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martes, 16 de junio de 2026

Desde 2010 hay un santo patrón de los futbolistas... pero probablemente no lo conoces

Trabajó con huérfanos, creó una congregación para atender niñas pobres...pero aún es poco popular en el fútbol.

San Luigi Scrosoppi, oratoriano, fundador de las Hermanas de la Providencia y desde 2010 santo patrono del fútbol

San Luigi Scrosoppi, oratoriano, fundador de las Hermanas de la Providencia y desde 2010 santo patrono del fútbol


    ¿Tu selección nacional de fútbol no lo está haciendo muy bien en el Mundial de 2026? ¿Necesitaría una ayuda celestial? 

    El 22 de agosto de 2010 un clérigo del siglo XIX fue proclamado santo patrono de los futbolistas, con la idea de incentivar las virtudes cristianas en el deporte, incluyendo la lealtad, el compromiso, la solidaridad, el respeto y el trabajo en equipo.

    Pero, por el momento, incluso muchos católicos devotos amigos del fútbol desconocen de quién se trata. Fue el fundador de las Hermanas de la Providencia, pero fuera de ese entorno y su ciudad de Udine no es muy conocido.

    Hablamos de San Luigi Scrosoppi (1804-1884) un sacerdote italiano de la congregación de los oratorianos, que como el fundador de esta comunidad apreciaba el buen humor, los juegos y el trato alegre con niños y jóvenes.

    Cuando ya el el siglo XXI se buscó un santo patrono para el fútbol, se pensó en él por su amor por los jóvenes, su dedicación educativa, su espíritu alegre, su paciencia y su capacidad para trabajar por el bien común.

    San Luigi Scrosoppi dedicó su vida a los huérfanos y a la educación de los jóvenes y fue canonizado por San Juan Pablo II en 2001.

    Atendiendo huérfanos en tiempos de pobreza y epidemia

    Luigi Scrosoppi nació el 4 de agosto de 1804 en Udine, al norte de Italia, en el seno de una familia profundamente cristiana. Desde los 12 años ingresó al seminario diocesano y fue ordenado sacerdote en 1827. Antes habían sido ordenados sacerdotes sus hermanos Carlos y Juan Bautista.

    Su ministerio se desarrolló en una época marcada por la pobreza, las epidemias y las consecuencias de los conflictos que golpeaban la región de Friuli. Ante esta realidad, decidió dedicar gran parte de sus esfuerzos a la atención de niños y, especialmente, de niñas huérfanas y abandonadas.

    Junto con sacerdotes, maestros y jóvenes voluntarios fundó la Casa de los Huérfanos, una obra sostenida gracias a la caridad y a una profunda confianza en la Providencia divina. Allí las niñas recibían educación académica y formación para el trabajo, aprendiendo lectura, escritura, aritmética, costura y bordado.

    “La providencia de Dios, que prepara las mentes y los corazones para emprender su obra, fue el único fundamento de este Instituto… esa amorosa y tierna Providencia que nunca abandona a quienes confían en Él", escribió.

    De esta experiencia surgió posteriormente la Congregación de las Hermanas de la Providencia, hoy presentes en 14 países, incluyendo tres de lengua española: Uruguay, Bolivia y Argentina. Países donde, por cierto, es grande la afición al fútbol.

    Una espiritualidad de alegría y humildad

    Aunque en un primer momento se sintió atraído por la espiritualidad franciscana (que también es humilde, alegre y un poco juguetona) Scrosoppi finalmente entró en 1846 en la Congregación del Oratorio, al estilo indicado por San Felipe Neri: alegría, humildad y cercanía pastoral, con sacerdotes que viven juntos en comunidades sin votos.

    Rechazaba la vanidad y la búsqueda de protagonismo (algo que en el fútbol también tiene sus ventajas) mientras dedicaba sus energías a acompañar a los pobres, a los huérfanos y a los jóvenes en formación.

    Vivió durante las guerras que unificaron Italia, a menudo con fuertes corrientes anticlericales. Una de ellas cerró su Casa de los Huérfanos y la comunidad oratoriana de Udine. Pero él nunca abandonó a quienes dependían de él y continuó trabajando por los necesitados. Falleció el 3 de abril de 1884 rodeado del cariño y la gratitud de la población de la gente de Udine.

    Buscando santo patrono para el fútbol

    Ya en el siglo XXI el empresario austriaco, Manfred Pesek, junto con un grupo de especialistas, y con el apoyo del obispo Andrea Bruno (obispo de Udine) y el obispo Alois Schwarz (entonces obispo de Gurk, Austria) y de la sección ‘Iglesia y Deporte’ dentro del Consejo Pontificio para los Laicos, comenzaron una iniciativa para elegir un patrono para los futbolistas y aficionados a este deporte. Entre los criterios para elegirlo, debían articularse virtudes específicas que se cultivan en el futbol, sumado a un ministerio especial con los niños.

    Scrosoppi fue proclamado en 2010 santo patrono de los futbolistas.

    En 2020, en Milton, una ciudad de 120.000 habitantes en Ontario (Canadá), se creó el Scrosoppi Football Club, en honor al santo, que en años posteriores ha tenido buenos resultados tanto en su categoría masculina como femenina, subiendo a categorías superiores y ganando algunos torneos canadienses.

    El 5 de diciembre de 2025 se inauguró una estatua de tamaño natural de San Luigi Scrosoppi en la Iglesia de San Valentino, cerca del Estadio Olímpico de Roma, con una ceremonia presidida por Rino Fisichella, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización. Su fiesta se celebra cada 7 de octubre.

    ReL

    Vea también     Testimonio de César Cueto




    viernes, 29 de mayo de 2026

    95 años de vida y 70 de sacerdocio: los gemelos irlandeses amantes del golf y ordenados a la vez

    Joe y Matt Kelly comparten la misma vocación, aunque siguieron caminos muy distintos.

    Nacieron un 31 de marzo de 1931 en Coolcarrigan, condado de Kildare (Irlanda).

    Nacieron un 31 de marzo de 1931 en Coolcarrigan, condado de Kildare (Irlanda).


      Los protagonistas de esta historia son dos hermanos gemelos irlandeses que, recientemente, han celebrado no solo su 95 cumpleaños, sino también el jubileo de platino de su ordenación sacerdotal, cumpliendo así setenta años desde que ingresaron al sacerdocio en 1956. 

      Joe y Matt Kelly han seguido caminos bien distintos: Joe pasó décadas atendiendo en la Archidiócesis de Dublín y recuerda con emoción los destinos que lo marcaron, especialmente aquel que lo llevó de vuelta a la parroquia de sus abuelos, donde sintió "esa conexión con mis raíces"

      Una partida semanal

      Matt, por su parte, dedicó unos veinte años a la enseñanza de la filosofía en el Carlow College, estuvo en varias parroquias y dedicó buena parte de su vida en la música sacra, a la dirección coral y al acompañamiento pastoral

      Los dos hermanos formaban parte del Royal Dublin Golf Club y, hasta hace bien poco, mantenían la costumbre de jugar una partida semanal con un grupo de sacerdotes amigos

      Joe y Matt Kelly han seguido caminos distintos en su vida.

      Joe y Matt Kelly han seguido caminos distintos en su vida.archivo

      En su juventud habían practicado fútbol, y siempre han sostenido que mantenerse activos y deportistas ha sido clave para llegar a su edad con buena salud. "Me gusta jugar al fútbol, y cuando no puedo, juego al golf", comenta con humor el padre Joe.

      Nacidos el 31 de marzo de 1931 en Coolcarrigan, condado de Kildare (Irlanda), cursaron la primaria en Timahoe, donde su madre trabajaba como maestra. Su padre regentaba una tienda de comestibles en la zona, y allí pasaron buena parte de su infancia junto a sus dos hermanos y dos hermanas. Para la secundaria, ambos ingresaron en el St Mary’s, Knockbeg College, en el condado de Carlow.

      Joe fue el primero en sentir la llamada al sacerdocio, aunque poco después Matt también descubrió su vocación. Pero, cuando llegó el momento de entrar al seminario, el obispo Thomas Keogh decidió separarlos: envió a Joe al Clonliffe College, en Dublín, y a Matt al Maynooth College. 

      Tres años más tarde, Joe se reunió con su hermano en Maynooth, donde permanecieron hasta su ordenación. Según recuerda Matt, el obispo Keogh "no quería" que fueran ordenados juntos. "En Maynooth querían que nos ordenáramos a la vez; les parecía una buena idea", explicó. Pero la decisión ya estaba tomada. Finalmente, fueron ordenados con tres semanas de diferencia en 1956: Joe para la Archidiócesis de Dublín en mayo y Matt para la Diócesis de Kildare y Leighlin en junio.

      No es nada habitual que dos gemelos elijan la misma vocación, y menos aún que la mantengan durante siete décadas, defendiendo con su ejemplo la fuerza de la perseverancia. 

      Hay que recordar que el Código de Derecho Canónico no fija una edad máxima para ejercer el sacerdocio, pues el sacramento del orden es permanente, aunque establece los 75 años como edad "oficial" de jubilación para dejar responsabilidades directas, como la de párroco o cargos administrativos. 

      ReL

      Vea también     El Sacerdote en la Iglesia Católica
      y su Misión




      lunes, 27 de abril de 2026

      Hay 93.000 seminaristas en países de misión: tienen fe y entrega, pero necesitan pagar sus estudios

      OMP y Vocaciones Nativas financian a los seminaristas de 751 seminarios en países de misión; las vocaciones nativas crecen, si se apoyan.

      Seminaristas del seminario Bigard en Enugu, Nigeria, que tiene muchos estudiantes

      Seminaristas del seminario Bigard en Enugu, Nigeria, que tiene muchos estudiantes


        Este domingo 26 de abril se celebra en España y en otros países la Jornada de Vocaciones Nativas, conjuntamente con la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, con el lema “Todos oramos por todos”.

        Hay en el mundo 751 seminarios diocesanos en territorios de misión, que por definición son zonas donde la Iglesia tiene una economía especialmente frágil. Pero allí no faltan vocaciones: en esas zonas de misión se forman hoy 93.000 seminaristas, entre seminaristas mayores y menores. Necesitan del apoyo de los cristianos del Primer Mundo para financiar esos estudios.

        Vincent Frederick Mwakhwawa, un obispo auxiliar en Malaui, cuenta que quiso ser sacerdotes cuando él tenía 10 años, al ver a un misionero que sólo podía llegar a su aldea a hacer misa 3 veces al año. Quiso ayudarle y ser cura. "Mis padres no tenían dinero, pero he podido formarme desde que tenía 14 años gracias a la Obra de San Pedro Apóstol", explica. Es una de las Obras Misionales Pontificias, la que apoya los seminarios diocesanos en misiones. “Soy fruto del sacrificio de buenas personas que ofrecieron dinero y rezaron por nosotros", explica.

        Hay jóvenes de familias muy pobres que quieren entrar al seminario. "Tenemos que comprarles incluso zapatos, darles un dinero para que puedan comprar jabón, artículos de higiene, pasta de dientes", explica el obispo Mwakhwawa. Y los libros y clases, por supuesto.

        "Si la Obra de San Pedro no existiera, la Iglesia en Malaui tampoco existiría, porque no habría sacerdotes ni religiosas. Yo, monseñor Vincent, no estaría aquí", afirma con rotundidad.

        Seminaristas de Enugu, Nigeria, representan el Via Crucis en la Semana Santa de 2026

        Seminaristas de Enugu, Nigeria, representan el Via Crucis en la Semana Santa de 2026seminario bigard de enugu facebook

        Las vocaciones nativas "funcionan", crecen y dan fruto. En 1989 había menos de 22.000 sacerdotes nativos; hoy hay casi 63.000.

        La Obra de San Pedro Apóstol distribuyó en 2025 casi 16 millones de euros para los seminarios, de los que 2 millones fueron donados por españoles en la Jornada de Vocaciones Nativas. De ese dinero, 8 de cada 10 euros pagan los gastos ordinarios de los seminaristas y la manutención de los estudiantes. El resto es para casos especiales: construir nuevas clases, instalar placas solares, estudios en universidades...

        La Obra de San Pedro Apóstol no sólo apoya a seminaristas, sino también a religiosas, en concreto a novicias de congregaciones en territorios de misión que cursan su primer año de formación. En 2025 se dedicaron casi 540.000 euros para apoyar a 2.400 novicias en 19 países de África, Asia y Oceanía.

        ReL