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jueves, 16 de marzo de 2017

Chica católica conoce chico sin bautizar y le explica con parábolas el noviazgo cristiano casto

Se casaron, son hoy catequistas de LifeTeen y hablan a los adolescentes




Tom y Britt Nollé son un joven matrimonio (ella de 27 años, él de 31) muy implicados en Holanda en LifeTeen, el método de evangelización para adolescentes de 12 a 18 años. Britt nació en una familia católica y siempre tuvo fe. En cambio, cuando se conocieron, Tom estaba sin bautizar y no sabía nada de la fe. Nadie en el entorno de Tom vivía un noviazgo casto y de hecho no conocía a ningún cristiano de fe viva. Fue la historia de dos planetas que aprenden a moverse en sintonía. La explicaron a ReL durante el encuentro LifeTeen Europa en Barcelona, del 10 al 12 de marzo.

Britt: familia católica y numerosa
“Soy la tercera en una familia de seis hermanos; mis padres siempre nos llevaron a misa y a mí me gustaba incluso de niña”, recuerda Britt. “En nuestra zona no había catequesis pero me sentía orgullosa de mi fe. Mis padres me la enseñaban y yo leía mi Biblia infantil con gusto. Aún hoy sé donde encontrar las lecturas bíblicas, antes o después de tal episodio, recordando mi Biblia infantil”.

“Mi familia era muy abierta, se podía hablar de todo, todo salía a debate a la hora de comer juntos. Eso sí, se hacía lo que decidían mis padres. Íbamos todos a misa: tenías derecho a quejarte, pero tenías que ir. Y aún hoy vamos los seis hermanos. Rezábamos juntos un Padrenuestro y un Avemaría antes y después de comer. Por la noche cada uno hacía su oración individual. Mis padres rezaban el Rosario con frecuencia”.

Chico conoce chica: “cuidado, que ella es muy católica”
Cuando Britt tenía 18 años, en 2008, entró a trabajar en un restaurante como chef de cocina, y allí conoció a Tom, que era el sumiller, es decir, el experto en vinos para entendidos.

Tom explica a ReL cómo fue su primera reflexión acerca de la fe. Le dijo a un amigo:

- ¿Sabes?, me gusta Britt.
- Vale, pero es católica –dijo el amigo.
- Bueno, ¿y qué? No tengo problema con los católicos.
- No, no, quiero decir que es católica de verdad. ¡Va a misa cada domingo! – le comentó el amigo.

Tom y sus hermanos estaban sin bautizar. Aunque sus abuelos paternos sí eran católicos, su fe no había pasado a los hijos ni nietos. Sus padres habían decidido no bautizar a los niños para que tuvieran “libertad” de decidir de adultos. “Hoy no me parece una buena razón, y nosotros bautizaremos a nuestros hijos porque tenemos fe, pero mis padres no tenían”, explica Tom. Fue a la escuela elemental en un centro católico, del que recuerda que celebraba Navidad y alguna otra fiesta.

Pelea familiar
Britt llevó a Tom a casa, a presentarlo a sus padres. Pero ellos estaban predispuestos contra él porque sabían que no era un chico de fe. Britt les dijo aparte: “Es el chico más católico que haya visto por ahí, sólo porque no esté bautizado no significa que no tenga valores católicos”, decía ella con sus 18 años y muy enamorada.

“De hecho tanto mis padres, como mi párroco, como mi responsable juvenil parroquial me insistían en que rompiese con él. Temían que me alejaría de la fe”, explica Britt.

Britt se enfadó y, convencida de que no pensaba romper con Tom, se fue de la parroquia llorando. También se fue de casa, a vivir sola. Y durante unos meses dejó de ir a misa, por primera vez en su vida. Britt y Tom acudían solo el domingo a la casa de los padres de ella, a unas comidas más bien tensas.

Explicar la castidad a un sumiller
Por otra parte, Britt estaba enseñando a Tom los valores católicos sobre la castidad, el noviazgo y el sexo. “Yo pensaba que era normal tener relaciones sexuales con las chicas, es lo que veía en mi entorno, entre mis amigos. A mí me costaba ver lo que Britt decía”.

Pero ella encontró un ejemplo que Tom entendió bien: el sexo, como el vino de calidad, tiene sus reglas, momentos y espacios.

“Tom, como sumiller, ama el vino, así que yo, como Jesús, me expresé en parábolas”, recuerda Britt. “El sexo ha de ser para el matrimonio, porque es como una botella muy especial que hay que valorar y guardar para momentos especiales, no puedes usarlo con amigos que no van a entenderlo ni disfrutarlo”, explica Tom. Como sumiller, lo entendió. Y más adelante le serviría también  para entender por qué solo los bautizados y en gracia de Dios pueden ir a comulgar: ese Vino tan especial requiere traje de fiesta y un ritual.


Teología del Cuerpo y los 5 lenguajes del amor
Britt estuvo tres meses sin ir a misa, pero enfrascada en sus conversaciones con Tom repasaba libros sobre amor, sexualidad y noviazgo que había conocido en los dos años que vivió en Estados Unidos, o que le pasaba su madre. Por ejemplo, conocía bien, y explicaba, la Teología del Cuerpo de Juan Pablo II explicada de forma amena e intensa por Christopher West.

Y leyeron juntos “Los 5 lenguajes del amor”, de Gary Chapman, muy usados en ambientes cristianos. (El libro explica que hay 5 formas de expresar amor: las palabras bonitas, los regalos, el pasar tiempo juntos, las caricias y el contacto corporal y, por último, los actos de amor y servicio.) Unas personas prefieren realizar y recibir algunos de estos, mientras que apenas valoran los otros. Así, una esposa puede dedicar horas a actividades de servicio realizadas con amor para su marido, que él apenas apreciará porque prefiere pasar tiempo de calidad con ella y tener más contacto físico y sexual. Cada pareja ha de aprender qué lenguajes aprecian cada uno de ellos y usarlos).     
                                                                         
“Me falta la misa, he de volver”
Pasados unos tres meses, Britt dijo a su novio: “Oye, me falta la misa. He de volver a misa, a una parroquia que no me agobien”. Tom decidió acompañarla a cierta parroquia, “pero la misa allí era poco acogedora y más bien rara”. Así que volvió a su parroquia de siempre. Tom la acompañó. El párroco hizo un sermón que parecía ir dirigido contra él, y se sintió atacado y molesto. Pensó que la madre de Britt le había contado cosas al cura. Luego resultó que no había sido así.

Tom y Britt continuaban hablando de la fe.

- Pero, ¿cómo puedes saber que Dios existe y te habla? –preguntaba él.
Tú rezas, le hablas, escuchas… y llega el momento en que lo sabes –respondía ella.

Tom acompañaba a Britt a misa y a encuentros de oración y a veces a retiros de fin de semana, aunque como trabajaba en fines de semana no podía hacerlos completos.

Una experiencia mística
Llegó el día, en 2010, en que Tom sintió a Dios. “Lo recuerdo muy bien”, explica Tom. “Entré en el encuentro el sábado, cuando ya había empezado, por la mañana, en una adoración. Pensé ‘ voy a relajarme un poco del trabajo, a ver qué pasa’. No esperaba nada; estaba un poco incómodo, de hecho. Yo estaba allí de pie, al final de una fila de bancos”.

“Entonces alguien cantó con la guitarra y sentí que la letra de la canción entraba en mí. Sentí como una manta caliente sobre mí, que me envolvía y abrigaba. Sentí una especie de alivio. Llevaba ya un año y medio yendo a la Iglesia, esperando ver si Dios me daba algo. Aún no estaba ni bautizado. Yo creo que esperaba una señal. Esa fue la señal que me dio el Espíritu Santo”.

- Creo que hoy he sentido al Espíritu Santo –le dijo Tom a Britt más tarde.
- ¡Qué bien! He rezado tanto para eso. Estaba rezando hoy para que pasara –dijo ella entusiasmada.

Desde entonces he querido saber más, crecer en la fe, y he ido a misa. Deseaba ir a misa y acudía a horarios muy difíciles, madrugando mucho, por mi trabajo”, señala Tom.

Finalmente Tom se bautizó con 26 años. A los padres de él no les pareció “ni bien ni mal, aunque mi madre vino al bautizo”. Los padres de ella estuvieron encantados y fue recibido plenamente en la familia.  

Ante la dificultad, oración de entrega
Hubo un momento complejo meses antes de la boda: Tom estaba trabajando en España (en Talarn, cerca de Tremp, en Cataluña), y no encontraban casa en Holanda, y había muchas complicaciones. “Hice una oración de entrega a Dios, lo puse todo en sus manos. Sentí físicamente, realmente, que dejaba marchar unas cargas pesadas. Y en un mes encontramos trabajo, vivienda… y nos casamos en junio”.

Hoy ambos colaboran como impulsores de LifeTeen en Roermond y catequistas de adolescentes. LifeTeen se aplica en dos diócesis holandesas y entusiasma a los jóvenes.

Consejos para parejas
Respecto a otras parejas de novios en una situación similar, Tom pide a la parte cristiana de la pareja que tenga paciencia y dé una oportunidad a la otra parte. Y Brett, que siempre se mantuvo firme en su fe y valores, da un criterio: “Si no sabes en qué crees ni cuál es tu postura, tu visión ante la vida, no te abras a otras personas, a relaciones así. Pero si tienes claro quién eres y estás firme en el Señor vale la pena intentarlo”.

En su anillo de casados se puede leer: “No hay temor en el amor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor” (1 Juan 4,18). Ese poder del amor de Dios es lo que han vivido y lo que enseñan a los adolescentes.

martes, 24 de enero de 2017

¿Qué es un noviazgo tóxico y por qué acabarlo cuanto antes?

…Te dejo no porque no te ame sino porque no convienes a mi vida…

¿Qué es un noviazgo tóxico y por qué acabarlo cuanto antes?

Yvonne Ramírez, aleteia
En todas las relaciones existen problemas, y la idea es que esos mismos conflictos sean áreas de oportunidad que les ayude a crecer, tanto de manera personal como en pareja. Cuanto más sana mantengas tu relación de noviazgo, más sano será tu matrimonio y con eso y la Gracia de Dios, evitarás que lo de ustedes sea una estadística más sumando a la plaga de divorcios que hay hoy en día. Las nuevas familias, son la esperanza de este mundo.

Es importantísimo que antes de formalizar tu relación y de comprometer tu vida con alguien para siempre tengas bien claro quién es realmente esa persona con la que te vas a casar, y qué aporta de bueno a tu vida. Aún más importante, que seas muy consciente las causas reales por las que te quieres casar, es decir, si de verdad lo que hay entre ustedes es amor, o los unen otros factores como la codependencia emocional, misma que les hace vivir un noviazgo tóxico.

Noviazgo tóxico significa relación peligrosa y dañina donde las personas no se edifican, al contrario, se destruyen. Esto significa que por andar contigo NO SOY MEJOR PERSONA, me deterioro y por ende estoy mal con todo, con todos y vivo sin paz.
Cuando no tenemos muy claro quiénes somos y cuánto valemos, elegimos por elegir, no ponemos límites en la relación y nos conformamos con “cualquiera” que nos hable y nos haga sentir bonito, pues creemos que “eso” es lo que merecemos. Incluso, llegamos a aceptar malos tratos y hasta abusos, tanto físicos como emocionales, porque llegamos a creer que cuando nos casemos, “yo voy a hacer que cambie”. Este concepto es falso, nadie puede cambiar a nadie: al contrario, en el matrimonio las cosas se tornan peor aún.
Tóxico viene de la palabra “toxon”, que significa veneno, y este provoca la muerte. Entonces, al hablar de noviazgos tóxicos hablamos de una relación donde, a la corta o a la larga, terminarás muy mal en todos aspectos, emocional, espiritual y hasta con riesgo de perder la vida.

El noviazgo es un período de la vida que sirve para conocer al otro y decidir si es lo mejor para tu vida, si te suma, y si es lo que te conviene. Así es, CONVIENE… Es la pregunta que hay que hacerse: Tú, ¿Convienes a mi vida? Si la respuesta es no, es el momento de salir de esa relación aunque te duela el alma y decirle: “Te dejo, no porque no te ame, sino porque no convienes a mi vida”.

Cuando el amor sano, lo que provoca es más amor, vivir en armonía y en paz, contigo y con todo el entorno. Te hace ser mejor persona, te suma, te edifica, te inspira a caminar hacia el bien, porque es un amor que viene desde la libertad y el respeto. Las faltas de respeto NUNCA son opción, ni aún dentro de una discusión acalorada. La característica principal de una noviazgo sano es la armonía y la paz.

Es muy importante que conozcas algunas de las características de un noviazgo tóxico y puedas poner remedio antes de que sea demasiado tarde.
  • Problemas con terceros. Tu relación con los demás (papás, jefe, amigos, etc.) se va desgastando y comienzas a tener conflictos porque tú no vives en paz, vives con miedo. Un noviazgo tóxico no solo afecta a los involucrados sino a todo su medio ambiente.
  • Pleitos constantes. Cualquier motivo es pretexto para discutir, levantar la voz y faltar el respeto. El mal genera más mal, intranquilidad y tristeza.
  • Como en una relación tóxica, mucho de lo que predomina es la desconfianza y el sentido de posesión y pertenencia, se desarrolla una colopatía que los lleva a tener conflictos y reclamos constantes.
  • Por ejemplo, no le gusta tu manera de vestir, tu efusividad o que vas a la iglesia y siempre te está molestando con ese mismo tema. Nadie tiene derecho a cambiar tu personalidad, mucho menos tus valores. Lo que sí se vale es que como pareja te ayude a crecer en virtudes como la decencia, la modestia, la piedad, etc. Hay valores que son esenciales y que no son negociables. En lo opinable tiene que haber libertad, y aceptar lo que por derecho le corresponde al otro.
  • Si de antemano sabes que a tu pareja le gusta beber o tiene otro mal hábito que lo practica en exceso, sal de esa relación lo antes posible. También existe la adicción al sexo donde las parejas se ven y se deshacen en pasión. Tristemente es lo “único” que une a la pareja. No confundas deseo con amor.
  • Terminar y volver de manera habitual. Como dije anteriormente, toda relación tendrá diferencias, más estas debieran usarse para crecer y hacernos mejores personas. Si terminas y vuelves de manera constante, ten cuidado de no estar volviendo con esa persona por un apego afectivo o codependencia, más que por amor.
  • Relaciones íntimas. Las relaciones fuera del matrimonio traen más consecuencias negativas que beneficios. Al tener intimidad unimos no solo cuerpo, también alma, mente y espíritu. En esta unión integral se segrega lo que se llama “la hormona del enamoramiento” u oxitocina y esta actúa como un pegamento moral que une a la pareja lo que desarrolla un sentido como de “pertenencia” del uno por el otro. Lo triste es que esta se segrega aunque no estés enamorado. Entonces ¿qué pasa? Que no puedes despegarte emocionalmente del otro aunque ya no lo quieras o te des cuenta que no te conviene porque te sientes adherida a él/ella. Por esta adhesión que experimentas aceptas maltratos, faltas de respeto y te llega a cegar de tal manera que no logras ver defectos o debilidades en tu pareja que son importantísimos que veas antes de casarte. Cuando se tiene una relación sexual sin amor o sin compromiso el alma queda vacía y triste.
Pon límites claros que te definan como persona y te protejan. Sé heroico y no vivas un noviazgo de “Braille”… (Solo de tacto y a ciegas). No recibas menos de lo que mereces, porque tú mereces todo lo mejor por ser hijo de Dios. Respétate y ámate lo suficiente para ser tratado con tal dignidad, y ten siempre presente esto: lo que no te da paz, no es de Dios, por lo tanto, no es para ti.

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