Ante
25.000 personas, el Papa Francisco ha revelado esta mañana durante su Audiencia
General de los miércoles, la razón de porqué cuesta tanto conseguir la unidad
dentro de la Iglesia: “cada uno quiere la unidad, pero en torno a su propio
punto de vista, sin pensar que la otra persona que tiene enfrente piensa
exactamente lo mismo sobre «su» punto de vista”.
La octava catequesis del Papa Francisco
sobre su ciclo dedicado al “Espíritu Santo y la Iglesia” sirve para aclarar que
el Espíritu trabaja por la unidad de la Iglesia: “Por un lado, empuja a la
Iglesia hacia el exterior, para que pueda acoger más y más personas y pueblos;
por otro, la reúne en su interior para consolidar la unidad alcanzada. Le
enseña a extenderse en la universalidad y a recogerse en la unidad” ha
asegurado esta mañana Francisco, frente a más de 25.000 fieles presentes en la
plaza de San Pedro, según la Gendarmería Vaticana.
Todos queremos la unidad, pero sabemos lo
difícil que resulta conseguirla
El Papa asegura que la unidad es una de las
cosas más difíciles de conseguir en la vida, incluso dentro del matrimonio y de
la familia: “La unidad de la Iglesia es la unidad entre las personas y
no se consigue actuando de manera teórica, sino en la vida. Todos queremos la
unidad, todos la deseamos desde lo más profundo de nuestro corazón; sin
embargo, es tan difícil de conseguir que, incluso dentro del matrimonio y de la
familia, la unidad y la concordia son de las cosas más difíciles de alcanzar y
aún más difíciles de mantener”.
¿Por qué la unidad es tan difícil de
conseguir?
El Papa revela la razón de porqué cuesta
tanto conseguir la unidad dentro de la Iglesia: “cada uno quiere, sí, unidad,
pero en torno a su propio punto de vista, sin pensar que la otra persona que
tiene enfrente piensa exactamente lo mismo sobre «su» punto de vista. De este
modo – dice el Papa – la unidad no hace más que alejarse”.
Para Francisco, la unidad de Pentecostés,
según el Espíritu, se consigue cuando uno se esfuerza “por poner a Dios, y no a
uno mismo, en el centro”. Y lo mismo pasa con la unidad cristiana: “no debemos
esperar a que los demás se unan a nosotros donde estamos, sino avanzando juntos
hacia Cristo”.
Los Hechos de los Apóstoles manifiestan la
universalidad y unidad de la Iglesia
El Pontífice, citando a San Lucas – que
escribió los Hechos de los Apóstoles – explica estos dos movimientos del
Espíritu Santo. El primero de los dos movimientos - la universalidad - lo vemos
en acción en el capítulo 10 de los Hechos, en el episodio de la
conversión de Cornelio: “Pablo quiso proclamar el Evangelio en una nueva
región de Asia Menor; pero, está escrito, «el Espíritu Santo se lo impidió»;
quiso pasar a Bitinia «pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió». Se
descubre inmediatamente la razón de estas sorprendentes prohibiciones del
Espíritu: la noche siguiente, el Apóstol recibió en sueños la orden de pasar en
Macedonia. El Evangelio salía así de su región natal, Asia, y entraba en
Europa” explica el Papa.
El
segundo movimiento del Espíritu Santo -el que crea la unidad- lo vemos en
acción en el capítulo 15 de los Hechos, en el desarrollo del
llamado Concilio de Jerusalén. “El Espíritu Santo no siempre obra la
unidad de repente, con intervenciones milagrosas y decisivas, como en
Pentecostés – asegura el Papa – también lo hace con un trabajo discreto,
pasando por las personas y las instituciones, la oración y la confrontación, de
una forma, diríamos hoy, sinodal” explica Francisco. Y esto es lo que
ocurrió, de hecho, en el Concilio de Jerusalén, para la cuestión de las
obligaciones de la ley mosaica que debían imponerse a los conversos del
paganismo. Su solución fue anunciada a toda la Iglesia con las palabras que
conocen bien: «Fue el parecer del Espíritu Santo y el nuestro...».
La Iglesia católica celebra la “Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos” del 18 al 25 de enero
La Iglesia católica, junto con muchas otras Iglesias cristianas en todo el mundo, celebra la “Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos” del 18 al 25 de enero.
El evento lleva por lema: “Nosotros hemos visto aparecer su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo” (cfr. Mt 2, 2).
Se trata de una cita del Evangelio de San San Mateo que recuerda la travesía de los Reyes Magos para venir a adorar al niño Jesús.
En esta semana todos los fieles están invitados a rezar por la unidad de todos los cristianos, que son convocados a compartir sus oraciones con otros y apoyar además las iniciativas ecuménicas.
Asimismo, el cardenal Mario Grech y el cardenal Kurt Koch invitan a todos los cristianos a orar por la unidad y a seguir caminando juntos.
En una carta conjunta enviada el 28 de octubre de 2021 a todos los obispos responsables del ecumenismo, el cardenal Koch, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, y el cardenal Grech, secretario general del Sínodo de los Obispos, presentaron sugerencias para implementar la dimensión ecuménica del proceso sinodal en las iglesias locales.
“De hecho, tanto la sinodalidad como el ecumenismo son procesos que nos invitan a caminar juntos”, escribieron los dos cardenales.
Camino sinodal y ecuménico
La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2022, preparada por el Consejo de Iglesias de Próximo Oriente ofrece una buena oportunidad para orar con todos los cristianos para que el Sínodo se desarrolle en un espíritu ecuménico.
Al reflexionar sobre el tema, los dos cardenales afirman:
“Como los Reyes Magos, también los cristianos caminan juntos (synodos) guiados por la misma luz celestial y enfrentándose a las mismas tinieblas del mundo.
También ellos están llamados a adorar juntos a Jesús y a abrir sus tesoros.
Conscientes de nuestra necesidad de ser acompañados por nuestros hermanos y hermanas en Cristo y de sus muchos dones, les pedimos que caminen con nosotros durante estos dos años y rogamos sinceramente que Cristo nos lleve más cerca de Él y que así nos acerquemos unos a otros.”
La oración
Por ello, desde el Vaticano se ofrece esta oración para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, inspirada en el tema de la Semana 2022, que podría sumarse a las demás intenciones propuestas:
Padre celestial, como los Reyes Magos fueron a Belén guiados por la estrella, que tu luz celestial guíe también a la Iglesia católica durante este tiempo sinodal, para que camine junto con todos los cristianos. Como los Reyes Magos estaban unidos en su adoración a Cristo, acércanos a tu Hijo, para que estando más cerca unos de otros, seamos un signo de la unidad que deseas para tu Iglesia y para toda la creación. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.
El Papa presidirá la celebración
Cabe recordar que el próximo martes 25 de enero el Papa Francisco presidirá las Vísperas Solemnes en la Basílica de San Pablo Extramuros, a las 17.30 horas, para cerrar la Semana de oración por la unidad de los cristianos, con la participación de representantes de las distintas comunidades cristianas.
También está a disposición una guía con material para la celebración de la semana con oraciones, lecturas, meditaciones, y cantos para todos los días. Ver aquí.
Orígenes
El Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos informó que desde 1740 algunos movimientos cristianos se reunían para hacer oración por todas las Iglesias, a la que se fueron sumando diversas denominaciones.
Entonces, en 1984 el Papa León XIII anima a la práctica de un Octavario de Oración por la Unidad.
Pero la primera celebración del «Octavario por la Unidad de la Iglesia» se realizó en 1908.
En 1964 se vivió un hecho histórico, en Jerusalén el Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras rezaron juntos la oración de Cristo “que todos sean uno” (Jn 17).
Camino ecuménico
Asimismo, el Papa Francisco aboga por proseguir el camino ecuménico rezando, realizando obras de caridad y fomentando ocasiones de encuentro. Apenas ayer, ante una delegación ecuménica de Finlandia dijo:
“Caminamos como hermanos hacia una comunión cada vez más plena. Ayudémonos mutuamente, en nuestra peregrinación ecuménica, a progresar «cada vez más hacia Dios», «magis ac magis in Deum», como dice la Regla de San Benito (LXII,4). El mundo necesita su luz y esta luz sólo brilla en el amor, la comunión y la fraternidad”.
San Ireneo era conocido por desear la unidad entre los cristianos y mostrar a los demás la belleza de la verdad
San Ireneo de Lyon fue un firme defensor de las enseñanzas de la Iglesia en el siglo II. Sus esfuerzos le han valido una reputación como constructor de puentes, uniendo a todos los cristianos bajo el mismo techo de la Iglesia católica.
Recientemente, el papa Francisco anunció que Ireneo será declarado Doctor de la Iglesia con el título «Doctor de la Unidad».
Mira una oración que pide la intercesión de san Ireneo por la unidad cristiana, unidad establecida a través del diálogo pacífico:
Ojalá con mis manos, mis palabras, mi alegría y mi oración pudiera hacer que mi comunidad, mi familia, mi hogar, fuera cada vez más un lugar de paz, de alegría y esperanza
La vida en comunidad es un don. Me alegra poder encontrar un lugar en el que descansar, una familia de hermanos con los que compartir la vida.
Allí no tengo que ser de una determinada manera para que me acepten. No tengo que estar a la altura, ni decir la palabra correcta.
En ese espacio sagrado en el que la amistad es posible puedo darme sin temor y me aceptan como soy.
Allí soy reconocido en mi verdad, no me exigen que sea diferente. No importan ni mis cargos ni mis encargos, soy sólo un hermano más, no ese Padre que muchos ven desde lejos.
Me conocen como soy, en mis defectos, en mis virtudes y me aceptan. No compito con mis hermanos.
Así es la comunidad que sueño. Desde la que poder vivir. Así es la vida en familia que todos anhelan. Esa comunidad en la que crecer y desde la que poder ser fecundo.
No es perfecta, es la mía
Clay Banks/Unsplash | CC0
Por eso idealizo en ocasiones la comunidad. Quiero que sea perfecta y no siempre lo es.
No quiero compararme con nadie ni querer ser lo que no soy. Soy original, soy único. Mis hermanos me admiran no por mis logros ni por mis éxitos, sino por mi persona.
No valgo más cuando me alaban, ni menos cuando soy criticado. En los momentos de dolor me acompañan en silencio, compartiendo mis lágrimas. En los momentos de alegría se alegran conmigo.
Saben lo que pienso y nunca interpretan ni mis gestos, ni mis palabras. No hablan mal de mí a mis espaldas y yo tampoco hablo de los demás juzgándolos.
Sé que no es perfecta la comunidad que habito, no lo pretendo porque nada es perfecto, sólo en el cielo lo será.
Aquí, desde que nazco, vivo la gracia y el pecado. Toco el sueño y la realidad. Siento el dolor y sufro las heridas.
Pero sé que no habrá comunidad si yo no pongo mi parte, no habrá amor humano si yo no me entrego, no habrá familia si yo no la construyo con mis manos.
No quiero preguntarme, como a veces hago, qué es lo que recibo. Si no recibo mucho, me frustro y enojo y busco otra comunidad, otra familia, otros amigos, otro grupo. O me quedo solo.
Más bien es otra la pregunta: ¿Qué más puedo dar por mis hermanos? ¿Qué más puedo hacer para que la vida en común sea más plena?
Si no me dejo complementar por mis hermanos no creceré, no seré mejor persona. Si veo a mi hermano como una amenaza me alejaré de él.
Y si he sido herido al darme, tendré miedo de aportar lo mío, me asustará que me rechacen.
La importancia de la humildad
Necesito ser más humilde y no pretender estar siempre en el centro. No busco ser reconocido cada día, por todo lo que hago, no importa que mi servicio quede oculto.
No llevo cuentas del bien que hago, ni lo publico para que me agradezcan. Puede que se olviden de darme las gracias por lo que hago, pero no por ello dejo de servir con alegría.
Puede que no estén atentos a mis necesidades, y no por ello dejo de preguntarle a mi hermano qué necesita que haga yo por él.
Cuando me pongo en el centro, nada funciona, siento que sin mí nada sale bien y me duele que no me tomen en cuenta.
Cuando aprendo a escuchar y callar, cuando mi amor son obras y no palabras, todo va mejor.
El ambiente familiar que permite crecer
Importa mucho el ambiente que hay en la comunidad, en mi casa, la atmósfera que se respira.
Si hay una alegría sana, crezco, echo raíces y no tengo necesidad de buscar continuamente fuera de casa el amor que me falta.
Creo en la comunidad porque en ella puedo descansar y encontrar la fuerza para cada día de entrega.
La fuerza de la unión
No estoy solo en medio de las dificultades, no todo depende de mí, no vivo salvando al mundo yo solo con mis talentos.
Me doy cuenta de lo frágil que es mi sacerdocio, mi corazón herido, y sé que sin vínculos hondos en algunos hermanos no puedo seguir adelante.
Tengo hermanos ante los que no tengo que demostrar nada. Conocen mi historia, incluso mis pecados y me aceptan, me animan y están siempre a mi lado.
No me cuestionan continuamente, no ponen en duda mi amistad, no me critican cuando no estoy presente.
Amo a mi familia
Shutterstock | Di Evgeny Atamanenko
Amo esa comunidad en la que cada uno puede ser fiel a sí mismo sin tener que juzgar al resto.
No tengo que hundir la imagen de mi hermano para brillar yo, no es necesario. Necesito ser fiel a mí mismo sin tener que parecerme a los demás. No hay moldes.
Amo esa comunidad que enaltece, no ese ambiente en el que se critican con facilidad mis errores.
Ojalá con mis manos, mis palabras, mi alegría y mi oración pudiera hacer que mi comunidad, mi familia, mi hogar, fuera cada vez más un lugar de paz, de alegría y esperanza.
Construir así un lugar en el que Dios y María estén presentes. Un hogar donde mis raíces encuentren tierra fecunda y pueda yo vivir sin turbarme, sin miedo a la vida, sin nada que esconder, con ganas de vivir en casa. Una comunidad santa y pecadora a la vez.
Homilía de Pentecostés del Papa Francisco: «partes del mismo cuerpo, hermanos y hermanas»
El Papa Francisco alza los Evangelios en la Misa de Pentecostés de 2021
¿Cómo conjuntar la diversidad y la unidad? Ha sido siempre el gran tema de la Iglesia, que habla todas las lenguas, vive en todas las culturas, recorre todas las épocas, se expresa en distintos ritos y liturgias, pero tiene un mensaje perenne, un Señor, un Salvador, una doctrina, que se encarnan en muchos estilos.
Este es el tema de Pentecostés y así lo ha presentado el Papa Francisco, advirtiendo que "el enemigo" (el diablo) "quiere que la diversidad se transforme en oposiciones, y por eso les hace dirigirse hacia las ideologías. Decid no a las ideologías, sí al juntos”. “si escuchamos al Espíritu, no nos centraremos en conservadores y progresistas, tradicionalistas e innovadores, derecha e izquierda”.
El Espíritu Santo, también llamado el Paráclito, "impulsa a la unidad, a la concordia, a la armonía en la diversidad. Nos hace ver como partes del mismo cuerpo, hermanos y hermanas entre nosotros. ¡Busquemos el todo!”.
"La Iglesia no es una organización humana. Es humana, pero no es solo una organización humana. La Iglesia es el templo del Espíritu Santo”, insistió.
Misa de Pentecostés con distancias y mascarillas
La Misa de Pentecostés de este domingo por la mañana ha contado con un aforo reducido, aunque se ha ocupado la nave principal con las debidas distancias entre asistentes, que debían llevar mascarilla.
El papa Francisco ha vuelto a presidir la eucaristía desde el altar papal, bajo el baldaquino, en la basílica de San Pedro. Como un signo de Pentecostés y sus lenguas, ha habido partes de la misa en idiomas distintos al latín y el italiano.
El consuelo del Espíritu Santo
En su homilía, el Papa Francisco invitó a preferir los consuelos del Espíritu Santo a los consuelos caducos mundanos, "las consolaciones terrenas, que desaparecen pronto".
“Jesús nos ofrece hoy la consolación del cielo, el Espíritu, el consolador perfecto. ¿Cuál es la diferencia? Las consolaciones del mundo son como los analgésicos, que dan un alivio momentáneo, pero no curan el mal profundo que llevamos dentro. Evaden, distraen, pero no curan las raíces. Calman superficialmente, en el ámbito de los sentidos y difícilmente del corazón”.
Señaló que “sólo quien nos hace sentir amados tal y como somos da paz al corazón. El Espíritu Santo, el amor de Dios”. “Es la ternura misma de Dios, que no nos deja solos; porque estar con quien está solo es ya consolar”.
El diablo primero te halaga y después te tumba
Advirtió contra el engaño del diablo que “primero nos halaga y nos hace sentir invencibles, así actúa así el diablo: nos hace crecer la vanidad. Después nos echa por tierra y nos hace sentir inadecuados. Juega con nosotros. Hace todo lo posible para que caigamos, mientras que el Espíritu del Resucitado quiere realzarnos”.
Así se sentían los Apóstoles antes de la venida del Espíritu Santo: “estaban solos y perdidos, tenían las puertas cerradas, vivían en el temor y ante sus ojos estaban todas sus debilidades y sus fracasos. Sus pecados. Habían renegado de Jesucristo, todos. Los años pasados con Jesús no los habían cambiado. Continuaban siendo los mismos”.
“Después recibieron el Espíritu y todo cambió, los problemas y los defectos siguieron siendo los mismos, pero, sin embargo, ya no los temían y tampoco temían a quienes les querían hacer daño. Se sentían consolados interiormente y querían difundir la consolación de Dios”.
Nosotros podemos ser paráclitos, transmitir el consuelo de Dios
Francisco invitó a dar “un paso adelante. También nosotros estamos llamados a dar testimonio en el Espíritu Santo, a ser paráclitos, consoladores”. Porque “el Espíritu nos pide que demos forma a su consolación”, “no con grandes discursos, sino haciéndonos próximos; no con palabras de circunstancia, sino con la oración y la cercanía”.
El Pontífice definió al Paráclito como “el Abogado” porque “no nos remplaza, sino que nos defiende de las falsedades del mal inspirándonos pensamientos y sentimientos. Lo hace con delicadeza, sin forzarnos. Se propone, pero no se impone”.
En cambio, “el espíritu de la falsedad, el maligno, trata de obligarnos, quiere hacernos creer que siempre estamos obligados a ceder a las sugestiones malignas y a las pulsiones de los vicios”.
Tres propuestas propias del Espíritu Santo
Francisco invitó a acoger “tres sugerencias típicas del Paráclito”, “tres antídotos básicos contra sendas tentaciones, hoy difusas”.
En primer lugar, el Espíritu Santo sugiere “vive el presente”. “El presente, no el pasado o el futuro. El Espíritu nos recuerda la gracia del presente. No hay otro tiempo mejor para nosotros. Ahora, justo donde nos encontramos, es el momento único e irrepetible para hacer el bien, para hacer de la vida un don. ¡Vivamos el presente!”.
A continuación “el Paráclito aconseja 'busca el todo'. El todo, no la parte. El Espíritu no plasma individuos cerrados, sino que nos constituye como Iglesia en la multiforme variedad de carismas, en una unidad que no es nunca uniformidad. El Paráclito afirma la primacía del conjunto. Es en el conjunto, en la comunidad, donde el Espíritu prefiere actuar y llevar la novedad”.
Finalmente, el tercer gran consejo del Espíritu es poner a Dios “antes que tu yo”. “Es el paso decisivo de la vida espiritual, que no es una serie de méritos y de obras nuestras, sino humilde acogida de Dios. El Paráclito afirma el primado de la gracia. Sólo si nos vaciamos de nosotros mismos dejamos espacio al Señor; sólo si nos abandonamos en Él nos encontramos a nosotros mismos; sólo como pobres en el espíritu seremos ricos de Espíritu Santo”, concluyó su homilía el Papa Francisco.
Francisco rezó el Regina Coeli desde la ventana del Palacio Apostólico
El Espíritu se sale de nuestros esquemas
Después de la misa de Pentecostés, el Papa Francisco dirigió el rezo del Regina Caeli desde la ventana de su estudio que da a la Plaza de San Pedro y predicó sobre el Espíritu Santo a los fieles allí reunidos.
Explicó que el Espíritu Santo "nos hace nuevas criaturas" como lo hizo en Pentecostés con los Apóstoles, "supera todas nuestras vacilaciones" y "comunica a diferentes personas", realizando así "la unidad y universalidad de la Iglesia".
Comparó al Espíritu con "viento fuerte y libre" que "cambia el corazón", "derriba nuestras defensas" y "desmantela nuestra falsa jerarquía de valores".
El Espíritu, como el "viento impetuoso" que impactó a los apóstoles, es libre, no se puede controlar, detener ni medir; ni predice su dirección. No se deja enmarcar en nuestras necesidades humanas, en nuestros patrones y en nuestros prejuicios.
El Espíritu "procede de Dios Padre y de su Hijo Jesucristo" y estalla sobre la Iglesia y, por tanto, sobre cada uno de nosotros, "dando vida a nuestra mente y corazón". Porque, como rezamos en el Credo: "Él es Señor y da vida".
El Señor, dijo el Papa, sabe llegar hasta nosotros y abrir las puertas de nuestro corazón. Él envía al Espíritu Santo sobre nosotros que nos envuelve y supera todas nuestras vacilaciones, derriba nuestras defensas, desmantela nuestras falsas certezas.
"El Espíritu cambia el corazón, ensancha los ojos de los discípulos" y "los hace capaces de comunicar las grandes obras de Dios a todos", superando "las fronteras culturales y religiosas dentro de las que estaban acostumbrados a pensar y vivir".
Les permite llegar a los demás respetando sus posibilidades de escucha y comprensión, en la cultura y el idioma de cada uno. En otras palabras, el Espíritu Santo comunica a diferentes personas, reconociendo la unidad y universalidad de la Iglesia. El Papa comparó eso con lo que pasa cuando en la Iglesia hay pequeños grupos que siempre intentan desprenderse de los demás.
La última oración propuesta por el Papa a la Virgen María fue "interceder para que el Espíritu Santo descienda en abundancia y llene el corazón de los fieles y encienda en todos el fuego de su amor".
Colombia, el volcán de Goma y los católicos chinos
Tras el Regina Coeli, el Papa encomendó la situación en Colombia, "que sigue siendo preocupante". "Rezo para que el amado pueblo colombiano sepa acoger, a través del diálogo serio, y encontrar soluciones justas a los múltiples problemas que sufren, especialmente los más pobres". "Exhorto a todos a evitar comportamientos dañinos para la población, en el ejercicio de su derecho a la manifestación pacífica", recalcó.
El Papa también pidió oraciones por los habitantes de Goma, en Congo, tras la erupción de un volcán, y recordó a los fieles católicos de China, que mañana celebran a María Auxiliadora, pidiendo "acompañar a nuestros queridos hermanos chinos, a quienes llevo en el corazón" y les pidió ser "portadores del gozoso anuncio de bondad caridad y constructores, en su patria, de justicia y de paz".
Francisco también recordó a los salesianos, "que trabajan mucho y bien en la Iglesia", y a los que participaron en el Año Laudato Si, que concluye mañana. "Escuchemos el grito de la Tierra y de los pobres", señaló, anunciando la creación de una plataforma "Laudato Si", que durará siete años y guiará a distintos grupos y asociaciones, para "asumir un estilo de vida sostenible".
Tema espinoso el de la comunión eclesial, precisamente por el deber y el derecho de cada bautizado de ocupar su lugar en el Cuerpo místico de Cristo. LaExhortación apostólica Christifideles laici presenta a la Iglesia como una
comunión orgánica de vocaciones, ministerios, servicios, carismas y responsabilidad en toda su diversidad y complementariedad”, que deben desarrollarse en sintonía con la eclesiología de comunión.
¿Ha hablado mal de algún grupo parroquial? ¿Cómo respetar el hecho que el Espíritu Santo en la Iglesia crea muchas diferentes maneras de vivir y promover la fe católica? ¿Cómo puede usted fomentar la comunión en la Iglesia?
Enseña el Papa San Juan Pablo II:
La Iglesia toda debe buscar el espíritu de comunión con el Padre (1 Juan 1, 3), con Cristo (1 Corintios 10, 16) y con los hermanos (Hechos 2, 42), la vida de comunión eclesial será así un signo para el mundo y una fuerza atractiva que conduce a creer en Cristo. De este modo la comunión se abre a la misión, haciéndose ella misma misión (Christifideles laici 28-31).
Todos ellos están esperando que se les anuncia la Buena Noticia
Pero
¡¡¡¡El Gigante sigue dormido!!!!
Si en el momento de contraer matrimonio alguno de los contrayentes excluye cualquiera de los cuatro puntos mencionados, el SACRAMENTO del Matrimonio no se lleva a cabo.
* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen
después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo
de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el
número y será transferido.
Un equipo con fe que supo interpretar muy bien el mensaje de Francisco al pueblo peruano
Sí, fueron 11 los guerreros que llevaron al Perú al Mundial de Rusia 2018. Sin dejar de soñar, jamás perdieron la fe. Un equipo, unido por la esperanza, le regaló alegría a la nación peruana. La noche del 15 de noviembre es un día histórico para los peruanos, quienes luego de 36 años celebran los goles de una joven selección.
En manos de Jefferson Agustín Farfán Guadalupe se lució la camiseta del nueve, su capitán José Paolo Guerrero, al celebrar su primer gol a los 27 minutos del encuentro con Nueva Zelanda en repechaje. Farfán dejó el marcador 1-0 en el primer tiempo luego de una hábil jugada de Christian Cueva.
“A Paolo le dedico el gol”, confesó Farfán en declaraciones a la prensa peruana. ¿Cómo mantener la esperanza en medio de la adversidad? Con este gesto de grandeza, el capitán ausente, estuvo siempre presente, en el corazón de los seleccionados. Esta noche los peruanos no sólo logran su clasificación al Mundial 2018, sino más bien demuestran que incluso en el último minuto, jamás se debe perder la esperanza.
¡¡ Cómo no te voy a querer, cómo no te voy a querer si eres mi Perú querido, el país bendito que me vio nacer !! Un solo corazón #UnidosPorLaEsperanza#ContigoPerú ¡Vamos Perú!
Con perseverancia y esfuerzo, pero sobre todo unidad, es como se consiguió el milagro. Esa misma tarea es la que el papa Francisco dejó a los peruanos luego de anunciar su visita a tierras peruanas para el mes de enero de 2018. “Unidad por la esperanza”, es lo que pidió Francisco al país. Hoy podemos decir tarea cumplida.
El Perú vive una fiesta, tras haberse declarado feriado nacional. En las calles peruanas resuena la gloria de haber llegado al máximo evento del fútbol internacional, luego de ocho mundiales de ausencias. Tumbo tras tumbo, empates y al final en repechaje, la blanquiroja fue la última selección en obtener un boleto a la Copa del Mundo.
Camino hacia el mundial los dirigidos por el técnico Ricardo Gareca sufrieron de principio a fin para obtener el pase a Rusia 2018, al quedarse en el quinto puesto en las eliminatorias sudamericanas. Y es que la nación peruana está constituida en su mayoría por jóvenes dispuestos a luchar siempre.
Casualmente el varón que los llevó a clasificar, en el último partido de las eliminatorias, durante el encuentro con Colombia es un guerrero. El gol permitió empatar solo en puntaje con Chile, y por diferencias de goles, los superamos. Paolo Guerrero nos regaló la clasificación, pero su equipo nos llevó al mundial.
A los 64 minutos del segundo tiempo Christian Ramos puso el marcador 2-0, en ese instante la paz llegó al Estadio Nacional en el Perú.
En tanto, “El Señor de los Milagros” -el Cristo moreno- también tuvo su rol protagónico en esta hazaña, pues fue él quien de alguna manera acompañó en todo momento al seleccionado peruano. Cada uno de sus integrantes acudieron al Santuario de las Nazarenas, días previos al compromiso y estos fueron los resultados. Una victoria.
De esta manera los peruanos han recuperado la fe en su selección, que se mostró más unida que nunca y se transformó en la última selección en sacar el boleto para Rusia. Para algunos la figura de Farfán, Cueva, Gállese y Guerrrero, debe seguir la senda de Teófilo Cubillas, Héctor Chumpitaz, Juan Carlos Oblitas, entre otros de la generación de los 70s y 80s. Todos ellos auténticos “guerreros” unidos por la esperanza.