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viernes, 1 de julio de 2016

Sólo para ellos: 10 formas de amar a mi novia sin buscar sexo

Sí, sí, una cosa del siglo pasado, pero ¿pasarías la prueba?

Sólo para ellos: 10 formas de amar a mi novia sin buscar sexo

Cuando se habla de noviazgo, ¡en seguida se piensa en un montón de cosas del tipo “se puede” o “no se puede”! ¡Además, nos quieren meter en la cabeza que el noviazgo tiene que ser un test drive del otro ¡para ver cuánto, de hecho, conseguiremos llevarla al máximo del placer!
Voy directo al asunto y hablaré para los hombres de temple, que quieren amar a sus novias, y no usarlas. Ya para comenzar, te digo: “ Es posible amar a tu novia sin tener que hacer sexo con ella”. Sí, es posible hacerla sentir profundamente deseada, amada y feliz sin tener que, con ello, apelar a una relación sexual antes de casarte.

¡Ya empezamos! Este texto ha caído en tus manos y tú no crees en esta “historieta” del siglo pasado. Pero quiero desafiarte para que leas hasta el final de esta página, pues podrías estar viviendo una mentira en tu noviazgo, podrías estar engañado, pensando que estás amando a tu novia cuando la llevas al motel o te encierras con ella en el cuarto.
Amar es esperar y entregarte al otro, y no querer al otro para ti. Sin más dilaciones, vamos a las 10 formas de amarla sin buscar relaciones sexuales com ella antes de casarte:

Amar con la mirada: Ejercita la capacidad de verla como alguien importante, como una hija de Dios, como alguien que, de hecho, posee virtudes inimaginables. Ejercita la capacidad de demostrar con la mirada lo importante que ella es para ti, y cómo tu vida tiene sentido mirándola. Plantéate, ¿cuánto hace que no pasas más de 5 minutos mirándola a los ojos?

Amar con el oído: A las mujeres les gusta hablar. Y los hombres tienen que ejercitar la capacidad de escuchar incluso aquello que ellas no dicen de forma verbal. Las mujeres, en su mayoría, quieren que las “adivines” y que pases tiempo escuchando lo que ella no dice. Cuando consigas eso, habrás descubierto el hilo de oro de vuestra relación.

Amar con los sentidos: Antes de sentir el cuerpo desnudo de tu novia (hay un tiempo reservado para eso, que se llama matrimonio), ¿qué tal sentir su corazón? La mayor y más profunda penetración que puedes tener con ella no será la de la relación sexual, ¡sino cuando penetres en su corazón y sientas como ella siente!
Amar con el tacto:Nuestra gran “neura”, como hombres (por desgracia, la sociedad nos forma así), es tocar el cuerpo de ella, hasta alcanzar sus partes más erógenas y, así, prepararla para una relación sexual. Pero eso, en el noviazgo, es uso y no amor. ¿Quieres amar a tu novia de verdad? Gasta tiempo tocando su historia, lo que ella vivió y vive.

Amar con el abrazo: ¡Qué eficaz es un abrazo en el arte de amar! Una mujer envuelta por un abrazo que abrace no solamente su cuerpo, sino que sea capaz de envolverla entera, no sólo se siente protegida, sino profundamente valorada. ¿Tus brazos tienen la capacidad de envolver todo el misterio y la belleza de tu novia?

Amar con el beso: ¡Besar es muy bueno! Un beso es más que el encuentro de unos labios, es el encuentro de deseos y anhelos. Ejercita en los besos que le das a tu novia la capacidad de despertar en la alegría de estar juntos. Una mujer encontrada en un beso se siente única e irrepetible.

Amar con el olor: ¡No creas que hablo de perfume francés! Claro que eso es bueno también. Pero no es solo eso, hablo de sentir lo que Pablo dijo: “Porque para Dios somos el buen perfume de Cristo (2 Cor 2,15)”. Sentir en ella el perfume de Jesús, del amor que Él tiene, de Su presencia en ella, la hará insustituible.

Amar con el hablar: Desde Eva, la mujer espera que un hombre le hable. Sé que no somos muy buenos en el hablar, y sin embargo esa es justamente nuestra mayor arma. Ejercita la capacidad de demostrar lo que sientes, de decir lo que piensas realmente. No te canses de decir “te amo”. Como dijo Pier Giorgio, ¡“el amor nunca dice ‘ya llegué’!”. Habla con ella de tus sueños, de tus deseos, de la importancia que ella tiene en tu vida. Si supiéramos la fuerza de nuestra voz…

Amar con el pensamiento: Creo que una de las mayores pruebas del amor es intentar pensar sobre lo que el otro piensa. No digo pensar igual, sino ponerse en su lugar. Y cuando se trata de tu novia, pensar sobre lo que ella piensa es tener la capacidad de llegar a sus motivaciones más profundas. Después de pensar sobre los pensamientos de ella, tus acciones serán mucho más asertivas.

Amar con los sueños:Cuando se pierde tiempo soñando, se proyecta el futuro. Cuando tienes la posibilidad de soñar junto con tu novia, el futuro se presenta lleno de posibilidades. ¡No tener sexo en el noviazgo hace soñar mucho más aún con la noche de bodas! Ama sus sueños – y te digo que no son pocos. Y cuando ella sienta que sueñas junto a ella, te lo garantizo: ¡estáis mirando un cielo a dos!
¿Te parece poco? Si pones esto como meta del amor en tu noviazgo, de hecho, serás muy feliz, ¡pues la estarás haciendo feliz! Y después de casados, cada relación sexual será la superación de todas esas formas de amar, tocaréis la plenitud del amor.

¿Qué? Entonces, ¿amas a tu novia?

Muchas parejas de novios, cuando deciden vivir la castidad, se dejan. ¿Entonces la castidad es mala? No, es que esta reveló que en esa relación no había personas, sino solo “sexo”.

(via Canção Nova/Adriano Gonçalves, traducido y adaptado al español por Aleteia) 

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