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jueves, 19 de febrero de 2026

Evangelio del día - Jueves después del Miércoles de Ceniza

 


Deuteronomio 30,15-20.

Moisés habló al pueblo diciendo:
Hoy pongo delante de ti la vida y la felicidad, la muerte y la desdicha.
Si escuchas los mandamientos del Señor, tu Dios, que hoy te prescribo, si amas al Señor, tu Dios, y cumples sus mandamientos, sus leyes y sus preceptos, entonces vivirás, te multiplicarás, y el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde ahora vas a entrar para tomar posesión de ella.
Pero si tu corazón se desvía y no escuchas, si te dejas arrastrar y vas a postrarte ante otros dioses para servirlos,
yo les anuncio hoy que ustedes se perderán irremediablemente, y no vivirán mucho tiempo en la tierra que vas a poseer después de cruzar el Jordán.
Hoy tomo por testigos contra ustedes al cielo y a la tierra; yo he puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida, y vivirás, tú y tus descendientes,
con tal que ames al Señor, tu Dios, escuches su voz y le seas fiel. Porque de ello depende tu vida y tu larga permanencia en la tierra que el Señor juró dar a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob.


Salmo 1,1-2.3.4.6.

¡Feliz el que pone su confianza en el Señor!

¡Feliz el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni se detiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los impíos,
sino que se complace en la ley del Señor
y la medita de día y de noche!

El es como un árbol
plantado al borde de las aguas,
que produce fruto a su debido tiempo,
y cuyas hojas nunca se marchitan:
todo lo que haga le saldrá bien.

No sucede así con los malvados:
ellos son como paja que se lleva el viento.
Porque el Señor cuida el camino de los justos,
pero el camino de los malvados termina mal. 


Evangelio según San Lucas 9,22-25.

Jesús dijo a sus discípulos:
"El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día".
Después dijo a todos: "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga.
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por mí, la salvará.
¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde y arruina su vida?

Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Bulle

Imitación de Cristo
tratado espiritual del siglo XV
Libro II, capitulo 12


"El que quiera venir detrás de mí (...) que cargue con su cruz cada día y me siga."

    Esta palabra parece dura a muchos: Niégate a ti mismo, toma tu cruz, y sigue a Jesús.
Pues que así es, ¿por qué teméis tomar la cruz, por la cual se va al reino? En la cruz está la salud, en la cruz la vida, en la cruz está la defensa de los enemigos, en la cruz está la infusión de la suavidad soberana, en la cruz está la fortaleza del corazón, en la cruz está el gozo del espíritu, en la cruz está la suma virtud, en la cruz está la perfección de la santidad. No está la salud del alma, ni la esperanza de la vida eterna, sino en la cruz. Toma, pues, tu cruz, y sigue a Jesús, e irás a la vida eterna. El vino primero y llevó su cruz y murió en la cruz por ti; porque tú también la lleves, y desees morir en ella. Porque si murieres juntamente con El, vivirás con El.
    Y si fueres compañero de la pena, lo serás también de la gloria. Dispón y ordena todas las cosas según tu querer y parecer, y no hallarás sino que has de padecer algo, o de grado o por fuerza: y así siempre hallarás la cruz. Pues, o sentirás dolor en el cuerpo, o padecerás tribulación en el espíritu. A veces te dejará Dios, a veces te perseguirá el prójimo: lo que peor es, muchas veces te descontentarás de ti mismo, y no serás aliviado, ni refrigerado con ningún remedio ni consuelo; mas conviene que sufras hasta cuando Dios quisiere.
    Porque quiere Dios que aprendas a sufrir la tribulación sin consuelo, y que te sujetes del todo a El, y te hagas más humilde con la tribulación. Así que la cruz siempre está preparada, y te espera en cualquier lugar; no puedes huir dondequiera que estuvieres, porque dondequiera que huyas, llevas a ti contigo, y siempre hallarás a ti mismo. Vuélvete arriba, vuélvete abajo, vuélvete fuera, vuélvete dentro, y en todo esto hallarás cruz. Y es necesario que en todo lugar tengas paciencia, si quieres tener paz interior, y merecer perpetua corona.
(EED)

Reflexión sobre la fotografía

Kevin Carden es un fotógrafo contemporáneo que utiliza imágenes dominadas digitalmente para crear sorprendentes composiciones religiosas. En esta fotografía, vemos a un hombre que camina de la oscuridad a la luz, con una Biblia firmemente sujeta en la mano izquierda. Su postura es erguida y resuelta, sugiriendo fuerza y propósito, pero la sombra proyectada sobre la pared revela otra realidad: le muestra doblado bajo el peso de una cruz. Todos llevamos cruces ocultas. El contraste entre el hombre y su sombra crea una meditación visual sencilla pero poderosa.

Entonces, ¿qué quiere decir Cristo en el Evangelio de hoy cuando nos llama a tomar nuestra cruz “cada día”? Nos recuerda que el amor a Cristo no puede ser ocasional o conveniente; es una opción diaria. Cargar con nuestra cruz es decir “no” a lo que puede parecer más fácil o más cómodo, y al mismo tiempo decir un “sí” más profundo, un sí al servicio, a la fidelidad y a caminar tras las huellas de Jesús. Precisamente porque esta llamada se renueva cada día, el Señor nos enseña a rezar: “Danos hoy nuestro pan de cada día”. Necesitamos la gracia y la fuerza que sólo Dios puede proporcionarnos si queremos permanecer fieles en el ritmo ordinario de la vida diaria.

Llevar nuestra cruz no significa resignarnos pasivamente a cualquier sufrimiento que se nos presente (ya sea pérdida, vergüenza, dolor o decepción), realidades que ninguno de nosotros puede evitar por completo. Por el contrario, nos invita a afrontar los retos de la vida con un corazón reflexivo y confiado. La fe no quita el peso de la cruz, pero transforma nuestra manera de llevarla. Cada día el Señor nos llama de nuevo, y cada día intentamos, aunque sea imperfectamente, responder con valentía, esperanza y amor.

by Padre Patrick van der Vorst

Oración

"Señor Jesús, tú que cargaste tu cruz por amor a mí, enséñame a llevar la mía con dignidad, paciencia y fortaleza. Cuando el peso sea demasiado, acompáñame en mi dolor y fortaléceme en mi debilidad. Ayúdame a aceptar tu voluntad y a ofrecer mis sufrimientos en unión con tu sacrificio en el Calvario. Que tu Santa Cruz sea mi luz, mi esperanza y mi escudo, transformando mis dificultades en bendiciones. En ti pongo mi confianza, Amén".

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