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sábado, 5 de diciembre de 2015

Francisco anima a los jóvenes a leer la Biblia: «Es un libro extremadamente peligroso», advierte


Francisco anima a los jóvenes a leer la Biblia: «Es un libro extremadamente peligroso», advierte
Fotografía de octubre de 2014, cuando Francisco animaba a las familias a leer la Biblia


Lean la Biblia, no es “una obra de arte literaria”, sino que es “Dios que habla”, un libro “extremadamente peligroso, tan arriesgado que en ciertos países quien posee una Biblia es tratado como si ocultara ¡granadas de mano en el armario!”, escribe el papa Francisco en el prólogo de una edición en alemán de las Sagradas Escrituras. 

Se trata de una iniciativa de algunos jesuitas austríacos, profesores de Antiguo Testamento, destinada a los jóvenes.

La carta escrita por el Pontífice ha sido publicada esta semana en el último número de La Civiltà Cattolica, la revista de la Compañía de Jesús que dirige el padre Antonio Spadaro.

“Mis queridos jóvenes amigos, si ustedes vieran mi Biblia quizás se sorprenderían. Dirían: ‘¿Qué? ¿Esta es la Biblia del Papa? ¡Un libro tan viejo, tan desgastado!’”, dice Francisco. “Podrían también regalarme una nueva, quizás también una de 1.000 euros: no, no la querría. Amo mi vieja Biblia, aquella que me acompañó la mitad de mi vida. Vio mi alegría, se mojó con mis lágrimas: es mi inestimable tesoro. Vivo por ella y por nada del mundo la apartaría de mí”, añade.

En este sentido, el Santo Padre pide que la Biblia no termine arrinconada en una estantería, “en tercera fila”, “llenándose de polvo”. Porque “un día, sus hijos la venderán en el mercadillo de lo usado. ¡No! ¡Esto no puede ser!”, advierte en el prólogo.

“Quiero decirles una cosa: hoy, todavía más que en los inicios de la Iglesia, los cristianos son perseguidos; ¿cuál es la razón? Son perseguidos porque llevan una cruz y dan testimonio de Cristo; son condenados porque poseen una Biblia”, asegura el Pontífice.

“Evidentemente la Biblia es un libro extremadamente peligroso, de tal riesgo que en ciertos países quien posee una Biblia es tratado como si escondiese ¡granadas de mano en el armario!”, subraya.

“Mahatma Gandhi, que no era cristiano, una vez dijo: ´A ustedes los cristianos se les encomendó un texto que contiene una cantidad de dinamita suficiente como para hacer explotar en mil pedazos toda la civilización, para poner el mundo al revés y llevar la paz a un planeta devastado por la guerra. Sin embargo, lo tratan como si fuera simplemente una obra literaria y nada más´”, relata el Papa.

Así, Francisco pregunta a los jóvenes: “´Entonces, ¿qué tienen en la mano? ¿Una obra de arte literaria? ¿Una antología de antiguas y bellas historias? En tal caso, habría que decirle a muchos cristianos que son encarcelados y torturados por la Biblia: ‘De verdad, han sido necios y poco listos: ¡es solo una obra literaria!´”. “No, con la Palabra de Dios la luz vino al mundo y nunca más se apagará”, concluye.

En el vídeo, fray Nelson explica cómo leer la Biblia, comparándolo con lo que diría un fanático de la tecnología de los molinos si analizase el Quijote

viernes, 4 de diciembre de 2015

Quince minutos diarios que pueden cambiar tu vida completamente

Un uno por ciento de tu día dedicado a Dios... ¡y tu vida da un giro completo!

world clock

En el libro The 15-Minute Prayer Solution, Gary Jansen, el escritor y veterano editor de Random House, nos muestra cómo sólo con el compromiso de dedicar quince minutos diarios a la oración, se puede despertar un implacable afán por colocar a Dios en el centro de todo.
Del mismo modo que esperas obtener resultados si haces ejercicio una vez por semana, con la oración pasa igual. Crear un hábito de rezo diario puede transformar nuestras vidas, aunque muchos de nosotros necesitamos ayuda para desarrollar o profundizar en ese hábito.
Aleteia ha entrevistado recientemente a Jansen sobre su peculiar perspectiva ignaciana o jesuita en relación al desarrollo de la vida interior.

– ¿De qué forma pueden marcar la diferencia en la vida de una persona quince minutos diarios de oración?
En el núcleo del libro se encuentra una premisa muy simple: Un día tiene 1440 minutos. Un uno por ciento de ese tiempo son 14 minutos y 24 segundos, 15 minutos para redondear. ¿Qué pasaría si dedicáramos a Dios sólo un uno por ciento de nuestra vida diaria?
Me planteé esta cuestión hace algunos años y las respuestas han revolucionado mi vida. Aunque paso mucho tiempo en la iglesia, siempre me ha resultado difícil concentrarme en el rezo. Pero una vez que me comprometí con los quince minutos diarios, lo que yo llamo un micro-cambio de perspectiva, me sentí casi instantáneamente más sereno, más paciente, más consciente.
De repente me veía a mí mismo rezando durante todo el día. Y cuanto más tiempo dedicaba a Dios, sentía que Él me ofrecía más tiempo a cambio. Parece que dispongo de más tiempo para hacer las cosas, y no menos.

– ¿Por qué decidiste centrarte en los Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola?
Lo que más me gusta de las enseñanzas de Ignacio es la sencilla idea de buscar a Dios en todas las cosas. ¿Cómo puedo encontrar a Dios en la naturaleza? ¿O en mi familia? ¿En la adversidad? ¿En el trabajo? ¿En las calles?
Me fascinaba la idea de que Dios está muy cerca, que podría entrar en la catedral del día a día y estar en la presencia de Dios constantemente. Me centré en los Ejercicios porque sinceramente me encanta la idea de encontrar a Dios por todas partes… en otra persona, en el clip de un papel, en la ciencia, incluso en un tatuaje.

– ¿Crees que hay un interés creciente en la perspectiva jesuita gracias al Papa Francisco, el primer jesuita en ser nombrado pontífice?
Lo creo. Hay mucho de Ignacio en el Papa Francisco, en la manera como enfatiza la importancia de saber discernir y encontrar a Jesús en los ojos de los pobres y de aquellos que sufren. Además, la espiritualidad jesuita se está abriendo paso entre muchas personas en EEUU gracias al Padre James Martin y sus libros, como The Jesuit’s Guide to Almost Everything y Life with the Saints (Mi vida con los santos en su edición en español).
– ¿Cuánto hay de tu experiencia personal con la oración en el libro?
Si soy preciso, mucho. Aunque fui a una escuela católica durante doce años, no creo que nunca aprendiera mucho más que el Padre nuestro y el Ave María. Pero hace ya unos cuantos años decidí probar con varias técnicas diferentes de oración, que incluían la lectio divina y la oración con la imaginación (una de las favoritas de Ignacio).
La forma en que rezaba y las oraciones que elegía aparecen en el libro debido al profundo efecto que han tenido en mi vida. Además, he dirigido talleres que incluían algunos de estos tipos de oración y he recibido unas críticas muy positivas.

– Como editor senior de Crown Publishing en Penguin Random House, has editado libros del Papa Francisco, del Papa Benedicto XVI, de Scott Hahn, Robert Barron y Christopher West. ¿Cómo han influido estas experiencias en tu estilo como escritor?
Es una bendición haber trabajado con unos escritores tan eminentes, reflexivos e inteligentes; aprendía algo nuevo con cada libro que editaba. Un editor es un guía, un pastor que ayuda al libro a abrirse camino por el silvestre mundo de la publicación, que debe señalar cuándo un escritor se ha descarriado, que sea su defensor y su consejero.
Mi estilo se ha ido desarrollando gracias a varias influencias, desde la simplicidad de la prosa del Papa Francisco a la poesía de los escritos de Colleen Carroll Campbell, pasando por la lógica argumentativa del Obispo Barron. Me siento agradecido por poder haber sido el pastor de todos estos autores.
– ¿Tu libro está pensado principalmente para oradores principiantes o puede ayudar también a aquellos que buscan ahondar en su vida espiritual?
Es para los dos. Mi intención era escribir un libro moderno sobre un tema tradicional. Tenía en mente a estos dos tipos de lectores mientras lo escribía: el principiante y la persona que lleva rezando toda su vida. He tratado de escribir con sencillez pero de forma que la prosa contuviera varios niveles de significado. Confío en que, sin importar en qué parte del camino espiritual se encuentre uno, podrá encontrar algo en el libro sobre lo que reflexionar.
—–
Karee Santos es fundadora del blog Can We Cana? y también ha escrito para el Catholic Match Institute, Catholic Digest, National Catholic Register, and CatholicMom.com. Junto a su marido el doctor Manuel Santos, ha escrito The Four Keys to Everlasting Love: How Your Catholic Marriage Can Bring You Joy for a Lifetime (Ave Maria Press, 2016). La familia Santos enseña en un curso preparatorio para el matrimonio diseñado por ellos y, además, escriben una columna mensual sobre consejos matrimoniales en CatholicMom.com, llamada “Marriage Rx”. También contribuyen con la revista FAITH en su columna “Your Marriage Matters”, también sobre consejos matrimoniales. La pareja vive en Long Island, Nueva York, con sus seis hijos.

Kargaligera - Himno para la Beatificación de Miguel, Zbigniew y Sandro

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Himno para la Beatificación de los Mártires de Pariacoto, frailes Miguel Tomaszek y Zbigniew Strzalkowski, y padre Sandro Dordi. Himno compuesto por el cantautor peruano Enrique Mesías e interpretado por el grupo Kargaligera.




Aplicando el evangelio de hoy: ¿Eres ciego? Reza con San Anselmo



Evangelio según San Mateo 9,27-31.
Cuando Jesús se fue, lo siguieron dos ciegos, gritando: "Ten piedad de nosotros, Hijo de David". 
Al llegar a la casa, los ciegos se le acercaron y él les preguntó: "¿Creen que yo puedo hacer lo que me piden?". Ellos le respondieron: "Sí, Señor". 
Jesús les tocó los ojos, diciendo: "Que suceda como ustedes han creído". 
Y se les abrieron sus ojos. Entonces Jesús los conminó: "¡Cuidado! Que nadie lo sepa". 
Pero ellos, apenas salieron, difundieron su fama por toda aquella región.  Palabra del Señor.



Hay una ceguera más terrible que la física: la ceguera espiritual que no ve la presencia de Dios  en las cosas de la vida diaria. Es tener los ojos del corazón cerrados. 


Recemos con:

San Anselmo (1033-1109), benedictino, arzobispo de Canterbury, doctor de la Iglesia (Proslogion, 1) 

“Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro.” ( Sal 26,8)

“Y tú, Señor ¿hasta cuándo? (Sal 6,4) “¿Hasta cuándo nos olvidarás y nos esconderás tu rostro? (Sal 12,2) ¿cuándo nos mirarás y nos escucharás? ¿Cuándo iluminarás nuestros ojos y nos mostrarás tu faz? ¿cuándo volverás a nosotros? Míranos, Señor, muéstrate a nosotros. Danos el don de tu presencia, a nosotros que, sin ti, no podemos nada y estamos perdidos. Ten piedad de nuestros esfuerzos por llegar a ti, ya que sin ti no podemos nada. Tú nos invitas, ayúdanos pues... 

Te pido, Señor, no me dejes gemir sin esperanza. Hazme respirar confiadamente... Que por lo menos me concedas vislumbrar la luz, aunque de lejos, aunque desde el abismo. Enséñame a buscarte y muéstrate cuando te busco, porque no puedo buscarte si tu no me guías, ni encontrarte si tú no te muestras. Te buscaré por el deseo y te desearé por la búsqueda. Te encontraré amándote y te amaré cuando te haya encontrado.




jueves, 3 de diciembre de 2015

Entrevista al Papa en «Credere»: habla de la revolución de la ternura, su vocación y la confes

En la revista del Jubileo de la Misericordia


Entrevista al Papa en «Credere»: habla de la revolución de la ternura, su vocación y la confesión
El Papa Francisco confesando en la JMJ de Brasil... con Adviento y 
el Año de la Misericordia, insiste en este sacramento de reconciliación con Dios

El Papa Francisco ha concedido una nueva entrevista. Esta vez al semanario italianoCredere (credere.it) que es la revista oficial del Jubileo de la Misericordia. A continuación ACI Prensa presenta la entrevista íntegramente traducida al español por el corresponsal de Roma, Álvaro de Juana.

– Santo Padre. Ahora que estamos a punto de entrar en lo ‘vivo’ del Jubileo, ¿nos puede explicar qué motivo del corazón le ha empujado a poner de relieve el tema de la misericordia? ¿Qué urgencia percibe, a tal respecto, en la situación actual del mundo y de la Iglesia?
– El tema de la misericordia se va acentuando con fuerza en la vida de la Iglesia a partir de Pablo VI. Fue Juan Pablo II el que lo subrayó fuertemente con la “Dives in misericordia”, la canonización de Santa Faustina y la institución de la fiesta de la Divina Misericordia en la Octava de Pascua.

»En esta línea, he sentido que hay como un deseo del Señor de mostrar a los hombres Su misericordia. Entonces no es que me haya venido a la mente, sino que retomo una tradición relativamente reciente, si bien siempre ha existido. Y me he dado cuenta de que se debía hacer algo para continuar esta tradición.

»Mi primer Ángelus como Papa fue sobre la misericordia de Dios, y en aquella ocasión hablé también de un libro sobre la misericordia que me regaló el Cardenal Walter Kasper durante el Cónclave; también en mi primera homilía como Papa, el domingo 17 de marzo en la parroquia de Santa Ana, hablé de la misericordia. No ha sido una estrategia, me ha venido de dentro: el Espíritu Santo quiere algo.

»Es obvio que el mundo de hoy tiene necesidad de misericordia, tiene necesidad de compasión, a través de “partir con”. Estamos habituados a las malas noticias, a las noticias crueles y a las atrocidades más grandes que ofenden el nombre y la vida de Dios. El mundo tiene necesidad de descubrir que Dios es Padre, que tiene misericordia, que la crueldad no es el camino, se cae en la tentación de seguir una línea dura, en la tentación de subrayar solo las normas morales, pero cuánta gente se queda fuera.

»Me ha venido a la mente esa imagen de la Iglesia como un hospital de campaña después de la batalla; es la verdad, ¡cuánta gente herida y destruida! Los heridos son curados, ayudados a sanar, no sometidos a los análisis para el colesterol. Creo que este es el momento de la misericordia. Todos nosotros somos pecadores, todos llevamos pesos interiores. He sentido que Jesús quiere abrir la puerta de Su corazón, que el Padre quiere mostrar sus entrañas de misericordia, y por eso nos manda el Espíritu: para moverse y para movernos. Es el año del perdón, el año de la reconciliación.



»Por un lado vemos el tráfico de armas, la producción de armas que matan, el asesinato de inocentes en los modos más crueles posibles, la explotación de personas, menores, niños: se está actuando –si me permite el término– un sacrilegio contra la humanidad, porque el hombre es sagrado, es la imagen del Dios vivo. Entonces el Padre dice: ‘deténganse y vengan a mi’. Esto es lo que yo veo en el mundo.

– Usted ha dicho que, como todos los creyentes, se siente pecador, necesitado de la misericordia de Dios. ¿Qué importancia ha tenido en su camino de sacerdote y de obispo la misericordia divina? ¿Recuerda en particular algún momento en el que ha sentido de manera transparente la mirada misericordiosa del Señor en su vida?– Soy pecador, me siento pecador, estoy seguro de serlo; soy un pecador al cual el Señor ha mirado con misericordia. Soy, como he dicho a los encarcelados en Bolivia, un hombre perdonado. Soy un hombre perdonado, Dios me ha mirado con misericordia y me ha perdonado. Todavía ahora cometo errores y pecados, y me confieso cada quince o veinte días. Y si me confieso es porque tengo necesidad de sentir que la misericordia de Dios está todavía en mí.

»Me acuerdo –lo he dicho ya muchas veces– de cuando el Señor me ha mirado con misericordia. He tenido siempre la sensación de que tenía cuidado de mi de un modo especial, pero el momento más significativo se verificó el 21 de septiembre de 1953, cuando tenía 17 años. Era el día de la fiesta de la primavera y del estudiante en Argentina, y la habría celebrado con los otros estudiantes: yo era católico practicante, iba a la misa del domingo, pero nada más… estaba en Acción Católica, pero no hacía nada, era solo un católico practicante.

»A lo largo de la calle para a estación ferroviaria de Flores, pasaba cerca de la parroquia que frecuentaba y me sentía empujado a entrar: entré y vi venir por un lado a un sacerdote que no conocía. En ese momento no sé qué me sucedió, pero advertí la necesidad de confesarme, en el primer confesionario a la izquierda –mucha gente iba a rezar allí–. Y no sé qué ocurrió que salí distinto, cambiado. Volví a casa con la certeza de tenerme que consagrar al Señor y este sacerdote me acompañó durante casi un año.

»Era un sacerdote de Corrientes, don Carlos Benito Duarte Ibarra, que vivía en la Casa del Clero de Flores. Tenía leucemia y se estaba curando en el hospital. Murió al año siguiente. Después del funeral lloré amargamente, me sentí totalmente perdido, como con el temor de que Dios me hubiese abandonado. Este fue el momento en el que me sumergí en la misericordia de Dios y está muy unido a mi lema episcopal: el 21 de septiembre es el día de San Mateo, y Beda el Venerable, hablando de la conversión de Mateo, dice que Jesús miró a Mateo “miserando atque eligendo”.

»Se trata de una expresión que no se puede traducir, porque en italiano uno de los dos verbos no tiene gerundio, ni tampoco en español. La traducción literal sería “misericordiando y eligiendo”, casi como un trabajo artesanal. “Lo misericordió: esta es la traducción literal del texto. Cuando años después, recitando el breviario latino, descubrí esta lectura, me acordé de que el Señor me había modelado artesanalmente con Su misericordia. Cada vez que venía a Roma, porque me alojaba en Via della Scrofa, iba a la Iglesia de San Luis de los Franceses a rezar delante del cuadro de Caravaggio, sobre la Vocación de San Mateo.

– Según la Biblia, el lugar donde mora la misericordia de Dios es el vientre, las entrañas maternas, de Dios. Que se conmueven al punto de perdonar el pecado. ¿El Jubileo de la misericordia puede ser una ocasión para redescubrir la ‘maternidad de Dios’? ¿Existe también un aspecto más ‘femenino’ de la Iglesia que haya que valorar?– Sí, Él mismo lo afirma cuando dice en Isaías que si una madre se olvidase de su hijo, también una madre puede olvidar… ‘yo en cambio no te olvidaré jamás’. Aquí se ve la dimensión materna de Dios. No todos comprenden cuando se habla de la ‘maternidad de Dios’, no es un lenguaje popular –en el buen sentido de la palabra–, parece un lenguaje un poco elegido; por eso prefiero usar la ternura, propia de una madre, la ternura de Dios, la ternura nace de las entrañas paternas. Dios es padre y madre.

»La misericordia, siempre si nos referimos a la Biblia, nos hace conocer a un Dios más ‘emotivo’ que aquel que alguna vez imaginamos. ¿Descubrir un Dios que se conmueve y se enternece por el hombre puede cambiar también nuestra actitud hacia los hermanos?

» Descubrirlo nos llevará a tener una actitud más tolerante, más paciente, más tierna. En 1994, durante el Sínodo, en una reunión de los grupos, dije que se debía instaurar la revolución de la ternura, y un Padre sinodal –un buen hombre, que yo respeto y al cual quiero mucho– ya muy anciano, me dijo que no convenía usar este lenguaje y me dio explicaciones razonables, de un hombre inteligente, pero yo continúo diciendo que hoy la revolución es la de la ternura porque de aquí deriva la justicia y todo el resto.

» Si un emprendedor contrata a un empleado de septiembre a julio, le dije, no es justo porque le despide por las vacaciones en julio para después volverle a contratar con un nuevo contrato de septiembre a julio, y de este modo el trabajador no tiene derecho a la indemnización, ni a la pensión, ni a la seguridad social. No tiene derecho a nada. El emprendedor no muestra ternura, sino que trata al empleado como un objeto –es por poner un ejemplo de donde no hay ternura.

» Si se pone en la piel de esa persona, en lugar de pensar en sus propios bolsillos por cualquier dinero de más, entonces las cosas cambian. La revolución de la ternura es aquella que hoy tenemos que cultivar como fruto de este año de la misericordia: la ternura de Dios hacia cada uno de nosotros. Cada uno de nosotros debe decir: ‘Soy un desgraciado, pero Dios me ama así; entonces también yo debo amar a los otros del mismo modo’.



– Es famoso el ‘discurso a la luna’ del Papa Juan XXIII, cuando, una tarde, saludó a los fieles diciendo: ‘Den una caricia a sus niños’. Esa imagen se convierte en un icono de la Iglesia de la ternura. ¿En qué modo el tema de la misericordia podrá ayudar a nuestras comunidades cristianas a convertirse y a renovarse?– Cuando veo a los enfermos, los ancianos, me viene espontáneamente la caricia… La caricia es un gesto que puede ser interpretado ambiguamente, pero es el primer gesto que hacen la mamá y el papá con el niño apenas ha nacido, el gesto del ‘te quiero mucho’, ‘te amo’, ‘quiero que salgas adelante’.

– ¿Nos puede anticipar un gesto que pretenda hacer durante el Jubileo para testimoniar la misericordia de Dios?– Habrá muchos gestos que se harán, pero un viernes de cada mes haré un gesto distinto.

(Sobre el poder de la confesión, tema clave del Papa en esta entrevista, en ReL recomendamos también las reflxiones del padre Ricardo Reyes, aquí)

El Cristiano y los Medios de Comunicación Social - Cardenal Bergoglio

Cardenal Bergoglio - Papa Francisco: Medios de Comunicación Social

Una conferencia del entonces cardenal Bergoglio sobre el tema cómo el creyente debería participar en los Medios de Comunicación Social. 

Lleva el titulo provocativo: "Comunicador ¿quién es tu prójimo?"

La misericordia del Señor llena la tierra (Versión completa)



Con motivo del Año Jubilar de la Misericordia, HM Televisión y la Penitenciaría Apostólica han producido un programa sobre el sacramento de la penitencia, en el que intervienen cardenales, obispos y teólogos, bajo el título La misericordia del Señor llena la tierra, del que ofrecemos el tráiler.