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viernes, 5 de septiembre de 2025

Evangelio del día - Memoria de Santa Teresa de Calcuta

Carta de San Pablo a los Colosenses 1,15-20.

El es la Imagen del Dios invisible, el Primogénito de toda la creación,
porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra los seres visibles y los invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados y Potestades: todo fue creado por medio de él y para él.
El existe antes que todas las cosas y todo subsiste en él.
El es también la Cabeza del Cuerpo, es decir, de la Iglesia. El es el Principio, el Primero que resucitó de entre los muertos, a fin de que él tuviera la primacía en todo,
porque Dios quiso que en él residiera toda la Plenitud.
Por él quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz.


Salmo 100(99),1-2.3.4.5.

Aclame al Señor toda la tierra,
sirvan al Señor con alegría,
lleguen hasta él con cantos jubilosos.

Reconozcan que el Señor es Dios:
él nos hizo y a él pertenecemos;
somos su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entren por sus puertas dando gracias,
entren en sus atrios con himnos de alabanza,
alaben al Señor y bendigan su Nombre.

¡Qué bueno es el Señor!
Su misericordia permanece para siempre,
y su fidelidad por todas las generaciones.


Evangelio según San Lucas 5,33-39.

En aquel tiempo, los escribas y los fariseos dijeron a Jesús: "Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y hacen oración, lo mismo que los discípulos de los fariseos; en cambio, los tuyos comen y beben".
Jesús les contestó: "¿Ustedes pretenden hacer ayunar a los amigos del esposo mientras él está con ellos?
Llegará el momento en que el esposo les será quitado; entonces tendrán que ayunar".
Les hizo además esta comparación: "Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque se romperá el nuevo, y el pedazo sacado a este no quedará bien en el vestido viejo.
Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres; entonces el vino se derramará y los odres ya no servirán más.
¡A vino nuevo, odres nuevos!
Nadie, después de haber gustado el vino viejo, quiere vino nuevo, porque dice: El añejo es mejor".


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.

Bulle

San Juan Pablo II (1920-2005)
papa
Carta Apostólica  «Mulieris Dignitatem» §23 (trad. © Libreria Editrice Vaticana)


«Invitados a la boda»

«Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne. Gran misterio es éste, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia» ( Ef.5,31-32)
Todo esto ya ha sido considerado anteriormente. El texto de la Carta a los Efesios confirma de nuevo la verdad anterior y al mismo tiempo compara el carácter esponsal del amor entre el hombre y la mujer con el misterio de Cristo y de la Iglesia. Cristo es el esposo de la Iglesia, la Iglesia es la esposa de Cristo. Esta analogía tiene sus precedentes; traslada al Nuevo Testamento lo que estaba contenido en el Antiguo Testamento, de modo particular en los profetas Oseas, Jeremías, Ezequiel e Isaías.
Esta imagen del amor esponsal junto con la figura del Esposo divino —imagen muy clara en los textos proféticos— encuentra su afirmación y plenitud en la Carta a los Efesios (5, 23-32). Cristo es saludado como esposo por Juan el Bautista (Jn 3, 27-29); más aún, Cristo se aplica esta comparación tomada de los profetas (Mc 2, 19-20). El apóstol Pablo, que es portador del patrimonio del Antiguo Testamento, escribe a los Corintios: «Celoso estoy de vosotros con celos de Dios. Pues os tengo desposados con un solo esposo para presentaros cual casta virgen a Cristo» (2 Cor 11, 2). Pero la plena expresión de la verdad sobre el amor de Cristo Redentor, según la analogía del amor esponsal en el matrimonio, se encuentra en la Carta a los Efesios: «Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella» (5, 25); con esto recibe plena confirmación el hecho de que la Iglesia es la Esposa de Cristo: «El que te rescata es el Santo de Israel» (Is 54, 5). En el texto paulino la analogía de la relación esponsal va contemporáneamente en dos direcciones que constituyen la totalidad del «gran misterio» («sacramentum magnum»). La alianza propia de los esposos «explica» el carácter esponsal de la unión de Cristo con la Iglesia y, a su vez, esta unión —como «gran sacramento»— determina la sacramentalidad del matrimonio como alianza santa de los esposos, hombre y mujer. (EDD)

Reflexión sobre la acuarela

Hoy celebramos la memoria de Santa Teresa de Calcuta, más conocida en el mundo entero como Madre Teresa. Nacida en 1910 en Skopje (actual Macedonia del Norte), ingresó de joven en las Hermanas de Loreto, en Irlanda, y pronto se trasladó a la India, donde enseñó en una escuela femenina de Calcuta. En 1946, durante un viaje en tren, experimentó lo que más tarde describió como una "llamada dentro de otra llamada": la profunda convicción de que Jesús le pedía que abandonara la seguridad de su convento y se dedicara a servir a los más pobres entre los pobres. Con nada más que un sencillo sari blanco y un corazón lleno de fe, empezó a recorrer las calles de Calcuta, atendiendo a enfermos, abandonados y moribundos.

Con el tiempo, otros se le unieron y se fundaron las Misioneras de la Caridad, que se convirtieron en una orden mundial dedicada a servir a los pobres, enfermos y vulnerables. La Madre Teresa se convirtió en un símbolo mundial de la compasión, no por sus grandes discursos ni sus grandes edificios, sino por su cercanía radical a quienes la sociedad había dejado de lado. Curó heridas, levantó cuerpos moribundos de las calles y recordó a los olvidados que eran hijos amados de Dios. Para ella, cada persona que sufría era "Jesús disfrazado de angustia", como decía. Su vida fue un testimonio vivo de que la santidad no se encuentra en hacer cosas extraordinarias, sino en hacer cosas ordinarias con amor extraordinario a personas ordinarias.

El Evangelio de hoy habla del "vino nuevo" de las enseñanzas de Jesús, que no puede ser contenido por odres viejos. La vocación de la Madre Teresa fue precisamente ese vino nuevo. Dejó atrás el viejo odre de la vida conventual y se entregó por completo a la nueva misión que Dios le encomendó. Su testimonio nos recuerda que el Evangelio es siempre nuevo, siempre desafiante, siempre nos empuja más allá de la comodidad y las convenciones. Como el vino nuevo, la llamada de Dios puede hacer estallar nuestros viejos esquemas, conduciéndonos a lugares inesperados donde su amor es más necesario.

Nuestra acuarela del artista estadounidense John Alan Warford es hermosa por su sencillez: una escena tierna e íntima de la Madre Teresa atendiendo con delicadeza las heridas de un enfermo.

by Padre Patrick van der Vorst


jueves, 12 de septiembre de 2019

15 consejos de la Madre Teresa para cultivar la humildad

Madre Teresa de Calcuta.


Todos los santos entendieron que la humildad es la manera de lograr una buena autoestima, la confianza en el valor o las habilidades de uno, al depender de Dios en lugar de uno mismo. Es el entendimiento de que todo proviene de Dios y que Dios es todo.

En ese sentido, la Madre Teresa llamó a la humildad “la madre de todas las virtudes”. “Si eres humilde, nada te tocará, ni elogios ni vergüenzas, porque sabes lo que eres. Si te culpan, no te desanimarás. Si te llaman santo no te pondrás en un pedestal”, dijo la santa.

De esta manera, la Madre Teresa elaboró una lista sobre formas de cultivar la humildad para las Misioneras de la Caridad, la congregación que fundó:

1. Habla lo menos posible sobre ti.

2. Mantente ocupado en tus propios asuntos y no con los de los demás.

3. Evita la curiosidad (se refiere a querer saber cosas que no deberían preocuparte).

4. No interferir en los asuntos de los demás.


5. Acepta pequeñas irritaciones con buen humor.

6. No te detengas en las faltas de los demás.

7. Acepta censuras incluso si no son merecidas.

8. Ceder a la voluntad de los demás.

9. Acepta insultos y heridas.

10. Acepta el desprecio, ser olvidado y desatendido.

11. Se cortés y delicado incluso cuando seas provocado por alguien.

12. No busques ser admirado y amado.

13. No te protejas detrás de tu propia dignidad.

14. Cede, en discusiones, incluso cuando tengas razón.

15. Elige siempre la tarea más difícil.


Asimismo, en 2016, durante una homilía dominical, el pastor asociado en la Catedral del Espíritu Santo en Bismarck (Estados Unidos) identificó tres mitos sobre la humildad, que a veces es mal entendida como sinónimo de autodesprecio:

Primer mito: Las almas humildes carecen de confianza

“Las personas más humildes son algunas de las más seguras y, a veces, algunas de las personas más orgullosas son las más inseguras", dijo. “Las almas humildes saben que su vida depende de Dios y saben qué valorar: las cosas que duran no pasan. Valoran al Señor sobre cualquier otra cosa”, explicó.

Segundo mito: La humildad no es atractiva

“La verdadera humildad es atractiva. Es la persona humilde que escucha y se preocupa por los demás en lugar de centrarse en sí misma y tratar de verse bien”, afirmó el presbítero.

Tercer mito: Las personas humildes quieren ser reconocidas como humildes

El P. Johnson explicó que querer parecer humilde es falsa humildad. El humilde simplemente quiere hacer algo porque es correcto y no porque esté buscando elogios.

“Nuestro mayor obstáculo para acercarnos a Dios es cuando confiamos más en nosotros que en Él. Cuando miramos un crucifijo, vemos a un hombre humilde y que no se trata de sí mismo. Vemos un hombre que es para los demás. Que podamos imitar esa humildad para que podamos experimentar a Dios en su plenitud”, afirmó.




miércoles, 11 de septiembre de 2019

¿Cómo vivir las bienaventuranzas según Santa Teresa de Calcuta?


Madre Teresa de Calcuta.

La palabra “Bienaventuranza” significa bendición suprema, y Santa Teresa de Calcuta vivió cada uno de estos mensajes de humildad y amor fraternal que conducen a la recompensa eterna, por lo que no es de extrañarse que sus palabras coincidieran con las Bienaventuranzas.

1. Jesús dijo: “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos”.

Madre Teresa decía: “Cuando no te queda más que Dios, tienes más que suficiente para comenzar de nuevo”. “La pobreza espiritual del mundo occidental es mucho mayor que la pobreza física de nuestra gente”.

2. Jesús dijo: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados”.

Madre Teresa decía: “El dolor y el sufrimiento han entrado en tu vida, pero recuerda que el dolor, la tristeza y el sufrimiento no son más que el beso de Jesús, una señal de que te has acercado tanto a Él que Él puede besarte”.

3. Jesús dijo: “Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra”.


Madre Teresa decía: “La humildad es la madre de todas las virtudes; pureza, caridad y obediencia. Al ser humildes, nuestro amor se vuelve real, devoto y ardiente. Si eres humilde, nada te tocará, ni alabanza ni desgracia, porque sabes lo que eres. Si te culpan, no te desanimarás. Si te llaman santo, no te pondrás en un pedestal”.

4. Jesús dijo: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”.

Madre Teresa decía: “Si juzgas a las personas, no tienes tiempo para amarlas”, y “prefiero que cometas errores de bondad que obrar milagros sin bondad”.

5. Jesús dijo: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos obtendrán misericordia”.

Madre Teresa decía: “Las personas a menudo son irracionales y egocéntricas. Perdónalos de todos modos. Si es amable, la gente puede acusarlo de motivos ocultos. Sé amable de todos modos. Si eres honesto la gente te puede engañar. Sé honesto de todos modos. Si encuentras la felicidad, la gente podría ponerse celosa. Sé feliz de todos modos. El bien que hagas hoy, puede ser olvidado mañana. Haz el bien de todos modos. Dale al mundo lo mejor que tienes, y puede que nunca sea suficiente. Da lo mejor de todos modos. Para que veas, al final, es entre tú y Dios. Nunca fue entre tú y ellos de todos modos”.

6. Jesús dijo: “Bienaventurados los puros de corazón, porque ellos verán a Dios”.

Madre Teresa decía: “En esta vida no podemos hacer grandes cosas. Solo podemos hacer pequeñas cosas con gran amor”.

7. Jesús dijo: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios”.


Madre Teresa decía: “La paz comienza con una sonrisa”.

8. Jesús dijo: “Bienaventurados los que son perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos”.

La Madre Teresa fue admirada por muchos, pero también fue perseguida y constantemente criticada por hacer su trabajo de evangelización. Asimismo, fue acusada de no hacer lo suficiente para cambiar las cosas.

En 1994, la santa desafió la ira de los miembros del Congreso de Estados Unidos, del presidente Bill Clinton y del vicepresidente Al Gore y sus esposas en el Desayuno de Oración, al pronunciarse en defensa de los no nacidos. La ganadora del Premio Nobel de la Paz de 1979 dijo que “el mayor destructor de la paz hoy es el aborto, porque Jesús dijo que ‘si recibes un niño pequeño, me recibes a mí’”.

“Por lo tanto, cada aborto es la negación de recibir a Jesús, el descuido de recibir a Jesús. Y si aceptamos que una madre puede matar incluso a su propio hijo, ¿cómo podemos decirle a otras personas que no se maten entre sí? Cualquier país que acepte el aborto no está enseñando a su gente a amarse entre sí, sino a usar cualquier tipo de violencia para obtener lo que quieren”, expresó Santa Teresa de Calcuta.

Mientras gran parte de la audiencia se puso de pie y aplaudió en voz alta, Clinton, Gore y sus esposas se sentaron rígidamente en la mesa principal. La Madre Teresa había hablado audazmente, sin buscar elogios y sin temor a la reacción violenta y la persecución, sino simplemente para decir la verdad.

ACI Prensa

miércoles, 24 de abril de 2019

Una parte preciosa del discurso de la Madre Teresa de Calcuta



(Agnes Gonxha Bojaxhiu; Skopje, actual Macedonia, 1910 - Calcuta, 1997) Religiosa albanesa nacionalizada india, premio Nobel de la Paz en 1979. Cuando en 1997 falleció la Madre Teresa de Calcuta, la congregación de las Misioneras de la Caridad contaba ya con más de quinientos centros en un centenar de países. Pero quizá la orden que fundó, cuyo objetivo es ayudar a "los más pobres de los pobres", es la parte menor de su legado; la mayor fue erigirse en un ejemplo inspirador reciente, en la prueba palpable y viva de cómo la generosidad, la abnegación y la entrega a los demás también tienen sentido en tiempos modernos.

Escuche
























miércoles, 20 de diciembre de 2017

Las 5 mujeres del siglo XXI que han cambiado nuestra manera de pensar

A Teresa de Calcuta la conoces, pero a las otras 4…

Iván López Casanova, médico y autor de El sillón de pensar, reúne en Pensadoras para el siglo XXI. Amar, comprender y transformar el tiempo presente a cinco grandes mujeres “de mente bien diversa” pero portadoras de un mensaje “valioso, balsámico y coherente”. Son 5 mujeres que han incidido de manera indirecta en muchas actitudes que nos configuran.


History of Modern Biomedicine Research Group - CC BY-SA 4.0

Cicely Saunders, la madre de los cuidados paliativos

Dedicó su vida a la atención a los moribundos. Nacida el 22 de julio de 1918 (día de María Magdalena), tuvo una infancia delicada. Admiraba a su padre y a su madre la veía muy fría y distante. Cicely se formó en Oxford en Ciencias Políticas, Económicas y Filosofía.
Estalla la guerra y se ofrece a la Cruz Roja. Abandona los estudios y se empieza a formar como enfermera. Su dolor en la columna vertebral la obligará a dejar de ejercer. Es en este momento que acontece una transformación espiritual.
Su familia no era muy religiosa. En Oxford leyó a C. S. Lewis e incluso le conoció y participó en alguna de sus charlas. Pero como dice Iván López, “hasta el momento todo aquello ocupaba su cabeza, no su corazón”.
En un encuentro con algunos amigos cristianos, su vida cambia y empieza a rezar.
Luego, a los 29 años, conoce el amor. Se enamora de David Tasma, un paciente judío agnóstico procedente del gueto de Varsovia. Hablaron mucho de la muerte, y es aquí cuando se desarrolla en ella la pasión por los desahuciados y por los cuidados en fase terminal.
Dedicará su vida a ello. Trabaja con enfermos de cáncer y se licencia en Medicina. Construirá un hospital donde juntará la atención médica con la ayuda espiritual, el Hospice St Christopher, en 1967. Se enamora aquí de Antoni Michniewich, polaco católico. Al morir, ella plantea la necesidad de afrontar el duelo de los familiares de los fallecidos también como parte de la terapia.
La Organización Mundial de la Salud publica en 1986 la existencia de una nueva especialidad, Cuidados Paliativos, siguiendo el ejemplo de la doctora Saunders.

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Dorothy Day

Funda el movimiento Catholic Worker en 1933, para luchar a favor de las clases trabajadores desprotegidas y mantener una postura radical por el pacifismo. Destaca López Casanova que “lo más genuino de su acción radica en que supo unir la piedad del canto religioso con la cercanía a la lucha de los desposeídos”.
Nacida en Brooklyn en 1897, y hoy en proceso de beatificación, esta periodista que murió en 1980 fue una activista social, inicialmente con una vida bohemia y de activismo social que la llevó a una conversión. Fue políticamente comprometida y pacifista.
El Papa Benedicto XVI la definió como un ejemplo de un viaje hacia la fe en un ambiente secularizado, y el Papa Francisco la considera una de las americanas más notables junto a Abraham Lincoln, Martin Luther King o Thomas Merton.

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Etty Hillesum

Esta mujer holandesa, nacida en una familia burguesa y judía en 1914, tuvo como progenitores a un profesor de lenguas clásicas y a una profesora de ruso (la madre era rusa). Sus hermanos sufrieron enfermedades psiquiátricas.
Etty estudia Derecho en Amsterdam y empieza también otras carreras. A los 23 años es la ama de llaves de Han Wegerif un viudo del que quedará embarazada. Al saber que en su familia hay una “tara genética” como dice ella que predispone a la locura, no quiere tenerlo y aborta.
En 1941 frecuenta al psicoterapeuta judío Julious Spier, que la ayudará mucho en su evolución emocional. A pesar de haberse podido escapar del Holocausto (primero trabaja como mecanógrafa pero luego pide ir de enfermera a los campos en Westerbok y finalmente es deportada a Auschwitz), acabará en las cámaras de gas en 1943. Toda su familia también.
De Etty ha quedado un diario y varios escritos en el que narra su trayecto, sus enamoramientos. Una de sus frases más fuertes es esta: “Yo no acabaré mal nunca, en ninguna parte”. Se refería a esa vivencia interior que la protegía y también a su relación con un Dios al que le reprochaba el mal del mundo.

vioricapatea - CC BY-SA 4.0

Ana Blandiana

Escritora y poeta rumana contemporánea, esta pensadora actual resulta un símbolo para transformar la sociedad. Batalló contra la dictadura comunista, y ante la censura su vida era un clamor por la poesía como “última semilla villa, capaz de germinar libertad”. Después del comunismo su lucha se ha centrado contra nuevos monstruos como el “racionalismo, el materialismo y el individualismo”.
El siglo XXI, constata, no ha traído la libertad soñada. Esta se logra con más ética y “vida espiritual que oriente un acción al bien”.
Su verdadero nombre es Otilia Valeria Coman. Su padre era un sacerdote ortodoxo considerado un conspirador contra el régimen, un “enemigo del pueblo”. Nació en 1942 y a pesar de múltiples prohibiciones, sigue escribiendo.
Tiene 14 libros de poesía, relatos ensayos y novelas. Es la poeta rumana más internacional, traducida a 24 idiomas. Entre sus frases destacamos esta declaración: “Lo fantástico no se opone a lo real, es solo su representación más llena de significados. Al fin y al cabo, imaginar significa recordar”.

Manfredo Ferrari - CC BY-SA 4.0

Teresa de Calcuta

Cuando a sus 18 años se marcha a la Congregación de nuestra Señora de Loreto a Dublín, desconoce que su vida se ligará a los pobres y a la India. Escoge el nombre de Teresa, porque Thérèse ya está asignado a otra religiosa de la comunidad, en honor a Santa Teresa de Lisieux. Hizo de profesora en unos años en los que la India sufre grandes conmociones sociales.
Su “llamada dentro de la llamada” la recibe el 10 de septiembre de 1946 en un tren viajando a Daarjeling. Es a los 39 años cuando cambia radicalmente su vida. “Valentía heroica y profunda humildad” son dos de sus grandes valores, así como evitar el celo amargo, reencantar el mundo y ver la vida como una aventura espiritual.
Teresa de Calcuta (1910-1997) enseñó “el poder de la ternura” que nacía de una vida “profundamente contemplativa”. Madre Teresa, Nobel por la Paz, fue canonizada en 2016 por el Papa Francisco.
Miriam Díez Bosch, aleteia


jueves, 24 de noviembre de 2016

Un examen “nocturno” para ayudarte a ser mejor esposa

La simple práctica espiritual cambió mi matrimonio.
Y no es sólo para esposas: ¡Esposos, tomen nota! 

Un examen “nocturno” para ayudarte a ser mejor esposa

 ALETEIA FOR HER /ANGIE WINDNAGLE 
El pequeño de mis hijos no llega a los dos años, pero ya le encanta un buen libro para pintar con sus ceras de colores (ya sabes, después de superar la comprobación inicial de “¿comestible o no?”). Se sienta en total concentración e inclina su cabecita y su cuerpecito sosteniendo la cera con la precisión del que está a punto de crear una obra de arte.
Después del primer trazo, su cuerpo cambia y la cera vuela libremente por el papel, descuidada, dibujando las típicas líneas de un niño pequeño.

Me resulta fascinante, porque únicamente trata de imitar a sus hermanos. Con tres niños (que pronto serán cuatro), he podido observar ese desarrollo innato que tiene lugar desde el momento en que crean líneas erráticas hasta las pinceladas más detalladas y esmeradas. Y no solo a la hora de colorear, sino con todo lo que aprenden en la vida. Están ajustando sus capacidades como seres humanos, y eso es algo increíble que observar.

Cuando empezó mi matrimonio, mi corazón estaba repleto de esa misma tenacidad que manifiesta mi hijo. Mi actitud en muchos sentidos era la de, “¡sí, ya lo controlo! Hora de sentarse y ponerse a trabajar”. Igual que mi pequeño, me entusiasmaba el estar haciendo lo que había visto hacer a tantísimos matrimonios preciosos antes que yo. Era un poco ignorante de lo que de hecho era necesario para crear la obra de arte de un matrimonio santo… Pero por entonces, yo era toda ilusión por empezar con mi matrimonio.
Pero como pasa a todas las parejas, empezamos a crecer. Y pasó igual que con mi hijo mediano, de tres años, para quien colorear ya no es tan fascinante, sobre todo cuando ves a otros crear espléndidas obras de arte y tú sigues afanoso intentando que el lápiz de color no se salga de las líneas. Yo quería santidad y un amor profundo y duradero. Pero ahí atascada en un punto intermedio, me sentía frustrada.

Rezaba regularmente y hacía un breve examen de conciencia todas las noches, reflexionaba sobre mi día en general, buscaba el perdón y rezaba por hacerlo mejor el día siguiente. Pero había algo que me instaba a profundizar más, a lograr una forma de tomar las riendas de mi manera de vivir mi vocación del matrimonio, y no solo vivir una vida generalmente honesta.

Quería encontrar una forma de plantearme un desafío que me enseñara a no salirme de las líneas, por así decirlo, y empezar a trabajar en esa obra maestra que deseaba.

Durante este periodo leía los escritos de santa Madre Teresa en Ven, sé mi luzAl final del libro, expresa su opinión sobre cómo examinar un voto o una promesa específica que asumiera para su vida. A continuación reflexiona sobre una serie de cuestiones que analizan cuán bien vivía su fe día tras día. Sus respuestas son directas y sinceras. No hay lugar para justificaciones. Va directa al grano y asume sus responsabilidades.

Leer a Madre Teresa creó en mí el profundo deseo de ese tipo de reflexión en mi propia vocación. Quería ir más allá del sentido general de hacer el bien y seguir los mandamientos, quería profundizar mucho más y empezar a resolver las imperfecciones, para así poder ser una mejor esposa.

Esto me condujo a la práctica del examen interior. Si nunca has rezado con esta práctica, un examen concreto es una forma más intensa y enfocada que el breve repaso diario al fin del día. Precisamente como el niño que aprende a respetar las líneas en vez de simplemente asegurarse de que el color se está plasmando en la página.

Un examen se centra en una parte específica de la vida o la espiritualidad y nos ayuda a escudriñar más hondo para poder desvelar los elementos que nos impiden amar como Dios querría que amáramos. Muchos santos han recomendado esta práctica para una vida de oración fructífera.

El formato general es establecer un tiempo de oración y revisar lenta y concienzudamente una serie de preguntas y reflexiones, abrir el corazón (estas preguntas o instigaciones se basan normalmente en la virtud concreta que se quiera trabajar).

A partir de estas preguntas, podemos descubrir las áreas en las que hemos errado y luego pedir perdón, con la determinación de mejorar en esta área en el futuro.

Este tipo de oración surgió en mi matrimonio a causa de unos cuantos años de desagradable egoísmo fruto de no admitir nuestros propios errores y, en vez de eso, culpar a los demás. Sentíamos el estrés y el dolor y nos centrábamos más en protegernos individualmente que en buscar juntos el perdón y la santidad.

Aunque todavía rezábamos juntos y por el bien del otro, no profundizábamos espiritualmente en el propósito de crecer en virtud. Así que empecé a plantearme preguntas en mi corazón sobre mi matrimonio y mis acciones, con el mismo espíritu de los escritos de santa Madre Teresa:
  • ¿Hablo con palabras buenas, sinceras, amorosas y bellas cuando hablo con mi cónyuge? ¿O tal vez uso palabras duras, críticas y sentenciosas?
  • ¿Me quejo de mi cónyuge (interiormente o en voz alta?
  • ¿Comparto con otros información sobre mi cónyuge que no se supone debería compartir, como errores o defectos?
  • ¿Culpo a mi cónyuge de mis propios errores?
  • ¿Me aferro a mi orgullo cuando mi cónyuge tiene alguna queja o asumo con paciencia mis errores?
Estas cuestiones iniciales evolucionaron hasta crear un Examen nocturno para maridos y esposas para ayudarme mantener la concentración en la voluntad de Dios para mi vida y en la santidad para esta vocación.

Para realizar este examen, tomo la lista completa de las preguntas y, antes de dormir, busco un lugar tranquilo de oración. Empiezo pidiendo gracia. Luego rezo con las preguntas lentamente. A veces algunas preguntas no son cosas que necesite trabajar en ese momento, así que no insisto mucho en ellas.

Sin embargo, el Espíritu Santo tiene una magnífica forma de apretar mi corazón cuando llegan las preguntas que necesito meditar y las áreas en las que necesito desarrollo. Si ha sido una semana larga y he hablado con dureza a mi marido, dedico un tiempo especial a reflexionar sobre ello y a pedir a Dios el perdón y la gracia para buscar el perdón de mi marido y mejorar yo misma.

Mi marido usa el examen de forma similar y reza por su cuenta para reflexionar sobre las formas en que puede mejorar como esposo.
En el ámbito espiritual, nos ha ofrecido la oportunidad de retroceder de nuestro egoísmo y reorientar nuestros corazones en dirección al paraíso y recíprocamente entre nosotros. Se ha convertido en una evaluación espiritual de nuestro matrimonio y podemos recurrir a este examen cada vez que sintamos la necesidad y para ver cuánto hemos evolucionado o detectar las formas en que podemos mejorar nuestro amor. Nos ha ayudado a crecer en compasión, comprensión, paciencia y amor.

Esta práctica, aunque sea ocasional, puede abrir un oasis de gracia en tiempos difíciles o de crecimiento.


San Francisco de Sales atraviesa varios exámenes particulares para preparar un alma para la confesión general en su libro Introducción a la vida devota.

El sacerdote Michael Gaitley dispone de un sistema más simple que conduce al lector a través de una serie de preguntas sobre misericordia en su libro Consolando al Corazón de Jesús.Mi propia meditación para el examen de una persona casada está basada en la enseñanza y el estilo del padre John Hardon en su obra Catholic Prayer Book [Libro de oración católica].

¿Son imprescindibles estos exámenes? No, claro que no. Pero esta práctica, aunque sea ocasional, puede abrir un oasis de gracia en tiempos difíciles o de crecimiento.

Uno de los caminos para este crecimiento es un examen concienzudo de nuestros errores personales, al tiempo que intentamos vivir nuestras vocaciones con el propósito de aprender y con una intensa oración. Trabajamos por nuestra santidad en el camino que Dios ha establecido para nosotros.

No estoy ni mucho menos cerca de las obras de arte de matrimonio que he conocido, ni tampoco cerca de la santidad que deseo, pero realizar un examen particular para mi vocación ha traído unos frutos innegables. A medida que desvelo mis partes oscuras, percibo la luz y la sanación que arraigan cada vez más en nuestro matrimonio.