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viernes, 27 de noviembre de 2015

Contra el tribalismo, el Papa pide a los jóvenes darse la mano y decir juntos «somos una nación»

En Kenia hay 50 etnias y el Pontífice propone escucha y unidad
Contra el tribalismo, el Papa pide a los jóvenes darse la mano y decir juntos «somos una nación»
Francisco en el estadio Kasarani de Nairobi,
en su encuentro con decenas de miles de jóvenes de Kenia

Kikuyu, masai, turkana... son algunas de las 50 etnias de Kenia, pueblos popularizados por el cine y los relatos de viajeros y aventuras. Esta diversidad enriquece al país pero en ella puede haber un riesgo de tribalismo contra el que predicó el Papa Francisco a los jóvenes, en las respuestas improvisadas que les dio este viernes por la mañana en el estadio Kasarani de Nairobi, hablando en español y comentando las intervenciones de algunos de ellos.

Contra el tribalismo: escucha y corazón abierto
Contra el tribalismo, animó a practicar la escucha mutua y a abrir los corazones unos a otros, avisando de que sin diálogo el tribalismo destruye a las naciones.

"Un desafío es el del tribalismo. Destruye una nación", avisó el Papa a las decenas de miles de jóvenes llegados de todo el país.

"El tribalismo es tener las manos escondidas por detrás y tener una piedra en cada mano para tirársela al otro. El tribalismo solo se vence con el oído, con el corazón y con la mano. Con el oído, ¿cuál es tu cultura?, ¿por qué sos así?, ¿por qué tu tribu tiene estas costumbres? ¿Tu tribu se siente superior o inferior? Con el corazón. Una vez que escuché con el oído la respuesta abro el corazón y tiendo la mano para seguir dialogando. Si ustedes no dialogan y no se escuchan entre ustedes siempre va a existir el tribalismo que es como una polilla que va a roer la sociedad. Ayer, pero para ustedes lo hacemos hoy, se declaró un día de oración y reconciliación". 

"Yo los quiero invitar ahora, a ustedes jóvenes, a invitar a Lineth y Manuel que vengan yque todos nos tomemos de la mano, en pie, como un signo contra el tribalismo. ¡Todos somos una nación! ¡Todos somos una nación! Así tienen que ser nuestros corazones y el tribalismo no es solo levantar las manos hoy. Este es el deseo, es la decisión. Pero el tribalismo es un trabajo de todos los días. Vencer el tribalismo es un trabajo de todos los días. Un trabajo del oído, escuchar al otro. Del corazón, abrir mi corazón al otro, y un trabajo de las manos, darse las manos unos con otros. ¡Y ahora nos damos las manos unos con otros!", exhortó el Papa dirigiendo este gesto con los jóvenes.



¿Por qué hay jóvenes en violencia?
Un tema que trató antes, planteado por los jóvenes Lineth y Manuel, fue el de la violencia. 

"¿Por qué suceden las divisiones, las peleas las guerras, las muertes? Los fanatismos, las destrucciones entre los jóvenes? ¿Por qué existe ese deseo de destruirnos? En la primera parte de la Biblia, después de todas esas maravillas que hizo Dios, un hermano mata a otro hermano. El espíritu del mal nos lleva a la destrucción. Y el espíritu del mal nos lleva a la desunión, al tribalismo, a la corrupción, a la drogadicción, a la destrucción por los fanatismos. Me preguntaban: ¿Cómo hacer para que un fanatismo ideológico no nos robe a un hermano, a un amigo?"

La respuesta del Papa es un llamado a la oración. "Hay una palabra que puede parecer incómoda pero no la quiero evitar porque ustedes la usaron antes que yo, la usaron cuando me trajeron contándome los rosarios que habían rezado por mí. La usó el Obispo cuando presentó que se prepararon a esta visita con la oración. Lo primero que respondería es que un hombre o una mujer pierde lo mejor de su ser humano cuando se olvida de rezar porque se siente omnipotente, porque no siente necesidad de pedir ayuda delante de tantas tragedias". 

"La vida está llena de dificultades, pero hay dos maneras de ver las dificultades: como algo que te bloquea, te destruye o te detiene o lo mirás como una oportunidad. A vos te toca elegir: “Para mí, ¿una dificultad es un camino de destrucción o es una oportunidad para superar en bien mío, de mi familia, de mis amigos, de mi país?”. Chicos y chicas, no vivimos en el cielo, vivimos en la tierra y la tierra está llena de dificultades, está llena también de invitaciones para desviarte hacia el mal. Pero hay algo que todos ustedes, los jóvenes, tienen, que dura un tiempo más o menos grande: la capacidad de elegir qué camino quiero, cuál de estas dos cosas quiero elegir, dejarme vencer por la dificultad o transformar la dificultad en una oportunidad para vencer yo".

"Algunas dificultades que ustedes nombraron son desafíos. Antes una pregunta: ¿ustedes quieren superar los desafíos o dejarse vencer por los desafíos? ¿Ustedes son como los deportistas que cuando vienen a jugar al estadio quieren ganar o son como aquellos que ya vendieron la victoria a los otros y se pusieron la plata en los bolsillos? A ustedes les toca elegir".

La corrupción: ¿todos los hacen, por qué yo no?
El Papa también se detuvo a hablar de la corrupción, que no afecta sólo a los políticos, recordó.

"Otra pregunta que me hicieron es el de la corrupción y en el fondo me preguntaba: ¿se puede justificar la corrupción, el pecado por el solo hecho de que todos están pecando y están siendo corruptos?¿Cómo podemos ser cristianos y combatir el mal de la corrupción?"
Francisco contó una anécdota que conoció en Argentina.

"Me acuerdo que en mi patria un joven de 20 años quería dedicarse a la política. Estudiaba entusiasmado, iba de un lado para otro. Y consiguió un trabajo en un ministerio. Un día tuvo que decidir sobre qué cosa había que comprar. Entonces pidió tres presupuestos. Los estudió y eligió el más barato, el más conveniente. Y fue a la oficina de su jefe para que lo firmara. “¿Por qué elegiste este?”. “Porque hay que elegir el más conveniente para las finanzas del país”. “¡No! ¡Hay que elegir aquél que te den más para ponerte en el bolsillo!”. Y el joven le contesta a su jefe: “yo vine a hacer política para hacer grande a la patria”. Y el jefe le contesta: “y yo hago política para robar”. Un ejemplo no más, pero no solo en la política, en todas las instituciones". 

"Incluso en el Vaticano hay casos de corrupción. La corrupción es algo que se nos mete adentro, es como el azúcar, es dulce, nos gusta, es fácil y después terminamos mal y de tanto azúcar fácil terminamos diabéticos o nuestro país termina diabético. Cada vez que aceptamos una “coima” y la metemos en el bolsillo destruimos nuestro corazón, destruimos nuestra personalidad y destruimos nuestra patria. Por favor, ¡no le tomen el gusto a ese azúcar que se llama corrupción! “Padre, pero yo veo que todos corrompen, yo veo tanta gente que se vende por un poco de plata, sin preocuparse de la vida de los demás”. Como en todas las cosas hay que empezar, si no querés corrupción en tu corazón, en tu vida, en tu patria empezá vos. Si no empezás vos tampoco va a empezar el vecino."

"La corrupción además nos roba la alegría, nos roba la paz, la persona corrupta no vive en paz. Una vez, esto que les voy a contar es histórico, en mi ciudad murió un hombre que todos sabíamos que era un gran corrupto. Yo pregunté unos días después: “¿cómo fue el funeral?” y una señora con mucho buen humor me contestó: “Padre, no podían cerrar la vara, el cajón, porque se quería llevar toda la plata que había robado”. Lo que vos robás con la corrupción va a quedar acá y lo va a usar otro pero también va a quedar, y esto grabémoslo en el corazón, en el corazón de tantos hombres y mujeres que quedaron heridos por tu ejemplo de corrupción. Va a quedar en la falta de bien que pudiste hacer y no hiciste. Va a quedar en los chicos enfermos, con hambre, porque el dinero que era para ellos por tu corrupción te lo guardaste para vos. Chicos y chicas, la corrupción no es un camino de vida, es un camino de muerte".

¿Medios de comunicación? Una sonrisa, una mirada...
Preguntado por los medios de comunicación como herramienta evangelizadora, Francisco dijo: "El primer medio de comunicación es la palabra, es el gesto, es la sonrisa. El primer gesto de comunicación es la cercanía, es buscar la amistad. Si ustedes hablan bien entre ustedes, se sonríen, se acercan como hermanos. Si ustedes están cerca el uno del otro aunque sean de diversas tribus y si ustedes se acercan a los que necesitan, a los pobres, enfermos, abandonados, al anciano que nadie visita, esos gestos de comunicación son más contagiosos que cualquier red de televisión".

Los que reclutan a desesperados
Se detuvo también en una pregunta sobre las personas que ingresan en movmientos criminales o violentos.

"¿Qué podemos hacer para el reclutamiento de nuestros seres queridos? ¿Qué podemos hacer para hacerlos volver? Para responder esto tenemos que saber por qué un joven lleno de ilusiones se deja reclutar o va a buscar ser reclutado y se aparta de su familia, de sus amigos, de su tribu, de su patria, se aparta de la vida porque aprende a matar".

"Esta es una pregunta que ustedes tienen que hacer a todas las autoridades: Si un joven o una joven no tiene trabajo, no puede estudiar, ¿qué puede hacer? O delinquir o caer en las dependencias o suicidarse. En Europa las estadísticas de suicidio no se publican. O enrolarse en una actividad que le demuestre un fin en la vida, engañado o seducido. Lo primero que tenemos que hacer para evitar que un joven sea reclutado o quiera ser reclutado es educación y trabajo. Si un joven no tiene trabajo, ¿qué futuro le espera? Y ahí entra la idea de dejarse reclutar". 

"Si un joven no tiene posibilidades de educación, incluso de educación de emergencia, de pequeños oficios, ¿qué puede hacer? Ahí está el peligro. Es un peligro social que está más allá de nosotros, incluso más allá del país porque depende de un sistema internacional que es injusto, que tiene al centro de la economía no a la persona sino al dios dinero. ¿Qué puedo hacer para ayudarlo o hacerlo volver? Primero rezar por él, pero fuerte, Dios es más fuerte que todo reclutamiento, y después hablarle con cariño, con simpatía, con amor,  con paciencia. Invitarlo a ver un partido de fútbol, invitarlo a pasear, a estar juntos en el grupo, no dejarlo solo, eso es lo que se me ocurre ahora."

Ante el mal, el camino de la Cruz
El Papa Francisco también habló sobre los comportamientos que dañan, en realidad, una pregunta sobre el mal en el mundo. Francisco ofreció "no una respuesta sino un camino", Jesucristo en la Cruz. 

"Comportamientos en los que se busca felicidad pasajera y termina dañándote. La pregunta que vos me hiciste, Manuel, es una pregunta de un profesor de Teología. ¿Cómo podemos entender que Dios es nuestro Padre? ¿Cómo podemos ver la mano de Dios en las tragedias de la vida? ¿Cómo podemos encontrar la paz de Dios? Mirá, esta pregunta se la hacen los hombres y mujeres de todo el mundo de una u otra manera. Y no encuentran explicación. Más aún, hay preguntas que por más que te rompas la cabeza pensando no vas a encontrar explicación. ¿Cómo puedo ver la mano de Dios en una tragedia de la vida?Hay una sola… iba a decir una sola respuesta, no, no es respuesta. Hay un solo camino.Mirá al Hijo de Dios. Dios lo entregó para salvarnos a todos. Dios mismo se hizo tragedia.Dios mismo se dejó destruir en la Cruz. Y cuando estés que no entendés algo, cuando estés desesperado, cuando se te venga el mundo encima mirá la Cruz. Ahí está el fracaso de Dios. Ahí está la destrucción de Dios. Pero también ahí está un desafío nuestra fe. La esperanza. Porque la historia no terminó en ese fracaso, sino en la resurrección que nos renovó a todos".

"Les voy a contar una confidencia. Son las 12,00 horas, ¿tienen hambre? Les voy a contar una confidencia: en el bolsillo llevo siempre dos cosas. Un rosario, un rosario para rezar y una cosa que parece extraña, que es esto (lo muestra) y esto es la historia del fracaso de Dios, es un Via Crucis, un pequeño Via Crucis, es como Jesús fue sufriendo desde que lo condenaron a muerte hasta que fue sepultado. Con estas dos cosas me arreglo como puedo, pero gracias a estas dos cosas no pierdo la esperanza".

La familia, para crecer con amor
El último tema que el Papa Francisco abordó fue el de los jóvenes que crecen sin el amor de un hogar o en familias sin amor.

"En todas partes hay chicos abandonados o porque los abandonaron cuando nacieron o porque la vida les abandonó, la familia, los padres y no sienten el afecto de la familia. Por eso la familia es tan importante. ¡Defiendan la familia! Defiéndanla siempre. En todas partes no solo hay chicos abandonados, sino también ancianos abandonados que están sin que nadie los visite, sin que nadie los quiera. ¿Cómo salir de esa experiencia negativa, de abandono, de lejanía de amor? Hay un solo remedio para salir de esas experiencias. ¡Hacer aquello que yo no recibí! Si vos no recibiste comprensión sé comprensivo con los demás. Si vos no recibiste amor, amá a los demás, si vos sentiste el dolor de la soledad, acércate a aquellos que están solos. La carne se cura con la carne y Dios se hizo carne para curarnos a nosotros. Hagamos lo mismo nosotros con los demás".

Y finalizó con un símil deportivo: "Bueno, yo creo que antes de que el árbitro suene el pito es hora de terminar. Yo les agradezco de corazón que hayan venido, que me hayan permitido hablar en mi lengua materna. Les agradezco que hayan rezado tantos rosarios por mí, y por favor, les pido que recen por mí porque yo también necesito, y mucho. Cuento con las oraciones de ustedes y antes de irnos, les pediría que nos pongamos todos de pie y recemos juntos a nuestro Padre del cielo, que tiene un solo ´defecto´: no puede dejar de ser padre".

¿Cuál es el pecado «que hace vomitar a Dios y le da asco» que Francisco comentó al clero en Nairobi?

¿Cuál es el pecado «que hace vomitar a Dios y le da asco» que Francisco comentó al clero en Nairobi?

ACI Prensa
El Papa Francisco improvisó un discurso en español en Nairobi este jueves en su encuentro con el clero, religiosos, religiosas y seminaristas para hablarles “de mi corazón a ustedes”. 

En el mensaje, el Santo Padre les advirtió sobre un pecado “que le da asco a Dios” y le hace vomitar.

La tibieza: el pecado que da asco a Dios
El Santo Padre recordó que “San Pablo le decía a sus discípulos ‘acordate de Jesucristo, acordate de Jesucristo crucificado’”, y señaló que “cuando un consagrado, una consagrada, un sacerdote se olvida de Cristo crucificado, pobrecito, cayó en un pecado muy feo, un pecado que le da asco a Dios, que hace vomitar a Dios, el pecado de la tibieza”.

“Queridos sacerdotes, hermanas, hermanos, cuiden de no caer en el pecado de la tibieza”, exhortó el Papa.

Francisco pidió a los sacerdotes y consagrados que “nunca se alejen de Jesús. Esto quiere decir que nunca dejen de orar. ‘Padre, pero a veces es tan aburrido orar, uno se cansa, se duerme’. Dormite delante del Señor, es una manera de rezar, pero quédate ahí delante del Señor, rezá, no dejes la oración”.

El Papa advirtió que “si un consagrado deja la oración, el alma se seca, como esos higos ya secos, son feos, tienen una apariencia fea. El alma de una religiosa, de un religioso, de un sacerdote que no reza es un alma fea. Perdón, pero es así”.

El Santo Padre alentó a cuestionarse si “¿yo le quito tiempo al sueño, le quito tiempo a la radio, a la televisión, a las revistas, para rezar? ¿O prefiero lo otro, ponerse delante de aquel que empezó la obra y que la está terminando en cada uno de ustedes?”.

El Papa subrayó que Jesús “comenzó su obra el día en que nos miró en el bautismo, el día que nos miró después, cuando nos dijo ‘si tenés ganas, vení conmigo’, y bueno ahí nos metimos en fila y empezamos el camino, pero el camino lo empezó Él, no nosotros”.

Además, Francisco precisó que “en el seguimiento de Jesucristo sea en el sacerdocio, sea en la vida consagrada, se entra por la puerta, la puerta es Cristo, Él llama, Él empieza, Él va haciendo el trabajo”.

“Hay algunos que quieren entrar por la ventana. No sirve eso”, indicó, y pidió que “si alguno ve que un compañero o una compañera entró por la ventana, abrácelo, y explíquele que mejor que se vaya y que sirva a Dios en otro lado, porque nunca va a llegar a término una obra que no empezó Jesús por la puerta”.

Esto, destacó, “nos tiene que llevar a una conciencia de elegidos. Yo fui mirado, yo fui elegido”.

“Me impresiona el comienzo del Capítulo 16 de Ezequiel: ‘Eras hijo de extranjeros, estabas recién nacido y tirado. Yo pasé, te limpié y te llevé conmigo’. Ese es el camino, esa es la obra que el Señor comenzó cuando nos miró”.

El Papa señaló que hay algunas personas “que no saben para qué Dios los llama, pero sienten que Dios los llamó. Vayan tranquilos, Él les hará comprender para qué los llamó”.

“Hay otros que quieren seguir al Señor pero con interés, por interés”, advirtió el Santo Padre y recordó el caso “de la mamá de Santiago y Juan, ‘Señor, te quiero pedir que cuando partas la torta le des la parte más grande a mis dos hijos, uno a tu derecha y otro a tu izquierda’”.

“Está la tentación de seguir a Jesús por ambición, ambición de dinero, ambición de poder”, indicó, y subrayó que “en la vida del seguimiento de Jesús no hay lugar ni para la propia ambición ni para las riquezas ni para ser una persona importante en el mundo”.

“A Jesús se lo sigue hasta el último paso de su vida terrena: la cruz. Después Él se encarga de resucitarte, pero hasta ahí anda vos”, señaló.

El Papa aseguró que “la Iglesia no es una empresa, no es una ONG, la Iglesia es un misterio, es el misterio de la mirada de Jesús sobre cada uno, que le dice ‘vení’”.

El Santo Padre también destacó que “evidentemente que Jesús cuando nos elige no nos canoniza. Seguimos siendo los mismos pecadores”.

“Todos somos pecadores. Yo el primero, después ustedes. Pero nos lleva adelante la ternura y el amor de Jesús”, dijo.

“¿Ustedes se acuerdan en el Evangelio cuando lloró el apóstol Santiago? ¿Y cuándo lloró el apóstol Juan? ¿Y cuándo lloró algún otro apóstol? Uno solo, nos dice el Evangelio que lloró, el que se dio cuenta que era pecador. Tan pecador era que había traicionado a su Señor. Y cuando se dio cuenta de eso, lloró”, dijo Francisco, y señaló que “después Jesús lo hizo Papa. ¿Quién entiende a Jesús? Un misterio”.

En YouTube, el vídeo de hora y media del Centro televisivo Vaticano; en el minuto 3.55, los gritos de religiosas en español "se ve, se siente, el Papa está presente"; en el minuto 50, el Papa empieza  a predicar en español
 



“Nunca dejen de llorar”

El Papa alentó además a los sacerdotes y consagrados a que “nunca dejen de llorar”, pues “cuando a un sacerdote, a un religioso, religiosa, se le secan las lágrimas, algo no funciona”.

“Llorar por la propia infidelidad, llorar por el dolor del mundo, llorar por la gente que está descartada, por los viejitos abandonados, por los niños asesinados, por las cosas que no entendemos, llorar cuando nos preguntan: ¿por qué?”, alentó Francisco.

“Ninguno de nosotros tiene todos los porqué, todas las respuestas a los porqués”, dijo, e indicó que “cada vez que yo saludo a un niño con cáncer, con tumor, con una enfermedad rara, como se llaman ahora, pregunto por qué sufre este niño, y yo no tengo respuesta para eso. Solamente miro a Jesús en la cruz”.

“Hay situaciones en la vida que solo nos llevan a llorar mirando a Jesús en la cruz y esa es la única respuesta para ciertas injusticias, para ciertos dolores, para ciertas situaciones en la vida”, señaló.

Servir y no hacerse servir
El Papa reiteró que “todo el que se dejó elegir por Jesús es para servir, para servir al pueblo de Dios. Para servir a los más pobres, los más descartados, los más humildes, para servir a los niños y a los ancianos, para servir también a la gente que no es consciente de la soberbia y del pecado que lleva adentro”.

“Dejarse elegir por Jesús es dejarse elegir para servir. No para hacerse servir”, señaló.

Francisco recordó que “hace un año más o menos hubo un encuentro de sacerdotes” para unos ejercicios espirituales. En esa ocasión, “cada día había un turno de sacerdotes que tenía que servir a la mesa”.

“Algunos de ellos se quejaron: ‘no, nosotros tenemos que ser servidos, nosotros pagamos, podemos pagar para que nos sirvan’. Por favor, nunca eso en la Iglesia”, pidió el Papa.

Cerca del final de su discurso improvisado en español, Francisco aseguró que se emociona cuando después de una Misa saluda a sacerdotes y religiosas que durante décadas sirven en hospitales o en misiones lejanas.

“Me toca el alma. Esta mujer o este hombre entendió que seguir a Jesús es servir a los demás y no servirse de los demás”, dijo.

El Papa concluyó agradeciendo a los sacerdotes, religiosas, religiosos y seminaristas por “animarse a seguir a Jesús”.

“Gracias por cada vez que se sienten pecadores. Gracias por cada caricia de ternura que le dan a los que los necesitan. Gracias por todas las veces que ayudaron a morir en paz a tanta gente. Gracias por quemar la vida en la esperanza. Y gracias por dejarse ayudar y corregir y perdonar todos los días”, dijo.

“Y les pido al darles gracias que no se olviden de rezar por mí, porque yo lo necesito”, concluyó.

[Al final, en español, el Papa habló a los seminaristas: "a ustedes no los nombre pero están incluidos en todo lo que dije", les animó a entrar en ese espíritu de servicio, "y si no, aprendan un oficio, cásense y hagan una buena familia, que también está bien", les dijo.Kenia tiene 5.500 seminaristas, entre mayores y menores. Nota de ReL]


Los comunistas mataron a 7 obispos grecocatólicos: perseguidos, ordenaron a 200 curas clandestinos

Cada celda, una capilla: los católicos bizantinos de Rumanía
Los comunistas mataron a 7 obispos grecocatólicos: perseguidos, ordenaron a 200 curas clandestinos
El cardenal Sandri visita en 2010 la cárcel-memorial de Sighet,
con fotos de los represaliados y la frase Conoceréis la Verdad y la Verdad os hará Libres
P. J. Ginés, ReL
Que los comunistas mataron a los 7 obispo greco-católicos de Rumanía en los años 50 es cosa segura, pero 60 años después aún no se han encontrado algunos de sus cadáveres. Las autoridades actuales tampoco buscan con entusiasmo.

El historiador e investigador Gheorghe Petrov explica en el interesante y terrible libro La tortura del silencio (de Guido Barella, en español en Rialp) que “no se sabe el lugar exacto de la sepultura de tres de ellos; se sabe sólo que sus cuerpos fueron enterrados en lo que se llamaba el Cementerio de los pobres de Sighet, pero el sitio sigue siendo desconocido”.

Una iglesia pujante que los comunistas atacaron
Al acabar la Segunda Guerra Mundial, los católicos de rito griego o bizantino de Rumanía eran quizá un millón y medio, organizados en cinco diócesis, con unos 1.600 curas –la mayoría casados y con hijos, conforme a la costumbre oriental- y 1.700 parroquias. Era una Iglesia viva y pujante, plenamente unida a Roma desde 1698. 

“En octubre de 1948, las autoridades de la Rumanía comunista, junto con la jerarquía ortodoxa, terminaron con la existencia jurídica de la Iglesia greco-católica. Fue una decisión tomada siguiendo órdenes de Moscú, en función de un proyecto minucioso que tenía como objetivo separar del Vaticano a todos los países que, tras la guerra, quedaban bajo la influencia de la URSS”, explica Petrov. 

Los comunistas utilizaron a la Iglesia ortodoxa local como una herramienta. El primer paso, en 1948, fue animar a los sacerdotes greco-católicos a pasarse a la Iglesia ortodoxa: lo hicieron tan sólo 38. 

Después, ese mismo año, la Iglesia Ortodoxa declaró disuelta a la Iglesia greco-católica y lo celebró con una gran misa “de reunificación”, todo auspiciado por las autoridades comunistas. A continuación, los comunistas repartieron los edificios y bienes grecocatólicos: parte para el Estado comunista, parte para la dócil y amedrentada Iglesia Ortodoxa local.


Sala 13 del memorial en Sighet, la antigua cárcel comunista; en esta sala se explica la persecución comunista contra los cristianos 

De confiscar a encarcelar y matar
Tras las confiscaciones, llegó la persecución física ese mismo año de 1948: cientos de clérigos grecocatólicos fueron detenidos. Les presionaron para que se hicieran ortodoxos, pero casi ninguno cedió. 

Primero los encerraron en monasterios ortodoxos bajo vigilancia, como “huéspedes”. Ya en 1950 pasaron a los obispos a la horrenda prisión de Sighet.

Con los obispos encarcelados, la Nunciatura vaticana en Bucarest procedió a ordenar rápidamente a 6 nuevos obispos: Alexandru Todea, Titu Liviu Chinezu, Ioan Chertes, Juliu Hirtea, Ioan Ploscaru y Ioan Dragomir. Las autoridades comunistas los localizaron pronto y los encarcelaron. Pero algunos de estos obispos más jóvenes sobrevivieron a su encarcelamiento y, una vez fuera de prisión, formaron una eficaz red clandestina de sacerdotes greco-católicos.


Lista de víctimas en la cárcel de Sighet: de 200 internos, murieron 54; se cerró en 1955 porque Rumanía entraba en la ONU y se necesitaba un lavado de cara

El obispo Suciu que no se escondía
En ese año de presiones de 1948, el obispo greco-católico de Alba Julia, Ioan Suciu, predicaba así, en público, en su catedral de Braj: “Nos someteremos a las leyes pero no haremos nada contra nuestra fe. Y si nos preguntan: ¿de qué parte estáis, de parte del pueblo o de parte del Papa?, responderemos: de parte de Dios, para que ayude a este pueblo”.

Los historiadores hoy tienen numerosos informes de la inteligencia del régimen comunista, la temida Securitate, detallando cada homilía o discurso del obispo Suciu. En Pascua de 1948, por ejemplo, predicaba: “Una larga vida y la misma libertad no tienen significado cuando el número de cadáveres crece cada día y las cárceles y los campos de concentración están llenos de presos políticos”.

También tenemos acceso a las transcripciones de los interrogatorios a los que fue sometido por la Securitate. “¿Agitador? Sí, yo agito las conciencias para ponerlas en orden con Dios. No he predicado ni prediaré contra las autoridades, pero defenderé siempre a la Iglesia y la doctrina católica”, declaró en una de esas sesiones. 

Lo detuvieron el 28 de octubre de 1948, reteniéndole primero en un monasterio ortodoxo y luego en la cárcel de Sighet. Murió a causa de las repetidas torturas físicas, en la celda número 44, el 26 de junio de 1953, después de 5 años de calvario. Se dice que murió en brazos del obispo Juliu Hussu y que los carceleros arrastraban su cadáver por las escaleras para que todos oyeran el truculento golpear.

Obispos en la fosa común
Este obispo Juliu Hussu también fue arrestado en 1948, enviado a un monasterio y luego a la cárcel de Sighet. Al cabo de unos años lo dejaron marchar, pero como organizó una misa solemne en la plaza de la Universidad de Cluj lo volvieron a encarcelar en 1956.Pablo VI lo nombró cardenal “in pectore” (en secreto) en 1969, algo que se supo sólo tras su muerte en 1973.

El obispo grecocatólico de Oradea, Valeriu Traian Frentiu, fue encarcelado en Sighet en 1950 y murió allí en 1952. Su cuerpo sin ataúd fue arrojado anónimo a la fosa común del Cementerio de los pobres. 

A la misma fosa común fue arrojado el obispo Titu Liviu Chinezu, que de hecho había sido consagrado obispo en la mismísima cárcel de Sighet, a escondidas, por otro obispo allí detenido, el pastor de Lugoj, Ioan Balan. 

Se sabe que Chinezu, cada vez que recibía presiones de las autoridades comunistas para que se pasase a la Iglesia Ortodoxa (donde estaría siempre vigilado, dócil y controlado por la Securitate) respondía con humor: “No entiendo cómo el gobierno de Bucarest, que hace profesión de ateísmo, es tan misionero de la Iglesia Ortodoxa”. 

En enero de 1955 lo pusieron en una gélida celda sin ventanas, cuando la temperatura exterior era de 20 grados bajo cero. Murió el 15 de enero, probablemente de congelación. 

Sighet: diseñada para matar de hambre
Conocemos muchos datos de la vida en Sighet por el obispo Ioan Ploscaru, que pasó 15 años en cárceles del régimen (4 en aislamiento) pero sobrevivió a todo y murió anciano, en 1998, con 87 años, y explicando los hechos con detalle en sus memorias “Cadenas y terror”.

“El mayor suplicio de la cárcel de Sighet era el hambre. La dieta alimenticia de esta prisión estaba calculada con mucho cuidado para que el detenido no muriese rápidamente sino gradualmente por el hambre. Los alimentos eran pocos y podridos”, escribió. 

Sighet cerró como cárcel política en 1955: de los 200 reclusos que albergó en apenas 8 años, 54 murieron allí. Sighet cerró y hubo presos amnistiados porque ese año de 1955 la Rumanía comunista entraba en la ONU y le interesaba fingir un lavado de cara. 

Hoy una Fundación con pocos fondos intenta convertir Sighet en un “lugar de la memoria”, con apoyo del Consejo de Europa, que la clasifica junto al Memorial de Auschwitz y el Memorial de la Paz en Francia como un espacio de conservación de “memoria del siglo XX”. Su web-memorial es www.memorialsighet.ro .


Obispos católicos latinos y orientales en el espacio de reflexión y oración que hoy está ubicado en el Memorial de Sighet

Torturado en el Ministerio de Interior
Otros obispos fueron asesinados en otros espacios. El vicario general de Bucarest, Vasile Aftenie (que desde 1940 era también obispo auxiliar de Alba Julia) fue arrestado en 1948, pasó por un campo de concentración, luego un monasterio y, como se negaba a hacerse ortodoxo, en mayo de 1949 lo torturaron en los sótanos del Ministerio del Interior. “Ni mi fe ni mi nación están en venta”, dijo a sus torturadores.

Murió en mayo de 1950, pero logró al menos un funeral católico y una tumba en el cementerio católico de Belu, en Bucarest.

La celda negra: desnudo, encadenado en la oscuridad
Alexandru Rusu, el obispo de Maramures, murió en la cárcel de Gherla, cerca de Cluj, en Transilvania. Arrestado en 1948, pasó primero por Sighet donde pasó mucho tiempo en la terrible “celda negra”, desnudo, encadenado de pie y en oscuridad absoluta.

No solo sobrevivió, sino que en 1956 firmó con los obispos Ioan Balan y Ioan Hussu un documento en defensa de los derechos religiosos de los grecocatólicos.

El régimen le castigó condenándole a 25 años de trabajos forzados, alojado en una celda subterránea en Gherla. Los documentos dicen que se le enterró en el cementerio de presos políticos de la cárcel… un lugar que luego las autoridades comunistas araron para no dejar vestigios de las tumbas. 

Todea: 13 años de cárcel, 27 de arresto domiciliario
Otro caso es el de Alexandru Todea, que cuando los comunistas disolvieron la Iglesia grecocatólica en 1948 era un simple sacerdote. Lo consagraron obispo en secreto en 1950. Lo encarcelaron de 1951 a 1964. Pero esos 13 años no lo hundieron: al salir reorganizó la Iglesia grecocatólica a pesar de que oficialmente lo sometieron a 27 años de arresto domiciliario. Cuando cayó el comunismo fue nombrado arzobispo y luego cardenal con Juan Pablo II.

Todea, en 1990, al caer el Muro de Berlín, habló así en un sínodo de obispos en Roma: “Hablo de una iglesia mártir, que ha vivido 16 años en prisión. Durante este periodo, de los doce obispos que tenía, cinco han muerto en prisión, dos en los monasterios ortodoxos como presos y dos después de la liberación con la salud maltrecha. Hablo en nombre de una Iglesia que ha perdido las iglesias pero ha transformado las celdas de las cárceles en otras tantas capillas y ha abierto seminarios en las catacumbas rumanas del vigésimo siglo. Durante el tiempo de la persecución fueron ordenados cerca de doscientos sacerdotes”, explicó.



El comunismo en Rumanía fue peculiarmente
extenso, brutal e insistente... La Tortura del Silencio
detalla por qué sus atrocidades aún no salen
a la luz y recoge testimonios de fe


La Congregación para la Causa de los Santos en Roma hace tiempo que tiene el dossier de los 7 obispos grecocatólicos mártires, pero el proceso avanza con lentitud. Encontrar sus cadáveres y tumbas es una tarea compleja en la que intenta trabajar Gheorghe Petrov. Él denuncia reticencias no sólo por parte de algunas autoridades estatales sino por parte de algunos clérigos grecocatólicos actuales. Y, sin embargo, la historia de fe y coraje de los obispos grecocatólicos de los años 50 merece ser contada.

(Más sobre la persecución comunista en Rumanía y las trabas a estudiarla en la actualidad en La tortura del silencio, de Guido Barella, Rialp, 14 euros)

En el vídeo, una visita a las cárceles comunistas alemanas de los últimos años, crueles pero mucho menos perversas que Sighet