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jueves, 6 de septiembre de 2018

La televisión y la religiosidad, su influencia es decisiva a la hora de tener hijos en la actualidad



Los cambiantes valores culturales, con un declive de la religiosidad y auge del individualismo, conllevan una caída de la nupcialidad y la fecundidad. La televisión abandera la actual influencia antinatalista de la mayoría de medios de comunicación, explica Ferran Esteve en Forum Libertas.
Es un hecho constatado por diferentes estudios que el matrimonio y la fecundidad son un factor clave para una economía próspera. Sin embargo, en la mayoría de países avanzados, la caída de las tasas de nupcialidad y natalidad son una realidad irrefutable.
En ese contexto, los cambios culturales juegan un rol determinante y, desde hace ya algún tiempo, están afectando negativamente al matrimonio tradicional y las tasas de fecundidad.
Un ejemplo de esos cambios se puede observar en las conclusiones del estudio internacional en 19 países ‘¿Qué tienen que ver el matrimonio y la fecundidad con la economía’, elaborado por el Social Trends Institute (STI), que, entre otras cuestiones, constata que las familias coherentes con su religiosidad tienen más hijos que las no practicantes.
Así, el declive de las prácticas religiosas y el auge del individualismo conllevan un retraso a la hora de construir una familia y una clara reducción del número de hijos. Además, el estudio hace mención de un factor amplificador de esta tendencia: la televisión abandera la actual influencia antinatalista de la mayoría de medios de comunicación.
Con valores religiosos, familias más numerosas
El estudio recuerda que el descenso de la fecundidad que se inició hace tiempo en Escandinavia, propagándose posteriormente al resto de Europa, “está fuertemente asociado a la difusión de valores seculares, el declive de la autoridad religiosa y el auge del individualismo”.
Esa revolución de los valores culturales tradicionales que se popularizó en la década de los sesenta llevó a un “cambio de actitud hacia el divorcio, la anticoncepción, el sexo, el tener hijos siendo solteros y la religión”.
Esas actitudes se difundieron rápidamente hacia el sur, “a través de España, Portugal, Italia y Grecia en los últimos años de la década de los setenta y a lo largo de los ochenta”, mientras las tasas de nupcialidad y de fecundidad iban cayendo, añade el estudio.
Como contraste, actualmente sigue dándose una “fuerte y creciente correlación entre los valores religiosos y las familias más numerosas que la media”, destaca el informe.
El número de hijos influye según las costumbres religiosas
De hecho, “nuestros análisis de 53 países de todas las regiones del mundo, desde África a Oceanía, pasando por las Américas y desde la Europa central a la oriental, indican que “los hombres y las mujeres que asisten a los oficios religiosos al menos una vez al mes o más tienen 0,5 más hijos de media que los que asisten con menos frecuencia o no lo hacen nunca”, como se puede observar en este gráfico, reproducido a partir del estudio.
“En Francia, por ejemplo, las mujeres blancas practicantes aventajan en fecundidad media a las mujeres blancas no religiosas y, como el científico político Eric Kaufman señala, esta disparidad ha crecido a lo largo de los años”, indica el estudio.
Por su parte, “en España, las mujeres católicas practicantes tienen un número significativamente mayor de hijos que las católicas no practicantes, teniendo en cuenta los ingresos, el estado civil, la educación y otras constantes”, agrega.
Este contraste se puede observar en el resto del mundo: “las personas religiosas suelen tener un número de hijos considerablemente mayor que el resto de la población”, concluyen los responsables del informe en este apartado.
El altavoz antinatalista de la televisión
Otra cuestión que resalta el estudio acerca de la tendencia a reducir el número de hijos es “la creciente influencia de la televisión y otros medios de comunicación”, y recuerda que “incluso en los lugares más remotos del mundo, cuando se introdujo la televisión, la natalidad descendió”.
En ese sentido, hace mención del éxito de las telenovelas en países como Brasil, donde “tras la llegada de la ‘caja tonta’ a los hogares, la natalidad cayó en picado”.
“Las telenovelas, en otras palabras, refuerzan el mensaje cultural que se transmite también en muchas películas de Hollywood y en otras exportaciones culturales de Norteamérica y Europa: que la gente rica, sofisticada, libre y autosuficiente es la que tiene, como mucho, uno o dos hijos”.
Sin embargo, el informe también señala que “aunque la modernidad fomenta la no fecundidad, actualmente se observa una contratendencia, todavía pequeña, pero potencialmente importante”.
“En los últimos años, las tasas de natalidad han comenzado a elevarse discretamente en lugares que tienen un fuerte compromiso con la igualdad de género y en los que hay muchas mujeres trabajando fuera de casa, como Suecia o Francia”, dice.
“En contraste, la fecundidad hoy en día está en sus mínimos en países en los que la familia tradicional y los valores religiosos son relativamente fuertes, pero se encuentran en decadencia, como Corea del Sur, Japón, Italia y Grecia”, advierte.
A mayor consumo de la televisión, menor natalidad
La idea de formar una familia, menos atractiva
En cualquier caso, todas estas tendencias “afectan al comportamiento reproductivo humano” y, al mismo tiempo, “afrontar la paternidad resulta difícil desde el punto de vista económico”, advierte el informe.
La caída de los salarios y la actual inseguridad en cuanto a la estabilidad en los puestos de trabajo juegan un papel importante para “muchas parejas jóvenes, llevándolas a la conclusión de que deberían permanecer sin hijos o retrasar el casarse y construir una familia”, advierte el estudio.
De hecho, “en tales condiciones, la idea de formar una familia y, en consecuencia, la idea de no dedicar todo el tiempo y las energías disponibles al desarrollo de una carrera profesional se vuelve menos atractiva”, subraya el informe, que añade que, “en el caso de las parejas con dos fuentes de ingresos, la llegada de un niño puede significar la pérdida de la mitad de los ingresos del hogar”.
ReL
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domingo, 14 de enero de 2018

321 ¿Su Fe es la Fe de la Iglesia? ¡Compruébelo!

Esta es nuestra Fe, la Fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro

 Individualismo
321. ¿Puede un cristiano ser un puro individualista?
No, un cristiano no puede ser nunca un puro individualista, porque el hombre está destinado a la vida social por su propia naturaleza. [1877- 1880, 1890-1891]


Todo hombre tiene un padre y una madre; recibe ayuda de otros y está obligado a ayudar a otros y a desarrollar sus talentos a favor de todos. Puesto que el hombre es «imagen» de Dios, refleja en cierto modo a Dios, que no está solo en su profundidad, sino que es trino (y con ello amor, diálogo e intercambio). Por último es el amor, el mandamiento central de todos los cristianos, por el cual en el fondo pertenecemos a un mismo grupo y somos referencia unos de otros de un modo fundamental: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Mt 22,39).

 Individualismo


* El texto (pregunta y respuesta) proviene del Youcat = Catecismo para Jóvenes. Los números que aparecen después de la respuesta hacen referencia al pasaje correspondiente del Catecismo de la Iglesia Católica que desarrolla el tema aún más. Basta un clic en el número y será transferido. 

domingo, 15 de mayo de 2016

7 valiosos consejos del papa Francisco a las mamás

Gracias por ser “el antídoto más fuerte ante la difusión del individualismo egoísta”

Pope Francis - general audience - Paul VI Hall - Vatican, Wednesday, Jan. 13, 2016

Carmen Elena Villa, aleteia
Mira estos sabios consejos del papa Francisco, en el capítulo 5º de la exhortación postsinodal Amoris Laetitia (La alegría del amor):
  1. Los hijos nunca serán un error. “¡Esto es vergonzoso!”, dice. Siempre hay que aceptarlos como un don de Dios, incluso cuando no estuvieron dentro de los cálculos iniciales de la pareja.
  2. Ningún sacrificio es demasiado costoso cuando se hace por ellos.
  3. Francisco se refiere alembarazo como el momento en el que la madre participa en el “misterio de la creación, que se renueva en la generación humana”, citando a san Juan Pablo II. Esos nueve meses están llenos de sueños. En ellos la mujer se pregunta cómo será y qué vida tendrá su bebé. Por ello pide a las mujeres gestantes que cuiden su alegría incluso en medio de los temores o preocupaciones, de los comentarios o los problemas que puedan surgir cuando se espera a un hijo. ¿Y si no ha llegado en el mejor momento? Pedirle a Dios que llene de fortaleza a los nuevos padres para aceptar plenamente a su bebé.
  4. Los hijos no son una respuesta a las expectativas personales. Son seres humanos. “No es importante si esa nueva vida te servirá o no, si tiene características que te agradan o no, si responde o no a tus proyectos y a tus sueños”. Porque, “se ama a un hijo porque es hijo, no porque es hermoso o porque es de una o de otra manera”. El Papa aconseja esperarlo con ternura, aceptarlo sin condiciones y acogerlo gratuitamente.
  5. Los niños necesitan el amor de su padre y su madre, que los ayuden en su madurez íntegra y armoniosa. Necesitan del amor de cada uno, pero también del amor entre ellos. Papá y mamá, dice el Papa, muestran “el rostro materno y el rostro paterno del Señor”.
  6. Francisco aconseja integrar sabiamente la realidad del trabajo y la maternidad acompañando a los hijos de manera especial en sus primeros años de vida y advierte de los riesgos que trae la ausencia del calor que solo una madre puede brindarles.
  7. Y recuerda a las mujeres la necesidad de ejercitar su “genio femenino”:su maternidad, su ternura, su compasión, su capacidad de acoger -cualidades que también le otorgan deberes en su misión, necesarios para el bien de todos.
El Papa agradece a las madres que viven de acuerdo con su vocación pues ellas son “el antídoto más fuerte ante la difusión del individualismo egoísta”.

“Una sociedad sin madres sería una sociedad inhumana, porque, afirma, las madres saben testimoniar siempre, incluso en los peores momentos, la ternura, la entrega, la fuerza moral”.

En base a un artículopublicado por 
El Colombiano