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miércoles, 18 de marzo de 2026

El discreto hábito católico de Nicole Kidman antes de los Oscar

En medio del glamour y los nervios del fin de semana más importante de Hollywood, Nicole Kidman reveló una práctica sencilla que la ayuda a mantener los pies en la tierra

La temporada de premios de Hollywood es famosa por su glamour, los nervios y la interminable preparación. Estilistas, ensayos, entrevistas y alfombras rojas: todo culmina en el momento en que las estrellas suben al escenario de los Óscar. Sin embargo, la galardonada actriz Nicole Kidman reveló recientemente que su propia preparación para la gran noche comienza en un lugar mucho más tranquilo.

Durante la cena previa a los Óscar organizada por Chanel y Charles Finch en el Polo Lounge de Beverly Hills, la actriz compartió un pequeño detalle sobre su rutina dominical que llamó la atención por su sencillez, según publicó Vanity Fair .

“Esto es una locura, pero iré a la iglesia mañana por la mañana... Haremos lo posible por encontrar un hueco... Me ayuda a centrarme. Es lo que hago los domingos.”

Fue una confesión que resultó a la vez sorprendente y reconfortante. En pleno fin de semana de mayor actividad en Hollywood, cuando las agendas están repletas y los nervios a flor de piel, la actriz ganadora del Oscar habló abiertamente sobre la importancia de dedicar tiempo a la misa.

Muchos reconocerán su explicación sobre la sensación de equilibrio. Entrar a la iglesia un domingo por la mañana le da un ritmo diferente al día. El bullicio de la semana se atenúa, la prisa constante cesa y, por un breve instante, hay espacio para respirar y reflexionar. Las prioridades cambian automáticamente.

La misa siempre ha ofrecido esa perspectiva. Los católicos suelen hablar de la Eucaristía como la "fuente y cumbre" de la vida cristiana, pero también proporciona algo profundamente humano: un momento para detenerse y reconectar con lo que más importa.

En ese sentido, el hábito de Kidman resulta a la vez personal y familiar. La fe se vive a menudo a través de pequeñas rutinas: volver semana tras semana al mismo lugar, a las mismas oraciones, al mismo momento de reflexión en silencio.

Para las celebridades de primer nivel, ese momento simplemente coincide con la víspera de una de las veladas más importantes del año.

Y quizás por eso su comentario tuvo tanta repercusión. En medio de la euforia de la noche más importante de Hollywood, les recordó a todos que a veces el mejor lugar para empezar el día es algo muy sencillo: un domingo por la mañana en la iglesia. Y se alegró de compartirlo con el resto del mundo.

Cerith Gardiner, Aleteia

Vea también    La Misa Dominical centro
de la vida cristiana...




martes, 2 de septiembre de 2025

Marlène Goulard, actriz y artista «carmelita» que sabe dar buenos consejos para la vida espiritual

 

Marlène Goulard, en una entrevista de KTV sobre su vida de fe.

Marlène Goulard, en una entrevista de KTV sobre su vida de fe.

Para empezar, habría que pedir disculpas a Marlène Goulard por poner la expresión "carmelita" entre comillas, pues lo es de pleno derecho de la tercera orden de la reforma de Santa Teresa de Jesús. Pero no es monja, sino una artista muy versátil que ha destacado en tres campos: en el cine como actriz y directora de cortos, en la música con instrumentos de cuerda y en el teatro como realizadora.

Un temprano deseo de Dios

Nació en 1991 y desde muy niña mostró una sensibilidad especial hacia el arte. Empezó a trabajar como adolescente en cine y televisión, al tiempo que concluía el bachillerato. Se formó como actriz con actores de la Comédie Française, como violinista con grandes maestros como Renaud Capuçon y Didier Lockwood,  solista de jazz quien le enseñó el arte de la improvisación. Atraída por la composición, es autora asimismo de numerosas partituras y ha ofrecido algunos conciertos.

Marlène Goulard, vestida de época en una de las películas en las que ha participado.

Marlène Goulard, vestida de época en una de las películas en las que ha participado.

La de Marlène no es solo una historia de éxito profesional, es también una historia de fe, que ella misma contó en el programa Un Coeur qui écoute [Un Corazón que escucha], que dirige Cyril Lepeigneux en KTV.

Nació en un hogar de artistas donde se le hablaba de Dios, de Cristo y de la Virgen María: "Desde muy pequeña tuve un gran deseo de Dios", que le llevaba a llorar por no poder comulgar ni ir a misa tantas veces como quería. Tanto, que a los 14 años quiso ser religiosa y se inscribió en un retiro de discernimiento donde le aconsejaron -con buen criterio, comprende ella ahora- terminar antes el bachillerato.

La religión del trabajo, un novio tóxico...

Lo hizo y luego comenzó sus estudios de interpretación y música, pero le absorbían tanto que la religión pasó a un segundo plano. Se perdía misas dominicales, pero no por diversión sino por trabajo y agotamiento: "Trabajábamos siete días a la semana, así que el domingo dormía. En el teatro donde yo estaba, la religión era el teatro mismo, ¡había ocupado el lugar de Dios!".

Le llovían los proyectos, pero ella veía una disonancia entre todo aquello que le proponían y su fe cristiana: "Era difícil vivir, porque me sentía en un lugar equivocado y no sabía qué hacer". Sus padres intentaban animarla a volver a misa dándole autores espirituales, pero ella prefería otras lecturas.

A los veinte años se enamoró de un joven manipulador que llegó a producirle alguna "crisis de angustia", con lo que perdió diez kilos. Pero...

"Cristo vino a salvarme", confiesa. Hizo un retiro espiritual de cinco días del cual salió con una determinación: "Ser auténticamente yo misma, ya fuese en una relación amorosa o en las relaciones profesionales". 

Rompió con su novio después de un año pero, sobre todo, cambió su perspectiva de las cosas y abandonó "una visión un poco ilusoria de la vida": "Tuve que sacrificar mis sueños", dice. Los cambió por cosas más reales y  por ser fiel a la "sed de Verdad" que había experimentado desde niña.

Considera importante aquella etapa de alejamiento, porque pudo experimentar lo que es "una vida sin Dios, una vida donde se busca la salvación en uno mismo o en Dios".

En aquella época sus padres frecuentaban la orden carmelita seglar, y fue así como ella empezó a hacerlo también y a conocer y vivir la espiritualidad teresiana.

El giro que dio a su vida no le ha impedido realizar su vocación artística primigenia, cuajada en creaciones con las que busca también "anunciar la Buena Nueva" con el lenguaje del arte escénico.

  • 'Le songe [El sueño]', un corto dirigido e interpretado por Marlène Goulard.

Consejos de vida espiritual

De hecho, en su propio testimonio ofrece inadvertidamente diversos buenos consejos para la vida espiritual.

  • "Un cristiano aislado es un cristiano en peligro", señala recordando el bien que le hizo juntarse con personas que compartían su fe y de las que su novio la había apartado.
  • Reservar media hora diaria a la oración, una costumbre que aprendió en el ámbito carmelita. A veces Dios puede parecer ausente, pero hay que perseverar porque "si uno siente la ausencia de Dios, ese deseo de presencia implica que no está ausente del todo", y "aunque aparentemente no pase nada durante el tiempo de oración, el día quedará iluminado".
  • Cuando la sequedad en la oración persiste, Marlène acude al Rosario. El cual ha sido para ella, en algún periodo de su vida en el que luchó contra el insomnio, un método para no perder ese valioso tiempo. Su truco fue aprenderse el Padrenuestro y el Avemaría en seis idiomas: "Eso me ayuda a rezar porque pienso en cada palabra con mayor atención, ya no es una oración automática".
  • Por último, tiene un consejo para quien quiere encontrar a Dios, pero no sabe por dónde empezar: "El deseo de conocer a Dios ya es conocerle un poco. Así que le invitaría a sentarse, hablarle y escuchar. Como haría con un amigo, simplemente".
C.L., ReL



domingo, 30 de abril de 2017

«Tras estar tan cerca de la muerte no hay cosa más hermosa que confiar en Dios», confiesa Pilar Soto


«Tras estar tan cerca de la muerte no hay cosa más hermosa que confiar en Dios», confiesa Pilar Soto

Pilar Soto era una de las presentadoras de televisión más cotizadas. Participaba en los principales programas, en distintos realities y en series de televisión. Era una de las caras más conocidas de la pequeña pantalla. Su frenética actividad le llevó a ser también directora, guionista y coproductora de programas de TV, además de, pianista, modelo y actriz.

Pero un día, en 2004, cuando estaba en lo más alto de su carrera, desapareció de los platós de televisión. Detrás de aquella imagen de éxito ocultaba grandes sufrimientos y una grave enfermedad de bulimia que llevaba arrastrando años. Su vida había tocado fondo y estuvo a punto de morir. En un año ingresó 82 veces en el hospital y cuando ya la daban por perdida en uno de estos ingresos tuvo una visión de Cristo crucificado. Su vida cambió ahí para siempre y ahora es una ferviente católica y terciaria franciscana.

Pilar Soto contó su testimonio de conversión paulina, como ella misma define, en la Vigilia Asalto al Cielo que organiza el padre Álvaro Cárdenas en la parroquia de Colmenar de Arroyo, n la Comunidad de Madrid.

No supo manejar tanto éxito y dinero
“A mí Dios me sacó de un plató de televisión para darme la vista porque estaba ciega”, contaba Pilar Soto. Era una chica joven que de repente tenia éxito, halagos y muchísimo dinero pero “no supe manejar todo esto y empecé a vomitar y se convirtió en una bulimia que se alargó 15 años. Los médicos no saben cómo estoy viva todavía”. Y a la bulimia unía las auto-lesiones que se realizaba.



El día que tocó fondo
"En 2004 estaba muy enferma, por eso acepté entrar en un 'reality' como 'La isla de los famosos". "El plan, para mí, era perfecto. No se comía y encima trabajaba. Nadie se daría cuenta de lo que pasaba".

Sin embargo, ocurrió lo que tenía que ocurrir. Pilar, acribillada por los mosquitos jejenes en la isla caribeña, tocó fondo: "Estar allí fue una decisión catastrófica para mi salud y para mi carrera". Tuvo que dejar el programa. "Ese mismo año ingresé hasta 82 veces en un hospital. Llegué a pesar 37 kilos y mido 1,70. Fue horrible".

Su encuentro con Cristo en el hospital
Una noche perdió el conocimiento y se descubrió en un hospital al borde de la muerte. Los médicos nada podían hacer. Le ofrecieron llamar a alguien. Entonces, desde el silencio empezó a rezar como cuando era niña, y llamó a Cristo.

“Le pedí perdón y le dije: perdóname Señor, ahora no me lleves, me sentía tan sucia, tan llena de pecado…Déjame quedarme solamente para demostrarte que te quiero y me dejó”.

Su vida empezó a cambiar de manera radical durante ese tiempo. El Señor la había dado el don de la conversión e iba trabajando poco a poco en ella. “No sabía rezar, no sabía con quien hablar, estaba perdiendo todo. Tuve que dejar mi casa, vender mis cosas”, recordaba Soto.

El Sagrario que le impresionó en una iglesia
La muerte de Juan Pablo II en 2005 la dejó impactada y empezó a plantearse qué era realmente la Iglesia. Y así fue como, relataba Pilar, “decidí ir a una iglesia. Y en esa iglesia vi un Sagrario, había monjitas rezando y me vinieron los recuerdos de la infancia”.

Volvió a la residencia en la que vivía en ese momento, pues no tenía dinero, y se lo contó a una de las compañeras, que la invitó a ir a misa. Aceptó y sucedió otro de los puntos importantes de su conversión: “la homilía de ese sacerdote me cambió, cuando acabó la Eucaristía la chica me preguntó qué me había parecido y le dije que quería confesar, en ese momento no sé por qué dije que quería confesarme”.

La confesión que alivió su alma
Y una vez en el confesionario resultó que el sacerdote era el mismo que había presidido la misa. “No sabía cómo funcionaba esto pero el Espíritu Santo me dijo lo que tenía que decir. Conté mi vida, rompí a llorar porque mi alma estaba masacrada”. Y este cura le habló de la parábola del hijo pródigo, algo que consoló enormemente a Pilar Soto.

Su proceso era imparable y durante los primeros tres años estaba como en una nube. “Antes de mi conversión eran aviones privados, viajes a Ibiza, Mónaco…Y ahora he pasado a Asís, Medjugorje, Lourdes, Fátima”.

Su misión estaba en la jungla...pero de los medios de comunicación
El qué hacer con su vida era algo que le inquietaba con esta nueva vida. “He tenido mucha tribulación sobre tomar los hábitos”, contaba. Y por ello le pedía al Señor que la iluminara. Y lo hizo a través de su párroco, que la dijo que “el Señor te quiere ahí fuera, en la jungla de los medios de comunicación”.

Fue así como empezó a volver a este mundo que abandonó de repente, que le dio la espalda y al que ahora llegaba transformada para dar testimonio de aquel que le había salvado. En Los Ángeles llegó la confirmación para esta misión.


Pilar Soto ha contado en su libro Conversión todo el proceso que le ha llevado a Dios

Durante una misa en una pequeña capilla vio que delante de él comulgaba de rodillas Jim Caviezel, actor protagonista de La Pasión de Cristo, que se jugó su carrera para representar este papel. Ahí vio que su misión estaba en los medios.

Un libro en el que cuenta toda su conversión
Así fue como llegó incluso a dar su testimonio de conversión en Sálvame Deluxe, el programa de corazón estrella en España. “Ser católico no es ser ñoño, es la plenitud más absoluta”, asegura Pilar.

Echando la vista atrás, con la bulimia que estuvo a punto de matarla y los siete tumores que ha padecido afirma tranquila: “después de haber estado tantas veces cerca de la muerte, no hay cosa más hermosa que confiar en Él”. “Yo estoy de luna de miel con el Señor”, contaba feliz.

Para dar gracias a Dios y poder ayudar a otras personas, Pilar Soto acaba de publicar su libro Conversión, editado por Sekotia, una novela autobiográfica en la que narra el camino de su conversión. Ya está disponible en las librerías de toda España.