Entradas populares

Mostrando entradas con la etiqueta Santa Teresa de Calcuta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Santa Teresa de Calcuta. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de octubre de 2020

Teresa de Calcuta te dice con sus 10 dedos cómo ir al cielo

 MOTHER TERESA


¿Crees que nunca podrás acceder a la santidad? No te equivoques, para tocarla con la punta de los dedos basta simplemente con respetar ciertas etapas importantes. Explicaciones con santa Teresa de Calcuta   

San Juan Pablo II había propuesto, como programa pastoral para el tercer milenio cristiano, ese “alto grado de vida cristiana ordinaria” que es la santidad. Pero ¿Cómo lograrla? ¡María Teresa nos desvela su receta!

Las dos etapas hacia la santidad   

Fue en Calcuta. Madre Teresa nos mostró sus dos manos con una pequeña sonrisa maliciosa y nos invitó a contar con los dedos, con la mano derecha: “Quiero / deseo / con la gracia de Dios / ser / ¡santa!”; con la izquierda: “¡Tú / lo has / hecho / en / mí!”. Luego juntó las dos manos y, elevándolas hacia el cielo, añadió. “¡Está hecho!”.

Foto: AFP Photo

Lo primero: querer

María Teresa explicaba que la primera etapa hacia la santidad es, pues, la de querer ser santo:

“Todo depende de estas pocas palabras: ‘Quiero’ o ‘No quiero’”. Y precisa: “Decir ‘Quiero ser santo’ significa ‘Voy a despojarme de todo lo que no es Dios… Voy a renunciar a mi propia voluntad, a mis gustos, a mis fantasías, a mi inconstancia; con toda mi voluntad, voy a amar a Dios, voy a elegir en favor de Él, voy a correr hacia Él, voy a llegar hasta Él y voy a poseerlo’”.

“Creo que no hay otra persona en el mundo que tenga tanta necesidad de la ayuda y de la gracia de Dios que yo. Me siento tan pobre y tan débil..”.

Lo escribió la Madre Teresa. Y Jesús le confirmaría además la impresión que ella tenía de sí misma:

“Tú eres, lo sé, la persona más incapaz, débil y pecadora, pero precisamente por eso quiero usarte para mi gloria. ¿Te negarás?”.

Una vez que el deseo está presente, que la pobreza es aceptada y ofrecida, Dios puede entonces lograr en nosotros, por el poder de su gracia, infinitamente más de lo que nosotros podamos pedir o incluso concebir (Ef 3,20).

Aceptar con una sonrisa

MATKA TERESA Z KALKUTY
Tim Graham/Robert Harding/EAST NEWS

Esta articulación entre la naturaleza y la gracia sigue siendo misteriosa. Por un lado, nos arriesgamos a caer en el quietismo, esperando pasivamente el milagro de la transformación de nuestras vidas.

Por otro, ejercemos un voluntarismo agotador a golpe de empeño, ¡a menudo sin mucho éxito! La justa articulación podría formularse así:

“No es sólo Dios y el hombre, la gracia y la libertad, sino Dios a través del hombre, la gracia a través de la libertad”.

Dicho de otra forma: “Actúa como si todo dependiera de ti, sabiendo que en realidad todo depende de Dios” (san Ignacio).

En la liturgia de los santos, rezamos: “Tú eres glorificado en la asamblea de los santos; cuando coronas sus méritos, coronas tus propios dones”.

Unos profesores estadounidenses hicieron una visita a la Madre Teresa y le preguntaron: “¡Dinos alguna cosa que nos ayude en la vida!”. Ella respondió: “¡Sonreíos los unos a los otros!”.

Y cuenta que tuvo que esforzarse por mantener un tono serio cuando “otro me preguntó: ‘¿Está usted casada?’, a lo que contesté: ‘Sí, y me resulta muy difícil a veces sonreír a Jesús, porque Él puede ser muy exigente en ocasiones’”. Y concluye la santa:

“La santidad no consiste en llevar a cabo cosas extraordinarias. Consiste en aceptar con una sonrisa lo que Jesús nos envía. Consiste en aceptar seguir la voluntad de Dios”.

Por el padre Nicolas Buttet, Edifa Aleteia


Vea también   Llamada de todos a la santidad y los pequeños pasos que nos pueden ayudar a alcanzarla - Papa Francisco




jueves, 12 de septiembre de 2019

15 consejos de la Madre Teresa para cultivar la humildad

Madre Teresa de Calcuta.


Todos los santos entendieron que la humildad es la manera de lograr una buena autoestima, la confianza en el valor o las habilidades de uno, al depender de Dios en lugar de uno mismo. Es el entendimiento de que todo proviene de Dios y que Dios es todo.

En ese sentido, la Madre Teresa llamó a la humildad “la madre de todas las virtudes”. “Si eres humilde, nada te tocará, ni elogios ni vergüenzas, porque sabes lo que eres. Si te culpan, no te desanimarás. Si te llaman santo no te pondrás en un pedestal”, dijo la santa.

De esta manera, la Madre Teresa elaboró una lista sobre formas de cultivar la humildad para las Misioneras de la Caridad, la congregación que fundó:

1. Habla lo menos posible sobre ti.

2. Mantente ocupado en tus propios asuntos y no con los de los demás.

3. Evita la curiosidad (se refiere a querer saber cosas que no deberían preocuparte).

4. No interferir en los asuntos de los demás.


5. Acepta pequeñas irritaciones con buen humor.

6. No te detengas en las faltas de los demás.

7. Acepta censuras incluso si no son merecidas.

8. Ceder a la voluntad de los demás.

9. Acepta insultos y heridas.

10. Acepta el desprecio, ser olvidado y desatendido.

11. Se cortés y delicado incluso cuando seas provocado por alguien.

12. No busques ser admirado y amado.

13. No te protejas detrás de tu propia dignidad.

14. Cede, en discusiones, incluso cuando tengas razón.

15. Elige siempre la tarea más difícil.


Asimismo, en 2016, durante una homilía dominical, el pastor asociado en la Catedral del Espíritu Santo en Bismarck (Estados Unidos) identificó tres mitos sobre la humildad, que a veces es mal entendida como sinónimo de autodesprecio:

Primer mito: Las almas humildes carecen de confianza

“Las personas más humildes son algunas de las más seguras y, a veces, algunas de las personas más orgullosas son las más inseguras", dijo. “Las almas humildes saben que su vida depende de Dios y saben qué valorar: las cosas que duran no pasan. Valoran al Señor sobre cualquier otra cosa”, explicó.

Segundo mito: La humildad no es atractiva

“La verdadera humildad es atractiva. Es la persona humilde que escucha y se preocupa por los demás en lugar de centrarse en sí misma y tratar de verse bien”, afirmó el presbítero.

Tercer mito: Las personas humildes quieren ser reconocidas como humildes

El P. Johnson explicó que querer parecer humilde es falsa humildad. El humilde simplemente quiere hacer algo porque es correcto y no porque esté buscando elogios.

“Nuestro mayor obstáculo para acercarnos a Dios es cuando confiamos más en nosotros que en Él. Cuando miramos un crucifijo, vemos a un hombre humilde y que no se trata de sí mismo. Vemos un hombre que es para los demás. Que podamos imitar esa humildad para que podamos experimentar a Dios en su plenitud”, afirmó.




miércoles, 24 de abril de 2019

Una parte preciosa del discurso de la Madre Teresa de Calcuta



(Agnes Gonxha Bojaxhiu; Skopje, actual Macedonia, 1910 - Calcuta, 1997) Religiosa albanesa nacionalizada india, premio Nobel de la Paz en 1979. Cuando en 1997 falleció la Madre Teresa de Calcuta, la congregación de las Misioneras de la Caridad contaba ya con más de quinientos centros en un centenar de países. Pero quizá la orden que fundó, cuyo objetivo es ayudar a "los más pobres de los pobres", es la parte menor de su legado; la mayor fue erigirse en un ejemplo inspirador reciente, en la prueba palpable y viva de cómo la generosidad, la abnegación y la entrega a los demás también tienen sentido en tiempos modernos.

Escuche
























sábado, 16 de septiembre de 2017

No hay amor más grande

« Cada árbol se reconoce por sus frutos »

Resultado de imagen de Teresa de calcuta

"Si una cosa hay que siempre nos asegurará el Cielo, son los actos de caridad y de generosidad con los que habremos llenado nuestra existencia. ¿Acaso sabremos jamás cuál es el bien que nos puede acarrear una simple sonrisa? 

Proclamamos como Dios acoge, comprende, perdona. Pero, ¿acaso somos nosotros la prueba viviente de ello? ¿Ven en nuestras vidas que esta acogida, esta comprensión, este perdón, son verdaderos? Seamos sinceros en nuestras mutuas relaciones; tengamos el valor de acogernos unos a otros tal como somos. No estemos sorprendidos o preocupados por nuestros fracasos ni por los de los demás; sino que procuremos antes ver el bien que hay en cada uno de nosotros; busquémosle, porque cada uno de nosotros ha sido creado a imagen y semejanza de Dios. 

No olvidemos que todavía no somos santos, sino que nos esforzamos para llegar a serlo. Seamos, pues, extremadamente pacientes en lo que se refiere a nuestras faltas y caídas. No te sirvas de tu lengua si no es para hablar bien de los otros, «porque de la abundancia del corazón, habla la boca ». Es preciso que, aquellos cuya misión es dar tengamos alguna cosa en el corazón antes de poder dar; debemos primero, crecer en el conocimiento de Dios".
(Santa Teresa de Calcuta (1910-1997), fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad)

Quizás le interesa: Un teólogo habla  sobre la caridad

Resultado de imagen de caridad


domingo, 10 de septiembre de 2017

Santa Teresa de Calcuta y la Confesión


 Santa Teresa de Calcuta


Escribe Santa Teresa de Calcuta:

El otro día un periodista me hizo una curiosa pregunta: "¿Incluso usted tiene que confesarse?" Sí, le dije. Me confieso cada semana. "Entonces Dios tiene que ser muy exigente, si hasta usted tiene que confesarse." 

Seguro que su hijo a veces se equivoca, le dije. Y ¿qué ocurre cuando viene y le dice «papá, lo siento»?, ¿qué hace usted? Lo rodea con sus brazos y lo besa. ¿Por qué? Pues porque esa es su manera de decirle que lo ama. Dios hace lo mismo. Nos ama tiernamente. Por lo tanto cuando pecamos o cometemos un error, lo que debemos hacer es servirnos de eso para acercarnos más a Dios. Digámosle humildemente: «Sé que no debería haber hecho esto, pero incluso esta falta te la ofrezco». 

Si hemos pecado o cometido un error, digámosle: «¡Lo siento! Me arrepiento». Dios es un Padre que perdona. Su clemencia es mayor que nuestros pecados. Él nos perdonará.

vea también: Razones para Confesarse

Y en Lima hay confesiones antes de la Santa Misa

miércoles, 31 de mayo de 2017

Cómo lograr la paz


Santa Teresa de Calcuta


Santa Teresa de Calcuta (1910-1997), fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad 
A Simple Path 

“Os he dicho todo esto, para que podáis encontrar la paz en vuestra unión conmigo.”(Jn 16, 33)

     Las obras del amor siempre son obras de la paz. Cada vez que compartís el amor con los demás, acentuáis la paz en vosotros mismos y en los hermanos. Donde hay paz ahí está Dios. Dios nos muestra su amor y se hace presente en nuestras vidas inundando nuestros corazones de su paz y de su alegría. 

Condúceme de la muerte a la vida, 
Del error a la verdad. 
Condúceme de la desesperanza a la esperanza, 
Del temor a la confianza. 
Condúceme del odio al amor, 
De la guerra a la paz. 
Haz que la paz colme mi corazón, 
Llene el mundo y nuestro universo: 
Paz, paz, paz.