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viernes, 13 de marzo de 2026

El boom de catecúmenos «interpela» a la Iglesia francesa, atónita por tantos bautizos adultos

Se sitúan en torno a los 20.000 para este año, una línea ascendente que atrae a cada vez más personas de gran entusiasmo.

Bautizo de 2025 en la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación de Le Raincy (Île-de-France, Isla de Francia).

Bautizo de 2025 en la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación de Le Raincy (Île-de-France, Isla de Francia).

Se acerca el momento del bautizo de los catecúmenos. Es un momento grande en todos los países occidentales, donde ofrece datos de esperanza. En efecto, en todas partes crece su número en un contexto de descristianización que ha hundido el de bautismo de recién nacidos y se traduce en un saldo negativo. De ahí que la reacción resulte gratificante.

La sorpresa francesa

Sobre todo en países como Francia, donde las cifras son atronadoras. En 2025 llegaron a 17.800 personas adultas, y en 2026 se espera que superen claramente las veinte mil. La archidiócesis de París lo tiene bien contado y va a pasar, por ejemplo, de 671 a 786, un incremento del 17% muy satisfactorio.

De hecho, el propio León XIV no dudó en referirse al catecumenado como "una sorpresa de Dios hacia su Iglesia", según confesó este verano durante el jubileo de los jóvenes. Hay que tener en cuenta que son ellos los principales protagonistas, pues se trata de un fenómeno muy juvenil

Juvenil, no tanto en términos absolutos (pues es un número comparable al de adultos mayores) sino en términos proporcionales, pues se concentra mucho en veinteañeros y primi-treintañeros que no recibieron formación religiosa en casa y la han descubierto después. Las décadas posteriores -conversiones más complejas- suman sin embargo un número también importante.

La importancia de que lo cristiano 'se vea'

Eso sí, según expresa Antoine Pasquier, periodista de Famille Chrétienne en declaraciones a la propia diócesis parisina (la cual habla de que el caso "interpela"), en muchos casos lo que hay es un descubrimiento temprano de la figura de Cristo, fuera del ámbito familiar. Hallazgo al que muchos son fieles de forma incógnita e incompleta hasta que despierta del todo. 

Lo cual tiene una traducción curiosa, dice Pasquier: "¡Es asombroso cuánto han aumentado las ventas de Biblias! Luego, rápidamente, deciden entrar en una iglesia a rezar, encender una vela o asistir a misa".

El corazón tocado

Benoît Bertrand, obispo de Pontoise (también en la Isla de Francia) y vicepresidente de la conferencia episcopal francesa, comparte algunos testimonios recibidos de personas que expresan su deseo de bautizarse. 

Él lee, por ejemplo, de forma anónima, el de un hombre que hizo algo nada infrecuente, como asistir a una misa de Navidad acompañando a alguien o por tradición familiar: "Estaba perdido desde mi divorcio. En misa, comencé a llorar. Volví a casa y seguí llorandosolo, pero entonces, cuando lloraba, me sentía guiado. Dios me guiaba".

Otro expresa el cambio que ha supuesto para él ese nuevo encuentro con Dios: "Desde que avanzo por el camino de la fe y del bautismo, siento que existo, que tengo valor, y mi alma se restaura".

Muchos que contactan con sus obispos expresan situaciones dramáticas, pero todos se sienten restaurados tras recibir las aguas salvadoras.

La semilla plantada y la de nueva planta

Hay dos hechos que son los más comunes:

  • los catecúmenos provienen de una familia de tradición cristiana;
  • esa tradición se rompió con sus padres, que nos les bautizaron, pero pervivió a través de sus abuelos, quienes de algún modo pudieron legarles lo que en su hogar no se les transmitió.

Y, con el cambio sociológico importante que se ha dado en Francia por el aluvión de inmigrantes mahometanos en las últimas décadas, otra constante es que el número de catecúmenos de origen musulmán figura entre el 7 y el 9%, una minoría, pero nada insignificante.

Las causas humanas

Ambos expertos, quienes obviamente sitúan al Espíritu Santo como actor principal del proceso de la conversión de estas veinte mil personas, coinciden en señalar algunas causas humanas relevantes:

  • el vacío que dejaron los confinamientos decretados con la excusa del covid, que privó a millones de personas de los sacramentos;
  • la influencia de las redes sociales, tan criticadas por tantos motivos, pero donde existen influencers católicos de gran peso y fundamento;
  • el incierto contexto geopolítico, que crea sensación de inseguridad;
  • una reacción de identidad nacional francesa (históricamente católica) ante el creciente papel islámico que la destruye;
  • la pastoral muy dinámica de quienes la practican, con actividad creciente que compensa otras pasividades;
  • contextos familiares de gran dureza que hacen al adolescente buscar un contexto de tranquilidad y certezas;
  • el testimonio de los compañeros y amigos, en un contexto donde los cristianos, en los últimos años, empiezan a perder complejos que antes les mantenían silentes.

Cinco años decisivos

Monseñor Bertrand no duda en hacer una afirmación impactante al enjuiciar lo que está pasando: "Si este fenómeno prosigue en los cinco años próximos, implicará una auténtica transformación de nuestras comunidades cristianas". 

Tanto, que "hay grandes posibilidades de que el catecumenado, que era antes un servicio parroquial anexo, se convierta en el lugar central de la vida pastoral".

C.L., ReL

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domingo, 12 de octubre de 2025

El boom de bautismos es un hecho, y no es por Internet: Biblia, identidad y 3 prácticas de éxito

 En Francia, los bautismos de adolescentes se han multiplicado por cinco en solo tres años

Una joven catecúmena de la diócesis francesa de Meaux, fotografiada el 1 de marzo de 2025, durante la ceremonia de su recepción en la Iglesia.

Una joven catecúmena de la diócesis francesa de Meaux, fotografiada el 1 de marzo de 2025, durante la ceremonia de su recepción en la Iglesia.

En abril de este año, Religión en Libertad documentaba cómo Francia está desbordando todas las previsiones, récords e históricos en lo relativo a bautismos y conversiones. Solo en la Pascua de este año se bautizaron más de 10.000 adultos -un 45% más que en 2024- mientras que el número de adolescentes de entre 11 y 17 años que pasaban a formar parte de la Iglesia superaban los 7.400, un 33% más que el año previo.

Lejos de ser el único incremento o dato histórico en lo relativo a la Iglesia gala, también está el indicador de las peregrinaciones y eventos evangelizadores: si la peregrinación de París a Chartres marcaba un nuevo hito con 19.000 peregrinos durante el pasado verano, otros 13.500 estudiantes de secundaria participaban en la peregrinación FRAT de Lourdes 2025, icónico evento juvenil que se realiza con periodicidad anual.

Por si fuera poco, las librerías religiosas están reportando un incremento de hasta el 20% en las ventas de Biblias desde el pasado año.

Una primera conclusión que se podría obtener analizando estos datos es que la militancia y la lectura de la Biblia podrían guardar una estrecha relación con el aumento de nuevos cristianos. Y es precisamente la línea hacia la que apunta el redactor jefe de actualidad y contenidos digitales del semanario francés Famille ChrétienneAntoine Pasquier.

A la experiencia periodística e informativa de Pasquier se agrega desde hace días las conclusiones publicadas en su Investigación sobre por qué los jóvenes quieren hacerse cristianos (Enquête sur ces jeunes qui veulent devenir chrétiens), donde busca dar respuesta a un fenómeno que desde hace meses es objeto de análisis entre investigadores y tertulianos: ¿Por qué los jóvenes acuden en masa a la Iglesia tras 200 años de desarrollo de la cuna de la laicidad europea?

"Investigación sobre jóvenes que quieren convertirse al cristianismo", Antoine Pasquier.

Entrevistado en francés por el prestigioso The Pillar, Pasquier comienza refiriéndose a los últimos números y cifras de bautismos es 2025, “el más alto registrado desde que la Conferencia Episcopal Francesa comenzó a registrar el número de catecúmenos en 2002”. Y ahora, por primera vez, dice, “se ha superado el umbral de los 10.000 bautismos simbólicos al año”.

Entre las cifras con que cuenta y destaca, menciona que el crecimiento es notable especialmente en los dos años que transcurren de 2023 a 2025, pasando de 5.463 bautismos a 10.384 en 2025, con un intervalo de 7.135 en 2024.

En otras palabras, “el número de bautismos adultos casi se duplicó” en Francia entre 2023 y 2025.

Los bautismos se multiplican por cinco

Otra de las conclusiones más relevantes es que de los más de 10.300 adultos bautizados, el sector comprendido entre los 18 y los 25 años es el que goza de una mayor representación, con aproximadamente 4.360 catecúmenos, un 42% del total.

Por su parte, los bautismos de adolescentes también muestran un destacado crecimiento, pues si en 2022 fueron 1.547 los jóvenes bautizados, este 2025 se han multiplicado casi por cinco, ascendiendo a los 7.404.

Pasquier admite que dicha afluencia de nuevos fieles e interesados “ha cogido por sorpresa” y obligado a las parroquias a adaptarse con rapidez a los cambios, buscando nuevas formas de acoger y apoyar a quien busca a Dios.

En su caso, lleva documentándose al respecto desde 2020, cuando comenzó a acompañar a estudiantes de secundaria que se preparaban para recibir el bautismo.

Más jóvenes en misa y cada menos tiempo

“Como catequista, he visto a un número creciente de jóvenes que buscan a Dios y desean convertirse al cristianismo. Solían venir en grupos, a menudo con amigos. También empezamos a verlos con más frecuencia y en mayor número en las misas dominicales, acercándose durante la comunión con los brazos cruzados para recibir la bendición del sacerdote”, explica.

Su curiosidad y perplejidad como catequista dio paso a la curiosidad como periodista, corroborando pronto que el fenómeno al que asistía era, en sus propias palabras “nacional y completamente inédito”.

Internet: "Complementa y apoya"; pero no convierte

Pasquier no oculta la influencia que internet puede estar teniendo en el proceso general, pues no es ningún secreto que la llamada Generación Z “se cría en las redes sociales” y que los influencers que allí se encuentran “comparten contenido cada vez más específico y bien elaborado, creado por otros influencers cristianos que responde a sus preguntas existenciales y espirituales”.

Sin embargo, si bien internet tiene influencia en el proceso de conversión, matiza que no es el lugar de la conversión.

Esta, asegura el periodista, “ocurre antes, de forma natural. Las redes sociales e internet [tan solo] complementan y apoyan su conversión”.

La Biblia, verdadera palanca de cambio: "Es esencial"

Mención aparte merece la cuestión de la Biblia, a su juicio con un papel “mucho más temprano en el camino”.

“Una vez que deciden profundizar en su búsqueda espiritual dentro de la fe cristiana, la Biblia se vuelve esencial para ellos. Casi todos los jóvenes que acompaño o he entrevistado me dicen que compraron, abrieron y leyeron la Biblia antes de realizar cualquier trámite oficial con la Iglesia”. De hecho, las Escrituras serían tan relevantes para los nuevos jóvenes conversos que, junto con la iglesia y la misa, es contemplado como “un punto de referencia seguro y fácilmente identificable”.

La identidad, clave en un país que se islamiza 

Junto con la Biblia el papel de la identidad y la vivencia ortodoxa y militante de la fe como diferenciación del islam parecen tener que ver en este crecimiento. Cuenta que, de hecho, “es principalmente la expresión pública y abierta del islam” lo que desafía a estos jóvenes que se están convirtiendo en masa.

La cuestión de la identidad es clave y en este sentido no hay que olvidar que Francia es el país de Europa occidental con más musulmanes: según diversas estimaciones, entre un 12 y un 40% de la población serían practicantes del islam, según la localidad. 

“Algunos de sus amigos musulmanes abrazan abiertamente su fe e identidad religiosa sin reservas, y esto impulsa a nuestros jóvenes a visibilizar también su creciente fe cristiana”, cuenta el periodista. Algo que se puede expresar de diferentes formas, entre las que no suelen faltar el uso público de un colgante con una cruz, quizá el uso del velo en misa o la práctica observante de costumbres y preceptos de los tiempos litúrgicos, especialmente la Cuaresma que, “con su exigencia, atrae a estos jóvenes que buscan orientación y significado”.

Uno de los riesgos que observa el periodista al respecto es que, bajo esta visión penitencial o voluntarista, podría contemplarse la Cuaresma como “un Ramadán cristiano”.

“Los catequistas deben tener cuidado de explicarles claramente las diferencias y recordarles que el cristianismo no es principalmente una religión de observancia, sino de conversión personal e interior”, menciona.

Preguntado por lo más sorprendente de estos nuevos jóvenes católicos, apunta sin dudar a “su determinación y paciencia”. Como ejemplo, menciona que algunos han llegado a caminar solos en su viaje de fe durante años, como es el caso de una joven que espero hasta nueve años desde su entrada a una iglesia y su solicitud de bautismo. Entonces, dice, “su fe es tan fuerte que no temen esperar”.a

¿Cómo debe hacer frente la Iglesia a esta oleada de conversiones o acercamientos a la fe? ¿Podría incluso favorecerlos? El periodista concluye con tres llamados o ideas no solo para que la Iglesia atraiga más, sino también para que acompañe mejor:

1º Potenciar la visión de una Iglesia catecumenal

“Es una Iglesia atenta a la proclamación del kerigma, a la salvación de cada persona y a la escucha del Espíritu Santo. Estas disposiciones ayudarán a nuestra Iglesia hoy a ser cada vez más atractiva y abierta a quienes buscan a Dios”.

2º Mejorar y agilizar la capacidad de adaptación

El periodista de Famille Chrétienne observa que los primeros en comprender lo que estaba sucediendo fueron los catequistas, los más cercanos a la base, que destacaron por y tomar medidas con rapidez para afrontar esta oleada inesperada.

“Si hay una lección que aprender de Francia, es su capacidad de adaptación sobre el terreno”, explica. Algo especialmente paradójico si se contempla desde un contexto eclesial marcado por la crisis de abusos sexuales y la disminución de las vocaciones.

“Esta afluencia completamente inesperada ha tomado por sorpresa a las parroquias, obligándolas a adaptarse rápidamente. Inicialmente desconcertados, los católicos franceses ahora buscan las mejores maneras de acoger y apoyar a estos buscadores de Dios”, reitera.

3º Alejarse del “siempre se ha hecho así”

Hablando de la transmisión de la fe, el periodista previene de “no quedar atrapados en viejos patrones o reflejos”, así como de una mentalidad del “siempre se ha hecho así” que “ya no es viable”. “Sin perder su esencia, la Iglesia debe adaptarse a estos nuevos cristianos, respondiendo a sus preguntas, expectativas y anhelos”, agrega.

José María Carrera Hurtado, ReL

Vea también     Espiritualidad de la Conversión




lunes, 25 de septiembre de 2023

Necesitamos hechos, no palabras: 5 reflexiones de Francisco en Francia

Pope Francis private meeting with people experiencing economic hardship at the House of the Missionaries of Charity


Las disparidades nunca han sido tan grandes... La Iglesia lleva más de 50 años hablando de ello en tono sincero

El viernes en Marsella (Francia), el Papa dirigió un minuto de silencio y un momento de reflexión con líderes religiosos cerca de un memorial dedicado a los marineros y migrantes perdidos en el mar.

La cruz del monumento, la cruz de Camarga, representa las virtudes teologales: los tres tridentes son la fe, el corazón es la caridad y el ancla es la esperanza.

François se recueille devant la stèle de Notre-Dame de la Garde à Marseille.

1NO CONVIRTAMOS A LAS PERSONAS EN NÚMEROS

No nos acostumbremos a considerar los naufragios como noticias, y las muertes en el mar como números: no, son nombres y apellidos, son rostros e historias, son vidas rotas y sueños destrozados. Pienso en tantos hermanos y hermanas ahogados por el miedo, junto con las esperanzas que llevaban en el corazón. Ante semejante drama, necesitamos hechos, no palabras. Pero, antes, hay que dar muestras de humanidad: Necesitamos silencio, llanto, compasión y oración. Les invito ahora a guardar un momento de silencio en memoria de estos hermanos y hermanas nuestros: Conmovámonos ante sus tragedias. [Momento de silencio]

Pope Francis receiving a life jacket from a member of SOS Mediterranee a European NGO that rescue migrants at sea

2UNA ELECCIÓN, UNA ENCRUCIJADA

En el libro-testimonio Pequeño Hermano, el protagonista, al final del agitado viaje que le lleva de la República de Guinea a Europa, dice: «Cuando te sientas sobre el mar estás en una encrucijada. A un lado está la vida, al otro la muerte. No hay otras opciones».

Queridos amigos, también nosotros nos encontramos en una encrucijada: Por un lado, la fraternidad, que hace florecer de bondad la comunidad humana; por otro, la indiferencia, que ensangrienta el Mediterráneo. Nos encontramos en una encrucijada de civilización. O la cultura de la humanidad y la fraternidad, o la cultura de la indiferencia: que cada uno se las arregle por sí mismo.

3LA MIRADA DE MARÍA

La Bonne Mère (Buena Madre) suscita en todos los hombres una «intersección de miradas» muy tierna: la primera es la de Jesús, a quien María dirige siempre nuestra atención y cuyo amor se refleja en sus ojos -el gesto más auténtico de la Virgen es «Haced lo que Él os diga», indicando a Jesús-. La otra mirada es la de innumerables hombres y mujeres de toda edad y condición. Ella los reúne a todos y los lleva a Dios…

4UN DON, NO UNA CARGA

Ciertamente, nadie puede ignorar las dificultades que entraña acoger, proteger, promover e integrar a personas inesperadas, pero el criterio principal no puede ser la conservación del propio bienestar, sino la salvaguardia de la dignidad humana. Quienes se refugian entre nosotros no deben ser considerados como una pesada carga que hay que soportar: si, en cambio, los consideramos como hermanos y hermanas, se nos aparecerán ante todo como dones.

François dans les quartiers de Marseille

5DEBERES

El Mediterráneo es un espejo del mundo, con el Sur que se vuelve hacia el Norte, con muchos países en vías de desarrollo, azotados por la inestabilidad, los regímenes, las guerras y la desertización, que miran hacia los que están bien, en un mundo globalizado en el que todos estamos conectados, pero en el que las disparidades nunca han sido tan grandes. Esta situación no es una novedad de los últimos años, y este Papa venido del otro lado del mundo no es el primero en advertirla con urgencia y preocupación. La Iglesia lleva más de cincuenta años hablando de ella en tono cordial.

Poco después de la conclusión del Concilio Vaticano II, San Pablo VI, en su Encíclica Populorum progressio, escribió: «Las naciones hambrientas del mundo claman a los pueblos bendecidos por la abundancia. Y la Iglesia, conmovida por este grito, pide a cada hombre que escuche la súplica de su hermano y le responda con amor» (n. 3).

El Papa Pablo enumeró «tres deberes» de las naciones más desarrolladas, «derivados de la fraternidad humana y sobrenatural del hombre… la solidaridad mutua -la ayuda que las naciones más ricas deben prestar a las naciones en vías de desarrollo-; la justicia social -la rectificación de las relaciones comerciales entre naciones fuertes y débiles-; la caridad universal -el esfuerzo por construir una comunidad mundial más humana, en la que todos puedan dar y recibir, y en la que el progreso de unos no se compre a costa de otros-«.

Pope Francis (L) meets with French President Emmanuel Macron at the Palais du Pharo in the southern port city of Marseille

Kathleen Hattrup, Aleteia
























domingo, 21 de noviembre de 2021

Dejarlo todo (y en familia) para ponerse al servicio de la Iglesia

CHILE



De Francia a Concepción (Chile), un periplo sin ningún tipo de interés turístico y que implica un auténtico cambio de vida con el fin de trabajar por los demás

“¿Qué mueve a una familia a dejarlo todo y salir de su país para ponerse al servicio de la Iglesia? ¿Te has planteado dejarlo todo por el Señor y por los hermanos?”

Estas preguntas, que se hace la Iglesia de Chile, son las que cualquiera se podría hacer al conocer el caso de esta familia francesa.

Según una crónica publicada en ese medioPaul Cruse y su esposa Marie-Liesse han tomado una decisión un poco “loca”. Este matrimonio francés, junto a sus tres hijos Agathe (7), Henri (5) y Jean (3), dejó a todos sus afectos más cercanos para trasladarse a Chile.

Pero no lo hicieron con el fin de encontrar un trabajo mejor o realizar algún periplo turístico durante algún tiempo en la otra parte del mundo. El verdadero motor de la decisión tuvo que ver con buscar hacer algo por los demás.

Espíritu de servicio

La voluntad de trabajar por los demás venía haciendo mella en la mente de este matrimonio desde hace algunos años, pero fue en 2020 el momento de la decisión. Fue ahí que se pusieron en contacto con Fidesco, una organización católica de solidaridad internacional.

“Fidesco envía voluntarios que ponen sus habilidades profesionales al servicio de proyectos de desarrollo que la Iglesia local lleva a cabo en los países del sur”, recuerda la web de la organización al hacer referencia a su misión.

Efectivamente, se trata de una organización que incluye a voluntarios con espíritu de servicio y con deseos de ser testigos de esperanza en otros países. Detrás de todo esto también se encuentra la Comunidad de Emmanuel.

Paul reconoció también que tenían familiares vinculados a la Comunidad Emmanuel y que cuando se pusieron en contacto con Fidesco firmaron “una hoja en blanco”.

Efectivamente, en ese momento lo único que quedaba en constancia era que “toda la familia estaba disponible para la misión durante dos años”, prosigue la Iglesia de Chile.

A la espera de la misión

Fue así que, en base al perfil de la familia, la organización decidió enviarlos a Chile, más específicamente a la localidad de Concepción. 

Paul junto a Marie-Liesse y sus hijos llegaron recientemente a Santiago, donde tuvieron una instancia de cuarentena por la pandemia del coronavirus, y posteriormente se dirigieron a la Casa Betania en Concepción, sitio en el que estarán un mes.

Lo que resta ahora para esta familia es poder reunirse con el arzobispo de Concepción,, monseñor Fernando Chomali, para conocer específicamente cuál será el trabajo y misión que desarrollarán en el lugar.

Mientras tanto, ahí estas personas, ejemplo de algo distinto y aquello de dejarlo todo (y en familia) para ponerse a trabajar por Dios lejos del lugar de origen.

Pablo Cesio - Aleteia Chile 

Vea también    Familia en Misión: nuestra misión es hacer presencia de una familia cristiana en Rusia


























miércoles, 6 de octubre de 2021

Ella se quedó con él, en estado vegetativo, durante 39 años

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Bernadette, la esposa del ex jugador de futbol Jean-Pierre Adams, le ha dado al mundo un ejemplo de dedicación y amor en su continuo cuidado por su esposo

El 6 de septiembre de 2021, Jean-Pierre Adams murió a la edad de 73 años. Fue un ex futbolista profesional francés del Nimes, Niza y Paris Saint-Germain.

Pero lo que hace su historia excepcional no es solo su éxito en el campo en su juventud. Pasó 39 años en un estado vegetativo persistente luego de un error de la anestesia durante una operación en una de sus rodillas en 1981.

A lo largo de esas casi cuatro décadas, contó con el apoyo inquebrantable de su esposa, Bernadette, quien permaneció continuamente junto a su cama. Llevaban casados 52 años cuando él murió.

Bernadette le ha dado al mundo un ejemplo de dedicación y una lección de amor. Su vida diaria giraba en torno a la de su marido, que respiraba sin asistencia, alternando entre el sueño y la vigilia. Cuando estaba despierto, tenía los ojos bien abiertos pero no podía comunicarse con nadie.

Ella vivía junto a la cama del ex futbolista, en una habitación totalmente dedicada a él. Con el fin de aligerar su vida diaria, sabiendo que las personas que no pueden comunicarse con el mundo exterior aún pueden ser conscientes de su entorno, repetía una lista de reproducción de canciones de sus cantantes favoritos, entre los que se encontraban Aretha Franklin, Otis Redding, y Chuck Berry.

Contra la eutanasia

Fue una batalla agotadora que luchó sola, día a día, y fue emblemática del debate social sobre el final de la vida.

«Nunca me preguntaron la cuestión de la eutanasia para Jean-Pierre, porque solo estuvo en coma durante unas pocas semanas, pero habría dicho ‘no’ con seguridad. Uno se dice a uno mismo que mientras haya vida, hay esperanza», dijo a Le Point en 2019.

Aunque vivía con la esperanza de que su marido se despertara algún día, Bernadette Adams temía sobre todo morir antes de la «Roca» (un apodo que se le dio a Jean-Pierre por su capacidad para detener a los jugadores atacantes del equipo contrario). Le preocupaba quién seguiría cuidando de él si ella no estaba.

También recordaba con impresionante memoria las últimas palabras que le dirigió su marido antes de su infortunada operación.

«Todo está bien, estoy en muy buena forma. Me van a operar a las 11 a.m. Piensa en mí de todos modos, pero ven a buscarme en ocho días y no te olvides de un par de muletas», la tranquilizó. Estas palabras adquieren hoy una resonancia particular.

El equipo de Niza para el que jugaba le rindió homenaje el 19 de septiembre antes de jugar contra el AS Monaco en el Allianz Riviera.


Louis du Bosnet,Aleteia

Vea también     Discurso de San Juan Pablo II sobre el estado vegetativo y la eutanasia





























jueves, 16 de septiembre de 2021

San Cornelio y san Cipriano, papa y obispo llamados al martirio

 CORNELIUS AND CYPRIAN


Contuvieron la herejía de los cátaros, los "puros" que no aceptaban actuar con misericordia con los que habían pecado mortalmente al renegar de la fe

Cornelio fue el papa número 21 en la Iglesia católica. Nació en Roma en torno al año 180 y murió mártir en Civitavecchia en junio del año 253. Ejerció su papado entre el 251 y el 253.

Cornelio era consciente desde el primer momento de que ser Papa era estar en situación de peligro. El emperador romano Decio había ordenado matar al papa Fabián. Después de una larga espera de 18 meses en la que Decio intensificó la persecución contra los cristianos, fue elegido Cornelio.

Así, cuando Cornelio emprende su andadura como sucesor de Pedro, se encuentra con una Iglesia en la que algunos cristianos han apostatado por miedo o vergüenza ante la sociedad y las autoridades. Son los lapsi, “caídos” en latín, ante los que se genera la duda de si aceptar o no que hayan vivido como impostores y que regresen a la Iglesia como si nada importante hubiera sucedido después de renegar de la fe en el pasado. Esto llegará a crear un cisma durante el pontificado de Cornelio.

Un hereje que solo permitía una Iglesia de «puros»

San Cornelio se unió al entonces obispo de Cartago (en África del Norte), que era san Cipriano, para afirmar que era preferible ser misericordiosos con los “caídos” y readmitir a los que habían apostatado pero pedían el regreso a la Iglesia. En el lado opuesto se encontraba el presbítero romano Novaciano, muy docto y que está considerado el primer teólogo que escribe sus tratados en latín. Este sacerdote promulgaba que en la Iglesia solo cabían los santos y que, en consecuencia, había que rechazar a los lapsi. Esta doctrina acaba siendo herética ya que niega la posibilidad de redención de las personas que han cometido pecado mortal. Es lo que se llama Novacianismo.

Fue tal el enfrentamiento de Novaciano con el papa san Cornelio, que llegó a hacerse nombrar papa por tres obispos y fundó la “Iglesia de los puros”, que en griego se llaman “katharoi”, cátaros. Se hacían llamar también “los hombres buenos”.

Esta corriente se extendió sobre todo por el sur de la actual Francia y en el norte de la actual Italia.

En otoño del año 251 se convocó un sínodo en el que se condenó la doctrina novacianista y se excomulgó a Novaciano.

Sin embargo, la fuerza con que penetró la doctrina cátara hizo que perdurara hasta el siglo VII.

Acusado de ofender a los dioses y causar una epidemia

En el año 252, ya con el emperador Treboniano Galo, arreció la persecución contra los cristianos. San Cornelio fue desterrado a Civitavecchia porque se le acusó de ofender a los dioses romanos y haber provocado así una epidemia en Roma.

San Cornelio, además, fue encarcelado por estas razones y sufrió martirio. A consecuencia de ello murió en junio del año 253.

San Cipriano, un converso a los 35 años

De san Cipriano sabemos que se llamaba Tascio Cecilio Cipriano y era de origen bereber o tal vez púnico. Nació en torno al año 200 y falleció mártir el 14 de septiembre del año 258.

Fue sacerdote y un gran escritor romano gracias a que había recibido una excelente educación clásica. Se habla, por ejemplo, de la “peste cipriana” por la descripción de que disponemos gracias a él y está considerado uno de los grandes autores cristianos hasta la aparición de san Jerónimo y san Agustín.

Se convirtió al cristianismo siendo adulto, a los 35 años, y fue nombrado obispo de Cartago catorce años después, en el 249. Allí entregaría su vida.

De san Cipriano destacaron su garra al hablar de Dios y su fortaleza a la hora de tratar la herejía novaciana que tanto daño hacía a la vida de la Iglesia.

Preparó a sus fieles para el martirio

Por lo que respecta al martirio de este santo, consta que era consciente de la persecución a la que el emperador iba a someter a los cristianos y, como buen pastor, preparó espiritualmente a los fieles con su De exhortatione martyrii. El 30 de agosto de 257, ante el procónsul romano Aspasius Paternus se negó a realizar sacrificios a las divinidades paganas y profesó firmemente su fe en Cristo.

Entonces el procónsul Paterno, por orden del emperador Valeriano, le desterró a Curubis. San Cipriano tuvo una visión que le anunció cómo iba a morir. Al año se le dejó regresar aunque con arresto domiciliario, a la espera de medidas más severas que iba a imponer el emperador. Y, efectivamente, llegaron órdenes de matar a todos los sacerdotes cristianos por lo que él quedaba incluido en la condena.

El 13 de septiembre del año 258 fue apresado por el nuevo procónsul, Galerio. Este enfermó y la ejecución se retrasó un día, pero el 14 de septiembre ocurrió el desenlace. Cuando fueron a leer a san Cipriano el castigo que se le imponía, solo dijo «¡Gracias a Dios!».

Lo trasladaron entonces fuera de la ciudad y lo siguió una multitud. Él sencillamente se quitó sus prendas sin ayuda de nadie, se arrodilló y rezó. Después le vendaron los ojos y un verdugo lo decapitó con una espada.

Los cristianos acudieron esa misma noche al lugar del martirio y trasladaron el cadáver de su obispo santo al cementerio del procurador Macrobio Candidiano, con una procesión de cirios y antorchas. Ese cementerio estaba situado junto a los depósitos de agua de la ciudad. Allí se construirían tiempo después iglesias que más tarde arrasaron los vándalos.

Una tradición no comprobada afirma que Carlomagno se llevó los huesos de san Cipriano a Francia y hoy tanto en Lyon como en Arlés, Venecia, Compiegne y Roenay se dice que hay reliquias del mártir.

El día de los santos Cornelio y Cipriano se celebra el 16 de septiembre.

En el Canon Romano de la misa (plegaria eucarística I), después de invocar la memoria de la Virgen, san José y los Apóstoles, se recuerda a los mártires: «Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián«. Ahí queda el sello imborrable de san Cornelio y san Cipriano.

Oración

Oh, Dios,
que has puesto al frente de tu pueblo
como abnegados pastores y mártires invencibles
a los santos Cornelio y Cipriano,
concédenos, por su intercesión,
ser fortalecidos en la fe y en la constancia
para trabajar con empeño por la unidad de tu Iglesia.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Dolors Massot, Aleteia

Vea también      Conclusión final de las diez lecciones sobre el martirio