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domingo, 15 de diciembre de 2019

Liberan tras once años a los 7 cristianos presos injustamente acusados desde las matanzas de Orissa

Los siete cristianos están ya en libertad tras haber pasado once años injustamente encarcelados
Los siete cristianos están ya en libertad
tras haber pasado once años injustamente encarcelados

Once años después de haber sido encarcelados y condenados a cadena perpetua en Orissa, los siete cristianos injustamente acusados han sido finalmente liberados por orden de la Corte Suprema. Este es un ejemplo de cómo los cristianos se han convertido en muchas ocasiones en chivos expiatorios. El primero de ellos fue puesto en libertad en mayo, en verano lo fueron otros y finalmente este 9 de diciembre salió de la cárcel el último de ellos.
El 23 de agosto de 2008 fue asesinado el octogenario monje hindú Swami Laxmanananda Saraswati y los nacionalistas de la India tuvieron la habilidad de hacer recaer la culpa sobre los cristianos, inventando la denominada "conspiración de Kandhamal", en la cual se atacó incluso el Papa. Le siguió una oleada de feroces persecuciones en el estado de Orissa, que causaron la muerte de casi 100 cristianos y la destrucción de 300 iglesias y 6000 casas, forzando a 56.000 fieles a quedarse sin techo.
El hilo de esperanza para estos cristianos inocentes de Kandhamal , que languidecieron en prisión desde 2008, comenzó cuando la Corte Suprema ordenó la libertad bajo fianza de Gornath Chlanseth, en mayo pasado..
Gracias al trabajo de investigación del periodista Anto Akkara se han podido durante todo este tiempo desmontar estas acusaciones. Los siete cristianos inocentes impugnaron su “cuestionable” encarcelamiento ante otro juez. Cuando el Tribunal Superior simplemente se negó a considerar la libertad bajo fianza, por segunda vez, en diciembre de 2018, apelaron ante el órgano supremo del poder judicial indio y solicitaron la libertad bajo fianza.
Akkara explicó cómo se fraguó esta acusación de cristianos inocentes:
¿Qué pasó en Kandhamal?
La noche del 23 de agosto de 2008, día de la fiesta hindú de Janmashtami, Swami Laxmanananda Saraswati, de 81 años, [un monje de religión hindú; el término sánscrito swami  se pone delante del nombre para señalar a un maestro espiritual] fue asesinado en su ermita en Kandhamal.
Antes incluso de que amaneciera, los preparativos estaban listos para el cortejo fúnebre que, en un recorrido en zigzag, recorrió la jungla durante dos días llamando a la venganza contra los cristianos. Afirmando que el homicidio del líder hindú había sido una conspiración cristiana, declararon que el cristianismo quedaba expulsado de  Kandhamal.
Algunos valientes cristianos rechazaron renegar de su fe incluso bajo amenaza de muerte, y miles de cristianos huyeron a la jungla para escapar de la deshonra de ser obligados a renunciar a su fe en las ceremonias de reconversión organizadas por los nacionalistas hindúes. Las masas, guiadas por los nacionalistas hindúes, apresaron a los cristianos más "rebeldes" y los quemaron vivos o cortaron en pedazos. Casi 100 cristianos fueron asesinados, 300 iglesias y 6.000 casas fueron violentamente saqueadas y 56.000 cristianos se quedaron sin techo.  
¿Por qué mataron a Swami?
Solía decir; "La verdadera intención de Europa, de Estados Unidos, del Papa y de Sonia Ghandi es transformar toda la región en una tierra cristiana independiente. Dios me ha mandado desde el Himalaya y hemos detenido ese objetivo. El motivo de su campaña era la expulsión de los swami y crear una nueva tierra cristiana. Mientras viva no os permitiré hacerlo": el Swami Laxmanananda se jactó así, años antes de su asesinato, ante un grupo de medios de comunicación amigos del "azafrán" [color emblemático del nacionalismo hindú].
Esta declaración fue citada como prueba en el documental La agonía de Kandhamal, producido por la sospechosa India Foundation, que planificó el encubrimiento de Kandhamal. La afirmación del swami fue repetida desde el primer día, como papagayos, en las declaraciones "azafrán" sobre el asesinato. Dado que el swami había citado incluso al Papa y a Sonia Ghandi como personas que le consideraban una amenaza para la cristianización de Kandhamal, fue fácil difundir el bulo de que los cristianos le habían matado.
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Los nacionalistas hindúes encargaron el asesinato. Cuando los cristianos de Kandhamal fueron tratados de manera violenta, maquinaron para insinuar que el lobby cristiano internacional guiado por el Papa obligaría a Sonia Gandhi (de origen italiano católico), como presidenta de la coalición de gobierno (liderada por el Partido del Congreso que ella dirigía), a destituir al gobierno de Orissa, donde el partido nacionalista hindú BJP era, en aquel momento, socio de la coalición.  Esto allanaría el camino a los nacionalistas hindúes para las elecciones de 2009, al quedar demostrada su acusación propagandística de que Sonia era la "Papa ki Beti" ("la hija del Papa", cuyo objetivo era cristianizar la India). Pero las agencias de inteligencia intuyeron esta extravagante conspiración y el gobierno federal no "pisó" la mina de Kandhamal. Así lo confirman en ambientes de la ONU.
Inocentes en la cárcel
Puesto que los nacionalistas hindúes habían afirmado que el homicidio del swami (pretexto para desencadenar el derramamiento de sangre en Kandhamal) había sido una conspiración cristiana, los cristianos tenían que ser encarcelados. Pocas horas después del homicidio, cuatro cristianos, incluido un chico analfabeto de 13 años, fueron apresados por nacionalistas hindúes, golpeados y llevados a la policía. No fue la policía, sino Pravin Togadia, un conocido líder nacionalista hindú, quien hizo públicos los nombres de estos "cristianos asesinos". Fue así como engañaron a la nación sobre la "conspiración cristiana". Al ser incapaz la Policía de conseguir pruebas contra el "primer grupo de asesinos", que habían estado detenidos durante 40 días, los dejaron en libertad después de que hicieran la siguiente declaración: "El temor nos condujo a refugiamos en una comisaría de policía".
Después, el equipo de investigación arrestó al "segundo grupo de asesinos", siete cristianos inocentes, a saber: Bhaskar SunamajhiBijay Kumar SansethBudhadeb NayakDurjo SunamajhiGornath ChalensethMunda BadamajhiSanatan Badamajhi, seis de ellos analfabetos y uno, Munda, con problemas mentales. El día en que las acusaciones se presentaron al tribunal, Togadia llegó incluso a decir que "el Papa tendría que disculparse con los hindúes".
Durante los cuatro años que duró el proceso, no se presentó ante el tribunal casi ninguna prueba digna de mención. Esto llevó al juez Biranchi N. Mishra a cuestionar la acusación "por la cual los inocentes" estaban detenidos. En 2013, el juez fue trasladado antes de emitir el veredicto y el tribunal se cerró. La impactante sentencia, que condenaba a cadena perpetua a los 7 acusados, la dictó repentinamente, en octubre de 2013, un tercer juez que acaba de ser nombrado, justo después de que se pidiera una investigación federal sobre Kandhamal como consecuencia de la publicación de mi libro Kandhamal Craves for Justice [Kandhamal desea justicia], en el quinto aniversario.
Convencido de que detrás había un gran fraude, indagué más a fondo y llegué hasta las casas de los inocentes, en la remota jungla. Me asombró comprobar que incluso sus vecinos hindúes se preguntaban cómo el sistema judicial había condenado a sus vecinos inocentes, y me manifestaron su voluntad de presentarse como testigos para demostrar su inocencia.
El encubrimiento y la conspiración
Mientras seguía la conmovedora historia de los siete cristianos inocentes procesados por el sensacional homicidio, me "topé" con el gigantesco fraude de los documentos "donados" por Ram Madhav, entonces portavoz de RSS (Rashtriya Swayamsevak Sangh, fuente y núcleo del nacionalismo hindú, coaligado en el poder con el BJP). El conjunto de productos secretos "azafrán" que Madhav regaló -incauta u osadamente- al jefe de la Iglesia católica de Kerala durante una visita en 2012 hizo saltar la tapadera del fraude de Kandhamal.
Entre los documentos encontrados bajo el estandarte de la India Foundation había un DVD titulado La agonía de Kandhamal en el que encontré la presuntuosa afirmación del Swami -que habla incluso del Papa como su enemigo- que es la base de la conspiración de Kandhamal. De manera similar, el libro Harvest of hate, Kandhamal in crossfire [Cosecha de odio, fuego cruzado en Kandhamal] del antropólogo Michael Parker, que vive en Seattle, fue publicado por la India Foundation en 2009. El voluminoso libro contenía una "nota del editor" del director de la India Foundation, Nirmala Sitharaman, actualmente ministro de Defensa de la India. En su presentación de Harvest of Hate, Sitharaman presentaba al autor como "nacido en la India", mientras que el perfil al final del libro declaraba que Parker ¡había nacido en los Estados Unidos!
Increíblemente, ni siquiera la Comisión Nacional por los Derechos Humanos (NHRC) emitió comunicado alguno sobre Kandhamal en una década, mientras que sus informes de investigación sobre la violencia parecían comunicados de prensa de los nacionalistas hindúes.
Después de haber revelado las contradicciones y los absurdos de la sentencia, alcancé en Nueva Delhi un acuerdo secreto con las mujeres analfabetas de los cristianos inocentes y el 3 de marzo de 2016 lancé Release 7 Innocents, la campaña online por la liberación de los inocentes. Cada firma genera cuatro mensajes de email instantáneos: al presidente de la Justicia en la India, al presidente de la India, a la Comisión Nacional por los Derechos Humanos y al Tribunal Supremo de Orissa, pidiendo la liberación de los siete cristianos inocentes. La campaña ha recogido hasta ahora 73.000 apoyos online.
A esta campaña le siguió la publicación de un libro de investigación, que ha tenido una gran resonancia nacional, Who killed Swami Laxmanananda? [¿Quién mato al Swami Laxmanananda?], en mayo de 2016, posteriormente actualizado. El libro, que recoge los hechos alarmantes que descubrí por casualidad o que desenterré durante los 27 difíciles viajes a Kandhamal y a otros  lugares en busca de la verdad y de la justicia para Kandhamal, ha conseguido muchos titulares en los medios de comunicación de Orissa afirmando que "el pueblo ha sido engañado" con la teoría de la conspiración cristiana. En el décimo aniversario de Kandhamal, el valiente portal de noticias The Wire publicó la entrevista que me hizo para la ocasión y que tuvo más de 1,6 millones de visitas: Diez años de revueltas en Kandhamal, "siete inocentes han sido condenados", afirma Anto Akkara.
La Iglesia apoya la campaña
Gracias a mis repetidos viajes al distrito remoto de Kandhamal, a unos 220-350 kilómetros al suroeste de la capital de Orissa (Bhubaneswar), y a otros lugares de la India, he podido desentrañar el nudo de Kandhamal.
Un par de días después de haber lanzado la campaña Release 7 Innocents, me invitaron a hablar en la asamblea plenaria de los casi doscientos obispos católicos de la India. En marzo de 2018, estuve de nuevo en la Conferencia episcopal de la India hablando con los obispos y lancé la campaña de oración que había iniciado por la liberación de los siete inocentes.
La última buena noticia es que la Conferencia episcopal de la India ha acogido la campaña por los siete inocentes (iniciada por mí), convocando un gran encuentro entre todos los abogados senior de Nueva Delhi para presionar al Tribunal Supremo de la India. En diciembre de 2018, el Tribunal Supremo de Orissa rechazó por segunda vez sin medios términos las peticiones de libertad provisional de los siete inocentes.
La sorprendente manera con la cual se reveló la perturbadora conspiración nacionalista hindú detrás de Kandhamal -con pruebas asombrosas que caen como maná en el desierto, en mi camino- avalan la certeza evangélica de Lucas 12, 2: "Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse".
ReL

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