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martes, 22 de septiembre de 2020

Cómo respirar la Biblia

PSZCZOŁA MIODNA

La inteligencia de la abeja, su paciencia, su capacidad para elaborar con el polen un suave alimento, son todas las cualidades de una lectura exigente de la Escritura

¿Leer? Para resistir, dar vida a las palabras, aprender a amar. ¡Perfecto! Pero, ante todo, leer para escrutar, comprender y hacer nuestras las palabras del Libro que contiene las huellas de Dios, sus palabras, su presencia secreta, su larga paciencia antes de manifestarse con Cristo.
Pero ¿cómo conseguir leer la Biblia a este nivel?

Leer la Biblia para respirarla

Cuando el diplomático y poeta francés Paul Claudel recorrió la Biblia página a página durante largos años, leía con ojo avizor y la pluma tan alerta como el palo de un zahorí.
Todo, según él, le hablaba a alguno de nuestros cinco sentidos, evocaba una imagen, una emoción espiritual, una lección.
Prácticamente lo único que le faltaba era pegar la oreja a la página para escucharla respirar como a través de un estetoscopio.
“La Biblia respira”, decía. Contiene el aliento de Dios, su Espíritu que obra en la historia de su pueblo y, sobre todo, en nuestra actualidad, nuestra vida aquí y ahora.

bdavid32 | Shutterstock

Haciendo uso de la inteligencia del corazón, podemos aspirar este aliento, como una especie de boca a boca de reanimación espiritual.
Pero esta insuflación requiere paciencia
Benedicto XVI, cuando inauguró el Colegio de los Bernardinos en París en 2008, remontó el origen de nuestra cultura a esta fraternidad de monjes inquietos, en su unidad, por buscar a Dios y compartir su palabra desde un mismo amor por los textos sagrados.
La erudición, la formación, el dominio de las lenguas y las gramáticas se ponían todos al servicio del arte de la lectura.
No como una única manera de leer sino, gracias a los múltiples niveles de sentido en las palabras, con una cascada de referencias de un texto a otro y de una sinfonía de comprensiones añadidas unas a otras. Porque, como dicen los monjes, el saber acumulado en sí mismo no es más que jactancia.

Como una abeja

La lectura está al servicio del deseo de Dios. Al encontrarlo a Él, nos encontramos nosotros. Al encontrarnos un poco, Le buscamos aún más.
El teólogo Guillermo de Saint-Thierry, discípulo y amigo de san Bernardo de Claraval, explicaba a sus hermanos de abadía que hay que rumiar la Palabra, “dando un bocado” cada día y confiándolo “al estómago de la memoria”.

BIBLIA
Billion Photos | Shutterstock

Nada de glotonería, de lectura en la superficie de las palabras, de miradas de pasada. En vez de eso, una lucha amorosa para, como Jacob con el ángel, buscar un reconocimiento que habrá que retomar un poco más tarde.
Entonces, ¿qué cualidad hay que tener para leer bien y respirar la Biblia? Los autores monásticos lo tienen claro: ¡la de la abeja!
La abeja pecorea, va a buscar su alimento por todas partes, en todas las flores de Dios y, de ello, fabrica miel.
Esta inteligencia de la abeja, su paciencia, su capacidad para elaborar con el polen un suave alimento, son todas las cualidades de una lectura exigente.
Todo ello permite, a través de esta amistad familiar con la palabra de Dios, aprender a “conocer el corazón de Dios”, como decía san Gregorio Magno.
Por Damien Le Guay Edifa Aleteia

Vea también Diez sugerencias para una lectura fructífera de la Biblia


sábado, 26 de enero de 2019

7 claves para interpretar la Biblia dentro de la tradición católica y que ensanche tu alma

«Aprende a manejar la Biblia, un librito para empezar», de Óscar García Aguado

Una mujer lee la Biblia... puede integrarse en la rutina diaria de oración, es una forma de escuchar a Dios y conocer su voluntad
Una mujer lee la Biblia... puede integrarse en la rutina diaria de oración, es una forma de escuchar a Dios y conocer su voluntad


Óscar García Aguado es un sacerdote diocesano de Madrid ordenado en el año 2000 y arcipreste en el distrito de Las Águilas-Cuatro Vientos en la capital española. Tiene experiencia en un campo muy necesario: acercar la Biblia a los católicos de a pie mediante la creación de escuelas y cursos bíblicos parroquiales.
Su experiencia es que los feligreses se llenan de alegría al ir conociendo más y mejor la Biblia e incorporándola a su vida de fe y oración. Ahora, la editorial Ciudad Nueva ha publicado un librito de 130 páginas con el tema Aprende a manejar la Biblia para introducir a los fieles en la lectura y oración específicamente con el Nuevo Testamento. Es un librito idóneo para que las parroquias lo entreguen a los miembros de grupos de iniciación bíblica y lo trabajen juntos: vale sólo 6 euros.
El libro señala 7 claves para interpretar la Biblia dentro de la tradición católica, que es la tradición que seleccionó los textos del Nuevo Testamento, les dio forma y los recopiló, y también la que estableció con la autoridad entregada por Jesús a sus apóstoles cómo leer y entender los textos del Antiguo Testamento.
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Clave 1: la Biblia es un conjunto de libros inspirados
La Biblia no es un mero dictado divino a un solo autor. Es una composición literaria hecha por hombres pero donde se revela lo divino. Aunque exprese pensamientos y pasiones humanas, aunque aparezcan asesinatos y relate venganzas, tiene la virtualidad de trascender lo humano. [...] No es un libro entre otros, es un libro inspirado, es decir, Dios está presente y el autor principal, el cual se ha servido de autores humanos para revelarse. "Obrando Dios en ellos y por ellos como verdaderos autores pusieron por escrito todo y solo lo que Dios quería", dice Dei Verbum, el documento eclesial sobre la Biblia, en su capítulo 11. Y el Catecismo dice: "Por causa de su inspiración divina, los libros bíblicos comunican la verdad". Esto es así incluso si a veces el proceso de creación de un texto ha necesitado décadas o siglos.
Clave 2: hay que hacer una lectura creyente de la Biblia
Uno puede acercarse a la Biblia como lingüista o psicólogo, y no está mal. Pero para que la fe crezca con la Biblia, hay que leerla con una lectura creyente. "Dios sale amorosamente al encuentro de sus hijos para hablar con ellos", dice Dei Verbum. La Biblia fue escrita para avivar la fe de los fieles, conocer el rostro de Dios y seguir su voluntad. Eso sí, se necesita una "verdadera comprensión", "no sea que hagamos decir a Dios lo que nosotros queremos escuchar o lo que no es su voluntad". Una interpretación auténtica "tanto personal como comunitaria, ha de concordar siempre armónicamente con la fe de la Iglesia católica".
Clave 3: la Biblia no agota la Revelación de Dios
La Iglesia Católica enseña que Dios ha querido "revelarse a sí mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad". Dios puede hablar hoy a cada hombre en su Palabra. Pero "la Palabra revelada al creyente debe estar en sintonía con la Tradición oral de la Iglesia y el testimonio escrito de su Escritura".
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Clave 4: la Palabra de Dios no es sólo la Biblia
"Nosotros sabemos que la Palabra de Dios no sólo está en la Biblia, sino que palpita en su Magisterio", no solo en el texto bíblico escrito sino en lo que vive la Iglesia. La Iglesia es anterior a la Biblia, es la Iglesia la que decidió que tal libro era bíblico y tal otro no lo era. "La Biblia ha sido escrita por el Pueblo de Dios y para el Pueblo de Dios bajo la inspiración del Espíritu Santo", explica la exhortación Verbum Domini.
Una comparación: "¿quién puede interpretar adecuadamente una foto que tengas en casa? Aquellos de tu familia que participaron en esa foto o que te la explicaron directamente. Después, a quienes se lo pudiste contar y mantengan esa tradición de boca en boca".
Clave 5: la Biblia es el testimonio escrito e inspirado del acontecimiento salvador de Dios en la historia
Los autores del Antiguo Testamento, inspirados por Dios, cuentan historias con un tema que se repite: que Dios ama y salva a su pueblo. Y lo mismo en el Nuevo Testamento. "Es la mayor historia de amor de todos los tiempos, del amor infinito de Dios por Israel, por la Iglesia y por cada uno de nosotros". La Biblia es historia de salvación y de liberación: lo que pasó al pueblo de Israel, nos pasa a nosotros. "Todas estas palabras han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el hijo de Dios, y creyendo tengáis vida en su nombre", dice el Evangelio de Juan.
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Clave 6: la Biblia forma una unidad
El Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento van unidos y buscan lo mismo, contar la misma historia de amor y salvación. Jesús no refuta ni niega al Dios del Antiguo Testamento: le reza con intimidad y cercanía inusitada, le llama Abba (papá) y dice "Yo y el Padre somos uno". El Antiguo Testamento está lleno de expresiones de misericordia y ternura de Dios (hay muchas en el profeta Oseas, por ejemplo) y el pueblo responde con el salmo 106: "Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterno su amor". San Lucas insiste en que San Juan Bautista, en el Nuevo Testamento, es la encarnación del poder espiritual del profeta Elías, del Antiguo Testamento. Ambas partes de la Biblia están enlazadas.
Clave 7: hay que leer el Antiguo Testamento desde Jesucristo
Jesús era, como explica Juan Pablo II en un discurso a biblistas de 1997, "un auténtico hijo de Israel profundamente arraigado en la larga historia de su pueblo. Cuando comenzó a predicar y enseñar, empleó abundantemente el tesoro de las Escrituras, enriqueciendo ese tesoro con nuevas inspiraciones e iniciativas inesperadas. Estas no pretendían abolir la antigua revelación sino llevarla a su perfecto cumplimiento". "Para ser significativa, la Encarnación necesitó arraigarse en siglos de preparación. Si no fuera así, Cristo habría sido como un meteorito caído accidentalmente a la tierra y privado de conexión con la historia de los hombres".
O, en palabras de un biblista: "Es imposible ir a la universidad de Jesús sin pasar por la escuela del Antiguo Testamento".
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Pero también hay que entender que la clave para entender bien el Antiguo Testamento es hacerlo desde Jesús. "[Jesús] comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras", nos dice el texto del Resucitado con los discípulos de Emaús. Así pues, no podemos tomar las afirmaciones del Antiguo Testamento como un absoluto: se deben estudiar bien en su contexto histórico y teológico, y siempre entenderlas a la luz de la persona y enseñanzas de Jesús el Cristo".
Acercarse a la Biblia con estas claves ayudará al cristiano. El padre García Aguado explica lo que ha visto al ir creando escuelas de Biblia en parroquias. "Las almas se ensanchaban, las personas se sentían reconfortadas y alentadas en su esperanza y se respiraba una atmósfera de comunión profunda. Cuando vamos leyendo más y más la Escritura en el seno de la Tradición de la Iglesia, vamos reconociendo a Dios en nuestra vida. Como decía San Jerónimo: 'desconocer la Escritura es desconocer a Cristo'. Y quien conoce a Cristo, se enamora de Él".
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martes, 20 de febrero de 2018

14 consejos útiles para aprender a leer la Biblia

No busques en ella un libro devocional o un manual de normas morales. Es algo mucho más grande

Las estadísticas dicen que a pesar de que la mayoría de los católicos posee una Biblia, ni siquiera el 5 % la lee. Son las reflexiones de un sacerdote italiano, Federico Tartaglia. La mayor parte la encuentra aburrida, o tenía una idea equivocada de lo que iba a encontrar.
Y sin embargo, la Biblia es un libro apasionante: 73 libros escritos en un arco de dos mil años, en el que se narra la aventura más apasionante de la humanidad: la búsqueda de Dios por parte del hombre, y cómo Él se le revela progresivamente.
Por eso, leer la Biblia no es leer una historia cualquiera, ni un libro de recetas morales. Es mucho más: es la historia de la búsqueda de cada uno de nosotros. Pero, ¿cómo leerla?

Ruta para navegantes

1. La Biblia no hay que leerla, sino escucharla. Es necesario lo primero fiarse del texto, de quienes lo escribieron y del Espíritu que les rodea. No se trata de un libro antiguo, sino de un texto vivo que habla.
2. No hay que leerla para buscar un mensaje moral. No se trata de un libro que quiere ofrecernos reglas morales, para esto bastan los Diez mandamientos. En el centro de este libro está el hombre en busca de Dios y éste que sale a su encuentro. Cada página intenta entender y desvelar el misterio del hombre en relación con el misterio de Dios. Y sus consecuencias.
3. Hay que leerla para comprender si de verdad Jesús es el Señor. Para nosotros los cristianos esta es la perspectiva principal que nos empuja a buscar cómo todas las palabras de este texto tienen su cumplimiento y su significado en la persona de Jesús.
4. Hay que comprenderla como un libro humano. Es un libro escrito por hombres, que habla de hombres y de sus circunstancias, buscando entender a la humanidad a la luz de la fe en Dios. Y es una humanidad sorprendente, la de Jesús, su momento culminante.
5. Hay que justificarla en sus límites. No es un libro perfecto. En ella se encuentran no sólo pecados e injusticias, sino también errores, incongruencias y sobre todo visiones limitadas del hombre y de Dios. Es un libro en constante evolución, que revela progresivamente el rostro de Dios, con grandes saltos hacia adelante y algunos pasos atrás.
6. Hay que leerla a diario. Es necesario entrar en un régimen de escucha cotidiana, en el que la constancia ceda el paso a la curiosidad y a la pasión.
7. Hay que leerla en porciones pequeñas, para facilitar la asimilación de lo leído. Y no es necesario comprender cada palabra del texto, sino de captar ese aspecto que más atrae nuestra atención y que puede ser útil a nuestro itinerario.
8. Hay que leerla sin miedo. No hay razones para temer equivocarse en la interpretación, simplemente hay que tener una escucha atenta y sincera. El Espíritu está en el texto, pero también en nuestro corazón.
9. Hay que leerla con ayuda. Es importante tener una buena edición de la Biblia que nos acompañe en la lectura con sus comentarios y notas al texto. Aparte, ya en la web y en las librerías es posible encontrar una gran cantidad de comentarios bíblicos.
10. Hay que leerla en compañía. La lectura personal es tan importante como la lectura comunitaria. Confrontarse y compartir con quienes leen asiduamente la Biblia nos ayuda y sostiene en el viaje, y la sabiduría de quienes van por delante no debe desanimarnos, sino solo inspirarnos.
11. Hay que leerla y también escribirla. El uso de un cuaderno en el que apuntar las frases que nos impactan y las reflexiones que surgen de la lectura es muy útil, sobre todo al principio.
12Hay que rezarla. Antes, durante y después de la lectura, la oración es el signo y el instrumento de quien quiere escuchar a Dios. Empezar a usar la oración de los Salmos, al principio si quieres sólo los que más te gustan, es muy importante.
13. Hay que acudir a ella en silencio. Cuando la mente hace silencio, sucede que la frase que nos gustó vuelve a asomarse una y otra vez durante nuestra jornada, provocando consuelo y sorpresa.
14. Hay que disfrutar los descubrimientos. Cuando empecemos a descubrir cosas sorprendentes y significados que nos maravillen, estaremos dispuestos a comprender que las semillas que Dios fue sembrando en el otoño de una lectura fatigosa, empiezan a traer los frutos de una primavera florida.
 Gelsomino del Guercio, aleteia
Tomado del libro de Federico Tartaglia,  “E’ ora di leggere la Bibbia” (Ancora editrice).

martes, 28 de junio de 2016

La actitud básica para acercarse a la Palabra de Dios

¿Cómo anda su vida de fe?
¿Usted podría responder satisfactoriamente si alguien buscando a Dios le pregunta?


16. ¿Cómo se lee correctamente la Biblia?
La Sagrada Escritura se lee correctamente en actitud orante, es decir, con la ayuda del Espíritu Santo, bajo cuya influencia se ha formado. Es la Palabra de Dios y contiene la comunicación decisiva de Dios para nosotros. [109­, 119, 137]


La BIBLIA es como una larga carta de Dios a cada uno de
nosotros. Por eso debo acoger las Sagradas Escrituras con
gran amor y con reverencia. En primer lugar se trata de leer
realmente la carta de Dios, es decir, no de escoger detalles y
dejar de lado el conjunto. El conjunto debo interpretarlo
desde su corazón y misterio: Jesucristo, de quien habla toda
la Biblia, también el ANTIGUO TESTAMENTO. Por tanto
debo leer las Sagradas Escrituras en la misma fe viva de la
Iglesia, de la cual han nacido. 

* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido.