexuales que practican pedofilia con ellos, y una vez que no sirven más para ello, son vendidos para utilizar sus órganos.

La película dirigida por Eduardo Verástegui —Sound of freedom (Sonido de libertad)— que esperamos pronto esté en la cartelera de todos los cines del mundo, busca precisamente generar más conciencia de la gravedad y el horror al que hemos llegado en algunos sectores de la población y por personas, que con fines de lucro y de trastornos sexuales, han encontrado una «mina de oro» cometiendo esas atrocidades.

Un llamado urgente a cuidar a los más pequeños

La película ya ha causado un gran impacto y controversia en las salas de cine de los Estados Unidos, en donde ya obtuvo gran éxito en taquilla; pero más importante que eso, ha puesto en la mente del público este tema de la trata de niños en Latinoamérica y diversos países, incluso en los mismos Estados Unidos.

Es un urgente llamado a cuidar a los niños del mundo, es un grito por su libertad y rescate, es el futuro de nuestra humanidad. Ningún menor —ni persona alguna— debe de sufrir de torturas y abusos de cualquier tipo y menos siendo esclavizados hasta llegar a convertirlos en un objeto sexual y peor aún, para ser sacrificados y extraerles sus órganos para la venta.

Es un extremo de horror, crueldad, deshumanización y de los más reprochables comportamientos inmorales que estamos enfrentando, la problemática de grandes proporciones sociales, creada por los perversos intereses económicos que utilizan los pedófilos en el mundo.

Dignidad, respeto y libertad

El tráfico y la explotación de seres humanos, particularmente de niños, son delitos graves y una franca violación a los derechos humanos, por lo que todos tenemos responsabilidad en tomar consciencia de la gravedad del asunto y de involucrarnos para salvaguardar la dignidad e integridad de ellos, y finalmente de todos nosotros.

Tenemos que estar más alertas y si observamos alguna actividad sospechosa o ilegal, algún síntoma de tráfico de personas, es inminente denunciarlo a las autoridades más competentes, para que realicen la investigación adecuada.

Cualquier forma de daño, maltrato o tortura son inaceptables y éticamente condenables. No es una cuestión de moralismos y reclamos religiosos, es la protección a la niñez del mundo, a la salvaguarda de nuestra propia humanidad. Por ello, el grito de «los hijos de Dios no están a la venta», es preciso. Pues implica nuestra dignidad, el respeto a la vida y a la libertad.

Un realidad más cerca de lo que imaginamos

Es importante tomar consciencia de que puede llegar a ti o a tus hijos, hermanos o sobrinos; pero aun a pesar de que no sea un familiar, cualquier niño puede ser engañado fácilmente y privado de su libertad, atormentado, apartado de sus seres amados y mantenido en un sufrimiento permanente para explotarlo.

Si la humanidad se horrorizó por los campos de concentración y sus cámaras de exterminio, hoy estamos viviendo una nueva modalidad de terror que tenemos la obligación de frenar y combatir, con todos los legítimos recursos que tenemos a nuestro alcance. Y uno de ellos es el cine, la literatura y los diversos medios de comunicación, para que tengamos una mayor consciencia de la gravedad del tema y todos unidos, podamos ponerle un fin a esta tragedia que estamos padeciendo.

Todos los esfuerzos que podamos realizar por la liberación de los niños ya secuestrados  y reducir —hasta eliminar— el peligro que los acecha será un grandioso logro para la humanidad.

Una sociedad con esperanza

Queremos avanzar y mostrar que los seres humanos tenemos mejoría y prosperidad, que dejamos atrás la vileza de nuestros intereses perversos y macabros por explotar a los demás seres humanos, particularmente a los niños y a las mujeres.

Pero además de privarlos de su libertad, llegar al extremo de torturarlos, utilizarlos como objetos sexuales y asesinarlos para la extracción de sus órganos es de las crueldades más grandes que podemos haber llegado a realizar en nuestros tiempos. No hay manera de clasificar semejante atropello a nuestra dignidad de raza humana.

Gracias a la sensibilidad e inteligencia de los promotores de esta película y, junto a ella, de una extensa campaña para frenar esta catástrofe es que nos debemos de movilizar y unir para erradicar una maldad humana tan destructiva y atroz.

Son tantos los intereses de este multimillonario negocio, que habrá muchos obstáculos que superar. Empezando por los pedófilos, que son los principales consumidores de los niños esclavizados; así como los grupos del crimen organizado que se dedican a esta deplorable actividad.

Comencemos por tomar conciencia y unirnos al esfuerzo colectivo por sanar a nuestra humanidad de estas enfermedades crónicas que nos destruyen.

Guillermo Dellamary, Aleteia

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jueves, 15 de junio de 2023

Estrena su película y 2 meses después se va a un convento

Leur souffle ; film

Cécile Besnault, creadora y codirectora de "Leur souffle", ingresó en el Convento de las Carmelitas Descalzas de Lourdes

La creadora y codirectora del documental Leur souffle, Cécile Besnault, dos meses después del estreno de la película, el año 2019, ingresó al convento de las Carmelitas Descalzas en Lourdes.   

La película «Leur soufflé»

La película francesa Leur souffle, que a veces se compara con El gran silencio, muestra la vida cotidiana de las monjas benedictinas en la Abadía de Notre-Dame-de-Fidélite. Allí viven 47 monjas.

El documental acompaña a la joven hermana Bénédicte cuando ingresa en la vida monástica en una abadía benedictina de Francia.

Está la vida del monasterio y sus actividades, desde los oficios hasta los momentos de oración solitaria, pasando por el trabajo de la tierra y la pintura de iconos, como si cada pequeño detalle tuviera su lugar y su resonancia en el valor de su jornada. Pero sobre todo está ese espacio que ofrece el silencio y la paz.

Leur Souffle
Silencio y belleza en la abadía de Notre Dame de Fidélite

El film ofrece imágenes y sonidos tranquilos, entre ellos los cantos de las monjas y la campana llamando a la oración. El silencio juega un papel esencial invitando a la contemplación.

Cambio de vida

La creadora y codirectora del documental es Cécile Besnault. Se graduó de la prestigiosa escuela de cine que lleva el nombre Luis-Lumiere. 

Allí defendió su tesis de maestría «Representación de la presencia de Dios en el cine». Tras acabar esos estudios, Cécile quiso hacer este documental que invita a la paz.

Y llevó consigo a su compañero Ivan Marchika. Ella tenía fe, él no. Así partieron para explorar el misterio de un lugar tan insólito como un monasterio de monjas de clausura, en el valle de Durance, donde todo es belleza, trabajo y oración…

Leur souffle Film

Llamada

Leur souffle, su aliento, un soplo, que se compara al principio con el sonido de las conchas del mar, se percibe si se accede a creer en él y por tanto a percibirlo. 

Está presente a lo largo de la película a través de versículos bíblicos, a modo de capítulos, que también permiten comprender la realidad del alma humana.

Según la web gosc.pl, dos meses después del estreno de la película, Cécile tomó el hábito e ingresó en el convento carmelita de Lourdes.   



Louise Alméras - Aleteia Polaco 

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martes, 4 de abril de 2023

¿Cómo afecta el cine a nuestras familias? 16 expertos lo analizan: Disney, cine español, japonés...

 


La sufrida familia de la postapocalíptica película Un Lugar Tranquilo

La editorial Sekotia acaba de publicar el libro Cine y Familia, en el que 16 expertos abordan diversas formas en que el cine afecta a las relaciones familiares y presenta la familia en las pantallas. Muchos de estos expertos están ligados a la prestigiosa plataforma CinemaNet, que desde 1996 trabaja por un cine con virtudes humanas y películas con valores. Sus premios Olas de Oro ya han cumplido 25 años.

A menudo, los padres de familia cristiana se quejan de que ellos no pueden competir con las películas que ven sus hijos: en las películas casi nadie tiene fe, en las películas los jóvenes mantienen relaciones sexuales sin casarse (muchas premian la promiscuidad y la infidelidad), en las películas los jóvenes atolondrados acaban triunfando mientras los padres parecen tontos, en las películas las chicas delgadas y guapas levantan espadas o rifles más grandes que ellas mientras en la vida real no tienen fuerzas ni para madrugar y desde luego no consiguen ser tan guapas...

Sin embargo, sabiendo seleccionar películas y sabiendo comentarlas en familia, es posible aprender muchas cosas, y prevenir otras.

Este libro aborda la relación entre cine y familia y da ideas para obtener el mayor beneficio familiar. Para empezar, anima a ir más allá de las películas conocidas: no sólo existe Disney o el cine español. Hay más países, más cineastas, más estilos...

Así, el libro trata temas como:

educar con el cire y las series: ya no se consume como antes;
hasta qué punto influye el cine en jóvenes y adolescentes;
- el padre y los abuelos en el celuloide (en muchas películas para jóvenes hay una epidemia de padres tontos, y las películas modernas parecen enseñar al niño que tienen que desobedecer a su tonto padre);
- la familia en el cine de animación, en el cine español o en el de Extremo Oriente;
- las drogas, el alcoholismo y la sexualidad en las películas.

El libro reconoce que padres y madres se enfrentan hoy al reto de educar, que siempre fue difícil pero hoy con complicaciones añadidas. En el siglo XIX, unos padres podían saber que en la calle sus hijos encontrarían otras influencias: hoy, las otras influencias las tienen en el hogar, en la televisión, y en el bolsillo del adolescente al que le han dado un móvil. Un joven cualquiera pasará muchas más horas consumiendo series y películas que hablando con su padre: hoy las series siempre están disponibles, y los padres lo están mucho menos.

La Carretera, película apocalíptica de 2009, un padre protege a su hijo

La Carretera, película apocalíptica de 2009, basada en la novela de Cormac McCarthy; la civilización se hundió; quedan hordas, caníbales, barbarie... un padre protege a su hijo.

El libro incluye además capítulos interesantes y peculiares como el de la familia en el cine postapocalíptico: cuando se hunde el Estado y la civilización, destaca más el poder de la familia. Así, se analizan películas como Un lugar tranquilo (o silencioso, el ruido atrae al monstruo), Hijos de los hombres (los últimos niños en una sociedad que quedó estéril), La carretera (una valoración de la paternidad, cuando no queda nada más) y Estación Once (la familia que uno encuentra).

También se analizan los cambios en Disney, incluyendo las polémicas recientes. Y se explora el papel de la familia en el cine español, donde pese a tantas ideologías hostiles el público familiar y las historias de familias unidas siguen siendo las que más éxitos logran.

De especial interés desde un punto de vista cristiano es el capítulo sobre el perdón en el cine: analiza lo que es el perdón como estrategia narrativa en una película, lo aplica al mundo familiar y propone algunas películas sobre el perdón.

Portada libro Cine y Familia, de CinemaNet y Sekotia

Puede conseguirse "Cine y familia" aquí en Sekotia o en librerías.

Los expertos que han participado en este libro son conocidos por los lectores de CinemaNet y de varias publicaciones cristianas o de prensa familiar: Daniel Arasa, el veterano periodista impulsor de CinemaNet ha sido el coordinador, y han escrito María Ángeles Almacellas, Guillermo Altarriba, Ignacio Eufemio Caballero, Willy García, José Miguel Hernández López, Nacho Laguía, Alfonso Méndiz, Josan Montull, Ramón Ramos, Isabel Rodríguez Alenza, Javier Rodríguez Fraile, Miguel Fernando Ruiz de Villalobos, Gloria Tomás, María Consuelo Tomás y Ninfa Watt.

P.J.Ginés, ReL

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miércoles, 23 de noviembre de 2022

«El peor ataque a la familia surge del propio egoísmo»

 

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Entrevista al cineasta y productor Juan Manuel Cotelo

El sentido de la película española Tengamos la fiesta en paz es, a la vez, muy sencillo y extremadamente complejo. Lo explica su director, Juan Manuel Cotelo: «Queremos ayudar a que las familias se quieran más». Una tarea difícil en un mundo que privilegia el individualismo, la libertad sin compromisos y el «amor» sin sacrificio ni dolor alguno.

Este 1 de diciembre, la película, que ha tenido en España y en otros países un éxito rotundo (lo cual demuestra que el cine bien hecho todavía tiene cabida en los corazones de la gente), se estrena en México, Paraguay, Puerto Rico, Panamá, Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Nicaragua. El 8 de diciembre en Perú y por Navidad en Colombia, Uruguay y Nicaragua.

Se trata del quinto largometraje de la productora y distribuidora INFINITO + 1, con sede en Valencia (España), que ha logrado estrenar sus películas en 39 países, además de ser adquiridas por NETFLIX, tras haberse financiado gracias a co-productores particulares y a exitosas campañas internacionales de «crowdfunding».

TENGAMOS

Escrita y dirigida por Juan Manuel Cotelo, producida por su esposa Simona Puscas, con música compuesta por Luis Mas e interpretada por niños sin experiencia profesional previa, junto a profesionales del prestigio de Mamen García, Teresa Ferrer, Carlos Aguillo, Santi Rodríguez y el propio Juan Manuel Cotelo ya prepara su doblaje al inglés y alemán, para su próximo estreno en Estados Unidos, Alemania, Austria y Suiza.

Juan Manuel, G. K. Chesterton decía que quienes atacan a la familia no saben lo que hacen porque no saben lo que deshacen. ¿Tú así lo consideras?

Juan Manuel Cotelo: Es evidente que hay ataques tremendos y descarados a la familia, desde la política y los medios de comunicación. Son ataques disfrazados de bondad, de libertad, incluso de amor. Pero con una carga destructiva enorme, en la práctica. Sin embargo, prefiero concentrar mis esfuerzos en descubrir cómo puedo amar más y mejor a mi esposa, a mis hijas, a mi madre y hermanos, a mis suegros… sin detenerme demasiado en quejarme de esos ataques externos a la familia.

TENGAMOS

¿Cuál piensas tú que es el “peor” ataque que sufre la familia?

El peor ataque a la familia surge del propio egoísmo. Podríamos teorizar mucho sobre la familia, sobre el amor… y aunque la teoría fuera correcta, no basta, pues nos jugamos la verdad sobre nuestra propia familia en los actos concretos de servicio que practicamos cada uno en nuestro propio hogar. Por eso, en lugar de pensar en quienes atacan a la familia, procuro pensar en cómo amar a mi familia, hoy.

«Tengamos la fiesta en paz» es una frase interesante porque la alegría de una fiesta –que es la alegría de la familia humana– requiere del acuerdo, del diálogo, de la negociación, del sacrificio. ¿En tu película, cómo planteas esta que podríamos llamar «escuela de paz» que es la familia?

Un escritor del siglo IV dijo algo muy sabio: «Si deseas la paz, prepárate para la guerra». En cualquier familia, si deseamos alcanzar la paz, hemos de plantear una guerra sin tregua contra el propio egoísmo. La unidad familiar no se alcanza por buena suerte, ni se rompe por mala suerte. La unidad familiar se logra gracias a pequeños actos de servicios diarios: escuchar, compartir comidas y diversión sin presencia de teléfonos o pantallas, luchar por conquistar objetivos preciosos, comunes, perdonar y pedir perdón constantemente, servir al más necesitado, rezar juntos, sufrir juntos, celebrar juntos… Todo eso refuerza la unidad familiar, día a día.

Hay quien argumenta que “ya es suficiente sacrificio” vivir bajo el mismo techo…

No, desde luego no basta con vivir bajo el mismo techo. Es darse a los demás, sacrificarse por los demás. Y el premio de esos sacrificios diarios, constantes, es la unidad familiar. No hay ruptura familiar, nunca, si en la familia reina el espíritu de servicio. Y si aprendemos a servirnos en casa, lo normal es que sigamos sirviendo a los demás al salir a la calle.

Estar a favor de la vida y la familia ha pasado a ser un eslogan que se repite muchas veces sin haber pasado por el crisol de la práctica. Tú denuncias esta paradoja y requieres activistas. ¿Qué significa, en la práctica cotidiana, ser activista por la familia y por la vida?

En primer lugar, ser activista del amor en el propio hogar. Atrevernos a responder a la pregunta individual: ¿qué he hecho hoy, en concreto hoy, por mi familia, por mi esposa, por mi marido, por mis hijos, por mis padres, por mis hermanos? La pregunta exige una respuesta concreta, manifestada en hechos. Sin esos hechos, podemos ser perfectos teóricos del amor, pero no somos activistas verdaderos. Pero además, también hemos de defender a la familia fuera de nuestra casa. Los enemigos de la unidad familiar son muy activos socialmente, ponen en marcha iniciativas concretas de comunicación, de educación, económicas, de sanidad, de legislación. Quienes amamos a la familia… ¿podemos limitarnos a quejarnos, a disgustarnos…? No, no podemos.

Si la familia es “Iglesia doméstica”, ¿también podemos pedir, “una familia en salida”?

Claro. Hemos de tener iniciativas en la comunicación, en la educación, en la sanidad y en la vida política. Salir de nuestra zona de confort, sin conformarnos con proteger nuestro propio hogar. Un ejemplo: no basta con estar a favor de la vida, tener hijos y educarlos. Hemos de combatir contra las leyes perversas de educación, contra las leyes que fomentan la muerte de niños y ancianos, contra los mensajes que nos llegan a través de los medios. Hemos de combatir con grandes dosis de fortaleza y de alegría, para defender a los más atacados: los niños, los enfermos, los pobres. Aquellos que no pueden defenderse por sí mismos.

Los retos éticos y morales de esta época exigen de cada persona una actitud comprometida con el bien de la sociedad, no basta con el círculo pequeño de cada hogar, aunque sea el más importante. El verdadero progreso social siempre sucede gracias a personas que dan la vida por los demás, sin conformarse con su propio bienestar.

En muchos lados parecería que «lo inteligente» es estar contra las instituciones «del pasado». La primera de ellas, según el individualismo contemporáneo, es la familia. ¿Cómo explicas en tu película que solo lo que tiene raíces puede elevarse hasta el cielo?

El mensaje de la película es muy sencillo, porque no procede de teóricos intelectuales, sino de la visión sencilla y pura de los niños. El amor no se explica, el amor se vive. Todos los niños del mundo desean lo mismo de sus padres: que se amen. Y todas las personas del mundo desean que los amores perduren para siempre. Cada ruptura amorosa es la historia de una herida dolorosa. La buena noticia es que podemos amarnos para toda la vida, no es una utopía. De hecho, todos conocemos a personas que se han amado toda la vida, superando las dificultades que atravesaron en el camino.

TENGAMOS

Hay una idea equivocada del amor cuando se plantea como pura felicidad sin obligación, ¿no te parece?

Amar es una tarea sacrificada. Todo lo hermoso, todo lo bueno, todo lo grande, exige sacrificio. Que algo requiere sacrificio no es una mala noticia. Las cimas más altas se conquistan con sacrificio. La unidad familiar es el tesoro más grande que hemos de proteger y conquistar en cada familia.

Jaime Septién, Aleteia 

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lunes, 26 de septiembre de 2022

Este documental que se estrena en América puede ayudarte a amar mucho más la Santa Misa

“El Beso de Dios”, un documental que desde este mes llega a los cines de México a través de Cinemex y a muchos otros países de América Latina, de la mano del Festival Internacional de Cine Católico, podría ayudarte a comprender y amar mucho más la Santa Misa.

La película cuenta con testimonios de importantes figuras como Pietro Sarubbi, que interpretó a Barrabás en la película "La Pasión de Cristo" de Mel Gibson; y la narración del conocido actor mexicano Eduardo Verástegui.

También participan en el documental el famoso apologeta converso al catolicismo Scott Hahn; el Predicador de la Casa Pontificia, P. Raniero Cantalamessa; el ex director de Disney Channel Tony Gratacós; y la religiosa clarisa Briege McKenna.

La Misa que enmarca el documental es celebrada por el sacerdote español José Pedro Manglano, fundador del movimiento Hakuna.

“El Beso de Dios” llegó a Perú el 15 de septiembre, a través de la cadena de cines Cinemark; y se estrena este 22 de septiembre en México.

Desde el 29 de septiembre estará disponible en cines de Costa Rica, Panamá, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Guatemala, Ecuador y Uruguay.

En declaraciones a ACI Prensa, el director de “El Beso de Dios”, el español Pietro Sarubbi, aseguró que la idea de realizar esta película fue “como un regalo de Dios”.

Sarubbi aseguró ser “una persona rescatada por el Señor”. Y en este “rescate” a mano de Dios, tuvo mucho que ver la Santa Misa, dijo, “que era incluso algo de lo que yo dudé”.

En su camino hacia Dios, recordó, leía “cada noche un fragmento del Evangelio”, y se encontró con “esa frase tan sublime del Señor, que dice ‘el que come Mi Carne y bebe Mi Sangre habita en Mí y yo en él’”.

“Yo estaba en un momento personal muy duro”, dijo, y recordó que “me veía como en una desesperación, tenía circunstancias vitales muy complicadas y no encontraba consuelo en nada. Mi familia me ayudaba en todo lo que podía, pero como que aquello no me terminaba de sanar, mis amigos intentaban comprenderme, pero tampoco”.

Además, el proceso de formación actoral “a veces pues te pone en dificultades”, y sentía que su vida se estaba “ensombreciendo mucho”.

Gracias a un sacerdote que conoció a través de una profesora universitaria numeraria del Opus Dei, recordó, “comencé a ir a la Misa, y además él me recomendó ir a diario, porque me iba a confirmar con la certeza de que Jesús había dicho eso, que ‘el que come Mi Carne y bebe Mi Sangre habita en mí y yo en él’”-

“Y yo, cuando empecé a ir a la Misa en ese estado tan pésimo que yo no quería ni mi vida, experimenté cómo en muy poco tiempo efectivamente Jesús vino a habitar en mí y me sané”.

“Como que todo lo que no conseguían mis amigos, mi familia, de sacarme para arriba, pues yo sentí como Jesús me rescató del hoyo en el que estaba metido, que era muy oscuro”, expresó.

Para Sarubbi, “definitivamente sí” que este documental puede servir para que los católicos “revaloremos la importancia de la Misa”, y destacó que a la Misa o a la Adoración Eucarística debemos ir “con la certeza de que Jesús va a estar ahí”.

Estamos llamados a vivir la Misa con la conciencia de que Jesús está presente”.

El director de “El Beso de Dios” destacó que en el documental hay “testimonios fuertísimos”, y destacó que entre los que más le han conmovido se encuentra el de la hermana Bridge McKenna, que es “una de las personas con una fe más salvaje y más grande que he visto en mi vida”.

“Su testimonio me tocó mucho y creo que fue el que más me transformó y me cambió, porque ella hablaba de una fe firme pero sencilla”, dijo, y lo ayudó a darse cuenta de que si la hemorroísa del Evangelio confiaba en que son solo tocar el manto de Jesús se sanaría, cuánto más “podrá hacer el corazón realmente vivo de Jesús” al recibir la Eucaristía.

 DAVID RAMOS | ACI Prensa

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miércoles, 22 de junio de 2022

Chef Betty de Master Chef: devota del Santo Rosario y ferviente católica

 

BETTY VAZQUEZ


Betty Vázquez es una de las jueces de uno de los programas más exitosos de Tv Azteca, Master Chef México. Católica por convicción, católica por amor y por ejemplo de sus padres, ha viajado por todo el mundo llevando su talento, conocimientos, sus valores y su fe.

Su fama y talento son conocidos en todos los continentes por su excelencia y habilidades gastronómicas y culinarias. Es reconocida por su belleza como mujer Nayarita, reconocida por sus talentos dentro y fuera de la cocina; por su sabiduría y experiencia.

Y reconocida además, por el trato humano que da a cada uno de los concursantes y participantes de Master Chef México en cada temporada. Siempre da consejos acertados, con un matiz, una pincelada, una pizca de su fe católica, pues siempre busca trasmitir consejos y mensajes que queden grabados en el corazón de sus alumnos.

Siempre con un trato humano que no humilla, pero si educa, forma y enseña a los participantes a ser excelentes en su trabajo, limpios y ordenados. Su paciencia y sus palabras son maternales cuando se dirige a sus alumnos y participantes del exitoso programa. La Chef Betty defiende los valores familiares y reconoce la formación católica de los Jesuitas que recibió.

Ella abrió las puertas de su corazón y de sus recuerdos a Aleteia en exclusiva. Nos compartió como el amor por la Virgen María la ha guiado por todos sus caminos y emprendimientos de su vida, sintiendo a cada paso que da, el amor maternal de la Madre de Dios. Y de pilón nos contó cómo se escapaba con la Madre Flor de la producción de Master Chef, para irse a misa las dos juntas…

¿Quién es la chef Betty Vázquez?

Nací en Tepic, Nayarit (México) y tuve la oportunidad de estar ahí hasta los 15 años. Por falta de oportunidades, mis papás decidieron que saliéramos a estudiar fuera.

Vengo de una familia muy católica, los primeros seis años de la escuela fue en un colegio católico y eso me dio las bases, la formación y la consciencia, aunque no al pleno. Luego salí a una escuela preparatoria de Jesuitas, que me dio la oportunidad de entender la religión con diferentes aristas. Tuve la oportunidad de vivir con compañeros de otras religiones y eso me ayudó a entender que lo que las religiones buscan son mejores seres humanos.

Después, regresé a mi estado, viví en Europa un tiempo, en Estados Unidos, en la ciudad de Guadalajara y cuando terminé mi carrera regresé al puerto de San Blas a ejercer parte de mi carrera, porque había hecho una licencia de guía de turistas y una carrera de control aéreo, pero no estaba plena. Entonces, entré a la hotelería y, en la hotelería, ya tengo 40 años trabajando en la cocina de un hotel que me ha dado muchas satisfacciones, alegrías, retos, se han llorado muchas cebollas para poder llegar a una serenidad como cocinera, siempre buscando nuevos retos y oportunidades.

Aparte de ser asesor gastronómico del lugar donde trabajo, me dediqué a promover la gastronomía y el turismo a nivel regional, nacional e internacional, y ahí fue en donde me encontró Master Chef para hacer el programa. Pero en sí, es una vida de trabajo, de compromiso, de crecimiento personal y profesional, siempre mirando al mar y ahí, donde el mar y el cielo se juntan, encuentro la serenidad de saber que hay mucho más de lo que no entiendo, pero que debo dejar oír mi corazón. La parte creativa de mi persona son los momentos en los que veo la naturaleza y entiendo que es tan perfecta y contundentemente divina que hay un Creador y me vuelvo a encontrar con la serenidad de la fe.

He viajado mucho y me he emocionado muchas veces con el encuentro de seres humanos en donde también veo la creación de Dios y, en el viaje, me doy cuenta que tengo mucho qué hacer con mi equipo, con mi familia, pues vengo de una familia muy unida.

¿Eres casada?

No, soy soltera. Y eso me ha permitido tener un crecimiento personal y profesional de diferente manera, porque mucha gente piensa que la realización de la mujer es tener hijos y pareja, pero yo desde muy joven vi cómo la gente se casaba y se descasaba y lo veo todavía, y es algo que no me parece.

Mis papás duraron de novios nueve años y casados 54 años. Yo decía: “Si no encuentro una pareja correcta, está bien, me quedo soltera”. Sí se me hacía muy difícil pensar en hijos y no tener una pareja, porque me parece que la creación de un ser humano debe de tener el apapacho de padre y madre, y eso lo tuve muy claro. Cuando la gente me pregunta esto, les digo que me casé con mi cocina, con mi negocio y que tengo muchos hijos porque cada gente que trabaja conmigo son mis niños.

Vivo en una tranquilidad emocional como profesional y mi vida personal se siente plena sin hijos y sin pareja.

¿En alguna vez te enamoraste? ¿Estás abierta al matrimonio?

Enamorada, no, porque entonces ya me hubiera casado. Tuve grandes amigos que quise mucho, pero nunca se dio porque nunca los vi como parejas. Entonces, te puedo decir que tengo grandes amores en amistad y los sigo manteniendo aún a la distancia. Pero no creo que pase a estas alturas de mi vida, porque soy muy independiente, con mis tiempos y a mi manera. Y en una sociedad, todavía machista, tener pareja, con el ritmo de vida que yo tengo, no va durar. Pero no digo “zape hasta que no escape”, porque de repente por ahí viene uno.

Los planes de Dios son perfectos

Son perfectos. A mí me ha dado grandes sorpresas y estoy convencida que al levantarnos debemos agradecer que respiramos y que tenemos a los nuestros bien, especialmente en estos últimos años que han sido complejos, pero la vida nos sorprende. Dios, quien está alrededor de nosotros, siempre nos va maravillar.

¿Tú tienes muy bien definido que el matrimonio es por la Iglesia y para toda la vida?

Tuve un modelo claro con mis papás, sin embargo, mi abuela materna, casada por la iglesia, cuando vio que no tenía respeto de su esposo, dijo “yo no tengo porque quedarme”. También, uno de mis abuelos enviudo y veintitantos años después se volvió a casar. Entonces, he tenido todos los modelos y yo respeto.

¿Cómo ha influido Dios para que tú enfrentes la vida?

Es la formación que desde niños tenemos. Mi mamá y mi abuela nos llevaban a misa, mi papá nos acompañaba, pero nunca practicante al cien. Mi papá es hijo de un masón, un masón que rezaba y estaba convencido de que había un Dios maravilloso, pero él no sabía rezar y mi mamá lo enseñó. Hay una historia muy bonita de cuando ellos se conocieron, mi papá estaba bautizado, pero no tenía ningún otro sacramento, entonces, le dijo a mi mamá que se quería casar y mi mamá le dijo que sí, pero que por todas las de la ley.

Entonces, se acercaron a la Iglesia local en Tepic y un sacerdote agustino le dijo que necesitaba organizarse e ir a sus pláticas si se quería casar con mi mamá. Y mi papa, estando en México, hizo todo lo que tenía que hacer porque quería casarse correctamente con mi mamá. En mi casa hay ejemplo de todo, pero siempre mucho amor, porque en el momento en que mi papá accede a tener todos los sacramentos es por amor a mi madre.

Del lado materno tuve una abuela muy católica y una madre muy practicante. Mis papás se casan y nos educan en la fe al darnos una formación católica desde la educación primaria. En la secundaria estuvimos en una de gobierno, porque mi papá quería que viéramos las dos partes y, aun así, varios de mis maestros eran católicos.

En preparatoria fui a un colegio jesuita, entonces, volví al redil de las actividades, especialmente en pro del prójimo. Los jesuitas te abren el mundo de oración, de libertad, y nos inculcaron el “Sé bueno, no hagas cosas que no te gustaría que te hicieran”, y creo que eso ha regido el camino que vivo, el trabajo, el compromiso con la empresa, el ser parte de una comunidad.

Yo vivo en un pueblito muy chiquito, que siempre ha tenido una comunidad religiosa y siempre hemos visto monjas en acción: llevando la comunión, haciendo servicio social y nos vamos encariñando con ellas. También tenemos la fortuna, en el estado de Nayarit, de tener congregaciones franciscanas y clarisas y hoy por hoy la Congregación Franciscana, es la que cuida a la Virgen de Talpa.

También tenemos la fortuna, por eso te dio que medio te separas y luego Diosito te echa el ancla, de que el obispo de Mazatlán, don Mario, es nayarita y de repente también viene a casa, al igual que nuestro cardenal Carlos Aguiar, quien también es tepiqueño, amigo de casa y nos toca atenderlo. Y cuando dices “hoy Diosito no me habló”, entonces llega alguien y a través de él te dice: “Sí, aquí estoy, no te he olvidado”. Siempre te pasan cosas que te dicen “no estás solo”. Entonces, mi vida siempre dentro de la empresa, de mi casa, con estas sorpresas que te da la vida de gente que es consagrado, que llegan y te enseñan a leer y entender la biblia. Además, tuvimos por unos cuatro o cinco años, a las hermanas servidoras de la palabra que nos enseñaron a entenderla.

¿Eres mariana?

Sí soy mariana y sí entiendo que la intercesión de María Madre con Dios es directa. Yo vivo en el puerto de San Blas, fundado en 1768 por una comunidad española que iba rumbo a toda la alta california y que nos dejó la bendición de tener a la Virgen del Rosario, la marinera, que en España se llama la Galeona.

Por cuestiones del destino, por más de 200 años, desapareció la devoción a la Virgen y a finales de los años 90 llegó un descendiente del primer comandante de la zona naval de San Blas y preguntó por la Virgen y, como nadie sabía, él prometió regresar la imagen que está en bulto y lo hizo en 1998 en una peregrinación hermosísima que hacía el grupo Quetzalt, un grupo de jóvenes españoles y mexicanos.

Cuando la Virgen llegó nos empezamos a empapar de su historia, pero cambiaron el párroco y la Virgen quedó guardada hasta que llegó el siguiente párroco, en el 2005 y, de ahí, hasta el 2010 rezábamos el rosario en comunidad. Había mucha efervescencia y empezamos a ver lo que se puede hacer en una oración comunitaria; empezaron a surgir los milagros.

En casa mi mamá lee, reza todos los días y nosotros en el trayecto del día a día y, cada vez que hemos pedido con devoción, nos ha concedido los milagros. Hablo de milagros de salud, palpables y estamos haciendo una junta de constancias médicas, pues tenemos a varios sanados de cáncer terminal, y los médicos nos dicen “no sé qué están haciendo, pero síganlo haciendo”.

Además, se han solucionado problemas económicos y problemas de cárcel con injusticia, señales que nos hacen creer que es Nuestra Señora del Rosario. Soy muy mariana, muy devota de ella y, junto con un grupo de gente, imprimimos la oración de la marinera y ponemos las estampitas en lugares públicos y, así, se ha ido haciendo una red en la que ya tenemos muchos seguidores en toda la república.

En una forma abierta y a veces más velada, trato que todo lo que salga de mi boca sea constructivo y que pueda tocar alguna cuerda sensible de alguien y, que entienda, que es un mensaje que salió de mi boca, pero que, si te llegó, es porque Dios o María te lo manda.

¿Cómo llegaste a Master Chef?

Fue un milagro de Dios, porque el programa no lo pedí. Yo tenía un dilema, porque un proyecto no había funcionado, estaba enojada y me habló un amigo, que es judío, y me dijo: “¿Cómo te sientes? ¿No se te hizo verdad?” Le dije que no, que no había trabajado lo suficiente y que ahora quería un programa de televisión y a los 45 días me hablaron de Televisión Azteca.

Yo tenía mucho trabajo y les dije que me mandaran un correo y al otro día me marcaron por la noche y me dijeron: “Chef, óiganos, le vamos a cambiar la vida”. Y al día siguiente que me dijeron del proyecto, yo dije: “Jesús, esto es un milagro”. De eso ya pasaron siete años y sigo agradeciendo y bendiciendo este regalo que me dieron en una época de mi vida en donde creía que ya había hecho todo, pero me di cuenta que tengo mucho que hacer y decir y que puedo ser ejemplo para alguien más. Yo siempre me pongo en las manos de Dios y que se haga su voluntad, aunque a veces no la entiendo, pero le pido que me dé luz.

¿Cómo fue tu relación con la madre Flor?

La primera temporada en donde ella concurso yo tenía como regla del programa mantener una lejanía, sin embargo, nos teníamos que levantar muy temprano y ella ya andaba con su libro de oraciones y una vez le dije: “Madre, ya andas leyendo las Laudes”, y me dijo: “¿Por qué tu sabes de las Laudes? Y empezamos a tener afinidad y cuando la veía con su Rosario me la sentaba a un lado.

En la segunda temporada ella fue la nana de los niños y ya pudimos tener cercanía y hermandad y es una persona extraordinaria con la que tengo coincidencias muy bonitas. Imagínate, decidió ser consagrada a los 13 años, tiene una familia muy grande, muchos hermanos, ha vivido en Europa y le dieron permiso para estar en el programa.

La hermana Flor hoy vive en Roma apoyando en la cocina de un seminario muy cerquita del Vaticano y le hablo cada dos semanas, pues seguimos siendo muy amigas y sabemos que, la una por la otra, ora en su día a día. Ella es 10 años más grande que yo y, sin embargo, no baja su ritmo, no baja su alegría, su entusiasmo y es una persona digna de admirar porque está convencida que su labor es lo que está haciendo. Yo muchas veces le pregunté:” ¿Pero cómo sabías que esta era tu labor?”, y ella me decía: “No sé, era muy chica, pero estoy feliz y donde uno está feliz, uno debe estar”. Sus contestaciones eran así de contundentes.

Después de siete años de conocernos seguimos siendo amigas. En la primera temporada la hermana flor era compañera de Gina y Gina es judía ortodoxa, imagínate esta combinación y las dos son divinas y las dos se aman con profundo respeto. Es bonito que entendamos que cada uno nació en un espacio.

El cariño que nos tenemos está basado primero, en el profundo respeto que le tengo como ser humano, una persona asombrosa que decidió entregar su vida a una comunidad. Es súper divertida, súper simpática, abierta a gozar el momento. Y me decía: “El domingo me voy a levantar temprano, hay verás si te levantas y vas a misa conmigo”. Y nos tocó muchos domingos ir a misa juntas.

Muchas platicas sencillas y un misticismo muy profundo de como ella ve la vida y como entregó su vida a la congregación. Tiene una jovialidad impresionante y siempre está rodeada de gente joven. Es una persona feliz y bendecida.

¿Cómo la virgen te ha cuidado de los peligros del mundo?

Ha habido de todo y creo que lo más importante son las bases familiares. Mucho de la desintegración y esta locura de sociedad que estamos viviendo, es la falta de bases morales de compromiso de una familia. Los chicos de los últimos 20 años ya van al matrimonio con la mentalidad “si no me va bien, me divorcio”, y no, debes de ir con el compromiso, porque es un estira y afloja porque yo lo vi en mis papás. La base de una buena sociedad, es la base de una buena familia y eso influye en la educación que le vas a dar a tus hijos.

Yo viajé desde muy chica y mis papás me decían: “Cuídate, tú ya sabes lo que está bien y lo que está mal y nunca olvides lo que has visto en casa”. A los 15 años me dejaron viajar un año a Estados Unidos y viví con una familia mormona y hacía todo lo que la familia hacía en su religión y, respetuosamente, me llevaban todos los domingos a misa a una iglesia católica.

Siempre fue interesante ver que tenía mi angelito de la guarda y que siempre ha estado junto a mí, así como los consejos de mi abuela, de mi madre. Si te portas bien es muy difícil que te vaya mal, si andas buscando problemas vas a encontrar problemas y seguro no la vas a pasar bien.

Para mí, la gente debe de entender que hay un ser divino creador y debe de encontrarlo, es una de las misiones que debemos tener en la vida: encontrar al creador. De repente naces sin religión o te tocó nacer en una familia sin valores, pero en algún momento te lo vas a encontrar y dirás: “Ya me encontró y no me puedo soltar de su mano, o de su manto”. Y le dirás: “No me dejes”.

Hace poco vino una chiquita encantadora, de 4 o 5 años, que tiene un cáncer muy agresivo y tiene que recibir 120 quimios y va en la 78, y cuando llegó le dijo a sus papás: “Llegamos al hotel donde vive la señora que me habla”, y los papás no entendieron.

Entonces, la niña se les salió del cuarto y dentro del hotel está la capilla con la Virgen del Rosario en un cuadro y por un lado a la Virgen de Guadalupe, y la niña se fue a sentar a una banca de la capilla y estaba platicando con “alguien” que le habla. Los papás estaban preocupados, pusieron la alerta en el hotel, las puertas se cerraron y la niña estaba en la capilla. La mamá le preguntó: ¿Por qué viniste aquí? Y la niña dijo: “Porque la señora me hablaba, que quería hablar conmigo y me dijo que vamos a estar bien”.

Eso fue cuando estaba en la quimio 69 y estaba muy desgastada. Sus papás me mandan mensajes y me dicen: “La oración la rezamos diario, Ámbar también reza pensando en que va a estar bien”. La gente lo que necesita es creer para seguir adelante y, a través de una nena de cinco años, encontramos una fe renovada de los papás.

¿Qué significa para ti la Eucaristía?

Es plenitud, es saber que estoy bien, que estoy acompañada y que estoy recibiendo la gota divina para mantenerme viva y mantener viva mi fe; es saber que estoy en gracia y eso me compromete a ser coherente con lo que digo y con lo que hago. Lo más hermoso como seres humanos es estar en paz y la paz más perfecta es cuando estás en gracia, y eso es la Eucaristía, saber que pase lo que pase vas a estar bien.

Yo creo en un Dios misericordioso, bondadoso que ha sabido perdonar. Vi morir a mi abuela, le sostuve la mano hasta el último momento y fue una energía tan particular en su habitación, que te puedo decir que bajó Dios por ella, y la muestra, fue que mi abuela de 95 años quedó como una muchacha de 15. Estoy convencida de que el día que nos toque, como decimos en casa, “colgar los tenis”, lo vamos a hacer con la serenidad y la alegría de que vamos a ir a un encuentro y que, si estás en gracia y en paz, va ser un encuentro muy bonito.

¿Haces oración antes de preparar tus alimentos?

Me levanto y le agradezco a Dios estar viva, le dedico mis esfuerzos y mis cansancios. Y en el camino del día voy haciendo cosas para conectar con mi fe.

En casa todos comemos a deshoras y solo digo: “Bocadito sagrado hazme provechito”. En casa, si nos sentamos a comer, sí agradecemos el alimento y sí agradezco tener este bocado de aire de alimento, de vida y agradezco aprender algo todos los días. Estoy por cumplir 61 años y espero no parar, para poder seguir creciendo y enseñando.

¿Has tenido un momento oscuro o difícil dentro de Master Chef?

Sí. Y me costó mucho tiempo analizar la situación, tres o cuatro temporadas de 10, en donde decía: “en algún momento todo se va poner en su lugar, en algún momento las cosas deben de ser correctas”. A mí no me gustan los gritos ni las faltas de respeto.

Tuve dos compañeros que fueron demasiado agresivos con los concursantes y me parecía que no era lo correcto porque ya tenemos demasiada agresividad en el mundo como para que aparte, en un programa de entretenimiento, provocar este tipo de cosas. Me parece que podemos hacer un gran programa de entretenimiento sin faltar al respeto, a la dignidad de las personas. En su momento tuve que pedir disculpas que no me correspondían, pero que las quería dar.

El tiempo pone todo en su lugar, Dios tiene sus tiempos y hoy tengo compañeros extraordinarios, un ambiente muy sano de trabajo. Problemas siempre habrá, pero soy prudente y observadora para plantear la situación.

Lo único que puedo decir de Master Chef es que le agradezco a la vida porque aun en esos momentos oscuros, hubo un gran aprendizaje, porque Dios tiene sus momentos perfectos y pone todo en su lugar.

¿Qué le dirías al papa Francisco si algún día lo ves?

Yo a Paquito lo quiero mucho. Me parece que es un papa abierto, cercano, reconstructor, de mucha aceptación de cosas que bien o mal se habían hecho en la Iglesia. El que hable nuestro idioma es maravilloso. Nosotros le decimos a don Carlos Aguiar que cada vez que lo vea, que le diga que toda la familia somos fans del humano.

A Paquito le diría que Dios lo siga bendiciendo, que siga bendiciendo su forma tan sencilla y tan humana de hablarnos y que en el momento en que tenga que tomar decisiones, siempre vaya acompañado de oración y de la profunda cercanía de Dios y María. Y que nunca se olvide que los latinos somos la fuerza católica del mundo.

El, junto con monseñor Aguiar, que fueron los formadores de Aparecida, me parece que hicieron una gran labor y que nos dieron a los laicos la fortaleza para entender lo que nos toca hacer.

A raíz de tener a la Virgen del Rosario, hay una formación en mí, porque cuando estaba en un quiebre de fe, Ella llegó para decirme que no estaba sola. Y Dios me ha enseñado con su amor que yo soy un ser vivo, con errores, con valías, en un proceso de buscar santificación o al menos gracia. María siempre está con nosotros y si ella está con nosotros, estamos bien. No sé qué tan buena católica soy, pero sí sé que soy una católica que ora mucho.

Oración milagrosa que reza y recomienda la Chef Betty a la Virgen María la Marinera

Santísima Virgen María, Madre de Nuestro Señor Jesucristo.
Madre Gozosa que engendraste el hijo de Dios en tu vientre santo.
Madre dolorosa que llevaste en tu corazón las espinas y la cruz de tu Hijo.
Madre Gloriosa que fuiste coronada como Reina y Señora.
Madre del Santo Rosario que nos enseñas a ofrecernos en el gozo, a saber llevar la cruz en el dolor, a glorificar a Dios en la esperanza.
A ti acudimos, pidiendo tu aliento y protección. Ayúdanos a saber coronar tu imagen, poniendo diadema de caridad y de amor fraterno entre todos los hombres, de todos los pueblos.

Jesús V. Picón, Aleteia 

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