
En una época en la que cambiar de pareja, trabajo o incluso de objetos materiales -como el guardarropa o el teléfono celular- parece casi una obligación, san Benito propuso hace más de 1,500 años una virtud que hoy suena contracultural: la estabilidad.
Y aunque la estabilidad suele asociarse con aburrimiento o estancamiento, esta enseñanza invita a echar raíces, cultivar la perseverancia y descubrir que el crecimiento personal suele ocurrir cuando dejamos de huir ante la primera dificultad.
La cultura de lo desechable vs la permanencia

¿Nos hemos acostumbrado a cambiar demasiado rápido antes de aprender a permanecer? La sociedad nos ha generado la idea de abandonar ciertas situaciones e incluso personas cuando aparece una dificultad o bien comienza el aburrimiento.
Actualmente aburrirse es imposible, la misma cultura nos ha enseñado que tenemos que estar en constante cambio y productividad, lo que genera poca tolerancia a la frustración.
Esto nace a raíz de la gratificación inmediata a la que nos hemos acostumbrado. Constantemente esperamos recibir algo nuevo, de modo que cuando algo implica esperar, lo dejamos atrás. San Benito nos invita a reflexionar sobre este punto y a darle un mayor sentido a la permanencia.
¿Qué entendía san Benito Abad por estabilidad?
La "stabilitas loci" era uno de los compromisos que san Benito promovió en sus monjes benedictinos. Haciéndoles saber que era importante permanecer en una misma comunidad para crecer humana y espiritualmente.
Es decir, forjar el espíritu de modo que prendamos en la resiliencia y tolerancia al aburrimiento. De modo que la escuela de san Benito era de paciencia, humildad, fidelidad, crecimiento y responsabilidad.
La propuesta del santo es que aprendamos a que cada que pase una dificultad; primero dejamos que esa dificultad nos transforme.

¿Cómo vivir la estabilidad en la actualidad según san Benito?
Aquí te van unos consejos propuestos por este gran santo para llevarlos a tu rutina diaria. Si bien, san Benito se enfocó principalmente en la vida monástica de sus monjes, también podemos aplicarla al día de hoy en los distintos ámbitos de nuestra vida.
1En la familia
Al ser nuestro principal núcleo, es necesario crear rutinas para pasar tiempo juntos. Éstas pueden abarcar desde diversión, hasta momentos de organizar las labores domésticas, mantener tradiciones y estar presentes en la vida de los demás. Pues como lo mencionaba San Benito a sus monjes, son nuestra comunidad.
2En el matrimonio
Durante el matrimonio, habrá momentos no tan buenos o situaciones en las que piensen diferente y no estén de acuerdo. Lo importante es aprender a dialogar entre ambos para llegar a una solución y seguir trabajando en la confianza de ambos.
3En el trabajo

San Benito propone en su regla no abandonar un proyecto únicamente porque aparecen dificultades. Él hacía énfasis en que de cualquier situación se puede aprender y crecer para aprender y madurar profesionalmente.
4En la vida espiritual
Ser constantes en la oración aunque no siempre se "sienta" algo. Benito, hacía una constante observación a sus monjes de no bajar la guardia en su vida espiritual. De ahí la importancia de mantener un compromiso para perseverar en la fe y cuidar de nuestras relaciones intrapersonales.
San Benito comprendía que el corazón humano madura cuando aprende a ser fiel en lo cotidiano. En una sociedad marcada por la inmediatez y el cambio constante.
Su propuesta de estabilidad sigue siendo sorprendentemente actual: no invita a temer el cambio cuando es necesario, sino a descubrir que las raíces profundas permiten crecer, dar fruto y afrontar las dificultades con esperanza.
Karen Hutch, Aleteia
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